Disclaimer: Twilight y sus personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo juego con ellos.
Confesiones de un universitario
Finalmente aquí está el capítulo 46, después de tanto tiempo(: espero que sepan perdonarme y que comenten, por que las extraño.
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CAPÍTULO 46
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EPOV
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Usualmente me preocupaba por Bella, siempre estaba preocupado por ella. Lo que pensaba, lo que sentía, en fin, todo de ella me interesaba y quería que me dijera todo para hacer algo y mejorarlo y que ella estuviera más cómoda.
Por eso, estaba empezando a observarla atentamente desde que volvimos de la playa. Ella se la pasaba con la mirada perdida como si estuviera pensando en algo profundamente y siempre estaba nerviosa. Sabía que era porque lo de su madre se acercaba y Bella quería escuchar que era lo que ella tenía que decirle. Le pregunté un montón de veces cómo estaba y dijo que bien pero cuando volví de la escuela el jueves y fui a la sala supe que me había estado mintiendo e inconscientemente yo le había creído.
Allí había un montón de pañuelos y cuando la llamé y me contestó desde el baño comunitario me imaginé que estaba tratando de fingir que no había llorado. Maldita sea. Me golpeé mentalmente por no haber hecho nada desde el inicio y no haber tratado de distraerla.
Mientras estábamos en su habitación traté con todas mis fuerzas distraerla y me estaba quebrando la cabeza para eso.
De todas maneras sabía que Bella iba a perdonar a su madre. Bella tenía este hermoso y noble corazón, aunque dijera que odiaba a alguien con todas sus fuerzas, no era cierto. Las personas podían caerle mal y hacerla querer vomitar pero simplemente no lograba odiarlas. Ni a Gianna la odiaba y me parecía divertido cuando arrugaba la nariz y fruncía el ceño al hablar de ella. Tal vez podría decir "Siempre he querido matar un gato. Se merecen la muerte" o algo así y estaba malditamente seguro de que si viera a alguien matando realmente a un gato, miraría hacia otro lado y diría "eso es muy cruel. Son horribles pero no para tanto" e incluso tal vez lloraría un poco.
Y es que ella era así. Jodidamente noble y bonita y toda mía. El pensamiento me hizo suspirar.
El viernes ella me envió un mensaje diciéndome que iría a la biblioteca a buscar algunos libros y que Rose estaba enojada con ella y no contestaba sus llamadas, así que me hizo llamar a Rubia para decirle lo de la biblioteca y que se fuera sin ella. Entonces le reclamé.
-¿Qué le hiciste a mi chica, maldita Rubia?-ella resopló.
-Pff, yo no le hice nada. Ella comenzó todo…-la interrumpí.
-Sí, ya he escuchado eso. En la playa, por ejemplo-le recordé cuando la quitó de su lugar en la arena.
-¡Vamos, Miss Bellum! Tu bien sabes que yo llegué primero-¿qué? ¿Ella me estaba jodiendo, no? O tal vez tenía puto Alzheimer o una cosa así.
-Claro que no pero ¿Qué le hiciste?-insistí
-YO NO le hice nada, lo juro.
-Rubia-la llamé enojado.
-¡De acuerdo! Rompí su blusa favorita y entonces le hice creer que ella había sido la culpable.
-Eres una perra. Mi muñeca está llorando por tu culpa.
Ella soltó una risa. Maldita.
-Pues dile que se seque las lágrimas y ella fue la culpable-insistió.
-Perra-la insulté otra vez-no vuelvas a molestarla porque te verás con mis puños.
-¡Qué miedo!-canturreó.
Entonces esa tarde llamé a Bella porque como que quería escuchar su voz o algo así pero no contestó, entonces le envié un mensaje. Y tampoco lo contestó y me preocupé. Obviamente.
Un gran porcentaje de las mujeres violadas de los EUA eran universitarias, sería abogado, tenía que saber eso, gracias; y mi chica andaba sola por la UW y ahí había un montón de cabrones que no sabían en donde correrse.
Comencé a mensajearle y no contestaba. Traté de tranquilizarme y pensar que había dejado su celular por ahí y estaba dormida o estudiando y a salvo. Pero no pude hacerlo. Salí de mi habitación para buscar a cualquiera de los dos idiotas que vivían conmigo y obligarlos a llamar a Duende o a Rubia y preguntarles por Bella pero luego creí que estaba siendo jodidamente dramático y un novio posesivo y controlador que tenía que saber en qué lugar estaba mi chica en el momento exacto. De todas formas no logré mi cometido porque ni Idiota 1 (Emmett) ni Idiota 2 (Jasper) estaban en casa.
Cuando Emmett llegó por la noche con la cena empezó a preguntarme cosas obvias que él debía de saber sobre Rubia Perra Maldita Hale.
-¿Qué hice para que no me conteste?-se pasó una mano por la frente y empezó a recordar-¡ayúdame a recordarlo, Edward!-me apremió.
-¿Y cómo voy a saberlo yo?
Entonces Jasper llegó.
-¿Alguien puede llamar a Rose o a Bella para que les digan que tengo que hablar con Alice? No me contesta el teléfono.
Ahí fue cuando me extrañé y comencé a relajarme un poco. Estaba casi seguro que estaban teniendo su "tarde de chicas" lo que eso signifique o tal vez Emmett si había hecho algo malo y Duende y Hamlet le estaban secando los mocos a Rubia.
Meneé la cabeza.
-¿Seguro que no hiciste nada malo?-le pregunté a Emmett.
-No. Lo juro-se pasó una mano por la frente y se sacudió el cabello-no, espera…déjame pensarlo un rato más.
Comenzamos a ver televisión mientras comíamos y Emmett volvió a asegurar que no había hecho algo malo.
Jasper se fue a dormir y Emmett y yo nos quedamos dormidos en el sillón. Abrí los ojos cuando quise cambiar de posición y me di cuenta que tenía que ir a la cama y Emmett también, así que tomé un libro que estaba por ahí y lo golpeé en el rostro. Pegó un salto.
-Mueve tu culo-murmuré y me fui por el pasillo. Cuando me tiré en mi cama escuché como cerraba la puerta de su habitación.
Por la mañana decidí investigar qué era lo que estaba pinches pasando con Bella y fui al camino que ella siempre tomaba para ir a su clase.
La vi y me acerqué. Se veía cansada y triste o enojada o algo así.
-Me tenías preocupado-le dije sin saludar.
-¿Por qué?-apenas despegó los labios para hablar
-Te llamé y no contestabas mis mensajes y como dijiste que ibas a la biblioteca…creí que te había pasado algo-ella en realidad se veía mal. Como la mierda. Bueno, seguía estando bonita y toda la cosa pero era como un jodido zombi-¿estás bien?
-Sí-ella me estaba mintiendo en grande. Últimamente lo estaba haciendo y teníamos que hablar sobre eso, no me gustaba para nada. Iba a decirle que no me mintiera pero me interrumpió.
-Solo no dormí bien-eso podía explicar todo muy bien.
-Oh, bueno ¿entonces qué pasó ayer?
-Dejé mi celular olvidado por ahí. Solo estaba con las chicas viendo películas o la tele-murmuró sin ganas. Y otra vez estaba mintiendo. Sospechaba que algo malo, demasiado malo, había pasado.
-Bella…-volvió a interrumpirme.
-Voy tarde a clase, solo… ¿hablamos después?-dijo queriendo deshacerse de mí.
-Oh, seguro-me incliné para besarla pero ella se negó y logré besar solo su mejilla.
-Nos vemos-hizo un gesto con la mano y se fue rápidamente. Me quedé ahí todo jodido y confundido. Esto estaba raro, demasiado y tenía que investigar con Idiota 1 e Idiota 2, tal vez ellos supieran algo más.
Me fui a clase y antes de que comenzara le dejé un mensaje a Jasper.
-¿Sabes que carajos pasó ayer? Bella está como una zombi.
-Que mal, compadre. Alice dijo que se la pasaron juntas, luego cambió el tema. Le pregunté a Emmett y Rose solo le dijo que habían estado viendo películas. Tal vez va por ahí.
Rodé los ojos.
-Sí, seguro sí.
-OoOo-
Decidí ir al apartamento de Bella por la tarde. Esto debía ser solucionado.
-Pasa-una sonriente Duende abrió la puerta dando saltitos-Bella no está
Se suponía que ella ya había terminado sus clases.
-Oh, ¿y dónde está?-cerré la puerta detrás de mí cuando ella se perdió en la cocina.
-Eh…fue a comprar zapatos-fruncí el ceño. ¿Bella había ido a comprar zapatos? No me jodas. Esto en realidad estaba al revés. Tal vez había entrado a una dimensión desconocida.
-¿Zapatos?-pregunté y vi claramente como Rose la golpeó en la cabeza.
-Claro que no. Ella fue a la librería-dijo Rose. Bueno, eso era más creíble. Rubia tomó un tazón y vertió palomitas ahí-se va a tardar un montón. ¿Palomitas?
-No, gracias-se encogió de hombros y se echó un puñado a la boca.
-Tal vez quieras ir a su habitación a buscar en su cajón de ropa interior o unirte a nosotras a ver a Channing Tatum en Magic Mike
-No te olvides de Matt Bomer-Alice la señaló con un dedo.
-Prefiero el cajón, gracias-Rosalie frunció los labios-no quiero ver a hombres llenos de lubricante
-No es lubricante-Alice me golpeó en el brazo y se fue.
-Oye, tú-miré a Rubia y alzó una ceja-¿sabes por qué Bella está como una zombi?
-No-soltó una risita-tal vez debes de probar el sexo. Siempre funciona-rodeó la encimera y se acercó a la salida de la cocina, la seguí-o regálale unos chocolates. La vi muy bien.
Refunfuñé.
-Disfruta a tus hombres lubricados-le dije antes de abrir la puerta de la habitación de Bella.
-¡No es lubricante!-gritó Alice desde dentro de su habitación. Me reí y entré a la cueva de Bella.
Me tiré en la cama y comencé a ver sus cajones del buró. Nada interesante, solo hojas y tampones. Gracias.
Luego me fui a su escritorio. Sonreí cuando vi que tenía mis cartas en un cajón. Jesús, eso había sido bueno. Eran jodidamente cursis. El amor te hacía hacer cosas estúpidas. Luego vi sus carpetas y encontré su diario. Estuve tentado a leerlo y a dejarlo ahí. Me senté en la silla y lo abrí. No sabía si Bella tenía un diario ahora pero este diario era de su época de instituto. Lo supe porque vi las fechas y cuando lo hojeé vi un par de maldiciones y muchos "Nathan" escritos. Gruñí y lo aventé al cajón de dónde lo había sacado. No me interesaba leerlo. No quería saber los detalles de cómo se enrollaba con ese cabrón en el sillón de Charlie.
Luego me encontré con un libro de Biología y comencé a leerlo para matar el tiempo. No debí hacerlo. También era de su época de instituto y ahí dentro había un montón de notitas.
"Charlie tiene turno de noche"-ella escribía en una con su letra fea. Afortunadamente, su letra había mejorado.
"Genial, llegaré tan pronto como se vaya"-le respondieron
Esa no me gustó para nada pero seguí hojeando el libro.
"Perdón por lo de esta noche, Bella. Lo siento mucho. Te quiero"
"Jodete, Nathan. Y yo no te quiero"
Esa si era linda, pero ese cabrón le había hecho algo malo.
Luego había un dibujo. Era ella y ese tarado. Él lo había hecho porque había un gran "Lo siento" en la parte superior y un "te quiero" en la inferior.
Rodé los ojos. Pinche cursi, luego recordé mis cartas y cambié de página.
"¿Lo perdonaste?"-reconocí la letra de Rubia. Había escrito en el margen de la página.
"Sí. De todas formas, yo salí con Mike y hasta lo besé un poco."
Puto Newton. Dejé el libro a un lado por mi propia salud mental y comencé a leer otro. Afortunadamente en este no había notitas.
Después de estar un rato leyendo por ahí, escuché los grititos y risas de Rose y Alice. Rodé los ojos e hice una mueca. No necesitaba escuchar sus gritos de orgasmo. Luego de estar ahí como quince minutos, decidí salir a caminar un poco.
Di un par de vueltas y cuando regresaba al edificio de Bella la vi ahí afuera abriendo la puerta. Luego un chico se acercó y seguí caminando para alcanzarla, el tipo la lastimó con su estúpida bicicleta y luego ella le dijo algo feo. El idiota ese le toqueteó el culo y vi todo rojo. Oh, no cabrón. No lo hiciste.
Corrí por toda la acera de enfrente para ir tras él y partirle la madre. Crucé la calle y llegué justo a tiempo de quitárselo de encima.
Ese puto estaba muy equivocado si creía que yo me iba a quedar así de brazos cruzados. Lo golpeé y le di un pisotón a la mano que había tocado a mi chica. Él necesitaba meterse en sus propios asuntos.
Logramos irnos antes de que la jodida policía llegara y Duende y Rubia comenzaron a ponerme incómodo con sus grititos cuando les dije que había pasado.
Bella se veía completamente animada y ya no tenía su semblante de zombi pero aún tenía que saber que pasaba.
Nunca en mi vida me hubiera imaginado la verdadera razón. Cuando vi la prueba casera, lo primero que se vino a mi mente fueron las palabras del jefe Swan: "Cuídense"
Carajo.
Luego estaban mis padres diciéndome en mi época de instituto que no fuera jodidamente idiota y que usara un puto condón.
Sentí que se me cayó un huevo. Nunca en mi vida me había pasado algo tan malo que hiciera que me asustará y quisiera hacerme pipí.
Puta madre. ¿Qué carajos iba yo a hacer con un bebé? Aún no estaba listo. Yo todavía quería lanzar mi birrete al aire cuando me graduara en Leyes y todavía quería ir de fiesta y beber. Yo todavía quería desvelarme estudiando, no porque el bebé no quisiera dormir. Yo quería estudiar y no cambiar jodidos pañales llenos de mierda. Yo todavía quería vivir más y estaba jodidamente seguro que Bella también. ¿Un bebé? ¿En serio? YO era un bebé.
-Ayer me di cuenta que tenía un retraso de una semana…y yo soy demasiado regular. Excesivamente…ni te lo imaginas, bueno, entonces le pedí a Alice que comprara una prueba porque yo no estaba en condiciones de salir. Me estaba volviendo loca. No pude dormir y me la pasé llorando y decidí ir al hospital y hacerme una prueba-Bella dejó un sobre en mi regazo y fui directo a abrirlo-no estoy embarazada. Es un hecho. La prueba cometió un error o algo así.
Puta madre. Eso sí que era genial. El alma me volvió al cuerpo. Esto era peor que una de esas bromas de "Cámara Escondida" y la humillación que conllevaba. Jesús. Eso era bueno.
Me gustaría decir: "Nunca, jamás en la vida volveré a coger" pero, admitámoslo, eso sería una jodida locura.
-OoOo-
Cuando regresé a mi apartamento estaba ansioso de contarles a Idiota 1 e Idiota 2 mi gran aventura. No era algo de lo que estuviera orgulloso pero ellos debían saberlo.
-¡No jodan!-tiré mi chaqueta al sillón y me miraron-por poco soy padre
-¿Qué?-el retrasado de Emmett no lo entendió así que decidí explicar todo. Jasper se había quedado congelado mientras se llevaba una cuchara de cereal a la boca.
-Bella estaba embarazada
-¡Jesús!-Emmett se abanicó
-¿Estaba?-Jasper por fin habló-¿lo devolvió por ebay o algo así?
Rodé los ojos.
-O sea, nunca estuvo embarazada. Creyó estarlo, se hizo una prueba y salió positiva pero fue al hospital y le sacaron sangre…
-Hum ¿cómo los vampiros?-Emmett comentó. Ese comentario qué.
-Ehh…sí-Jasper rodó los ojos-entonces salió negativa. No hay bebé.
-¡Santo Dios!-Jasper se llevó una mano a la boca
-Que puto miedo-Emmett negó con la cabeza.
-Qué te digo, me cagué en los pantalones cuando me mostró la prueba. No debería volver a coger pero eso sería malo
-¿Qué sería malo? ¿El embarazo o no coger?-preguntó Emmett
-Ambos-le quité la cerveza de la mano y le di un trago.
El sábado, estaba buscando una playera que Jane me había regalado y quería usarla. Era una de mis favoritas, secretamente eso se debía también al hecho de que un día Bella me había dicho que me veía sexy con ella. Ese día le envié un mensaje a Jane agradeciéndole de la playera. "Cullen te la regalé en tu cumpleaños pasado, ya me lo habías agradecido" fue su respuesta.
Bueno, volviendo al tema…no la encontraba por ningún puto lado y me quedé ahí de pie pensando en sí la había dejado en casa de Bella pero estaba seguro que no. A menos que ella me la hubiera robado, así que fui con Jasper y comencé a revolver en sus cajones y él salió del baño.
-Quita tus sucias manos de mis cosas, Cullen-dijo antes de comenzar a hacer la cama.
-Tú me robaste mi linda playera
-¿Cuál playera? Te he robado un montón-se pasó una mano por la nuca
Eso yo no lo sabía.
-Oh, ¿enserio?-asintió-pues devuélvemelas. Hablo de la playera que Jane me dio
-Oh, la linda Jane-meneó las cejas-tu prima es sexy. Dile que la invitaré a salir cuando vayamos a la mansión Cullen todos juntos.
-Deja de hablar de ella. Jamás dejaré que te le acerques ni un metro. ¿Qué hay con Alice? Y para ese entonces Jane y yo ya seremos hermanos y no quiero tenerte de familia. Gracias.
-Oh, cuñado, cuñado-me palmeó la espalda-sobre Alice bueno…ella no tiene por qué saberlo
-Jodido cabrón-le quité las manos de donde las tenía. Él había comenzado a hacer un camino por todo mi pecho y ahora las llevaba a mi entrepierna. Me giré y seguí buscando por ahí.
-Aquí solo hay cosas de Duende ¿dónde tienes las playeras?
-Justo ahí, querido-señaló un cajón y se fue a seguir haciendo la cama.
-No, no está-suspiré después de buscar un poco más.
-Tal vez Emmett la tiene-dijo-no es como si le quedara pero como sea
-Sí, seguro sí-seguí viendo sus cajones para ver si tenía más cosas mías. Logré sacar dos playeras y un pantalón-maldito ladrón-me reí entre dientes y palmeé los bolsillos del pantalón cuando sentí un bulto. Zambullí la mano y casi hago que me la corten.
-¿¡Por qué hay unas bragas de Alice en mi pantalón, cabrón?!-se las arrojé a la cara y la tomó. Se las llevó a la nariz y olfateó. Hice una mueca.
-Oh, tal vez usé tu pantalón cuando cogí. Te recomiendo que lo laves, a menos que quieras traer mis jugos contigo
-Qué asco-dejé caer el pantalón al piso como si fuera una bomba-lávalo tú.
Salí de ahí con la risa de Jasper a mis espaldas. Me eché mis playeras al hombro y fui hacia la habitación de Emmett. Abrí sin tocar, no debí hacerlo.
Emmett estaba ahí tirado en su cama y estaba sosteniendo una foto con su mano libre y se la estaba jalando. Afortunadamente, estaba tapado. Se detuvo cuando me vio.
-Haré como que no vi nada y recorreré el mismo camino-dije imperturbable y él asintió. Cerré la puerta y me golpeé la frente. Hice una mueca. No iba a poder borrarme de la mente la cara de Emmett, carajo. Eso es algo que solo Rubia debería de ver.
Le di un poco de tiempo y toqué la puerta.
-Pasa-respondió y tomé aire antes de entrar. Carajo.
-Solo vengo a buscar mi playera-fui hacia sus cajones-luego puedes volver a tus manualidades.
Él se rió.
-Ya he terminado-dijo desde atrás de mí y llevó su mano a mi rostro.
-¡Quítate!-me alejé y se fue hacia el baño riéndose.
Efectivamente, Emmett tenía mi playera.
-¿Por qué tienes mi ropa? No es como si te quedara
-Es experimentación. Cuando me quede tu ropa es porque he perdido musculo y tengo el cuerpo de un zancudo
-Gracioso-logré rescatar otros pantalones míos y palpé los bolsillos. Nada de bragas de Rubias-estoy traumatizado, McCarty-le dije y se rió.
-Debiste haber llamado a la puerta ¿quieres esta foto?-me mostró la foto que había estado sosteniendo. Era Adriana Lima.
Me reí.
-¿Sigues emocionándote con Adriana? ¿Estás en secundaria o qué rollo?
-Adriana Lima rifa, amigo-me golpeó la frente con la foto-¿no la necesitas?
-No. Yo tengo una chica real…aléjate-lo quité de en medio con un empujón.
-Yo también tengo una chica real
-Que por lo visto no te ha entretenido desde hace mucho-señalé la fotografía que ahora estaba en el piso-¿Qué diría Rose si supiera esto?
-No te atreverías-me reí y Jasper entró corriendo mientras se abrochaba los pantalones.
-¡Necesito ayuda!
-Adriana Lima siempre está para ti-Emmett recogió la fotografía y la metió en el bolsillo de la camisa de Jasper. Me reí y Jasper rodó los ojos.
-Alice me odia-dijo asustado-y tengo que ponerla feliz. Opciones-chasqueó los dedos.
-No tengo opciones. Mi simple encanto funciona-dije mientras me sacaba mi camiseta y me ponía La Camiseta.
Emmett me pellizcó una tetilla y pegué un salto.
-Hijo de perra-me fui contra él y lo golpeé en el rostro. Él solo se rió y Jasper se puso en medio.
-¿Cuál pinche encanto, Cullen?-Jasper rodó los ojos-tu eres bueno con eso, ayúdame-me picoteó el pecho.
-Llévale un oso de peluche-dijo Emmett desde atrás-las chicas aman esas mierdas.
-Esa es una buena idea-Jasper lo miró e hizo una mueca cuando vio que Emmett se estaba cambiando de calzoncillos-¡No mames, Grandote! Estamos aquí
-¿Y?-se giró y terminó de subirse la ropa interior
-Dile algo-me codeó Jasper. Miré el techo.
-He visto lo suficiente al entrar a esta habitación. Ya nada me perturbara
Emmett pasó a mi lado y me tiró un beso.
-Ese es mi chico.
-¡Ayúdame!-Jasper volvió a codearme
-El oso está bien. Dile que lo sientes y después haz que te diga "papi" o algo así-me pasé una mano por el pelo.
-¡Agh!-alzó las manos al cielo-tal vez funcione, tal vez no.
-Si funciona-dijo Emmett mientras salía del baño cepillándose los dientes y luego me miró-a ti por poco te dicen "papi"-hice una mueca.
-Cállate, ni me lo recuerdes-Emmett sonrió.
-Vamos a comprar un oso-dijo Jasper.
-Yo tengo tarea que hacer-dijo Emmett y volvió al baño.
-Maldito-Jasper entrecerró los ojos, luego me miró-¡Cuuulleeen!-canturreó.
-Ya que-me encogí de hombros y tomó mi rostro entre sus manos, me besó en la frente y se fue corriendo.
Al final, Jasper no compró el oso. Dijo que había buscado en Google y ahora tenía una gran idea. Rodé los ojos.
-Compra al menos unas flores-le dije
-No. Tengo mi plan
-No perdí mi tiempo para nada-le dije. Me ignoró y comenzó a menear la cabeza al ritmo de la música de mi estéreo-bueno, yo iré a comprar flores.
-No es el día de la madre, Edward-dijo
-¿Y? Tengo novia. Las flores no solo son para arreglar lo que cagaste. Aleja tus manos de mi estéreo. Ya vuelvo.
No lograba decidirme por cuales comprar así que elegí unas rosas. Lo típico. Además ya le había regalado fresias. A Bella seguro que también le gustaban éstas. Le regalaría flores diferentes cada vez y cuando en verdad la cagara optaría por comprarla con chocolates.
-Te dije que alejaras tus manos de mi estéreo-Jasper me quitó el ramo y lo olfateó.
-Aahh-suspiró-el dulce aroma del amor-canturreó-¿crees que las flores sepan bien?
-¿Qué?
-Las flores… ¿las has probado? ¿Puedo comerme una rosa?
-¡No! Quítate-le arrebaté el ramo y lo coloque en mi regazo.
Al final, Jasper logró convencerme de arrancarle un pétalo a una rosa y se lo llevó a la boca.
-Sabe a…sabe a esperanza-rodé los ojos-a primavera…a renacimiento…sabe a amor, Edward-lloriqueó y subió el volumen del estéreo-sabe a Love Story-dijo antes de cambiarle a la canción-¡canta conmigo, amigo!
Cuando estábamos en el tráfico, un auto se estacionó a nuestro lado y dejé de cantar cuando vi que eran un par de chicas. Qué vergüenza. Pero Jasper tuvo que cagarla porque subió el volumen y bajó la ventanilla y el idiota no dejó de cantar.
Las chicas nos miraron y se rieron de nosotros.
-Dales una rosa, Edward-dijo
-No-alejé su mano cuando tomó el ramo.
El semáforo cambió y pude huir.
Jasper hizo que llamara a Bella para tener el apartamento de las chicas para él solo y poder hacer su show. Mi chica llegó con Rosalie, y Emmett comenzó a hacer bromas de vientres abultados con un melón. Idiota. Idiota.
No estuve nada equivocado sobre Bella. Ella amó las flores y se fue a sentar y estoy seguro que solo lo hizo para presumírselas a Rosalie.
Ahora, si Rosalie algún día llegaba con un regalo de Emmett y se lo presumía a mi chica, habría un gran problema. Nadie iba a superar a mi chica y sus regalos. Si Rosalie llegaba y le decía que Emmett le había comprado una casa, yo iría y le compraría toda el barrio a Bella, incluyendo la casa de Rosalie. Entonces, Bella sería la dueña de la casa de Rubia y eso sí sería divertido.
Si Rosalie llegaba diciendo que Emmett le había comprado un auto, yo iría y le compraría una camioneta a Bella. Si Rosalie llegaba y decía que Emmett le había diseñado una casa, yo mismo iría y YO le haría una casa a Bella. No haría solo un estúpido plano como Mr. Arquitecto Brillante. Yo llevaría a Bella para que viera que yo mismo estaba dejando mi piel ahí mientras hacía cemento y ponía ladrillos. Pinche madre.
Entonces Jasper llegó con todo arreglado con Alice. Le mintió. Eso era común. Siempre le mentía cuando quería arreglar algo.
-OoOo-
El martes por la noche, Bella vino a mi casa. No sabía que vendría y la regañé por haber venido sola.
Estaba en mi habitación sentado frente a mi escritorio haciendo algunos arreglos en mi horario para poder hacer todo mi trabajo con tiempo y que saliera bien. La puerta de mi habitación se abrió lentamente y no me molesté en ver quien era. Después sentí sus pequeñas manos en mis hombros y se deslizaron hacía en frente por todo mi pecho. Sonreí cuando reposó su cabeza en mi hombro y me besó en el cuello.
-Hola-ronroneó en mi oído y dejó un besito ahí.
Giré mi rostro y busqué sus labios. La besé levemente y me giré en la silla.
-Hola-la tomé de la cintura y la atraje a mí-no te esperaba
-Sí, eso creí-se cernió sobre mí y volvió a besarme. Esta vez fue profundo y me jaloneó el cabello-¿estás ocupado?-miró sobre mi hombro.
-No, ya no-le sonreí y me devolvió el gesto-¿cómo viniste? ¿Rubia vino?
Ella negó con la cabeza.
-Vine sola. Pensé en caminar hasta aquí pero luego decidí tomar un taxi
Fruncí el ceño. Eso no me gustaba para nada.
-Bella…no-meneé la cabeza.
-Tranquilo, Charlie se encarga de proveernos gas pimienta a las tres y tenía el 911 listo, solo tenía que apretar un botón-sacó su teléfono y me lo mostró-¿ves?
-Pero… ¿Qué pasaría si no pudieras defenderte?-alcé las cejas y ella suspiró-veo muchas cosas por ahí
Ella arqueó una ceja.
-¿Cosas? ¿Qué tipo de cosas?-tomó mis manos y se las llevó a la boca. Me besó los nudillos. Sabía que estaba tratando de distraerme pero no lo lograría.
-Cosas que no quisiera que te pasaran
-Quiero saber qué tipo de cosas
-Cosas que no necesitas saber-corté el tema y volví a depositar mis manos en su cintura
-No pasará nada malo-dijo rodando los ojos-eres un dramático
-Dramático o no, le prometí al Jefe que te cuidaría y si algo te pasará eso no sería como que cumplí mi promesa así que…
Volvió a suspirar y se cernió sobre mí otra vez, comenzó a besarme el cuello y luego se sentó en mi regazo.
-No hay nada de qué preocuparse, bebé-susurró en mi oído y mordió el lóbulo de mi oreja, luego delineó con sus labios mi quijada y atrapó mi aliento cuando estampó sus sedosos labios contra los míos.
-¿A que viniste?-le pregunté cuando se alejó de mí dejándome con ganas de más-¿a tentarme?-soltó una risa burbujeante.
-No-musitó y dejó caer su cabeza en el hueco entre mi hombro y cuello. Entrelazó su mano derecha con la mía-solo te extrañaba. Me sentía muy sola-suspiró-de todas formas no es como si pudiéramos hacer algo-meneó las cejas y le sonreí.
-¿Luz roja?-se mordió los labios tratando de no reír.
-Luz roja-asintió-se encendió ayer en la madrugada. No debería estar diciéndote esto-se rió cohibida.
-¿Por qué no?-le acaricié el muslo con mi mano libre. Se encogió de hombros-¿cómo es que lo supiste?-pregunté curioso. Siempre había pensado que las mujeres tenían algo que hacía que se dieran cuenta cuando estaban…eso, pero luego crecí y me di cuenta de que saber cuándo sucedía era cosa del diablo y dejé el asunto por la paz.
Ella se rió bajito y se encogió de hombros.
-Solo desperté…me alegra que no hayas estado ahí. Fue un desastre, si algo así pasa cuando estés conmigo, haz como que no te das cuenta y vete. Yo sola descubriré mi periodo.
-¿Un desastre?-oh, vamos. No podía ser taaan malo.
Ella asintió en silencio.
-Las mantas pasaron a mejor vida-respondió. Me imaginé por dónde iba la cosa y ya no pregunté más. Ella se dio cuenta, por supuesto, y se rió de mí-te asustas tan fácilmente, Cullen.
Un rato después nos fuimos a la cama y ella se acomodó en mi pecho mientras veíamos televisión. Cuando comenzó a llover me hizo levantarme y abrir la cortina porque quería ver la lluvia. Como si no la viera todos los putos días. Vivíamos en Seattle, por Dios.
Regresé con ella y me di cuenta de que lo que ella quería era que la abrazara, la acariciara y la mimara un poco. Buscó mis brazos y solo los dejé ahí abiertos para ella pero, al parecer, no fue suficiente porque ella se talló contra mi pecho y enredó sus piernas en las mías. Así que ahogué una risa apretando los labios y comencé a acariciarle el cabello y el brazo. Luego le besé la frente y sonrió levemente sin despegar la vista del televisor.
Llamaron a la puerta e hice pasar a quién fuera.
Era Emmett.
-Hey, me alegro de que no estén cogiendo-rodé los ojos y Bella se rió-¿qué están viendo?-miró el televisor.
-"Grandes genios, por Stephen Hawking"-contestó Bella y Emmett hizo una mueca.
-Malditos nerds, como sea, cambia al canal 345
-¿Por qué?-le dije
-Solo hazlo-luego se fue. Lo obedecí y escuché su risa desde el pasillo. Ahí en la pantalla había un bebé y era un programa de paternidad. Puto Emmett.
-Jodete-le grité y volvió a reírse.
-Aww, es tan adorable-Bella chilló bajito y rodé los ojos. Así que terminé mi noche de martes viendo a bebés haciendo popó en pañales y llorando porque querían tomar leche. Mátenme.
Cuando estábamos a punto de dormir Bella me dijo que se encontraría con Renée saliendo de clases.
-Eso es bueno, bebé-le dije-deberías de aprovechar todo el tiempo posible con ella antes de que vaya a casa.
Ella suspiró y talló su mejilla contra mi brazo.
-Sí, seguro que sí-dejó un besito ahí y la apreté contra mí-te quiero-susurró y cerró los ojos.
-Yo también te quiero-le besé la sien y enredé mis piernas con las de ella-por eso estamos aquí.
Bella sonrió antes de entrelazar su mano con la mía. Me quedé dormido con el aroma de su cabello envolviéndome.
Por la mañana desperté con el sonido de la alarma y estiré el brazo rápidamente para que ese jodido y molesto sonido dejara de sonar. Luego abrí los ojos. Bella estaba debajo de mí y tenía sus brazos a mí alrededor, había depositado mi cabeza en su pecho y ella estaba ahí protectoramente. Me reí bajito antes de alzarme sobre mi codo y verla. Seguía profundamente dormida. Salí de la cama lentamente y me desperecé, me pasé una mano por el cabello y la cara y me incliné para besarle la frente y sacudirla un poco para que despertara.
-Oye, despierta B-ella se removió-vamos, nena. Es tarde-mentí y abrió los ojos lentamente. Me vio y se talló fuertemente el rostro antes de girarse sobre su abdomen y cubrirse la cabeza con la almohada-deja de ser tan floja-tomé sus pies y los jalé. Ella soltó un gruñido y lo dejé por la paz. No quería un ojo morado.
-Quiero dormir para siempre. Iré a Las Vegas a casarme con mi cama-dijo con voz ahogada y me reí.
-Sí, sí. Todo el mundo quiere hacerlo. Andando-le quité la almohada de la cabeza y la estampé contra su espalda. Volvió a gruñir.
-Iré a tomar un baño y cuando vuelva quiero que estés levantada-le dije
-Por supuesto-musitó con humor seco. Rodé los ojos y fui hacia el baño.
Después de hacer pipí y cepillarme los dientes fui a la regadera.
Cuando volví a la habitación, Bella seguía en la cama, pero al menos ya estaba despierta.
-¿Vas a bañarte?-le pregunté antes de abrir el cajón y comenzar a buscar algo de ropa.
-Sí-dijo bajito y salió de la cama.
Se tardó como un año en el baño y no me dejaba pasar para tomar mi desodorante olvidado por ahí. Como si yo quisiera verla, o sea sí quería verla, siempre quería hacerlo, pero no…no jodas. Eso era jodidamente ridículo a estas alturas.
Cuando salió del baño y lo celebré me tiró, enojada, el desodorante al pecho.
-Ten tu basura-dijo mordaz y prosiguió a cambiarse. Olvidaba que estaba un poco voluble. Pinche madre.
Cuando subimos al Volvo, ella encendió el estéreo y comenzó a tararear. No me había dirigido la palabra desde que había salido del baño y cuando le dije que se veía hermosa con su blusa ajustada y escotada solo hizo una mueca que simulaba una sonrisa. Ella en verdad estaba enojada así que decidí ponerla contenta antes de que se bajara del coche pero, a estas alturas, eso iba a ser muy difícil. Jodidamente complicado, diría yo.
-Si tienes tiempo esta noche… ¿te gustaría ir a cenar?-le pregunté y tomé su mano, besé sus nudillos y ella me miró.
-Sí, estaría bien. Hace un montón de tiempo que no hacemos eso-murmuró y medio sonrió. ¡Sí, iba bien!
-Tal vez podamos dar un paseo luego-ofrecí y le di una sonrisa. La Sonrisa Cullen. Le temblaron los labios.
-Sí-suspiró-estoy segura que habrá tiempo-esta vez, su sonrisa fue más accesible.
-Oye y en verdad te ves hermosa con esa blusa-llevé mi mano al borde de su escote y le di un jalón.
-¿En verdad lo crees?-Ahí estaba la Bella animada. ¡Bum! Así de fácil, pero sabía que así de fácil iba a volver a enojarse así que lo llevé ligero.
-Pues claro, tonta-le dije y sonrió. Cuando llegamos a la UW, se inclinó a besarme en los labios y ¡vaya beso! Me dejó un poco mareado por la falta del aire y por sentir su cercanía, finalmente nos fuimos a nuestras clases.
-OoOo-
Al terminar mis clases y después de caminar diez minutos logré llegar a mi auto.
-Hola, Edward-una voz que conocía muy bien me llamó. Ronroneó mi nombre e hice una mueca. ¡Ay, no!
-Hola, Victoria-asentí con la cabeza
-¿Cómo estás?-contoneó las caderas y se recargó en la puerta de mi Volvo. Justamente cuando iba a entrar. Carajo.
-Bien-contesté y desvié la mirada cuando comenzó a sacudir sus pechos frente a mis ojos. No quería problemas, gracias. Y por problemas me refería a novias celosas con temperamento de un poodle rabioso teniendo su periodo. Tal vez se encuentren algunas coincidencias con Isabella Swan.
-¡Me alegro!-pegó un saltito y me asustó un poco-¿A dónde vas?-enredó un mechón de su cabello en el dedo y batió las pestañas. Jesús.
-A casa-ella dejó de estorbar en mi puerta y la abrí rápidamente para escaparme.
-Oh… ¿crees que podrías llevarme?-oh, no. Ella no dijo eso.
-Ehh…verás…no creo que sea lo mejor-ella me interrumpió con un bufido, volvió a rodar los ojos. Pateó el suelo y la gravilla formó una nube de polvo.
-Ella no tiene por qué enterarse-dijo con desdén-no es como si fuéramos a hacer algo malo. Solo es un aventón. Además, si no me llevas tendré que caminar hasta mi edificio.
¿Eso era malo? Creía que no.
-…y no puedo caminar-continuó, se agachó y se levantó el dobladillo del pantalón. Me asusté y miré a mí alrededor, no quería que comenzara a desnudarse-Mira. Me he lastimado el pie-miré hacia donde la pelirroja señalaba y vi un vendaje-…y ahora me está matando así que… ¿Qué dices?
Me perdí en mis pensamientos un momento. Estaba considerando las ventajas y desventajas de llevarla y aún no había encontrado ni una jodida ventaja. Todo apuntaba a una Bella gruñona y a nada de sexo después del periodo.
Victoria chasqueó sus dedos frente a mí.
-Hey… ¿entonces qué?
-¿Qué de qué?-pregunté y me miró como si fuera un idiota. No lo era. Bueno, lo sería si aceptaba llevarla.
-De llevarme a casa-respondió y se cruzó de brazos.
Finalmente me convertí en un idiota.
-Muchas gracias-su lengua pasó por sus labios y se acercó a mí. No, no, no. Solo baja y ya.
-No te preocupes-la saliva se me atoró en la garganta cuando tomó mi mano que descansaba sobre el volante con la suya y le dio un apretón. Aléjate, chica.
-En verdad lo aprecio-llevó su mano a lo largo de su brazo y lo saqué rápidamente.
-Bueno, sí tú lo crees…-mi voz se desvaneció.
Me dio una sonrisa come mierda y posó su vista en mi boca. Me estaba poniendo nervioso y tenía miedo.
Finalmente bajó del auto y respiré profundo. Cuando estaba a punto de irme, mi teléfono vibró en mi bolsillo con un mensaje nuevo así que esperé y lo abrí.
"¿Dónde estás? ¿Sabes que estás en problemas? Y ni siquiera unas flores lo van a arreglar."
Puta madre. ¿Cómo jodidos se había enterado?
-¡Mierda!-grité y aceleré antes de lanzar mi teléfono al asiento del copiloto-ni unas jodidas flores, carajo-hablé para mí mismo entre dientes y vi la hora para saber si manejaba a mi casa o al apartamento de ella.
Mi casa.
Ella todavía estaba con Renée.
Renée.
Ahora mismo, desearía que Renée la mantuviera ocupada el resto de la semana para poder pensar en algo que decirle.
-Estoy en problemas-le dije a Jasper cuando lo vi sentado en un taburete en la cocina. Estaba comiendo lasaña directamente del recipiente-necesito tu ayuda, Psicoloco-abrí el cajón y tomé una cuchara, me senté a su lado y me llevé un trozo a la boca.
-¿Ahora qué?-rodó los ojos y se limpió la boca con una servilleta.
-Necesitas enseñarme a hacer esas porquerías de juegos mentales y psicología inversa
-¿Por qué?-frunció el ceño y después me dio una sonrisa maliciosa-¿Qué le vas a ocultar a Bella?
Meneé la cabeza mientras seguía masticando.
-Victoria se acercó a mí y me pidió que la llevara a casa porque se jodió el pie o algo así, así que lo hice y no sé cómo carajos Bella se enteró y ahora estoy en una gran mierda ¿entiendes? Y me dijo que ni siquiera unas flores lo arreglan.
Jasper echó la cabeza hacia atrás mientras se reía. Los hombros le temblaron.
-¿Cómo se te ocurre hacer eso, idiota?-tomó otro bocado de lasaña-ellas dos son como Daniel Craig y las Kardashian-hice una mueca-o como Madonna y Elton John
-Eso es mejor…de todas formas Victoria representa a las Kardashian, nadie las quiere-Jasper se rió negando con la cabeza-incluso yo las odio. Solo tienen que hacer drama para ser multimillonario…-Jasper me interrumpió.
-¿Estamos hablando del clan Kardashian o de tu rollo con Bella?
-Olvídalo. Tienes que ayudarme.
-Sólo dile la verdad-contestó y se llevó más lasaña a la boca. Lo miré sin ninguna expresión.
-¿Qué? Siempre me estás dando consejos cuando no los necesito y cuando en verdad los necesito solo me dices que sea honesto. Tu eres un mentiroso…pásame una de tus tácticas.
Él entrechocó los dedos índice y pulgar como si estuviera quitándose migas de los dedos.
-Pierde el toque
-¡A la chingada con el puto toque!-grité y él saltó asustado en su asiento.
-Oye, viejo, tranquilo-dijo arrastrando las palabras-solo deja que ella diga todo lo que tenga que decir. Relaja los músculos, mírala a los ojos y adorna la verdad. Si hay algo que en realidad está muy jodido y sabes que se encabronara entonces quítalo y pon algo que la distraiga y así no te preguntará sobre algo que sea importante. Te preguntará banalidades y ¡bum!-entrechocó los puños-ya está. Cómprale chocolates.
Asentí entendiendo, luego fruncí el ceño.
-¿Haces eso con Alice?
Jasper sonrió y se echó otro trozo de lasaña a la boca y aun así habló y dijo:
-Pierde el toque.
-OoOo-
Cuando Bella abrió la puerta supe que iba a aceptar los chocolates pero a mí no.
-Unos chocolates no van a salvarte-se giró y avanzó hacia su habitación.
Apreté los ojos y enterré las manos en mis bolsillos.
La seguí y escuché música demasiado fuerte proveniente de la habitación de Alice y estaba seguro que quién estaba gritando era Rubia.
Cerré la puerta de la habitación de Bella cuando llegamos. Ella dejó los chocolates en la cama y se giró hacia mí. Carajo.
Repasé la lista mentalmente:
1.- Dejar que ella diga todo lo que tenga que decir.
2.-Relajar los músculos
3.- Mirarla a los ojos
4.-Adornar la verdad: Si hay algo que en realidad está muy jodido y sabes que se encabronara entonces quítalo y pon algo que la distraiga y así no te preguntará sobre algo que sea importante.
Bella cruzó los brazos y golpeó el piso con el pie en un gesto impaciente.
-Habla-ordenó con voz mordaz. Pude ver como se le ponían las orejas rojas-y rápido. Tengo ensayos que hacer. Los entrego en cuatro días.
Carajo. Tragué saliva. ¡Eso no iba en la lista! Ella tenía que decir algo antes.
-No sé qué quieres que diga-respondí y me golpeé mentalmente. Eso había sido estúpido. Ella rodó los ojos.
-Sabes exactamente que quiero escuchar. Sabes exactamente porque estoy enojada. Sabes exactamente qué es lo que hiciste, así que no intentes hacer tu psicología inversa o nada que Jasper te haya dicho.
¿Qué? Bella había comenzado a darme miedo. Tal vez era bruja y me tenía controlado con un muñeco vudú y sabía todo lo que yo hacía, escuchaba o pensaba. Carajo. Tragué saliva. O puede que Jasper hiciera eso con Alice y Alice conociera eso como la palma de su mano y por supuesto que les dijo a Rubia y a Hamlet (¿sabría Bella que en estos momentos le estaba diciendo "Hamlet" mentalmente?) Puto Jasper.
Resoplé.
-Yo estaba listo para ir a casa pero ella se acercó y me pidió que la llevara a su casa y yo no quería pero me dijo que su pie estaba lastimado y no podía caminar así que la llevé-la lista de Jasper se había ido a la mierda.
-Ah…-ella suspiró y se dio la vuelta-olvidaba que eres Teresa de Calcuta-se giró y me arrojó algo, me agaché esquivándolo y me di cuenta que era un zapato. ¡Jesús!
-¡Por Dios, Bella, tranquilízate!-me miró feo-o como quieras…-dije bajito-pero la chica estaba lastimada y no iba a dejarla ahí solo por nuestro historial-me crucé de brazos y Bella apretó los dientes. Creí que se le habían quebrado.
-¿Cuál pinche historial?-me lanzó el otro zapato y también lo esquivé-¡dime!
-El historial de coger y tú y tu odio hacia ellas.
-¡Ellas son las que me odian!-alzó los brazos al aire-además estamos hablando de lo que tu hiciste-me acusó con un dedo.
-¡No hice nada! Solo la lleve a casa y hasta me puse incómodo cuando miró mi regazo.
-Perra-murmuró y dejó caer las manos echas puño a sus lados.
-Deja de ser tan dramática. No es como si hubiera tocado a la chica.
Ella arrugó la nariz.
-Lávate las manos con cloro si la tocaste. O córtatelas.
-¡Aaaagggghhh!-frustrado, me pasé una mano por el pelo.
-Y el asiento del Volvo también lávalo
-Dramática
-Dramática o no…tú tienes la culpa
-¿Por qué yo? Yo no hice nada-me acerqué a ella y le di unos golpecitos en el hombro. Ella se sacudió mi mano de un golpe.
-No tengo tiempo para discutir contigo-se giró y se fue a su escritorio. Tecleó en su computadora y se encendió.
La miré herido. Ella había comenzado esto y ahora me decía que no quería hablar conmigo. Luego se dio la vuelta y me miró con arrepentimiento.
-Entonces nos vemos en cuatro días-respondí y salí de su habitación. Crucé el pasillo en siete zancadas y salí del apartamento.
¡No! Me detuve en seco. No podía hacer eso. No podíamos terminar así. Ignoré el elevador que abría sus puertas y regresé a su apartamento. Estaba a punto de llamar cuando la puerta se abrió. Bella se estampó contra mí y envolvió sus brazos en mi cintura.
-Fui un idiota
-No quise decir eso
Sonreí levemente cuando reparé en que habíamos hablado al mismo tiempo.
-Lo siento mucho. Estaba enojada pero en verdad no quiero dejar de verte en cuatro días.
Sonreí contra su pelo.
-Fui un idiota. Ni siquiera soporto no verte en cuatro horas. Yo lo siento-le besé el tope de la cabeza.
Ella alejó su rostro y me miró.
-Eres mágico-murmuró y se empujó sobre las puntas de sus pies. Me incliné para lograr besar sus labios.
Luego la tomé en mis brazos y dejó escapar una risita.
-¿Qué…?-se interrumpió y recargó su cabeza en mi hombro cuando entré al apartamento. Cerré la puerta con mi pie y me dirigí a su habitación. La dejé sobre la cama y me cerní sobre ella. Pasó su mano por mi cabello y enterré mi rostro en su cuello para besarlo. Ella suspiró.
BPOV
Había sido una estúpida y ahora estaba intentando remediarlo. No era como si todo se fuera olvidar ahora pero sería una buena decisión con tal de aligerar el ambiente. Y por aligerar el ambiente hablaba de un faje con Edward. Podría llevarlo a un nivel mucho más arriba pero no podía hacerlo. Gracias monstruación.
Él comenzó a hacerle cosas a mi cuello y yo me estaba volviendo loca mientras sentía sus labios y su respiración ahí. Mordió mi lóbulo y me dio un beso de mariposa detrás de la oreja.
Enterró sus manos en mi cuello cabelludo y enredé mis piernas en su cintura. Acaricié su pecho y su espalda mientras me aferraba de él como un náufrago a la orilla.
Mordí su oreja y dejó escapar un siseo en mi oído. Cerré los ojos disfrutando de la sensación de sus labios por toda mi piel. Se dedicó a adorar y a besar mi escote y se llevó mi blusa cuando subió su mano para acariciarme la mejilla y besarme en los labios abiertos.
Su aliento se mezcló con el mío y mi respiración se hizo errática. Edward podía besarme tan solo la comisura de los labios y yo ya estaría aferrándome a mi poca cordura.
Cepillé mi lengua contra la suya y zambutí mis manos en su camisa para acariciar su espalda y arañarla un poco mientras él llevaba sus manazas a mi trasero y lo apretaba. Una de las ventajas de estar usando pijamas era que podía sentir sus manos aún más cerca, la mezclilla hacía que su contacto fuera un poco más lejano y no lo disfrutaba del todo. Esto era diferente o tal vez era que lo quería tanto y no solo un asunto de unas estúpidas pijamas.
Él gimió contra mi boca y comencé a desabrochar el botón de sus pantalones.
-Bella…-gruñó y trató de alejarse pero sabía que quería esto tanto como yo, así que apresé su cabello con mis manos y lo atraje de nuevo hacia mí. Cuando estuvo completamente entregado al beso, seguí con mi tarea de alejar sus pantalones de en medio y los dejé en un remolino en sus rodillas. Mordí su labio inferior y acaricié su rostro. Memoricé sus gestos mediante mi tacto. Sus pornográficas cejas, quería casarme con esas cejas, encerrarlas bajo llave. Solo para mí.
Después de acariciar su quijada y su pecho llevé mi mano hacia su abdomen. Usé mis talones para embestirlo contra mí y dejó escapar un gruñido por lo bajo.
Enterré mi mano en sus calzoncillos y tomé su miembro en mi mano derecha. Edward resopló y jaló mi cabello mientras profundizaba el beso.
Acaricié y estimulé su palpitante miembro en mi mano. No dejé de disfrutar inmensamente sus gemidos ahogados en mis labios, así que comencé un vaivén con mis caderas.
Edward llevó sus manos a mi cintura y la llevó a contra corriente estampándola en el colchón y dejándola inmóvil ahí. Jadeé ante el movimiento tan brusco y gemí contra su boca abierta cuando embistió marcando el ritmo.
Se talló contra mí sin romper el beso y solo lo hizo cuando se dedicó de nueva cuenta a mi cuello. Jalé el cabello de su nuca cuando embistió con una nueva velocidad. El calor en mi vientre estaba de maravilla y cerré los ojos disfrutando de la sensación. No me molesté en cerrar la boca y gemí en su oído mientras me mordía el cuello y estaba segura que había comenzado a dejar una marca en mi escote.
-No…-dejé de hablar y me dediqué a empujarlo contra mí apresurando el paso. Edward comenzó a jadear contra mi piel y me acarició los costados y el trasero. Un montón de puntos para él. Si me hubiera tocado los pechos hubiera matado el ambiente. Los pechos no eran nada agradables con el periodo.
Me aferré fuertemente a sus hombros cuando mi liberación se hizo presente. Edward siguió embistiendo y no pudo haber hecho nada mejor. Finalmente él logró hacerlo y se desplomó sobre mí pero rápidamente se sostuvo con sus antebrazos cuando dejé escapar un gemido de dolor al sentir su peso en mi pecho entero.
-Mmm, bebé-ronroneé en su oído y dejó escapar una risita.
-Sí…algo así me han dicho-dijo antes de besarme en la frente.
Una vez que nos adecentamos, Edward se apoltronó en mi cama y me jaló a su regazo. Rebotó las piernas acercándome más a él.
-Renée está muy agradecida conmigo…-murmuré contra su frente. Había comenzado a desarrollar una manía por besar y memorizar cada centímetro de él-dice que me quiere
-Eso es obvio-dijo y le rodé los ojos.
-También dijo que se quedará un poco más de tiempo y yo le dije que…-me detuve para besar su barbilla. También quería casarme con su barbilla.-le dije que podía rentar un apartamento en Seattle y así podía vivir cerca de Ronan y cerca de mí por un tiempo…la idea le gustó-besé su oreja y alzó los hombros como si le dieran cosquillas-lo siento. Estoy tratando de memorizarme tu cuerpo. Amo esto. Amo toda tu cabeza-dejó escapar una risa burbujeante y afianzó su agarre en mi cintura.
-Y a mí me gustan estas…-palmeó ligeramente mis pechos-pero no puedo memorizarlos hoy…tal vez otro día.
-Sí…otro día.
-OoOo-
-Este fin de semana iré a Forks-les dije a Rose y a Alice mientras esperaba a Edward. Ellas me miraron desde su lugar en el piso.
-¿No tienes algo más interesante que hacer?-preguntó Rose burlona
-Uff…tengo un montón de esas cosas-mentí-además quiero ver a mi viejo-suspiré
-Bueno…me saludas a mi mamá-dijo Alice y siguió tecleando en su laptop-tu mamá…como sea
-De acuerdo, sister… ¿eso se supone que ahora tengo dos mamás o qué?
-No lo sé, Swan-respondió Alice-puedes elegir a la que quieras.
-Yo me quedaría con ambas…así cuando una no quiera darme dinero le pido a la otra-Rose se impulsó con las piernas y se puso de pie-se llama inteligencia-me revolvió el cabello y cuando sonó el timbre fue a abrir.
-Bella ya no te quiere. Vete-escuché que le decía a Edward. Alice soltó una risita por lo bajo sin alejar la vista de la pantalla de su computadora y rodé los ojos. Me levanté del sofá y fui a salvar a mi chico de las garras de Rubias locas.
-Aléjate, Rose-murmuré y la quite de en medio para ir a saludar a Edward. Él se rió y Rosalie desapareció en la puerta de la cocina.
-Hola, hermosa-Edward ronroneó en mi oído y me besó en los labios.
Lo lleve a mi habitación y se desparramó en mi cama, luego tomó mi iPod y puso música.
-Comenzaré a leer este libro-le dije mientras me subía a la cama y me apoyaba en mis codos para impulsarme-¿ya lo leíste?
-No-respondió y siguió cambiando las canciones.
-Ni siquiera sabes cuál es-lo golpeé en el abdomen y soltó una risita.
-No…-respondió y lo miró-lindo nombre-dijo y rodé los ojos-comienza a leerlo-ordenó.
-De acuerdo-lo abrí y me puse a leer.
-¿Qué estás haciendo?-preguntó irritado. Lo miré entre mis pestañas.
-Leyendo.
-¿Qué? No. Lee en voz alta. Ven aquí-abrió los brazos y fui hacia ahí. Sentí su barbilla en mi cabeza-quiero leer "Memorias de un amigo imaginario" contigo.
-Eso es muy lindo, bebé-me besó en la frente y me aclaré la garganta para comenzar a leer.
-"Les voy a contar lo que sé: Me llamo Budo. Hace cinco años que estoy en el mundo. Cinco años es mucho tiempo para alguien como yo. Fue Max quien me puso ese nombre. Max es el único ser humano que puede verme. Los padres de Max dicen que soy un «amigo imaginario». Me gusta mucho la maestra de Max, la señorita Gosk. No me gusta la otra maestra de Max, la señorita Patterson. No soy imaginario".
-Pero es obvio que es imaginario-dijo Edward y rodé los ojos ante su interrupción. Me era suficiente con que hablara en las películas, gracias.
-Cállate, Edward-lo silencié-matas el ambiente, amigo.
-Como sea. Continua-volví a rodar los ojos y suspiré-oh por cierto. Mañana iré a Forks. Me pasaré el fin de semana ahí.
Gimió contra mi cuello y se alejó para levantar la mirada.
-Eso es malo para mí pero haz lo que quieras-mordió mi oreja y alcé los hombros al sentir cosquillas. Se alejó y me acarició el cabello-te llevaré.
-¿Qué? No-negué con la cabeza-tendrás que hacer dos viajes. No lo permitiré. Tomaré el autobús
-Y yo no permitiré eso. ¿Me dejarás que te lleve a Forks?
Mis ojos se convirtieron en rendijas y lo miré. Alzó las cejas en un gesto expectante.
-De acuerdo-murmuré y una sonrisa partió su rostro. La comisura de sus ojos se arrugó.
-Genial, mujer.
-Oye ¿aún le temes a Charlie?
-Ehh…-se pasó una mano por el cabello y la dejó caer en su nuca-ya casi no ¿por qué?
-Si quieres puedo convencerlo de que te reciba en su casa…si quieres-repetí y soltó una risita.
-¿Quieres que vaya y qué este ahí contigo?
-Siempre quiero que estés conmigo
-De acuerdo, entonces iré
-¿Enserio?-le pregunté sorprendida. Llevé mi mano a su mejilla y acaricie la incipiente barba.
-Enserio-asintió.
-¡Genial! Llamaré a Charlie
-OoOo-
-Charlie me va a matar-dijo Edward sin despegar la vista de la carretera.
-No seas tan tonto-subí el volumen de la música y asentí con la cabeza siguiendo el ritmo-Charlie te ama-él bufó y se pasó una mano por el pelo-¡ya no estés tan nervioso! Tú fuiste el de la idea
-¡¿Qué?! ¡Claro que no! Tú lo insinuaste-eso era cierto.
-Como sea-bajé la ventanilla y apoyé los brazos ahí. Cerré los ojos disfrutando de la sensación del viento en mi rostro y en mi cabello.
Luego reposé la cabeza en mi brazo y miré el verde paisaje que desapareció por un momento mientras nos topábamos con los negocios en el centro de Forks.
-¡Whoa!-chillé cuando el auto derrapó por la carretera y miré a Edward-¿¡Qué carajos, bebé?!
-Lo siento-se excusó y maniobro con el volante mientras volvía a retroceder en el cruce-casi me paso el rojo.
-¿Por qué?-fruncí el ceño.
-Porque te estaba viendo-me miró y medio sonrió-lo siento pero no pude evitar hacerlo. El viento en tu cabello te hacía ver excepcional y fantástica.
Me mordí los labios cuando noté mi sonrojo y oculté mi rostro con mi cabello. Él lo alejó de mi rostro y acarició mi mejilla.
Cuando llegamos a casa de Charlie le dije a Edward que aparcara junto a la patrulla.
-Esto no me gusta para nada, nena-se rascó la barbilla y se desabrochó el cinturón.
-Ugh. Cobarde-desconecté mi iPod y él bajó del auto para ir a abrir mi puerta-solo lo haces porque crees que Charlie está viendo.
Alzó las cejas con un gesto ofendido.
-Siempre hago eso, malagradecida-me reí entre dientes y me vio feo. Luego fue a bajar los equipajes y caminamos hacia la puerta. Lo tomé de la mano y chasqueó los dientes fingiendo estar todavía enojado. Suspiré. Edward era un caso.
-¡Papá, llegamos!-entré gritando a la casa y Edward hizo una mueca cuando se agachó a dejar el equipaje en el suelo y mi grito lo tomó desprevenido-quita tu cara-le pellizqué el trasero y pegó un salto.
-Hey, Bells-Charlie bajó las escaleras y fui a abrazarlo-¿cómo estás?-no esperó respuesta y fue hacia Edward-Hola, Edward-le dio una palmada en la espalda.
-¿Qué tal, Jefe?
Charlie nos sonrió.
-Vayan a instalarse. Vayan. Vayan-aplaudió alentándonos y fui hacia las escaleras. Edward subió detrás de mí.
Ayer por la noche, cuando llamé a Charlie, fue todo un problema el que él aceptara que Edward durmiera en casa. Yo me opuse rotundamente a que fuera a un hotel y Charlie dijo que iba a dormir en el sofá pero él y yo sabíamos que el sofá era de la mierda. Podía ser muy bonito y toda la cosa pero era jodidamente incómodo después de un rato. Así que, final y milagrosamente, Charliekis aceptó que mi chico durmiera en mi habitación. A puerta abierta y creo que iba a poner unos hilos para darse cuenta si tratábamos de cerrarla.
Charlie era un loco.
De todas formas, la puerta abierta no nos iba a impedir acariciarnos y besarnos y eso estaba muy bien. Edward también se puso muy contento cuando se lo dije.
Después de dejar el equipaje en la habitación bajamos y vimos que Charlie estaba recibiendo a Carmen en la puerta.
No quería imaginarme su vida de soltero aquí mientras yo estaba en Seattle. Hice una mueca de asco.
Después de comer, Carmen se quedó un rato más y después se fue. Estaba segura que estaban sacrificando una noche juntos todo porque Charlie quería cuidar que Edward no me metiera mano. Por mí, Charlie y Carmen podían irse cuando quisieran. Todo estaría bien.
Fuimos a ver televisión y cuando dieron los comerciales, Charlie me miró.
-¿Cómo va todo con Renée?-preguntó
-Bien…va muy bien, de hecho-le contesté-rentará un apartamento en Seattle y se quedará por un tiempo.
-Oh, sí. Me lo dijo
-¿Sigues hablando con ella?-Charlie negó con la cabeza.
-No. Me llamó el miércoles…la semana pasada. Cuando se vieron. Solo me dijo lo del apartamento.
-Oh, bueno.
No quería seguir hablando de eso y afortunadamente, el programa comenzó.
Por la noche, Charlie se fue a dormir, no sin antes darnos una mirada de advertencia con los ojos entrecerrados. Rodé los míos y refunfuñó.
Edward y yo nos quedamos en la sala viendo una película. Mitad viéndola, mitad enrollándonos.
A propósito, fui al baño después de un rato y escuché los ronquidos de Charlie, así que volví a la sala y pude disfrutar de mi McCullen.
Cuando Edward y yo decidimos irnos a dormir, ya era madrugada. Charlie no colocó ningún hilo en la puerta pero de todas formas la dejamos abierta.
Cuando estábamos listos para dormir, Edward me abrazó y metió una mano debajo de mi playera. Le dio un apretón a mi pecho y solté una risita, luego la descansó en mi abdomen. Nos quedamos dormidos enseguida y a la mañana siguiente despertamos tarde.
Charlie nos estaba esperando en la sala para llevarnos a desayunar, así que Edward y yo fuimos a prepararnos. Charlie hizo que Edward se vistiera en el baño y yo en mi habitación. Si tan sólo supiera…
Aunque estaba segura que había ido a mi habitación a mitad de la noche para asegurarse que Edward no me estaba mancillando.
Salimos rumbo hacia la cafetería, que increíblemente se llamaba "Cafetería de Forks". Muy creativo el nombre.
Papá se ofreció a pagar la cuenta y cuando volvimos a casa, él se quedó un rato ahí para luego decir que pasaría la tarde con Carmen.
-De todas formas no viniste realmente a visitarme a mí-dijo con sarcasmo cuando hice que repitiera por tercera vez su pregunta hacia mí. Yo estaba muy concentrada viendo a Edward y Charlie se puso gruñón cuando no le hice caso.
-¡Vamos al bosque!-le dije a Edward una vez que Charlie cerró la puerta tras de sí-quiero ir al prado
-De acuerdo-apagó la televisión y fui a mi habitación a tomar una mochila. Él me siguió.
-¿Quieres pasar el día ahí?-le pregunté.
-Sí, estaría bien-me sonrió y fue a besar mi cuello mientras enrollaba sus brazos en mi cintura.
-¡Genial!-pegué un saltito-prepararé un par de sándwiches. ¿Quieres nadar? Cerca del prado hay un arroyo. Busca ropa para los dos y ponla aquí-le eché la mochila al pecho y salí pitando hacia la cocina.
-¡No tengo un bañador!-gritó desde las escaleras
-¿Y? Tienes ropa interior…o puedes nadar desnudo. Eso estaría muy bien.
-De acuerdo-dijo petulante y rodé los ojos.
Comencé a preparar la comida para nuestro improvisado picnic e hice que Edward cargará todas las cosas. Afortunadamente para él, iríamos en el Volvo así que no se iba a quebrar la espalda.
Caminamos hacia el prado tomados de la mano y en completo silencio. Cuando llegamos, nos colocamos debajo de la sombra que brindaba un roble y Edward me pidió que siguiera leyendo para ambos el libro.
-Si interrumpes te voy a dar un puñetazo
-De acuerdo.
Me coloqué entre sus piernas abiertas y envolvió sus brazos en mi cintura, pero luego llevó sus manos hacia mi cabeza y comenzó a acariciar mi cabello y a besarme en el cuello.
Intenté ignorarlo para que la lectura fuera fructuosa pero fue algo difícil, así que decidí comenzar a leer.
"-Soy un amigo imaginario con suerte. Llevo más tiempo en el mundo que casi todos los amigos imaginarios. Una vez conocí a uno que se llamaba Philippe. Era el amigo imaginario de un niño que iba a la guardería con Max. No duró ni una semana. Llegó al mundo un día, con pinta bastante humana pese a que no tenía orejas (hay muchos amigos imaginarios que no las tienen) y en unos días ya había desaparecido. También tengo suerte de que Max sea tan imaginativo. Una vez conocí a un amigo imaginario llamado Chomp que no pasó de ser más que una mancha en la pared. Una masa negra y borrosa sin ninguna forma. Solo sabía hablar y reptar pared arriba y pared abajo, pero como era más plano que un papel no podía despegarse de allí. Chomp no tenía brazos ni piernas como tengo yo. Ni siquiera tenía cara. Cómo sea el amigo imaginario depende de la imaginación de su amigo humano. Max es un niño muy creativo, por eso yo tengo dos brazos, dos piernas y una cara. No me falta ninguna parte del cuerpo, y eso me convierte en algo muy raro en el mundo delos amigos imaginarios. A casi todos les falta algo en el cuerpo y algunos ni tienen aspecto humano. Como Chomp."
Edward soltó una risita en mi oído.
-Creo que ese es mi amigo pero su nombre era Chump. Aún tengo una vela para él. Mi amigo muerto.
Me reí y giré mi cabeza para mirarlo. Me devolvió una sonrisa dentona.
-Eras tan creativo-le dije y se rió. Me besó en la frente-comenzaré a llamarte así.
-¿Cuál era el tuyo?-preguntó y sonreí
-Jinx. Está sentada justo a mi lado. Es bastante humana-Edward soltó una risa burbujeante.
-Hola, Jinx-saludó y me recostó otra vez en su pecho.
Afortunadamente, la lectura fue fructuosa y leímos bastante. Edward también leyó después de un rato y nos estábamos divirtiendo mucho con ese libro. Ese libro era la onda.
Cuando el último capítulo que habíamos acordado terminó, nos preparamos para ir a nadar. Caminamos hasta el arroyo y nos desvestimos. Edward dijo que él no era exhibicionista, me reí de eso y nos quedamos con la ropa interior. Antes de ir al agua, Edward me hizo elegir una lista de reproducción en su iPod y conectó su bocina, cuando todo estuvo listo y dejé el iPod en el suelo, Edward me tomó desprevenida y me cargó sobre su hombro. Grité y cerré la boca cuando nos sumergimos en el agua.
Nadé en contra corriente y salí a la superficie soltando un gritito de alegría. Edward hizo lo mismo y se sacudió el pelo en mi rostro.
-¡Ahh, detente!-le arrojé agua al rostro y se apoyó en mi hombros para sumergirme otra vez. Cuando me dejó salir me abalancé contra sus labios y enredé mis piernas en sus caderas.
-¡Esto está delicioso!-dijo cuándo me alejé de él.
-¿Te refieres al agua o a mis increíbles labios?-dije engreída mientras meneaba los brazos a mi alrededor para formar olas.
-Al agua-contestó y jadeé ofendida. Edward echó su cabeza hacia atrás y se rió como un niño pequeño.
Después de un rato de nadar, besarnos, y cantar un poco, Edward comenzó a jugar.
-¡La tienes!-me picoteó en el hombro y se alejó nadando rápidamente.
-¡No vas a escaparte!-grité y lo perseguí. Obviamente fue muy difícil porque él era alto y con piernas y brazos largos. Nada comparados a mis cortas y pequeñas extremidades.
Pasamos un rato más así y finalmente salimos del agua.
Fuimos hasta el prado otra vez para comenzar a comer pero antes de que yo pudiera tocar la cesta de comida, Edward comenzó a besarme en el cuello y en el hombro al tiempo que enroscaba sus brazos en mi cintura.
-Tenemos que comer-murmuré mientras tanteaba la cesta.
-No, no tenemos-dijo contra mi cuello y dejó una lamida ahí. Me temblaron los labios.
-¿Enserio?-pregunté estúpidamente. No estaba procesando mis palabras.
-Enserio-soltó una risita y su aliento erizó los cabellos de mi nuca. Obviamente, él lo notó y llevó una mano hacia ahí, en donde enroscó mi cabello en su mano y echó mi cabeza hacia atrás, teniendo así, un mejor acceso a mi cuello.
Ronroneé y llevé mi mano a su nuca y jaloneé su cabello. Edward me tomó de las caderas y me giró hacia él. Cubrió mi boca con la suya y devoró mis labios cuando delineó con su lengua el borde y le permití el acceso. Apreté mis muslos para tratar de disminuir el calor que se desbordaba en mi vientre bajo cuando tallé mi lengua contra la suya.
Acaricié su espalda y enterré mis manos en sus caderas. Embistió contra mí y sentí su dureza en mi muslo y en mi vientre.
Se alejó lentamente alargando el beso y reposó su frente contra la mía.
-Solo hazlo-gimoteé cuando detuvo sus embestidas y el fuego se acrecentó.
Se alejó por completo de mí y abrí los ojos lentamente para encontrarlo extendiendo nuestras camisas de cuadros sobre el césped.
-Justo ahí-murmuró. Tomó mi mano y me jaló a su lado. Me dio un suave beso en los labios entreabiertos y fue agachándose lentamente. Cuando nuestras rodillas llegaron al suelo, me recostó y se cernió sobre mí.
Nos besamos en la boca un poco más y se estiró para tomar la mochila. Mientras buscaba ahí, llevé mis manos hacia mi espalda y desabroché mi sujetador. Lo saqué por mis brazos y él estaba abriendo el empaque de un condón. Me miró y sonrió. No alejó la vista de mí mientras se colocaba el preservativo.
Tuve un momento de lucidez ¿Qué pasaría si alguien viniera?, pero todo se fue a la borda cuando Edward llevó sus manos hacia mis bragas y las bajó lenta y tortuosamente.
Nadie vendría. Nadie estaba caminando por el bosque. Nadie sabía de este prado. Solo él y yo. Solo Edward y yo. Solo nosotros.
Siempre. Nosotros.
Volvió a cernirse sobre mí y cerré los ojos cuando llevó sus labios a los míos. Me besó apasionadamente. Nos besamos tanto que cuando se alejó un poco sentí que el aire no entraba a mis pulmones. Su ceño se frunció mientras se enterraba en mí y siseé de placer. Apreté los muslos apresando sus caderas y lo dejé inmóvil por un rato. Luego lo dejé libre y comenzó un vaivén lento mientras acariciaba mis costados. Acaricié su espalda y enredé una mano en su cabello cuando su boca trazó un ardiente camino en mi cuello y clavícula para llegar finalmente a mi pecho.
Edward llevó una mano a la parte trasera de mi rodilla y levantó lentamente mi pierna enredándola en su cadera.
Incrementó su vaivén y me concentré en la sensación de sus labios en mi ansiosa piel. Sus manos dejaron una estela de fuego sobre ella y saboreé el momento en que gimió en mi oído cuando llegó a su clímax.
Apreté los ojos y apresé en mi puño izquierdo la camisa mientras el placer dejaba vibraciones por mis extremidades. Sentí que la camisa se arrastró debajo de mis pies cuando enrosqué mis dedos.
Edward se alejó un poco y me alejó el cabello de la frente, en donde depositó un beso. Dejé un besito tan ligero como el aleteo de una mariposa sobre su barbilla.
-Te quiero-susurré contra sus labios entreabiertos.
-Te quiero-respondió y nos fundimos en otro beso.
Finalmente pudimos alejarnos y él se fue hacia el arroyo para limpiar el desastre que representaba su entrepierna mientras yo me quedaba en el prado. Me coloqué mis bragas de vuelta y me zambullí en mi camisa. Me lavé las manos con la ayuda de una botella de agua y el jabón que había traído. Luego me dispuse a sacar la comida.
Edward volvió y le ordené lavarse las manos.
Comimos entre risas, miradas furtivas y caricias inocentes.
Cuando terminamos nos quedamos tirados un momento en el césped y me dediqué a observarlo. Delineé su rostro con mi dedo y besé los pequeños lunares que tenía en su mejilla izquierda.
-Amo tus cejas-murmuré antes de dejar un beso ahí. Se rió y me apretó contra él.
Decidimos irnos después de un rato más.
Cuando llegamos a casa, Charlie y Carmen estaban ahí. Vi a la Sra. Cope salir de su casa rumbo a la iglesia-conocía su rutina como la palma de mi mano-así que convencí a Edward de entrar a su casa, lo hizo y tomó huevos y papel higiénico. Nos divertimos demasiado arruinando su casa.
-¿Hora de volver a Seattle?-dijo Edward cuando terminamos con el trabajo sucio.
-Hora de volver a Seattle-asentí después de tomarle una fotografía a la casa y enviarla a Rose y a Alice.
-OoOo-
¿Es bastante largo, no? En realidad ya quedan muy pocos capítulos y ya pronto descubrirán que canción inspira estos últimos momentos de CDUU
Un millón de gracias por sus comentarios, por los follows, los favs y POR LEER! *_*
Nos leemos prontooo!
