Disclaimer: Twilight y sus personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo juego con ellos.
Confesiones de un universitario
Lamento la demora. Es un capítulo corto...creo. Los siguientes serán así. El final se dividirá en dos partes y habrá un epílogo. Estaba muy corta de tiempo para escribir por eso me tardé en cocinar esto. No crean que es corto porque me sentí obligada a actualizar YA. Espero que lo disfruten(;
Tiene cosas importantes, presten mucha atención; será indispensable para el final y la canción ¿¡recuerdan la canción?! La canción se titula... ¡Ja! Se los diré luego.
.
CAPÍTULO 47
.
BPOV
.
Mi celular vibró en el tablero del coche de Edward avisando que tenía una llamada. Sonreí maquiavélicamente cuando vi el identificador.
-¿Qué hay, Charlie?-lo saludé inocente.
-¡Nada de "¿qué hay, Charlie?"!-dijo molesto-¿qué edad tienes? ¿Cinco?
-Tengo 22. Soy universitaria. Gracias-rodé los ojos porque sabía que era lo que seguía.
-Pues no parece. ¿Puedo saber por qué llenaste la casa de la Sra. Cope con esas porquerías? Huevo, ¿enserio, Bella?
Me reí silenciosamente.
-¿¡Qué?! ¿¡De qué estás hablando?! ¡No puedo creer que digas eso de mí, Charlie!-dije indignada-¿quién te hace creer eso?
-Ella. Ella lo asegura.
-Pues miente. Yo vivo en Seattle no en Forks…ya no. Que lo supere. No pude haberle enviado un huevazo desde la ciudad.
-NO estabas en la ciudad.
-Agh, Charlie-Edward se rió a mi lado-yo no fui. Te lo juro. No es mi culpa que esa señora sea una mamona. Todo Forks la odia. Pudo haber sido alguien más.
-¡Controla tu vocabulario!-me golpeé la frente con la mano-y ella asegura que fuiste tú.
-¿Instaló cámaras o algo así? ¿O uno de sus asquerosos gatos le dijo? Cualquier niño en Forks quiere hacerle daño. No tiene pruebas.
-Bella, por favor.
-¿Cómo sabe ella que yo estuve ahí? ¿Acaso tú le dijiste?
-Sí
-Traidor-espeté.
-Eres una chiquilla malcriada, tú no eras así. Seattle te está cambiando.
-Llevo un montón de tiempo viviendo acá y apenas te das cuenta.
-No, no. No es Seattle. Es ese muchacho, estoy seguro y ¿Qué va a hacer ahora la Sra. Cope?
Me reí sin poder reprimir la carcajada.
-Eso es muy estúpido, Charlie y sobre la bruja…pues tendrá que limpiar su casa. Si no lo hará, entonces que no se queje.
-¿Limpiar? Debería traerte de vuelta a que le pidas disculpas.
-¡No lo hice yo!
-¿Entonces quién?
-¿En verdad quieres saberlo? Porque tengo una larga lista de sospechosos Forksenianos.
-No hace falta. Sé que tú lo hiciste. ¿Y "Forksenianos"? Esa palabra ni siquiera existe.
-La acabo de inventar.
-Olvídalo. Estábamos hablando de lo grosera que eres.
-Toda la vida he sido así, por favor Charlie.
-Detente con eso de "Charlie". Soy papá, papi, padre, como quieras.
-De acuerdo, papi.
-De acuerdo. ¿Es ese muchacho que te ha cambiado, verdad?
-¡No puedo creerlo, Cha-papá!
-Eso es un "sí"
Rodé los ojos. Como que ya me había aburrido de todo esto así que fingí interferencia.
-No. Ese es un "¡No puedo creerlo!"
-Niña grosera. Solo deja que vaya a Seattle o que tu vuelvas. Estarás castigada y no me importa si traes a tu comitiva contigo.
Rodé los ojos y me mordí los labios para ahogar una risa.
-Ow, papá ¿dijiste algo? No puedo escucharte
-Yo te escucho claramente.
-¿Qué dices? Repítelo. No logró escuchar nada- Edward seguía riéndose a mi lado y lo golpeé en el brazo-lo siento, papá. No hay señal…se corta…no te escucho…adiós-colgué de golpe y Edward se rió más fuerte.
-Charlie cree que tú me haces grosera
-¿En verdad? Que equivocado está.
-¿Qué? ¿Cómo que equivocado?
Edward chasqueó la lengua y tamborileó sus dedos en el volante al ritmo de la música.
-Aún recuerdo todas las palabrotas que te soltaste gritando cuando te subiste a mi auto y me reclamaste porque Gianna te estaba rompiendo las pelotas ¿lo recuerdas?
-Esa perra siempre me está rompiendo las pelotas. Eso significa que no lo recuerdo. ¡No me la recuerdes!-manoteé y él echó la cabeza hacia atrás riéndose de mí.
Idiota.
XoXoXo
El martes cuando me dirigía a mi clase de Literatura, un chico me interceptó. El chico era lindo pero yo tenía un novio, con permiso. Gracias.
-¡Hola, bonita!-dijo sonriente y agitó los panfletos que llevaba en las manos-¿quieres ir a una fiesta?-me tendió un panfleto y lo tomé-este sábado por la noche. Una fiesta de fraternidad. Sig Ep ¡la mejor! Trae a tus conocidos. Siéntete halagada, solo invitamos a gente guapa así que procura que tus carnales también sean lindos-bromeó y me reí porque su voz era graciosa. Se acercó y susurró-licor, marihuana y sexo seguro-luego se alejó-No faltes. ¡Nos vemos!-luego se fue.
-¡De acuerdo!-le sonreí de vuelta y se despidió con un gesto de mano.
Mhmm ¿gente guapa? Conocía a alguien perfecto para acompañarme. Le envié un mensaje.
"¿Te sientes con ganas de ir a una fiesta este fin? Sig Ep. Ya sabes. Lo mejor del mundo mundial. Solo gente que parece súper modelo va…o eso fue lo que me dijo el chico que me invitó. Y pensé en ti porque eres jodidamente ardiente. Te amo (:"
Edward era una buena opción. Cuando entré al aula de Literatura y elegí un asiento, respondió mi mensaje.
"¿Gente guapa? Me halaga que pensarás en mí. ¿La jodida Sig Ep? ¡Malditamente que vamos a ir! ¿Ahora me crees cuando te digo que eres jodidamente hermosa para todo el mundo? Agradécele a tu belleza porque tenemos una fiesta. Cuídate. Te amo, princesa".
Su mensaje me hizo sonreír y la profesora creyó que le sonreía a ella. Le correspondí la sonrisa, tal vez eso me sumaba algunos puntos a mi calificación.
-¡Hola, Bella!-su voz cantarina me sacó de mi ensoñación.
-¿Qué está haciendo esa cosa aquí?-le pregunté a Alice cuando me senté a su lado en el sofá y vi la cabeza plástica de Jasper en la mesa de centro. Me había olvidado de esa porquería.
-¡Oh! Emmett la manchó de algo de dudosa procedencia y Jasper me pidió que la limpiara con algunos químicos que tengo en mi habitación.
-¿Químicos?-preguntó Rose llegando a la sala con su laptop en sus manos-¿Cómo esos que si los juntas explotan?
-Sí, de esos-respondió Alice.
-¿Pero no te inquieta?-pregunté mientras tocaba el cabello de Jasper. El Jasper plástico.
-No… ¿Por qué debería? Tal vez la use esta noche cuando Jasper esté en su casa. Un poco de diversión oral me vendría bien.
-¡Oh por Dios!-chillé y alejé mi mano de su cosa, me dirigí a la cocina para lavarme las manos. Tal vez Alice ya la había usado y ahora estaba llena de sus jugos vaginales.
Rosalie se rió.
Cuando volví, Rose y Alice estaban inclinadas viendo algo en la computadora de Rose.
-¿Qué están viendo?-hurgué entre ellas para recostar mi cabeza y ver la pantalla.
-A los chicos que están verdaderamente ardientes de Sig Ep.
-La mayoría-les dije-por esa misma razón vamos a ir a esa fiesta.
-¿¡Qué?!-chilló Rose confundida-¡¿Bella hablando de ver a alguien más?! ¿Qué está pasando?-Alice soltó una risita y deslizó el puntero para ver más fotografías en Facebook.
-Ugh. Graciosa-rodé los ojos.
-Hemos entrado a una nueva dimensión. ¡Edward, ¿dónde estás?!-Alice soltó un gritito y la golpeé en la cabeza.
-YO EN REALIDAD PUEDO ver a alguien más sin sentir culpa…y hasta hablar con ellos…tal vez-me crucé de brazos y las miré con desdén mientras me iba a sentar sola en el sillón. Se rieron.
-Claro que no-dijo Rosalie-te asustas en el primer momento en que te dicen que eres linda o divertida o algo así. Luego te alejas porque crees que es infidelidad y vas a decírselo a Edward.
-Cállate, ROSA-recalqué la "a" porque ella odiaba que la llamaran así, me mostró el dedo medio en respuesta.
-¡No! En serio. Eres taaan buena novia. Tal vez por eso Edward te regala cosas-terció Alice.
-¿Ya lo ven? Ese es el secreto…-me puse de pie y me acerqué a ellas-y ahora si me disculpan voy a ver a Edward-las despeiné y salí de la sala. Volvieron a soltar risitas.
Me encontraba sobre Edward. Nada sexual, tranquilo público. Él simplemente estaba tirado ahí en su cama y no pude abstenerme y trepé hasta él. Inicie depositando mis brazos y mi barbilla en su pecho y sólo lo observe ahí por un rato mientras él tecleaba en su celular.
Luego comencé a acariciar su mandíbula y su cuello. Arrojó su teléfono a un lado y cuando fui a acariciar sus labios, abrió la boca y me mordió los dedos. Llevó una mano hacia mi pierna, acariciando mis costados, y me jaló más cerca de él.
-Ven aquí-murmuró y se palmeó el regazo, así era como había llegado a esta posición.
Aprisioné sus caderas con mis muslos y él comenzó a acariciar mi espalda y mi trasero.
Cuando golpeé su mano en broma por ponerla ahí, se rió y dejó de insistir pero luego de un momento la llevó otra vez ahí. Solo me quedé callada y me dediqué a besar su cuello y a morder el lóbulo de su oreja derecha.
-Se me están ocurriendo un montón de cosas que podrías hacer con tu lengua, nena-susurró en mi oído y rebotó las piernas para ceñirme aún más contra él.
-Eres un depravado-le susurré de vuelta-pero puedes empezar a explicármelo-se rió en mi oreja y un escalofrío me recorrió el cuerpo.
-Bueno… iniciemos con que tu cabeza no debe estar en mi cuello… ¿sabes a lo que me refiero?-hundió la barbilla tratando de alejar su rostro y lo miré con una ceja alzada.
-¿Y dónde se supone que tiene que estar?-enredé mi mano en su cabello y tiré un poco de él. Edward hurgó en mi blusa y comenzó a acariciar mi espalda. Piel con piel. Recosté mi frente en la suya y cerré levemente los ojos ante la sensación de sus ágiles dedos acariciando la piel debajo de mi sostén.
-Sólo un poco más abajo-oculté una sonrisa
-¿Sólo un poco?-mordisqueé sus labios.
-Medianamente abajo-dijo contra mis labios.
-¿Cómo en el abdomen?-gruñó un poco.
-Exageradamente abajo-sonreí contra sus labios.
-¿Cómo en los pies?-volvió a gruñir y me mordió fuertemente el labio. Finalmente desabrochó mi sostén.
-Estás muy bromista hoy-arrastró las palabras mientras se relamía los labios. Estaba tratando de calcular sus movimientos pero me di cuenta que había fallado cuando sentí cómo sus manos subían y acariciaban mis pechos. Que hiciera eso era muy obvio pero mi cerebro estaba medio jodido o algo así y no pude preverlo. O tal vez lo quería tanto que me dejaba colocada hasta el tuétano.
-S-sí-dije en un resoplido y me besó en los labios. Luego me alejé.
-¿De verdad quieres eso?-le pregunté dejando mi vergüenza atrás. No era como si yo fuera una santurrona, porque era de todo menos eso, pero me apenaba hablar de esas cosas con él. Sí, lo sabía. Habíamos cogido demasiado a estas alturas pero de todas formas, era extraño. La mayoría de las veces, solo lo hacíamos, sin pensarlo o preguntarlo. Y estaba completamente segura que él también era jodidamente cohibido y que la primera vez que fuimos a Forks y lo hicimos en mi habitación y me ofreció hacerlo de cucharita o como putas se llamara esa cosa, se había armado de valor para decirlo. Esa vez, el chico tuvo huevos.
Pero yo no tenía los huevos para decirlo así como así, no era como decirle: "Oye solo tienes que decir que quieres que te la chupe y lo hago". Jamás diría algo así. Para mí, era jodidamente vergonzoso. Cuando lo hicimos oficial y fuimos al estacionamiento y lo hicimos, yo me estaba muriendo de los nervios cuando le dije eso antes de chupársela. Literal. Pero él no dijo nada y me relaje un poco. No tenía experiencia alguna en chupársela a mis novios. Ni siquiera había tenido un novio de verdad, gracias. "¿Y Nathan?" me preguntó mi voz interior. Psht. Nathan era harina de otro costal. Nathan era de mi época de pendejez adolescente. Eso no era un novio. Era como esas cosas de hoy si, hoy no.
Y como decía, yo no tenía experiencia por eso dije lo primero que se me vino a la cabeza: "No le hago esto a cualquiera" o algo así ¿enserio Bella? En ese momento quise bajar del auto y obligarlo a que pasara sobre mí con su súper Volvo de niño rico y que embarrara el neumático en mi rostro.
Edward no lo sabía y no tenía por qué saberlo, pero esa noche fue la segunda vez que di una mamada.
La primera había sido para Nathan, obviamente.
Estaba pensando en decírselo a Edward para inflar un poco más su ego pero lo deseché de mi cabeza rápidamente. Sería mejor decirle que su polla ha sido la única que ha estado en mi boca pero eso era mentira y no quería mentirle sobre eso y definitivamente no iba a decirle: "Tu polla ha sido la segunda que ha estado en mi boca, bebé" ¡NO! ¡ABSOLUTAMENTE NO!
-Por Dios, Bella. Siempre quiero eso…pero nunca digo nada. Siento que lo odias o algo así-Edward murmuró y me trajo de vuelta a la realidad.
-No lo odio-le aclaré-solo creo que soy pésima en eso pero si quieres arriesgarte-me encogí de hombros-aunque podríamos intentarlo, ya sabes…la práctica hace al maestro-le dije y meneó las cejas.
-Eso me gusta, nena-se relamió otra vez los labios y los succioné con los míos.
-A mí también-farfullé y volví a besarlo.
Y por esa razón, acordamos el sexo oral como una rutina en las ocasiones en que hiciéramos el amor.
Bueno, en esta ocasión no estábamos haciendo el amor pero como Edward Hipersexual Cullen no podía abstenerse, entonces decidimos hacerlo de una vez.
-...¡Oh Jesús…espera…sigue haciendo eso, mujer!-farfulló entre dientes mientras apresaba mi cabello en su manaza-¡Mierda!-resopló y dejó caer su cabeza en la almohada-eso se siente bien…solo…sí…espera un poco más… ¡Joder, Bella!...ahora creo que voy a…-medio gruñó medio gimió. ¡Mierda! No sabía porque no tenía previsto eso, pero no quedó más remedio que tragarlo. Iuck. Terminé con otra lamida y me dejé caer a su lado.
-¡Whoa!-dijo-eso fue…
-Muy bueno-completé y asintió aún jadeante-mis bragas están arruinadas-comenté mientras me quitaba los vaqueros para evitar que se mancharan.
-Eso me gusta…-me jaló a su lado y comenzó a besarme el cuello. Me giró para reposarme en mi costado y se alejó para sacarse la playera tirando de la parte trasera. Volvió a enredar sus brazos en mi cintura y unió sus labios a los míos. Empuñó mi playera y la sacó al alejarnos un poco. Lo atraje de vuelta hacía mí y las yemas de sus dedos dejaron un camino ardiente desde mis hombros, en donde comenzó a acariciar para llevarse el sujetador consigo. Lo arrojó por ahí y me apretó contra su pecho, gimió en mi oído al sentir la desnudez. Eran esos sonidos los que disfrutaba plenamente, podría estarlos escuchando toda la vida y jamás me cansaría de ellos. Su voz ronca gruñendo y gimiendo, haciendo esos sensuales sonidos masculinos que solo él podía hacer.
Enterró sus dedos en mi cabellera y alzó mi rostro para besarme, pasé mis manos por todo su suave cabello, alborotándolo más. Luego acaricié su rostro tratando de memorizar los movimientos y los gestos que hacía al besarme. Era lo que me preocupaba cuando lo besaba, no conocer la expresión de su rostro. Una vez intenté observarlo: me estaba besando apasionadamente y abrí los ojos para verlo pero no se sentía bien. No se sentía correcto. Era como si no fuera yo misma. Así que los cerré y me entregué por completo, decidí tratar de memorizarlo mediante mi tacto.
Llevó su mano izquierda a través del resto de mi cuerpo. Me acarició la espalda y presionó mi trasero para acercarme más a él, luego siguió un tortuoso camino en mis muslos y en mis pantorrillas. Volvió su mano hacia arriba y acarició mi pecho. Siseé contra sus labios y se alejó un momento cuando el aire fue indispensable, pero luego volvió a unir nuestros labios. Finalmente, los dejó libres y besó mi rostro entero. Solté una risita cuando su cabello me hizo cosquillas en la nariz. Finalmente me giró y se cernió sobre mí, llevándose mis bragas con sus pulgares.
-Maravillosa-musitó cuando estuve completamente desnuda ante sus ojos. Con mi piel necesitada y mi carne palpitando de placer.
XoXoXo
-¿Tienes la más mínima jodida idea de cómo se siente eso? Humpf... pues se siente bien. Creo que deberíamos seguirlo intentando. Oh, sí. Lo recuerdo. Fue aquella vez en la que hiciste ese movimiento con los dedos y luego…-eso no me parecía correcto. No me gustaba para nada.
-¿Oye?-le di un golpecito a su hombro con mi dedo índice y medio se giró para verme-¿podrías dejar de hablar de eso? Intento concentrarme aquí-señalé las hojas en mi regazo-o podrías ir mejor a tu habitación.
Sacudió su larga y rubia cabellera, luego rodó los ojos.
-Eres una amargada-espetó y se fue dando un portazo. Suspiré.
Rose.
Había estado toda la mañana y el resto de la tarde intentando avanzar con mi ensayo pero Rose no era de ayuda. Tampoco sus pláticas sexuales telefónicas con Grandote.
Alguien golpeó mi puerta y musité un "pase". Era Alice. Lucía un poco desesperada.
-¿Puedes ayudarme con esto?-me preguntó y arrojó un montón de hojas a mi pecho. Me sofoqué.
-Oww… ¿Qué mierda es todo esto?-pregunté mientras pasaba las hojas rápidamente con mi dedo índice y pulgar.
-Mi investigación-rodó los ojos-estoy investigando sobre los agujeros negros y Stephen Hawking no quiere venir a ayudarme…así que me decidí por la linda Bella-fue mi turno de rodar los ojos.
-¿Qué? ¿Por qué yo? No soy una puta científica, Alice-leí en diagonal una pagína-¿campo gravitatorio? ¿Qué mierda es eso?-bufó y golpeó el piso insistente con su pie-Agujeros negros supermasivos…oh ese me gusta. Es como la canción de Muse-me golpeó en la frente y la vi feo-¿qué?-espeté y seguí leyendo-veamos…mhhm…mhhm… ¿geometría cuasi-esférica? Alice no sé de putas estás hablando.
-¡Claro que sabes! Eres igual de inteligente que Einstein
-Gracias-meneé las cejas pero ella ignoró mi comentario.
-Solo quiero que leas mi delimitación y mis hipótesis. Es todo.
-Te ayudaré si tú me ayudas con esto-le entregué mi laptop y se sentó en el borde de mi cama-teclea un par de porquerías. Ya has leído el libro. Estoy bloqueada.
-¡De acuerdo!-dijo sonriente.
Y así fue como transcurrió el resto de la tarde. Cuando entré a tomar una ducha lo único que veía cuando cerré los ojos para el shampoo fueron agujeros negros y solo estaba pensando: "Jodida Alice, ¿cómo iba a saber yo que en lugar de estar escribiendo en mi ensayo, ella estaba en su página de Facebook? Perra. Y yo que había hecho su trabajo".
Cuando salí de la ducha, me dirigí a mi cajón de ropa interior y elegí un conjunto nuevo, lo había escondido para que Edward no lo viera porque un pajarito me había dicho que me robaba mi ropa interior después de hurgar en mi cajón. Luego, Alice y Rose llegaron a mi habitación con su ropa y su maquillaje y un montón de cosas más.
-En verdad espero que en esa fiesta haya chicos lindos. Necesito ver algo nuevo-dijo Alice mientras comenzaba a alisar las arrugas inexistentes de su vestido que estaba sobre la cama.
-Sí. Y espero que haya un montón de chicas feas-dije y Rose me señaló en acuerdo.
Ella usó una falda negra de cuero con vuelo y una blusa negra y gris de velo que dejaba ver su sujetador. No olvidó sus tacones negros. Se dejó el pelo suelto pero le hizo unas ondas muy definidas y se lo echó para un lado. Se delineó los ojos y su mirada era de perra, luego se pintó los labios color vino mate. Se veía…bueno. Era Rose. No hacía falta decir que se veía espectacular.
Alice usó un vestido cortísimo color verde, estaba segura que una de mis manos cabría perfectamente entre su trasero y el borde del vestido. Y mis manos eran pequeñas. No le hizo nada a su cabello, solo lo dejó secar y se le veía genial. Perra. Usó sombra de ojos negra y se dejó los labios color durazno. Ella también se veía genial. Me golpeó en la cabeza con su tacón plateado antes de ponérselo, luego me reí de su estatura aumentada forzadamente.
Yo estaba algo insegura de usar el vestido elegido pero una vez que me lo puse quedé completamente enamorada de mí. No tenía el hombro derecho y solo un tirante en el izquierdo. La mayor parte de la espalda superior estaba descubierta y tenía un ovalo horizontal en la extensión de mi cintura, en el lado izquierdo. Ese vestido era oro puro. De color rojo oscuro y me armé de valor para usar también tacones. Dorados, con brillos y toda la cosa. Esperaba que esta fiesta valiera el dolor que mis pies iban a tener mañana. Rose y Alice me ayudaron a alaciar mi cabello y usé sombra dorada y delineador. Pinté mis labios color rojo mate.
Jesús. ¡Alguien llame a los bomberos! Me veía jodidamente ardiente. Me lancé un beso al verme en el espejo antes de salir de la habitación y salir del apartamento. Los chicos fueron demasiado flojos como para subir hasta acá.
Miré feo a Rose cuando salimos del elevador y vi que ella iba caminando como si nada enviando mensajes de texto. ¡Por el amor de Dios! Estaba usando tacones y enviando mensajes de texto sin ver donde pisaba. Era como yo usando tenis. Así de cómoda se veía. No se me hizo raro que cuando nos acercábamos a la puerta dejara su teléfono en la bolsa y se agitara el cabello. Rodé los ojos. Luego comenzó a contonear las caderas mientras caminaba con andares gatunos. Cruzaba sus piernas, como si dibujara una línea imaginaria en su mente sobre el piso y la siguiera. Como el juego de la infancia, ese donde solo tenías que pisar la misma línea de la acera. Solo que en versión sexy.
Supe lo de la línea en su mente y toda la cosa porque ella me lo enseñó. Alice y yo estuvimos como idiotas bajo sus órdenes mientras caminábamos a lo largo de todo el puñetero pasillo en el apartamento. Luego colocó un libro sobre nuestras cabezas. Así aprendí a caminar en tacones. Eso y sumando las exhaustivas horas de práctica para poder usar tacones en la graduación del instituto.
Cuando nos acercamos al Volvo, Emmett se bajó del asiento del copiloto y se sentó atrás. Obviamente quería tener el ardiente trasero de Rosalie en su entrepierna. Al parecer, Jasper también quería a Alice con él; así que me dejaron el asiento del copiloto. Los de atrás empezaron a succionar sus rostros tan pronto como lograron acomodarse. Rodé los ojos y le sonreí a Edward. Él me estaba viendo el regazo. Estaba segura que quería meter la mano debajo de mi vestido. Él se veía genial en su camiseta azul y sus pantalones negros y su cabello alborotado y…Edward.
Se acercó para besarme en los labios.
-Te ves jodidamente sexy-me dijo al oído, sobre el sonido de la música y el sonido de las babas de los de atrás-carajo, me quiero comer tus labios y otra cosa…-me palmeó la pelvis y me reí contra su rostro.
-Idiota-le mordí la oreja-¿vas a dejar que te quite esa linda camisa?
-Solo si tú me dejas divertirme primero con ese vestido.
-Hecho.
Volvió a besarme.
-De acuerdo-luego arrancó.
-¿Quién se supone que es el conductor designado?-preguntó Rosalie cuando estábamos a punto de llegar. Vi a unos chicos sexys que iban hacia allá.
Ge-nial.
-Yo-le contestó Edward y lo miré. Yo creí que él quería ponerse hasta la madre de ebrio.
-¡Sí!-Jasper y Emmett celebraron y Edward rodó los ojos.
Cuando él estacionó, ellos bajaron del auto y comenzaron a caminar hacia la fiesta.
-Creí que querías beber hasta el olvido-le dije mientras lo veía quitar las llaves del contacto.
-Quería…pero luego te vi en ese vestido y decidí disfrutarte un poco más. No todos los días mi chica usa micro vestidos y se arregla el cabello-bufé y desabroché el cinturón de seguridad-y olvidaba el labial-me tomó la mano y me besó levemente. Luego se bajó de un salto y aproveché antes de que abriera mi puerta para respirar hondo. Ese chico me tenía loca. Me quitaba el aliento.
Alcanzamos a los otros.
-Creí que habían cambiado a Alice, que la habían devuelto por e-bay o algo así. Luego vi sus pies y vi sus tacones-dijo Edward bajito y me reí. Eso había sido gracioso. Finalmente, Alice podía ver el mundo a la altura de todos nosotros.
Vimos a Kate y a Nessie que salían de la fiesta y estaban riéndose escandalosamente. O había pasado algo jodidamente bueno o estaban jodidamente ebrias. Luego nos vieron y se acercaron.
-¡Hola!-canturrearon. Estaban ebrias. Kate detuvo a Rose de los hombros-que bueno que llegaron, ahí dentro es un paraíso. Es como si los jodidos ojos no te alcanzaran para ver a tantos chicos lindos.
-¡Genial!-Rose caminó más rápido hacia la entrada y dejó a Emmett ahí tirado. Me reí de él.
-¿Y las chicas?-le preguntó Emmett a Nessie.
-Ñee…hay muchas feas-le contestó.
-Carajo-espetó.
Ellas se fueron y nosotros entramos. La música de moda nos asaltó.
-¡Jodida madre!-chifló Emmett por lo bajo-esto es como porno real…si las chicas llaman a estas chicas feas no me imagino como es la belleza para ellas.
-Es como un catálogo de Victoria's Secret en 3D…solo que estás tienen más carne-dijo Jasper y Alice lo golpeó.
-¿De dónde sacaron a esta gente? Si alguien me hubiera dicho que esto era lo que había en la UW no me hubiera resignado con Gianna-dijo Edward y Jasper y Emmett se rieron con él. Cuando ellos se adentraron, me miró. Le hice una mueca con la boca. Él iba a decir algo pero un grito lo interrumpió.
Emmett, Jasper, Alice y Rose estaban caminando de espaldas hacia nosotros, alguien los hacia retroceder.
-¡Hey, ¿Qué hay amigos?!-un chico lindo, extremadamente lindo gritó saludándonos sobre el sonido de la música-¿todos son lindos?-nos miró y le sonrió a Edward-¡oye tu eres muy lindo!-Edward se sonrojó furiosamente. ¡Carajo! Los chicos más guapos eran gays. Los hombres no se conformaban con nada. Ellos no tenían hijos y no tenían el período y ahora nos quitaban a los chicos lindos. Maldición-como sea. Regla número 1 de las fiesta universitarias: No bebas nada que no hayas visto abrir y servir-el chico nos tendió una cerveza a cada uno, mientras las abría-Regla número 2: sexo seguro-tomó un tazón de una mesa. El tazón estaba lleno de condones, lo pasó entre nosotros y nos hizo tomar la menos uno-Regla número 3: ¡a darle!-agitó los brazos y le gritó a otro chico lindo hetero-estaba con una chica-, y le hizo señas-¡prende esa mierda, amigo!
El tipo sacó un walkie talkie y después de unos segundos el ambiente se llenó de olor a hierba.
Mhhmmaaa.
Se escucharon gritos desde adentro y luego el tipo nos sonrió y se fue.
-Creo que esto es demasiado jodido-dijo Emmett antes de darle un trago a su cerveza-estoy dispuesto a romper todas esas estúpidas reglas fiesteras universitarias.
Rose hizo una mueca y farfulló algo que no logré escuchar. Luego fuimos empujados por la multitud que estaba entrando al lugar y nos mezclamos con los demás universitarios lindos de fraternidades. Descubrí que los chicos lindos de Sig Ep habían puesto hierba en barriles y la habían prendido.
Subieron el volumen de la música y todos comenzaron a gritar como locos. Decidimos beber, beber y beber hasta el cansancio; pero luego me sentí un poco mal al ver que Edward tardaba demasiado en terminar sus bebidas, a comparación de Emmett, que se tomó un montón de shots de tequila en menos de media hora. Entonces decidí hacerle compañía a Edward y me controlé un poco. Además, estaba comenzando a sentirme mareada con la hierba en el aire.
La multitud no paraba de crecer y me maravillé al ver que había tanta gente linda en UW. Esto era una fiesta racial. ¿Qué pasaba con los feos? ¿Ellos tenían su propia fiesta o algo así?
Me sentía como en un horno, con un montón de personas dentro. Estaba jodidamente caliente y el humo de la hierba empeoraba todo. Las personas, sus olores corporales después de bailar y beber y coger tanto, la música, las luces. Todo. Todo era jodidamente horrible y hermoso al mismo tiempo. Era como algo surreal.
Sentía como el sudor se deslizaba desde mi cuero cabelludo hasta mi nuca, repetidamente me pasé la mano por ahí sólo para comprobar mis suposiciones. El sudor me goteaba desde las sienes pero eso no detuvo la euforia. Después, abandoné mi plan de compañerismo con Edward porque Emmett era demasiado tentador y traía siempre consigo un nuevo trago. Edward dijo que tenía suficiente con la hierba ambiental y se negó a beber más de cuatro cervezas. Pobre chico.
Hubo un momento de la noche en que nadie estaba bailando en realidad, solo nos movíamos con la multitud. Me recordó a esa escena en Buscando a Nemo cuando después de encontrarlo, entra a la red para salvar a Doris y todos los peces se mueven juntos para evitar ser atrapados. Era genial.
Edward se alejó un momento para ir al baño y prometí no moverme de mi lugar, así que sólo me quedé ahí bailando y un chico me tocó el trasero. Idiota. Se lo dije en su cara y evite golpearlo para no hacer el asunto más grande.
Entonces, llegó Rose-quien acababa de coger con Emmett en el baño-y también lo llamó idiota y comenzamos a bailar como si no hubiera pasado nada. Besé a Edward frente a ese chico para que se alejara. Una llamada de atención muy respetuosa. Gracias.
El resto de la noche, me la pasé bebiendo y bailando y restregándome contra Edward. Ese chico estaba totalmente concentrado en no hacer una escena y me burlé de él repetidamente.
Al finalizar la noche, mi garganta estaba jodidamente ronca y fui al baño. Edward se empeñó en acompañarme. Según él "había un montón de idiotas universitarios que estaban buscando donde correrse", le rodé los ojos y acepté después de que dijo: "no hagas esa cara. Le prometí al Jefe que te cuidaría y aprecio mis bolas, gracias".
Así que hice que sostuviera mi bolso mientras yo entraba al baño. Limpié mi rostro con un pañuelo para quitar el sudor y arreglé un poco mi cabello. Afortunadamente, estuve atenta de mi maquillaje mientras me tomaba fotos. Un montón. También le tomé un montón de fotos a Edward con mi teléfono. A ambos. Había de todo. Las tiernas, las divertidas, las románticas y las groseras. Jesús. Edward era tan genial.
Luego mi celular no me bastó y hasta creí que había llenado completamente la memoria del teléfono de Edward cuando lo usé para tomarme fotografías. Él dijo que no le importaba, así tenía más fotos para usarlas como fondo de pantalla. Eso me pareció muy tierno y lo besé por todo el rostro.
Finalmente, salimos de la fiesta a las 3:20 am y el silencio de la calle fue un buen descanso para mis oídos.
No necesitamos música en el auto. Con las bromas estúpidas del Emmett ebrio era suficiente. Si él era estúpido siendo sobrio era mejor ebrio. Era como Emmett gracioso en nivel 20.
Cuando llegamos al apartamento de los chicos, me felicité al ver que había soportado los tacones toda la noche. Ellos se fueron a sus habitaciones, seguramente iban a coger.
Una vez que fuimos a cepillarnos los dientes para alejar el aliento a alcohol, Edward y yo decidimos estar afuera para disfrutar del aire fresco. Él abrió la ventana de su habitación y me ayudó a pasar para sentarme en la escalera de salida de emergencia. Él se sentó a mi lado y pasó un brazo sobre mis hombros. Comencé a besarlo en los labios y me colocó en su regazo. Enterró sus manos en mi vestido y acaricio mis muslos con sus dedos. Arriba, abajo. Arriba, abajo.
Enterré mi rostro en su cuello y le di un mordisco. Subió los hombros cuando sintió cosquillas y ahogó una risa en mi cabello. Liberó mi pierna derecha y enterró sus dedos en mi cabello, jaló y me obligó a alzar la cabeza. Buscó mis labios y los sincronicé con los suyos. Su mano en mi pierna. Arriba, abajo. Arriba, arriba, arriba. Se perdió en mis bragas. Un siseó. Primero el labio inferior y después el superior. Un mordisco. Una caricia. Comenzó a trazar círculos en mi clítoris y apreté los muslos dejándolo inmóvil. Cerré los ojos y me concentré en las pequeñas oleadas de placer que se habían comenzado a elevar, se desvanecieron pero dejaron una estela de calor. Liberó mi boca.
-Abre-movió la mano que estaba en mi centro y aunque no quise hacerlo, el cerebro envió otra respuesta.
Me mordí el labio inferior y apresé su cabello en mis manos. Edward siguió su cometido. Un círculo, una caricia, círculo, caricia.
-Edward…-gimoteé en su oído y enterró su mano derecha en mi cintura. Me atrajo hacia él y me mordió el hombro desnudo, luego lo besó.
-Déjalo…solo déjalo-susurró y eché la cabeza hacia atrás. Algo hizo que la piel se me pusiera de gallina. El viento o Edward. Lo miré a los ojos y alejó el cabello que cayó en mi rostro por el viento-eres hermosa-dijo.
Él era precioso. Como una escultura. Como lo que siempre quise tener.
Medio sonreí y lo besé en los labios de vuelta.
Todo esto era perfecto. Era excepcional. Ahí debajo de las escaleras, en las escaleras. No importaba dónde. Dejaba un buen sabor de boca. Como el que una tarde entera con tus amigas riéndote a carcajadas te deja. Y cuando se terminaba y era hora de volver a casa la nostalgia te embargaba. O la soledad que se siente en tu habitación después de haber tenido una pijamada y todo el mundo ha ido de vuelta a casa.
Una caricia. Un simple roce. Un siseó. Un gemido.
-No…no te detengas-imploré y cerré los ojos fuertemente cuando recosté la cabeza en su hombro.
Mis caderas se sacudieron y me tallé contra su mano, sentí su dureza en mi vientre bajo
-Es…mmhmm…es…carajo-balbucee-¡gahh!-chillé contra su cuello cuando terminé en su mano. Me quedé ahí un rato y él sacó la mano lentamente.
La luz de la luna y de la ciudad hicieron ver su mano brillosa. Se la llevó a la boca y se chupó los dedos. Lo atraje a mi rostro para besarlo.
-Eres preciosa-me dijo al oído cuando se alejó-y el viento en tu cabello es excepcional ¿ya te había dicho eso antes?
Asentí con la cabeza y suspiró.
-Que bien.
-Vamos adentro-le dije y asintió. Me tomó por la cintura y me ayudó a sostenerme. Las piernas me fallaron y sonrió engreídamente. Entró por la ventana y cayó de un salto al piso, se giró y me tendió la mano. Me apretó contra él y me depositó suavemente en el piso.
-Tengo que ir al baño…ya vuelvo-murmuré y me zafé de su agarre.
Me miré en el espejo. Me pasé una mano por el cabello y me lave la cara. Cuando salí del baño me golpeé mentalmente por olvidarme de limpiar el desastre entre mis piernas pero no hizo falta.
Edward estaba terminando de desvestirse y se quedó en calzoncillos, de ninguna manera la noche iba a terminar así como así. Además, la cama ya estaba deshecha. Tenía que aprovechar.
Me acerqué y lo abracé por detrás, recosté mi mejilla contra su espalda. Se giró lentamente y me sonrió. Le devolví el gesto y lo tomé por el cuello para unir sus labios a los míos. Enterré mi lengua en su boca y me apretó las caderas, luego deslizó sus manos y le dio un apretón a mi culo.
Me alejé y tomé su mano para girarnos. Me senté en la cama y me recosté lentamente. Lo miré desde abajo y me sonrió torcidamente. Se estiró para tomar un condón de su cajón en su mesita de noche y colocó una rodilla entre mis piernas. Las abrí instintivamente. Se cernió sobre mí. Unió su boca a la mía y levanté mis piernas. Me amasó los pechos sin separar su boca de la mía y bajé sus calzoncillos liberando su dureza. Saltó, literalmente, frente a mí y él la envolvió con el preservativo.
Apuñó mi vestido y lo subió, movió mi ropa interior a un lado y se enterró lentamente en mí. Siseó y cerré los ojos disfrutando de la sensación. Se deslizo fácilmente hacia afuera. Dentro, fuera. Dentro, fuera. Dentro, fuera.
Sentí su aliento en mi cuello y me relamí los labios para ahogar un gemido. No pude ahogar los siguientes. Gruñó en mi oído y Edward apresó mi cintura fuertemente. Me acarició la pierna con su mano libre mientras apoyaba su antebrazo en el colchón.
Dentro, fuera. Dentro, fuera. El ruido de la excitación se mezcló con el de nuestros gemidos.
Un par de embistes más y fue suficiente.
Edward me quitó el vestido y los zapatos. Volvió a embestirme al ver mi ropa interior. Un poco más. Otra caricia. Dentro, fuera. Dentro, fuera. Un gemido. Fue suficiente.
Finalmente quedamos desnudos. Me tomó de la cintura y depositó mi cabeza en la almohada. Yo estaba exhausta. Mis extremidades estaban lánguidas y temblorosas cuando volvió a tomarme en sus brazos. Le dije que se detuviera. No lo hizo. Volví a decírselo. Se detuvo. Me besó. Lo besé de vuelta. Y volvimos a hacerlo.
Me deslicé sobre él y tomé su miembro en mi boca.
-Gahh…Bella…no te detengas-apresó mi cabellera en su mano-justo ahí…espera…oh, carajo…mierda-fue todo.
Lo tragué y me deslicé de vuelta sobre él. Le besé el rostro y él acarició mis costados y apretujó mi trasero en sus manazas. Luego le mordisqueé el cuello y ladeó la cabeza para darme más acceso, cerró los ojos y gruñó en mi oído.
Se impulsó y se sentó, enredé mis piernas en su cintura y me dirigí a sus labios. Me estiré para tomar otro empaque plateado. Se lo coloqué y siseó contra mi frente.
Luego me deslicé sobre él lentamente. Tracé un meneo ligero con mis caderas y él comenzó a subir y a bajar. Sube, baja, meneo.
Llevó una mano a mi espalda y la acarició, enredé mis manos en su cabello cuando su rostro se perdió entre mis pechos. Sentí su aliento caliente y después apresó un pezón entre su boca. Mordisqueó y lamió. Todo junto. Amasó mi otro pecho con su mano libre y siseé. Luego se dirigió al otro pecho y mamo tanto como quiso. Mis parpadeos eran lentos y me mordí los labios al sentir el calor incrementar en mi vientre. Finalmente, liberó mis pechos y se dirigió a mi cuello.
Eché la cabeza hacia atrás y él me apretó contra él.
Edward dejó escapar un gruñido-gemido con un silbido. La piel se me erizó.
Finalmente, me recosté en la cama y él hizo lo mismo a mi lado después de limpiar el desastre.
Cerré los ojos lentamente y me dejé arrastrar por la inconsciencia. Mis piernas aún estaban temblorosas y los brazos me chisporroteaban cuando me quedé dormida.
Me desperté después.
Edward estaba dormido también. Había colocado un brazo sobre mi cabeza y enterrado su rostro en mi cuello. El otro brazo lo descansó en mi abdomen y nuestras piernas estaban enredadas. Dejé mi brazo izquierdo sobre él y me alegré de que no se hubiera cortado la circulación en mi brazo derecho. Lo saqué lentamente de debajo de Edward y él se removió pero suspiró y dejó de moverse.
Por la mañana desperté por los rayos del sol que entraban por la ventana, aún era muy temprano así que decidí ir a cerrarla.
La cabeza me daba vueltas y usé la playera de Edward para cubrirme e ir a la cocina a tomar aspirinas.
Rosalie estaba en la sala y estaba viendo televisión en un volumen muy bajo. Fruncí el ceño. Ella estaba usando su pijama, conservaba el peinado de ayer pero no tenía maquillaje corrido o algo que hiciera ver que algo malo había pasado.
-¿Qué estás haciendo?-susurré y se giró a verme.
-Hola. Viendo televisión…el dolor de cabeza no me deja dormir y es muy temprano para hacer ruido con la licuadora y hacer la receta de la abuela
Hice una mueca.
-Vine por aspirinas ¿ya tomaste algunas?
-Sí…no funcionan. Estoy intentando con el café.
-De acuerdo. Buena suerte. Yo iré a dormirme otra vez.
Fui hacia la cocina y cuando estaba sirviendo agua en un vaso ella vino y se sirvió más café.
-¿Quieres un poco?-meneó su taza
-No, gracias-me llevé el vaso a la boca y tragué las pastillas. Rosalie me miraba con los ojos abiertos de par en par-¿Qué pasa?
-¿Estás bien?-preguntó mirándome de arriba abajo-¿algo malo pasó anoche?
-No-respondí confundida-¿por qué?
Me tomó el brazo y subió la playera de Edward. Me inspeccionó como en un laboratorio. Seguí su mirada.
-Entonces si no pasó nada malo anoche…-me miró y sonrió perversamente-¿estuvo muy bueno?
Los dedos de Edward estaban marcados en mis muñecas y a lo largo de los dos brazos. Fruncí el ceño e intenté recordarlo.
-Estoy bien-mentí solo para darle una respuesta a Rosalie mientras yo seguía pensando. Recuerdo haberle dicho que se detuviera pero luego yo acepté. Él no me haría nada malo. O tal vez fue en la fiesta. Seguro que sí. Todos se estaban arremolinando y empujando. O tal vez Edward lo hizo y yo nunca me di cuenta. El placer me tenía cegada y no sentí absolutamente nada.
-Estoy bien-le repetí-en realidad no lo recuerdo muy bien. Pudo haber sido en la fiesta.
-Tal vez-contestó-todos estaban como locos o pudo haber sido Edward. Tal vez no te diste cuenta y en realidad fue un poco rudo. Una vez Emmett me dejó un moretón y me di cuenta hasta que tomé un baño. No pasa nada. Se borrarán. A menos que en realidad si te haya hecho algo malo…
-No-me apresuré a negarlo-no, todo está bien-le sonreí y le di un beso en la mejilla-iré a dormir.
-Genial-murmuró y siguió bebiendo su café.
Edward no me haría nada malo. Yo le dije que se detuviera, no lo hizo, se lo volví a pedir y cuando lo besé de vuelta volvimos a tomar la cuerda. Sí. Había sido así.
Simplemente estábamos mareados…era todo.
Me volví a meter entre las mantas y lo miré dormir un momento. No. No. No. Él era bueno y jamás haría algo así. No se dio cuenta. No me di cuenta.
De cualquier forma, me pegué lo más posible a él y lo abracé.
Todo estaba bien. Todo iba a estar bien.
Lo abracé porque quería que este momento durara un poco más, lo abracé porque no quería la verdad. Quería que todo fuera a mi conveniencia.
Lo abracé porque lo quería y porque sabía que lo perdonaría. Lo hubiera hecho o no.
Desperté por el sonido de la licuadora y le rodé los ojos mentalmente a Rosalie. Me incorporé lentamente tanteando el terreno en mi cabeza. Necesitaba calcular la cantidad de vómito mágico que iba a necesitar. Tal vez no mucho, pensé con sarcasmo. Tres vasos o más.
Al otro lado de la habitación, en el baño, se escuchaba el agua correr y supe que Edward estaba tomando una ducha.
Salí de la cama lentamente. Esta vez para asegurarme que no tenía una contusión o algo que haya pasado en la fiesta y lo olvidé. Todo bien. No hay huesos rotos ni cerebros queriendo salirse del cráneo.
Me estiré como un gato e hice una mueca por compararme con tan horribles bestias. Las piernas me dolían horrores y los pies también, los brazos…bueno, ellos no podrían cargar nada como por treinta años.
Miré mis marcas y las apreté levemente, habían comenzado a doler. Definitivamente eso me había pasado en la fiesta o tal vez Edward fue el culpable. Pero el jamás se dio cuenta. Sí, era eso. Él nunca lo supo.
El agua dejó de correr y pegué un brinco, tal vez si ocultaba las marcas por ahora este momento duraría más y no tenía que enfrentarme a una pelea tan pronto.
Corrí hacia los cajones y busqué desesperadamente algo de mi ropa. Encontré unos shorts y una blusa de tela ligera de manga larga. Edward salió del baño y apreté la ropa contra mi pecho tratando de desaparecer. Me miró rápidamente.
-Hola-saludó y se acercó. El corazón se me aceleró pero me tranquilicé un poco cuando abrió el cajón y rebusco ahí.
-Hola-musité y me deslicé a su lado rápidamente-iré a darme un baño.
-Sí-asintió con la cabeza y desaparecí por la puerta.
Apreté los ojos mientras trataba de calmarme dentro del baño. Él no había visto nada. Estaba bien. Si por mí fuera, estaría en celibato hasta que las marcas se borraran.
Una parte de mí estaba contenta de que él no se hubiera acercado más y otra parte estaba triste. Era un dilema.
Ayer por la noche estaba muy cansada y me quedé dormida tan pronto como él se colocó a mi lado. Este hubiera sido un buen momento para ser lindo y sonreírme. Como el after sex pero después de mucho tiempo. Se sentía como un desprecio, no se sentía correcto. Me llevé los puños a las sienes y las froté. El dolor de cabeza se estaba volviendo más fuerte y no me gustaba para nada. Un nudo se instaló en mi garganta y respiré profundo pero no funcionó así que opté por comenzar la ducha.
Sentía que mi cuerpo estaba en llamas y usé el agua fría, no me importaba si el agua caliente sería un buen remedio para mis músculos agarrotados. Me lavé el cabello a consciencia y me enjaboné de igual forma. El dolor en mis moretones se hizo más intenso cuando pasé la esponja sobre ellos con más fuerza de la necesaria. Como si esas marcas fueran las culpables de todas mis desgracias y solo quería que escurrieran por mi piel como el agua y el jabón y se fueran por el desagüe.
Me enredé en una toalla una vez que terminé y decidí vestirme ahí mismo. Para evitar de cualquier forma que Edward me viera, no sabía si seguía en la habitación o no pero no quería arriesgarme.
Me cepillé el cabello y salí con la ropa sucia en mis manos. Él estaba haciendo la cama y había cambiado las mantas. El cesto de la ropa sucia estaba junto a la puerta.
-Haré la colada. Puedes poner eso también ahí-señaló con su barbilla la carga en mis manos.
-De acuerdo. Gracias.
Las manos comenzaron a temblarme cuando noté lo distante que estaba y no sabía si algo había pasado allá afuera antes de que yo despertara y eso lo hizo ponerse gruñón o en verdad había visto mis marcas mientras yo dormía.
-Llevaré esto a la lavandería-dijo detrás de mí y pegué un salto. Me alejé del cesto rápidamente cediéndole el paso.
Edward salió de la habitación y me sobé la frente con la yema de los dedos, suspiré derrotada y preferí ir a la cocina a ver si podía rescatar un poco del vómito mágico.
Rosalie tenía un vaso para mí y se lo agradecí. Los otros estaban ahí bebiendo cada quién de su vaso y estaban comiendo las sobras del viernes por la noche. Todo estaba en silencio y eso me estaba poniendo loca. En mi mente conveniente decidí atribuir el silencio a las resacas pero mi lógica me cuestionó cuando vi que Alice también estaba muy callada. Esa chica estaba gritando o hablando o esa mierda que hacía incluso teniendo una resaca del tamaño de Rusia.
-¿Hambre?-Rose me preguntó sacándome de mis cavilaciones y me tendió un plato cuando asentí.
Emmett se puso de pie y comenzó a lavar los platos sucios después de un momento, Jasper lo acompañó. Cuando ellos estaban ocupados limpiando miré desesperada a las chicas por una respuesta pero ellas estaban comiendo apaciblemente y ni siquiera me miraron cuando pateé ligeramente sus pantorrillas.
-Ya vuelvo-dijo Emmett y salió de ahí seguido de Jasper, quien le dio una palmadita en la cabeza a Alice.
Perfecto. La costa despejada.
-¿Qué…-comencé a preguntar pero fui interrumpida por el ruido de la puerta. Edward entró a la cocina.
-Edward, ¿tienes hambre?-llamé su atención mientras se dirigía al refrigerador y buscaba algo ahí.
-No, gracias. Ya he comido-tomó una limonada y se fue. Se me revolvió el estómago. Rose soltó un quejido.
-Iré a dormir un poco-dijo y se puso de pie.
-Déjalo. Yo me encargo-le dije cuando tomó su plato y se dirigía al lava trastes.
-Gracias-sonrió y me acarició el cabello-las veo luego-se despidió con un gesto de mano y salió de la cocina.
Alice pegó un puñetazo en la encimera y pegué un salto.
-¿Puedes explicarme qué carajos está pasando, Bella?-gimió. Tragué saliva.
-¿Qué?
-Tú y Edward ¿discutieron o qué onda?
Ahogué un gritito.
-No… ¿por qué?
-Bueno…primero él llega con cara de mierda y puso tenso todo el ambiente en la cocina. Se tomó el vómito mágico y desapareció y no fue la magia del jugo-puntualizó y rodé los ojos-y luego se va azotando la puerta y tu llegas toda triste y confundida y luego él vuelve y miente diciéndote que ya comió ¡ah! Y su cara de mierda no se ha ido. Ahora… ¡¿Qué putas pasa?!
-¡Agh!-lancé las manos al cielo-ni siquiera yo sé lo que está pasando-ella arqueó las cejas-ayer estaba todo muy bien y hoy desperté y todo parece de la mierda. No lo sé, Alice-alejé el plato y apoyé la frente en la palma de mi mano. Ella me acarició el hombro-¡y me duelen los jodidos pies!-pataleé y ella soltó una risita. La miré entre mis pestañas y desvié la mirada tratando de aclarar mis pensamientos para poder decirle lo que me estaba matando.
-Algo malo pasó-la miré y ella me miró con sus penetrantes ojos grises-esta mañana desperté muy temprano y vine a tomar unas aspirinas y Rose me señaló mis brazos. Están llenos de marcas-alcé la manga y le mostré mis muñecas, los miró con los ojos queriéndosele salir de las cuencas-pero no recuerdo. No logró recordarlo. No sé si fue en la fiesta o Edward en realidad me lastimó. Recuerdo haberle dicho que se detuviera un momento pero no lo hizo, le insistí y finalmente se detuvo pero lo incité de vuelta-meneé la cabeza-no lo recuerdo muy bien-hice una mueca cuando las sienes me martillaron.
-Le dijiste que se detuviera cuando estaban haciendo qué exactamente.
Rodé los ojos.
-Ya lo habíamos hecho dos veces o tres… ¿la metida de mano en la escalera de emergencia cuenta?-la miré con la ceja alzada.
-No lo sé...-frunció el ceño-digamos que dos veces y media.
-De acuerdo. Ya lo habíamos hecho dos veces y media…-rodé los ojos-y yo estaba jodidamente cansada…-cerré los ojos tratando de recordar. La cabeza me latía-pero él quería más y comenzó a acariciarme y a besarme de nuevo…le dije que se detuviera. No lo hizo. Se lo pedí de vuelta y se detuvo y me preguntó…dijo: "¿Estás bien?" pero yo no contesté y después de un momento lo besé de vuelta y cuando haces eso…bueno…se supone que estás de acuerdo ¿cierto?-abrí los ojos y asintió en silencio-eso fue todo. Pero no sé si estás marcas fueron antes de eso o en ese momento…no lo sé-me froté la frente con la palma de la mano-y traté de esconder las marcas…-moví los brazos para señalar la blusa-pero sospechó que las vio mientras yo seguía dormida o algo malo pasó anoche. Tal vez dije algo o tal vez él dijo algo…lo tengo borroso. Al inicio creí que había discutido con Emmett o con Jasper y por eso estaba enojado pero ahora que lo dices… ¡Jesús! No sé ni una mierda.
Alice pasó un brazo sobre mis hombros y me acarició el brazo.
-Ahora acabo de recordar que eres mi hermana-comentó
Solté una risita.
-Idiota-se rió sin hacer ruido.
-Y eso significa que me preocupa lo que te pasa y también eres mi amiga…muy a mi pesar-bromeó y le pellizqué el muslo-pero no puedo darte otro consejo. Sólo habla con Edward. Yo no sé nada. Solo sé que no discutió ni con Jasper ni con Emmett y solo sé que ayer en el camino a casa o en la fiesta no hubo ninguna discusión…ustedes dos estaban borrachos de amor y de alcohol y jodidamente drogados pero estaban enamorados-rodé los ojos-entonces algo pasó entre ustedes anoche.
-De acuerdo-suspiré y me levanté de la silla-voy a lavar esto.
-No has terminado de comer-dijo
-No tengo hambre…ya no-tiré los restos en la basura y Alice se quedó a mi lado mientras lavaba los platos restantes. Sentí su mirada sobre mí todo el tiempo.
Cuando terminé me giré y la encaré. Su mirada me dio pena. Me veía como a un cachorro abandonado. No me gustaba que me vieran así, me hacía querer llorar. ¡Ugh! Todo estaba tan jodido y me sentía inútil al no poder recordarlo y al no poder arreglarlo debidamente ahora porque mi cabeza me estaba matando.
-El vómito mágico hará su efecto-susurró y me acarició el cabello. Asentí y me miré las manos.
-Jesús, Ali. Estoy tan jodida-me mordí los labios.
-Claro que no-medio sonrió-todo estará bien…solo es un malentendido ¿de acuerdo?-buscó mi mirada pero la desvié porque las lágrimas habían comenzado a picarme en los ojos-¿de acuerdo?-insistió y finalmente la miré. Asentí en silencio y me mordí los labios para contener las lágrimas. Alice frunció el ceño.
-Ven aquí, Bells-abrió los brazos y me jaló hacia ella. Le devolví el abrazo. De repente, se puso tensa.
-Isabella ¿podemos hablar?-Edward preguntó. Jamás me había llamado así, se sintió extraño. Formal. Extraño. Pero se sentía refrescante. Como cuando te llaman por tu segundo nombre, el que nadie usa. Sería extraño si me dijeran Marie o que le dijeran Lillian a Rosalie. Maldita Alice. Ella solo tenía un nombre. Perra.
Me alejé de Alice.
-Seguro, Edward-me giré y lo miré. Tenía las manos enterradas en los bolsillos de su pantalón y me miró de arriba abajo.
Pasé a su lado saliendo de la cocina y él me siguió los pasos, entró a la sala y me detuve.
Jasper y Emmett estaban estudiando en la sala. Emmett lo estaba ayudando a estudiar.
-De acuerdo. El lóbulo occipital…-Jasper chasqueó la lengua-¡Edward! ¿Para qué sirve ese?
-¡Tramposo!-Emmett lo golpeó con un libro. Uno enorme. Era como la biblia y el Corán juntos.
-Ehh…no lo sé-Edward le contestó mientras buscaba algo entre ellos dos. Sacó su teléfono.
-¿Bella?
Me encogí de hombros y rodó los ojos.
-¡Agh!-gimió.
-¿Ese no es el de la vista?-dijo Alice desde la puerta de la sala y se sentó junto a Emmett.
-¡Oh cierto! Controla la visión. Si te pegas ahí…te jodiste. Ya no puedes ver bien o algo así-dijo Jasper-siguiente pregunta.
Edward le golpeó en la cabeza-¡idiota, mi lóbulo occipital!-se quejó Jasper-¡lo destruyes!-soltamos un par de risitas.
-Vamos-murmuró y lo seguí rumbo a la habitación.
Cerré la puerta detrás de él.
-¿Qué pasa?
-Sabes qué es lo que pasa-murmuró y se sentó en la cama. Me senté a su lado.
-En realidad estoy confundida y no logró recordarlo muy bien.
-Bueno déjame recordártelo: te forcé. Lo hice cuando tú no querías hacerlo y te lastime…demasiado y me siento como un idiota. Me siento de la mierda así que puedes echarme a la cárcel.
Lo miré sin ninguna expresión.
-¿Qué? No es cierto. Yo te pedí que te detuvieras pero luego te besé. Estaba bien. Yo también quería. Y no me lastimaste-mentí.
-¿Qué? No me besaste-negó con la cabeza-yo te besé pero tú no respondiste…carajo, todo empeora porque estabas medio borracha.
-No es cierto. Lo recuerdo claramente. Te besé y lo hicimos de nuevo. Hasta te la chupé.
Hizo una mueca.
-Estás confundida. Eso fue antes. Además si te lastime.
-No es cierto-repetí.
-Sí, si es cierto. Te vi las marcas. No mientas.
-No es cierto-insistí. No quería creerlo. Él lo había hecho bien, lo habíamos hecho bien. No fue a la fuerza. Jamás me resistiría a Edward. Idiota.
-¿Entonces porque usas mangas?-las jaló y me tomó la mano, reveló la marca en la muñeca-mentirosa.
Cerré los ojos fuertemente.
-Yo solo quería dejarlo correr pero eres jodidamente testarudo, Edward.
-Simplemente quería que supieras la verdad. Es todo. Me siento culpable.
-No te sientas así. Yo lo disfruté y tú lo disfrutaste. Ya está. Fin de la discusión.
Tomé el libro que estaba en su buró y terminé.
No debí haberlo hecho. Debí haberlo enfrentado. Debimos aclarar todo.
Pero él tampoco insistió. Y debió hacerlo.
Aunque debimos de haber hecho un montón de cosas eso no cambiaba los sentimientos. No cambiaba lo excepcional que éramos.
No cambiaba la forma en la que él me veía cuando el viento soplaba mi cabello. No cambiaba la forma en que todo era perfecto debajo de las escaleras. No cambiaba la forma en que mi cuerpo chisporroteaba cuando me hacía suya y me envolvía en sus camisas a cuadros.
Debimos. Pero no lo hicimos. Y eso, afortunadamente, no cambió los sentimientos. Seguía siendo excepcional y seguía recordándolo todo muy bien.
TsTsTs
Espero que les haya gustado. No se olviden de comentar. Gracias por los follows, favs, reviews y por unirse al grupo(: Nos leemos lo más pronto posible. Planeo terminar CDUU antes o durante estas vacaciones de verano!
