Disclaimer: Twilight y sus personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo sólo juego con ellos.
Confesiones de un universitario
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Creo que ésta está más larga que la anterior. Estoy leyendo todas sus quejas ahora. ¿Cómo pueden creer que soy tan mala después de todo?
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"No debí haberte dicho que te amaba. No debí entregarte mi cuerpo, mi alma, todo lo que era. Y no me arrepiento, el problema es que sigo siendo tuya, y ya nada mío me pertenece".-Cómo sobrevivir a corazones rotos.
…
Ella necesitaba de vuelta esa vitalidad, esa sonrisa, el brillo en sus ojos, esa independencia; y es que su relación era… era algo indescriptible. Se había transformado y había tomado un nivel único e irreparable. Se convirtieron en necesidad, se complementaban, se respiraban. Si él estaba sin ella sentía que se ahogaba y los ojos de ella adquirían un brillo diferente cada vez que lo veía.
No podían estar lejos del otro, sentían que se morían. Se enlazaron, se retorcieron juntos y luego un hilo los amarró y el hilo se hacía cada vez más grueso. No necesitaban palabras, ya no. Aprendieron a amarse también en silencio. Una simple mirada, un simple toque y ya se habían dicho todo. Si te encontrabas junto a ellos y se miraban, tenías que huir o dejar de verlos porque sentías que violabas su intimidad, algunos llegaron a sentirse como si los estuvieran viendo practicar sexo. Se veían completamente enamorados y su mirada parecía contener tantos secretos. Todos decían que eran afortunados. Él la poseía con la mirada, ella con un toque, por más inocente que fuera. Saltaban rayos y centellas. Eran perfectos. Era una obra maestra. Cualquier persona que los veía creía de nuevo en el amor. Eran como espejos. Hacían lo mismo. Si él pasaba una mano por su cabello, ella lo hacía al segundo siguiente. La gente se sorprendía cuando lo hacían a la par. Se respiraban. Se deseaban. Se adoraban. Simplemente, se amaban.
Sigo sin comprender cómo es que toda esa magia se nubló porque seguía estando ahí, sigo sin comprender cómo es que se las apañaran para vivir después de haber experimentado semejante milagro.
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Justamente cuando Bella se decide a tomar un taxi que la lleve a casa de Charlie, una vez que ha bajado del autobús, Rosalie la llama.
-Hola-la saluda con un murmuro.
-¿Puedo saber por qué te fuiste antes de lo acordado?-preguntó Rose desde el otro lado de la línea. Porque me rompieron el corazón y me lo arrancaron y lo pisotearon y le escupieron, quiso contestarle Bella.
-Ehh… no lo sé-mintió-sólo se me ocurrió.
Rosalie soltó un quejido.
-¿Pero tan temprano? Ni siquiera te despediste
-Lo superarás-aseguró.
-Ya lo sé-Rubia le respondió alegre-bueno, entonces supongo que te veremos en dos días.
-Sí, seguro-Bella apretó los ojos-llámame cuando lleguen-luego colgó.
Antes de bajarse del taxi inhaló profundamente y se preparó para ver a Charlie y tratar de poner cara de valiente.
Charlie no estaba. O estaba en casa de Carmen o estaba trabajando. Bella no vio su placa en el mesón a lado de la puerta así que obtuvo la respuesta.
Un poco más aliviada de no tener que explicar y poner cara linda, se dirigió a su habitación. Cerró la puerta de un portazo. ¡Maldición, hasta su habitación le recordaba a él!
Se llevó las palmas de las manos a las sienes y las frotó. Se arrastró a la cama pero ya no pudo dormir, simplemente pudo llorar.
-OoOo-
Bella tuvo muy poco tiempo, a su parecer, para poder componerse un poco. Rosalie y Alice llegaron a Forks alrededor de las 4:30 apenas dos días después de que Bella llegó. Ese no había sido tiempo suficiente.
Rosalie y Alice fueron directamente a su casa y subieron las escaleras corriendo, Bella estaba en su habitación y acababa de tomar una ducha. Ya no había llorado para evitar cualquier tipo de hinchazón y moqueo que la delatara.
-¡Bella!-Alice se acercó a la cama dando saltitos y se sentó a su lado-¿cómo estás?
Lamentablemente viva, pensó.
-Bien-medio sonrió y siguió cepillándose el cabello-¿cómo les fue?
-De la mierda-contestó Rose-Alice casi nos mata porque su maquillaje estaba imperfecto-rodó los ojos y Bella soltó una risita inconscientemente. Eso sonaba a Alice.
-Oye, por cierto ¿qué no te despediste de Edward tampoco o qué?-Bella sintió que una oleada de dolor le apretujó el pecho. Su corazón se seguía acelerando al escuchar su nombre.
-¿Por qué?-preguntó con completa y honesta curiosidad.
-Ah bueno, es que Dennis fue al apartamento y nos dijo que Edward fue a buscarte esa misma mañana que te fuiste…-Bella sentía que si respiraba iba a comenzar a hiperventilar-y que tuvo que irse a Chicago.
-Oh…-Bella resopló y hundió los hombros. Rosalie se sentó en la silla de su escritorio y se apoyó con sus pies para acercarse a ellas.
-¿Qué significa ese "oh"?-preguntó Alice y comenzó a trenzar un mechón del cabello de Bella.
Bella respiró profundamente. No sabía que sentir. Ansiedad, miedo, tristeza, dolor, alegría. Sentía que iba a vomitar. Edward había ido a buscarla, eso significaba que él quería arreglar las cosas y prefirió el espacio de una noche y arreglarlo frente a frente.
-Edward y yo terminamos…-se explicó. Rosalie y Alice se quedaron mudas, las manos de Alice se congelaron en su cabello-entonces le llamé y le dije que me llamara de vuelta si es que quería arreglar las cosas. No llamó en toda la noche así que decidí venir pero él fue a buscarme entonces… entonces quiere arreglar las cosas-Bella terminó con una sonrisa en el rostro, al fin había comprendido.
-Ehh…bueno, no logro comprender por qué carajos terminaron. Sí, su relación estaba medio jodida pero se podía arreglar hablando pero estoy contenta de que… vayan…a…arreglarlo-Rosalie terminó pensativa.
-Sí, yo también-Bella pegó un salto-veamos una película y después salgamos a cenar-ella misma se sorprendió por su iniciativa ¡pero no podía estar más contenta! Finalmente se iban a arreglar las cosas y había aprendido la lección de la forma más cruel pero todo iba a estar bien. ¡Genial!
-OoOo-
Junio 20, 2014
Ellas siguen en Forks. Bella esperó toda la tarde, la noche y todo el día siguiente al que las chicas llegaron, la llamada de Edward.
Él no llamó de vuelta y Bella lloró en su habitación, a solas. Se suponía que tenía que llamar. Él fue a buscarla y ella le había dicho que él tenía que llamarla, después de todo, él terminó con ella. El pensamiento le revolvió las tripas y le removió el dolor en el pecho.
Bella contemplaba su teléfono pero él no llamaba aún y entonces se sentía que había caído tan bajo y eso la imposibilitaba para poder sentir algo más, luego venían los recuerdos (lo que más dolía) cuando él decía por siempre y para siempre, cuando la besaba, cuando le sonreía, cuando se reían juntos, cuando la hacía suya. Ahora en realidad entendía que lo que más dolía eran los recuerdos, no el jodido adiós.
Se limpió las lágrimas con rabia y apagó su celular. Ya no iba a esperarlo, él pudo haber llamado ya y no lo hizo. La tecnología podía joderse.
Después de un momento, miró el reloj. 12:01 am. Veinte de junio. Cumpleaños de Edward. Una lágrima se deslizó por su mejilla. Carajo, no iba a poder ignorarlo. En lugar de encender su teléfono de vuelta bajó a la cocina, tomó una cerilla y abrió el refrigerador. Tomó un muffin de los que había preparado en la tarde y enterró la cerilla en el centro. Lo dejó en la mesa y se sentó. Encendió la cerilla y cerró los ojos.
-Feliz cumpleaños a ti…feliz cumpleaños a ti…-cantó en un susurro tembloroso, las lágrimas le seguían escurriendo por las mejillas. Se quedó callada y apretó los ojos fuertemente. Pidió un deseo.
-Sé feliz-susurró mientras Edward se apoderaba de su mente. El hálito hizo que la flama de la cerilla se tambaleara. Bella abrió los ojos y sopló. Tiró el muffin a la basura.
Cuando despertó por la mañana y bajó a la cocina Charlie estaba desayunando.
-Oh, hola-él la saludó-no quise despertarte-explicó cuando Bella alzó una ceja al ver su plato.
-Bueno, gracias supongo-se dirigió al refrigerador y tomó la leche y la caja de cereal. Se sirvió en un cuenco y cuando abrió el cajón para tomar una cuchara, Charlie se aclaró la garganta.
-Bueno… ¿y cómo va todo?-le preguntó con valentía. Se sentía mal por ver a Bella, verla intentar superar todo. Era muy triste.
-Bien-ella mintió y se sentó frente a él-¿por qué preguntas?
-Bueno… sólo lo recordé… recordé su cumpleaños y…-comenzó pero Bella lo interrumpió.
-Papá ya déjalo-Charlie cerró la boca de golpe-terminamos por mutuo acuerdo-mintió-una ruptura limpia, se supera más fácil así ¿de acuerdo? Voy bastante bien-Charlie se escudó con las manos y Bella suspiró.
Charlie sabía que todo era mentira y rápidamente se dio cuenta de que él había terminado con ella porque si Bella lo hubiera dejado no lloraría todas las noches en su habitación. Charlie podía escucharla aunque ahogara su llanto en la almohada. Era demasiado fuerte.
Comenzaba a odiar a Edward.
Se levantó y le acarició el cabello. Bella cerró los ojos y sostuvo el aliento.
Finalmente, ellas vuelven a Seattle dos días después. Bella está ansiosa porque estar en Seattle le recuerda todavía aún más a Edward y ha estado tentada a llamarlo. Casi lo hace pero no había vuelto a encender su celular.
Cuando entran a su apartamento ella va directo a dejar los equipajes en las habitaciones mientras Alice y Rosalie preparan la cena.
Cuando entra a su habitación le frunce el ceño a las cajas que están sobre su cama. Bella se acercó y después de dejar su equipaje a un lado abre la primera caja. Ay no, no debió hacerlo. Ahí dentro están sus cosas, las cosas que tenía en la habitación de Edward, regadas por todos lados, en sus cajones, en el baño, en su buró, en su cama. Incluso está el peluche de tortuga con el que solía dormir. Edward había estado demasiado celoso de ese maldito peluche porque ella prefería abrazar a esa cosa antes que a él, lo escondió varias noches pero ella siempre lo encontró.
Un estremecimiento le recorrió el cuerpo y se sujetó el pecho con ambas manos para tratar de sostener las oleadas de dolor. Un nudo se le instaló en la garganta.
¿Cómo pudo haberlo hecho? Hubiera preferido que se hubiera quedado con ellas o las hubiera tirado o enviarlas después de mucho tiempo pero no ahora. ¿Por qué? Después de tanto tiempo, después de todo, después de que lo amó, de que le entregó su corazón, su alma, su cuerpo, lo hacía. Después de días y noches de camisas a cuadros en dónde hacían el amor y él la marcaba como suya, como su posesión le devolvía sus cosas y la dejaba ahí sola y tirada.
Abrió las otras cajas con premura deseando encontrar también las cosas de él y comenzar a fantasear en que él se iba a vivir con ella. No, nada de eso. Más y más cosas de Bella Swan estaban ahí contenidas.
Un sollozo le desgarró la garganta y comenzó a llorar. Rosalie y Alice lo escucharon y fueron hasta allá.
-¿Bella?-Rosalie la llamó y corrió hacia ella. Bella se estaba abrazando a ella misma mientras se balanceaba. Alice fue a ver lo que había en las cajas y musitó un "oh" ahogado.
-¡Él ni siquiera quería intentarlo de nuevo! Sólo me llamó para entregarme todo esto ¿¡Cómo pudo hacerlo, Rose?!-gritó desesperada mientras Rosalie la sostenía con fuerza.
Alice y Rosalie se encargaron de guardar las cosas porque Bella ni siquiera podía ver de nuevo las cajas. Cenaron en la sala con los platos en sus regazos y consolaron a Bella el resto de la noche. Finalmente se quedaron dormidas en el sofá.
A la mañana siguiente, Bella ha tomado una decisión: irá a vivir con Renée un tiempo. Sabe que se perdió a si misma mientras le entregaba todo a Edward, estaba demasiado ocupada amando a alguien más que no se dio cuenta cuando se salió del carril. Cuando dejó su piel y se convirtió en alguien más. Le gustaría ser su vieja yo otra vez así que intenta buscar su lugar en el mundo primero.
No sabe que es peor: haber terminado su relación o haberse perdido a sí misma. Ese es uno de los peores sentimientos, cuando te das cuenta que te has perdido a ti misma. Dejas tu verdadera piel en algún lugar, no sabes en dónde exactamente. Te conviertes en todo lo que dijiste que nunca serías. Odiaba ese sentimiento: como si estuviera aquí pero no estaba, como si a alguien le importara pero no les importa. Como si perteneciera a algún otro lugar excepto aquí.
Y la pregunta más frecuente que el ser humano que anda perdido puede hacerse: ¿vivo o sólo respirando?
Le gustaría ser su vieja yo otra vez, demonios que le gustaría, pero seguía tratando de encontrarla.
Bella podía cerrar sus ojos para evitar ver cosas que no quería ver, pero no podía cerrar su corazón para evitar sentir lo que no quería sentir, así de sencillo y es que la mayoría de las veces las personas nos obsesionamos con el corazón equivocado ¿era Edward el equivocado para ella? ¿O era ella la equivocada para él? Simplemente deseaba ser mejor, así podría ser suficiente para él y era lo que más la atormentaba.
Rose y Alice la dejaron irse sin rechistar. Bella había empacado todas las cosas de Edward en cajas, así como él había empaquetado las suyas, las subió a su auto y cuando finalmente se despidió de todos, sin que ellos supieran eso, fue hasta su apartamento. Entro con la llave que habían intercambiado y fue hasta su habitación.
Entrar ahí fue malditamente duro, Bella se rompió, como si le hubieran arrojado una bola de demolición. No estaba lista y creía que nunca iba a estarlo. Bella creía que nunca iba a superarlo, ni siquiera lo había intentado.
Una lágrima cayó sobre la superficie de una caja, al menos se secaría antes de que Edward volviera y así él no vería cómo le seguía perteneciendo.
Salió corriendo de ahí, como si el apartamento estuviera en llamas pero en realidad ella era la que se sentía quemar.
Simplemente Bella no podía sacarse los recuerdos de su mente ni de su corazón, se sentía imposibilitada para hacerlo. Ambos se habían unido desde el inicio, se enseñaron de su pasado pensando que su futuro eran ellos.
Edward había arrasado con todo, con todo lo que ella alguna vez pudo tener, se sentía como un cascarón vacío, le había dado todo y lo peor de todo es que ella ni siquiera se dio cuenta de cuándo ocurrió eso. Él le había enseñado porque los huracanes eran nombrados como las personas.
Renée estaba contenta de que Bella ahora quisiera vivir con ella pero no ocultó su pena cuando Bella le dijo que ella y Edward habían terminado. Bella le contó todo mientras lloraba, eventualmente Renée también lloró y sólo la abrazó ahí. Bella se quedó dormida en el sofá, entre los brazos de Renée mientras ella le acariciaba el cabello.
Por la mañana, cuando Bella salió de la ducha tomó su teléfono. Una parte de ella quería encenderlo simplemente para distraerse un poco, pero esa era una parte muy pequeña. El resto de su ser le decía que lo encendiera para esperar una llamada o un mensaje de Edward.
El corazón se le aceleró y los ojos se le llenaron de lágrimas cuando vio un montón de llamadas perdidas.
-Edward…-susurró con voz ahogada. 15 llamadas y un sólo mensaje de voz. No quería abrirlo, malditamente que no pero las manos le temblaban y el corazón le saltaba desbocado al imaginarse su voz, la podía tener más cerca, después de tanto tiempo pero el miedo la carcomía. ¿Qué era lo que ese mensaje diría exactamente?
Sin hacer nada más, apagó el teléfono y lo arrojó a la cama. Las rodillas se le doblaron y cayó al piso. ¿Por qué? ¿Por qué él le hacía esto? Simplemente la había llamado otra vez para romperla, romperla como a una promesa. Como a la promesa de "para siempre".
El tiempo no iba a volar, era como si estuviera paralizada, en ese mismo momento. No podía superarlo. Para poder superar algo tenías que ser mentalmente fuerte pero ella no estaba lista para serlo.
Bella se arrastró entre lágrimas y gemidos de dolor hasta la cama, en donde se zambutió por el resto del día.
Renée fue a buscarla y ella le dijo que quería estar sola.
-Bella…por favor, hija. Sal de aquí-Renée trató de quitarle la colcha. Bella la apretó más fuerte.
-No, mamá. Como dije…estoy cansada-y harta, harta de ser la que siempre da todo y la que siempre llora, pensó y cerró los ojos fuertemente. Las lágrimas ya tenían mojada su almohada.
Bella se quedó con Renée por dos semanas. Dos semanas que no la ayudaron a superarlo. Se cumplió un mes desde el final y Bella simplemente no podía dejarlo ir. Ansiaba su toque, lo añoraba y deseó con todas sus fuerzas no haber tomado una ducha desde esa noche sólo para tener su olor en ella.
Rosalie y Alice estaban preocupadas y tristes. Ya nadie hablaba, cuando se reunían en la sala a ver películas por la noche, ya nadie hacia chistes. Bella ya ni sonreía y dejaron las películas de amor para después.
Bella casi no dormía, simplemente se pasaba la noche llorando. ¿¡Por qué!? Se preguntaba con desesperación, ¿¡por qué tuvo que entregarle todo?! Le había dado todo: su corazón, su amor eterno, su alma, su cuerpo y ahora ya no quedaba nada para ella. Edward se lo había llevado en su equipaje, siempre que Edward se iba se llevaba un pedacito de ella con él y cuando recordaba las últimas palabras que le había dicho a él, todo se desmoronaba.
"Sólo quiero que sepas… que siempre habrá un pedacito de ti en mí, siempre" pues Bella no sentía nada, no sentía y sentía-al mismo tiempo-que tenía algo de él. ¿Qué era lo que tenía ahí dentro?
Una tarde estaba en su habitación, sentada en su cama y contemplaba su teléfono. Ya lo había encendido y había borrado todas las llamadas y también el mensaje de voz. Jamás lo escuchó. Tomó su celular y le escribió un mensaje. Aún no había borrado ningún mensaje, ninguna fotografía ¿para qué? Rara vez lo usaba, no se molestaba en borrarlo, aún no tenía la fuerza suficiente para pasarse por el rollo fotográfico.
"Sé que no debería decirte esto pero simplemente no puedo dejar de pensar en ti, en donde sea que estés" tecleó. Lo borró y dejó su teléfono a un lado.
Luego fue a la sala, evitaba pasar tiempo sola y ahora no era una buena idea estar sola. Escuchó a Alice y a Rosalie hablar en murmullos. Se detuvo.
-¡No!-decía Rosalie-te digo que él volvió-Bella se abrazó el pecho-volvió el domingo en la noche y el martes se fue temprano.
-¿Pero y luego qué?-preguntó Alice-¿no lo van a arreglar?
¿Se fue? ¿A dónde? Se preguntó Bella, se apoyó en la pared y escuchó atenta.
-No lo sé, Ali-le contestó Rose-lo único que me dijo Emmett fue que se la pasó encerrado en su habitación desde el domingo, desde que volvió de Chicago y el lunes en la tarde salió y sólo les dijo: "Me voy a Nueva York", el martes les dijo adiós y ya. Ni siquiera habló con ellos, y mucho menos les dijo cuánto tiempo se quedaría allá.
¿Qué? ¿Nueva York? ¿Por qué? Bella lo sintió más lejano que nunca. Si alguna vez hubo una posibilidad de arreglarlo ahora era imposible. Tan lejano. Un nudo le creció en la garganta.
Ahí era cuando el sentimiento se hundía y se ahogaba, no quería extrañarlo de esa manera, no quería necesitarlo así. Taxis amarillos y calles concurridas que no se lo traerían de vuelta, Bella simplemente deseaba que Edward la hubiera llevado con él. Nueva York, Chicago…mundos enteros lejos de ella.
-¿Qué hay en Nueva York?-la voz de Alice la trajo de vuelta.
-Nada…por eso se fue ahí, estoy casi segura. Ahí no hay nada-respondió simplemente Rosalie. Bella escuchó que alguien se ponía de pie y corrió a su habitación. Bueno, pues Rose tenía razón, ahí no había nada, nada que le recordara a Bella.
Ahogó las lágrimas y salió. Rosalie ya no estaba en la sala y Alice estaba viendo la televisión.
-Hey-la saludo y Alice la miró-¿cómo va todo?
-Bien-mintió Bella-¿algo nuevo?
Alice desvió la mirada de vuelta al televisor.
-Nop, nada-meneó la cabeza. Bella apretó los labios.
-Ya vuelvo. Creo que me hace falta ejercicio. Iré a estirar los músculos-Bella se despidió y Rose llegó con una botella de agua.
-¡Hola!-la saludó-¿a dónde vas? Quédate, veremos "No te lo pongas"
Bella hizo una mueca.
-Creo que yo paso. De todas formas iré al gimnasio o algo así.
-Oh… ¡de acuerdo! ¡Tonifica ese trasero!-Rosalie la nalgueó cuando Bella pasó junto a ella. La castaña pegó un brinco y soltó una risita. Alice y Rose la vieron sorprendidas, se habían congelado.
-Nos vemos-Bella se fue a su habitación fingiendo no haber notado sus reacciones.
En un inicio sólo había pensado en mentir sobre el ejercicio pero ahora que estaba sin hacer nada se le hizo una buena idea. Se puso su ropa deportiva y se encaminó a su auto. Decidió hacerlo al aire libre aprovechando que Seattle no estaba lluvioso y fue al parque. Cuando comenzó a correr eran las 7:30 pm.
Bella sabía que no debería seguir así, sumida en esa profunda tristeza y sin darle vuelta a la página mientras Edward se había ido a Nueva York probablemente buscando un nuevo comienzo, tal vez hasta había cancelado su contrato en el buffet de abogados en dónde hacía sus prácticas, Bella sabía que comenzaría a trabajar en septiembre pero ahora ya no sabía nada. ¿Y qué si él jamás volvía a Seattle? No lo volvería a ver jamás. Él iniciaría una nueva vida, con una chica, se casaría…Bella detuvo esos pensamientos cuando el pecho le escoció.
Tal vez una buena forma de superarlo era fingir que ya no le importaba, convencer a los demás y de paso a ella misma que ya no le importaba, que no lo extrañaba; pero en realidad hacer eso es algo malo. Realmente nunca cierras círculos, sólo te opones a ellos pero jamás lo llegas a superar del todo. Bella no sabía el daño que su decisión le haría.
Bella finalmente lo aceptó y se decidió por eso. Por fingir y convencerse. Lo siguiente que hizo fue concentrarse en el ejercicio, se concentró en la ardiente y fabulosa sensación de su pecho subiendo y bajando, de sus músculos calentándose y tensándose, volviéndose a retorcer y contó los latidos de su palpitante corazón. Disfrutó la sensación del sudor chorreando en su frente y en sus sienes, del cabello pegoteado al cuello y de sus pies calientes.
Cuando terminó, ya no había sol. La Luna estaba sola en el cielo, no se veían las estrellas y una vez que se dirigió a su auto mientras bebía de su botella de agua se detuvo para sentir el viento previo a la lluvia en su cuerpo, refrescándola por el sudor.
Bella sabe que la Bella que entró a su auto en ese preciso momento, es otra.
Bella no dejó de ejercitarse ningún día y se la pasó disfrutando de la sensación de libertad que dejaba el correr. Mientras corría podía jurar que no pensaba en nada, simplemente se dedicaba a ella misma y se dedicaba a su entrenamiento. Por las mañanas iba al gimnasio y por las noches iba a correr; no quería dejar pasar la sensación jadeante y del viento en su cabello, la primera vez que lo pensó le recordó a Edward pero rápidamente lo bloqueó. Ahora el viento en el cabello no le recordaba a nada.
Rosalie le tocaba el trasero para cerciorarse de que se estuviera tonificando.
-¡Ya estuvo bueno, lesbiana!-Bella alejó su mano de un golpe. Rose se rió. Bella rodó los ojos y siguió preparando la mezcla para hacer galletas.
Kate y Nessie vendrían a cenar y decidieron hacer galletas para todas. Alice se estaba encargando del puré y del pollo. Rose de los espaguetis y la ensalada.
Cuando Kate y Nessie llegaron, las galletas estaban casi listas.
-¿Cómo están?-Kate las abrazó y les besó la mejilla. Kate tomó el rostro de Bella entre sus manos después de besarla en la mejilla y mientras Alice y Rose recibían a Nessie, la miró a los ojos-¿cómo estás?-le preguntó en un susurro, la pregunta parecía implicar algo. Bella sabía exactamente qué.
-Estoy mejor-le contestó sinceramente. Los ojos de Kate relampaguearon y la abrazó.
-¡Esa es mi chica!-le susurró al oído. Bella le sonrió.
Nessie le dio un abrazo rompe huesos y le besó ambas mejillas.
-¿Cómo está la chica Swan?-le preguntó mientras le apretaba las mejillas. Bella intentó zafarse.
Kate ya había entrado a la cocina seguida por Alice y Rosalie-¡no quiero mentiras!-le susurró ferozmente.
-Estoy mejor. Ya entendí, ya sé qué hace tiempo que se acabó y que ya no hay nada…-Nessie liberó sus mejillas y la tomó por los hombros-que esa…magia ya no está más aquí. Puede que esté "bien"-hizo las comillas con sus dedos-pero no estoy del todo bien. Sigo tratando.
Nessie le dio una sonrisa temblorosa.
-Realmente te hizo mierda, ¿verdad?-Renesmee le preguntó y la sacudió levemente.
-Es que lo quiero mucho-ella le respondió con una sonrisa apretada y resignada. Renesmee frunció el ceño en dolor y la abrazó fuertemente.
-Puedes hacerlo, B. Nos tienes a nosotras, y a tu madre y estoy segura que también a Charlie-le dijo al oído.
Bella cerró los ojos y suspiró.
-Gracias, R. Es todo lo que quiero.
Luego fueron a la cocina.
Bella intentó iniciar el tema de las relaciones. Era la prueba de fuego, ahí sabría realmente si sus magnánimos esfuerzos estaban funcionando.
-¿Y Jake?-le preguntó a Nessie cuando estaban preparando el comedor para comenzar a comer.
-Uh, él está bien. Jodidamente ardiente y completamente enamorado-dejó escapar un suspiro y Bella rodó los ojos. Renesmee podía llegar a ser un poco melodramática.
Kate dejó salir una risilla.
-Te apuesto a que sí-metió el dedo en el puré y se lo llevó a la boca-mhmm…esto está bueno-saboreó.
-¿Y Garrett?-Rosalie arqueó una ceja y la miró. Kate rodó los ojos y se sentó de golpe en la silla.
-Discutimos-chasqueó la lengua-ahora no me lo recuerdes.
-Bueno, tengo a alguien de mi lado-Bella le palmeó la cabeza.
-Pero…Kate y Garrett discutieron no…terminaron-dijo Alice confundida.
-¿Y?-Bella se encogió de hombros y comenzó a servir en los platos-hay corazones rotos de por medio, yo estoy bien con eso.
-¿Eso se supone que lo has superado o qué?-Rosalie preguntó. La confusión y la inseguridad tatuadas en su mirada.
Bella volvió a encogerse de hombros.
-Edward puede joderse-respondió y le tendió un plato. Volvió la vista a la comida y siguió sirviendo. Todas se miraron confundidas y asustadas. Bella lo notó y sonrió triunfante internamente: había logrado confundirlas y hacerlas bajar la guardia. Si seguía así, lo demás sería pan comido.
-¡Vaya!-musitó Nessie-ese es un gran paso, Bella.
Ella volvió a encogerse de hombros.
-Estuve practicando por mucho tiempo la superación. Entonces me pregunté ¿por qué hay chicas que lo superan tan rápidamente y yo no puedo superarlo? Luego me dije: "¿Por qué no? ¿Qué tiene él que lo hace diferente al resto? Nada, absolutamente nada."
Bella sentía como si ella misma estuviera retorciendo la estaca en su pecho pero sabía que eso lo valdría, valdría la pena si iba a poder superarlo.
Las chicas volvieron a quedarse boquiabiertas.
-¡Así se habla, chica!-Alice le tendió la mano y chocaron los cinco-¡jodidos hombres! ¿Qué tienen de diferente? ¿Un pene? ¡Por Dios! Estoy segura que allá afuera hay mejores penes.
Echaron la cabeza atrás mientras se reían. Luego se dedicaron a cenar.
Entonces, una vez que terminaron fueron a la sala y comenzaron a comer galletas.
-¡Adivinen que descubrí!-Rosalie vitoreó y pegó un salto. Luego tomó su teléfono.
-¿Qué?-Kate le preguntó aburrida. Rose la miró feo.
-Oh, bueno. Una vez estaba por aquí, en internet y descubrí que alguien en ésta misma habitación escribía canciones-las miró a todas lentamente-y comencé a leerlas y ¡Dios santo! ¿Quién pudo haberle destrozado el corazón de esa manera?
-¡Rosalie no!-bramó Renesmee e hizo que pegaran un salto.
Rubia se rió.
-¡Yo no tengo la culpa de que tu nombre en internet fuera el mismo que en la vida real!-se defendió.
-¡Lee una!-Alice chilló.
-¡No!-Nessie la vio feo e intento arrebatarle el teléfono a Rosalie. Ella se escabulló, entonces la sala se llenó con gritos de "Léelas" y "No lo hagas"
Renesmee finalmente aceptó que las leyeran.
-¡Hay de todo! ¿Cuál quieren?-preguntó Rosalie mientras deslizaba su dedo en la pantalla-¡Oh, hay una muy linda! Pero es de corazones rotos y no quiero molestar a nadie-miró intensamente a Bella. Bella le mostró el dedo medio.
-Sólo léela-ella le restó importancia con un gesto de mano.
-¿Estás segura?-Rose hizo una mueca.
-Sí…adelante.
-Bueno…-ella se aclaró la garganta y Renesmee soltó una risita-comencemos… "Todavía recuerdo la expresión en tu rostro…
-¡Ay no!-Nessie gimió y se cubrió el rostro con las manos. Ellas se rieron bajito.
-"Todavía recuerdo la expresión en tu rostro…-comenzó de nuevo-alumbrada en la oscuridad, a la 1:58 am, las palabras que susurraste sólo para nosotros. Me dijiste que me amabas, entonces ¿por qué te fuiste lejos? Lejos"
-¡Oh por Dios!-Bella chilló y abrazó un cojín contra su pecho. Alice le acarició la espalda. Renesmee se descubrió el rostro y había comenzado a llorar un poco.
-"Recuerdo el olor de la lluvia fresca en el pavimento. Corrí fuera del avión, ese 9 de julio, el latido de tu corazón a través de tu camisa. Todavía puedo sentir tus brazos…-Rosalie miró hacia arriba.
Renesmee estaba llorando y Bella se estaba mordiendo el labio compulsivamente. Alice y Kate la miraban nostálgica-… pero ahora voy a sentarme en el piso usando tu ropa, todo lo que sé es que no sé cómo ser algo que extrañes. Nunca pensé que tendríamos nuestro último beso. Nunca imaginé que terminaríamos así. Tu nombre, tu nombre para siempre en mis labios"
-¡Oh por Dios!-Bella chilló y se largó a llorar.
-¿Debería seguir leyendo?-preguntó Rosalie en un susurro cuando Nessie abrazó a Bella.
-Por ahora no-le dijo Kate preocupada y le acarició el cabello a Bella.
-OoOo-
Una noche, Bella volvía de correr y se detuvo en la sala para saludar a Alice y a Rosalie.
-¡Oh, Bella!-Rose la detuvo tan pronto como la vio-ven aquí. Tengo que hablar con ustedes.
-Oh, mierda-ella musitó y Rose rodó los ojos. Entonces Bella fue a sentarse junto a Alice en el sofá.
-De acuerdo…-comenzó Rose-verán… Emmett y yo nos vamos a California.
Alice y Bella se congelaron.
-¿Qué?-preguntó Alice-¿por qué?
Rose chasqueó la lengua.
-Bueno, Emmett siempre ha querido ir y trabajar en Cali, yo fácilmente puedo encontrar un trabajo ahí. Ya es hora de que vaya buscándolo-suspiró-y pues… iremos juntos.
-¡Wow, vaya!-Alice musitó.
-Eso sí que no me lo esperaba-Bella meneó la cabeza.
-Carajo, te voy a extrañar como la mierda-Alice se levantó en sincronía con Bella. Rosalie abrió los brazos.
-Yo también las voy a extrañar. Estaré siempre sola.
-Buena suerte, Rose-Bella le murmuró-tendrás que venir seguido.
-Por supuesto. No las voy a dejar aquí tiradas, vendrán los buitres.
Bella sintió que un pedacito de ella se caía. No quería quedarse sola, le temía a estar sola. Aún no estaba lista. Ahora, era probable que Alice se la pasara con Jasper todo el tiempo.
Una semana después, Emmett y Rosalie partieron a California. Ellas lloraron mientras se abrazaban. Era la primera vez que estarían alejadas tanto tiempo y eso les dejó un sabor amargo en la boca.
Ese mismo día, Jasper fue con ellas al apartamento y cuando Bella se preparaba para ir a correr, los escuchó hablar en la sala. Pegó la oreja a la puerta e intentó agudizar el oído cuando escuchó "Nueva York"
-Edward dice que casi no duerme, ya sabes, los bares, las calles, las personas… ¡es Nueva York, Ali! De seguro se lo está pasando en grande.
-Creo que es injusto que Bella esté aquí tratando de superarlo y él está de fiesta.
Bella se mordió el labio. Eso era cierto.
-¡Ay, vamos Ali! Seguramente el chico está igual de jodido, simplemente miente un poco. De todas formas, no creo que se haya acostado con alguien todavía. Estarán bien.
Bella abrió la puerta de un tirón y ellos se quedaron callados. Bella se despidió y salió corriendo de ahí.
Esa noche, sudó y se cansó más porque corrió más rápido. Su corazón se debatía entre alegrarse porque él lo estaba llevando bien y otra parte insistía en que era malditamente injusto. ¿Ella fue la única que terminó vacía o algo por el estilo?
Cuando llegó a casa, no había rastro ni de Alice ni de Jasper. Bella creyó que habían salido pero cuando escuchó el gritito de Alice desde la habitación, hizo una mueca. Definitivamente, esta noche debía de dormir con los audífonos puestos.
Ella no sabía que era peor: si tener el corazón roto o escuchar los sonidos sexuales de sus amigas a través de las paredes mientras ella estaba ahí sola y soltera y tirada.
-¿Vas a decirme qué te pasa?-Bella le preguntó a Alice cuando la vio tronarse los dedos por tercera ocasión.
-Oh, nada-Alice le restó importancia y enredó el espagueti en su tenedor-de hecho sí pasa algo.
-¿Qué?-Bella le dio un trago a su jugo de manzana.
-No sé cómo decírtelo y siento que es algo egoísta pero…
-¡Sólo dilo!-la interrumpió.
-De acuerdo… Jasper y yo queremos vivir juntos.
Bella se tragó la comida mientras un escalofrío le recorría la espalda.
-Está bien. Sólo dime cuándo para sacar todos mis mugreros
-¡No seas idiota!-Alice pegó un salto-obviamente viviré en su apartamento. Ahora él está solo y pues…
-¿Le teme al monstruo en su armario o tienes que hacerle piojito?-Bella se burló.
-¡Bella!-Alice pegó un puñetazo en la mesa.
-Sólo bromeaba…está bien. Lárgate con tu novio.
-Pero te quedaras sola
-¿Y? Eso es lo que me pasa por no tener un jodido novio-Alice apretó los labios-¿crees que Hot Dates funcione?-bromeó mientras tomaba su teléfono-en realidad necesito un novio.
-Bella deja ya de bromear. Sé que todavía lo extrañas.
Bella dejó su teléfono a un lado. La sonrisa se le borró.
-Siempre tan oportuna, Alice-comentó sarcástica-y no lo extraño. Lo estoy superando, creo que en un par de semanas podría acostarme con alguien. Estaré como nueva.
-Mientes-Alice dejó su tenedor a un lado.
-No miento-se sinceró-en realidad exagere con lo de coger pero no lo extraño. Obviamente no lo voy a olvidar porque ustedes se la pasan mencionándomelo y hablando de él cuando creen que no estoy escuchando y…
-¿Qué?-la cortó.
-Dije de más ¿verdad? Como sea, Alice. Sé que él está en Nueva York y está cogiendo con las Neoyorkinas o las chicas que llegan de Miami pero yo estoy en Seattle y estoy tratando de superarlo. Aun así, él puede joderse. Puede meterse su jodido corazón roto por donde no le alumbra el puto sol.
-No creo que esté cogiendo y siento que hayas escuchado eso y no estás hablando en serio con eso del trasero.
-Claro que sí. ¿Qué parte de "Lo estoy superando" no entiendes? Ahora, volviendo al tema. Ve y vive con Jasper, cojan hasta el amanecer, cásense y tengan hijos. No te preocupes por mí. Estaré bien.
-¿Estás segura?-Duende preguntó vacilante
-Completamente, tal vez hasta tenga suerte en Hot Dates-le guiñó un ojo.
-OoOo-
Inicios de octubre, 2014.
Desde que Alice se fue del apartamento, Bella se ha sentido un poco más triste pero ya no piensa en Edward. Bueno, intenta no hacerlo. Lo más difícil es no pensar en él cuando se coloca el medallón que le regaló. Ese regalo jamás lo perdería.
Así que pasa la mayor parte del tiempo con Kate y Nessie. Aunque más con Kate porque Nessie algunas veces está ocupada teniendo sexo con Jacob.
Pero, pareciera que cada vez que Bella está comenzando a sentirse cómoda con alguien, ese alguien se va.
Kate está planeando ir a Arizona, a visitar a sus padres y luego se irá con Garret por un tiempo.
Bella oculta su desilusión bastante bien con una sonrisa y en ese mismo momento, Nessie dice que ella y Jacob están pensando en vivir juntos, finalmente.
Esa noche, Bella llora un poco mientras se prepara un té. Sabe que Kate se va pronto y Nessie no tardará en comenzar a vivir con Jake, eso significa que ahora se va a quedar parcialmente sola.
De todas formas, todavía tiene a Alice.
Alice, Nessie y Bella acompañan a Kate al aeropuerto y la despiden.
Ellas van a comer a una cafetería y cuando Bella está sola en su auto, vuelve a llorar un poco. ¿Por qué la vida se empeña a restregarle en la cara lo felices que son las personas cuando ella está tan infeliz? ¿Es karma o algo parecido?
Porque si es eso, entonces se arrepiente de corazón haber ensuciado la casa de la Sra. Cope tantas veces.
Bella mintió desde el principio. Ni siquiera se siente como en casa, está sola y a pesar de que intenta ver el lado bueno del asunto, no puede.
La soledad no es algo malo, es un reencuentro consigo mismo y no debe ser motivo de tristeza, es un momento de reflexión.
Entonces ¿por qué está sufriendo tanto? Le mintió a Rose al decirle que estaría bien sin ella, le mintió a Alice al decirle que estaría bien ahí sola. Aún no estaba lista.
Aunque podía decir que el asunto de Edward iba mejorando. No era el hecho de no tener un novio lo que la hacía sentir sola, sino la manera en que su vida cambió en los últimos meses, tan drásticamente.
Creyó que al ir a visitar a Ronan la haría sentirse en paz y un poco escuchada, pero lo de la paz, no lo logró.
-Es sólo que me siento tan sola, Ronnie…-acarició la fría piedra-me acostumbré a las personas y ahora que estoy sola…-meneó la cabeza-me está matando. ¿Por qué todos se van de mi lado? ¿Soy tan molesta? Desearía que estuvieras aquí. Al menos quisiera tenerte… lo de Edward… bueno, el chico me destrozó el corazón ¿qué quieres que te diga? ¿Debí haberlo querido tanto? Sé qué hace tiempo que se acabó, y que no hay nada más que pueda hacer para tratar de arreglarlo. Lo he olvidado, lo he olvidado lo suficiente como para olvidar porque necesitaba olvidarlo. Es sólo que olvidé el porqué de olvidarlo. Me he perdido, perdí mi balance y no puedo encontrarlo… ¿va a estar todo bien o las cosas nunca están bien en realidad? No sabes cómo duele que él esté bien con todo esto, y yo esté aquí; muriéndome por dentro.
-OoOo-
Bella llamó a Charlie.
-¡Charlie!-lo saludó alegre y es que esto la hacía sentirse bien.
-¡Hola, Bella! ¿Cómo estás?
-¡Maravillosa! ¡Papá, tengo un trabajo!-anunció sonriente.
-¿En verdad?-dijo él incrédulo-¡vaya, es maravilloso Bella, felicidades!
-¿Verdad que lo es? Gracias, papá. No lo hubiera logrado sin ti
-Ni siquiera lo menciones-comentó modesto.
-Claro que sí… tú me diste todo, Charlie. Eres el mejor y te amo por eso.
-Oh, harás llorar a este viejo-Bella sonrió.
-Entonces llora… ¡no puedo estar más feliz!
-¡Es perfecto, hija!-la felicitó de nueva cuenta-lo hiciste perfecto.
-TÚ lo hiciste perfecto. Gracias, papá.
-¿Nos vamos a poner sentimentales?
-Creo que sí y ¿adivina qué?
-¡Oh por Dios! ¿Hay más?
-Ajá… ¡te amo, Charlie Swan!
-Touché.
Bella se rió contra la bocina.
Bella también llamó a Alice y a Rose, hablaron al mismo tiempo.
-¡Tengo un trabajo!-gritó en la bocina.
-¿Un trabajo? ¿Un trabajo de verdad?-le preguntó Rosalie. Alice seguía congelada sosteniendo su teléfono.
-¡Sí, uno de verdad! Con estudiantes y un pizarrón y toda la cosa.
-¡Sí!-Alice finalmente chilló. Bella se rió y podía decirse con total seguridad que después de tanto tiempo, Alice y Rosalie la habían visto realmente feliz.
-Estoy tan contenta por ti, Bella-Rosalie dijo sonriente y se mordió la uña del pulgar-¡finalmente!
-¡Sí, aun no puedo creerlo!-Bella saltó en su lugar.
-¿Y cuándo empiezas a trabajar, Jelly Bells?-Alice le preguntó. Bella volvió a sonreír.
-En una semana-respondió-¿y saben que es lo mejor de todo?
-¿Qué?-ellas preguntaron al mismo tiempo.
-¡Mis estudiantes son niños!-lanzó la cabeza hacia atrás de pura alegría. Ali y Rose sonrieron aún más.
-¡Sí!-vitorearon al mismo tiempo. Bella volvió a reírse contra la bocina.
Esa noche, Bella se planteó no estar triste. Para nada. Así que se calzó sus tenis y salió a correr. Disfrutó la sensación de su pecho expandiéndose al tomar aire, el latido alocado de su corazón y el sudor que le escurría en la frente.
Cuando volvió a casa, ordenó una pizza con extra queso sin importarle el ejercicio, "ni que estuviera gorda" pensó, luego se apoltronó en el sofá y se la pasó viendo televisión.
Bueno, al menos había hecho algo para celebrar por su cuenta. Bella no había hecho nada por iniciativa propia desde hace semanas, nada le llamaba la atención para celebrar o ponerse contenta. ¿Para qué? Fue a dormir hasta tarde y por primera vez en meses, se atrevió a dormir abrazada a su peluche de tortuga. Es que el peluche le recordaba a Edward, pero también lo bloqueó y, al igual que el viento en el cabello, el peluche no le recordaba a nada.
-OoOo-
La primera semana de su trabajo había terminado oficialmente. Bella estaba en una burbuja de felicidad increíble y lo disfrutaba al máximo, hacía tanto tiempo que no se sentía así.
El sábado se quedó dormida hasta tarde, completamente cansada. Fue despertada por un portazo, en el segundo siguiente tenía a Alice sobre ella.
-¡Bella! Bella, Isabella, Isa, Bells, baby-Alice no había dejado de saltar en la cama mientras la llamaba.
-¿Qué?-Bella gritó fastidiada en respuesta. Alice sonrió.
-Oh, estás despierta-Bella rodó los ojos y se cubrió el rostro con la colcha-¡ni lo pienses! Tenemos que celebrar que tu primera semana terminó y que no moriste en el intento-Bella sacó su mano de las mantas y le mostró el dedo medio. Alice tomó su mano y la jaló-¡vayamos de compras y después a comer! Llevemos a Nessie.
-No me gustan las compras-musitó-sólo la comida.
-¡No seas aburrida! Podrás comprar ropa para trabajar-Alice lo hizo sonar como una grosería, Bella se rió bajito-¿ya viste el lado bueno? No creo que debas llevar una playera con una tortuga en el pecho, aunque trabajes con pequeños.
-Jodete. Yo llevo lo que quiero
-¡Bella, vamos!-Alice jaló su mano.
-¡De acuerdo!-Duende sonrió contenta.
Salieron una hora y media más tarde porque Bella tomó una ducha y su desayuno.
Cuando llegaron al centro comercial, Alice se dedicó a distraer a Bella porque ésta ya había puesto mala cara. Se reunieron con Renesmee en un restaurante.
-Hace tiempo que no te preguntaba esto… ¿cómo la llevas?-Alice le preguntó a Bella. Ella apretó los labios y suspiró.
-Bien, de eso estoy segura. Mucho mejor que al inicio-Renesmee dejó de lado su tenedor y la miró-es como si el dolor fuera remitiendo lentamente y todo lo estoy comenzando a ver como un buen recuerdo y una buena experiencia-Nessie bajó la mirada a su plato sintiéndose mal por Edward, él no lo llevaba muy bien-ya no pienso demasiado en él como en los primeros días, apuesto que él cree que lo he superado del todo o que lo odio pero jamás podría odiarlo-Bella tomó una bocanada de aire y apoyó los codos en la mesa-Dios sabe cuántas veces quise llamarlo y todas las veces que no lo hice, bueno casi lo hago. Lo que no me he quitado de encima es la duda… ¿qué hubiera pasado si hubiéramos hablado? ¿La ruptura sólo se postergaría o qué?-meneó la cabeza confundida-¿debíamos terminar de todas formas? Lo que me aterra es verlo de nuevo, sé que no estoy lista aún ¿qué es lo que sentiría? ¿Me daré cuenta de que lo estoy superando o quedaría peor? No puedo decir "hola" y arriesgar otro "adiós". No puedo tolerar la idea de verlo y una vez que se vaya otra vez el dolor empeore. La chispa, la magia… no se habían acabado. Terminamos cuando nos amábamos con locura. ¿A dónde fue todo ese amor? Creo que si lo vuelvo a ver sabré la respuesta, sabré si el amor sólo se congelo ahí o sigue siendo tan fuerte.
-Creo que la duda siempre está ahí, en cualquier ruptura pero lo estás haciendo bien-Alice le dio un apretón a su mano. Bella sonrió con labios apretados y miró a Nessie. Ella seguía viendo su plato y tenía los hombros hundidos. Bella se imaginó lo difícil que era para ella escuchar eso, Bella sabía que Nessie adoraba a Edward, se amaban y seguramente eso le era difícil de sopesar.
-Sí, lo estás haciendo bien-Nessie murmuró y la miró-lo superarás en cualquier momento y ni siquiera te darás cuenta-le dio una sonrisa pero la sonrisa no le llegó a los ojos.
-Gracias, chicas. Es todo lo que quiero oír-Bella se limitó a contestar-es una prueba de fuego, ni siquiera sé lidiar con una ruptura. Fue mi primera experiencia y mi primer amor. Supongo que todo se verá luego.
-Sí, seguro que sí-le sonrieron y siguieron comiendo.
Un momento después, Alice las miró.
-Escuchen, tengo que decirles algo.
Ellas la miraron.
-Y me duele pero no puedo dejar de estar tan feliz y dejar pasar esta oportunidad.
-¿Qué?-Nessie preguntó y se recostó en el asiento de la silla, cruzó los brazos.
-Tengo una carta…-Alice se removió en su asiento y sacó un sobre de su bolso. Luego se las tendió.
-Léela-Nessie le dijo a Bella sin despegar la vista de Alice, sus ojos se habían convertido en rendijas.
Bella abrió el sobre y frunció el ceño cuando vio el logotipo de la UW.
-Veamos…-leyó en diagonal-¿vas a Nueva York?-preguntó.
-¿Qué?-Nessie se incorporó rápidamente y leyó junto a Bella mientras tomaba la carta por la esquina y leía-¿una investigación? ¿En serio, Alice?
Alice asintió.
-Ajá… la UW me recomendó para participar en esta investigación de laboratorio y me enviarán a NY. ¿Entienden eso? Si está investigación da frutos seré capaz de usarla como referencia y hasta puedo hacerme de un nombre en la ciencia moderna. Todo lo que siempre he querido…
Bella y Nessie la miraban boquiabiertas, los ojos se les iban a salir de las cuencas.
-No puedo dejar pasar esto. Fui una de las mejores egresadas en ciencias este año y fui recomendada ¡estoy tan feliz!
-¡Oh por Dios, Alice!-Bella saltó. Renesmee sonrió.
-Pero no quiero dejarlas. Estaré sola… con Jasper pero él no cuenta-le restó importancia con un gesto de mano y ellas se rieron entre dientes.
-¡Absolutamente no! Ni siquiera lo dudes. Ya deberías estar empacando-Renesmee le dio un golpe en el brazo. Alice se rió.
-¿Qué investigarán?-preguntó Bella.
-¿No leíste la carta?-Alice la miró burlona.
-Lo leí en diagonal-Bella rodó los ojos.
-Investigaremos la mente de los esquizofrénicos-batió los dedos tenebrosamente-se está trabajando desesperadamente en una cura.
-¡Genial!-Renesmee sonrió-yo que Jasper me cuidaba. Ya sabes, Psicoloco Whitlock no es nada comparado con esos Psiquialocos.
Bella meneó la cabeza mientras se reía.
-No hay nadie mejor que mi Jazzy-Alice dijo engreída. Bella hizo un sonido de asco y bebió de su limonada.
-¡Me siento renacida!-Alice la ignoró y lanzó los brazos al aire.
-Y no es para menos… ¡estoy tan feliz por ti, Ali!-Bella le sonrió-no veo algo mejor que celebrar con tequila.
-¡Tequila!-Renesmee batió el brazo.
-OoOo-
Mediados de octubre, 2014.
-Sólo quedamos tú y yo, Bells-dijo Nessie y le pasó un brazo por los hombros mientras veían como Alice y Jasper se perdían entre los demás pasajeros en el aeropuerto-¿quién iba a decir que me quedaría contigo? Es asqueroso
Bella la alejó de un empujón y Renesmee se rió.
-Creí que no había nadie peor que Rosalie, me equivoque-Bella se giró y comenzó a caminar a la salida. Renesmee la alcanzó fácilmente.
-Aww, la tendrás los últimos del mes contigo.
-En noviembre-Bella señaló-tengo más de un mes para mentalizarme para semejante intervención.
-Hablando de intervenciones… ¿te sientes con ganas de una intervención de chicos lindos?
-¿Por qué? Creí que estarías con Jake esta noche-Bella le entrecerró los ojos.
-Ñee, ese idiota y yo discutimos. No me lo recuerdes, así que estoy libre.
-Sí, pues yo no-Bella murmuró y desvió la mirada. Tomó las llaves de su bolsillo del pantalón.
-¿Por qué no?-Nessie preguntó confundida-¿tienes un novio o qué? ¡Oh, no! Tal vez es ese alumno tuyo… ¿cuál es su nombre? ¿Luke?-suspiró soñadoramente-ahh, el Pequeño Luke tratando de meterse en los pantalones de la Srita. Swan.
Bella se rió y abrió la puerta del copiloto.
-¡Tiene 10!
-¿Y?-Renesmee preguntó una vez que se subió al auto-hay algo llamado Pedofilia, amiga.
-Apuesto a que sabes de eso… por cierto, ¿cuándo carajos vas a buscar un trabajo?
-Bella, Bella, Bella…-Renesmee meneó la cabeza-mi licenciatura en Estudios Internacionales me permite ser una negociadora internacional, podré exportar, importar, ser investigadora de mercados…-Bella rodó los ojos-tú no sabes esto, Pequeña Bells, pero me estoy abriendo paso en una empresa, en una de las importantes…
-¿Cómo se llama?-Bella la miró curiosa. Estaba interesada.
-Ehh… no recuerdo el nombre-Bella la miró feo-¡tranquila, chica!-Nessie batió las manos-lo tengo cubierto. Mi padre me está ayudando…
-¡Oh sí! El multimillonario Papá Wolfe.
-No es multimillonario, quisiera que lo fuera-Nessie cortó-él tiene contactos y mientras mi sueño se está trabajando ahí, mi otro sueño va a comenzar a realizarse. Comenzaré mis clases de chino mandarín y buscaré la forma de escribir una columna en el área de finanzas en el Seattle Times.
-¡Wow! Te vas por lo grande.
-Por supuesto. Quiero dinero, mucho. Planeo tener cinco hijos.
Bella la miró rápidamente.
-¿¡Cinco?! ¿Por qué tantos?
-¿Y por qué no?-se encogió de hombros-puedo buscar contactos para que eduques a los niños del futuro presidente de los Estados Unidos. Tú y Rose serían unas buenas y sexys profesoras.
-Eso suena bien, eh-Bella coincidió.
-Tengo un plan para todos. Seremos millonarios-Bella volvió a rodar los ojos-ustedes dos se encargan de los niños presidentes; Alice se hará de un nombre en la Ciencia, entonces un gran psiquiatra vendrá y ambos descubrirán la cura para la esquizofrenia, entonces esa chica ya no necesitaría mi ayuda porque sería jodidamente millonaria. Luego sigue Emmett, una vez que el mundo sepa que ha diseñado la casa de Al Pacino y de todos nosotros se lanzará al estrellato, se limpiará el culo con billetotes verdesotes-Bella se rió-Jasper…mhmm-pensó-a Jasper puedo meterlo a la ONU, será el psicólogo, el chico comerá caviar en oro fundido mientras alguien le da un masaje en los pies, y luego está Jake… ¡me olvidé de él!-ambas se rieron-oh, ese idiota. Bueno, él seguramente va a trabajar en la bolsa de valores con todos esos hackeos estúpidos que hace… así que no tengo que preocuparme por él y finalmente llega Edward… perdón por mencionarlo pero no puedo dejarlo tirado, juramos ser amigos por siempre.
-No te preocupes, continúa-Bella la animó sonriente.
-De acuerdo…veamos… jodido Edward…bueno, él podrá ser parte del cuerpo legal de la ONU o del señor Presidente ¡ahí está, Bella! ¿Ahora ves la ventaja de tener una amiga con contactos?
-Sí, creo que sí-le contestó. Bella no quería otra cosa para Edward. Tal vez el chico jamás llegaría a estar en la ONU o saludar al jodido presidente pero llegaría a algo grande. Bella se lo deseaba con todas sus fuerzas. Él era brillante. Bella recordó su cumpleaños. Esperaba que él también hubiera soplado una vela mientras le deseaba felicidad a ella, así como ella lo había hecho.
Bella no salió en su cumpleaños, nadie intentó lo contrario. Ella se la pasó encerrada en su habitación, el día fue como un borrón. Ese día fue difícil.
Pero Edward no había soplado una vela, ese mismo día Edward había ido a Manhattan. Escribió "feliz cumpleaños, Bella. Te amo" en un papel, lo metió en una botella y la arrojó en el río Hudson.
-OoOo-
"No he podido olvidarte y si lo hice, no fue lo suficiente. El olvido tiene buena memoria cuando quiere."-Anónimo
Miércoles 3 de diciembre de 2014
Bella estaba contenta. Finalmente no estaba tan sola. Tenía de vuelta a Alice y a Rose, eso era lo mismo que decir Jasper y Emmett. La primera semana que Nessie y Jake comenzaron a vivir juntos, Wolfe la dejó un poco abandonada pero luego volvió a la carga. Kate no había vuelto de con Garret pero esto era mejor que estar sola.
El trabajo iba bien. La distraía de pensar en cosas más tristes y el ejercicio no había perdido su toque, afortunadamente.
Nada de citas, nada de recordatorios y Bella podía decir que estaba lidiando con la etapa final de superación.
Ya casi no pensaba en él y cuando lo hacía ya no le dolía, no sentía ningún tipo de dolor y tampoco sentía mariposas en el estómago, simplemente sonreía y sentía una calidez en el pecho. Finalmente se había atrevido a abrir su rollo fotográfico y ver las fotografías para ver qué pasaba. Le dolió un poquito pero ya no sentía las lágrimas apelotonadas en sus ojos. No las borró. No quiso hacerlo. No sentía que le estuvieran impidiendo de avanzar, tampoco borró los mensajes. De todas formas, el nombre de Edward se había ido al último renglón en su bandeja de entrada.
Al parecer, hoy era tarde de chicas así que antes de someterse a tan grande y difícil y molesta intervención, Bella se pasó por una cafetería al salir del trabajo. Fue directo a la barra y una chica pelirroja le sonrió.
-Hola, ¿qué puedo ofrecerte?-preguntó y le dedicó toda su atención. Bella se sintió un poco incómoda y miró el menú sobre la cabeza de la camarera.
-Ehh… me gustaría una rebanada de tarta de nuez y arándanos y un café expreso, por favor-Bella la miró y la camarera asintió mientras picoteaba botones en la caja registradora.
-Serían 4.95-la camarera arrancó la nota y la dejó a un lado. Bella le tendió el dinero y esperó ahí mientras le servían su comida.
La camarera pelirroja le tendió una bandeja y Bella barrió el lugar con la mirada para buscar una mesa. Encontró una en el rincón, del otro lado de dónde ella estaba y anduvo hasta allá con cuidado de no derramar nada, sin despegar su vista del suelo que pisaba.
Vio demasiado tarde los pies que se colocaron frente a ella de repente al mismo tiempo que la puerta se abría y sin tener tiempo de detenerse, se estrelló con la ancha espalda de un hombre que recién había entrado al establecimiento. Suspiró con alivio cuando vio que su expreso no se había volcado.
El hombre se giró rápidamente en confusión y Bella alzó la mirada. Todo en menos de treinta segundos. Bella había pasado los últimos seis meses pensando que todo lo que el amor hacía era romperse y quemarse y terminarse pero en un miércoles, en un café, lo vio comenzar de nuevo.
-Lo sien…-el chico comenzó mientras se giraba y se detuvo abruptamente cuando la miró.
Se miraron a los ojos y todo se detuvo, como en un sueño.
Algo se les atoró en la garganta y el corazón, bueno, el corazón se había saltado un latido y ahora sentían el pulso en los oídos.
Bella quiso decir algo pero la lengua no se movió, de todas formas, no iba a ser posible de hablar.
-Lo siento, Bella-él repitió, ahora completando la frase. Bella sintió una incomodidad cuando se dio cuenta que la frase no se refería a lo que ella esperaba. Al menos no al incidente de hace un minuto, sino a otro.
-No te preocupes…-su voz salió en un murmullo tembloroso. Luego intentó avanzar y pasar a un lado de él, siguiendo su camino. Él apresó el codo con su mano y la detuvo. Y justo en ese momento… se rompió algo y Bella sintió ese dolor sofocante en el pecho, como un vacío interminable. Llena de desolación, lo miró.
-¿Puedo sentarme contigo?-le preguntó. A Bella se le hizo un nudo en la garganta y la nariz le picó, sabía que si no lo evitaba ahora, los ojos se le llenarían de lágrimas.
Los seis meses se borraron, sus esfuerzos, nada había valido la pena. Entonces Bella finalmente entendió la magnitud del error que había cometido al tomar esa decisión de bloquear todo y fingir que lo estaba superando, que estaba mejor, de tratar de convencer a los demás y de paso a sí misma.
-Seguro, Edward-respondió sin saber porque lo había hecho. Su nombre sonó a magia en sus labios. Tanto tiempo sin decirlo y se sentía igual que siempre.
Luego se giró rápidamente para ganar un poco de tiempo y volvió a mirar el suelo. Parpadeó frenéticamente para ahuyentar las lágrimas llenas de dolor.
Cuando llegó a su destino, vio como Edward distendió una silla para ella y tomó asiento. Cerró los ojos cuando el olor de su colonia la invadió e inhaló profundamente. Edward no se enteró de eso. Se sentó frente a ella y la miró fijamente. Bella no lo miró de vuelta, en lugar de eso, sólo contempló su comida y tomó una servilleta. La dobló por la mitad y la metió entre sus labios para quitar un poco de labial rojo. La dejó a un lado y alzó el tenedor para comenzar a comer.
Edward no podía controlar su corazón y las manos le picaban por tocarla. Se mordió la lengua para evitar hablar, sólo quería observarla un poco más.
Bella estaba cambiada. Era un poco más delgada y más curvilínea, su cabello estaba más largo o tal vez eso le pareció porque no la había visto en seis largos meses. El único maquillaje era el rímel en sus pestañas y el rojo en su boca de fresa que seguía igual de apetitosa. Ella se relamió los labios y Edward se sintió morir. Edward esperaba encontrar algo en sus ojos y cuando ella lo miró de vuelta, al mismo tiempo que se llevaba un trozo de tarta a la boca, Edward se dio cuenta de algo: podía verla con otra gente, con otro pelo, con otra falda. Podrían pasar años, la vería más madura, menos niña, más vivida o a lo mejor más muerta. Podrían pasar años y descubriría que ni el tiempo, ni la ropa, ni el peinado, ni siquiera la vida tienen la capacidad de cambiar una mirada.
Ahí estaba esa mirada. La misma sutileza, la misma dulzura e inocencia, un poco menos de brillo pero era la misma.
Edward sonrió sin pensarlo y Bella se quedó un poco congelada, le dio una sonrisa apretada mientras seguía sosteniendo el tenedor entre sus labios.
Una camarera se acercó y habló con Edward.
Edward pidió lo mismo que Bella. Quizás un expreso y un trozo de tarta sería lo último que lo mantendría unido a ella por el resto de la vida. La vida le estaba dando otra oportunidad de verla, de tenerla a escasos centímetros, quería quedarse con un pedacito de eso.
Bella siguió comiendo sin prestarle atención. Bella estaba haciendo un esfuerzo sobre humano para no mirarlo pero el corazón no mentía y a ese no lo podía controlar.
Finalmente lo miró.
-Y… ¿cómo estás?-le preguntó incómoda por la penetrante mirada de Edward. Inmediatamente se sintió fuera de lugar.
Edward se encogió de hombros porque en realidad no sabía cómo estaba. Ahora mismo era un licuado de emociones pero normalmente, no lo sabía.
Finalmente Bella obtuvo las respuestas a sus preguntas: no había dolor, el dolor había desaparecido y era como si nunca lo hubiera padecido, ahora sabía que no lo había superado y se dio cuenta que el amor que sentía por el seguía ahí. No se había congelado ni se había terminado. Lo seguía amando y le seguía deseando todo lo mejor. Pero estaba segura que una vez que volvieran a separarse el dolor sería peor, se multiplicaría. Iba a ser como si el agujero en el pecho se hubiera hecho más grande y más profundo. Eso le aterraba, la tenía pegada a la silla y le impedía hablar. Miedo a lo nuevo.
-¿Tú cómo estás?-Edward apoyó los antebrazos en la mesa y se encorvó. Bella sentía que el aire le faltaba, sentía que estaba alterando su espacio personal.
Bella se encogió de hombros también y bajó la mirada. Edward medio sonrió sin dejar de mirarla.
-Sí, justo como pensé-dijo para sí mismo en un susurró.
-¿Dijiste algo?-Bella lo miró interrogante deseando con todas sus fuerzas haberlo escuchado.
-No, nada-él meneó la cabeza.
-Un expreso y un trozo de tarta-la camarera llegó anunciando y Edward alejó sus brazos de la mesa para permitirle a la chica colocar el plato-disfrútalo.
-Gracias-él respondió y ella se fue con una sonrisa.
Un silencio se cernió sobre la mesa. Bella enterró su tenedor en la tarta, incómoda. Se escucharon los grillos.
-¿Cómo te ha ido?-Edward preguntó en un murmullo. Bella prefería las preguntas formales y las miradas penetrantes que el silencio incómodo que la hacía sentirse mal.
-Bien-ella respondió rápidamente, porque era verdad-tengo un trabajo.
Él la miró, nada sorprendido.
-Era obvio que consiguieras algo tan rápido-le contestó. Bella sonrió sin mostrar los dientes y le dio un trago a su café cuando Edward finalmente dejó de mirarla. El líquido caliente fue un buen calmante.
-¿Y a ti? En el buffet-ella se moría de ganas por saber si él estaba trabajando, ojalá que sí, al menos se merecía ese pedacito de felicidad.
-Muy bien. Pensé dejarlo pero no lo hice…-Bella sabía que esos pensamientos fueron a causa de la ruptura-me encanta.
-Me alegro-ella respondió y desvió la mirada rápidamente, de nueva cuenta incómoda. Se arrepintió porque creyó que eso se había escuchado grosero, como si realmente no le importara cuando la realidad era muy diferente. Lo miró rápidamente con arrepentimiento en su mirada pero Edward había comenzado a partir su tarta, así que lo dejó correr.
De todas formas, ¿qué iba a decir? ¿"Perdón por lo que dije. Pareció muy grosero"? o ¿"Perdón por amarte tanto"? Bella sacudió la cabeza cuando pensó en decir eso.
-¿Y en qué trabajas, exactamente?-Edward le preguntó. Bella arrugó el entrecejo.
-Profesora de inglés… niños… tienen como 9 ó 10 años-respondió y miró su plato vacío lleno de migas.
Edward soltó una risita y ella lo miró interrogante.
-Niños-él suspiró-no sabía que te gustaban los niños-prosiguió algo confundido.
-Sí, ellos son lindos. De todas formas planeo trabajar con adolescentes. Me gusta Literatura.
-Lo de la Literatura ya lo sabía-él dijo.
Todo esto era bastante incómodo, era como si estuvieran tratando de conocerse en vano; como si ambos supieran que ya no habría otra ocasión en la cual coincidieran o algo parecido.
-Sí-ella asintió segura-¿y tú en qué estás trabajando ahora?-tanto Bella como Edward se morían de ganas por saber cómo les estaba yendo en la vida a ambos, no podían desprenderse del todo, aún tenían las caricias grabadas en la piel, como tatuajes y Bella podía jurar que los labios le habían comenzado a escocer justo como lo hicieron después de ese último beso y la piel le ardía, en los lugares exactos en donde Edward la había acariciado esa última noche.
Edward se pasó la mano por el cabello de la nuca cuando sintió un cosquilleo, exactamente el mismo que se le quedaba ahí cuando Bella le acariciaba el cabello recién cortado. En una dirección era como terciopelo y en la dirección contraria eran como espinas. Una sonrisa bailó en los labios de Edward cuando recordó las palabras de Bella.
-Ahora estoy en el asesinato de una chica. Todo apunta a que fue la hermana-Bella alzó las cejas sorprendida y se mordisqueó los labios por dentro, nerviosa.
-Tal vez rompió su blusa favorita-ella bromeó y él se rió, con más risa de la necesaria para ese chiste. Simplemente estaba contento de verla otra vez y había bloqueado la tristeza que lo iba a embargar una vez que se separaran. Bella tomó un sorbo de su café. Edward terminó su tarta en silencio mientras ella no despegaba la taza de sus labios.
-Oh… no sé si sea bueno decírtelo pero…-Edward se rascó una ceja y suspiró, Bella dejó su taza medio vacía sobre la mesa mientras su corazón latía desaforadamente-bueno, ehh… metí a la cárcel al hombre que casi te viola.
Bella abrió la boca, sorprendida. No se esperaba eso. Era lo último que le hubiera pasado por la cabeza.
-¿Qué? ¿Cómo?...-meneó la cabeza tratando de aclarar sus ideas-me refiero a… creí que la policía lo había capturado y…
Edward asintió.
-Sí pero se escapó diez meses después y bueno… supongo que hibernó o algo parecido. Una chica lo atrapó, al parecer sabía kung fu o algo así…-Bella sonrió burlona, Edward le devolvió la sonrisa y eso la hizo sentir incómoda. Jesús, pensó.-y entonces lo llevó a la oficina del fiscal. Tomé el caso tan pronto como lo vi.
-¿Él te reconoció?-preguntó Bella y el estómago se le revolvió. Le dio el último trago a su café.
-Sí… él sólo me sonrió y dijo tonterías…-Bella quería saber que eran esas tonterías porque sabía que eran sobre ella pero Edward le restó importancia con un gesto de mano y Bella supo que nunca lo iba a saber-entonces lo encerré. Le di una visita de cortesía.
Bella se quedó en silencio un momento mientras sopesaba la información. El corazón le latió rápidamente y el pecho le dolió cuando se dio cuenta que, a pesar de que ya no estaban juntos, Edward había hecho algo para cobrárselas. A Bella no le importaba la idea de que era por trabajo, ese gesto le hizo amarlo más y Bella no supo si eso era algo bueno o malo.
-Creo que… bueno, eres muy bueno-Bella se sintió fuera de lugar cuando dijo eso, como si no fuera el momento para decir algo así, además iba contra las normas decirle algo lindo a tu ex.
-Gracias…-continuó pero Edward la interrumpió cuando iba a decir "felicidades"
-No tienes nada que agradecer-él negó con la cabeza-es mi trabajo-a Bella le dolió eso, no sabía que podían partirle el corazón en más pedazos. Era claro como el agua. Edward la había superado y él sólo estaba haciéndolo por trabajo-pero no voy a negar que también tomé el caso por ti
Bella sintió una calidez en el pecho.
-Bueno-no sabía que otra cosa decir.
-Bueno-él respondió y la miró a los ojos. Bella le sostuvo la mirada y se sintió perdida ahí, desvió la mirada y miró los platos vacíos.
-Creo que ahora es momento de que me vaya-dijo bajito.
Edward se pasó una mano por el cabello.
-Sí, yo también.
Bella tomó su pequeño bolso y Edward se puso rápidamente de pie. Edward ansiaba su toque, las manos le picaban por tocar su mejilla, al menos su mano, y quería zambutir los dedos en su cabello.
Sacó su billetera y dejó el equivalente a su cuenta sobre la mesa. Bella se puso de pie y se giró. Edward tomó la servilleta de Bella y la dobló con cuidado de no borrar la forma de sus labios ribeteados de rojo. Se la llevó con él. Caminaron en silencio hasta la salida.
Alzaron la mirada y vieron el auto de Bella frente a ellos, unos pasos faltaban para poder tocar la carrocería que los había acompañado por casi todo Estados Unidos.
-El auto…-la boca de Edward se abrió sin siquiera pensarlo. Bella asintió con la cabeza y se aproximó. Edward le pisó los talones. Ahora se sentía un idiota por haber comentado algo. No lo había arruinado ahí dentro pero justo ahora, al final, tenía que joderlo. Se golpeó mentalmente por eso.
Edward abrió la puerta de Bella y ella le dio una sonrisa insegura mientras subía.
-Bueno… adiós-Edward dijo.
-Sí. Fue bueno verte, suerte-Bella se despidió.
-Cuídate-Edward dijo y para Bella eso sonó como a una orden. Como a la orden que la hacía rodar los ojos cada vez que se separaban. Le dolió el pecho.
Bella miró a Edward cuando sintió su intensa mirada sobre ella. Edward se estaba muriendo por dentro, un "te amo" estaba en la punta de su lengua, "todavía te amo" se corrigió.
Bella sentía esa familiaridad de la despedida, parecía que su mente sólo estaba esperando que Edward lo dijera primero para contestar con un "también te amo. Sabes que lo hago".
A ambos les dolió el pecho.
-Sí…lo haré-Bella contestó con un hilo de voz.
Edward se alejó de la ventanilla y Bella encendió el auto. Su cabello cayó como una cortina que cubrió su rostro y cerró los ojos fuertemente.
-Eh, Bella…-Edward la llamó de vuelta y Bella se giró rápidamente a verlo. Su cercanía la sofocó. Edward había comenzado a asomarse por la ventanilla.
-¿Sí?-respondió al llamado con voz temblorosa. Sus hombros temblando como si estuviera a punto de llorar.
-¿Te gustaría salir?-Bella sintió que le dieron una patada en el estómago. Jadeó por sus labios entreabiertos, sofocada. Bella estaba segura que con la patada, la bolsa que contenía a todas las mariposas en el estómago se había reventado y ahora volaban por todo su cuerpo.
-Ya sabes… me refiero a que…-Edward se cortó y suspiró. Estaba decidido a cagarla por completo, la única satisfacción que le quedaría sería que lo había intentado hasta el final-bueno, no tiene que ser en plan de amigos o de pareja…-Bella sintió que un globo se desinfló dentro de ella. Apresó el volante fuertemente. Edward medio sonrió, avergonzado-borra eso. Simplemente quiero contarte algunas cosas. Necesito que sepas todo.
Bella jadeó y Edward casi cerró los ojos cuando sintió la calidez de su aliento sobre su rostro.
-Se… seguro. Creo que estaría bien-respondió. Su primera reacción fue indignarse porque se supone que se había estado esforzando pero luego, ¿y qué si Edward tenía un montón de cosas por decirle? Quería escucharlas. No importaba si le iban a partir el corazón de vuelta. Si él se estaba guardando cosas que lo estaban matando, entonces que las dejará ir para que la mataran a ella.
-Bien-él suspiró aliviado. Bella había aceptado escuchar todo. Tal vez ambos iban a poder superarlo si sabían la verdad. Después de todo, no importaba si Bella le había enviado sus cosas de vuelta. Bella tenía que saber que él no fue quién empaquetó todas sus cosas y fue a dejarlas sobre su cama mientras ella estaba en Forks.
Bella tenía que saber que había habido alguien que se había alegrado de que su relación terminara y que rebuscó en toda su habitación y dejó las cosas de Bella sobre su propia cama.
Alguien con acceso a ambos apartamentos o alguien que sabía abrir ventanas o puertas malditamente bien.
-No vas a arrepentirte. Sólo quiero que sepas algunas cosas-él continuó y se palmeó los bolsillos. Bueno, no tenía un papel pero si una pluma. Recordó la servilleta y la sacó. Sin que Bella se diera cuenta la cortó por la mitad y escribió su dirección en el rectángulo en limpio. El que tenía la mancha de labial se lo volvió a guardar en el bolsillo.
-Toma-le tendió el papel-es mi dirección.
-¿Qué?-Bella tomó el papel confundida-¿no vives en…
-Ya no. En octubre dejé el apartamento y me busqué uno para mí solo. Es por eso que Alice y Jasper viven juntos.
Bella finalmente lo comprendió.
-Por cierto, saluda a las chicas de mi parte. No las he visto desde que… es que fui a Nueva York cuando volví de Chicago…-se explicó aunque Bella ya lo sabía-y bueno, desde que volví a Seattle no las he visto. Bueno, llámalas-se corrigió.
-Ellas están aquí-Bella le dijo-junto con Emmett y Jasper creí que tú lo sabías.
-Bueno, no. Supongo que los llamaré. Hace tiempo que no hablo con nadie-dijo bajito. El rostro de Bella se avinagró. Ella estaba en las mismas.
-Tal vez puedas salir hoy con ellos. Se supone que es tarde de chicas-medio sonrió.
-De acuerdo-Edward asintió-entonces… ¿no tienes problemas para encontrar el lugar?
Bella miró la servilleta y leyó.
-No, sé dónde está. No te preocupes.
-Bueno… supongo que te veré mañana… ¿a eso de las ocho?
A Bella eso le pareció como un "te veré en cinco minutos" El estómago se le volvió a revolver.
-Sí, nos vemos.
-Adiós-Edward respondió y con una última mirada en su dirección, Bella aceleró.
Por el retrovisor, vio a Edward caminar calle abajo con las manos dentro de sus bolsillos y entrar en su Volvo.
Bella soltó un grito.
-OoOo-
Cuando Bella entró a su apartamento, ignoró las risas provenientes de la sala y se dirigió corriendo al baño. Sus rodillas tocaron el piso fuertemente y echó su cabeza al retrete. Tenía el estómago revuelto, la piel de gallina, el pecho le dolía y sentía que el corazón estaba obstruyendo su garganta y por esa misma razón el vómito no podía salir.
Tosió pero nada salió y ni siquiera se esforzó en intentarlo.
Las risas de la sala se apaciguaron.
-¿Bella?-esa fue Rosalie, la llamó desde la sala-¿estás bien?-preguntó en un grito.
Bella suspiró y tragó sonoramente. Se limpió la frente sudorosa y se puso de pie tambaleante. Se aproximó al lavabo y miró su reflejo en el espejo.
Bastante alterada y con la mirada aún más triste.
Se lavó las manos y se mojó el rostro.
Una respiración profunda (que no logró calmarla) y salió de ahí rumbo a la sala.
Alice, Rosalie y Nessie estaban sentadas ahí alrededor de un juego de mesa y la veían entre interrogantes y asustadas.
-¿Qué te pasa? Parece que viste un fantasma-dijo Alice y dejó sus fichas en la mesa de centro. Bella suspiró.
-Vi a Edward-la voz de Bella salió en un hilo, como si su garganta estuviera cerrada. Ellas alzaron una ceja. Bella se aclaró la garganta-¿por qué no me dijeron que Edward había vuelto?-esta vez su voz fue clara pero temblorosa.
Ellas se quedaron congeladas y se miraron entre ellas. Pasó un largo minuto. Renesmee fue la primera en ponerse de pie.
-Por esa misma razón-Nessie la señaló con un gesto de mano vago-¡porque te ibas a poner como loca!
-¿Me perdí de algo?-Rosalie fue la siguiente en ponerse de pie. Se cruzó de brazos y Alice la imitó-hasta donde yo supe tú ibas muy bien con eso de la superación.
-¡Pues fue una mierda porque no sirvió!-Bella estalló y sintió las lágrimas picar en sus ojos-lo hice mal. Desde el principio, algo me decía que así no iba la cosa pero lo ignoré. Mentí, mentí todo el tiempo para convencer a todo el mundo y de paso a mí de que lo estaba olvidando y de que iba bien, ¡y una mierda! No hice nada. Ni siquiera lo intenté. Desperdicié estos últimos seis meses y… y…-sus palabras se apagaron cuando comenzó a balbucear-¡y no lo olvidé, carajo!-las lágrimas se salieron de su lugar y se limpió la cara con rabia. Dejó escapar un sonido de frustración y fue a sentarse al sofá. Ellas seguían calladas pero se sentaron junto a ella. Alice se colocó frente a ella, en el piso.
-¿Qué demonios paso exactamente?-preguntó Alice y apoyó los codos en las rodillas de Bella.
-Lo vi y él me vio y me habló y le hablé y ¡carajo! Fui a una cafetería y yo iba camino a mi mesa y colisioné con él y ¡Jesús! Se sintió tan bien tenerlo cerca y tan mal a la vez. Nos sentamos juntos y hablamos…
Rosalie le pasó un brazo por los hombros.
-Me estaba muriendo. Sigo muriéndome. Todo sigue igual. Sentí lo mismo y hasta creo que me enamoré un poco más-dijo apachurrada. Ellas hicieron una mueca-¡Dios, soy patética!-Bella enterró las uñas en su cuero cabelludo.
-¡Y me llevó a mi auto! Y el idiota hijo de perra mencionó el auto, ¿saben lo que eso significa? ¡El jodido auto! En donde viajamos por todo el puto país y en donde… ¡oh por Dios!-gimió y lloró un poco más. Ali la miró con pena y Nessie le acarició el cabello-¡todavía puedo olerlo en la tapicería del jodido auto!-se quejó.
-¿Entonces a qué se refería exactamente con el auto?-preguntó Alice. Nessie estaba callada. Ella siempre estaba callada y sólo decía un poco. Entonces, cuando escuchaba la versión de Edward, la boca se le descosía.
-¡No lo sé!-Bella alzó las manos al aire-no sé si se refería a nuestro viaje o si se refería a otra cosa.
-¿Otra cosa?-Nessie arrugó la nariz, confundida.
-¡Dios! Dormimos ahí un montón de veces y hasta grabamos nuestros nombres en el tablero. Solo que los tengo cubiertos por el tapete…-Rose rodó los ojos-y también hicimos el amor… perdí la cuenta de las veces. Hicimos el amor tan cómodamente como se puede hacer en un auto pero era él ¡era Edward! Y era y es todo lo que quiero.
Ellas hicieron otra mueca, lamentándose.
-Y lo peor se confirmó. No quería verlo otra vez porque no quería que una vez que se fuera me doliera tanto y ahora el dolor se ha triplicado.
-¡Jesús! ¿¡Hay alguna otra cosa!?-Nessie alzó los brazos al cielo teatralmente.
-Me invito a salir-Bella murmuró. Nessie se quedó congelada.
-¿Qué?-preguntaron las tres.
-Me invito a salir-repitió en voz baja-mañana. En su casa. A las ocho. A cenar. No voy a ir.
-¿¡Qué?!-volvieron a gritar.
-¿Tengo que repetirlo?-Bella se recostó en el respaldo del sofá y se frotó las sienes.
-¡Mañana!-Nessie dijo y meneó la cabeza-ese cabrón-masculló.
-¡Y no vas a ir!-Alice chilló.
-¿Por qué te invitó?-preguntó Rosalie con ojos entrecerrados, se tronó los dedos en pose meditabunda.
-Dijo que tenía un montón de cosas que decirme. Ya saben…supongo que aclarar malentendidos.
Nessie la miró rápidamente, asustada.
-¿Y no vas a ir? ¿Por qué no vas a ir?-preguntó con voz temblorosa. Agitó el hombro de Bella.
-Porque me da miedo
-Pero te dirá cosas… cosas que según él necesitas saber... ¡ve!-Nessie ordenó.
-Y por supuesto, tú sabes de esto-Bella se incorporó y tomó un trago de una cerveza que estaba sobre la mesa de centro. La cerveza era de Alice y vio feo a Bella.
-Claro que lo sé-respondió sin tapujos, Nessie-pero no me corresponde decírtelo. Así que ¡Ve!
Alice y Rose se encogieron de hombros cuando Bella las miró. POR SUPUESTO que ellas querían que Bella fuera. Querían que ella supiera todo lo que Edward tuviera que decirle, aunque ellas no supieran exactamente que era pero pensaban que si Bella lo escuchaba ambos podrían superarlo un poco; justo como Edward lo pensaba.
-OoOo-
Bella tenía miedo de lo que pudiera pasar dentro de la casa de Edward. Ni siquiera se le pasaba por la cabeza el sexo o un beso. Lo que le aterrorizaba era lo que pudiera pasar en el plano sentimental. Terminaría completamente molida y ya se había planteado no llorar. No lloro si Edward no llora pensó.
No sabía de lo que se iba a enterar, pero lo que no lograba comprender era por qué Edward quería hablarle de algunas cosas cuando él mismo fue quien ignoró su llamada, su mensaje de voz y le devolvió sus cosas y la dejó que caminara sola a casa.
Eso no tenía ni pies ni cabeza.
Aunque Bella tenía la duda del mensaje que ella recibió. Mientras Bella vivía con Renée revisó su teléfono y vio las llamadas y un mensaje de voz que nunca escuchó y borró.
¿Qué había en ese mensaje? Bella pensaba que Edward quería aclararle cosas sobre ese mensaje o más bien decirle, literalmente, qué es lo que decía. Entonces esa era la razón por la cual Bella quería ir pero las razones para quedarse en su casa, en su cama, eran mayores.
Bella estaba emocionalmente, en la cuerda floja y sabía que si iba la cuerda se iba a romper y caería en picada. Y después de eso… no había vida después de eso. Simplemente no iba a poder pasar otra vez por eso.
Simplemente todo era horrible porque lo recordaba. Lo recordaba todo muy bien. "No es el adiós lo que duele, sino los recuerdos que le siguen"
Lo recordaba todo muy bien y no podía superarlo ni sacárselo de la cabeza.
Bella no podía sacarse de la cabeza nada de nada. Seguía con esta idea enferma de que ella era la culpable porque había pedido tanto, demasiado o de que él era el culpable porque todo era una obra maestra y él lo arruinó cuando se fue corriendo asustado.
Simplemente no podía dejar de recordar la sensación de los brazos de Edward alrededor de ella cuando la enredaba en sus camisas de cuadros al terminar de hacer el amor o la ocasión en que la hizo suya cuando ella no estaba usando nada más que una camisa de cuadros, de él, obviamente.
Todo era excepcional y Bella se sentía morir cuando lo recordaba pero no podía dejar de hacerlo. No debía pensar en eso pero tampoco se permitía olvidarlo.
Sentada en la silla de su tocador contemplando su reflejo en el espejo, Bella no sabía si arriesgaba más de lo que perdía o si arriesgaba menos; pero ella también era consciente de que no iba a poder vivir con la duda de qué era exactamente lo que Edward tenía que decirle. Renesmee se mostraba muy firme en su orden y a su parecer, Bella creía que le convenía saber todo. Pero qué pasaría si lo que le dirían no arreglaba nada. Su corazón se quedaría aún más roto y Bella sabía muy bien que no importaba en cuántos pedazos el corazón se haya partido, el mundo no se detenía para que lo arreglaras.
La vida iba a seguir y ella también tenía que seguir.
Sus cavilaciones se vieron interrumpidas cuando la puerta de su habitación se abrió de golpe.
-¡Bien! ¿Qué usarás?-eran ellas. Las tres. Ella estaba segura de que Nessie sólo estaba aquí para asegurarse de que Bella fuera pero también sabía que Nessie estaba aquí porque era una buena amiga y si Bella decidía no ir y dejar plantado a Edward, Renesmee no haría nada para obligarla.
Un impasse, lo llamaría Nessie.
Bella aún no se había duchado. Miró la hora en su teléfono, 6:45 pm.
-No voy a ir-murmuró y se tiró en la cama.
-Claro que vas a ir-Nessie meneó el dedo y Bella le mostró el dedo medio. Nessie hizo una mueca y se sentó en su cama. Rosalie ya estaba viendo su armario.
-No quiero que ese cabrón, amigo tuyo me vuelva a romper el corazón-remilgó. Nessie volvió a hacer otra mueca.
-Sin ofender y siendo totalmente imparcial: eres una hipócrita, Bella. Tú también le rompiste el corazón, que no se te olvide-fue el turno de Bella de hacer una mueca. Se cubrió el rostro con su peluche de tortuga. Alice ya estaba junto a Rose-así que deja de perder el tiempo y toma una ducha, porque la necesitas y porque vas a ir a cenar con Edward y ¡Vas a escuchar lo que te tiene que decir!-Nessie pegó un puñetazo en la cama. Bella saltó asustada.
-¿¡Y si me enamoro más y me parte el corazón aún más?! ¡Nadie va a estar ahí y nadie va a ayudarme a juntar todas las piezas!-gritó. Nessie la miró con los ojos muy abiertos, Alice y Rosalie se giraron con ropa en sus manos.
-¡Porque ese es tu puñetero trabajo!-Nessie se puso de pie y le gritó de vuelta-¡nadie, nunca va a estar ahí para sostenerte, Bella! ¡Tú tienes que superar las jodidas cosas y si quieres superar esto deberías ir a escuchar lo que aquel hijo de perra tiene que decirte porque así es como se cierran los putos círculos!-las mejillas de Renesmee estaban rojas.
Bella la miró feo y apretó los puños. Bella también se estaba enojando. Las orejas se le habían comenzado a poner rojas. En realidad, Bella estaba enojada porque le estaban diciendo la verdad y lo que tanto temió escuchar en voz alta. ¡No iba a poder hacerlo!
Alice y Rosalie se acercaron corriendo.
-Será mejor que se tranquilicen…-comenzó Alice con su voz tranquila, Jasper le había pegado eso.
-¡Estás tan obsesionada con Edward que ni siquiera te das cuenta el verdadero cabrón que es!-Bella le escupió a Nessie. Alice y Rose se miraron asustadas entre ellas.
-Oh, eso no es cierto-Nessie dijo afable-en realidad tú eres la que está obsesionada con él-le dijo. Bella sintió que la habían abofeteado-y créeme que sé qué tan cabrón es, la que está ciega eres tú ¡porque crees que Edward tiene los huevos para volverte a romper el corazón, perra! ¿Crees que él te invitaría, en primer lugar, para eso? ¿O crees que yo estaría partiéndome el culo para que vayas si el único resultado va a ser dos corazones aún más rotos? ¿Qué clase de personas crees que somos?
Rosalie y Alice le asintieron a Nessie. Bella les dio una mirada mortal y bufó.
-¡Por Dios!-alzó las manos al cielo y fue todo lo que dijo. Nessie frunció los labios-¡te juró, Wolfe, que si esto no termina bien voy a acostarme con Jake!-dijo convencida. Alice y Rosalie jadearon. Nessie rechinó los dientes y las aletas de la nariz se le dilataron.
-No habrá necesidad de que hagas eso, zorra-espetó. Ahora Renesmee estaba enojada por la amenaza de Bella. No creía que Bella fuera capaz de hacerlo pero Nessie era demasiado, demasiado celosa.
-Ahora ve y toma una ducha-le ordenó. Bella no hizo mala cara, simplemente las miró y se fue en silencio. Cerró fuertemente la puerta del baño.
El trío se dio una mirada triunfante y fueron al armario de Bella.
Cuando Bella terminó su ducha, se enredó en su bata y salió del baño completamente seca. Ellas seguían argumentando sobre un atuendo y otro. Ella simplemente se sentó en la cama, en completo silencio mientras las veía.
Decidió ya no darle más vueltas al asunto y sólo dejar que pasara. Lo haría sin pensarlo más. En lugar de eso, se dedicó a contemplar a las tres chicas y a escuchar su plática estúpida.
-De acuerdo. Vístete-Rosalie le arrojó la ropa interior al pecho y Bella sin rechistar comenzó a hacerlo.
-¿Qué se supone que voy a usar?-preguntó una vez que estaba cubierta. Dejó la bata a un lado-podría usar unos pants y una sudadera ¿saben? De todas formas creo que se me va a congelar el culo-refunfuñó y miró por la ventana la fría ciudad de Seattle.
-¡Absolutamente no!-Alice chilló.
-¿Por qué no? No voy a ir a ningún restaurante y no es como si tuviera que verme linda porque es mi primera cita o porque voy a coger. Lo más probable es que el maquillaje que me van a poner se arruine por las lágrimas.
Nessie rodó los ojos y suspiró dramáticamente. Bella la ignoró.
-Entonces no uses maquillaje-murmuró Rose casual-honestamente prefiero los skinny jeans antes que los leggings-dijo.
-¡Los pantalones serán!-Bella no dejó que las otras hablaran cuando le arrebató la prenda a Rosalie.
Terminó revolviendo los dos atuendos: skinny jeans, botines, suéter, abrigo y bufanda. Tan fácil. Bella rodó los ojos.
-De acuerdo-suspiró-ya estoy lista-se pasó las manos por el cabello.
-Al menos cepíllate el cabello-observó Alice con desdén mientras se pintaba las uñas.
Nessie no tardó ni un segundo en comenzar a cepillarle el cabello.
-¡Dios, Bella! ¿Por qué no lo hiciste cuando estaba húmedo? Tendré que rociártelo-se quejó.
-Lo hubiera hecho si ustedes no me hubieran hecho perder el tiempo.
Rosalie rodó los ojos mientras se dedicaba a recoger toda la ropa que habían sacado del armario.
-Estoy nerviosa-Bella anunció-¿cuánto se supone que tienen que durar las citas con tu ex?-preguntó.
-Bueno…-Alice suspiró y la miró-se supone que, en primer lugar, no tienes que tener citas con tus ex's.
Bella se mordisqueó la boca en un gesto de disgusto.
-¿Qué se supone que tengo que decir?-volvió a preguntar-¿Nessie?
-No lo sé, Bella-ella suspiró-nunca he tenido una cita con mi ex. Intenta con "Hola"
-¿¡Y luego qué?!-preguntó desesperada.
-Ugh, Bella. Él tendrá que lanzar lo siguiente. Seguramente te dirá: "Hola, pasa. ¿Quieres jugo?"
Rosalie soltó una carcajada.
-¡Jugo! No tienen diez años, Wolfe.
Todas se rieron.
-Juro que si me ofrece jugo lo voy a golpear-dijo Bella.
-Pero algo así te va a decir. Las reglas convencionales sociales, Bella-Nessie dijo con desesperación.
-¿Sería mucho pedir que mientras yo estoy allá teniendo mi cita o cualquier cosa que sea esto ustedes estén aquí y se pongan a rezar?
-Sí-respondió Nessie-mira, por ejemplo, Rose ni siquiera sabe qué es el Padre nuestro
Alice se rió, junto con Bella. Rose miró a Nessie.
-Me sé el credo en latín, idiota-Rubia presumió. Nessie se rió y terminó de cepillar el cabello de Bella.
-¡Ya está! Cepillado-dijo Ness-ahora sí, lárgate.
-Aún es temprano-Bella comentó. Rose miró al hora y se sentó en la cama, terminando su trabajo de doblar y guardar ropa.
-Claro que no. Son las 7:53.
-¡No voy a llegar a las 8:00!-se quejó.
-No ¡pero!-Alice recalcó-es de mal gusto llegar tarde a una cita, así sea con tu ex. Además, si llegas demasiado tarde parecerá que no quieres ir o que no te importa en lo absoluto lo que tenga que decirte o que tuviste una crisis y conociendo a Bella Swan… no creo que quiera parecer débil.
-Psht-Bella bufó y tomó su bolso. Echó el teléfono y las llaves del auto-¡de acuerdo! Ya me voy.
-¡Suerte!-Rose le dio un abrazo corto-por favor, no te atragantes con el jugo.
Bella se rió.
-Lo harán bien-dijo Alice y la medio abrazó. Tanto como sus uñas recién pintadas le permitían acariciar la espalda de Bella.
-Sólo escúchalo, no mientas y no llores-dijo Ness-si él no llora tú no lo hagas-Bella quiso sonreír por la coincidencia con su pensamiento-bueno, si quieres llorar, hazlo-finalizó y la besó en la mejilla.
Bella salió del apartamento con piernas temblorosas, con el estómago hecho un nudo y con la respiración atorada en su garganta. ¡Y aún ni siquiera lo veo!, pensó.
-OoOo-
"Enamorarse no tiene mayor mérito. Lo realmente difícil-no conozco ningún caso-, es salir entero de una historia de amor."-Karmelo C. Iribarren.
La chica llegó al edificio de Edward a las 8:12 pm. Esperaba que no fuera demasiado temprano ni demasiado tarde. Sin perder más tiempo, estacionó y fue hasta el ascensor. El guardia la saludó con un gesto de mano.
-¿Su nombre, señorita?-le preguntó.
-Bella… Bella Swan-respondió y luego miró el papel-al apartamento C13, Edward Cullen.
-¡Oh, sí! El joven Cullen…-el guardia sonrió en reconocimiento-pase-le señaló el ascensor con la mano y Bella se despidió con una sonrisa.
Ella se la pasó dando respiraciones profundas en todo el camino, tratando de calmarse. No funcionó. Miró la hora. 8:15.
-Bien…-susurró y tocó el timbre. Apretó los puños y se restregó las palmas en los muslos.
Al otro lado de la puerta, Edward se levantó de un golpe del sofá y se alisó las arrugas inexistentes de su camisa. Respiró profundamente y se dirigió a abrir la puerta.
-No la cagues-se aconsejó y giró el pomo de la puerta. La vio. La respiración se le atoró en la garganta y no podía creer que en realidad esto estuviera pasando. La vida le estaba dando otra oportunidad y no la iba a desperdiciar.
-Hola-Bella sonrió sin mostrar los dientes. Su voz fue suave.
-Hola-Edward le correspondió la sonrisa-pasa-se hizo a un lado y Bella entró. Inmediatamente se sintió cálida ahí dentro pero nerviosa e incómoda hasta el infinito.
Se desanudó la bufanda y escuchó la puerta cerrarse detrás de ella. Edward ahí, a unos cuantos centímetros. Cerró los ojos brevemente y los abrió para inspeccionar el lugar mientras se desabotonaba su abrigo.
El apartamento no era nada parecido al que había compartido con Jasper y Emmett.
-Puedes dejar eso por aquí-Edward la interrumpió y se giró para verlo. Él estaba señalando un perchero justo al lado de la puerta.
-Bien.
Bella dejó ahí sus cosas y volvió a mirar el apartamento.
-Está linda tu cueva-observó.
-Uhm, bueno… gracias, aunque Esme fue quién hizo todo esto.
-Por cierto, ¿cómo está?
-Bien… con Jane y Alec.
-Genial-Bella murmuró y colocó los brazos en jarra tratando de parecer despreocupada, estaba intentando con todas sus fuerzas no lucir incómoda.
-Bueno, la cena está lista pero… ¿quieres cenar ya o…?-Edward dejó la frase inconclusa.
-Bueno, estaría bien-ella se encogió de hombros y Edward caminó hacia la cocina, Bella lo siguió sin dejar de mirar a su alrededor. Quería grabarse todo en su memoria. Llevarse un pedacito de él para siempre.
-Yo me serví un poco de vino ¿quieres eso o algo más?-él le preguntó.
¿Tal vez un poco de jugo?, pensó Bella con burla. El pensamiento la hizo relajarse un poquito más.
-Vino, sí. No lo he tomado en un millón de años-le contestó. Edward sirvió vino tinto en una copa y Bella fue a sentarse en un taburete. Edward deslizó la copa a través de la encimera y Bella le dio un trago, inhaló y lo saboreó. A Edward se le hizo la boca agua cuando vio como los labios de ella se fruncían en el borde de la copa.
Se giró y se dedicó a servir la cena en los platos.
-Por cierto, ¿qué hiciste ayer?-Bella preguntó intentando romper el hielo. Delineó el borde de la copa con su dedo. ¿Por qué nadie se puede resistir a hacerlo?
-Me vi con los chicos y nos pusimos al corriente-murmuró mientras destapaba la cacerola. Bella pegó un salto y se acercó a él.
-Huele bien, ¿qué es eso?-miró por un costado de Edward. Al pobre chico casi le da un infarto y el corazón se le aceleró al tenerla tan cerca. Bella estaba en las mismas pero quería estar dispuesta y hacer funcionar esto.
-Bueno, recordé que te gusta el espagueti con camarones, así que lo hice. También hay puré de patatas y pan de ajo.
-¡Oh, eso es genial!-Bella le sonrió y le echó otro vistazo a la comida-se ve bien.
-Gracias, o lo que sea.
-De nada, o lo que sea.
Bella volvió a su asiento.
Cuando todo estuvo servido, Edward caminó hasta la pequeña mesa y lo acomodó. Bella sonrió al verlo, obviamente, cuando él no la veía. Bella sentía que los ojos no le eran suficientes para admirarlo, para observarlo y para quererlo un poquito más. Bella sabía que haber venido había sido mala idea pero no podía arrepentirse. Había algo que se lo impedía, como un campo de gravitación.
Edward se giró y la miró. Bella fingió que estaba bebiendo vino en lugar de estar sonriendo.
-De acuerdo-él anunció y ella fue hasta la mesa. Edward distendió su silla y cuando el cabello de Bella rozó su dedo, cerró los ojos y saboreó el momento.
Él tomó su lugar, frente a ella y le sonrió.
-Pruébalo primero tú-le dijo y Bella soltó una risita.
-Caballeroso-observó sarcásticamente y tomó una porción exageradamente pequeña. Edward no pudo reprimir una risa.
No la dejó de ver.
-Sabe bien-ella finalizó y se dispusieron a comer con una sonrisa.
Ni Edward ni Bella apartaron la mirada. No dejaron de verse.
-¿Cómo están Jane y Alec?-preguntó Bella.
-Esme dijo que estaban mejor-Edward dijo sin pensarlo. Bella frunció el ceño.
-¿Mejor?
-Ehh… bueno, es que no quería hablar de esto mientras cenamos y…
-Bueno, está bien-ella lo interrumpió-puedes decírmelo luego. Ahora, cuéntame de Nueva York.
Edward suspiró.
-Bueno, NY es ruidoso y brillante y ocupado y grande-Bella sonrió-deberías ir algún día. Es una linda ciudad. Te absorbe, puede que resulte tediosa para algunos pero vale la pena.
-¿Y qué hiciste allá?
-Nada, nada en absoluto. Simplemente fui a tomarme unas pequeñas vacaciones antes de trabajar. También para alejarme de Chicago, de Seattle… de todo-dijo bajito. Ambos sabían a lo que se refería.
-Bueno, yo no salí de la ciudad pero me alejé un poco… fui con Renée un tiempo…
-Lo sé.
-¿Oh?-fue todo lo que dijo. Edward no respondió y siguieron comiendo en silencio.
-¿Y qué hay en Nueva York?-Bella preguntó en un murmullo después de un rato.
-Un montón de edificios, gente, turistas, extranjeros, bares… pero ahí no había nada mío. Por eso fui-dijo como un misterio. Bella lo entendió y recordó a Rose diciendo algo parecido.
"-¿Qué hay en Nueva York?-Alice había preguntado.
-Nada. Por eso se fue ahí, estoy casi segura. Ahí no hay nada-Rosalie dijo."
El siguiente tema de conversación fue el trabajo. Esa si era tierra de nadie, un campo seguro. Hablaron y hablaron y Bella se maravilló y se jactó del sonido de la voz de Edward. Un pedacito para el camino, para un recalentado. Como cuando tienes la suerte de ser de la familia en la fiesta y te dan un trozo de pastel y algo de comida para el día siguiente.
Por su parte, Edward se llenó los ojos con Bella. Su cabello, sus ojos, sus labios, sus gestos, sus manos, sus pecas, su nariz... toda ella.
También, como un recalentado.
Cuando terminaron, Edward recogió los platos y los dejó en la pila. Bella se levantó y se palmeó el estómago. Todo había estado muy bueno, pero mala o buena suerte, Bella había llenado su vejiga y necesitaba desalojarla. Maldición, pensó. Tenía que ir al baño ahora porque si algo fuerte pasaba sentía que se iba a orinar en los pantalones.
-Eh, Edward…-lo llamó. Su nombre seguía sonando bien en sus labios.
-¿Sí?-Edward la miró brevemente.
-¿Puedo usar tu baño?-preguntó. Pedir el baño ahora se sentía tan incómodo como estar bajo un reflector con todo el mundo mirándote.
-Seguro-él medio sonrió-verás, tendrás que ir al mío porque estoy teniendo problemas con el agua en el comunitario así que…
Oh, no. Bella metió las manos en los bolsillos traseros de su pantalón y apretó los puños.
-Bueno…-ella accedió. O era ir y afrontar su habitación u orinarse ahí mismo. Prefería la habitación.
-El pasillo, al fondo-Edward señaló con la barbilla.
-Genial, ahora vuelvo-dijo Bella, pero ella sabía que eso no era nada genial.
Se apresuró al pasillo y medio corrió hasta la habitación, entre más rápido mejor.
La habitación olía a él. A su colonia, en realidad, pero Bella estaba enamorada y se imaginaba cosas demás. Ella también aseguraba que olía a Edward, a él, no sólo a colonia.
Sigámosle la corriente.
La habitación era amplia, de un chico. Un chico soltero, pensó Bella. Azul, blanco y negro. Edward amaba el azul y Bella también lo amaba, al color y a Edward.
Un escritorio, una cama, burós, una ventana, un armario, una cajonera, un sillón negro de cuero y una puerta más, el baño.
Bella cerró la puerta tras ella y entró al baño, también azul y blanco.
Después de terminar con sus asuntos, Bella miró a su alrededor y llevó una mano a la gaveta. Vio dentro y acarició las toallas, luego tomó el shampoo e inhaló profundamente, cerró los ojos.
Cuando salió del baño, miró la cama y se aproximó a ella. Acarició la superficie y zambutió una mano en la colcha para acariciar la almohada de Edward.
Suspiró y se giró a los cajones. Abrió el primero lentamente y sin hacer ruido. Su ropa interior. Bella también la acarició. Su rostro se cubrió de tristeza cuando recordó como la monotonía de los bóxeres de Edward se alteraba con todas sus braguitas de encaje.
Ahora no había braguitas.
Abrió el siguiente cajón y se quedó de piedra. No sabía si debió de haberlo abierto o no. Ahí, encima de todo, estaba su bufanda. La bufanda roja que había olvidado en Chicago, las dos veces. Bella jadeó y llevó una mano hacia ella, para acariciarla, para olerla. Le temblaban las piernas y el corazón le latía a mil por hora. Aún olía a ella, un poco. Bella se atrevió a colocarla sobre su rostro y volvió a olfatearla, luego la envolvió en su cuello y la frotó impregnándola aún más de su olor. Bella esperaba que el olor durara para siempre, o mejor dicho, lo suficiente. Un pedacito de ella.
Luego, rápidamente la acomodó como estaba y después de asegurarse de cerrar bien el cajón se apresuró a la puerta. Antes de salir, le echó una última ojeada a la habitación.
Cuando llegó a la sala, Edward estaba de pie frente a la ventana y miraba la ciudad. Un escalofrío le recorrió la espalda a Bella al verlo. Esa fue su postura esa noche, la noche del final. Alzó el codo y Bella se percató de que estaba bebiendo más vino en su copa. La botella estaba en la mesa de centro y la copa de Bella también estaba servida. Suspiró y caminó hasta él, Edward la escuchó venir.
-Gracias por el baño-Bella murmuró y él se giró justo como lo hizo esa noche. Otro escalofrío.
-De nada. Te serví otra copa-Edward señaló la mesa de centro. Bella sonrió.
-Soy una ciudadana responsable…-dijo mientras caminaba hacia allá. Edward le miró el trasero. Sip, definitivamente tenía más curvas-no puedo conducir ebria-ella dijo burlona y le dio un trago.
Edward se rió quedito.
-Lo tendré en cuenta.
-Me alegro-Bella volvió a darle otro sorbo-es hora de que hablemos
Él asintió en silencio, aunque no era una pregunta. Él caminó hasta que el borde del sofá topó en sus piernas y Bella rodeó la mesa. Se sentó en la superficie mullida, Edward lo hizo después de un segundo.
Edward sostuvo el cuerpo de la copa entre sus manos y después le dio un pequeño trago. El ambiente rápidamente cambió, ya no había tapujos ni incomodidades ni bromas que cubrían el dolor. Bella se mordió la boca y Edward cerró fuertemente los ojos para después abrirlos en una expresión soñolienta y confundida, como si quisiera borrar los estragos del sueño. Apoyó los codos en las rodillas.
-Cuando te fuiste esa noche…-Edward comenzó, Bella se recostó lentamente.
-Cuando te fuiste esa noche… no quería seguirte y al mismo tiempo quería hacerlo. Apenas alcancé a sentarme en la cama antes de que la realidad me llegará de golpe: te habías ido y no había ido tras de ti y ya todo había terminado. Eso, lo nuestro no podía terminar así, entonces, en lugar de seguirte, lloré. Juro que lloré, Bella. Lloré por ti y por mí y lloré porque sabía realmente que ya no íbamos a poder rescatar nada.
Bella jadea por sus labios entreabiertos y Edward tiene un nudo en la garganta.
-Entonces, estaba a punto de arrastrarme y meterme a la cama, para olerte en las sábanas, para recordar tu cuerpo, tu olor, tu cara esa noche… mientras hacíamos el amor. Estaba a punto de arrastrarme a la miseria cuando mi teléfono sonó. Lo tomé rápidamente creyendo que eras tú y tuve que componerme un poco cuando vi que era Emmett. Emmett me llamaba para que pasara por él y Rosalie. Estaban varados en la nada, no tenían dinero y no tenían crédito. Jasper tomó a Alice, la subió a su auto y se fueron. Ni Rose ni Emmett tenían en qué volver. Emmett llamó a Jasper "idiota nihilista envidioso y presumido" porque se aprovechaba de que su padre ya le había dado un auto.
Ambos se rieron bajito por un momento.
-Le pregunté a Emmett cómo era que me llamaba si no tenía crédito y dijo que estaban en casa de Gianna, estaban cerca y después de que Gianna llamó a Rosalie "zorra" los dejó pasar y hablar por teléfono. Entonces acepté y me recompuse para ir a recogerlos. De todas formas, ya no iba a arreglarlo contigo. Cuando llegué ahí y toqué la puerta de Gianna, ella me dijo que ya se habían ido. Rosalie y ella comenzaron a discutir y Emmett sacó a Rose de ahí. Yo estaba cansado y triste hasta la madre que ni siquiera me enojé por eso. Gianna me invitó a pasar ofreciéndome una cerveza y acepté.
Bella siente un dolor punzante en el pecho. Mientras ella estaba ahí sola, llorando y gimiendo de dolor, Edward estaba con la jodida Gianna bebiendo una cerveza. Ella meneó la cabeza para ahuyentar esos pensamientos y dejar que él se explicara. Edward se irguió y se recostó en el respaldo del sofá. Se miraron a la cara.
-Gianna comenzó a hablar porquerías y yo estaba cómodo ignorándola y bebiendo mi cerveza gratis. Luego le pedí el baño y fui hacia ahí, además necesitaba un respiro. Cuando volví, terminé mi cerveza rápidamente y me fui de ahí. En el camino a casa, estaba pensando en llamarte para arreglarlo de una buena vez. Ya era muy tarde pero dudaba que estuvieras dormida y como tú no llamaste pensé que yo daría el primer paso…
Bella iba a interrumpirlo pero él alzó la mano y ella se quedó callada.
-Ya lo sé todo pero eso va después-aclaró. Bella asintió con la cabeza.
-Estaba pensando justo en eso cuando mi teléfono volvió a sonar, y de nueva cuenta creí que eras tú pero no era así. Era Alec. De inmediato me extrañé porque era tarde para que llamara. Alec me dijo que Mamá Lizzy había muerto…
Bella volvió a jadear y una chispa de culpa le creció en el pecho, luego se extendió como pólvora. Ella ahí pensando que Edward estaba bien con todo esto cuando en realidad no era así, además lidiar con eso…
-… y que me necesitaba ahí en Chicago. Jane estaba dormida y aún no lo sabía. Esa misma noche compré el billete y comencé a empacar. Me estaba muriendo, estaba cansado, triste, estaban Alec y Jane y tú tampoco dejabas mi mente. También lloré cuando me encontré con tu ropa y fui débil y me llevé una camisa de cuadros tuya. Ya era entrada la madrugada cuando fui a dormir y decidí ir temprano a verte, para arreglar todo y decirte lo de Mamá Lizzy y luego irme a Chicago. Al llegar a tu apartamento, nadie abría y no iba a usar la llave. Entonces Dennis salió y me vio. Luego me lo dijo. Dijo que tú te habías ido tempranísimo a Forks, le dije a Dennis que cuando volvieras te dijera que yo había ido a buscarte, me preguntó qué es lo que pasaba y se lo conté. Nos despedimos porque no sabíamos si íbamos a volver a vernos. Finalmente fui al aeropuerto y llegué a Chicago.
Cuando llegué a casa, Esme abrió la puerta y me dijo que Alec no estaba muy bien. Nadie le había dicho nada a Jane porque ni siquiera había salido de la habitación. Me tocó la parte dura. Saludé a Alec y lo sujeté por un rato, el chico no estaba llorando y se estaba haciendo el valiente. Luego, ambos fuimos con Jane. Ella se alegró de verme pero cuando vio nuestras caras se preocupó. Alec no podía hablar, entonces se lo dije yo. Me pasé el resto de la tarde abrazándolos. Los dos se subieron a la cama y me dejaron justo en medio. No dejaron de llorar nunca y finalmente se quedaron dormidos. Carlisle llegó diciendo que los arreglos del funeral estaban listos. Me dormí junto con ellos por un rato y Esme fue a despertarnos para ir al funeral. ¡Yo no sabía que hacer! Estaba desesperado. Estaba lidiando con toda mi tristeza y contigo en mi mente, además estaba la tristeza de lo de Mamá Lizzy ¡y tenía que mostrarme fuerte para ellos! No iba a lloriquear justo ahí porque tenía el corazón roto. Todo el tiempo que estuve en Chicago dormimos juntos. Las primeras noches, sólo ellos dos estaban juntos pero Jane tenía pesadillas, así que fui a hacerles compañía. Jane se fue tranquilizando pero le aterraba estar sola ¡o en la orilla de la cama! Quería que ambos la abrazáramos.
Bella se estaba muriendo ahí mismo. Aunque ella nunca había sabido de eso se sentía un poco culpable.
-Un día, Esme me preguntó por ti. Entonces se lo dije. Jane escuchó y ahora ella estaba tratando de animarme. Le dije que iba a tratar de arreglarlo y se alegró. Jane y Esme hicieron un pastel para mi cumpleaños. Hicieron que soplara las velas y todo eso. Deseé tenerte pero de todas formas ni siquiera creo en los deseos del pastel de cumpleaños. Ni siquiera te llamé y aún me arrepiento de eso. Cuando volví aquí estaba dispuesto a arreglar las cosas y Emmett me dijo que habías ido a vivir con tu madre, entré a mi habitación y ahí estaba todo. Supe que ya no se podía salvar nada, creí que me odiabas. Entonces le llamé a Esme y le dije que me iba a Nueva York por un tiempo. Ella aceptó y Jasper entró a mi habitación, me dijo que Charlotte me estaba buscando desesperadamente y lo menos que quería eran más problemas. Ella había dejado una nota para mí y Jasper me la dio. Charlotte había comenzado a salir otra vez con Gianna y ésta le contó que nosotros habíamos terminado. Entonces supe que esa noche tú si me habías llamado. Gianna no contestó y escuchó el mensaje que me habías dejado. Yo estaba en el baño y había dejado mi teléfono ahí. Una vez que se enteró de eso, se coló en mi habitación mientras yo estaba en Chicago y empaquetó todas tus cosas, luego fue a tu apartamento y las dejó ahí. Gianna fue la razón por la cual no lo arreglamos.
Bella estaba furiosa. Edward le dio un trago al vino.
-¡Esa zorra va a escucharme!-Bella chilló.
-Espero que algo bueno salga de eso-Edward comentó emocionado.
-Cuando terminé de leer la nota te llamé, te llamé un montón de veces pero nunca contestaste, te dejé un mensaje pero sé que nunca lo escuchaste o al menos lo ignoraste…
-No lo escuché. No estaba lista, no me creía lo suficientemente fuerte-ella interrumpió.
-Entonces estamos a mano. Tú no escuchaste el mío y yo tampoco el tuyo
-Sí, algo así-ella medio bromeó y se mordió el labio inferior. Edward desvió la vista y la amó un poco más.
-Intenté olvidarte y superarte mientras estaba en NY pero fue imposible. Encontré este piso y cuando volví, me mudé. Ese apartamento me recordaba mucho a ti y sabía que menos iba a poder superarlo. Mientras estaba ahí, empacando, escuché a Alice hablar por teléfono contigo. Le contabas que habías conseguido un trabajo y que estabas muy feliz. Me alegré por ti. Al menos tú ibas bien y a pesar de que me dolió, deseé con todas mis fuerzas y mi egoísmo que no me olvidaras.
Me mataba la idea de que me hubieras superado. ¿Cómo? Si yo no lo había hecho. Cuando llegué a este lugar me estaba muriendo. Llamé a Nessie y ella vino. Le conté todo y hasta se asustó cuando comencé a llorar, ella también lloró pero ella siempre llora en lo emocional.
Bella se rió.
-Ayer ella vino en la noche y hablamos un poco. Dijo que se aseguraría de que vinieras-él reveló con una media sonrisa.
-Bueno, pues lo hizo bien-Bella murmuró y suspiró-Edward…-meneó la cabeza-no sabes cuánto lo siento. Siento todo esto. Siento cómo terminó todo.
-¿Entonces… ya lo has olvidado?-Edward preguntó con voz temblorosa. No quería escuchar la respuesta. Si ella decía sí, no lo soportaría. Que crueldad sería decir que es honesta y que ya no lo quiere en absoluto.
-No. No, Edward, no-Bella susurró-no he olvidado nada. Todo sigue dentro de mí y lo recuerdo todo, todo, todo muy bien.
-¿Entonces… qué queda?-después de murmurar, Edward se bebió todo el contenido restante de su copa.
Bella bebió del vino.
-He lamentado cosas, un montón de cosas pero ni un solo día de los que pasé contigo. No puedo olvidarte…-Bella se cortó. No iba a decirlo. "Te quiero", lo pensó.
-¿Podemos actuar como si nunca nos hubiéramos roto el corazón?-Edward apretó los puños. Bella cerró los ojos fuertemente-por favor, Bella. Hagámonos los locos, los tontos y hay que enamorarnos de nuevo.
Edward no obtuvo una respuesta a esto. Bella abrió los ojos y lo miró. Una arruga estaba entre las gruesas cejas de él y la estaba mirando con adoración. La misma mirada que hacía que le temblaran las rodillas y la misma que le partía el corazón.
-¿Por qué todavía tienes mi bufanda en tu cajón?-fue lo único que preguntó. Edward se pasó una mano por el rostro y después de un largo momento en silencio contestó:
-Porque huele a ti y me recuerda a la inocencia. Siempre me ha parecido que tienes una mirada inocente. No puedo deshacerme de ella porque yo también lo recuerdo todo muy bien. No tienes idea de cuánto.
-¿Eso quiere decir…?-Bella se vio interrumpida.
-Eso quiere decir que no te he olvidado y que te amo, todavía te amo. ¿Tú me amas todavía?
-Sí-respondió, entonces ambos se sintieron libres y se sintieron afortunados, también se sintieron fuertes e irrompibles.
-Te amo como para querer estar contigo siempre… nunca lo olvides-Bella sentenció.
Bella cerró los ojos fuertemente cuando una vorágine de sensaciones se extendió por su cuerpo. De alguna manera se encontró a sí misma justamente dónde había comenzado a perderse.
Miró a Edward y por primera vez, no sentía ansiedad de morderse los labios, de gritar, de huir; estaba ansiosa de abrazarlo, de verlo, de escucharlo…
-Entonces si me amas y yo te amo…-él comenzó y ella meneó la cabeza.
-A veces el amor no es suficiente.
Edward se sintió morir.
-OoOo-
La chica linda de cabellos cafés, ojazos alucinantes color chocolate, boca de fresa y un corazón roto llegó a su apartamento. Tres chicas se pusieron de pie rápidamente cuando la vieron entrar a la sala.
-¿¡Qué pasó?!-preguntó la morena de voz chillona.
-¿¡Lo arreglaron!?-preguntó la rubia voluptuosa.
-¡Dime que están juntos de nuevo!-la chica con mechas de colores y que sabía Kung Fu ordenó.
Bella las miró y alzó las cejas, expectante. Ellas no parpadearon.
-OoOo-
No me odien. Las leo en los comentarios. Sigue el epílogo así que todavía hay esperanza (;
