Quería aclarar que las amazonas han estado en muchas partes de Turquía, Asia Menor y en América. Yo me centré en la zona Mar Negro, pero que eso no quita que no estuviesen luego en otra zona xD

Aaaquí va el capítulo 1, ahora me centraré en subir otro capítulo a Lealtad y ya subiré otro a este :3

Gracias por leer~

Los personajes y la historia de Fairy Tail no me pertenecen


Los cuatro guerreros emprendieron su viaje a la mañana siguiente sin demora pues les ocuparía mas de un mes en llegar a la tribu de los gargarios, que sin duda era el pueblo que más información podría darle sobre las mujeres tan temidas en todo el continente. "En cuanto tengamos más información, pensaremos un plan", les dijo Jellal a sus compañeros que estuvieron de acuerdo con él, excepto Natsu que como siempre prefería atacar directamente.

El mes que estuvieron viajando hacia el lugar fue la calma antes de la tormenta. En cada pueblo donde dormían, tenían fiestas en tabernas y muchas veces conseguían la compañía de alguna que otra mujer hermosa durante la noche que se hospedaban. Aunque esta muchachas solían buscar el calor de Laxus o Jellal, ya que Gray y Natsu aún tenían ese punto aniñado que no les hacia parecer hombres.

Se preocupaban de vivir al máximo aquellos momentos, pues sabían que después de aquello comenzaría la que sería la misión mas difícil que tendrían en su vida.

-Cuando volvamos, seremos alabados por todas estas ciudades que no nos reconocen- dijo Gray mientras esperaban a que Jellal consolaba y se despedía de la mujer con la que había pasado la noche que llorar desconsolada por la marcha de su amado. Laxus ignoró el comentario y comenzó a llamar a Jellal para que se diera más prisa.

-No te van a reconocer como héroe, sino como exhibicionista como sigas paseándote por las ciudades desnudo- le contestó Natsu en tono de burla señalando el ahora desnudo Gray. Aunque los cuatros sabían que había pillado la costumbre debido a que había entrenamientos que consistían en luchar en la nieve desnudos, mucha gente no era familiar con ese método de entrenamiento y solían asustarse cuando lo veían paseando desnudo.

-¿Cuándo me quite la ropa!- exclamó el joven que se encontraba desnudo y montado en su caballo. Se bajó rapidamente, buscando sus pantalones.

-HAAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAA- se rió Natsu, tan alto que toda la calle se giró hacia ellos.

-Y a ti te reconocerán como escandaloso a este ritmo-siseó Gray enfadado ajustándose los pantalones.

-¿Quieres pelea exhibicionista!

-Cuando quieras, cerilla

-Parad, tenemos que irnos- les pidió Jellal subiendo a su caballo y sonriendo a la muchacha que le despedía con lágrimas en los ojos.

-Al fiiiin- suspiró Natsu subiéndose a su caballo que había bautizado con el nombre de Happy.

-Deberías dejar de ser tan gentil con las furcias con las que te acuestas... Al fin y al cabo son como esclavas.- dijo fríamente Laxus mientras emprendían juntos su camino de nuevo.

-Son seres humanos.

-Son esclavas.

Jellal suspiró y rodó sus ojos. Aunque eran amigos desde hace mucho tiempo, cada uno tenía su propio punto de vista en muchos temas peliagudos como era la esclavitud.

Jellal había visto que ante la pobreza de su familia tras la muerte de su padre, su madre desesperada tuvo que vender a su pequeña hermana Wendy, ya que ella ya era vieja para que le dieran el suficiente dinero para pagar tantas deudas que tenían acumuladas, a una casa de un noble donde actualmente trabaja de sirvienta. Y Jellal esperaba que la limpieza y la cocina fueran los únicos acometidos que tendría que cumplir la pequeña en la casa. Cuando las misiones comenzaron a permitirle acumular una fortuna, intentó que le devolviesen a su hermanita, pero el noble de la casa se negó pues según él: "la había educado el tras muchos años de esfuerzo para que sirviera como buena esclava y no pensaba que todos sus esfuerzos acabaran en nada".Gray tuvo que pararlo de cometer un asesinato, pues sino hacía tiempo que estaría entre rejas. "En algún momento ellos pasaran pos estrecheces económicas y podrás recuperar a Wendy".Por eso y por muchas otras razones que el joven había visto con sus propios ojos durante todos esos viajes a los que sus misiones lo habían llevado, no estaba de acuerdo con la esclavitud. Pero como muchos, agachaba la cabeza y asentía. Sin embargo, eso cambiaría si se casara con Hisou y se convirtiese en el nuevo Rey. Él aboliría la esclavitud.

Por otro lado, el padre de Laxus, a la vez de soldado, era un conocido traficante de esclavos, por eso siempre le obligo a tratar con ningún respeto ni a los esclavos ni a las mujeres. Y aunque su abuelo, tras la muerte de su padre, había intentado suavizar la opinión recia del joven respecto al tema, no había conseguido muchos progresos.

Tardaron un total de 40 días en llegar a la que se hacía llamar la tribu de los gargarios. Se sorprendieron al ver que era casi como un pueblo, pues era una tribu bastante amplia que tenía mayormente varones por lo que observaron por las calles. Tampoco parecía que fuese peligrosa y que repudiasen a los extranjeros; al contrario, recibieron a los muchachos con gentileza pues era continuo el caudal de hombres que venían curiosos por las amazonas ya sea para derrotar a una de ellas o para compartir una noche de pasión en sus épocas de apareamiento. Esto sin duda daba trabajo para los herreros, para los posaderos, para las prostitutas, para el panadero...

Llegaron a la posada principal del pueblo donde nada más al entrar se encontraba la taberna de la posada donde había un gran ambiente pues eran casi las 2 de la madrugada. La gente bebía, reía, bailaba y volvía a beber. Desde la entrada se extendía una gran plataforma llena de mesas con un escenario al fondo donde una banda tocaba música. A la izquierda había una gran barra donde la gente se agolpaba para pedir cerveza. A la derecha había más mesas solo que al final había una escalera que supusieron que llegaría al segundo piso. Les costó localizar al dueño de la taberna, Gildart.

-Tenéis mala suerte, muchachos- dijo Gildart tras los cuatro pedir alojamiento- Pero tengo la posada llena porque ya sabéis, se acerca la época de apareamiento.

Los cuatro miraron confuso al mesonero tras escuchar lo de la "época de apareamiento" y empujaron las preguntas para otro momento, pues ahora se encontraban demasiado fatigados del viaje y necesitaban estar frescos cuando comenzaran a investigar.

-¿Seguro que no tendría ninguna?- preguntó Jellal mientras le pedía al mesonero que se acercase a él para decirle algo en secreto. Él iba a luchar por tener sus habitaciones en esa posada, pues había escuchado por ciudadanos que esa era la posada a donde iba toda la gente a emborracharse. Y algo le decía que aquí le contarían muchas cosas sobre las amazonas.- Somos enviados del Rey Hades de Argos, ¿sabes lo mucho que os recompensaría si puede satisfacer nuestras necesidades?

Gildart miró a los muchachos durante varios minutos para recapacitar la decisión. Finalmente suspiró y miró fijamente a los cuatro.

-Esta bien, pero manteneros alejados de mi hija Cana. Para follar os esperáis a las amazonas, a mi hija ni la toquéis.- dijo con un dedo acusador a los cuatro y parándose en cada uno de ellos. Por último, volvió a Natsu- Y tu no me mires con cara de confuso, sé como funcionáis, yo también fui joven.

Tras la amenaza le entregó a cada joven la llave de su habitación y Laxus, que llevaba el dinero que el Rey les había dado para completar la misión, le dio un anticipo al dueño por su "generosidad" a la hora de encontrar plaza en aquel para ellos. Obviando las miradas entrecerradas que les daban algunas mujeres sonrojadas tras el efecto del alcohol, los cuatro subieron a descansar cada uno en su habitación pues mañana comenzarían la búsqueda.


-Te estoy diciendo, que deberías venir- dijo Mirajane mientras recibía el fuerte golpe de su hermana en su vientre. Gimió y maldijo a todos los dioses por haberse despistado.

Continuaron mirándose fijamente en posición felina, mientras daban suaves y lentos pasos formando un circulo entre las dos. Era de noche, en aquel claro del bosque iluminado únicamente por la luna era difícil ver, pero eso no era obstáculo para que las dos mujeres dejaran de entrenar. Habían decidido tener una pelea cuerpo a cuerpo ya que la primavera había llegado al fin, dejando atrás un invierno en el que era preferible entrenar con sus arcos, espadas y lanzas, debido a que las pieles gruesas no eran muy cómodas para las peleas cuerpo a cuerpo. Con la llegada del calor, se pusieron su sujetador y culote de piel que les permitía moverse con mucha más facilidad. La piel de los animales que ellas cazaban y trataban minuciosamente, hacía las prendas mucho más resistente que la tela normal de los de otros países, algo que enorgullecía a las amazonas.

A Erza, aquella conversación, no le quitaba su concentración en la que se sumergía cuando entraba en modo batalla; muy al contrario que su hermana mayor que no aguantaba la actitud de su hermana respecto a ese tema.

-No me interesa, me fio de vuestro veredicto- dijo con voz firme. Esa era la voz que usaba para dar veredictos, y su hermana lo sabía.

-Es una tradición que se valore los varones más aptos para la época de apareamiento, y tu tienes que ir a la tribu de los gargarios porque eres la Reina y vas a ser fecundada con la que puede ser la próxima Reina. Nuestra madre lo hizo, nuestra bisabuela también y las anteriores Reinas, también.

Erza no pareció verse afectada con tales palabras pues ya las había escuchado en boca de sus hermanas desde que le dijeron que la época de apareamiento estaba muy próxima.

-Mira, las Reinas se disfrazaban de peregrinas y se hacían pasar por ciudadanas para así poder elegir el varón. ¿Yo como camuflo mi pelo?

-Por Zeus, Erza, si allí todos conocen se conocen entre ellos. Saben perfectamente quien es una amazonas y quien no.-en ese momento, Erza volvió a darle otro golpe a Mirajane pues volvía a tener la defensa baja. Esta suspiró y miró entristecida a su hermana por su testarudez.- Mira, cuando yo cumplí los dieciséis y tuve que ir a la tribu por primera vez, tenía mucho miedo pues pensé que me señalarían por las calles y pasaría mucha vergüenza; sin embargo, allí están acostumbrados a nuestra presencia por esas épocas... Es más, hasta hacen muchas fiestas en nuestra época de apareamiento en señal de bienvenida; pues no vamos a luchar con sus hombres, vamos a darles placer.

Erza que se había mantenido seria durante todo el entrenamiento, se sonrojó al oír la palabra placer. Algo que aprovechó Mirajane para devolver el anterior golpe, con efectividad. La pelirroja no se lo tomó mal, pues supo que era un castigo de los dioses por no haber apartado su mente sucia durante el combate. Pero no podía evitar sonrojarse al recordar cada uno de los consejos que las mujeres les iban dando para dar y sentir placer.

-No sé, Mira...

-Ademas, ni te imaginas la cantidad de hombres que han ido a la tribu de los gargarios de todas partes del mundo porque saben que la reina Scarlet que fue coronada con 14 años va a ser desflorada al fin- se rió Mirajane aprovechando en acariciar de nuevo el punto débil de su ya roja hermana. Volvió a devolverle el otro golpe que le debía.

-Bu-bueno, basta ya, m-me lo pensare.-expiró hondo antes de volver a su posición felina y mirar con fiereza a su hermana- Ahora luchemos.


Pues aquí acaba el capítulo, ¿que os pareció? :)