Disclaimer: Twilight y sus personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo sólo juego con ellos.
Confesiones de un universitario
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OUTTAKES
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EDWARD POV
"El lado sensible del Monstruo del Lago Ness"
Yo iba muy bien con el asunto de las chicas. Renesmee estaba jodidamente orgullosa de mí y yo también, no había necesidad de mentir.
Era difícil para mí dejar de tontear con las chicas. Una de las razones era porque bueno… ellas eran guapas y yo era un hombre soltero universitario con necesidad, otra de las razones era porque eso significaba darle completa libertad a Bella Swan para meterse con mi corteza cerebral. Parecía que la chica no tenía suficiente con tenerme todo tembloroso y nervioso cuando estaba con ella, oh no señores, ella seguía insistiendo en hacerme completamente incompetente y traerme como un idiota. Así era Bella Swan, jodidamente maravillosa y chantajista con mi jodida mente.
Como decía, lo estaba haciendo muy bien pero luego Kate vino. Jodida Kate. Jodido yo.
-Hola-se sentó frente a mí, en la mesa exterior del campus. No lograba entender porque habían colocado estas mesas aquí afuera si siempre estaba lloviendo en Seattle. Supongo que para climas como éstos.
-Hey-le regresé el saludo-¿cómo estás?
-Estresada-respondió-los profesores creen que no tengo una vida social-le dio un manotazo a los libros que había dejado sobre la mesa-¿y tú?-suspiró.
-Un poco como tú-cerré la carpeta. Ella se agachó para buscar algo en su bolso y tuve una vista muy generosa de su escote. Kate me había ayudado a superar mi trauma con las rubias nacido en mi época de Instituto. Kate era una buena amiga.
Ella sacó una botella llena de algo, le dio un gran trago y me la tendió.
-¿Te ayuda un poco de vodka?-me miró expectante. Me encogí de hombros.
-Seguro-la tomé de su mano y comencé a beber. Mientras lo hacía, ella estiró su brazo y tomó mi carpeta. Comenzó a ver mis apuntes distraídamente. Su escote me estaba desconcentrando.
-Gracias-le devolví la botella y me sonrió-se me ocurre otra manera de relajarnos-le dije.
-En verdad la necesito… ¿cómo cuál?-pregunto mientras guardaba la botella en su bolso.
-Involucra un cuarto de limpieza de la UW-meneé las cejas. Ella me miró intensamente un momento y luego sonrió.
-Andando-se levantó y recogió sus libros. Solté una carcajada y tomé mis cosas. La tomé de la mano y nos echamos a correr hasta entrar al edificio. Nos detuvimos frente a la puerta de un cuarto de limpieza, giré la perilla de la puerta pero estaba cerrada.
-Carajo-maldije. Kate se rió agitada. Caminamos por el pasillo y encontramos otro más, éste estaba abierto-¡genial!
Entramos y cerré la puerta detrás de mí, le eché el pestillo y ella dejó su bolso en el piso. Ambos estábamos jadeando debido a la carrera y a la adrenalina de hacerlo en un cuarto de limpieza de la escuela.
-Empecemos con esto-dije cuando eché mi maletín al piso. Ella me sonrió y comenzó a desvestirse. La imité. Ella quedó en ropa interior y yo sólo me bajé los pantalones portando mi torso desnudo.
-¿Dónde me pongo?-preguntó y se pasó el cabello por detrás de sus orejas. Barrí el lugar con mi mirada.
-Aquí-agité el escritorio viejo que estaba ahí con un montón de cosas encima para ver si era resistente. Perfecto. Ella se acercó ahí y la sujeté por la cintura para colocarla en la superficie. Me jaló hacia ella y ataqué sus labios.
…
Satisfechos, comenzamos a vestirnos. Kate se pasó las manos por el cabello mientras yo terminaba de acomodarme la playera. Ella soltó una risita cuando me vio y le devolví la mirada, confundido. Llevó sus manos a mi cabello e intentó arreglarlo.
-Es imposible-me reí entre dientes.
-Algo-hizo una mueca-ya.
Tomó su bolso y abrí la puerta. Jodido Jesucristo. No.
-¡Oh por Dios!-Nessie chilló y comenzó a reírse. Ahí estaban Wolfe y Swan. Mierda, no.
La única, la ÚNICA vez que perdía el control y ella dos me veían. Jesucristo, no.
Nessie estaba riéndose como una maldita hiena pero estaba seguro que por dentro, estaba ardiendo. Carajo me esperaba una larga, larga charla.
Enredé mis brazos alrededor de ella y Bella. Abrazar a Bella se sintió bien, un cosquilleo agradable se extendió por todo mi lado derecho. Abrazar a Nessie fue otra cosa. Un cosquilleo no tan agradable se extendió por mi mano cuando enterró sus uñas ahí. Sip, estaba encabronada.
Bella se fue y quise rogarle que no lo hiciera.
-Escucha, Renesmee…-comencé cuando perdimos de vista a Bella
-¡Ni se te ocurra!-me detuvo y se deshizo de mi abrazo-¡eres un idiota!-chilló y me golpeó en el pecho. Luego se fue hecha una furia.
Oh no.
Por la tarde, estaba en la sala de mi apartamento intentando leer un libro porque no podía sacarme de la cabeza ni a Kate, ni a Nessie, ni a Bella; cuando la puerta fue aporreada violentamente.
-¿Qué carajos?-Emmett se apresuró a ir a abrir. Yo creía saber quién era. Me puse de pie y Jasper me miró desde su lugar en el piso. Él si estaba estudiando, arqueó una ceja y me encogí de hombros.
-¡¿Dónde está?! ¿¡Dónde está ese cabrón de mierda?!-Nessie entró gritando. Lo sabía. Suspiré y Jasper me miró intensamente.
-¿Qué hiciste?-susurró. No hubo tiempo de contestarle porque Renesmee entró a la sala. Estaba encabronada. Sus mejillas estaban rojas y tenía los puños apretados. Lo peor de todo era que yo ni siquiera sabía cómo detener un golpe de Kung Fu.
-¡Hijo de perra!-Wolfe me tomó de la playera y me jaló por todo el pasillo. Vi como Emmett se estaba poniendo de pie lentamente. Él si se había ganado un golpe.
Renesmee me arrastró por todo el pasillo y cuando llegamos a mi habitación, cerró la puerta de un golpe.
-¡¿Cómo pudiste hacerlo, tú maldito cobarde?!-me golpeó el pecho con los puños. Apresé sus muñecas y la detuve.
-Renesmee yo…-me interrumpió.
-¡Teníamos un maldito trato! No puedo hacer esto, Edward-sus palabras me llegaron como un cubetazo de agua fría.
-¿A qué te refieres?-pregunté imaginándome lo peor.
-A eso. No puedo hacerlo. Yo estaba cumpliendo la parte de mi trato pero tú no. ¡Y no me vengas con que Kate se te insinuó porque sé que es mentira! ¡Tú fuiste el culpable!-me picoteó el pecho.
-¡Bien, sí. Yo fui el culpable!-chillé. Ella me miró enojada. Su pecho subía y bajaba agitadamente. Se cruzó de brazos-pero tú no puedes dejarme así como así. Tenemos un trato.
-Si puedo dejarte así. Trato que tú, idiota, rompiste-me dio un pisotón. Oh, maldita.
Pegué un brinco.
-Perra. Escucha, podemos hacerlo de nuevo. Por favor.
-No-espetó-no voy a ayudarte. Tú solo mientes y mientes. No vas a cambiar. Necesitas tener una gran motivación para hacerlo. No puedo seguir haciéndolo. Busca a alguien más para que entregue las cartas.
-¡No, Nessie, no!-intenté detenerla pero se alejó. Tomó la manija de la puerta y antes de abrirla dijo:
-Edward, en verdad espero, con todo mi corazón, que a Bella no le importe que le des cartas románticas mientras tonteas con otras chicas-finalmente salió de la habitación. Sin dejarme explicarle nada-¡No me llames y no me busques!-gritó desde el pasillo. La puerta principal fue cerrada también de un portazo.
-¡Mierda!-grité y pateé el sofá.
Emmett y Jasper vinieron y me vieron desde la puerta de la habitación. Menearon la cabeza, decepcionados. Era obvio que habían escuchado todo. Estaba seguro que habían estado detrás de la puerta.
-¡Oh, jódanse!-cerré la puerta en sus caras.
Era mejor que arreglara esta mierda.
Renesmee no me contestó. Había perdido la cuenta de las veces que le había llamado. También le dejé un montón de mensajes chantajistas pero tampoco me respondió. Fui hasta su apartamento y aporreé la puerta. Sabía que estaba ahí porque había música puesta y podía escucharla cantar. Nunca abrió.
Finalmente tuve que recurrir a sucios métodos. Fui hasta el apartamento de Jake. Brady me abrió la puerta y entré saludando a todo el mundo, finalmente llegué a mi propósito.
-Eh, Jake ¿puedo hablar contigo un momento?
-Seguro-se puso de pie y salimos al pasillo.
-Tienes que llamar a Nessie
-¿Por qué?-me miró con ojos entrecerrados y se cruzó de brazos. Así que procedí a contarle toda la historia. Meneó la cabeza-estás jodido, amigo-comentó mientras sacaba su teléfono del bolsillo-¿Qué se supone que tengo que decirle?
-Nada. Me darás el teléfono a mí.
-De acuerdo. Te dejaré sólo-me tendió el teléfono desbloqueado y entró a la sala. Jacob tenía un emoticón de corazón al lado del nombre del Gruñón Monstruo del Lago Ness. Tal vez usara eso para hacer las paces con Renesmee. Antes de llamarla, tomé una captura y me la envié. Luego borré la foto y finalmente la llamé. Contestó al primer timbrazo. Esa chica estaba completamente enamorada.
-¡Hola, Jake!-ronroneó. Jesús.
-O me contestas mis llamadas o abres la puerta o te juro que…
-Cullen-espetó-no puedo creer que recurrieras a esto. Adiós.
-¡NO!-chillé. Ella no colgó.
-No me interesa hablar contigo. Estoy enojada.
-Dijiste que siempre seríamos amigos
Bufó, estaba seguro que había rodado los ojos.
-No estoy terminando con esto, simplemente estoy enojada ahora. Adiós.
-¡No cuelgues!
-¿O qué?
-O voy a decirle a Jacob que te estás cogiendo a Jasper.
-¿Qué? Mentiroso ¡No vas a hacer eso! Jacob y yo estamos…
-Sí, sí. Sé en qué fase están, ya me lo dijiste y sólo para que lo sepas él tiene un corazón adornando tu lindo nombre en la lista de sus contactos.
-¿¡Qué!?-preguntó emocionada-¡oh por Dios! Sigo enojada contigo-dijo molesta.
-Por favor, Nessie. Perdóname. Sólo abre la puerta para que podamos hablar.
Se quedó en silencio un momento.
-Lo haré si traes una foto contigo de esa dichosa lista de contactos
Sonreí y me palmeé el bolsillo, en donde estaba mi celular.
-Va en camino.
-De acuerdo-aceptó a regañadientes.
-Gracias, te amo
-Sí, sí, yo también te amo. Ahora pon a Jacob en el teléfono. Quiero tener una cita-rodé los ojos y entré a la sala para hacerle una seña a Jake. Él tomó el celular de mi mano y saludó sonriente a Renesmee.
Cuando se despidieron, me fui agradeciéndole a Jacob. Él sólo sonrió ignorándome. Sip, él también estaba coladito por Wolfe.
Lo primero que hice cuando Renesmee abrió la puerta fue abrazarla.
-Jesús, no vuelvas a hacer eso-le dije.
-Sí, sí, todos aman a Mamá Wolfe-cerró la puerta.
-Por cierto, ya dile a Jacob. Sólo están perdiendo el tiempo. Él también está todo idiotizado por ti
Una gran sonrisa se le instaló en el rostro.
-¡Lo sé! Ahora la foto…-estiró el brazo y le tendí mi celular mientras rodaba mis ojos. Me senté en el sofá escuchándola soltar grititos mientras veía la foto.
-Ahora sí… ¿Qué necesitas?-preguntó y se sentó a mi lado.
-Tu ayuda-me sonrió malévolamente. Jesús, me iba obligar a hacer algo-¿qué quieres que haga?-me pasé una mano por el cabello.
-Oh, nada…-dijo inocente, arqueé una ceja-de acuerdo, tienes que hablar con Jake y decirle que se apure. Digo, sólo estamos perdiendo el tiempo, por Dios.
-¿Y si él no quiere estar contigo?-me miró como si fuera un idiota.
-Por Dios, el chico me ha regalado más flores de las que le hemos puesto a mi abuela muerta en su tumba, además sólo está tirando indirectas. Tú sólo tienes que acelerar el proceso.
-De acuerdo-suspiré derrotado. Ella me dio una sonrisa come mierda.
…
Un par de noches después, Renesmee me llamó y fui a su choza. Cuando entré, ella estaba caminando en círculos y era claro que se había estado jaloneando el cabello.
-¿Jake te dijo que no o qué?-ese fue mi saludo. Ella me miró feo.
-No, idiota. Me descubrieron.
-¿Qué?
-Barbie Humana me vio y me arrastró hasta dentro-ahora sabía de lo que estaba hablando-esa perra casi me mata. Comenzaron a gritarme para que les dijera quién carajos era el admirador secreto de Bella, le dejé la carta y me fui corriendo de ahí pero no tardaron mucho en venir aquí. ¡Oh, esa maldita Barbie es una perra!
-¿Y qué pasó?-pregunté.
-¡Sacrifiqué mi libro por TÚ CULPA!-gritó-si esa no es suficiente prueba de que te quiero entonces no se me ocurre otra cosa.
-Ay, Nessie, lo siento. Lo pagaré-me acerqué a ella y acaricie su espalda.
-Por supuesto que lo harás-ladró-¡y nada más y nada menos que Harry Potter! ¡No sabes cuánto me dolió!
-Pero ¿por qué el libro?-pregunte confundido. Fui a la cocina y ella siguió mis pasos.
-Chantaje-respondió. Abrí el refrigerador buscando algo de beber. Encontré una limonada a medio tomar- Intentaban hacerme hablar mientras lo rompían frente a mis ojos. Finalmente, tu novia fue la que tuvo piedad de mí.
-Aún no es mi novia pero eso se sintió bien-la señalé con el dedo y sonrió. Avanzó hacia mí y me quitó de en medio con un empujón.
-¿Te quedas a cenar o ya lo hiciste?-preguntó mientras abría el horno.
-Me quedo-dejé la limonada sobre la encimera.
-Entonces toma los platos y un par de cervezas. Esta noche cenaremos en la sala.
Cuando estuvimos ahí, Nessie fue a cerrar las cortinas.
-¿Por qué la cierras?
-No quiero que caigas en la tentación. La Chica Yoga está por salir de su ducha.
Rodé los ojos.
…
Renesmee volvió a llamarme después. Yo estaba saliendo de mi ducha y mi teléfono sonó.
-¿Qué hay, Nessie?-la saludé.
-Hey, Edward-musitó-¿crees que puedas venir? Te necesito-ella estaba jodidamente triste.
-Voy hacia allá.
-De acuerdo-colgó.
Ella vino a abrir la puerta. Estaba en pijamas y su cabello estaba revuelto y sus ojos estaban rojos.
-¿Qué pasó?-pregunté preocupado e incómodo. Era la primera vez que la veía llorar, en realidad creía que ella no tenía lágrimas. Renesmee era de puto acero.
No contestó, simplemente se dio la vuelta y caminó a su habitación. La seguí después de cerrar la puerta. Ella arrastró los brazos para limpiar la cama y quitar los pañuelos sucios. Cayeron al piso.
-¿No se murió Jerry, verdad?-pregunté. Jerry era su pez dorado. Miré la pecera a lado de su cama. No había rastro del pez.
-No. Jerry está vivo-le dio unos golpecitos a la pecera y el animal salió del arrecife. Respiré aliviado.
-¿Entonces?-arqueé una ceja y me senté frente a ella.
-Jacob Black es un puto. Lo odio-murmuró.
-¿Qué te hizo ese perro? Sabes que puedo ir a golpearlo-medio sonrió.
-No tienes derecho a enojarte pero…él se acostó con Bella-miró sus manos. Puta madre. Eso era fuerte. No sabía que decir. Unos celos irracionales nacieron desde el centro de mi pecho pero sabía que si me enojaba iba a ser jodidamente hipócrita. Pero no podía evitarlo, además, me enojaba también por Renesmee. Ella no se merecía esas mierdas. Ella estaba completamente enamorada de él y estaba seguro que no había tenido sexo desde hace eras y no es como si ella se hubiera ilusionado sola, ese cabrón también le regalaba cosas y le decía un montón de porquerías románticas.
Renesmee finalmente me miró.
-Es decir, ya sabía que ellos ya habían cogido, desde hace años pero Jake me dijo que yo era la única y sabía que él no había estado tonteando con nadie desde la fiesta del verano pero también me enteré de que se acostó con Rosalie-sollozó. Mierda, esto se estaba poniendo fuerte-jugó conmigo y me mintió.
Me levanté y fui a sentarme a su lado. Le pasé un brazo por los hombros.
-¡Es igual que tú!-me dio un golpe en el pecho-todos ustedes son iguales. No pueden mantener su polla dentro de sus pantalones, nada es enserio con ustedes. Y no puedo odiar a Bella ni a Rosalie. Ellas son mis amigas y ni siquiera saben que Jake y yo…mierda, ni siquiera sé que estamos haciendo ahora.
-Ness, lo siento, en verdad-no sabía que más decirle. Maldita sea, ella debería de haber buscado apoyo en Kate, yo no sabía qué hacer.
-¡Me rompió el puto corazón, Edward!-me abrazó y le devolví el gesto.
-Eres demasiado genial para él-la consolé.
-¡Pero lo quiero!-dijo contra mi hombro.
-Ese es el problema siempre. El jodido amor. Es un asco.
-¿Lo dices por Bella?-murmuró y se sorbió la nariz.
-Sí. Sé que no debo enojarme pero ahora estoy celoso y creo que hasta tengo el jodido corazón roto, Wolfe.
-¿Estamos jodidos entonces?
Suspiré.
-Desgraciadamente sí. Estamos jodidos.
Ella se aferró más a mí.
"Sus curvas en mis manos"
El sábado estaba muy aburrido. Demasiado. Una vez que había terminado de estudiar y tomar una ducha, mis neuronas estaban acalambradas y sólo quería divertirme y relajarme un poco. Salí de mi habitación para buscar a Idiota 1 (Emmett) o a Idiota 2 (Jasper). Jasper no estaba.
-¿En dónde está?-le pregunté a Emmett mientras lo veía armar su estúpida maqueta.
-Él fue con Alice-se rió y se echó cacahuates a la boca-¿puedes creer que ella aún no le dice a Hamlet ni a Barbie Humana que están saliendo? Jasper me dijo que Alice le dijo a Bella que iba con su grupo de estudio-meneó la cabeza-no me imagino lo que le hará Rosalie. La va a masacrar.
Me reí.
-La Pequeña Alice debe tener sus razones para ocultarlo. Ellas son como caníbales o algo así. Por cierto, hablando de Rosalie ¿tú qué, eh?
-¿Qué de qué?-él se hizo el tonto viendo su maqueta. Rodé los ojos y tomé mi celular. Le envié un mensaje a Bella. Tal vez ella estuviera libre.
"Hola, Bella. ¿Dónde estás? Estoy demasiado aburrido, ¿crees que podríamos salir o una mierda así?"
-Tú con Rosalie, no te hagas el idiota.
-Oh, pues nada-se encogió de hombros-simplemente quiero cogérmela.
Bella me respondió el mensaje: "Hola. Estoy en mi apartamento. Puedes venir aquí si quieres" Genial.
-Creí que ya te habías acostado con ella-comenté distraído.
-Sí pero…bueno, no hace daño repetir la experiencia-rodé los ojos y me acerqué a ver su maqueta.
-¿Qué es esto?-le di un manotazo, él me golpeó en la frente.
-No la toques. Se supone que es una mansión.
-Oh…-murmuré y le eché un vistazo-buen intento-le palmeé la espalda y me golpeó con el silicón en la cabeza.
-Chíngate. Cuando vaya a California y diseñe las casas de esos famosos de mierda y sea millonario no voy a darte ni un puto centavo.
-Disculpa, me perdí cuando dijiste que ibas a ir a California-puso mala cara-como buen amigo te lo digo: apestas en arquitectura. Deberías esforzarte un poco más.
-Lo que habla es tu envidia ponzoñosa-murmuró y siguió pegando muebles en miniatura.
-No es envidia, pendejo. Es la verdad. Tal vez si te esfuerzas más puedas ir a California y diseñar la casa de Paris Hilton o de quien quieras-suspiré-por ahora…hablemos de Rosalie-me senté en el reposabrazos del sofá y me crucé de brazos. Decidí responderle el mensaje a Bella.
"¡Genial! Llego en 15"
-No hay nada de qué hablar-respondió-¿crees que las mansiones tengan una biblioteca?-rodé los ojos.
-Supongo. Si es la mansión de Paris Hilton entonces no. Mi mansión si va a tener biblioteca, anota en tu plano de arquitecto-me burlé y me miró feo-y si hay un montón de que hablar.
-Buen chiste. La chica me gusta y yo le gusto. Cogemos y eso es todo.
-Apuesto a que quieres salir con ella.
-Lo siento, Cullen. No todos queremos novia como tú-le mostré el dedo medio y se rió.
-Invítala a salir. La costa está despejada. Jasper está con Alice y yo voy a estar con Bella-meneó las cejas. Lo ignoré.
-Ella fue al salón de belleza-suspiró-no creo que quiera salir conmigo.
-Aprovecha. Sus sueños de Barbie se harán realidad cuando le pidas una cita saliendo del salón de belleza. Apuesto que va a llevar el cabello arreglado. Inténtalo. Ahora yo me voy-le di una palmada en la espalda-buena suerte con tu mansión.
-No es suerte, es talento-rodé los ojos-ahora sí, lo tuyo es suerte con Bella. La chica está ciega e invitaré a Rosalie a salir-tomó su teléfono.
-¿Sabes qué? Espero que tu estúpida maqueta no sirva-espeté y salí al pasillo.
-Perra rencorosa-gritó.
-Perra sin talento-le devolví y salí de ahí.
Llegué al edificio de Bella y fui hasta su puerta. Antes de tocar, me compuse. Me pasé una mano por el cabello y me arregle la camisa. Respiré profundamente.
-No la cagues-me repetí, luego presione el timbre.
Ella no tardó en abrir. Sus pechos saludándome, su sonrisa invitándome a pasar y sus malditas piernas desnudas tentándome para ponerlas alrededor de mi cintura.
-Te guardé un poco de helado de chocolate-ella me guió hasta la sala. Buena chica. Una vista preliminar de su culo cubierto por esos shorts diminutos y ajustados. Mierda, me la quería coger-¿quieres?
-Lindos shorts-alabé y me relamí los labios-y si quiero helado, gracias.
Jodida Bella y sus jodidas piernas, su jodido cabello, su jodida boca de fresa y sus jodidos ojazos. Me tenía completamente colgado. Como un idiota. La quería y la deseaba. Con sus malditos comentarios inteligentes, con sus malas caras y aunque siempre me estuviera rodando los ojos. Cuando lloraba me daban ganas de abrazarla y de besarla. Simplemente no me la podía sacar de la cabeza, estaba jugando con mi corteza cerebral.
Necesitaba tenerla, ya. Era desesperante. Tal vez cuando finalmente la tuviera (si tenía esa suerte) estaría un poco más tranquilo. Iba a poder besarla y abrazarla y podríamos coger siempre que quisiéramos, el pensamiento me hizo sonreír.
-¿Crees que eso funcione con nosotros? ¿Quieres intentarlo?-le pregunté mientras veíamos esa película. Tal vez si ella aceptaba podíamos ser follamigos y luego fácilmente aceptaría ser mi novia. Pero ella reventó mi burbuja cruelmente.
-No seré tu follamiga, Edward-¿pero si mi novia, verdad? Pensé.
La película siguió y no hice ningún comentario. Todo era tan simple y complicado a la vez. Bella ya había aceptado mis besos y era obvio que me deseaba pero ¿Qué pasaría cuando se lo dijera? Estaba seguro que todo se iba a arruinar y no quería eso pero tampoco quería quedarme con las ganas. Estaba en la edad perfecta de quedarme con la culpa y no con las ganas.
Miré la pantalla. Ellos se lo estaban pasando bomba mientras tenían sexo. Miré las piernas de Bella y mi imaginación comenzó a volar.
Bella desnuda, debajo de mí. Con sus hermosas, blancas y cremosas piernas alrededor de mi cintura, sus manos acariciando mi espalda y jalando mi cabello. Su pecho desnudo contra el mío, su boca entreabierta, jadeando, sudada, sonrojada, con el cabello revuelto y pegoteado a su frente y a su cuello. Gimiendo mí nombre. Sus rosados pezones erectos, reaccionando libremente contra mi lengua.
Coloqué un cojín en mi regazo. Había comenzado a endurecerme. De ninguna manera Bella me vería duro. Iba a decir que me había emocionado con la película y se iba a burlar de mí el resto de mi vida. Lo que ella no sabía era que yo ni siquiera estaba viendo la película. La estaba viendo a ella. Ella estaba apretando sus muslos mientras destrozaba la botella. Sus muslos apretados, ella removiéndose en el asiento. Ahogué un jadeo.
-Es nerviosismo-respondió cuando la cuestioné.
-¿Por qué estarías nerviosa?-pregunté sin despegar mí vista de sus muslos enrojecidos por la presión del plástico.
-No lo sé-balbuceó. Carajo, no iba a soportarlo. O me iba, o entraba al baño y liberaba mi tensión o simplemente cogíamos. Así de fácil. Me fui por la última opción y ataqué sus labios. Su lengua danzó con la mía y acaricié la piel debajo del lóbulo de su oreja. Gimió contra mis labios y un escalofrío me recorrió la espalda. Las manos me picaban por tocar alguna otra parte de su cuerpo. Su olor me invadió cuando mi nariz rozó con su cabello.
-Era tensión sexual-le sonreí. El corazón latía desbocado en mi pecho y me acerqué un poco a ella. Sus labios acariciaron los míos cuando habló.
-Aún no estoy segura de eso-delineé, de vuelta, su labio inferior con mi lengua. Ella cedió con un jadeo. Acaricié su cintura y me llevé la blusa con mi mano. Finalmente podía acariciarla. Después de esperar tres años por algún tipo de contacto más íntimo, tenía la posibilidad de acariciar su espalda y su cintura. Apresé su suave muslo con mi mano y me deleité con su lechosa piel.
Bella desabotonó el inicio de mi camisa. Jadeé. Esto en realidad estaba pasando pero no podía hacerlo. Tal vez Edward Cullen no era romántico pero quería hacer esto bien. Quería hacerle el amor libremente, cuando fuera mía y pudiera decirle "te quiero"
-¿Bella?
-¿Sí?-su voz salió con un suspiro. Me bañó el rostro. La piel se me enchinó.
-Creo que debemos parar-ofrecí.
Ella se alejó un poco y me miró. Sabía que si miraba sus ojazos , me perdería. No importaba lo que me encontrara en ellos, volvería a atacar su boca de fresa y seguiríamos en donde lo habíamos dejado. Simplemente esto no iba a funcionar así.
-Está bien…ehh…yo…llevare esto a la cocina-ella tomó el helado y las cucharas. La seguí con la mirada mientras desaparecía por el pasillo. Dejé escapar una bocanada de aire y recosté mi cabeza en el sofá.
¿Y ahora qué? ¿Qué iba a hacer con esto que sentía? Minutos antes estaba diciendo que podía quedarme con la culpa y no con las ganas. Era cierto lo que Renesmee decía: yo pensaba que la tenía asegurada. Pero no era así. ¿Quién me garantizaba que Bella aceptaría ser mi novia? Nadie. Entonces ¿por qué no hacerlo ahora? Si la oportunidad se daba otra vez ¿por qué simplemente no terminarlo? No sabía lo que iba a venir, tal vez esta iba a ser la única ocasión en la vida en la que iba a poder cogerme a Bella Swan. No podía desperdiciarla. Lo arriesgaría, a la mierda los deseos de querer hacerlo bien ¿y si esos deseos jamás se cumplían porque simplemente ella no iba a ser mi novia?
Bella volvió de la cocina. Su cabello estaba alborotado y sus labios estaban rojos y amasados por el reciente asalto. Bella no hacía que el aire se me escapara de los pulmones, me llenaba de aire y eso era bueno. Estar con alguien que te hiciera sentir vivo.
Tan pronto como se sentó a mi lado, capturé sus labios. Ella volvió a aceptar gustosa y acarició mi cabello.
-Te deseo-sus labios entreabiertos, la punta de la lengua visible y jadeante. Así estaba ella y me estaba volviendo loco.
-Yo también te deseo-no necesitaba escucharlo para saberlo pero ¡carajo! Escucharlo se sintió tan bien.
Cuando yo cubrí su boca con la mía, ella desabrochó mi camisa. Levanté su blusa y le acaricie la espalda. Tan suave, tan esbelta. Se llevó mi camisa con sus manos, sus pequeñas manos me acariciaron los hombros dejando un camino tortuoso y asquerosamente cosquilloso. Atemorizantemente perfecto. Alzó los brazos dispuesta a ser desnudada. Jadeé cuando la vi semidesnuda. Había esperado tanto tiempo para eso. Su sostén lleno de encaje y listones ¿esto era lo que ella usaba siempre? Carajo. Acerqué mi boca a su escote y dejé una ligera lamida para después cubrirla con mis labios. Bella. Bella. Bella.
Llegamos a su habitación. Ella tirada ahí, debajo de mí. Justo como la había imaginado tantas veces. Su cabello alrededor de su rostro, como una aureola. Y el jodido sujetador no cedía. Deslicé los tirantes por sus hombros con manos temblorosas. No despegué la vista de su pecho. Tanto tiempo. Todo ese tiempo, todo se reducía a esto: un beso, una caricia, una palabra. Una vorágine de emociones indescriptibles. Sus curvas en mis manos.
Finalmente sus pechos quedaron al descubierto. Dejé escapar un suspiro de alivio. Tanto tiempo. Perfectos. Justo como los había imaginado: no tan grandes, no tan pequeños, justos para mis manos. Lamí y besé el pequeño lunar, casi invisible, que tenía del lado izquierdo; cuatro dedos debajo de su clavícula.
No era sorprendente que el sexo con Bella fuera jodidamente divertido. Ella comenzó a tirar sus comentarios inteligentes y yo los acepté gustoso.
Introducirme dentro de ella fue grandioso, una sensación hormigueante se apoderó de mi cuerpo entero. Besé su boca roja. Bella era un espectáculo. Jadeante, sonrojada, sudada, escandalosa y completamente a mi merced. Era tan sensible, tan sensorial. Refrescante. Macilla y hierro juntos.
Al menos ya tenía algo a lo que aferrarme si esto no salía como lo esperaba. Al menos podría decir que Isabella Swan me había deseado en un momento de nuestra vida; pero no iba a engañarme a mí mismo, porque sabía con certeza que decir eso no iba a ser nada comparado con haber podido decir: Isabella Swan me amó en un momento de nuestra vida.
Pero al menos, ya tenía algo a lo que aferrarme.
Y eso pasó. Eso fue todo por mi parte hasta ahora. Es posible que la primera parte del final la publique esta semana. Espero que les hayan gustado los outtakes.
¡Espero tu comentario, no te llevará ni un minuto!
