QUIMICA PERFECTA
.
.
By: Vivio takamachi Harlaown
.
.
Narra Nanoha
Fate se humedece con la lengua sus labios perfectos, en forma de corazón, dejándolos brillantes, aún más tentadores.
- No juegues conmigo -le digo con un gemido, con los labios a escasos centímetros de los suyos.
Sus libros caen sobre la alfombra. Ella los sigue con la mirada y pierdo su atención, tal vez para siempre. Llevo los dedos hasta su barbilla y giro su cabeza con ternura, para que vuelva a mirarme. Ella me devuelve la mirada con sus ojos vulnerables.
- ¿Y si acaba siendo más que un simple beso? -me pregunta.
- ¿Y qué si es así?
- Prométeme que no significará nada.
Apoyo la cabeza en el sofá y le digo:
- No significará nada.
- Y sin lengua.
- Cariño, si te beso, te garantizo que será con lengua.
Ella vacila un instante.
- Te prometo que no significará nada -le repito.
De hecho, no creo que signifique nada para ella. Supongo que se limita a jugar conmigo, a ponerme a prueba para ver cuánto puedo aguantar antes de venirme abajo. Sin embargo, cuando cierra los párpados y se inclina hacia mí, me doy cuenta de que está a punto de pasar. La chica de mis sueños, la persona que se parece más a mí que nadie a quien haya conocido hasta ahora, desea besarme. Me hago con el control cuando veo que ladea la cabeza. Nuestros labios se rozan ligeramente, deslizando los dedos entre su cabello y empiezo a besarla, suave, dulcemente. Le cubro la mejilla con la palma de la mano, sintiendo su piel sedosa contra mis dedos. El cuerpo me induce a aprovecharme de la situación, pero el cerebro me ayuda a mantener el control. Fate deja escapar un gemido de placer, como si se sintiera completa al estar entre mis brazos. Rozo sus labios con la punta de la lengua, incitándola a abrir la boca. Ella la recibe con su lengua, indecisa. Nuestras bocas y lenguas se mezclan en un baile lento y erótico hasta que el sonido de la puerta al abrirse hace que me aparte de ella de un salto. Maldita sea. Estoy cabreada. En primer lugar, por haberme dejado llevar por el beso, y en segundo, por desear que ese momento durara para siempre. Y además, estoy cabreada porque mi madre y mis hermanos han decidido llegar a casa en el momento más inoportuno. Miro a Fate y veo que se ha agachado para recoger los libros del suelo, en un intento por disimular. Mi madre y mis hermanos están plantados frente a la puerta con los ojos como platos.
- Hola, mamá -digo, más nerviosa de lo que debiera.
Por la expresión ceñuda de mi madre, sé que no le hace mucha gracia habernos pillado besándonos. Como si fuera un indicio de lo que iba a suceder a continuación.
- Miyuki, Kioya, a vuestra habitación -ordena al tiempo que entra en el salón, algo más tranquila-. ¿No vas a presentarme a tu amiga, Nanoha?
Fate se levanta con los libros en la mano.
- Hola, soy Fate.
Pese al trayecto en moto y al manoseo, su cabello dorado sigue perfecto. Está preciosa. Fate le extiende una mano a mi madre.
- Nanoha y yo estábamos estudiando.
- Pues no es lo que me ha parecido ver -rebate mi madre, ignorando la mano de Fate.
Hace una mueca.
- Mamá, déjala en paz -espeto bruscamente.
- Mi casa no es un prostíbulo.
- Por favor, mamá -insisto, molesto-. Solo estábamos besándonos.
- Los besos solo conducen a una cosa, Nanoha.
- Larguémonos de aquí -le digo a Fate, completamente avergonzada. Cojo la chaqueta del sofá y me la pongo.
- Señora Takamachi, le pido disculpas si le he faltado al respeto de algún modo -dice Fate, visiblemente afectada.
Mi madre lleva la compra a la cocina haciendo caso omiso de la disculpa de Fate. Cuando salimos, Fate inspira profundamente. Estoy convencida de que ha intentado guardar la compostura, aunque le ha costado mucho. Nada ha salido como debía: chica1 trae chica2 a casa, chica1 besa a chica2, mamá de la chica1 insulta a chica2, chica2 se marcha llorando.
- No le des más vueltas. No está acostumbrada a que traiga chicas a casa.
Los expresivos ojos de Fate parecen remotos y fríos. Uff.
- Esto no debería haber ocurrido -dice, enderezando los hombros y adoptando una pose rígida, como una estatua.
- ¿El qué? ¿El beso o el hecho de que te haya gustado tanto?
- Tengo novio -dice sin dejar de manosear la correa de su bolso de diseño.
- ¿Quieres convencerme a mí o a ti misma? -le pregunto.
- No le des la vuelta a la tortilla. No quiero enemistarme con mis amigas. No quiero enojar a mi madre. Y en cuanto a Yûno... bueno, ahora mismo estoy muy confusa.
Levanto las manos y alzo el tono de voz, lo que normalmente evito hacer porque, según Hayate, significa que algo me importa mucho. Pero no me importa. ¿Por qué habría de importarme? Aunque mi mente me sugiere mantener la boca cerrada, las palabras salen sin darme cuenta.
- No lo entiendo. Te trata como si fueras un maldito trofeo.
- No tienes ni idea de lo que hay entre Yûno y yo...
- Pues dímelo tú ¡JODER! -le ruego, incapaz de ocultar mi enfado. He intentado evitar decirle lo que realmente sentía, pero ya no puedo resistirlo más. Se lo suelto todo de golpe-. Porque el beso que acabamos de darnos sí que significa algo. Lo sabes tan bien como yo. Estoy segura de que con Yûno no sientes ni la mitad de lo que sientes conmigo.
- No lo entenderías -asegura, apartando la mirada.
- Inténtalo.
- Cuando la gente nos ve juntos, siempre comentan lo perfectos que somos. Ya sabes, la Pareja Dorada. ¿Lo entiendes?
La miro sin dar crédito a mis oídos. Esto es más de lo que puedo soportar.
- Lo entiendo, pero no puedo creer lo que estoy oyendo. ¿Tanto significa para ti parecer perfecta?
Se produce un silencio largo e inestable. Puedo atisbar un destello de tristeza en sus ojos rojos, aunque se desvanece rápidamente. En un instante, su rostro adopta una expresión seria y fría.
- Últimamente no se me ha dado del todo bien, pero sí. Significa mucho para mí -admite finalmente-. Mi hermana no es perfecta, así que yo tengo que serlo.
Es lo más patético que he oído nunca. Niego con la cabeza, asqueada, y señalo mi moto.
- Sube. Te llevaré al instituto para que puedas recoger tu coche.
Fate sube a la moto sin decir palabra. Se sujeta al agarradero posterior, lejos de mí, tanto que apenas puedo sentirla. Me planteo dar un rodeo para alargar un poco más el trayecto. Fate trata a su hermana con paciencia y adoración. No sé si yo sería capaz de dar de comer a uno de mis hermanos y después limpiarle la boca. La chica a la que una vez acusé de ser egocéntrica, resulta que no es tan simple como creía. Siento admiración por ella. De algún modo, estar con Fate le da a mi vida algo que le faltaba, algo que me hace sentir bien. ¿Pero cómo voy a convencerla de lo que siento?
Narra Fate
A pesar de que haya estado toda la noche en vela, rememorando el momento en el que nos besamos, quiero olvidarlo cuanto antes. Mientras me dirijo en coche a la escuela, el día siguiente al beso que nunca ocurrió, me pregunto si debería ignorarle. Aunque, después de todo, no es una opción factible teniendo en cuenta que somos compañeras en clase de química. Oh, no. La clase de química. ¿Sospechará algo Yûno? Tal vez alguien nos vio ayer en la moto y se lo haya contado. Anoche apagué el móvil para no tener que hablar con nadie. Uff. Ojalá mi vida no fuese tan complicada. Tengo novio. Aunque últimamente se haya mostrado más insistente de lo habitual; solo parece interesado en el sexo. Y estoy harta. Sin embargo, Nanoha y yo nunca podremos salir juntas. Su madre me odia. Su ex novia quiere matarme; una muy mala señal. Y fuma, lo que no me parece nada correcto. Podría elaborar una lista larguísima con todos los inconvenientes que supondría salir con ella. Vale, puede que también haya ventajas. Unas cuantas, aunque demasiado insignificantes como para mencionarlas. Es inteligente. Tiene una mirada tan expresiva que dice mucho más de ella que lo que refleja su aspecto. Es una chica entregada con sus amigas, con su familia, incluso con su moto. Cuando me toca, lo hace con tanta delicadeza que me hace sentir como si estuviera hecha de cristal. Me besa como si intentara impregnarse de ese instante y conservarlo durante el resto de su vida. La primera vez que le veo es a la hora de comer. Mientras espero mi turno en la cafetería, me fijo en que va justo antes de la chica que me precede en la fila. La chica en cuestión se llama Megane Alpine y, no solo se interpone entre ambos, sino que tampoco parece tener mucha prisa por avanzar. Los vaqueros de Nanoha están descoloridos y desgastados en las rodillas. El pelo le cae sobre los ojos y empiezo a sentir un deseo incontrolable de apartárselo. Si Megane no fuera tan indecisa con lo que va a tomar de postre. Nanoha me pilla mirándole. Me apresuro a concentrarme en la sopa del día. Sopa minestrón.
- ¿Qué prefieres cariño, taza o bol? –pregunta Olivie, la Chica de la cafetería.
- Bol -respondo, fingiendo estar muy interesada en el modo en el que Olivie sirve la sopa.
Cuando me entrega el bol, adelanto rápidamente a Megane y me dirijo a la caja, colocándome justo detrás de Nanoha. Como si supiera que estoy acechándole, se da la vuelta y me atraviesa con la mirada. Durante un instante, siento que el mundo se detiene y que solo estamos ella y yo. El deseo por abalanzarme sobre sus brazos y sentir su calor rodeándome es tan poderoso que me pregunto si es médicamente posible sentir una adicción semejante por otro ser humano. Carraspeo.
- Te toca -apunto yo, señalando a la cajera.
Nick avanza con una porción de pizza en la bandeja.
- Cóbrame también lo de ella -dice, señalándome.
- ¿Qué tienes? ¿Un bol de minestrón? -pregunta la cajera, agitando el dedo en mi dirección.
- Sí, pero... Nanoha, no es necesario.
- No te preocupes. Puedo permitirme un bol de sopa -contesta a la defensiva mientras le entrega tres dólares a la cajera.
Yûno se abre paso entre los chicos que esperan a la fila y se coloca a mi lado.
- Circula. Échate una novia a la que puedas mirar de ese modo -le espeta a Nanoha antes de ahuyentarlo.
Rezo para que Nanoha no conteste y le confiese que nos besamos. Toda la cola nos observa. Puedo sentir sus miradas clavadas en la nuca. Nanoha coge el cambio y, sin mirar atrás, se encamina al patio, fuera de la cafetería, donde normalmente se sienta a comer. Me siento profundamente egoísta por desear lo mejor de ambos mundos. Deseo mantener la imagen que tanto esfuerzo me ha costado crear. Y esa imagen incluye a Yûno. Pero también deseo a Nanoha. No puedo pensar en otra cosa que no sea estar entre sus brazos y pedirle que me bese otra vez, hasta dejarme sin aliento.
- Cóbrame lo mío y lo de ella -le dice Yûno a la cajera.
- ¿No ha pagado ya por ti el otro chico? -me pregunta ella, mirándome confusa.
Yûno espera que la corrija. Cuando no lo hago, me fulmina con la mirada y sale hecho una furia de la cafetería.
- ¡Yûno, espera! -grito, pero o no me oye o pasa de mí.
La próxima vez que le veo es en clase de química, pero entra justo cuando suena el timbre y no tenemos tiempo de hablar. La clase de hoy consiste en un experimento de observación. Nanoha da vueltas a los tubos de ensayo llenos de nitrato de plata y de cloruro potásico.
- A mi me parecen agua los dos, señora W. -dice Nanoha.
- Las apariencias engañan -contesta la señora Wolkenritter.
Desvío la mirada hacia sus manos. Esas manos, que ahora están ocupadas midiendo la cantidad exacta de nitrato de plata y de cloruro potásico, son las mismas que rozaron mis labios tan suavemente.
- Tierra llamando a Fate.
Parpadeo y despierto de mi ensoñación. Nanoha me pasa un tubo de ensayo lleno de un líquido transparente. Lo que me recuerda que debería ayudarlo a verter líquidos.
- Lo siento -me disculpo, cogiendo un tubo de ensayo y vertiendo el contenido dentro del que Nanoha está sujetando-. Se supone que ahora debemos de apuntar lo que sucede -añade, utilizando la varilla para mezclar los dos elementos químicos.
Un material sólido y blanco aparece por arte de magia dentro del líquido transparente.
- ¡Eh, señora W.! Creo que hemos encontrado la solución al problema de la degradación de la capa de ozono. La señora Peterson niega con la cabeza.
- Veamos, ¿qué observamos en el tubo? -lee Nanoha de la hoja que la señora Wolkenritter nos ha entregado al comienzo de la clase.
- Yo diría que el líquido acuoso probablemente ahora es nitrato potásico y que el material sólido y blanco cloruro de plata. ¿Qué crees tú?
Y Cuando me pasa el tubo, nuestros dedos se rozan ligeramente. Un hormigueo que no puedo ignorar me recorre el cuerpo. Levanto la mirada. Nuestros ojos se encuentran, y por un instante pienso que me está mandando un mensaje secreto. Sin embargo, su expresión se vuelve sombría, y aparta la mirada.
- ¿Qué quieres que haga? -susurro.
- Eso tienes que averiguarlo tú sola.
- Nanoha...
Aunque no va a decirme qué he de hacer. Supongo que soy una estúpida por pedirle consejo cuando lo más probable es que no pueda ser imparcial. Cuando estoy cerca de Nanoha, siento una emoción similar a la que suelo sentir al despertar el día de Navidad. Por mucho que intente no pensar en ello, miro a Yûno y sé... Sé que nuestra relación ya no es lo que era. Se ha terminado. Y cuanto antes rompa con él, antes dejaré de preguntarme por qué sigo aún con él. Quedo con Yûno después de clase, en la puerta trasera del instituto. Está vestido para el entrenamiento de fútbol. Por desgracia, está con Veyron. Veyron me apunta con su móvil.
- ¿Podéis repetir el espectáculo de la otra noche? Puedo capturar el momento para siempre y mandártelo por correo electrónico. Sería un fondo de pantalla genial, o mejor aún, podemos colgarlo en Youtube.
-Veyron, desaparece de una maldita vez o perderé los papeles -dice Justin, y le lanza una mirada asesina hasta que se marcha-. Fate, ¿dónde te metiste anoche? -me pregunta, y al ver que no respondo, añade-: Aunque puedes ahorrarte el esfuerzo. Ya me lo huelo.
Esto no va a ser nada fácil. Ahora entiendo por qué la gente suele romper por correo electrónico o con mensajes de texto. Hacerlo cara a cara es difícil, porque no te queda más remedio que mirar a la otra persona y ser testigo de su reacción. Enfrentarse a su ira. He malgastado tanto tiempo evitando explicaciones y maquillando relaciones con la gente que me rodea, que la confrontación me resulta muy dolorosa.
- Ambos sabemos que lo nuestro no funciona -digo, con tanto tacto como puedo.
- Pero, ¿qué estás diciendo? -pregunta Yûno, entrecerrando los ojos.
- Necesitamos un descanso.
-¿Un descanso o una ruptura?
- Una ruptura -matizo con suavidad.
- Esto es por Takamachi, ¿verdad?
- Desde que volviste de vacaciones, nuestra relación solo se basa en el tonteo. Ya no hablamos nunca, y estoy harta de sentirme culpable por no arrancarme la ropa y abrirme de piernas para demostrarte que te quiero.
- Tú no quieres demostrarme nada.
Intento mantener un tono de voz bajo para que los otros estudiantes no puedan oírme.
- ¿Y por qué tendría que hacerlo? El mero hecho de que necesites que te demuestre mi amor es una señal de que lo nuestro no funciona.
- No lo hagas -dice, echando la cabeza hacia atrás y dejando escapar un suspiro-. Por favor, no lo hagas.
Encajamos perfectamente en el estereotipo estrella de fútbol-capitana de las animadoras en el que los demás nos han colocado. Hemos sido ese modelo durante años. Ahora, analizarán con lupa nuestra ruptura, y circularán todo tipo de rumores sobre nosotros. Solo de pensarlo hace que se me pongan los pelos de punta. Sin embargo, no puedo seguir fingiendo que todo marcha sobre ruedas. Es una decisión que probablemente me persiga toda la vida. Si mis padres pueden enviar a Alicia a la otra punta del país porque es lo que les conviene, y si Ginga puede ligar con cualquiera que se le acerque porque así se siente mejor, ¿por qué yo no puedo hacer lo que considero más adecuado? Apoyo una mano en el hombro de Yûno, intentando no mirar directamente a sus ojos vidriosos. Él la aparta.
- Dime algo -le digo.
- ¿Qué quieres que diga, Fate, que estoy encantado porque estás rompiendo conmigo? Lo siento, pero no puedo.
Se enjuga las lágrimas con la palma de las manos. Ese gesto tan sutil hace que también sienta ganas de llorar. Noto cómo se me humedecen los ojos. Es el final de algo que creíamos real, aunque ha acabado siendo otro de los papeles que nos empujaron a representar. Eso es lo que me produce más tristeza. No la ruptura en sí, sino el hecho de que nuestra relación haya seguido adelante tan solo por... mi debilidad.
- Me acosté con Noel -espeta-. Este verano. Ya sabes, la chica de la foto.
- Sólo lo dices para hacerme sentir mal.
- Lo digo porque es verdad. Pregúntale a Veyron.
- Entonces, ¿por qué fingiste que seguíamos siendo la Pareja Dorada?
- Porque es lo que todos esperan. Incluso tú. No lo niegues.
Aunque ciertas, sus palabras son dolorosas. Se acabó representar el papel de la chica «perfecta» y vivir según las reglas de los demás, incluso según las que yo misma me he impuesto. Es hora de enfrentarse a la realidad. Lo primero que hago después de hablar con Yûno es decirle a la señora Alph que necesito tomarme un descanso y que voy a dejar el equipo de animadoras. Tras aquello, siento como si me hubiera quitado un peso de encima. Regreso a casa para pasar algo de tiempo con Alicia y hacer los deberes. Después de cenar, llamo a Reinforce Zwei.
- Debería sorprenderme tu llamada, pero lo cierto es que no es así -me suelta.
- ¿Cómo ha ido el entrenamiento?
- No demasiado bien. Ginga no es muy buena capitana, y la señora Alph lo sabe. No tendrías que haberlo dejado.
- No lo he hecho. Solo me he tomado un pequeño descanso. Pero no te he llamado para hablar de las animadoras. Escucha, quiero que sepas que hoy he cortado con Yûno.
- Y me estás contando esto porque...
Es una buena pregunta, una que, en otras circunstancias, me hubiera negado a contestar.
- Quería hablar de ello con alguien, y aunque sé que tengo amigas a las que puedo recurrir, me apetecía hacerlo con una persona que después no se dedique a cotillear sobre ello. Mis amigas tienen la lengua muy larga.
Carim es la única a la que estoy más unida, pero le mentí acerca de Nanoha. Y su novio, Vice, es el mejor amigo de Nanoha.
- ¿Y cómo sabes que yo no me iré de la lengua? -pregunta Reinforce.
- No lo sé. Pero no me dijiste nada sobre Nanoha cuando te pregunté, así que supongo que se te da muy bien guardar secretos.
- Así es. Dispara.
- No sé por dónde empezar.
- Pues no tengo todo el día, ¿sabes?
- He besado a Nanoha -le suelto.
- ¿A Nanoha? ¡Vaya! ¿Y eso fue antes o después de que rompieras con Yûno?
- No fue premeditado -contesto, haciendo una mueca.
Reinforce estalla en carcajadas tan fuertes y ruidosas que tengo que apartar el auricular.
- ¿Estás segura de que no lo planeaste? -me pregunta en cuanto es capaz de articular palabra.
- Sucedió sin más. Estábamos en su casa. Su madre llegó, nos interrumpió y nos vio...
- ¿Qué? ¿Su madre os pilló? ¿En su casa? ¡Venga ya! -exclama Reinforce, alucinada.
- Venga, Reinforce. Tómatelo en serio.
- Sí, lo siento. Suzuka va a flipar cuando se entere.
Me aclaro la garganta.
- No pienso decírselo -se apresura a añadir Reinforce-. Pero la madre de Nanoha se las trae. Cuando salió con Suzuka, Nanoha la mantuvo alejada de su mamá. No me malinterpretes, ella adora a sus hijos. Pero es sobre protectora, como todas las madres. ¿Te echó a patadas de su casa?
- No, pero me llamó lagartona, más o menos.
Más risas al otro lado de la línea.
- No tuvo ninguna gracia.
- Lo siento -dice, aún entre risas-. Me hubiera encantado ser una mosca y presenciar la escena.
- Gracias por la comprensión -respondo irónicamente-. Voy a colgar.
- ¡No! Siento haberme reído. Es que cuanto más hablamos, más me doy cuenta de que eres una persona completamente distinta de lo que pensaba. Supongo que puedo entender por qué le gustas a Nanoha.
- Gracias, creo. ¿Recuerdas cuando te dije que no permitiría que ocurriera nada entre Nanoha y yo?
- Sí. Solo para asegurarme de que lo entiendo bien, eso fue antes de que le besaras, ¿verdad? -dice, otra vez entre risitas, antes de añadir-: Estoy de coña, Fate. Si te gusta, ve a por ella. Pero ándate con cuidado, porque creo que le gustas más de lo que quiere admitir. Deberías mantenerte alerta.
- Si ocurre algo entre Nanoha y yo, no voy a evitar que suceda. Pero no te preocupes, nunca bajo la guardia.
- Ni yo tampoco. Bueno, excepto la noche que te quedaste a dormir en mi casa. Me acosté con Hayate. No puedo decírselo a mis amigas porque me darían la vara.
- ¿Te gusta?
- No lo sé. Nunca había pensado en ella de esa manera, pero fue genial estar con ella. ¿Qué tal el beso con Nanoha?
- Bien -digo, pensando al mismo tiempo en lo sensual que me pareció-. En realidad, Reinforce, fue más que bien. Fue jodidamente increíble.
Reinforce estalla nuevamente en carcajadas, y esta vez, me uno a ella.
Continuara...
Y prfin colge el capitulo tan anciado y esperado creo que este se ha vuelto mi cap favorito jejeje
espero y les aiga gustado y no se olviden de dejar reviews
