Disclaimer: Twilight y sus personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo juego con ellos.

Confesiones de un universitario

Antes de empezar hay una cosa que aclarar...estaba leyendo los reviews y me encontré con éste que decía "por favor que no se convierta en cliché", tuve que volver a leerlo. Ustedes, chicas, son las mejores. Son jodidamente inteligentes y divertidas. Tooodooo este tiempo he creído que estaba escribiendo un cliché y ustedes vienen a decirme que no es cliché ¡Jesús, santo! ¿En verdad creen que no es cliché? ¡Y yo pensando que lo era! Necesito saber sus respuestas. Me reí un montón porque al fin entendí el fragmento de esa larga frase: "...e incluso las historias son escritas por gente que no las entiende" Un millón de gracias por sus comentarios, esta vez fueron más. Quiero que sepan que los leo y los contesto todos, casi siempre el día de actualización. Sin más...las dejo leer mi cliché, su "no cliché" como sea, el chiste es que a ustedes y a mí nos gusta esto así que adelante, ya no sufran más y POR FAVOR no dejen de leer después de un par de párrafos...

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CAPÍTULO 45

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BPOV

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Rosalie pestañeó rápidamente.

-Lo siento, Bella-dijo y sus ojos se llenaron de lágrimas-usualmente se dice "Felicidades" pero no creo que esto sea bueno en estos momentos.

Chillé y ella se echó encima de mí. Las tres nos abrazamos y echamos a llorar.

-¡No puedo hacerlo!-yo murmuraba y murmuraba como una mantra contra sus brazos.

-Claro que puedes hacerlo, B-dijo Rose-podemos hacerlo.

Ellas se quedaron ahí conmigo por el resto de la tarde y solo lloramos.

-Todo esto es muy triste… es gracioso como todo lo que creías logrado se va de tus manos como el agua-dije consternada sin despegar la vista de la prueba que yacía en medio de nosotras.

-La vida siempre está cambiando, amiga. ¿Cómo ninguna de nosotras pensó en que esto podía pasar cuando nos tirábamos en el prado en el bosque de Forks y hablábamos de lo que haríamos?-Rosalie dijo mirando el techo. Sus ojos estaban inyectados en sangre y su voz era lejana.

-Pero estoy muy feliz por ustedes…lograran todo lo que siempre quisieron. No puedo ser más feliz-me enjugué las lágrimas de mi mejilla.

Cuando fue hora de ir a dormir, se despidieron de mí con un abrazo, un beso y una media sonrisa. Yo fui al baño a tomarme un par de aspirinas y a prepararme para dormir.

Obviamente no pude dormir. La preocupación y el miedo me estaban carcomiendo. Rosalie había mentido. Yo no iba a poder hacerlo, tal vez podía afrontar a mi madre ausente, podía ir y presentarle mi novio a mi padre, podía sobrevivir a una mini ruptura con el hombre que más había querido o hasta podría acariciar un gato pero yo no iba a poder hacer esto.

No era lo suficientemente fuerte.

Nunca lo había sido.

-OoOoOo-

Por la mañana, salí temprano de la cama. No desperté, creí solo haber dormido unas cuantas horas. En la mañana desperté a las 4:30 am con la sensación de no haber dormido demasiado y solo estaba haciendo tiempo.

Entré al baño y las ojeras y mis ojos me lo confirmaron, mis ojos estaban ausentes de la ligera hinchazón que se formaba en ellos cuando en realidad dormía. Además tenía dolor de cabeza, me tomé otro par de aspirinas y entré a la ducha.

Me moví como un zombi y me zambutí en unos vaqueros rasgados y una camisa a cuadros, mi mente no estaba atenta, me di cuenta de eso cuando vi que solo tenía un calcetín puesto debajo de mis Vans.

Ni siquiera me molesté en tomar mis lentes de sol para ocultar mis ojeras y mi aspecto de mierda, bastó con mi mochila y con el café que Rosalie me tendió.

-Iré a hacerme una prueba al laboratorio esta tarde-les dije-quiero estar segura

-Sí, las caseras cometen errores-dijo Alice optimista-todo estará bien… ¿estás lista para irnos?-preguntó y asentí.

Rose me abrazó y me besó las mejillas.

-Llámame cuando estés en el hospital

-Seguro

Alice y yo hicimos el camino a la escuela en silencio y nos abrazamos cuando llegamos. Ella se fue y yo comencé a caminar a mi clase con la cabeza gacha. Alguien invadió mi camino y alcé la mirada.

-Me tenías preocupado-Edward murmuró y su frente se arrugó. Un mechón de cabello le cayó en la frente.

-¿Por qué?-le pregunté

-Te llamé y no contestabas mis mensajes y como dijiste que ibas a la biblioteca…creí que te había pasado algo-dijo distraído mientras reparaba en mi semblante-¿estás bien?

-Sí-mentí. Entornó los ojos y zambulló las manos en los bolsillos de su pantalón. Vi que iba a replicar así que decidí detenerlo-solo no dormí bien

-Oh, bueno…-contestó dudoso-¿entonces qué pasó ayer?

-Dejé mi celular olvidado por ahí…solo estaba con las chicas…viendo…películas…o la tele-mentí desviando la mirada de su rostro. Muy convincente, Bella.

-Bella…-lo interrumpí.

-Voy tarde a clase…solo… ¿hablamos después?

-Oh, seguro-se sorprendió. Se inclinó para besarme en la boca, giré la cabeza y sus labios cayeron en mi mejilla.

-Nos vemos-me escapé dejándolo ahí todo confundido. Simplemente no había pensado en nada, no sabía si decírselo ahora o esperar a tener la respuesta asegurada.

Tomé una respiración profunda antes de entrar al aula.

La clase me pasó como un borrón, sabía que eso pasaría si venía a clases pero no quería quedarme sola porque eso significaba más tiempo para pensar y más llanto. Sorprendentemente, las pláticas de algunos profesores me absorbieron y pude olvidarme un poco de todo. Sentí repetidamente las miradas de Rosalie en las clases que compartíamos. Necesitaba su opinión y la de Alice para decidirme si decirle a Edward o no. Aunque en verdad era asunto mío. Finalmente, Rose me dijo que no se lo dijera y cuando tuviera el resultado final le dijera que estaba embarazada para saber si él iba en serio o algo así. Lo llamó "La prueba de amor" y Alice dijo que se lo dijera, así podía acompañarme al hospital y que no era justo que yo cargara con todo el estrés cuando también él colaboró. Rose estuvo levemente de acuerdo pero no me ayudaron a resolver nada.

Así que decidí no decirle nada e irme al hospital yo sola. Estaba hasta la madre de nerviosa y cuando fui con la chica de la recepción sentía que iba a vomitar. El ginecólogo estaba libre así que rápidamente fui atendida. Una mujer castaña me recibió y se auto llamó "Dra. Andrews".

-Muy bien, señorita Swan ¿qué es lo que está pasando?-preguntó con voz amable y me dio una sonrisa tranquilizadora. Carraspeé.

-Creo que estoy embarazada y eso en verdad es malo en estos momentos.

Ella asintió con la cabeza.

-¿Qué te hace creerlo?

-Ayer me di cuenta de que tengo un retraso de una semana y soy excesivamente regular. Mi amiga fue a comprar la prueba y salió positiva pero quiero estar segura.

-De acuerdo, Bella... Hablemos un poco de eso ¿cuándo fue la última vez que tuviste relaciones?

-El martes. Mi novio y yo siempre nos protegemos pero el condón cometió un error.

Ella hizo una mueca.

-Entonces esa es la única protección-afirmó-intenta con algo más ¿te parece bien la píldora?

-Sí, hablamos de ello pero creo que algo se adelantó-medio bromeé. En realidad esa no era una jodida broma y las ganas de vomitar no se iban. Sentía que la tráquea se me iba a salir por los ojos.

-Cosas inesperadas pasan, ahora antes de proceder a los análisis veamos cómo vas mental y sentimentalmente.

-Mal-contesté automáticamente. Como la mierda.

-¿Por qué?-preguntó curiosa mientras colocaba sus manos en el escritorio y las cruzaba.

-Bueno, últimamente he tenido mucho estrés. Estaba lidiando con el asunto de que mi padre conociera a mi novio, luego conocer yo a su familia y la aparición de mi madre ausente.

-Háblame más sobre todo eso.

-Estaba muy nerviosa, no sabía que iba a pasar con la familia de él ni cómo reaccionaría mi papá. Entonces antes de ir a Chicago con su familia, mi madre llamó diciendo que quería hablar con nosotros de nuevo. Se fue cuando yo tenía trece y me pareció horrible que eso pasara. Tuve una crisis y entonces fuimos a Chicago, su familia me trató muy bien y cuando regresamos aquí fuimos a la playa con todos nuestros amigos. Pude relajarme pero el asunto de mi madre estaba presente, luego ella vino y me habló de todo. Me enteré de que tuve un hermano que nunca conocí y que murió de cáncer a los cuatro y que soñaba conmigo. Me estaba volviendo loca y ahora esto... Creo que puede enviarme a un psiquiátrico ya.

Ella se rió y se recargó en su asiento.

-Por lo que veo tienes mucho estrés y estás muy triste. Muchas veces se producen retrasos por esas mismas razones, o por falta de hierro, o por anorexia, bulimia, depresión, ejercicio físico excesivo o en otros casos un ovario poli quístico ¿sabes qué es eso?-lo deduje.

-Muchos quistes en un ovario-asintió.

-Son micro quistes que se generan por un exceso de hormonas femeninas que provocan que el ovario no libere sus óvulos o los libere con menos frecuencia y cuando no hay liberación de óvulos no hay periodo-asentí comprendiendo- Ahora vamos a descartar eso, pasa por aquí-se levantó de su silla y me señaló la cortina detrás de ésta. La obedecí y entramos.

-No es necesario que te desvistas, solo descúbrete el abdomen y la pelvis-palmeo la superficie de la camilla y fui hacía ahí. Fue muy difícil desabotonarme los pantalones porque mis dedos estaban temblando y todos sudorosos. Estaba implorando con todas mis ganas que fuera cualquiera de las razones que ella había dicho. Ella estaba preparando el monitor y cuando todo estuvo listo se giró para comenzar, me sonrió y me tomó la mano apretándola fuertemente.

-Todo estará bien, Bella. Ya pasé por esto y logré hacerlo. Ahora, si estás embarazada y no lo quieres, existe la adopción o el aborto-ofreció.

La miré asustada.

-¡No! No lo haré-ella sonrió y asintió.

-Bueno... Va a salir todo perfectamente. Empecemos.

-OoOoOo-

-Es hora de los análisis-fue todo lo que dijo y salió del consultorio. Suspire y me pasé las manos por el pelo, jalándolo a la altura de mis sienes.

-Por favor, no. Por favor, no-le implore a Dios o a alguien que quisiera hacerme el favor y me escuchara.

Cuando la enfermera estaba a punto de enterrarme la aguja, miré hacia otro lado y me sonrió. Maldita perra.

Salí al pasillo y la recepcionista me sonrió, ¡a la mierda! Yo solo quería que me tranquilizara alguien y en estos momentos solo quería a Edward, ya me había arrepentido de no decirle. Así que llamé a Rosalie, como me lo había pedido.

-Bella ¿Qué pasa?-preguntó asustada.

-La doctora me dijo que el retraso podía ser por el estrés y me hizo una eco grafía para descartar un ovario poli quístico... No logró ver ningún embrión pero me mando unos análisis y ahora estoy esperando los resultados.

-Eso está bien... Solo esperemos un poco más... Bella, Edward está aquí-dijo quedamente.

-¿Qué?-pregunté sofocada y mis ojos se llenaron de lágrimas. Él había estado escuchando, yo no quería que esto terminara así.

-Obviamente no está aquí con nosotras...-dejé escapar el aire que había retenido sin darme cuenta-Llegó preguntando por ti y se veía algo preocupado, la estúpida de Alice...-escuche que Duende jadeo-le dijo que habías ido a comprar zapatos ¿no es eso una estupidez? Entonces yo le dije que habías ido a la librería. Está en tu habitación, llegó hace diez minutos-las lágrimas se desbordaron de las comisuras de mis ojos.

-Te está esperando-musitó Alice.

-No me tardaré mucho. Solo espero los resultados...

-Bella, nena, no llores-Alice dijo-estamos aquí... Para siempre.

-Lo sé, Ali, lo sé-susurré-solo vayan a mi habitación y díganle que no me tardo... Y díganle... Díganle que lo quiero-un sollozo se me escapo e intente poner cara de valiente. Pero no pude hacerlo.

-De acuerdo-ella dijo-nos vemos.

-Sí, les llamaré para decirles que pasa. Adiós-luego colgué.

Traté de tranquilizarme antes de volver a entrar al consultorio y me senté a esperar a que los análisis llegaran. Me limpie las lágrimas y mis manos comenzaron a retorcerse en mi regazo. Había estado pensando en la forma en que se lo diría a Charlie si todo resultaba cierto. "Papá, me canse de todo. Me voy al polo norte a fabricar iglús" "Papá, te odio. No volverás a verme. Adiós" "¿¡Qué hay Charlie?! ¡Adivina que! ¡Serás abuelo! ¿No es eso genial?" "Papá, encontré una papa frita con el rostro de John Lennon y me dieron una gran fortuna. Me voy a Ámsterdam. Tu te quedarás aquí pobre. No volveré" "Charlie, tengo sida y me queda un segundo de vida. Te quiero" y ¡bum! ahí se acababa el , no iba a poder hacerlo. Mis pensamientos se vieron interrumpidos por la voz de la recepcionista. No me había dado cuenta que era una chica diferente.

-¿Isabella Swan?-me llamó

-Aquí-le contesté tomando mi bolso.

-Puedes pasar-sonrió y volvió a su trabajo. Respire profundamente y me puse de pie. Toqué la puerta del consultorio y un "pase" me dio la entrada.

Caminé hacia la Dra. Andrews como si ya fuera a decírselo a Charlie. Me senté y vi la expresión en la cara de la doctora tratando de adivinar que carajos estaba pasando.

-Bella...-ella suspiró y me miró-te dije que todo saldría bien. Felicidades. No estás embarazada.

El peso que había tenido en los hombros se fue a mis pies como una bola de plomo. Dejé de respirar y jadee.

-¿Qué? ¿Es enserio?-pregunté incrédula.

-Sí, es cierto. No hay ningún bebé dentro de ti-sonrió-pero... -alzó un dedo cuando sonreí un poco-tienes que cuidarte un poco más. Te hace falta hierro, esa fue la razón por la cual te retrasaste, eso y todo lo que traes cargando. Estás un poco anímica, necesito que comas más lácteos y vegetales verdes. Además comienza a tomar la píldora y deja de preocuparte por todo-sonreí avergonzada-expresa más tus sentimientos... Con la persona que más confíes. ¿Lo haces?-preguntó interesada-eso te ayudará a relajarte y estarás mejor con la escuela.

Joder, estaba jodidamente eufórica.

-Si hablo sobre ello... algo. Antes hablaba con mis amigas pero ahora ellas solo están con sus novios y ahora hablo con mi novio. Al inicio era muy vergonzoso pero ya lo estoy superando. De hecho estoy arrepentida de no haberle dicho sobre esto. Estoy segura que él estaría aquí calmándome aunque se estuviera cagando en los pantalones.

Ella soltó una risilla entre dientes.

-Eso es bueno... También puedes empezar a escribir un diario. Ahora basta de sermones... -abrió un cajón y sacó unas pastillas anticonceptivas-iniciemos con esto-luego procedió a explicarme todo lo necesario para tomármelas. Cuando terminamos, me dio un abrazo y salí de ahí. Estaba jodidamente nerviosa, necesitaba decírselo a Edward ya y solo quería llegar a casa. Comencé a caminar hacia la parada del autobús y me senté en la banca esperando. Crucé mis tobillos y miré hacia el cielo esperando una señal o algo así para saber que hacer o como sentirme.

-Hola ¿me comprarías una rosa?-la voz de un niño me sacó de mis cavilaciones.

-No tengo dinero, pequeño-respondí. Y era cierto, solo me quedaba el dinero suficiente para el autobús.

El niño castaño hizo una mueca.

-No importa, toma-dejó una flor en mi regazo-no le digas a nadie pero solo necesito el dinero para comprarme dulces. Un dulce menos no me matará. Sonríe, ¿por qué estás triste?

-No estoy triste-le contesté-solo estaba pensando.

-Bueno, deja de hacerlo. Todo saldrá justo a tiempo... Tal vez aún no era el momento para hacer lo que ibas a hacer o para lo que iba a pasar o cualquier cosa que te preocupe

Le sonreí y él sonrió contento.

-¡Ahí estás!-una adolescente castaña cruzó la calle corriendo-es hora de volver a casa, Ronan-le dijo. Jadee sofocada, inconscientemente me llevé una mano al medallón que Edward me había dado.

-Ya voy, Jenny-Ronan rodó los ojos y luego me miró-adiós, ya no estés triste-luego salió corriendo.

-Adiós, Ronan-musite. Su nombre sonó a magia en mis labios. Luego miré mi medallón-eres un listillo ¿a que sí, Ronnie?-sonreí y el autobús se detuvo.

Cuando estaba en el autobús llamé a las chicas. No iba a detenerme para hablar con ellas cuando llegara, correría directo a mi habitación y se lo diría a Edward.

-El resultado fue negativo-les dije y soltaron un gritito-solo estoy un poco anímica y necesito dejar de preocuparme por todo

-Ay Bella eso es genial... Me refiero a lo del embarazo. Necesitas comer de mis súper ensaladas-Rose presumió y sonreí

-Sí, creo que sí. Ahora estoy yendo a casa, puedes hacerme una si quieres

-Por supuesto. Haremos la cena. Alice muévete

-Nos vemos, B. Adiós-dijo Alice y colgó. Le sonreí al teléfono y lo dejé a un lado para tomar la rosa y acariciarla.

Caminé hacia el edificio y cuando estaba abriendo la puerta del edificio un idiota en una bicicleta casi me mata. La llanta me quemo en la pantorrilla y en el tobillo y pegué un brinquito.

-Agh-gruñí y miré los daños. La llanta había manchado mi pantalón y me había raspado el tobillo descubierto-deberías tener más cuidado-le dije mordaz

-Lo siento, bonita-me sonrió. Idiota. Se quedó ahí parado a mi lado como si fuera a tener una jodida conversación con él-¿Cómo te llamas?

-No te importa-detuvo mis manos para que dejará de abrir la puerta. Saqué mis manos de un jalón y aferré la rosa.

-Eres muy linda. ¿Puedo tocarte el culo?

-¿Qué? ¡Jódete, aléjate de mí!-y el idiota me tocó el culo. Pegué otro salto alejándome de él.

-Vamos, sé que lo quieres-llevó su mano a mi cintura y me jaló hacia él. Lo golpeé en la frente con mi mano libre y cuando estaba a punto de darle una patada en las bolas alguien lo quitó de encima de mí. Lo tomaron por el cuello de la camiseta y con un empujón lo echaron a un lado.

-¡Aléjate de ella, perro!-Edward apareció vociferando y me jaló a su lado. Me aferré a su brazo fuertemente y cuando el idiota iba a acercarse me empujó para estar detrás de él-ni te acerques-le escupió.

El chico se burló y Edward le atinó un puñetazo en la quijada.

-¡No!-lo tomé del brazo para que no lo golpeara y que no se metiera en problemas pero Edward sacudió su brazo y mi mano cayó. Luego se le echó encima al chico y lo tiró al piso, le piso la mano con la que me había tocado el trasero y el chico aulló.

-No toques lo que no es tuyo-le escupió en el rostro y lo pateó en las costillas, luego le tiró la bici encima.

-Edward, detente. Vámonos-lo tomé de la mano y lo jale hacia mí. Me miró y me quitó mi bolso, luego abrió la puerta del edificio y me hizo pasar. Cuando el pantalón me rozó el tobillo lastimado, sisee y me miró.

-¿Qué más te hizo?-preguntó enojado y preocupado.

-Me golpeó con el neumático de la bicicleta-me apoyé en su mano y miré mi tobillo cuando alcé el pie-ugh, está sangrando.

-Vamos a usar una bandita-medio sonrió y le sonreí de vuelta-¿cómo conseguiste esto?-le dio un toquecito a la flor.

-Un niño me la dio-le sonreí y se inclinó a besarme en la mejilla.

-Bastante competencia-farfulló y pasó un brazo alrededor de mis hombros.

Fuimos en silencio y cuando llegamos, Rose y Alice me sonrieron. Me ayudaron con la bandita y cuando Edward les dijo que había pasado ellas soltaron grititos e hicieron "aww" Edward rodó los ojos queriendo lucir relajado pero su rostro se tornó rojo y nos burlamos de él. Luego ellas comenzaron a preparar la cena y tomé a Edward de la mano para ir a mi habitación.

-¿Vas a hablar conmigo sobre lo que te pasa?-preguntó preocupado cuando lo senté en la cama

-Sí-dije valiente.

Fui hacia el baño y abrí el gabinete superior. Moví un par de cosas y saqué la prueba que había escondido, luego regresé con él.

Me senté en el centro de la cama cuidando que mi tobillo no se rozará con mi pantalón. Luego lo miré entre mis pestañas y me miraba de vuelta expectante.

Tomé una respiración profunda y dejé la prueba en la cama, entre nosotros.

Su mirada fue hacia abajo y se puso pálido.

-¿Qué…-jadeó sofocado tomando el artificio en sus manos

-Ayer me di cuenta que tenía un retraso de una semana…-me miró. Sus ojos eran una mezcla de preocupación y miedo-y yo soy demasiado regular. Excesivamente…ni te lo imaginas, bueno, entonces le pedí a Alice que comprara una prueba porque yo no estaba en condiciones de salir. Me estaba volviendo loca. No pude dormir y me la pasé llorando y decidí ir al hospital…-me detuve para sacar el sobre de los análisis de mi bolso-y hacerme una prueba-le dejé el sobre en su regazo y comenzó a abrirlo-no estoy embarazada-resoplé y sus ojos colisionaron con los míos rápidamente, le volvió un poco de color al rostro-es un hecho. La prueba cometió un error o algo así-me callé y esperé a que él leyera la hoja.

-¿Estás anímica?-preguntó ceñudo.

-Sí, me hace falta hierro…por eso fue el retraso y por el estrés y las mierdas emocionales con las que he lidiado.

Nos quedamos en silencio y él aun no despegaba la vista de la hoja.

-Debiste decírmelo, Bella-me regañó y vi que estaba un poco molesto-no tenías por qué lidiar con todo tu sola.

Medio sonreí.

-Lo sé. Y créeme cuando estaba esperando los resultados solo quería golpearme en el trasero por no habértelo dicho. Te necesitaba tanto-lloriqueé.

Alejó la prueba de su regazo y la hoja de los análisis y abrió sus brazos para mí. Me erguí y fui hacia él.

-No vuelvas a ocultarme nada, B-murmuró-nada sobre nosotros o cualquier cosa sobre la que quieras hablar. ¿Sabes que puedes confiar en mí, cierto? Y también deberías saber que no le digo a nadie sobre lo que pasa entre nosotros.

-Gracias, E. Es todo lo que quiero-me tallé contra su cuello y dejé un beso ahí-Claro que confío en ti…es por eso que me has visto llorar-se rió contra mi cabello-debo dejar de guardarme tantas cosas. Creí que estaba haciéndolo bien pero creo que no…bueno, solo tengo que mejorarlo.

-Lo estabas haciendo bien…hasta esto-me corrigió y me alejé para verlo al rostro.

-¿Me perdonas? En verdad no sabía qué hacer. He tenido suficiente miedo para toda mi vida.

-Claro que te perdono, pequeña. Todo está bien-me tomó el rostro entre las manos y me miró a los ojos-Y ya no quiero que te preocupes-apuntó vehementemente.

-No puedo dejar de preocuparme. Está la escuela, está Renée, está Charlie, estás tú. No puedes pedirme eso.

-¿Podemos dejarlo en que te preocupes a un nivel civilizado y normal?-se rindió.

-De acuerdo…lo intentaré pero no es posible ahora. Tengo que hablar con mi mamá-¿¡Qué?! ¿Qué había sido eso? Hacia tanto jodido tiempo que no había dicho eso.

Él también lo notó y una sonrisa se extendió por su rostro. Después se echó sobre mí y caímos en la superficie mullida de la cama.

-Eres maravillosa, Bella. Malditamente que lo eres-murmuró contra mis labios y los abrí para que me besara.

-¿Creías que esto pasaría?-le pregunté una vez que nos alejamos. Pasé mis manos por su cabello y las dejé envueltas en su cuello.

-¿Honestamente?-asentí-sí, solo era cuestión de tiempo después de que viniera a hablar contigo. Eres una persona demasiado bondadosa, en realidad no odias a nadie-le sonreí.

-¿Cómo lograste conocerme en tan poco tiempo?

Se encogió de hombros.

-Simplemente te presto atención-me besó en la frente.

Suspiré.

-¡La cena!-Alice gritó por el pasillo.

-¡Oh, por cierto! Me dieron la píldora pero tenemos que seguir usando condón por el primer mes. Estará todo descontrolado así que…

-¡Genial!-se puso de pie y me tendió la mano-será mejor así ¿verdad?

-Sí, no quiero otra falsa alarma. Tal vez eso fue una llamada de atención del Todo Poderoso para decirnos que no debemos fornicar tanto.

-Tal vez, tal vez no. Como sea, no le haré caso

-Ni yo.

Cuando estábamos cenando, Rosalie me atiborró de espinacas y brócolis.

-Rose es suficiente-me quejé cuando comenzó a servirme más.

-Nunca es suficiente, trágatelo-deslizó mi plato groseramente y me dio una mirada fea. Perra.

-No es como si me estuviera muriendo...además ya comí queso-alejé su mano cuando vertió queso fresco arriba de eso.

-¿Y?-Alice y Edward dijeron al mismo tiempo. Rose soltó una risita y gemí.

Puta madre, si seguía comiendo eso estaba segura que iba a vomitar.

Él sábado, Edward me llamó diciéndome que me extrañaba demasiado y dijo que trajera a Rose porque Jasper iría hacia mi apartamento porque él y Alice habían discutido e iba a arreglarlo o alguna mierda así.

-Rose, vámonos-le dije cuando la encontré en la cocina-Jasper y Alice discutieron así que Jasper necesita el área despejada para arreglarlo y mi increíble novio me llamó así que mueve tu culo-le chasqueé los dedos y rodó los ojos.

Fue hacia su habitación y trajo su bolso conmigo.

-¡Bella y yo nos vamos!-le dijo Rubia a Alice a través de la puerta-se la ha pasado llorando desde hace años-me dijo-andando-cuando iba a abrir la puerta me detuvo-¡oh, espera!-fue a la cocina y volvió con mi ensalada. Rodé los ojos-¡Bon appetit!-dijo triunfante ignorando mi mueca.

Cuando llegamos, Jasper abrió la puerta rápidamente y solo nos sonrió antes de correr hacia el ascensor.

-¡Alice no quiere verte nunca más!-Rose gritó cuando él desaparecía por el ascensor. Me reí y entramos. Fui a dejar mi ensalada al refrigerador y me encontré con Emmett.

-¡Espera!-chilló cuando me vio y alzó un dedo, luego miró alrededor y tomó un melón-vamos-arqueé las cejas en confusión y cuando íbamos en el pasillo me alzó la blusa y pegué un brinco.

-¡Emmett!

-¡Shh!-metió el melón en mi abdomen e intenté alejarlo de un golpe pero él era más fuerte que yo así que no sirvió de mucho.

-¿Quién te lo dijo?-pregunté y se rió.

-Edward se estaba cagando por decírnoslo. También me asusté un poco-alcé las cejas comprendiéndolo-ya no cojan tanto-me reí.

Entramos a la sala mientras él detenía el melón dentro de mí.

-¡Edwaaard!-cantó-¡mira esto! ¿No es hermoso?-Edward pausó el videojuego y se giró a vernos.

-¡Jodete, Emmett!-le dijo y me reí-eso no es putamente gracioso.

Grandote se encogió de hombros y sacó el melón. Se dejó caer a lado de Edward y él le tendió el mando de la consola. Emmett comenzó a jugar y Rose empezó a limarse las uñas al otro lado de la sala. Rodé los ojos. Edward se levantó y fue hacia mí. Me besó en los labios brevemente y sonrió.

-Espera aquí-luego se fue a su habitación y me recargué en el respaldo del sillón viendo a Emmett jugar.

-Deberíamos hacer una fiesta-dijo Rosalie.

-Acabas de tener una fiesta en la playa.

-¿Y? Yo quiero una fiesta en la ciudad-meneó las cejas-llamaré a Nessie ya que ustedes son unos amargados de mierda-tomó su teléfono y comenzó a llamar.

Emmett se rió y me tocaron el hombro para que me girara. Encaré a donde debía estar el rostro de Edward pero en su lugar había un gran ramo de rosas rojas y blancas.

Lo bajó dejándolo a la altura de su pecho y me sonrió.

-Sé que tus favoritas son las fresias pero ya te había dado de esas así que…-se encogió de hombros todo incómodo y nervioso y le sonreí abiertamente. Tomé el ramo.

-¡Son geniales, gracias bebé!-murmuré feliz y lo abracé, luego le di un besito en los labios-extrañaba las flores-acaricié la superficie de una rosa y llevé el ramo a mi rostro para olfatearlo y disfrutar de su suavidad.

-Me alegra que te gusten-se mordió los labios-aquí hay agua-alzó su otra mano y me mostró un florero. Le sonreí y las puse ahí pero luego pensé mejor.

-¿Qué hiciste, eh?-pregunté entre broma y seriedad.

-¿Qué?

-¿Tengo que perdonarte algo? ¿Por eso las flores?-rodó los ojos.

-No, me ofendes, Bella-contestó y se pasó una mano por el pelo.

-¿Puedo creerte?-entrecerré los ojos.

-Sí-resopló y pasó un brazo por mis hombros.

Fuimos a sentarnos y cuando Rose colgó, me miró.

-¡Que lindas!-las acarició-que bien que a ti si te regalen cosas-dijo en voz alta y en una indirecta para Emmett.

-Rose me quitaron la tarjeta de crédito-Edward se rió-pero ya viene nuestro próximo aniversario…solo hemos pasado por alto este…convenientemente. Estoy pobre pero en el próximo juro que será genial.

-Sí, siempre dices eso, maldito pobre-Rose se levantó y lo golpeó en la cabeza antes de perderse por el pasillo.

Edward y yo nos reímos de él.

Yo estaba fascinada con mis flores, en todo nuestro noviazgo, Edward nunca me había regalado ese tipo de cosas. Solo me daba libros, lo cual era putamente genial, pero este tipo de regalos también se necesitaban y en nuestros aniversarios preferíamos salir a darnos obsequios. Él decía que era un dolor de cabeza buscar regalos y yo no podía estar más de acuerdo.

Así que con el medallón y con las flores me sentía como en la novena nube o algo así. Las únicas flores que me había dado eran la fresias que envió a mi casa para agradecerme por su "genial trabajo escolar."

No paré de besarlo en el rostro entero y él se veía muy contento.

Mientras comíamos, Emmett se rió de mi ensalada pero la sonrisa se le borró cuando Rosalie le dio la de él. Ahora Edward se rió de él pero aceptó sonriente su ración.

-Nadie se mete con mi chica-me dijo al oído y me besó en el cuello.

-Oye Rubia, esa cosa en verdad estaba buena. Deberías hacer eso más seguido-le dijo cuando terminamos.

Entonces le dije a Edward que llamaría a Renée para terminar de una vez con esto. En ese momento, Alice y Jasper llegaron como una pareja de recién casados.

-¿Le mentiste para que te perdonara, verdad?-Edward le preguntó a Jasper entre murmullos cuando Alice se despistó.

-Solo un poco-le contestó, Edward negó con la cabeza y siguió jugando con su teléfono.

-Pinche mentiroso. Me alegro de no haber seguido tu consejo-Jasper resopló y se fue enojado.

-OoOoOo-

El miércoles quedé de verme con Renée en una cafetería para poder hablar.

Cuando salí de la escuela fui hacía ahí y tuve una hora y media libre para comenzar a escribir otro ensayo en mi laptop. Luego me interrumpieron.

-¡Hola, Bella!-Gianna. Esa perra.

-¿Qué quieres?.

-Ugh, eres un poco grosera-la miré y arqueé una ceja. Me miró de vuelta con desdén y la ignoré. Seguí haciendo mi trabajo-igual que tu novio.

-No lo menciones. Tu boca está llena de mierda y él no se merece eso.

Se rió con su voz de víbora y se mordió el pulgar.

-Estoy ocupada, lárgate-pateé la silla frente a mí para que la golpeara. Ella siseó del dolor y le sonreí.

-Pinche inmadura-espetó y me puse mis audífonos-le diré a Victoria que lo convenza de darle una mamada en su auto.

-¿De qué putas estás hablando?.

-De esto-me mostró una foto y ella iba en el auto de mi genial chico. Vi todo rojo. Puta. Puto. Necesitaba una explicación ¡YA! El maldito sabía que yo nunca podría tolerar a esas perras y aun así le importaba una mierda. Controlé mi ira y traté de parecer relajada y cool.

-¿Porque siempre tienes fotos? ¿Me estás siguiendo o qué?-luego recordé algo-¿oye que no se supone que ella ya estaba saliendo con alguien? Al igual que tu otra McZorra.

-Terminó con él.

-¿Terminó o la terminaron? Porque eso sería más lógico.

-No me hagas esas preguntas-rodé los ojos.

-¿Y Charlotte?-pregunté porque quería saber si también tenía que cuidarme de ella.

-Oh, ella… bueno ella ahora me odia.

-¿Quién no te odia, Gianna?-arqueé una ceja.

-Me refiero a que…accidentalmente…me metí con su novio y pues ahora…bueno, se fue del apartamento y soy su peor enemiga-me reí fuertemente. ¿Qué?.

-¡No jodas!-medio grité medio susurré-creí que detendrías un poco tu zorrismo por una de tus amigas pero ya veo que no. Puta Judas-resoplé y rodó los ojos queriendo parecer culpable. Culpable mis bolas. Suspiré-¿Cuál es la historia ahora?-pregunté y me miró como retrasada. Suspiré derrotada-¿Por qué tu zorra amiga está en el auto con Edward? Tendré que decirle que lave el asiento con cloro.

-Deberías preguntárselo a él. Él no pierde oportunidad.

-Gianna, cállate-dije fastidiada-supéralo. Ya pasó un montón de tiempo. Es mío ¿entiendes?.

-¡No lo voy a superar!-pegó un manotazo en la mesa y un mechón de su corto cabello le cayó en la cara.

-Pues allá tú. Ahora vete-encendí la música a todo volumen y dijo algo más pero no la escuché, se quedó ahí de pie y en verdad estaba deseando que se fuera porque mis oídos no toleraban tanto. Luego de un momento se fue haciéndome una mueca. Me saqué los audífonos como si me estuvieran quemando y apagué la música porque necesitaba estar concentrada.

Dejé de escuchar música mientras escribía mis ensayos cuando descubrí que había puesto la letra de la canción en uno, menos mal que solo lo estaba revisando y no se lo había enviado a la profesora Piper. Edward se rió de mí ese día y yo me reí de él cuando él estaba haciendo su tarea y escribió nuestra conversación ahí.

Hablando de él…tomé mi celular y le envié un mensaje. Tan simple como eso.

"¿Dónde estás? ¿Sabes que estás en problemas? Y ni siquiera unas flores lo van a arreglar."

Pinche madre. Él debía saber que yo estaba enojada y además solo quise agregarle un poco más de drama.

Al cabo de un rato, Renée llegó y guardé mi trabajo, luego cerré la laptop.

Ella me sonrió y se sentó frente a mí.

-Has pensado en algo-afirmó y descansó su cabeza en sus manos.

-Sí-asentí con la cabeza y un chico se acercó a tomar la orden.

Ella ordenó un café frío y una rebanada de pay de manzana y yo ordené un frapuccino de galletas de oreo y una rebanada de tarta de fresa y nuez.

El chico sonrió y se fue.

-¿Y que ha sido eso?-colocó las manos en sus muslos y las talló ahí.

Tomé una respiración profunda y la miré.

-Nada sería mejor que tenerte otra vez en mi vida, mamá-le dije y su rostro se quedó en blanco por un momento. Luego la sonrisa más grande lo partió en dos y los ojos se le llenaron de lágrimas.

+sSsSsS+

¿Qué les pareció? Me alegro de los comentarios del capítulo anterior ¿ven? Ahí afuera hay un montón de lectoras fantasmas, solo es cuestión de que se hagan notar...y dejen de ser fantasmas. Nos leemos lo más pronto que pueda.

S.