Disclaimer: Twilight y sus personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo sólo juego con ellos.
Confesiones de un universitario
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Ahora sí, agarren sus pañuelos o sus palomitas si les gusta un buen drama.
No me maten, no dejen de leer. Es todo lo que tengo que decir.
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"¿Debería, quizás, contar como llegué a este estado deplorable? Supongo. Empecemos por lo obvio. Hubo un chico. Y aquí empieza el dolor. Con ese hubo tan definitivo, tan seco y cortante. Tan…pasado."-Cómo sobrevivir a corazones rotos.
…
Una vez alguien dijo que los tiempos cambian, las personas y las situaciones también. Entonces, ¿no era acaso divertido ver como día tras día nada cambia pero cuando miras hacia atrás todo es diferente? Había una chica que ahora lo creía. Una linda chica de cabellos cafés, ojazos alucinantes color chocolate, boca de fresa y un corazón roto. Por Dios. Es todo lo que puede pensar en una completa incredulidad.
1 año y una semana después. Junio 7, 2014.
Seattle sigue lluvioso, nada sorprendente pero increíblemente molesto para Rosalie Hale.
-¡No lo puedo creer!-alzó las manos al cielo y se sentó de golpe en el sofá-jodido Seattle-despotricó y pegó un puñetazo en su muslo-¡quiero salir de aquí! Es verano, por Dios, en estos momentos podría estar disfrutando del sol y el viento abrasador. Bronceándome…-se vio interrumpida por un portazo. Alice suspiró resignada a su lado.
Bella apareció en la puerta de la sala, empapada de la cabeza a los pies.
-Por Dios, ¿qué te pasó?-Alice preguntó deteniéndose de hojear su revista. Un trueno cimbró el lugar. Rosalie hizo una mueca hacia la ventana.
-¡Eso me pasó!-Bella señaló la ventana. La chica estaba realmente molesta-¿por qué me olvidé del paraguas?-se golpeó la frente.
-¡Vamos, chicas!-Alice se levantó y arrojó la revista a su costado-¡alégrense un poco! Final y oficialmente terminamos la jodida escuela y ustedes están todas apachurradas. ¡A celebrar!-soltó un gritito.
-Eso ya fue hace tres semanas, Ali-Rosalie rodó los ojos.
-¿Y qué?-Duende frunció el ceño-nunca olvidaré el 23 de mayo de 2014, amiga. Mi graduación-suspiró-lo mejor. Ahora ¡es sábado! Hagamos algo.
-Yo iré a cambiarme la ropa-Bella se aproximó a la entrada de la sala-no empiecen sin mí-avisó y se encerró en su habitación. Ahí dentro, le sonrió a la fotografía de graduados, todos usando sus togas y birretes. Emmett y Rosalie estaban sujetando sus manos, Alice y Jasper estaban abrazados y ella y Edward, bueno, ellos eran otra cosa. Ni siquiera se dieron cuenta cuando la fotografía había sido tomada. Estaban teniendo uno de sus momentos. Bella sonrió y tomó la fotografía. Edward y ella se estaban mirando, dentro de su propia burbuja.
-FLASHBACK-
Fin de la ceremonia de graduación. Mayo 23, 2014.
-Bueno, te veré mañana-Edward le aseguró después de alejarse de la multitud-Esme me va a secuestrar, lo sé.
Bella soltó una risa burbujeante.
-De acuerdo-le acomodó el cuello de la camisa y se paró de puntitas. Unió sus labios a los de él-simplemente no comas mucho.
-Eso te lo debería decir a ti, gordita-ella hizo una mueca.
-Eso no es gracioso, Chump-miró detrás de él-es momento de que te vayas. Esme me está viendo feo.
-Claro que no está haciendo eso-él comentó incrédulo-cuídate. Te amo.
A ella se le hizo un nudo en la garganta.
-Yo también te amo-cerró los ojos cuando sintió la suavidad de los labios de Edward sobre los suyos.
Al final se habían decidido por el "te amo", desecharon el "te quiero" y el "creo que te amo". Cuando se dieron cuenta de que estaban enamorados uno del otro, una vorágine de emociones y calor se extendió por sus cuerpos dejando una estela cosquillosa por todo el camino. Los hizo sentir que volaban alto, alto y un simple toque los lanzaba a compartir el vuelo.
Bella descubrió una tarde, que estaba completamente enamorada de él. Estaba en su habitación y simplemente se sentía sola y lo extrañaba a pesar de haberlo visto por la mañana y en el descanso entre clases que habían compartido. Tomó las llaves de su auto y fue hacia él. Cuando Edward abrió la puerta de su apartamento ella se le prendió del cuello y él le devolvió el abrazo. Preocupado, le besó la coronilla.
-¿Qué pasa, amor?-preguntó con voz dulce. Ella suspiró y se sintió en casa.
-Nada. Simplemente te amo-respondió y Edward se sintió morir. Sonrió y cerró la puerta tras ella. Finalmente se alejó, tomó el rostro de la chica entre sus manos y le besó la boca abierta.
Por su parte, Edward lo había descubierto antes, una madrugada: no podía dormir a pesar de estar completamente cansado, así que se dedicó a mirarla. Bella estaba dormida a su lado, una sábana cubría su pecho desnudo y éste subía y bajaba lentamente. Su cabello estaba alborotado y esparcido sobre la almohada de Edward. Tal vez esa era la razón por la cual Edward no podía dormir. Ella se había apoderado de todas las almohadas. Una sonrisa nació en los labios de Edward cuando finalmente lo comprendió. Un "te amo" estaba pendiendo de su lengua. Se recostó en el pecho de Bella y la jaló de la cintura para pegarla más a su cuerpo. Ella se revolvió.
-¿Bebé?-lo llamó con voz pastosa por el sueño. Lo envolvió con un brazo. Sonrió cuando se dio cuenta de que Edward la sostenía así, los papeles estaban simplemente invertidos.
-Duerme, Bells-él le respondió-te amo-Edward finalmente se sintió libre. La abrazó más fuerte.
-Mhmm…-ella asintió y Edward puso una sonrisa socarrona-yo también te amo.
Bella se quedó dormida después de eso y Edward simplemente trató de imitarla. Lo siguiente que supo fue que era de mañana y que amaba a Bella con todo su ser.
Entonces finalmente Bella comprendió lo que le había dicho su madre cuando ella y Edward la fueron a visitar por primera vez: "No diré nada más…ustedes solos lo descubrirán y van a sentir que es lo mejor del mundo. Sentirán que es lo más fuerte y que sólo ustedes lo saben, como un secreto y tener un secreto es genial. Te hace sentir especial".
Pues la Sra. Dwyer no se había equivocado, en lo absoluto. Bella y Edward se sentían más fuertes que nunca, invencibles, irrompibles, especiales…si tan sólo hubieran sabido que eso era bueno.
En fin, cada quien había salido a cenar con sus familias para celebrar las graduaciones. Alice y Bella se apretujaron en los asientos traseros del auto de Bella para que Charlie manejara, Carmen iba en el asiento del copiloto y Renée iba junto a Alice y Bella.
Todos tomaron su lugar en la mesa del restaurante y a Bella se le atoró la respiración en la garganta cuando vio que finalmente e inconscientemente había logrado reunir a Charlie y a Renée en una mesa. Como en los viejos tiempos. Eso le dio un poquito de paz y un poquito más de felicidad.
Para el final de la noche, Bella estaba dentro de una burbuja de felicidad hecha de acero.
-FIN DE FLASHBACK-
Bella dejó la fotografía en su lugar cuando escuchó un golpe en la puerta. Rosalie asomó la cabeza por la abertura.
-Te estamos esperando. Alice tuvo la idea de celebrar con películas-rodó los ojos y entró-¡ni siquiera te has cambiado!
Caminó hacia el armario de Bella y comenzó a rebuscar prendas.
-Lo siento. Me distraje viendo la foto de graduación.
-Buenos tiempos ¿verdad?-comentó Rosalie como si eso hubiera sido en otra vida. Bella rodó los ojos y se acercó a ella-toma esto-Rubia le tendió unas pijamas-y sécate el cabello.
-De acuerdo, mamá.
-¿Y Edward? ¿Por qué no estás con él?-Rose preguntó desde el baño. Había ido a buscar una toalla para el cabello de su amiga.
A Bella se le hizo un nudo en la garganta.
-Él está en su apartamento-contestó con voz cortada. Apretó los ojos deseando que Rosalie no lo notara-con sus amigos, supongo.
-¿Qué se traen, eh?-cuestionó Rose y se sentó en la cama.
-Nada-Bella cortó y se dedicó a desvestirse.
-¿Discutieron de vuelta?-Bella apretó los labios ante la pregunta-¡no respondas!-Rose se escudó con las manos y se puso de pie-te esperamos en la sala-luego salió sin decir nada más.
Bella refunfuñó y terminó de desvestirse.
-FLASHBACK-
Una semana después de iniciar su viaje de carretera.
Wallace, Idaho.
Bella está tirada en la cama de la habitación del hotel. La televisión está encendida pero ni siquiera la está viendo. Está concentrada en ver las gotitas de agua resbalarse por el vidrio de la ventana. El sonido de la puerta abriéndose la trae de vuelta a la realidad.
Edward ha entrado, una bolsa de comida en su mano derecha y la izquierda está en su cabello, sacudiéndose los restos de lluvia.
-¡Servicio a la habitación!-llega saludando sonriente. Bella le sonríe y se sienta en la cama-ya vuelvo-Edward deja la comida sobre la cama y entra al baño.
-¿Qué trajiste?-ella abrió la bolsa. Oh, carajo. Pensó. No debió de haberla abierto-¿Qué es esto?
Edward sale del baño y la mira. Hace una mueca cuando ve las manos de Bella.
-¿Bellezas asiáticas pechugonas?-preguntó, lanzó la revista al piso. La chica estaba encabronada-creí que no te gustaban las asiáticas-comentó mordaz.
-Bella…-él suspiró.
-Debiste haberla puesto en otro lado-Bella encogió las piernas y recostó la barbilla en sus rodillas, envolvió sus piernas con sus brazos.
-Simplemente…-Edward iba a comenzar a explicarse pero Bella lo interrumpió.
-¡Eres un maldito cerdo!-saltó de la cama y tomó sus tenis. Corrió hacia la puerta de la habitación.
-Bella no, ¿a dónde vas?
-Lejos-le respondió y salió de ahí. Las piedras del estacionamiento del hotel le pasaron factura a sus pies pero era mejor huir. Escuchó la puerta de la habitación abrirse.
-¡Bella!-Edward la llamó. Ella lo ignoró y corrió.
Edward la encontró más tarde en una cafetería, la tomó de la mano y la sacó de ahí contra su voluntad.
Esa noche, Edward durmió en el piso.
Todavía no saben en donde quedó esa revista.
Se perdió para siempre. Bella también creyó perdida su bufanda roja para siempre. Una vez que terminaron con su asombroso e inolvidable viaje de carretera fueron a Chicago. Bella olvidó otra vez tomar la bufanda roja. Se quedó en el cajón de Edward.
-FIN FLASHBACK-
Bella finalmente sale de su habitación y se aproxima a la sala. Sus amigas ya están apoltronadas en el sofá. Las palomitas están servidas y las cervezas están abiertas pero siguen decidiéndose por una película.
-Oye Bella ¿tú y Edward van a salir a festejar su aniversario?-Alice le preguntó inocente mientras pasaba el nombre de las películas distraídamente.
-Sí, seguro sí-ella le contestó-¿por qué?
-Oh nada. Sólo preguntaba-Alice le dio una sonrisa-¡veamos Votos de Amor y dejemos los aniversarios de lado!
-FLASHBACK-
Diciembre de 2013.
-Entonces ahora que cumplimos un año juntos ¿quieres comer…-Edward preguntó sonriente. Bella dejó de cantar y lo miró.
-No lo sé-se encogió de hombros-compremos hamburguesas.
-Hamburguesas serán-él asintió y siguió conduciendo.
Acordaron hacerlo sencillo. Comprar comida, ir al estacionamiento porque lo tenían bastante abandonado y después enrollarse un poco en los asientos traseros del Volvo.
Todo salió como lo esperaban. Cuando Edward pudo mantener las manos para él mismo, se acurrucaron y se cubrieron con sus suéteres porque estaba haciendo un frío mortal. A Bella le encantaba la sensación de poder recostarse en una superficie mullida y blanda. Los suéteres fungieron como pequeñas cobijas y los brazos de Edward casi la hacen quedarse dormida.
Cuando volvieron al apartamento, el aire estaba frío. Bella cruzó la puerta junto a Edward y se sintió como en casa. El lector pensará con ironía que la chica se sintió como en casa porque en realidad estaba en casa; pero era más allá de eso, era el simple roce de Edward sobre sus brazos, eran sus ojos brillosos que la miraban mientras se aproximaba a besarla. La bufanda que Bella traía se lo impidió. Ambos se rieron y se miraron divertidos. Bella bajó la bufanda y la apretujó en su cuello, entonces Edward pudo inclinarse y besarla justo ahí: en su boca roja. El aliento caliente fue como un alivio al ambiente frío. Bella recostó la espalda en la puerta principal de su apartamento y Edward la apretó contra él. Un siseo se escapó de la boca de Edward cuando Bella apresó su cabello entre sus puños.
-FIN FLASHBACK-
Bella se llevó la mano a la boca y se acarició los labios cuando recordó la sensación cosquillosa que Edward le dejaba cada vez que la besaba. Sonrió. Bella sabía que había un montón de cosas de las cuales hablar pero al fin había comprendido que el problema principal de su relación con Edward era la comunicación. ¿Por qué? Se preguntaba una y otra vez. El amor te ciega, eso no es ningún hecho desconocido. Te deja incompetente. Las personas que no lo han experimentado podrían decir que jamás harían esto, jamás harían lo otro pero ellos están hablando con la cabeza fría, la mente despejada y el corazón cerrado; una vez que lo experimenten sabrán que están equivocados. El amor es una navaja de doble filo. Te tienta a hacer algo, te detiene y luego vuelve a impulsarte. Es una ilusión: es un sueño y se convierte en pesadilla, te vuelve su propio esclavo y te martiriza. Te hace perdonar lo que creías era imperdonable y te hace resignarte. Es tristeza y alegría al mismo tiempo, es la idea de que necesitas tener a alguien a tu lado para sostenerte y cuando termina todo se vuelve en tu contra: te desploma como a un ave que ha sido alcanzada por una flecha, te deja con una herida abierta que, si tienes suerte, en algún momento de tu vida se cerrará, pero como cualquier herida, quedará la cicatriz.
Entonces, en esto se resume todo: perdonas y ocultas lo que hasta un ciego puede ver. Así funcionaban Edward y Bella. Palabras, ideas y deseos ocultos encubiertos por palabras, ideas y deseos más llevaderos, más románticos, más soñados.
Bella vuelve a acariciarse los labios, a pesar de su diatriba y de sus pensamientos realistas, no deja de sonreír.
Ya no le presta atención a la película, deja de lado esos pensamientos deprimentes y toma su celular. Rosalie la mira y suspira. Pueden hacerlo, Bella. Por favor, ustedes pueden pensó la rubia y miró de nuevo a la televisión.
-Nessie-tecleó Bella. Un minuto después, recibió la respuesta.
-Hey, Bells
-¿Sabes dónde está Edward?
La respuesta fue un emoticón llorando y un corazón roto.
-Supongo que en su habitación, ahogado en alcohol. Ya arréglalo, Isabella.
-Juro que lo voy a hacer ¿por qué está ahogado en alcohol?
-Porque te extraña.
-Estuve con él ayer.
-Él realmente te extraña, Bella. Sabes a lo que me refiero.
-Yo también lo extraño. Como el infierno.
-Entonces ignora la jodida tormenta y toma tu auto y ve a buscarlo.
-Renesmee es difícil.
-Es posible. Simplemente si lo solucionan ahora pueden arreglar todo.
-Voy a verlo.
-¡Gracias (:!
Bella dio por finalizada la plática. Se puso de pie y sin decir nada más fue a su habitación. Rosalie y Alice la siguieron con la mirada y no dijeron nada.
-Ella en realidad está devastada-Alice murmuró bajito cuando escuchó la puerta de la habitación cerrarse.
-Ni que lo digas. Los dos…-Rosalie meneó la cerveza en su mano-tienen el corazón roto.
Por su parte, Bella fue hasta su armario y buscó algo de ropa. Sin tomar una sombrilla salió.
-Voy con Edward-fue su despedida cuando pasó por la sala. Alice y Rosalie suspiraron.
-Ellos simplemente están jodidamente ciegos. No logran arreglar nada después de todo-fue el comentario bastante acertado de Alice.
-FLASHBACK-
Otoño, 2013.
El otoño inicio como un rompecabezas que iba tomando forma finalmente. Las hojas del otoño cayeron como piezas en su sitio, como si de un rompecabezas se tratara.
Bella supo que había perdonado y aceptado final y completamente a su madre cuando fue a visitarla un fin de semana. La despedida fue dura para Bella y Edward. Habían pasado las últimas dos semanas juntos; compartían cama y casa, pues Rosalie y Alice se habían ido al apartamento de los chicos como lo hicieron al volver de Malibú. Ellos dos sin pensarlo ni nada parecido, lucían como un matrimonio joven. Algunos días despertaban a la par para ir a la Universidad, otros él despertaba más temprano o viceversa. Se despedían con un beso y el primero que volvía se encargaba de cocinar. Bella había mejorado las habilidades culinarias de Edward en los últimos meses así que los dos estaban completamente relajados al comer la comida que él había preparado, pues claro, no se preocupaban por una intoxicación y una diarrea. Y por la noche, hacían el amor. La escena de las camisas a cuadros se repitió en varias ocasiones.
Volviendo al tema, Bella empacó su ropa y se fue a vivir con Renée un fin de semana. Fue uno de los mejores fines de semana que había vivido. Cocinaron juntas, chismorrearon, salieron a pasear y movieron los muebles para bailar, patinar y rodar por el piso; justo como lo haría una madre joven con su hija de cinco años. Hornearon un pastel y galletas y terminaron llenas de harina y chocolate. Finalmente, Bella Swan podía decir que ese círculo quedaba cerrado. Ahora estaba completamente cómoda con su madre alrededor y para finalizar ese fin de semana tan largo fueron a visitar al pequeño Ronan. Lo más difícil para Bella era quitarse el medallón que Edward le había regalado. La despedida también fue agridulce y Edward pasó por ella el domingo por la noche.
Además, Charlie y Carmen estaban tan enamorados y felices pero a pesar de que ya llevaban un buen tiempo saliendo y eran adultos aún no se atrevían a dar el gran paso e irse a vivir juntos. A Bella eso le daba ternura y a Alice le acongojaba el saber que su madre no tenía buen sexo. Bella se reía y pensaba: "si supieras".
Pero el otoño no simplemente significó un cambio radical para Bella, también para Edward. La escuela y las prácticas para Edward eran agobiantes pero le dejaban un buen sabor de boca y supo que no se había equivocado de carrera. Una noche, mientras estaba libre y veía a Bella cocinar y desenvolverse con seguridad en la cocina recibió una llamada. Era Esme que traía las buenas nuevas: Jane y Alec oficialmente eran sus hermanos. Los trámites de patria potestad estaban finalizados y ahora los gemelos eran Cullen. Edward no podía estar más contento por eso aunque eso también significaba que pronto iba a perder su habitación. Jane estaba loca de la emoción y ya había comenzado con la decoración. Alec no estaba muy contento porque él tuvo que limpiar la habitación abandonada y esa habitación ni siquiera tenía una ventana con una vista tan bonita como la de Edward, ahora de Jane. Por otro lado, eso no significaba que Mamá Lizzy hubiera muerto, simplemente ella ya no podía atenderlos más. Edward también se llevó una gran sorpresa cuando Jane le arrebató el teléfono a Esme y le dijo: "¡Edward, ya di mi primer beso y ya tengo un novio!". Eso no le hizo ninguna gracia a Edward y Bella se rió cuando lo vio. "¡Es Leonardo! ¿No es eso genial?" Entonces se dedicó a contarle todos los detalles, aunque Edward le había dicho que no: ella y Leonardo comenzaron a salir en el verano, justamente cuando Bella y Edward estaban en su viaje de carretera pero Jane aún no tenía el valor de decírselo a Edward cuando volaron a Chicago. Leonardo era todo un pequeño caballero y Jane le ocultó a Edward información más íntima, como por ejemplo, que Leonardo ya le había besado el escote. Ese era un gran paso para la pequeña y santurrona Jane. De santurrona ya le quedaba muy poco, porque no olvidemos que ya maldecía y ya había comenzado a guiar a Leo cuando de besos y manos se trataba.
Edward estaba enojadísimo y celosísimo. Si fuera una caricatura le saldría humo por las orejas. Bella se estaba riendo de él mientras seguía cocinando.
Pero no simplemente en el plano familiar había habido cambios. Un día, Renesmee llamó a Edward desesperadamente. Edward tuvo que alejar el teléfono de su oreja para salvar su tímpano cuando contestó. Nessie estaba completamente drogada de felicidad, y no era para menos, Jake le había colocado un anillo en su dedo anular derecho. Era un anillo de primera promesa y desde ese momento, Nessie se dedicó a hacer todo lo posible para que en un futuro otro anillo adornara su dedo anular izquierdo. "¡Me ama, me ama y yo también lo amo!" gritó sin parar "¡Ni siquiera pudo esperar a que cumpliéramos un año, Edward!" Él estaba feliz por su amiga y no ocultó su emoción cuando ella llegó al apartamento de Bella una vez que Edward le dijo dónde estaba y le mostró el anillo. Era simple: una argolla de oro y tenía sus nombres grabados pero era suficiente para Renesmee. Entonces Edward se quedó medio abandonado cuando Alice y Rosalie acudieron a la sala para ver de qué iba tanto alboroto. Ellas se enrollaron en una laaaarga plática. No había nada que le quitara la sonrisa a Ness. "Juro que me voy a casar con él" ella dijo cuándo enviaron a Edward a la cocina a traer bebidas "ustedes serán las damas, piensen en el vestido. Pueden pasar muchas cosas en todo este tiempo pero de que me voy a casar con él, me voy a casar con él" dijo convencida mientras miraba el anillo con expresión soñadora.
-FIN FLASHBACK-
Así como Renesmee le había dicho hace uno minutos, a Bella no le importó la tormenta que azotaba a Seattle. De todas formas, siempre es lo mismo se dijo. Logró entrar al estacionamiento del edificio de Edward y entró. Impecablemente seca, de pies a cabeza. Luego fue hasta su puerta. Antes de tocar respiró profundamente y se preguntó qué era lo que tenía que arreglar. Definitivamente Bella y Edward tenían que arreglar un montón de cosas, pero una cosa a la vez. Ahora tenía que arreglar la frialdad con la que se estaban tratando últimamente. Necesitaba su calor otra vez y sus ojos cariñosos y sus brazos abiertos. No soportaba estar en la misma habitación que él y cada quién en su asunto. Eso le partía el corazón y a Edward también, sólo que ellos eran jodidamente ciegos, como había dicho Alice, y parecía que tenían un mes de nacidos porque ellos simplemente no hablaban. No había comunicación en esa enrevesada relación y eso tenía que cambiar.
Esta era la razón por la cual estaban juntos: compartir el tiempo, compartir momentos y llenarse de comprensión y cariño. Si no, podrían cortar lazos y seguir cada quien con su vida pero eso no era posible porque estaban unidos por más de una cosa. No eran la mitad faltante del otro; ellos solos eran enteros, no mitades ni cuartos, así que no eran las mitades de nadie y así es como debía ser. La cosa de "la media naranja" es una mentira y una subestimación al autoestima. Todos nosotros somos enteros, no necesitamos otra mitad. Simplemente necesitamos un complemento, alguien que rellene nuestras grietas, nuestros pequeños agujeritos, como el queso cheddar; así de simple.
Así que Bella y Edward se complementaban, era por eso que no podían andar por caminos separados. Edward tenía lo que a Bella le faltaba y Bella tenía lo que Edward no, valga la redundancia.
Bella tocó el timbre. Emmett abrió la puerta y le sonrió.
-Finalmente llegas, Bella Vita-se hizo a un lado y ella entró-espero que puedas remediarlo. Hemos pasado los últimos veinte minutos convenciéndolo de que se una a jugar una partida de videojuegos pero él sólo está encerrado en su habitación. Pero viéndolo bien, ahora que llegaste menos va a jugar con nosotros…-hizo un puchero como si fuera un niño de nueve y su mejor amigo no quisiera unirse a jugar en la calle-sólo se van a encerrar ahí y van a coger-rodó los ojos. Bella se rió y se pasó una mano por el cabello.
-Lo superaras-fingió felicidad asegurando que iban a hacerlo. Bella sospechaba que eso no iba a suceder. Caminó por el pasillo y saludó a Jasper con un gesto de mano, luego se dirigió a su habitación y abrió la puerta lentamente. La única luz provenía de la lámpara en el buró y de la ventana con persiana corrida.
-Emmett ya te dije que no…-Edward murmuró con voz cansada. Estaba acostado en la cama y le daba la espalda a la puerta. Estaba en pijamas y la colcha cubría más de la mitad de su cuerpo. Bella sonrió y entró. Esto era a lo que había llegado: a conformarse con verlo, ya ni siquiera pedía su cuerpo o su calor. Un nudo nació en la punta de su estómago cuando se dio cuenta de que habían fallado miserablemente. Se habían perdido en la traducción de sus actos y de sus palabras; creían entenderse, se lo aseguraban mutuamente pero al final todo quedaba tan ambiguo que esto superaba cualquier posibilidad de hablar. Bella Swan tomó una respiración profunda y con una seguridad y voluntad renovada se planteó arreglar esto.
Tomó asiento en la cama. Edward sintió la cama hundirse y cerró los ojos cuando sintió la mano fría de Bella acariciarle la espalda.
-No es Emmett-ella murmuró. Gírate, por favor. No puedo más sin verte a los ojos imploró en silencio. Este tipo de ruegos debían detenerse.
Edward hizo exactamente eso. Se giró y recostó completamente su cabeza en la almohada. Miró a Bella y ella le devolvió la mirada. Bella se sintió morir cuando lo miró a los ojos. ¡Ahí estaba, maldición! ¿Cómo es que todo había cambiado? El amor, la adoración, el calor seguía en sus miradas. Edward levantó el brazo y acarició su mejilla. ¡Ahí, justo ahí! El calor, el cosquilleo soñador seguía ahí. Esto es una pesadilla. Todo esto. Edward estaba seguro de eso.
-Estás aquí-él dijo más para sí mismo. A Bella eso la lastimó, era como si en realidad él pensara que lo iba a dejar ¡como si eso fuera posible! Que todo se iba a evaporar ante sus ojos. Ella simplemente sonrió-estaba pensando en ti-él prosiguió. Bella se aferró a eso.
-¿En qué exactamente?-llevó su mano y la colocó sobre la de Edward, que seguía en su mejilla. Edward giró su muñeca y tomó su mano. Le dio un apretón y se la llevó a los labios. Bella cerró los ojos por un segundo cuando sintió el beso. Edward la miraba fijamente.
Está jodido se dijo a sí mismo.
-En todo esto-confesó-en como lo arruine todo-las palabras le dejaron un sabor amargo en la lengua y el nudo en el estómago de Bella fue a su garganta.
Bella quería gritarle, quería golpearlo en el pecho mientras las lágrimas que retenía corrían por sus mejillas. Quería decirle hasta que las palabras quedaran tatuadas en la mente y corazón de Edward, quería decirle simplemente: "Quizás esta cosa era una obra maestra hasta que lo arruinaste, corriendo asustado. Te asustaste con mi amor y te fuiste" pero sabía que no era cierto. Simplemente quería quitarse la culpa, zafarse de esto. Quería ser egoísta y es que cuando no sé es o no se desea ser egoísta tan siquiera una ocasión en el amor, entonces ¡eso no es amor, por Dios! También quería decirle tantas cosas pero sabía que lo lastimarían así que las enterró y dejó que la lastimaran a ella.
Pero Bella no lo hizo. Le devolvió el apretón en la mano.
-Lo arruinamos los dos-aseguró con voz ahogada. También había pensado decir: "Eso está perfecto. No hay nada arruinado, no hay nada cayéndose a pedazos" pero sabía que eso no funcionaría, tenía que dejar el corazón aquí para hacerlo funcionar. Debía bajar la jodida guardia, maldición.
-Por favor dime que puede arreglarse-Edward rogó en un murmuro.
-No lo sé-Bella dejó de mirarlo a la cara y bajó la mirada. Esta plática apenas había comenzado y estaba cansada. Las lágrimas comenzaron a picarle en los ojos. Maldición. Estaba harta de ser la que siempre lloraba.
Edward se incorporó sin soltar la mano que sostenía la de Bella y se sentó en la cama. La miró intensamente.
-Quiero arreglarlo, malditamente arreglarlo-ella murmuró. Las lágrimas le nublaron la visión-pero… no lo sé. No sé si tiene solución y eso es lo peor. Simplemente… ¿estoy enamorada de ti o estoy enamorada del sentimiento?-Bella finalmente se había confesado. Cuando alzó la vista para mirar a Edward una lágrima rodó por su mejilla izquierda.
A Edward jamás le habían dicho algo tan hiriente y se sintió morir. Una gran desolación le llenó el pecho. Así es como se siente que te rompan el corazón pensó con amargura.
-No, Bella. Eso no, tú no-negó con la cabeza mientras miraba las manos entrelazadas. No podía soportarlo. Quería gritar, quería golpear algo, quería llorar.
-Esto me duele tanto a mí como a ti-un sollozo le desgarró la garganta a Bella cuando lo dijo. A pesar de que acababa de romperle el corazón en más pedazos de los que pudiera contar la miró, seguía sin soportar verla llorar. Edward la enredó con sus brazos y Bella se aferró a él; finalmente, después de tanto tiempo podía sentir sus brazos, esta no era la forma ni el momento ideal pero le sabían bien.
-Te amo, no puedo dejar de amarte. Juro que te amo. No vuelvas a decirme algo así-Edward le dijo al oído. Bella se aferró más a él y las lágrimas se incrementaron.
Edward sentía que se moría, esto lo estaba matando. Todo esto. Que si te está matando no puede ser amor y mucho menos el de tu vida, su voz interior le decía pero se negaba a creerlo. Era amor, puro amor ¿cómo no iba a serlo?
Pero, lo que Edward no sabía era que lo que lo estaba matando era el miedo. Miedo a que algo durara para siempre, miedo a lo desconocido, miedo al amor en su presentación más pura y real; pero Edward estaba confundido. Él creía que lo que lo mataba era el amor. El amor y el miedo son cosas diferentes, pero cuando hay amor y no hay ni un poquito de miedo entonces da la sensación de que algo falta, al igual que el queso cheddar, el amor tiene agujeritos y ahí es donde se incrustan algunas otros sentimientos que nos hacen mierda pero que sin ellos lo otro no puede sobrevivir.
-Podemos arreglarlo-ella dijo ahora con convicción tratando de convencerse a sí misma pero Edward también quedó convencido-y va a funcionar porque te amo y tú me amas ¿cierto?-ella seguía en este monologo que llegaba a otros oídos. Edward asintió con la cabeza-entonces vamos a arreglarlo. Te extraño y tú me extrañas ¿verdad?-ella se alejó y tomó el rostro de él entre sus manos. Él volvió a asentir-entonces empecemos por eso. Sea como sea, Edward…-ahogó un grito mezclado con un sollozo. Edward la sujetó más fuerte-vuelve a ser el mismo de antes, amor.
Tal vez estaba pidiendo demasiado o tal vez era lo justo.
Edward sabía que había cambiado pero no se imaginaba a que grado hasta que escuchó esas simples pero pesadas palabras.
-Bella, cielo, por favor no me pidas eso. Pídeme todo, todo lo que se te pueda imaginar, lo cumpliré; pero no me pidas eso, nena. No.
-¿Por qué no?-Bella preguntó. Edward llevó una mano al rostro de ella y le limpió las lágrimas.
-Porque, obviamente, he cambiado. Tú misma has cambiado. Nos hemos cambiado mutuamente. Me has hecho a tu medida y no me arrepiento porque ha sido lo mejor.
Bella sonrió temblorosamente.
-Entonces dejemos de ser tan fríos. Extraño tu calor, extraño tus besos y tus brazos. Ámame, ámame esta noche y arreglemos primero esto. Hazme el amor, Edward. Por favor, quiero arreglar esto.
Edward liberó su cintura y llevó ambas manos a su rostro. Le limpió las lágrimas con los pulgares.
-Siempre te amo-le respondió y unió sus labios a los de ella. Él la besó como si los labios de ella fueran aire y él no hubiera podido respirar antes.
Ella se perdió en él y era el tipo de pérdida que es exactamente como ser encontrada.
-OoOo-
-FLASHBACK-
Febrero 2014
Así como Edward se había quedado solo cuando Renesmee llegó y les mostró su anillo, así se quedó cuando Jessica terminó con Mike en febrero. Emmett y Jasper le hicieron compañía por los primeros veinte minutos, entonces Jake y el resto del Círculo Vicioso se les unieron.
Todas las chicas habían ido al apartamento de Ángela a una fiesta de pijamas para hablar sobre la ruptura. Jessica no había llorado ni se había lamentado.
-Simplemente ya no funcionaba-fue lo que dijo-era como un huevo-todas la miraron confundidas-cuando el huevo se está cocinando se espera lo mejor, que no se queme y que no le falte sal. Cuando lo sirves, sabe bien. Caliente, suave pero cuando se enfría…es asqueroso. Sabe mal y ya nadie lo quiere. Así fue todo.
Y eso fue todo lo que dijo sobre cómo se sentía, prosiguió a contarles los detalles.
Esa noche bebieron un montón, bailaron, cantaron, jugaron. Era como si nadie hubiera pasado por una ruptura. Tal vez eso es lo que se siente ser libre de alguien cuando ya no funciona fue lo que pensó Bella mientras veía a Jessica cantar junto con Renesmee.
Tomó su teléfono sin pensarlo y le escribió a Edward: "Te amo" y es que le daba miedo que lo suyo fuera a convertirse en eso.
-FIN FLASHBACK-
-OoOo-
"Ni siquiera estar contigo todo el día era suficiente tiempo para admirarte. No me cansaba de mirarte. Jamás llegué a cansarme, de hecho."-Cómo sobrevivir a corazones rotos.
…
Al día siguiente, ni Bella ni Edward salieron de la habitación. Simplemente se quedaron acostados en la cama, entrelazados. ¡Cómo se habían extrañado, carajo! Bella había vuelto a sentir esa sensación de que no has tocado a alguien en un montón de años y cuando estuvo finalmente entre sus brazos se sintió viva de vuelta. Le había faltado esa vitalidad, ese calor característico y su olor.
Durmieron a ratos, hablaron de tonterías (aún no se sentían con la capacidad de hablar de otra cosa, aún no querían arreglar lo faltante. Querían sumergirse en esto y permanecer bajo el agua todo el tiempo que fuera necesario), e hicieron el amor. Para cuando dieron las 7:30 pm, aún no querían salir de la cama pero la ducha y la comida eran necesarias. Compartieron la ducha y se dirigieron a la cocina. Estaban solos. Emmett y Jasper habían ido con las chicas a una cita. Terminaron comiendo a las 9:30 porque ninguno de los dos podía guardarse las manos para sí solo, y además cocinaron pasta e hicieron puré de patatas.
Bella no quería que el día terminara, quería estirarlo y volver a estirarlo porque sabía que en cualquier momento tenía que enfrentarse a lo que seguía. No dejaron de tocarse mientras comían, cómo iban a hacerlo si se habían extrañado y Edward la había colocado en su regazo. Le besó el cabello, el cuello, la parte trasera de la oreja y Bella le acarició el cabello con las uñas.
Pero como todo, terminó. El día siguiente, Rosalie y Alice estaban en el apartamento y todos se dedicaron a convivir con todos. Rose y Alice estaban más contentas porque veían que Bella y Edward estaban más felices, eso tampoco les pasó por alto ni a Emmett ni a Jasper. Querían que eso se mantuviera el mayor tiempo posible. Bella estaba segura de que la noche anterior mientras tenían su cita habían hablado de ellos.
Bella fue al baño mientras los chicos estaban en la cocina y Alice y Rosalie la siguieron. Cuando escucharon la cadena, tocaron la puerta. Un momento después, Bella abrió. Ellas arquearon la ceja y Bella suspiró porque sabía lo que le esperaba.
-Simplemente arreglamos algo. No todo está bien ya-murmuró y se hizo a un lado para que ellas entraran.
-¡Uff!-Rose batió la mano e hizo una mueca-¿qué comiste?-se mofó. Alice y Bella se rieron.
-Cállate-Bella respondió y se sentó en la taza. Alice y Rosalie se sentaron frente a ella en el piso.
-Es aterrador lo rápido que puedes perder a alguien que quieres-Bella inició en un susurro.
-¿No todo está terminado, verdad?-Alice tomó su mano y le dio un apretón.
-No-hablaban en susurros-pero casi.
-¡Ustedes do están malditamente ciegos!-Rosalie medio gritó medio susurró-no les gusta algo o hay un problema y lo evitan hasta que todo explota.
Bella meneó la cabeza en aceptación.
-No saben hablar. Son como bebés que sólo balbucean-Alice le dio un golpecito en la rodilla. Ellas se rieron bajito-Bella, por favor, háblenlo todo-Alice suplicó-no quiero que esto acabe así.
-Ni yo lo quiero, Ali. Ni yo-Bella se quedó callada un momento. Alice y Rosalie se miraron entre ellas y finalmente Bella habló:-No podría verlo amando a alguien más por una sencilla razón: porque sé cómo se siente ser amada por él, me mata pensar que esta nueva chica se sienta como yo me sentí con él. Nadie debería sentirse así. Sólo yo-se llevó las manos al rostro y lo ocultó.
-Pues arréglenlo y no tendrás que sufrir por eso-Rosalie musitó y puso una mano sobre la rodilla.
-Vamos a hablarlo-Bella aseguró-y no habrá más corazones rotos-medio sonrió. Alice y Rosalie se pusieron de pie y Bella las siguió. Abrieron los brazos y se dieron un abrazo grupal.
-¡Pueden hacerlo, maldición que pueden!-Rosalie aseguró. Bella asintió con la cabeza.
Luego salieron del baño.
Bueno, en realidad, creo que nos hemos adelantado un montón a los hechos. Seguramente se preguntarán cómo es que toda esta mierda sucedió. Bueno, empecemos por lo obvio: comunicación. Pero ¿cómo? ¿Cuál fue el meollo del asunto? Simplemente esto:
-FLASHBACK-
Fin de las vacaciones de pascua, 2014
Cuando las vacaciones de pascua terminaron, Bella se enteró de que Ángela y Eric habían comenzado a vivir juntos. Un gran paso, si me lo preguntan. Entonces Bella se preguntó ¿por qué no? Así que esta idea se le metió a la cabeza. Así como había visto la relación de Jessica y Mike terminarse, así había visto como Ángela y Eric daban el gran paso. Sólo estaba esperando el momento para decirlo y estaba muerta de nervios al imaginarse la reacción de Edward cuando le dijera: "¡Vivamos juntos!"
Pero esa idea se enterró en lo más profundo de su mente y ya no salió de ahí cuando su profesora de Literatura pidió un proyecto. Un proyecto en parejas. El trabajo parece sencillo pero es jodidamente difícil: escribir una historia con un narrador mentiroso y manipulador ¡Como si yo fuera a ser escritora!, protestó Bella.
Quil, un chico inteligente, creativo y que, además, planeaba inscribirse en la clase de Escritura Creativa, se acercó a Bella y se lo pidió. Bella aceptó sin rechistar porque sabía que Quil era un buen elemento.
Acordaron encontrarse en la biblioteca y trabajar desde ahí. Quil le plantea la historia a Bella y ella acepta porque está enamorada: chico conoce a chica, él se enamora a primera vista y su enamoramiento crece cuando comienza a tratarla.
Quil es perfecto. Usa las palabras como armas. Bella le ve un gran futuro como escritor. Además, enamora con las palabras. Mientras escriben, Bella recuerda las cartas que Edward le dio y sonríe. Quil cree que le sonríe a él pero no tiene ni idea. Bella está plasmando sus sentimientos, sus ideas sobre su experiencia con Edward, en el papel. Quil cree que Bella es fantástica. Además, Quil oculta un profundo secreto: está enamorado de Bella y con su historia está tratando de decírselo, pero Bella no lo nota porque se le hace común un cabello color café y ojos color cafés, además está demasiado ocupada fantaseando con Edward diciéndole todo lo que Quil escribe. ¡Si tan solo se lo dijera! Pero Bella sabe que Edward no es romántico, sólo algunas veces y eso le gusta. Algunas veces si otras veces no.
Lo único malo que dejan las reuniones de Quil y Bella es el distanciamiento que tiene con Edward. Bella apenas tiene tiempo para comer, lo que le da a Edward un poco más de tiempo libre. Tiempo libre que usa con Roxy, la chica de quinto semestre. Aunque ya no está en quinto semestre, dejémoslo así. Así es como la conocimos.
Sabe que a Bella eso no le va a gustar pero Edward se escuda diciendo que no está haciendo nada malo y es verdad, Edward y Roxy no están haciendo nada malo. Simplemente son buenos amigos pero Renesmee siempre está ahí diciéndole a Edward que no va a encontrarle ningún reemplazo. Edward se ríe porque sabe que Renesmee es irremplazable, además, nunca lo haría.
Así que esto queda así: Bella y Quil están la mayoría del tiempo juntos, Edward y Roxy están la mayoría del tiempo juntos=celos.
Celos, celos, celos. Como abejas africanas en el estómago. Pero el único celoso en todo este asunto era, naturalmente, Edward; de otra forma, si Bella supiera que Edward se la pasaba con Roxy entonces también estaría celosa y Bella Swan podía llegar a ser extremadamente celosa.
Edward nunca dijo nada porque sabía que ocasionaría una pelea y no quería una pelea porque eso significaba aún menos tiempo con Bella porque, en su mente enferma celosa de mierda, pensaba que Bella correría a refugiarse a los brazos de Quil pero Edward nunca entendió que para Bella era simplemente una relación entre compañeros y extremadamente necesaria.
Un día, Bella tenía que reunirse con Quil por la tarde en la biblioteca del campus y Edward se ofreció a llevarla y a recogerla, Bella no le tomó importancia pero era obvio que Edward lo hizo simplemente para marcar territorio. Antes de que Bella subiera y sin que ella se diera cuenta activó el seguro para niños en su puerta, así Bella no podría bajar a menos que él abriera su puerta. Bien pensado, Edward. Cuando llegaron, Quil estaba recargado en un árbol y se irguió cuando los vio llegar. Se acercó lentamente sin dejar de ver a Bella.
Bella intentó abrir la puerta y se extrañó cuando no abrió, iba a protestar pero Edward ya estaba bajando del auto. Bella suspiró y finalmente comprendió lo que él planeaba. Rodó los ojos mientras se agachaba a tomar su bolso. Edward abrió su puerta.
-Yo pude haber bajado-Bella protestó en un susurro y Edward la calló cuando cubrió su boca con la de él. Quil hizo una mueca de desagrado; ya sabía que ella y él eran una pareja. Edward no debería de estar restregándoselo en la cara y en el corazón.
Bella se olvidó un poquito de su molestia cuando sintió la lengua de Edward delinear su labio inferior. Le permitió el acceso y después de unos segundos se alejaron. Edward le mordió el labio inferior.
-Llámame-fue todo lo que le dijo contra sus labios.
-Te amo-Bella se apresuró a despedirse. Edward sonrió.
-Yo también te amo-le acarició el cabello, saludó a Quil con un gesto de mano vago y subió al auto. Quil se acercó a Bella.
-Hey-le sonrió-te ves linda-alabó, cerciorándose de que Edward lo escuchara.
-¿Empezamos ya?-Bella le respondió. Quil asintió y Edward aceleró, soltó una carcajada triunfante.
-Sí, tú no se lo dijiste en la cama, idiota-se mofó.
¿Cómo podía, Edward Cullen, ser condenadamente idiota y sexy al mismo tiempo? Es algo que me sigo preguntando.
Todo ese asunto no se termina ahí. Ese es sólo el comienzo.
El sábado por la noche hay una fiesta de Sig Ep y todos se alistan para ir. Edward le insistió a Bella para que fueran juntos pero ella se negó.
-Tengo que terminar esto, Edward…-agitó las hojas en donde estaba escrita su historia-tal vez después. Ve tú y diviértete. Te hace falta, has estado trabajando mucho.
-Pero no va a ser lo mismo si tú no estás ahí-hizo un puchero. Bella se acercó a besarle los labios levemente.
-No, pero vas a poder hablar con tus amigos. ¡Ve!-le sacudió el hombro-no te vas a arrepentir.
Entonces, Bella logró que Edward saliera de su apartamento para que fuera a la fiesta.
Bella encendió su laptop y se sentó en el escritorio para terminar de teclear la historia, Rosalie vino a su habitación e hizo una mueca cuando la vio en pijamas y tecleando.
-¿En serio no vas a ir?-se dirigió a su tocador y tomó la tenaza.
-Nop. Tengo un montón de trabajo.
-¿Te vas a quedar aquí toda solita?-Rosalie preguntó con voz infantil.
Bella se rió bajito y sin despegar la vista del teclado asintió con la cabeza. Rosalie suspiró derrotada y salió de la habitación.
Quil tampoco iba a ir. Él teclearía la primera parte, así que no se estaba sacrificando sola. Finalmente, Alice y Rosalie vinieron a despedirse y Bella fue a preparar palomitas.
Cuando volvió, se sentó otra vez en su silla y se dedicó a escribir por las siguientes dos horas. Con un gesto triunfante, tecleó el punto final.
Vio la hora. Era jodidamente temprano para una fiesta de facultad, así que llamó a Quil.
-¡Bella!-saludó sonriente el chico. Bella sonrió.
-¿Has terminado?
-Ya casi ¿tú cómo vas?
-Está hecho-palmeó la cubierta de su laptop-escucha…estaba pensando en esta fiesta y bueno… ¿te gustaría ir?
-¿Sig Ep? ¿La fiesta de hoy?
-Esa misma ¿qué dices?
-Ehh…suena bien.
-¡Genial!-Bella pegó un salto y se dirigió a su armario. Observó la ropa-¿paso por ti?
-Eso estaría bien-aceptó Quil-¿te veo en…
-¿Una hora?
-Sí, está bien.
-¡Genial!-Bella repitió y terminó la llamada. Ya se había duchado antes así que se dedicó a elegir su atuendo. Eligió una falda corta ajustada color verde limón con bolsillos a los lados y un crop top blanco sin mangas. Unos tacones blancos con brillos y eso fue todo.
Se dejó el cabello suelto y lo roció con spray para darle un poco más de volumen. Labios rojos y párpados color durazno. Un poco de perfume y estaba lista.
Tomó las llaves de su auto y se dirigió a la casa que Quil compartía con otro par de chicos. Un bocinazo y Quil salió. Bella le sonrió y él le devolvió el gesto. Cuando Bella fijó su vista en la carretera, Quil se la comió con la mirada. Si Edward estuviera aquí le habría roto la quijada.
Fueron hasta allá hablando de la escuela y de nada en realidad. Quil era una buena compañía.
Bella aparcó el auto y Quil se ofreció a guardar las llaves.
Tan pronto como entraron, fueron asaltados por la música y las cervezas. Se dirigieron a la barra y tomaron un par de cervezas.
-¡Necesitaba esto!-Quil gimió cuando probó la bebida. Bella se rió.
-¿Por Literatura?-ladeó la botella en un brindis. Quil sonrió.
-Por Literatura ¡y por Escritura Creativa!-enfatizó sin despegar las botellas. Bella volvió a sonreírle.
-No olvidemos el copiar, cortar y pegar-Bella lo señaló con el dedo. Quil echó la cabeza atrás riéndose como un niño pequeño.
-Deberías decir el lápiz, las tijeras y el pegamento-Bella hizo una mueca.
-No te sigo el paso con lo antiguo, lo siento-se escudó con las manos.
Pasaron un rato más ahí hablando y riéndose hasta que Rosalie y Alice llegaron. Ellas estaban sudando y jadeaban agitadas.
-¡El baile de aquel lado está genial!-fue lo que dijo Rose.
-¡Viniste!-Alice la rodeó con un brazo.
-¡Y con Quil!-Rose le palmeó la espalda al chico-linda playera.
Quil se encogió de hombros, cohibido.
Una canción nueva comenzó y se escuchó el vitoreo desde el otro lado. Alice y Rose pegaron un saltito.
-¡Amo esa canción!-chillaron al mismo tiempo y así como llegaron se fueron. Bella y Quil se rieron en sintonía.
-¿Quieres ir a la cocina por más de esto?-Quil le preguntó al oído. El volumen de la música ya había aumentado y era imposible escucharse hablando en un volumen normal.
-¡Seguro!-Bella asintió con un grito y emprendieron la marcha. Bella se situó frente a él. No debió de haber ido a la cocina, o tal vez sí. No lo sabía. Se congeló en la puerta. Quil se había quedado atorado en una multitud que intentaba beber todo el contenido de un vaso en cinco segundos.
Ahí estaban. Edward y Roxy. No, él no. Por favor él no, fue el pensamiento de Bella.
Edward tenía una mano sobre la espalda baja de la chica. La misma mano con la que sostenía una cerveza, y ella le estaba hablando al oído con una mano sobre el hombro de él. Demasiado cerca para su gusto. Bella se sintió morir.
De todas formas, ¿qué significaba esto? Bella sabía que discutir con él era como tratar de resolver un crucigrama y darse cuenta de que no había respuesta correcta. Era desgastante y no servía para nada.
Apretó los puños. Edward y Roxy aún no se habían movido. Ahora Edward le respondía pero ninguno de los dos la había notado.
Ese contacto no le gustaba para nada a Bella y para ser sinceros, a mí tampoco me agrada mucho.
Debió haber vigilado un poco más a la chica desde el momento en que vio ese mensaje. Se pateó mentalmente por no hacerlo.
-Lo siento. Me quedé…-Quil se interrumpió cuando vio a Bella. Siguió su mirada y sostuvo la respiración. ¿Qué seguía? ¿Un grito, una pelea?
Bella dio un paso hacia ellos y Quil la siguió.
-¿Quieres un trago?-le preguntó. Bella negó con la cabeza.
-No-respondió con un hilo de voz. Luego, hizo lo inimaginable, lo que declaró la guerra. Se giró a Quil y le sonrió. Quil la miró desconcertado. De todas formas, estaba harta de ser la que siempre lloraba. Le dio un trago a su cerveza-¿sabes qué? Mejor tomemos ese trago-lo tomó de la mano y lo guió a la encimera. Justamente a un lado de Edward y Roxy.
-Oh, no-Quil musitó y hundió los hombros. Se situó entre la pareja y Bella.
-¡Hola, bonita! ¿Qué te sirvo?-el chico rubio le preguntó.
-Whisky y 151, por favor-el chico rubio hizo una mueca.
-Eres valiente-Bella le dio una sonrisa come mierda.
-¿Qué intentas hacer?-Quil le preguntó temeroso.
-Nada-le respondió con una sonrisa angelical. Edward y Roxy estaban demasiado ocupados para fijarse en ellos.
El chico rubio les pasó los tragos y Quil finalmente se movió. Edward estaba inclinado un poco para escuchar lo que Roxy le decía al oído. Se congeló cuando vio a Bella junto a Quil frente a él. A unos escasos diez centímetros.
Bella y Quil tomaron el trago de 151 e hicieron una mueca. Bella vio con su vista periférica que Edward la miraba. Sonriente, le pasó el whisky a Quil y le dieron un trago. Edward ya no estaba escuchando lo que le decía Roxy, estaba atento a Quil y a Bella. Al parecer, ella aún no lo notaba. Bella tomó dos cervezas más y las abrió con el abre sodas que estaba junto a ellas. Se estaba muriendo por dentro, sólo quería mirar a Edward y gritarle: "¿¡Por qué?!" pero no lo haría. Le pasó una botella a Quil y tomó la suya. Finalmente, hizo su última jugada. Giró el cuchillo que le había encajado a Edward en el pecho.
Tomó la mano de Quil de vuelta y miró a Edward. Cruzaron miradas y como si fuera un desconocido, se alejó de ahí, jalando a Quil consigo.
Edward también se sintió morir.
Bella corrió hacia una habitación que estaba abierta. Era el baño, Quil la siguió y detuvo la puerta con su mano. Entró y se encerró ahí con ella. Bella tiró la cerveza al piso y el vidrio y el líquido se desparramaron por el suelo. Quil pegó un brinco. Oh, idiota Quil. Siempre tan tímido, pensó Bella con desprecio.
Por su parte, Edward se alejó de Roxy.
-Ella estaba aquí, voy a buscarla-le dijo.
-¿Estaba con él, verdad?-Roxy le respondió. Él asintió con la cabeza y buscó entre la multitud con su mirada-¡corre, ve!-Roxy lo empujó por la espalda y Edward corrió. No la encontró por ningún lado.
-¡No voy a llorar, no voy a llorar!-Bella se repetía a sí misma en voz alta mientras caminaba en círculos, tanto como el baño se lo permitía.
-Bella, no tienes que fingir…-Quil comenzó y Bella se rompió. Un sollozo se escapó de su garganta y Quil la rodeó con los brazos. En estos momentos podría estar feliz de que Cullen la hubiera cagado y aprovecharse de la situación, pero no lo iba a hacer. Le dolía verla llorar y que al parecer, su relación se estropeara.
-Salgamos de aquí-Quil dijo y Bella asintió con la cabeza.
Edward estaba desesperado. No podía soportarlo. Él es el que debería estar ahí con ella, tomado de la mano y no ese idiota. Había ganado todas las jugadas y perdía la más importante. Ese idiota no tenía derecho de pasearse con Bella tan orgullosamente como si fuera una bandera en desfile. Salió de la casa y se pasó una mano por el cabello. Barrió el lugar con la mirada. El auto de Bella no estaba.
Corrió hasta el Volvo y entró. Ella ahora debía estarse dirigiendo a su apartamento y ahí podrían aclarar todo.
Edward no encontró a Bella en el apartamento. Bella había aceptado ir a la casa de Quil y pasar la noche ahí. ¡No lo hagas!, decía una voz en su interior, la ignoró.
Ni Bella ni Quil durmieron en toda la noche. Se la pasaron bebiendo cerveza y hablando de lo sucedido, pero luego Bella se notó cansada y cambiaron el tema.
Edward se imaginó lo peor y obviamente se encabronó.
Después de esa noche, ninguno de los dos volvió a hablar. Pasaron exactamente nueve días sin visitarse, llamarse o mensajearse. Lamentablemente, para Bella tenía que lidiar también con Edward en la escuela pues él ya llevaba Literatura y su clase comenzaba justo cuando la de ella terminaba. Bella se convirtió en una experta en esconderse entre las multitudes en el pasillo y fingir estar ocupada siempre. Bella tenía el corazón roto por lo que había visto y además, no podía sacarse de la mente las palabras de Rosalie, exactamente un año atrás cuando Edward había hecho lo mismo y no la buscó por cuatro días.
-Y se disculpó, dijo que había sido un idiota y dijo que ya no lo haría.
-¿Lo juró?-había dicho Rose.
-No, lo prometió.
-Va a volver a hacerlo-Rosalie aseguró y vaya que no se había equivocado. Bella le cerró la puerta de su habitación en la cara cuando ella se enteró de lo que había sucedido. Bella cerró la puerta justó después de que Rosalie dijera: "Te lo dije".
Un día, Bella salía de su clase de Literatura. Iba apuradísima porque se había quedado medio dormida y eso significaba que podía encontrarse con Edward. Justamente cuando salía del aula y miró a los dos lados del pasillo, lo vio. Edward iba caminando directo a ella, bueno, en realidad iba a su clase pero Bella se imaginaba cosas. Iba cabizbajo y con las manos dentro de sus bolsillos. Maldición, Bella amaba como caminaba cuando llevaba las manos zambutidas en los bolsillos. Se despabiló y corrió hacia el frente. Se escondió entre un grupo de chicas. Las chicas se quedaron calladas cuando la vieron y Bella les dio una sonrisa fingida.
-Lo siento, estoy huyendo de ese chico-luego se cubrió la cara con un libro-¿puedes decirme si el chico de camisa azul ya entró a Literatura?-le dijo a una castaña. La castaña barrió el lugar con la mirada.
-No…aún no. ¡Oye, ese chico está bueno! ¿Por qué estarías huyendo de él?
-Es mi novio-Bella marcó territorio con voz ácida.
-Lo siento-la castaña hizo una mueca-ya entró. No deberías huir, mejor afronta los problemas. No seas cobarde.
-Ya lo he pensado-le contestó Bella-pero es jodidamente difícil. Gracias-luego corrió.
En otra ocasión, ella estaba de pie recargada en la pared y estaba tratando de leer la lección de la clase pero no podía concentrarse. Alzó la mirada como si alguien le hubiera hablado y vio a Edward entrar y caminar por el pasillo. Pegó un salto y devolvió la mirada a su libro. Fingió estar ocupada y concentrada. Edward la vio y su corazón se aceleró. Bella acomodó sus ropas fingiendo urgencia y cerró el libro de un golpe. Luego se giró y entró al aula vacía. Ni siquiera tenía una clase ahí, simplemente necesitaba huir.
Edward no se quedaba atrás. El noveno día estaban en la biblioteca. Los asientos estaban ocupados y Bella consiguió uno libre. Su mesa estaba en contra esquina de donde estaba Edward. Alzó la vista y lo vio, volvió a pegar un salto. Abrió un libro y volvió a cubrirse la cara. Edward estaba muy concentrado tomando notas de un libro. Bella se asomó sobre el borde del libro y lo contempló. Labios y ceño fruncidos en concentración, su pie golpeaba rítmicamente el piso y la pluma volaba entre sus dedos. Edward sintió la mirada y cuando giró levemente la cabeza para mirar, Bella dejó caer el libro y fingió estar leyendo mientras tamborileaba el lápiz contra las páginas. Edward rápidamente desvió la mirada pero ya no pudo concentrarse en sus notas. Ella lo miraba cuando él no la miraba y así sucedió por alrededor de diez minutos. Entonces el destino se aburrió e hizo que los dos se miraran al mismo tiempo. Se congelaron.
-Maldición-susurró Bella sin mover los labios. Después de unos segundos, Edward alzó las cejas en un gesto de saludo. Bella lo saludó débilmente con la mano.
La batalla estaba en las manos de Edward ahora. Bella estaba completamente segura de que dejaría su armadura caer si él decía que prefería el amor en vez de la guerra. Eran paredes altas que no podían romper y Edward se moría por saber si esto estaba matando a Bella como lo estaba matando a él; Bella, por su parte, con un corazón roto pensaba que Edward estaba sosteniendo su orgullo como debía de sostenerla a ella. Jamás había escuchado un silencio tan ruidoso.
Y lo que les rompía el corazón era pensar que el fin estaba cerca. Simplemente todo se veía como un concurso de quién actuaba como si le importara menos.
Bella, cansada de toda esta mierda, se levantó titubeante y Edward hizo lo mismo, un poco más seguro. Se estaba muriendo por arreglarlo. Tan pronto como vio que Bella recogía sus cosas, él hizo lo mismo. Luego la siguió hasta la salida. Bella tiró su bolso al pasto, debajo del mismo árbol del que había estado cuando llamó a Edward para darle el "sí". Hizo una mueca. Se giró y Edward estaba frente a ella. Sujetó los tirantes de su mochila y Bella quiso abrazarlo.
-Lo siento-musitaron. Medio sonrieron y Bella juró ver chispas volar cuando Edward sonrió.
Edward dio un paso y la tomó de los hombros. La jaló a su pecho y Bella envolvió rápidamente sus brazos alrededor de él. Edward enterró su rostro en el cuello de ella.
-Lo siento mucho en verdad-él le susurró al oído-te prometo…te juro que no voy a volver a hacerlo. Ya te lo había prometido y la cagué, perdón. Te amo, malditamente te amo. No voy a volver a alejarme.
Bella cerró los ojos fuertemente.
-Te extraño demasiado como para enojarme otra vez. Sólo tú, E. Sólo tú, eres el único. No vuelvas a enojarte-Bella le rozaba la oreja mientras le hablaba. Edward sentía que su piel chisporroteaba y que el corazón se le iba a salir del pecho-te amo, te amo tanto-le besó levemente la oreja y pasó sus dedos por su cabello.
Y ahí terminó todo. Y espero que estén de acuerdo conmigo en que no debió de terminar ahí. Estos chicos necesitaban hablar pero no lo hicieron, como siempre y he aquí el resultado del gran error que cometieron.
-FIN FLASHBACK-
-OoOo-
Han pasado tres días desde la noche en que Edward y Bella comenzaron a arreglar el asunto. Ayer mismo, Rosalie, Alice y Bella se encerraron en el baño y hablaron. Bueno, hoy no estaban encerradas pero estaban hablando. Las tres estaban solas en su apartamento, Rosalie y Alice estaban en el sofá y Bella estaba sola en el sillón.
-Estamos tratando…lo estamos arreglando-Bella dijo con un resoplido-simplemente estoy cansada y confundida.
-¿Confundida?-Alice frunció el ceño-¿de qué estás hablando?
-Simplemente…-repitió y dejó escapar una bocanada de aire-¿Cuándo sabes que todo está terminado?
-Bella, no…-Rosalie negó con la cabeza.
-Tal vez cuando te sientes más enamorada de los recuerdos que de la persona de pie frente a ti-Alice cortó y apretó los puños. Bella se quedó pensativa-¿es eso lo que sientes?-preguntó con miedo.
-No-Bella negó con la cabeza. Un escalofrío le recorrió la columna al imaginarse que ya no estaba enamorada de Edward. No, jamás. Edward era todo lo que necesitaba para ser feliz. Edward era de ella, era su hombre y nada ni nadie se lo iba a quitar.
Rosalie y Alice suspiraron aliviadas. Bella las miró en silencio mientras sopesaba la idea de estar sin Edward. Se le revolvieron las tripas.
Esa noche, Bella fue a su apartamento y entró a su habitación. Edward estaba leyendo y dejó el libro a un lado cuando la vio. Se sonrieron y Bella se sintió excepcional.
-Hola-Edward la saludó con voz ronca, a Bella le temblaron las piernas.
-Estaba sola así que vine-ella sintió la necesidad de explicarse. Odiaba eso. Odiaba como se sentía rara, extraña, como palabras fuera de contexto. Sentía que se veía así, tan rara como un "te amo" en medio de un texto científico.
-De acuerdo-él contestó y se hizo a un lado en la cama-ven aquí-palmeó el lugar junto a él y abrió los brazos. Bella no pudo resistirse.
-De acuerdo-sonrió. Se sacó los tenis y fue a sentarse junto a él. Edward no perdió el tiempo y capturó los labios de Bella entre los suyos. Bella le rodeó el cuello con un brazo y acarició su cabello con sus dedos.
Fue un beso suave y tierno. Bella suspiró cuando se alejaron.
-¿Qué estás leyendo?-le preguntó e intentó mirar sobre su hombro. Edward le delineó la mandíbula con los labios, dejando un camino chisporroteante.
-Nada importante-Edward alejó el libro con la mano y se dedicó a besarle el cuello. Bella cerró los ojos y entreabrió los labios. Cuando Edward le besó la piel detrás de su oreja soltó un gemido. La recostó lentamente y se cernió sobre ella. Bella abrió las piernas y Edward se posicionó entre ellas apoyándose en sus brazos para no aplastarla.
Jamás despegó los labios de la piel de Bella.
Sin decir nada más, comenzó a desnudarla y Bella se dejó acariciar.
En la madrugada, Bella se removió medio despierta en la cama y al no sentir a Edward a su lado, despertó. El olor a humo de tabaco hizo que se incorporara lentamente. Sostuvo la sábana contra su pecho y miró hacia la ventana. Edward estaba ahí, sentando en la escalera de emergencias y la ventana estaba abierta. Bella hizo una mueca cuando volvió a olfatear. Miró la hora. 2:14 am. Tomó la playera de Edward y se vistió en completo silencio. Edward no la había notado. No usaba playera, simplemente sus pantalones de pijama. Apoyaba los codos en las rodillas y fumaba un cigarrillo.
Bella salió de la cama y fue hasta allá.
-¿Edward?-lo llamó bajito. Él no se inmutó-¿no puedes dormir?-Bella tomó el dobladillo delantero de la playera entre sus manos. Él sólo negó con la cabeza y se llevó el cigarrillo otra vez a los labios.
-Tú vuelve a dormir-le respondió. Bella se acercó un poco más y se recargó en el marco de la ventana.
-No puedo. El olor me despertó. No me gusta, todo el humo entra.
-Pues cierra la ventana, Bella-Edward dijo fastidiado. Bella se quedó callada un momento y lentamente salió y se sentó junto a él. Edward exhaló una bocanada de humo. Bella arrugó la nariz. Edward lo notó con su vista periférica y con un suspiro restregó el cigarrillo en el pasamano de la escalera y lo arrojó lejos.
-Tú no fumas-ella observó.
-Lo estaba haciendo.
-No seas grosero conmigo. ¿Qué te pasa? Estás enojado.
-Nada pasa. Estoy bien-Bella adoptó las misma postura que él.
-No te creo para nada. Algo te molesta…o estás triste-dijo con voz dulce.
Edward simplemente volvió a negar con la cabeza.
Él no sabía que responder. No pasaba nada y pasaba todo. Sólo estaba pensando en todo. Él se sentía temeroso y confundido. No sabía lo que estaban haciendo. No sabía si sentirse de esta manera era normal. Era demasiado poderoso, demasiado perfecto y al mismo tiempo era terrible. Era asqueroso amar tanto a alguien que cualquier cosa que haga va a lastimarte y a pesar de que sabes que estás sangrando por dentro simplemente lo perdonas o ya no le das vueltas al asunto. ¿Era eso correcto? No lo sabía y probablemente jamás lo entendería. El amor era así. Si te mata y te lastima no es para ti, no puede ser amor, no lo mendigues, no lo pidas. El amor debería ser libre y algo bueno, es una navaja de doble filo: así como es grandioso y es grandioso saber que amas y que alguien te ama en respuesta es horrible como al amar tanto a alguien, firmas tu propia sentencia y destrucción.
El amor debería de ser audaz, sin nada de miedo y malditamente fuerte. Nada dura para siempre y el amor entra ahí. El amor no es para siempre ¿quién dijo esa mentira? Siempre va a acabar, de cualquier manera. Puedes morir y la única persona que te ama sigue viviendo pero cuando ésta persona muere ¿qué? ¿Verdad que el amor tampoco dura para siempre?
Edward sabía eso y lo que más temía era eso, que el amor que tenía por y para Bella se acabara. Él sabía que jamás le había dado amor a cuenta gotas, se lo había dado a borbotones, esa era la razón por la cual seguían juntos ¿pero ahora qué? Era consciente que estaba haciendo lo que jamás quiso y ahora no sabía cómo remediarlo: dar amor a cuenta gotas y hacer que Bella le rogara por su amor.
Eso no era vida. Rogar por amor es simplemente nauseabundo, deberíamos de poder contra eso. Es una de las peores bajezas a las que puede llegar un ser humano. Deberíamos saber dejar esos problemas emocionales que nos hacen mierda y entender que ese amor no es para nosotros, no hay que mendigarlo, no nacimos para ser la segunda opción de alguien o para recibir sobras. Es muy fácil decirlo pero hacerlo es jodidamente difícil. Se necesita mucha valentía y fuerza para dar el primer paso.
Edward no sabía qué hacer. Estaba asustado por lo que se venía y por lo que sentía. La amaba, la amaba con locura, estaba jodidamente enamorado pero estaba asustado de estarlo. Le aterraba lo que ella podía hacerle: una simple palabra bastaba para romperle el corazón.
"Simplemente… ¿estoy enamorada de ti o estoy enamorada del sentimiento?" no podía sacarse esas palabras de la mente, era como un "llévame de vuelta al principio". Maldición, deseaba que todo volviera a ser como antes.
-Ya dime-Bella lo sacó de su ensoñación y le sacudió el brazo.
-No puedo decírtelo, Bella. No puedo porque estoy confundido y tengo que ordenarlo primero. No quiero lastimarte.
Bella dejó caer su mano. Edward extrañó inmediatamente su calor.
Bella se quedó en silencio y miró al cielo. No estaba nublado y la Luna estaba arrebatadoramente hermosa. Bella sonrió y dejó escapar un sonido de júbilo entre sus labios apretados.
-Mira la Luna-dijo. Edward alzó la mirada y la miró un segundo. Contempló a Bella. Cabello alborotado, boca de fresa, nariz respingona y pecas. Sonrió.
-Es hermosa-Bella susurró en un arrullo.
-Sí, es perfecta-Edward le respondió de igual forma sin dejar de mirarla. Bella lo miró y Edward se sintió renacido cuando sus miradas se conectaron.
-Me lastimas porque ya no quieres amarme-Bella le dijo. A Edward se le erizó la piel.
-Eso es imposible. Te amo, eso es todo-él le respondió. Bella le acarició la mejilla.
-Pero ya no quieres hacerlo.
-Por supuesto que quiero hacerlo-Edward tomó su mano libre entre las suyas-es que…es que simplemente estoy confundido y asustado. Es todo.
-No lo estés. Que te importe un pepino-Bella le sonrió y Edward asintió en silencio. Era fácil decirlo pero hacerlo era lo contrario.
Le besó la frente a Bella.
-Te amo-le susurró.
-Yo también te amo-ella respondió-simplemente vuelve a demostrármelo. Puedes hacerlo.
Entonces Edward quiso creerle.
-OoOo-
Una noche más, un momento que no se ha ido a la basura, algo más a lo que aferrarse, eso es lo que piensa Bella cuando las horas transcurren y no ha discutido con Edward.
¿Podría algo ser peor que amar a alguien y que no sirva para nada? Bella no sabe la respuesta y no quiere siquiera intentar buscarla. Bueno, algo que va de la mano con eso es vivir con una persona que te daña siempre irreversiblemente y te hace sentir que tienes la culpa de todo. Ese dolor es asfixiante, intolerable. Es desgastante vivir con alguien así y sólo te daña y te daña y te daña hasta que no hay vuelta atrás y te conviertes en todo lo que dijiste que nunca serías y las emociones las entierras vivas, eso es algo malo, porque tarde o temprano van a salir a la superficie y van a joderte así como tú las jodiste a ellas. Pero, al igual que todo, es sencillo decirlo y es difícil hacerlo.
Bella respiró profundamente cuando entró al baño. Edward se había quedado en la cama y Bella se dio cuenta antes de cerrar la puerta que él ya había comenzado a vestirse.
Bella ha quedado jodidamente confundida y lastimada desde esta noche, cuando despertó y fue a hacerle compañía en la escalera. ¿Qué significaba todo esto? No lograba entenderlo. Tal vez era ella y su optimismo ciego mezclado con la culpa, el optimismo de que todo esto podía ser mejor y la culpa que la carcomía: yo hice esto, yo lo arruine y después se dirigía a él y quería gritarle y decirle cómo lo había arruinado todo, que era culpa de él y de nadie más.
Cuando salió de ahí y volvió a la cama, Edward ya estaba abrochándose los pantalones. Bella se inclinó y tomó su ropa interior, se vistió en silencio y Edward ni siquiera se preocupó en hacer la cama. Fue a la ventana y contempló la noche.
Edward sabía que tenían que arreglar lo que seguía ahora, todo este día había pasado como un borrón mientras hablaban de lo que en realidad había pasado con Quil y Roxy y toda esa larga separación y quería y debía arreglar esto antes de volver a Chicago mientras ella iba a Forks; también sabía que esta separación momentánea no iba a mejorar nada, sólo iba a empeorarlo y ni siquiera las llamadas o mensajes que se enviaran iban a servir. Sólo iban a aparentar que todo iba perfecto cuando todo era lo contrario.
-Tenemos que hablar-Bella cerró los ojos fuertemente cuando lo escuchó pronunciar las palabras que tanto temía.
-Sí-ella respondió en un murmullo. No le había gustado esto, tan pronto cómo ambos habían llegado al clímax y habían caído rendidos en la cama, ella se levantó y él comenzó a vestirse. Ni siquiera un beso más, eso indicaba que iba a pasar algo malo.
Bella caminó y antes de que llegara a él, Edward se giró. Tomó su rostro entre sus manos y la besó. Presionó levemente sus labios contra los de ella, se alejó un milímetro y volvió a unirlos. Apresó su labio inferior entre los de él y luego el superior. Bella delineó su labio inferior con la punta de la lengua y él le concedió el acceso, las lenguas se rozaron y Bella tomó el cabello de Edward entre sus manos, se irguió sobre sus puntas y Edward la acercó a él envolviendo los brazos en su cintura. Unos segundos así y luego se alejaron, no abrieron los ojos y Edward delineó con su nariz el perfil de Bella hasta que sus labios se detuvieron en su frente e inhaló profundamente en su cabello. Bella liberó su cabello y apoyó los puños en el pecho de él. Cerraba fuertemente los ojos. Edward dejó un suave beso sobre su frente.
-No puedo seguir con esto, Bella-susurró y el hálito le dejó una sensación fría en la piel.
-Ni yo-le respondió. Entonces se alejaron. Las manos de Bella cayeron sin fuerza a sus costados y Edward zambutió las suyas en sus bolsillos.
Palabras, que poco significan cuando es demasiado tarde.
-Estoy aterrado, no sé si esto que siento es justo.
-Dime qué es lo que sientes, tal vez pueda ayudarte-Bella intentó que la desesperación no se filtrara en su voz.
-Siento que no es justo. Me rompes el corazón, tienes ese poder sobre mí que ni siquiera yo entiendo y todo empeora porque te amo. Creí que el corazón me pertenecía pero resulta que eso ni siquiera es mío. Lo haces como quieres.
-Lo siento…-ella inició.
-No… no sé si debas sentirlo o no. ¡No sé nada!-dijo con desesperación-y no sé si me gusta eso, no sé si es justo amarte y lastimarme.
-Tú también me lastimas-intentó defenderse-y me confundes y tampoco sé si es justo. Antes no sufríamos ¿verdad? ¿Cuándo fue que todo cambio? No es justo que suframos, que nos matemos con esto… esto no sirve si estamos terminando jodidos. Esto es enamorarse de la forma más cruel, esto es estar muriéndome por ti y tú siempre te alejas. Me duele, me está matando y ya no sé qué hacer.
Edward se miró los zapatos y Bella se mordió el labio. Quería llorar, malditamente que quería llorar pero no sabía si hacerlo o no.
-Es sólo que… ni siquiera puedo recordar la última vez que todo se sintió bien, correcto.
Bella sintió que le daban una patada en el estómago, quiso doblarse del dolor.
-¿Esto ya no funciona, cierto?-preguntó con un hilo de voz. Edward la miró y Bella sostuvo la respiración, lo peor vino después, cuando la miró a los ojos y sus rosados labios se curvaron en las comisuras y una arruga se instaló en su frente y pronunció lo único que la haría irse ahora mismo. Su boca se abrió menos de un segundo y volvió a cerrarse. En menos de un segundo, le habían arrancado el corazón de cuajo.
-No.
-Entonces supongo que aquí se termina todo esto-balbuceó y se cruzó de brazos, más para sujetarse el pecho y tratar de mitigar el dolor que para parecer fuerte. Edward sólo miró el suelo y zambutió más las manos en sus bolsillos.
Bella se giró. Tomó las llaves de su auto y su teléfono del buró y se dirigió a la puerta. Sin mirarlo otra vez y con la sensación de su último beso todavía palpitante en sus labios, dijo:
-Sólo quiero que sepas… que siempre habrá un pedacito de ti en mí, siempre.
Entonces se fue.
Tan pronto como Bella salió del apartamento, despertó. Había estado en otra dimensión, como si su cuerpo no haya estado ahí a pesar de que seguía sintiendo el dolor. Se dio cuenta de lo que había sucedido y fue arrojada en una espiral de emociones que irradiaban hacia el mismo punto y dejaban un dolor punzante y nauseabundo: el pecho.
Por cierto, ¿por qué nos duele el pecho? Las emociones están aglomeradas en el cerebro, ¿sería mejor que nos doliera la cabeza? ¿O sería mejor no sentir nada?
Bueno, Bella deseaba con todas sus fuerzas no sentir nada. Las lágrimas cayeron a borbotones por sus mejillas y cuando entró al elevador ya estaba hipando.
¿Cómo podía terminar todo de esta forma? ¿Y los sentimientos que todavía quedaban a dónde irían? ¿Los recuerdos?
Y eso estaba bien, las preguntas que se le estancaban en la cabeza. A Bella todavía le faltaba tiempo para comprender que en realidad no es el adiós lo que duele sino los recuerdos que le siguen.
Subió a su auto sin parar de llorar y si en el camino no se hubiera orillado, la chica probablemente ahora estaría muerta. Las lágrimas le nublaban de agua la vista y de dolor el alma. Sollozó y no se contuvo, se abrazó el pecho y recostó la frente en el volante. Lo quería, lo amaba y lo necesitaba a su lado. Era como un pedazo de papel arrugado tirado ahí. Se llevó los dedos a los labios y los acarició sintiendo todavía el cosquilleo característico que los besos con Edward le dejaban, si cerraba los ojos todavía podía sentirlo. Su pecho presionado a él, sus labios devorándola. Suspiró y emprendió de nuevo la marcha.
Jamás había estado más agradecida de que su apartamento estuviera vacío porque Rosalie y Alice salieron con Emmett y Jasper respectivamente.
Se dirigió a su habitación en estado zombi y cerró la puerta fuertemente. Se dejó caer a la cama y decir que logró controlarse sería una mentira. Bella estaba sollozando, gimiendo, prácticamente estaba aullando.
-No…-gimió y enterró aún más el rostro en su almohada. Se abrazó el pecho deseando que el dolor desapareciera.
No sabe cuánto tiempo ha pasado cuando toma de vuelta su celular y cuando su mente sigue ahí de vuelta: justamente cuando lo amaba tanto, justamente antes de que él perdiera la única cosa real que ha conocido. Va a llamarlo, no importa parecer patética y sin dignidad. Quiere rogarle, quiere pedirle que vuelva, que no de esta manera, así no. Un latigazo de dolor le atraviesa el cuerpo entero cuando enciende su celular y ve la fotografía de Edward. Es que simplemente Edward está en todos lados. En su celular, en su habitación, en su cama, dentro de ella encajado hasta la última célula.
Ahoga un sollozo y ve la hora. Ha pasado una hora y doce minutos desde que llegó a su casa y el dolor no ha remitido. Se lleva el teléfono a la oreja y cierra los ojos fuertemente. Un timbrazo, dos timbrazos, tres, cuatro, cinco…Edward no contesta, seis, siete… Edward no quiere hablarle…buzón de voz. Bella sostiene la respiración y sin abrir los ojos habla:
-Esto no puede terminarse así… llámame y volveremos como antes. Sólo llámame y di mi nombre. Te necesito…-antes de terminarlo, dice lo último, lo que pondrá los puntos suspensivos, sabe que es algo arriesgado pero a estas alturas ya no le importan los riesgos-te amo, Edward-luego cuelga.
Se tira de nuevo a la cama y las lágrimas reanudan su marcha. Bella se ha quedado dormida mientras llora esperando la llamada de Edward.
Una hora y media después despierta sobresaltada y toma el teléfono en sus manos. No hay llamadas.
-No…-vuelve a gimotear y los ojos le pican.
Ya nada queda aquí, no hay razón alguna para quedarse dos días más en Seattle cuando puede adelantarse e irse a Forks antes de tiempo. Sin contarle nada a nadie, simplemente desaparecer por un momento.
Bella está decidida y con esa misma disposición comienza a empacar. Cuando abre el primer cajón cierra los ojos y toma la playera de Edward, se la lleva al rostro pero no huele a él. Huele a detergente, aun así no la aparta y llora un poco sobre ella.
Maldición, lo añora y las rodillas se le doblan y cae al piso desolada. La playera es su única salvación por un momento, ¿¡Por qué él tuvo que arruinarlo?! Sigue culpándolo y arroja la playera lejos, como si fuera fuego.
Ahora Bella está dispuesta a hacer las cosas bien y se dedica a empacar, le toma un esfuerzo descomunal no tocar las cosas de Edward y olfatearlas.
Esperaba que Edward estuviera despierto, sentado en su silla justo al lado de su ventana mientras ve la ciudad y piensa en ella pero hay algo que la sacude y la hace ser realista. Si Edward estuviera pensando en ella y añorándola hubiera llamado ya, ese pensamiento la hace voltear a la cama y ver su teléfono inmóvil y mudo. Suspira.
Finalmente tiene su maleta lista y se va a la cama dispuesta a descansar un rato no sin antes tomarse un par de aspirinas y beber agua. La deshidratación ha hecho que la cabeza le palpite.
Despierta temprano y se prepara para un viaje en autobús a Forks, no llevara su auto porque sabe que se detendrá y contemplara el retrovisor pensando en volver.
Cuando está lista sale de su apartamento y toca la puerta de su vecina. Su nombre es Dennis y es una chica que estudia en la UW y hace un año llegó al edificio, ahora se prepara para su segundo año de Universidad. Bastante divertida y linda, 19 años y soltera.
Dennis abre la puerta y va medio dormida, usando su pijama y su cabello negro revuelto. Tiene las mejillas sonrojadas y abre los ojos completamente cuando ve a Bella.
-¿Qué, en el nombre del infierno, te hace despertarme tan temprano?-reniega y Bella medio sonríe.
-Escucha… me voy a Forks antes de lo planeado. ¿Puedes decírselo a Rose y a Alice?
-Seguro-Dennis se cruzó de brazos-¿te vas en tu auto?
-No, tomaré un autobús. Te veo después, volveré a mi trinchera-Dennis le regala una sonrisa y la abraza.
-De acuerdo, cuídate.
Un último beso y Bella se aproxima al elevador. Dennis bosteza y cierra su puerta.
Bella está temblando cuando llega a la estación y compra su billete. Las lágrimas siguen amenazando con salir, así que mejor se dedica a cambiar su protector de pantalla, por ahora.
Edward no la llamó y eso le parte el corazón. Si es que todavía lo trae consigo y no lo dejó tirado en la habitación de Edward. Dolía pensar en él. Es triste cuando las personas que te dieron los mejores recuerdos se convierten en un recuerdo.
Cuando Bella sube al autobús, no mira atrás. Toma su asiento, afortunadamente no hay muchas personas que vayan a Forks y tiene el privilegio de tener dos asientos para ella sola. Cierra los ojos y desea desaparecer, desea poder dormir para olvidar por un momento todo.
El autobús comienza a andar y Bella aún no está dormida a pesar de que está cansadísima. Bella no mira atrás.
Cuando el autobús lleva diez minutos de camino, Bella finalmente se ha quedado dormida.
...
Me iré lentamente y las dejaré procesarlo... las leo en los comentarios.
