¡Muy buenas!~ Después de dos semanas, os traigo el nuevo capítulo :D
¿Cómo van esos exámenes? :') Espero que bien :3
Antes de nada me gustaría comentaros que en breves, cuando acabe mi otro fanfic sobre Edolas, empezaré con un nuevo fanfic de Fairy Tail basada en una idea mía ^^ "Los protagonistas acuden a un evento que tiene como fin reunir a todas las celebridades relacionadas con el ajedrez. Sin embargo, este pasa de ser un mero congreso a una grotesca partida de ajedrez donde cada uno representa una pieza del tablero y que como tal, si esa pieza cae, la persona muere." Entonces, cada personaje de Fairy Tail tendrá su rol, que se irán descubriendo con el paso de los capítulos, ¿que os parece? :3 He de decir que me inspiré en el libro de "El ocho", pero no es una adaptación, sino todo sacado de mi cabecita pensante xD
De nuevo, gracias a Nat por corregirme el capítulo y también por ser mi animadora personal xD Ella vive el capítulo poniendome comentarios en el word que le mando xDDDDD
Por último, Fairy Tail ni sus personajes me pertenecen. Son de Mashima... :'(
Capítulo 8 - Perspectivas
Unas horas antes, en un escenario distinto…
Las calles eran mucho más siniestras cuando las recorrías sola y más aún de la madrugada, al menos eso pensaba Lucy, totalmente alerta por si cualquier borracho la asaltaba. Esperaba llegar a la plaza lo más pronto posible, no porque tuviese miedo en ese momento, ya que como amazona estaba siempre preparada para cualquier peligro, sino porque había una cosa que temía más que ser raptada, violada y hasta asesinada y eso era Mirajane.
La habilidad de venganza de la albina era admirada y temida al mismo tiempo por toda amazona que hubiera tenido la desdicha de probarla. Por ahora tenía asegurada alguna travesura vil de su hermana por llegar tarde, pero no quería empeorar la situación.
-¡Eh!- lo llamó cierto pelirosado que se había cruzado por su camino.- No veas qué suerte que te encontré.
-¿Por qué?- preguntó la rubia que por un momento olvidó su misión y paró en seco. No sabía por qué pero, en cierta manera, el carácter despreocupado era contagioso en situaciones de tanta tensión como aquella.
-Estaba perdido.- dijo entre risas despreocupadas. Se rascaba la cabeza mientras la rubia suspiraba.- ¿A dónde ibas? Bueno eso da igual, voy contigo.
Acto seguido, la agarró del brazo tal y como hizo el anterior día, y la arrastró con él.
-Pero… ¿por qué? – preguntó Lucy quien no podía creer que (de nuevo) se viese en aquella situación de nuevo. Se dijo a sí misma que esta vez no se iba a dejar ser arrastrada por él, pues tenía cosas importantes que hacer. Y aunque le pareciese un muchacho inocente y amistoso y gracioso y… No era del todo fiable, su hermana Mirajane tenía sospechas sobre sus propósitos.- Escucha.- le ordenó tirando del agarre que el pelirosa había conseguido hacer mientras pensaba la situación.- Primero, no tengo porque acompañar a un desconocido como tú del que no sé ni sus intenciones. Segundo, ¿acaso sabes a dónde vas?
-Vaya, Lucy, no sabía que tenías una mente tan pervertida.- dijo aguantándose la risa.- Pero no tengo esas intenciones hacia ti, me caes bien. Y ahora, vámonos, tengo hambre.
-¡No quiero que me manches de nuevo con comida!- dijo al momento de volver ser arrastrada.- ¿Y cómo que no tienes esas intenciones hacia mí?! ¿Me estas llamando fea?! ¡Y para, ni siquiera sabes a dónde vas! ¡Caminas en círculos!
-¿Círculos?- se paró en seco. Y comenzó a reírse.- ¡CLARO! Ahora tiene sentido porque no encontraba la plaza… Tengo un poco de mala orientación, me guío por el olor y el de carne parece que está por todas partes.
-Espera,-dijo mientras volvía a ser arrastrada, solo que esta vez en la dirección correcta.- ¿Te guías por el olor?
-Sí, ¿no lo hueles tú?
-Bueno, sí, lo huelo… Pero, ¿no es un poquito raro eso de orientarte por el olor?- le preguntó. Natsu paró en seco, haciendo que la amazona chocara contra su espalda ante el parón súbito.-Natsu, ¿Qué…!
-Ssshhhh. ¿No hueles eso?- preguntó mirando a su izquierda.
-¿El qué? ¿La carne? Te he dicho que…
-No, eso no.
Giraron a la izquierda para la sorpresa de la rubia, que intentó volver a repetirle a Natsu que ese no era el camino para llegar a la plaza. El guerrero la acalló. Lucy se sorprendió de la seriedad que demostraba. Nunca se hubiera imaginado a aquel joven despreocupado tomándose algo tan en serio. La arrinconó detrás de unos cubos de basura y le pidió que se agachase con él.
-Creo que ya sé lo que olías.- dijo con una mueca de asco mientras miraba el escondite que había propuesto.
Natsu colocó una mano en su boca, y se señaló la oreja. De fondo, se escuchaba el hilo de una conversación.
-¿Estás seguro que el trabajo está bien pagado para el riesgo…?-dijo una voz grave.
-Te estoy diciendo que no hay riesgo alguno, solo tienes que introducir este líquido en su bebida, la separas del resto y la llevas al punto de encuentro.
-Pero son amazonas, son peligrosas.
-¿Estás diciendo que te dan miedo unas pocas mujeres sin armas?!- preguntó mientras empezaba a reírse de su acobardado amigo.
Lucy, quien se encontraba muy tensa por aquellas palabras, no dudó ni un instante y apartó a Natsu de su lado. No iba a permitir que se llevaran a ninguna de sus hermanas. No mientras ella tuviese la oportunidad de acabar con aquella amenaza.
Natsu intentó alcanzarla para hacer el trabajo sucio por ella. Sin embargo, quedó sorprendido ante la elegancia felina con que la amazona corrió sin hacer ruido hacia los hombres apoyados sobre la pared de la siguiente calle a la izquierda. Lucy agarró al primero por detrás, sorprendiendo a ambos. Colocando su antebrazo en su cuello, con su otro brazo lo agarró para apretarlo contra ella. Este gritó por la asfixia a la que lo sometía. Agarró y tiró del pelo a la amazona para que lo soltase, pero solo consiguió que esta le propinase una patada en la parte de atrás de la rodilla para que perdiese el equilibrio. A su alrededor no encontró rastro alguno del otro hombre, había huido. Pero le venía bien que fuera a llorarle a sus jefes sobre cómo las amazonas sabían de sus planes.
Tiró al suelo al hombre, que tosió sangre. Tras quitarse el cinturón, amarró con fuerza sus muñecas con él, dejando longitud suficiente para que pudiese agarrarle los pies con el resto de cuero de su cinturón. Natsu, quien había permanecido quieto mientras transcurría la acción, observaba atentamente como daba varias patadas al hombre antes de dirigirle una mirada envenenada.
-¿Vas a interrogarlo?- preguntó Natsu tras su lapsus de silencio.
-Sí, ¿algún problema?- le respondió esta con un deje de desafío. Natsu negó y se apegó a la pared contraria para poder observar a la amazona actuar. Esta se volvió hacia el hombre que gemía en el suelo.- Escúchame, quiero que me cuentes todo lo que sabes sobre las intenciones que tienen hacia mis hermanas, las amazonas. –al ver que no había respuesta alguna, volvió a dar varias patadas al individuo.- Como no respondas en un intervalo de cuatro segundos, pienso llevarte conmigo a mi poblado donde te iremos cortando día por día extremidades de tu cuerpo para hacértelos comer después. Y lo primero serán tus genitales.
-Solo soy un mandado.- rompió el hombre tras la amenaza.- Yo solo me encargaría de suministrar las bebidas y llevarlas al lugar de encuentro.
-Eso ya lo escuché, quiero saber más.
-Son… Son clientes exclusivos. Reyes, reinas, nobles importantes… Quieren una amazona como una concubina y desde que se inventó esta bebida… Piensan que si os dormimos con esto, no daréis problemas para el rapto.
-¡Estúpidos!- insultó Lucy mientras se revolvía el pelo inquieta. Estaban en peligro, todas lo estaban.
-¿Y cómo sabes que al cliente le gustara lo que compra?- preguntó Natsu. Lucy levantó la vista hacia el confundida, con aquella situación se había olvidado de que el joven seguía allí.
-Ellos suelen venir antes y saben lo que quieren… Aunque muchos lo hacen solamente por el hecho de tener la fama de poseer en su harem a una amazona.
-Entonces, ¿es al azar o buscan la fama de la amazona?
Lucy escrutó el rostro del prisionero que cada vez que le costaba más contestar. Se concentró en la conversación que se estaba dando.
-Sí…
-Sí, ¿qué?- preguntó Natsu con una potencia que hizo temblar al hombre. La amazona no se creía que aquel fuese el mismo que estaba riéndose perdido en aquellas calles.
-Por la fama…
-Entonces, pedirán sobre todo a la Reina y a las princesas.
-No es lo que piensan.- se apresuró a decir el hombre que conocía perfectamente quien era la amazona que lo había apresado.- Nosotros no estamos tan locos como para intentar apresar a la Reina y a las princesas…
-No mientras la droga que les suministráis está en proceso de prueba, ¿no? Podría ser muy peligroso si algo saliera mal con la mismísima Reina de las amazonas…
El hombre no respondió e interpretaron como una aceptación de las palabras de Natsu. El cabreo e impotencia de Lucy crecían, ¿qué iban a hacer a partir de ahora? ¿Cómo podían impedir tal ataque?
-Pero eso no quita que, en el futuro, cuando manejéis la droga, podáis cumplir vuestro objetivo.
-Si ya lo sabes todo, ¿Por qué preguntas? Niño imbé…- gritó de dolor. Lucy le había golpeado con toda la fuerza que tenía.
-Llevémoslo ante el gobernador.- dijo Natsu. Lucy asintió y lo agarró de un pie para arrastrarlo.
-Eh, Lucy.- la llamó mientras agarraba el otro pie del hombre para ayudar a la muchacha. Luego levantó los ojos hacia ella.- Siento mucho esto, vosotras decidisteis ser libres y no hacéis daño a nadie, solo cuando necesitáis defenderos. Entiendo que te cabree la situación…
-Concubinas, solo buscan a una amazona para que seamos trofeos a los que acudir cada noche. Quitarnos el orgullo que defendemos a uña y carne.- Natsu le sonrió cariñosamente para tranquilizarla. Después de eso, Lucy no podía creerse que hubiese dudado sobre él. Era imposible que albergase intenciones negativas hacia ellas.
-~.~-
-Juvia debe agradecerle a Gray-sama.- dijo Juvia mientras proseguían su camino hacia la plaza, donde tenía por seguro que sus hermanas la estarían buscando, nerviosas.
-No tienes de qué preocuparte. Gracias a ti por quitarme a mis amigos de encima, pueden llegar a ser muy…
-¿Gray-sama le está dando las gracias a Juvia?- preguntó con un extraño brillo en los ojos.
-Eerh… Sí.- respondió confundido por la pregunta.
-Estupendo, porque a Juvia le gustaría saber algo a cambio de ese agradecimiento.
-Creo que te has equivocado de situación, tú me hiciste un favor y yo te lo devolví.- le explicó negando seriamente. Fijo su mirada en la amazona que se retiró dolida a mirar hacia la pared.- Si quieres saber algo de mí, pregúntamelo directamente.
-Pues mira,- dijo volviendo al lado del guerrero que no tuvo más remedio que suspirar por la rapidez con la que Juvia se había repuesto de sus palabras frías.- A Juvia le gustaría saber sobre el pasado de Gray-sama.
La amazona llevaba toda la noche pensando en la manera más discreta de saber sobre la vida de Gray. No solo por aumentar los conocimientos sobre su amado, sino porque también tenía demasiadas dudas sobre el propósito de aquellos guerreros.
Se sentía orgullosa por habérsele ocurrido aquella maravillosa idea y a su vez tener la ocasión en aquel instante de llevarla a cabo. Pero había fallado en algo, la discreción. Se había mordido las mejillas mirando hacia la pared, aun pensando en cómo podía haberla descubierto. Sin embargo, la reacción había sido completamente opuesta a la esperada. "Gray-sama siempre me sorprende.", prensó Juvia aún sonrojada.
-No me gusta hablar sobre mi pasado, Juvia.- le dijo Gray, aplastando todo tipo de esperanza.
-Pero Juvia…
-Es algo doloroso y no lo puedo ir contando a cualquiera que me pregunte.- dijo para luego gritar:-¿Pero cuando…!
En algún momento de la conversación, se había quitado la camiseta y se encontraba semidesnudo.
Comenzó a buscar por los alrededores de la calle, sin resultado alguno. Mientras tanto, la amazona sentía como si una flecha con la palabra "CUALQUIERA" escrita, se le clavase. "No soy nada para Gray-sama", lloró antes de disponerse a soplarse los mocos con un paño que misteriosamente había acabado en sus manos.
-¡Para!- le quitó su improvisado pañuelo.- Era mi camiseta.-tras colocársela, continuó observando a Juvia, dudoso.- ¿Y a ti qué te pasa?- Juvia comenzó a balbucear palabras de las que Gray solo pudo reconocer su propio nombre. Pero lo peor para él no era la incapacidad para entender a la amazona, sino las lágrimas que no paraban de caer por sus sonrojadas mejillas. Sin duda, aquella situación estaba a la altura de la misión de robar el cinturón a la Reina Scarlet. Gray nunca había consolado a una mujer. Confundido, se desordenó el pelo varias veces antes de dar dos golpes en la espalda de Juvia.- Juvia, deja de llorar por favor.-esta, pensando que ahora la trataba como uno más de sus compañeros, aumentó el caudal de sus lágrimas.
Gray se revolvió, nervioso, y no pudo evitar quitarse la camiseta que tendió a Juvia.
-Toma, pero deja de llorar.-Juvia miró confundida la camiseta, pero negó.- ¿Qué quieres Juvia? Pero deja de llorar, por favor.
-asfdfbdskjbnskdjnbfera- murmuró la joven.
-Juvia, habla más lento, no me entero de nada.- se acercó un poco más para poder enterarse esta vez.
-¡QUE JUVIA NO QUIERE SER CUALQUIERA!- gritó. Gray casi cae al suelo por el susto que le dio aquel grito. Se masajeo el oído mientras la miraba confundido
-¿Por qué dices eso?
-Gray-sama dijo que no le iba contando su historia a cualquiera, y Juvia no es cualquiera.- dijo expirando varias veces para calmarse.
-¡Aaaaah por eso!- exclamó Gray ya aliviado de saber de qué se trataba la causa de las lágrimas de Juvia.
-¡Sí, por eso!
-Esto…-empezó Gray, pensando en la manera más fácil de salir de aquella situación. Pero estaba tardando tanto en hallar la forma que Juvia volvió a romper a llorar.- ¡Esta bien! ¡Está bien! Te contaré algo, pero deja de llorar.
Juvia se sopló varias veces la nariz con la camiseta de Gray, inconscientemente, y esperó el relato del peliazabache. Este se sentó con la espalda contra la pared, pidiéndole a la amazona que lo acompañase. Ya cómodos, esperó varios minutos antes de explicarle a la peliazul algunos pequeños retazos de su vida.
-Yo nací en un pueblo del norte, parecido a este. Allí hacía bastante frío comparado con el tiempo de aquí. Era muy montañoso, y nevaba muchas veces. La comunidad en la que vivíamos se dedicaba sobre todo a la cultivación de la vid. De hecho, nuestro Señor amasaba grandes cantidades de dinero puesto que nuestros vinos eran vendidos a Reyes y a señores de mucha importancia. Pero hubo un año de sequía. Y como todo el pueblo se dedicaba a lo mismo, hubo una crisis general.
Fue entonces cuando nuestro Señor debió protegernos, pero cerró las puertas de sus arcas y no ayudó a familia alguna. Tras ese año, donde varias familias tuvieron que decidir entre mudarse o morir de inanición, todo cambió. La relación entre Señor-pueblo siempre había sido respetuosa ya que ellos veían que el gran porcentaje de comisión que se llevaba este hombre era para tener apoyo en el caso de necesidad. Sin embargo, tras lo sucedido, todos los tratos con él fueron más peliagudos. Había revueltas. Ejecuciones en público. Muchas más revueltas. Y mis padres encabezaban el gentío en cada una de ellas.
Fue cuestión de tiempo que la cabeza del que era nuestro Señor, rodara por las escaleras del templo de la diosa Temis, diosa de la justicia. Tras lo sucedido, fueron días prósperos. A pesar de que muchos clientes dejaron de comerciar con nosotros, muchos otros prefirieron continuar disfrutando del manjar que mi pueblo ofrecía.
Nuestro pueblo trabajaba igual que antes, excepto por un motivo: no había líder. Eso no parecía importarnos, ya que siempre que había una disputa, una asamblea decidía que era y que no era lo correcto. El pueblo tomaba las decisiones. Sin embargo, otros muchos vieron esto como un signo de debilidad. Y entre ellos estaba cierto Rey, Deliora.
Fue este individuo quien, buscando más poder, invadió nuestras tierras, devastando nuestros cultivos y matando a todo aquel que se revelara contra las nuevas normas que él imponía. Fue ese día cuando quedé huérfano, bajo las manos de aquel que se hacía llamar protector.
Solo sobrevivimos los niños, quienes fuimos vendidos como esclavos a la ciudad de Argos. Allí, cierto hombre mayor llamado Makarov, me compró y me dio automáticamente libertad. Hizo que adquiriese conocimientos y también me animó para que hiciese amigos. Fue así como conocí a Natsu, otro huérfano que adoptó. Además, Laxus, quien es el nieto de Makarov, también entró en mi infancia en aquel momento. A partir de entonces, todo empieza a mejorar, si tomamos como referencia lo anteriormente acontecido.
-Juvia lo siente…- murmuró cuando finalizó su relato. Gray le sonrió antes de levantarse de su lado.
-Ahora nos deberíamos ir a la plaza.
Juvia asintió, aun con la historia de Gray en su cabeza. "Sin embargo, Juvia no ha descubierto que ha traído a Gray-sama aquí… Juvia solo sabe que son de Argos.", recapacitó entristecida.
-~.~-
Laxus se colocó el cinturón mientras la amazona acababa de colocarse sus zapatos.
-Oye, ha estado bien; pero si me quedo embarazada, me tienes que asegurar que estarás aquí en 9 meses para darte él bebe en caso de que sea hombre.- le dijo la amazona, recibiendo un "Hmph" como respuesta del rubio.
Sin devolverle la mirada, comenzó su camino de vuelta a la plaza. Él se había sentido muy sensible, y había necesitado volver a encontrar a ese Laxus que no veía en las mujeres más que meros pozos de placer. Y el destino le puso a una amazona delante antes de que tuviera que pensar mucho más sobre el asunto.
Había sido rápido, pero lo suficiente largo como para tener al antiguo Laxus de vuelta. Justo como su padre hubiese querido.
Con una mirada rígida pensó en la idea que tendría Mirajane sobre él: "un nenaza", se decía Laxus mientras cavilaba sobre la situación. Debía de demostrarle que era todo un hombre. Y lo haría justo como lo hacía con todas las mujeres que caían a sus pies.
-~.~-
-Muchas amazonas ponen en duda que quedarnos aquí sea lo correcto.- comentó Lucy mientras comenzaban su trayecto de vuelta hacia la plaza. –Esto solo les dará una razón para.
-¿Se lo vas a decir?
-Claro, necesitamos estar preparadas.-contestó Lucy con el entrecejo fruncido.- Sinceramente, no sé qué decidirá Erza al respecto. Puede que nos vayamos. Conociéndola, no querrá arriesgarse a que una de nuestras hermanas sea secuestrada.
-¿Eso significa que volveréis a ser nómadas, trasladándoos de un lugar a otro?- miró a Lucy con lastima.
-Sí, pero tampoco es tan malo. ¿Sabes? A mí me hace una gran ilusión pensar en la idea de ver nuevos lugares y conocer nuevos pueblos.
-A mí me gusta tener un sitio al que poder volver, al que llamar hogar.
-Pero el hogar está donde esté tu familia.- Natsu asintió ante la afirmación de Lucy.
-Aun así, cuando fuisteis nómadas debíais relacionaros con tribus diferentes con cada apareamiento y muchas veces aquello no salía bien. ¿No eráis atacadas? ¿No morían muchas hijas vuestras?
Lucy miró al pelirosado con una mezcla de confusión ante los conocimientos del guerrero sobre su pueblo, ya que lo que había dicho era completamente cierto.
-Sin embargo, si nos quedamos, seguiremos desapareciendo. –Apartó la mirada del guerrero.- Para las amazonas, ser raptadas y despojadas de todo rastro de orgullo y libertad, puede ser más doloroso que la propia muerte.
-Es cierto que cada uno puede tener su propia perspectiva de la vida. Con sus respectivas prioridades.- Natsu se encogió de hombros, despreocupado por ese aspecto.- Pero lo que no me parece correcto es que defendéis vuestro modo de vida como si fuera el único modo factible para la mujer libre; sin embargo, erráis en muchos sentidos… Por ejemplo, abandonáis a vuestros hijos varones.
-No te negaré que es duro y cruel.- Lucy cada vez estaba más confusa. Estaba tocando cada uno de los temas peliagudos para las amazonas. Y la había dejado sorprendida demostrando que, aun teniendo un aire despreocupado, era consciente de cada uno de los aspectos que lo rodeaban.- Pero nuestra sociedad se basa en la experiencia. Nuestras antepasadas no solo sufrieron bajo las manos de sus respectivos maridos, sino de sus propios hijos. La mano del hombre siempre se ha decantado por apalear a la mujer hasta que quedase a la altura del suelo. A sus pies. Todo porque saben que en el fondo, son débiles sin su fuerza bruta.
-Generalizáis.-suspiró Natsu.
-¿Cómo?
-Que generalizáis . Entiendo que hoy en día los hombres ejercen demasiada autoridad hacia la mujer, y creo que eso debería ser controlado. Sin embargo, al igual que hay hombres que son completos animales con sus mujeres, hay hombres que beben los vientos por la suya.-la imagen de Gajeel vino a la cabeza de la amazona. El inmenso cuidado con la que la trataba. Y todo el cariño que derrochaba con ella.- Además, la mayoría de hombres que son así, lo son debido a que en su infancia los educaron para que se comportaran como tal. ¿Las amazonas le darían ese tipo de educación? No. Luego el niño aprendería a respetar a las mujeres, tal y como mi padre Igneel me enseñó.
Lucy entrecerró los ojos. Pensó en cómo debatir sus palabras, pero no encontró la manera de hacerlo. En cierto sentido tenía razón, y ellas nunca les habían dado ninguna oportunidad a los hijos varones que traían al mundo.
Sin darse cuenta, habían llegado a la plaza y un ambiente completamente dispar a su conversación les rodeó.
-Gracias.- le dijo Lucy, agradecida, antes de adentrarse en la multitud para buscar a sus hermanas. Natsu se apresuró a seguirla.
-¿Por qué?
-Pues porque normalmente, las amazonas no tienden a ser muy abiertas con estos temas y tienden a cerrar la conversación con la misma opinión de siempre: "los hombres son unas bestias salvajes.". Sin embargo, contigo pude ver una perspectiva distinta.- le sonrió antes de cogerle la mano y guiarlo por la multitud. La confusión había llevado a la felicidad. Para ella era como haber estado toda su vida mirando hacia una pared blanca, girar y encontrarse con un prado lleno de colores. Una opinión completamente distinta que había sido expuesta y razonada.
Natsu miró sonrojado la espalda de la amazona mientras esta serpenteaba entre personas, arrastrándolo con ella. Sin embargo, el guerrero siempre estaba atento a su alrededor. Y eso le hizo darse cuenta de lo que acontecía a su alrededor.
Como todas las noches, una pelea de borrachos estaba teniendo lugar no muy lejos de su ubicación. Uno de ellos optó por arrojar su botella hacia su oponente, errando en la dirección y dirigiéndose justo en la dirección de Lucy. Natsu, sin pensarlo, gritó su nombre, girándose esta asombrada.
Se tiró encima para recibir el impacto de la botella por ella. Y tuvo la mala suerte de que la botella le golpease y explotase en la cabeza. "Al menos estaba vacía", pensó antes de comenzar a marearse terriblemente. Intentó concentrarse en los apoyos con los que contaba su cuerpo, que eran los dos pies que aún se mantenía sobre la tierra y sus dos manos que apretaban algo extremadamente blandito.
Miró hacia abajo para encontrar sus manos apretando los pechos de una sonrojada Lucy.
-¡EH, TU!- gritó una voz completamente desconocida a su lado.- ¡SUELTA A MI HERMANA, PERVERTIDO!
Le tomó tiempo enfocar la escena para encontrarse a una mujer con la capa de amazona aún puesta y su amigo Jellal justo enfrente de ella. Este parecía en trance, porque no apartaba la mirada de la que observaba con furia al pelirosado. Optó por apartar las manos del pecho de la rubia.
-No era mi…-empezó a decir, pero calló en cuanto la mujer se acercó a él medio tambaleándose. Espero varias amenazas, pero recibió el impacto sin palabra predecesora. Y fue uno muy fuerte, "¿en mi barbilla?" se preguntó confundido.
-Lucy, ¿te estás dando cuenta?- preguntó la amazona en un medio sollozo.- Le intenté dar al moflete, pero acabó en la barbilla. Y encima le di más fuerte de lo que quería.
-¿En serio?- preguntó Lucy que miraba aún sin creerse el comportamiento de su hermana. Había hablado a un hombre sin problemas, y encima se tambaleaba ligeramente.
-Sí, mira.- y repitió el golpe, esta vez dejando al pelirosado en el suelo.- Esta vez ni se dónde le he dado. ¡Pero lo voy a rematar!
-Vale, vale. Para.- le pidió Lucy, agarrando su muñeca para que dejase de crear esa lluvia de puños. Comenzaron a forcejear.
-Ara ara, Lucy, hola.- saludó Mira desde la barra con una sonrisa angelical. Entonces Lucy se hizo una breve idea de lo que había ocurrido.
-Mira, ¿qué has hecho?-preguntó Lucy sin esperar más que una sonrisa de su hermana albina.
-Me hizo beber un tipo de magia rara, pero creo que no funcionó bien. –la pelirroja paró de forcejear y la miró con ojos de cordero degollado.- No me encuentro muy bien.
Fue a responder, pero una voz no se lo permitió.
-¡Juvia está feliz de haberlas encontrado!- dijo la peliazul mientras abrazaba a su hermana Mirajane. Gray, por otro lado, miró preocupado a un aún ausente Jellal.
-Ara ara, Juvia, hola.
Juvia se paró a ver a su alrededor, fijando su vista en Natsu, Lucy y Erza.
-Juvia se siente culpable. Todas ayudaron a que Erza se relacionara con un hombre y Juvia no aportó nada.-dijo mientras hacia un puchero. Mira solo) le dio dos pequeños golpes en la espalda y le dijo:
-Seguro que encuentras una manera de ayudar a tu hermana.-Juvia asintió, conmovida.
-¿¡En serio sus golpes en la espalda si sirven cuando lloras, pero los míos no!?- exclamó Gray antes de volverse a Jellal y zarandearlo.
-¡Yo no ayudé en nada!- exclamó Lucy que aún continuaba sujetando a Erza para que no se abalanzase hacia un aún inconsciente Natsu. Luego se giró hacia Gray.- ¿Y tú hiciste llorar a Juvia?!
-¿Quién hizo llorar a Juvia?!- exclamó Erza a su lado, para luego enfocar la vista hacia Natsu quien seguía en el suelo.- ¡Tu hiciste llorar a Juvia! Vas a rogar por tu vida.
-¿En serio, Erza?- preguntó Lucy mientras volvía a comenzar un nuevo forcejeo, esta vez más intenso.
-Entonces, ¿quién ayudó a Erza?-preguntó Juvia, ausente de lo que ocurría entre sus otras dos hermanas.
-Le di algo de alcohol a Erza para que se desenvolviera con más rapidez.- dijo Mira con esa sonrisa angelical tan propia.
-Le dijo que era magia, no alcohol.- comentó Lucy.
-Mirajane es inteligente, Juvia quiere aprender.- dijo con un brillo extraño en los ojos.
-¿A manipular a tus hermanas?- preguntó Lucy que casi se podía dar por vencida ya.
-Ara ara, estas cosas vienen solas Juvia. No puedes forzarlas. Es como un don.
-Eeeerh…- miró a su hermana Erza, dubitativa, antes de acercarse a ella.-¡Eh, Erza! –esta paró de forcejear con Lucy para mirar a su hermana menor. Lucy, quien estaba ejerciendo aún mucha presión, perdió el equilibrio y cayó encima de Natsu.- ¿Sabes que hoy es el día que mejor se divisa/ se puede apreciar la constelación de Casiopea?
Miró intrigada a Juvia. Tardó varios segundos en levantar la cabeza hacia el cielo.
-¿En serio?- preguntó clavando su mirada en los cuerpos estelares.- Yo no la veo más brillante.
Juvia rió entre dientes. Había conseguido lo que quería. La capucha de su capa había caído, revelando el flameante pelo escarlata de la amazona.
-Ara ara, pues sí que tiene el don.
Pues aquí se acabó D: Por fin todo el mundo sabe quien es la Reina amazona :3 (Y Juvia descubrió un nuevo don oscuro xD)
¡Respondo reviews!:
Gkarly247: Ooh *^* Me alegro mucho que te gustase :3 Ultear representó el papel perfecto jajajajaja Y si, me gusta ir lentito con las parejas porque quiero que aunque sean amazonas/guerreros y tal, pues tienen que tener los rasgos carácteristicos de Fairy Tail. Sí, lo que hace el alcohol... Y tener una hermana como Mirajane jajaajajaj ¡Nos leemos! :D
AmeliaCipri: Mirajane intentó dar un pequeño empujón a Erza y acabó lanzandola jaajajajajaja El Jerza se hace de rogar, lo sé D: Pero es porque es la más complicada, ten en cuenta que ella tiene un trauma con su experiencia con Ares, y encima Jellal se tiene que acercar a ella no por otra cosa sino para robar su preciado cinturón xD Es la pareja más díficil... Aunque la de Mirajane y Laxus, con dos personalidades tan fuertes, no se quedan atrás ajajajaja
lady-werempire: lo que hace el alcohol D: Pero bueno, tranquila, que ella ha seguido a lo suyo jajajajajajaja
DanaLovesOhana: En realidad, el trabajo te lo di yo escribiendo tantos comentarios jajajajaja Si *^* Tiene su punto inocente que la hace muy mona :3 Y Ultear es sin duda otro de los personajes que mejor se asemeja a las amazonas, muy autosuficiente y perfecta actriz también ajajajajja Totalmente, Natsu es y será muy especial jaajajajaja xD Sii, pero Gray tiene en su interior una porción de alma tsundere, no le podemos pedir tanto al chaval xD A mi también me encanta llamarlo 'Jelly', y me pareció perfecto para que fuera el apodo que le guarda Laxus jajajaajajaja
¡Muchas gracias por vuestros reviews! Sois un amor 3
Y hasta aquí el capítulo de hoy, como un avance de capítulo he de decir que tocaré todas las parejas. Así que habrá de todo. Sabremos que pasará tras ser revelada la identidad de Erza, como chocaran las personalidades de Laxus y Mira (saltaran rayos *ba dum tss*, no me peguéis por el chiste malo ;/;) y que pasará entre estos dos grupos con vidas y personalidades tan distintas :3
Por último, pero no menos importante... ¡Gracias por leer!
¡Nos leemos!~
