Pues, ¡ya estoy de vuelta! ^^ Lo siento por la ausencia, pero ya estoy aquí para continuar esto :3 No os preocupeis que yo prometo acabar mis fics :3
Os invito a pasaros por el one-shot que subí hace poco que trata sobre Jerza y es mayormente lemon, aunque tiene un transfondo y tal :3 Se llama "Secretos sobre la cama"
En este capítulo habrá lime, asi que... ¡Aquí vamos!
Ni Fairy Tail ni sus personajes me pertenecen, son de Mashima.
Capítulo 10 – Dobles intenciones.
Mirajane se sorprendió del caos de la habitación del rubio, que la seguía a pocos pasos. Paseó su mirada entre la mezcla de ropa, cojines, papeles y restos de comida. "No va a ser fácil encontrar nada sobre Laxus aquí", concluyó tras mirar asqueada a su alrededor.
-Está un poco desordenado…-dijo Mirajane mientras se quedaba quieta en mitad de la habitación sin saber qué hacer.
Laxus pateó varios montones de ropa que había sobre la cama para poder tirarse encima del colchón con las manos en la cabeza. La giró hacia la albina y sonrió.
-No es nada, sé encontrar las cosas en mi propio desorden.- dijo tras guiñar un ojo a la albina.
Mirajane esquivó sus ganas de estrangular al hombre que posaba como si de un dios ateniense se tratara, y sonrió angelicalmente. Continuó con el juego que tenía en mente.
-Pero no sé, hay cosas que no se pueden tener a plena vista.- contestó mientras apartaba una camisa que había en una silla para poder sentarse en ella.
-Ya bueno, para eso están los muebles…- respondió mientras levantaba una ceja. La albina se dispuso a continuar la conversación hasta sonsacar el sitio exacto donde se encontraban los documentos tan ansiados. Sin embargo, el rubio se adelantó:- de todas maneras, no te preocupes por eso.-se incorporó sobre sus codos y le miró seductoramente.- ¿Por qué no te vienes a la cama para descansar un rato?- compuso una sonrisa que dejó claro que descansar no era precisamente a lo que se refería.
La albina, aunque se había sentido atraída desde el primer momento por aquel hombre que la hacía cabrearse para enternecerla minutos después, buscó una manera de eludir la situación. "Quizá cuando descubra algo pueda tomarme un descanso…", se dijo mientras sus pupilas se dilataban, pues el rubio había decidido quitarse la camiseta.
-Es que estaba pensando que quizá, antes de descansar –pronunció esa palabra con una sonrisa traviesa que hizo que los ánimos del rubio subieran.- me podrías traer un poco de agua y hielo. Con toda la tensión por la situación de mi hermana, me duele un poco la cabeza.
El guerrero titubeó antes de aceptar la petición, la recompensa le parecía demasiado buena y merecía la pena darse un paseo por la taberna, que continuaba vacía aún.
En cuanto salió de la habitación, Mirajane atravesó la estancia en busca de la cómoda. En ella halló sábanas planchadas, limpias y perfectamente colocadas. Aunque no parecía que el rubio hubiese tocado aquellas prendas, revisó entre ellas por si pudiese encontrar esa información que él guardaba con tanto recelo.
Tras acabar esa tarea sin éxito, buscó en las dos mesitas de noche para solo encontrar pañuelos usados, esta vez Mirajane no se atrevió a rebuscar entre ellos. Se mordió el labio pues sabía que el rubio tardaría poco en volver. Pero al menos solo le quedaba un lugar por revisar: el armario.
Atravesó la habitación en dirección opuesta a la cama para dirigirse hacia el armario, justo al lado de la ventana que daba a la parte trasera del hostal. Abrió de par en par el mueble para encontrarlo vacío. Iba a exclamar un insulto, maldiciendo a algún que otro de sus Dioses, cuando la puerta se abrió.
-¿Qué estas mirando?- preguntó Laxus tras cerrar la puerta tras de sí.
La albina miró al suelo buscando una excusa, pero a su mente no venía ninguna. "¿Cómo me he podido quedar sin ideas en un momento como este?" se preguntaba, nerviosa. Y eran esos nervios los que no le permitían ingeniar algo coherente.
El rubio, confuso, dejó el hielo y el agua en la cómoda. Miraba fijamente a la amazona para poder entrever cuales eran sus verdaderas intenciones. Un buen guerrero como Laxus no hubiese dudado en otra situación que lo que tramaba era robar algo importante, pero esa no era una situación normal. El guerrero había desatado por completo sus hormonas masculinas, y su mente voló en dirección contraria a su deber. Por ello, sonrió torcidamente.
-Ya entiendo. - dijo mientras se acercaba a pasos gigantes hacia la albina quien miraba nerviosa al guerrero, dispuesta a defenderse si era atacada.- Sabía que eras una mujer rara, pero no me había imaginado que te gustasen este tipo de cosas.
Mirajane no se esperaba una respuesta como aquella, por eso su mente se quedó en blanco. "¿Este hombre tiene aire en el cerebro?", pensó la amazona aún sin creerse la calenturienta deducción del rubio.
-Oh, sí, me has pillado.- le dijo Mirajane con una risa que le quedó demasiado aguda para su gusto. Se apoyó contra la puerta del armario y la cerró.
-No, no las cierres. Quizá pueda complacerte, entra.- cuando fue a abrir la puerta, Mirajane volvió a cerrarla con todo su peso, situándose justo enfrente del guerrero, que aún mantenía agarrada la puerta. Acercándose a la albina, la arrinconó contra el mueble.
-¿No crees que eres demasiado grande para esto? –preguntó intentando evitar la situación, porque realmente a ella le daba claustrofobia. Él la miró confundido.- Es que ahora que te he visto más de cerca creo que –con dedo comenzó a jugar con los pelillos que había en su pecho desnudo.- eres demasiado musculoso para poder entrar.
El rubio tragó saliva mientras mantenía la mirada fija en la albina.
-Bueno,-dejó el armario para colocar ambas manos en la cadera de la albina y acercarse hasta que ambos cuerpos estuvieron pegados.- Estaremos apretados, que es lo que cuenta.
Fue acercando su rostro hacia ella quien había quedado hipnotizada por el calor que transmitía el guerrero, un calor que comenzaba a humedecer cierta zona. Pero en cuanto sintió que las manos del rubio la comenzaban a mover para poder abrir el armario, despertó del trance.
-No.- golpeó el pecho del rubio que paró su descenso para la agonía de ambos.- Te estoy diciendo que no, a la cama.
-¿También te va eso de dominar?- preguntó el guerrero dolido.
-Sí.
Sin ejercer mucha fuerza sobre su pecho, lo fue empujando hacia la cama la cual crujió cuando sintió su peso.
En aquel momento, la albina había olvidado encontrar la información y se había entregado por completo a una nueva misión. El rubio, sin camiseta, observó como la albina se quitaba la capa con lentitud e iba desabrochando sus botones de la blusa con parsimonia.
Laxus, impaciente, la agarró y la echó sobre la cama. A su lado. Esta fue a proferir una protesta cuando sintió al rubio besar la palma de su mano. Con la lengua, comenzó a trazar círculos mientras ascendía por el brazo de la albina. Las miradas de ambos estaban conectadas, por lo que el guerrero notó cuanto disfrutaba de aquellos besos. Ella cada vez era más consciente de la humedad entre sus piernas.
Cuando al fin llegó a la clavícula, esperó que el guerrero ascendiera hasta sus labios; sin embargo, comenzó a bajar por el valle que había entre sus senos. Solo había conseguido desabrochar dos botones antes de que el rubio la empujase sobre la cama. Intentó continuar desabrochándose la camisa cuando las dos manos del guerrero subieron sus muñecas, aprisionándolas por encima de su cabeza.
Laxus no pudo más que sonreír tras ver la mueca de disgusto que esbozó la albina. Ambos querían tomar el control, pero ninguno cedía hacia el otro. Habían iniciado un juego en el que se pasaban el mando, y en ese momento le tocaba a Mirajane ceder. Con nuevos círculos tortuosos, el rubio subió por uno de los montículos hasta llegar al pezón que se encontraba erecto. Ella arqueó la espalda al sentir no solo el movimiento de la lengua del guerrero, sino el cosquilleo que le producía la tela sobre la piel.
No pudo evitar gemir y cerrar los ojos para dejarse llevar por aquellas oleadas de placer. El rubio pasó al otro montículo y cuando tuvo la certeza de que la amazona no se opondría, la liberó para poder así desabrochar el resto de la blusa y tener pleno acceso a la zona. Justo cuando iba a introducir su mano, un gran golpe sonó cercano.
La albina, como si la despertaran de un sueño muy profundo, dio un salto en la cama y se quitó a Laxus de encima. Miró al guerrero con confusión mientras un escalofrío la recorría al sentir frío en sus dos puntos sensibles que estaban mojados.
-No es nada.- le dijo con una voz ronca mientras se volvía acercar a una amazona aún en alerta. Esta se quedó quieta, atenta ante la posibilidad de escuchar cualquier ruido, y el guerrero aprovechó esta quietud para comenzar a subir su falda hasta el muslo y apretarlo.
La albina, excitada, se acercó al guerrero para saborear sus labios por primera vez. Pero un nuevo golpe los separó. Seguido de varios.
Sin pensarlo dos veces, la joven se levantó de la cama y comenzó a colocarse el atuendo lo mejor que pudo antes de salir para poder averiguar qué estaba pasando ahí fuera. El guerrero maldijo para sus adentros y se colocó el paquete para que le hiciese el menor daño posible en aquel estrecho pantalón. Buscó su camisa y se la colocó lo más rápido que pudo para seguir los pasos de la amazona.
-¿Lucy! ¿Juvia! ¿Qué hacéis aquí!- preguntó en cuanto vio a sus dos hermanas.
"¿Me han desobedecido?", se cuestionó Mirajane mientras por su mente volaban los miles de castigos posibles hacia las dos jóvenes. Puede que casi tan duros como el que estaba viviendo la peliescarlata aquella noche.
-Mira, tienes un botón desabrochado.- la albina se sonrojó aún más mientras se colocaba la blusa. Solo esperaba que no se notase cierta zona mojada.
-¿Me vais a responder!
El rubio necesitaba saber la identidad de aquel que ocuparía el segundo puesto en su lista negra, justo después de su padre, Iván Dreyar. Y en el mismo momento que buscaba nombres, sus ojos se cruzaron con los de un desnudo Gray. Concentró la furia contenida en una intensa mirada que hizo que el mundo del peliazabache se hiciese pedazos. "Estoy muerto.", sentenció este sin saber muy bien la razón de que el rubio estuviese así con él.
-Es que Juvia y Lucy escucharon ruidos.- respondió Juvia
-¿No erais vosotros?- preguntó Laxus confuso.
-No…
-¿Entonces?
-¿Volvió Jellal?- preguntó Mirajane mientras se imaginaba lo peor.
-Se le olvidó la ropa. Tuvo que entrar en su cuarto.
-¿Qué!-exclamó Mirajane mientras se volvía, directa hacia la habitación del peliazul.-¿Ha entrado desnudo en su cuarto con Erza! ¡Rezad a vuestros dioses para que no esté muerto!
-No iba desnudo, llevaba ropa interior.- le informó Gray mientras seguía a la albina.
-¡Eh! ¡Tú! –Le paró Laxus de un golpe.- Vístete.
Este resopló y volvió a su habitación. Natsu, curioso por saber cómo había acabado el asalto de su amigo, se unió al grupo que se aproximaba a la habitación.
-¡Mierda!- exclamó Mirajane al no encontrar la llave en su escote por razones obvias para los que minutos antes, habían estado a solas.- ¡Se me cayó en tu habitación!
-Esperad, voy a por ella.- dijo el guerrero antes de desaparecer hacia su habitación.
En el tiempo de espera, el peliazabache pudo unirse al grupo ya vestido.
-¿Escuchas algo?- preguntó Lucy al pelirosado, el cual había pegado su oreja a la puerta, ocupando toda la entrada.
-Pues escucho voces… -se giró hacia la rubia.- Y huelo a Jellal.
Lucy puso los ojos en blanco; mientras que Mirajane levantó la ceja.
-Quítate.- dijo Mirajane antes de empujarlo para poder ponerse en su lugar y escuchar ella.
-¿Cuántas amazonas más me van a agredir hoy?- lloriqueó Natsu en el suelo, mirando a la albina que hizo caso omiso a su queja y continuó atenta para poder adivinar algo de la conversación que mantenían los que estaban dentro de la habitación.
Lucy le ofreció una mano al pelirosa que agradeció el gesto de ayuda.
-Traigo la llave.- Laxus apareció con la llave en el pasillo. La albina lo animó a ir más rápido y abrir la puerta.
Eran muchos los pensamientos que rondaban a la hermana mayor en cuanto a lo que pudiese estar sucediendo ahí dentro, pero ninguno cumplió las expectativas de lo que halló. Con la boca abierta, como casi todos los que miraban desde el umbral de la puerta, dudaba si dejarles intimidad o acribillar a la peliescarlata a preguntas.
Erza se incorporó en la cama hasta que quedó a la altura de Jellal quien se había sentado en la cama sin saber qué decir a los espectadores. Miró a sus hermanas con un brillo de alivio en sus ojos.
-¡Mirajane! ¿No te estaban violando?
Lucy no pudo más y comenzó a reírse. ¿Cómo su hermana no había encontrado nada extraño en la situación en la que la habían pillado con el guerrero?
-Gray-sama, no mire las piernas de la hermana de Juvia.- le recriminó Juvia por lo bajo, mientras el peliazabache sonrojado no podía apartar la mirada de aquel espectáculo.
-¡Yo debería preguntarte eso a ti!- exclamó Mirajane en respuesta sin poder creerse que la hermana que siempre había sido cerrada hacia los hombres, se hubiese revolcado con uno en una cama el primer día que mantenía una conversación con él. "Sea lo que sea, ha funcionado mi estrategia de la bebida", pensó mientras paseaba la mirada por el peliazul, acto que no gustó al rubio. "Parece fuerte y es guapo. Traerá buena descendencia."
La peliescarlata miró extrañada a su hermana, ignorando a los demás que se amontonaban a su alrededor para poder mirar. Luego se giró al peliazul, se miró a sí misma, y su cara tomó el mismo color de su pelo. Comenzó a bajarse la falda con rapidez, haciendo que el peliazabache saliera de sus ensoñaciones.
-Yo no he intentado nada con ella.- aclaró el guerrero al ver que la amazona no se encontraba en situación de responder por ambos. Él por su parte colocó la almohada justo en su zona íntima para tapar lo que había estimulado aquel forcejeo en él.
-Que responda Erza.- le contestó seca Mirajane.
-Y-yo n-n-n-nnnn-no.- intentó contestar Erza. Jellal sonrió por lo adorable que se mostraba la joven en aquel momento, dejando ver una nueva faceta totalmente inesperada para los guerreros presentes.
-¿Y tú eres la que me dejó inconsciente?- preguntó Natsu sin poder creérselo.
Erza miró al pelirosado sin recordar quien era, pero sí era cierto que podía recordar una mancha rosa en su mente.
-Creo que sí…
-¡Pelea conmigo!- hizo a Mirajane a un lado y entró tan campante en la habitación.
Jellal se preparó para inmovilizar al joven para que no agrediese a la amazona. Pero esta se adelantó y, tomando como punto de apoyo su pierna izquierda sobre la cama, impulsó la otra que, con un golpe ágil y letal, dejó a Natsu en el suelo.
-¿Porqué!- gimoteó este en el suelo.
-Creo que nos deberíamos ir.- dijo Mirajane mientras se volvía hacia el pasillo.
Erza se levantó rápidamente, provocando que Jellal la siguiese sin saber muy bien cómo hacer para que se quedaran más. Y eso mismo pensaban todos los guerreros que las miraban mientras se reunían para bajar las escaleras hacia la taberna. Sin embargo, el ruido atronador que había en la planta baja las hizo parar en seco.
-Está lleno…- pensó Mirajane apenada.
Lucy y Juvia, se mordieron la lengua sintiéndose culpables, pues eso era culpa suya.
-Da igual, me pongo la capucha.- le dijo Erza, colocándosela y sonriendo a sus hermanas que no sabían cómo dar la noticia a la amazona.
-Erza, revelaste tu identidad, te identificarán por tu rostro y la compañía.- se aventuró Lucy lo más suave que pudo.
-¿Qué!- exclamó Erza haciendo que una mirada que infundía terror pasease entre sus hermanas.
-Creo que tienen que darte más de una explicación de lo que ocurrió.- dijo Gray cruzando los brazos en su torso ya desnudo. Jellal le pidió que se callara, pues había captado el aura peligrosa que comenzaba a emanar de la pelirroja. Todas las hermanas de Erza tragaron saliva, hasta Mirajane temió la reacción de la joven.
Erza miró hacia el suelo para tranquilizarse. Por su mente, solo pasaban métodos de tortura física que tanto había entrenado con los hombres que corrían por el perímetro equivocado. Sin embargo, paró el fuego por sus venas pues lo único que quería era salir de allí y poder aclarar la situación en soledad con sus hermanas. En su mente había demasiadas lagunas que debían de ser completadas con información.
-Estoy segura que me lo contaréis con detalle mañana mientras ensayamos alguna que otra llave que quiero practicar desde hace tiempo.
-¿Q-qué llaves?- preguntó Juvia asustada.
-¿Te acuerdas que Laki está lesionada desde hace varias semanas?-preguntó Erza con una sonrisa diabólica.- Eso fue el calentamiento.
Los guerreros escuchaban sombríos y asustados, entreviendo la razón por la que todo el que cruzaba los límites establecidos por las amazonas, no volvían para contarlo. "Con aquella fiera deambulando por los bosques…", pensó Laxus que, por una vez en su vida, no se atrevía a responder al comentario debido a la aura tan espesa y fría que desprendía la peliescarlata.
-Voy a tener pesadillas con esto…- murmuró Natsu por lo bajo.
-¿Decías algo?- preguntó Erza, girándose hacia el grupo que tembló al sentir la mirada de la amazona en ellos.
-N-no- respondieron los cuatro aunque la pregunta iba a dirigida hacia uno de ellos.
-Bueno, vámonos ya. –pidió Erza, satisfecha de que todos le tuviesen respeto. Le gustaba saber que aún mantenía ese poder sobre la gente.
-¿Cómo?- preguntó Lucy, aventurándose a hablar con la temeraria amazona.
-Pues iremos por la taberna, y yo me encargaré de hacer un camino libre. Poneros detrás de mí.- les pidió la peliescarlata mientras se arremangaba la blusa y se crujía los nudillos.- Voy a descargar tensiones.
-Tu no vas a ningún lado.- le dijo Mirajane agarrándola del hombro. Puede que tuviese miedo de la furia de Erza, pero no iba a dejar que le hiciesen daño. No cuando horas antes no podía ni mantenerse en pie.
-¿Cómo que no!- preguntó Erza girándose con agresividad hacia su hermana la cual se mantuvo seria.
Todos los presentes dieron cuatro pasos hacia atrás, pendientes del choque entre mujeres.
-No voy a dejar que te hagan daño.- respondió Mirajane, manteniendo la mirada a la amazona.
-Nosotros os podemos ayu…
-¡Cállate!- rugió Erza a Laxus. Jellal, quien iba también ofrecerse voluntario, miró al suelo.
El rubio se dispuso a protestar. No iba a dejar que hubiese un choque entre aquellas mujeres, y mucho menos con una muchedumbre debajo pendiente de localizarlas. Sin embargo, Juvia se adelantó a todos los presentes.
-¡Juvia sabe cómo salir sin pasar por la puerta principal!- exclamó mientras en su mente agradecía, de nuevo, a Ultear su facultad de asaltacasas.
-~.~-
Tras el camino de vuelta donde relataron a Erza todas sus vivencias mientras no era muy consciente de sus actos, Lucy informó sobre los secuestros que estaban programados pero que consiguió parar y Juvia les habló sobre su descubrimiento. Mirajane no quiso mencionar su intento de averiguar algo, quedó claro que sus hermanas pequeñas habían conseguido mucho más que ella.
Como estaban confusas sobre las intenciones de los guerreros, decidieron acudir a la que más información pudiese tener de Argos, Kagura. Ella debería saber con seguridad si la posibilidad de que cuatro personajes importantes se acercasen a seducir, no a luchar contra amazonas fuera algo habitual.
-No es habitual.- respondió Kagura tras escuchar la historia de los cuatro guerreros que habían mostrado interés hacia ellas.- Normalmente son hombres más corrientes los que acuden.-Poluchka miraba con desaprobación al grupo de mujeres que habían despertado a la muchacha de su descanso para acribillarla a preguntas.- Sin embargo, ha pasado en otras ocasiones.-añadió para captar de nuevo la atención de las oyentes.- Hay personajes de la alta sociedad que son atraídos por vuestro exotismo.
-¿Exotismo?- preguntó Lucy sonrojándose. Eso no era precisamente como se definía a ella misma.
-Sí.- asintió. Ella había escuchado miles de rumores del resto de mujeres que, mientras lavaban la ropa en el rio, dialogaban sobre los nuevos forasteros. Visitantes que acudían atraídos por la idea de poder probar a las mujeres que presumían ser las más apasionadas en cuanto a mantener relaciones sexuales se trataba.- Es cierto que muchos quieren luchar con vosotras para conseguir así el título de Héroe… Pero otros solo quieren veros en primicia y seduciros, es otro tipo de mérito.
-Al menos en ese no tiene implícito la violencia…-suspiró Lucy. Erza negó con desaprobación, no le gustaba ser el foco de uso para presumir en una taberna frente a borrachos.
-Entonces, ¿cuál crees que es la intención de ellos?- preguntó Lucy a Kagura, que no dudó al responder.
-No creo que quieran hacer algo más que mantener relaciones con vosotras, si fuera algo más… Por lo que me habéis contado, ya podrían haberos hecho daño.
Cada una, a su manera, pensó momentos en los que su vida podría haber acabado en manos de aquellos guerreros. Erza recordó cuando fue rescatada por el peliazul de las manos de aquel energúmeno, Juvia cuando fue salvada por Gray de las manos de aquel violador, Lucy cuando estuvo a solas con Natsu y Mirajane cuando se mantuvo inmersa en sus pensamientos sobre Elfman en aquel callejón.
-Puede que Kagura tenga razón…- pensó Juvia en voz alta. Suspiró y sonrió.- ¡Gray-sama no es peligroso para Juvia!
-¡No gritéis!- les riñó Poluchka en el otro lado de la habitación.
Todas se disculparon aun siendo Juvia la culpable de la regañina y se fueron tras despedirse, en dirección a la casa de madera en la que vivían todas como la familia que eran. Tras llegar, cada una se fue a su habitación, para descansar después de tan larga noche.
Scarlet cerró los ojos, ya en su cama, y no pudo evitar sentir un revuelo intenso en su estómago mientras su mente volaba en los sucesos acontecidos durante aquella noche. Le había ordenado a Jellal que la llevase a su cama, después le había vomitado encima y por si no fuese poco, habían forcejeado medio desnudos en su cama.
Dio varias vueltas en su cama, implorando que todo fuese un sueño. Ese era el primer contacto que tenía con un hombre que no fuese divino, y así había acabado.
Estaba claro, Erza Scarlet no había nacido para relacionarse con un hombre.
-~.~-
-He hablado con Gildarts.- dijo Gray mientras se sentaba en la silla recién arreglada de Jellal, aun digiriendo las palabras del dueño del hostal.
-¿Qué te dijo?-preguntó el peliazul mientras ayudaba al rubio a reparar el resto de muebles que la amazona había utilizado a modo de defensa.
-Primero mencionó cómo debo de aclarar la situación con las señoritas con las que paso la noche.- dijo Gray mientras se despeinaba el cabello.
-Pero si tú eres virgen.-se carcajeó Natsu.
-¡Y tú también!- respondió este lanzándole la almohada.
-¿Quieres morir, exhibicionista?
-Inténtalo, cerilla.
-¡Parad!- les ordenó Jellal con una mirada de furia. Después de un día tan largo y extraño, tener a aquellos dos peleándose a su alrededor no contribuía nada positivo a su mal humor.- Gray, continúa.
Este le envió una última mirada de mal humor al pelirosa, antes de continuar.
-Luego me pidió que no hiciésemos tanto ruido en los pasillos en horas tan intempestivas; sin embargo, dijo que los días que hubiese mucho ruido en la taberna tampoco importaba mucho. ¿Cuándo no hay ruido en este antro!- exclamó moviendo las manos exageradamente.- Y por último, se disculpó por lo acontecido con aquel huésped que intentó secuestrar a Juvia. Además que a modo de despido me dijo que podíamos traer a nuestras amigas amazona, cuantas veces quisiéramos. Como si le tuviésemos que avisar que traemos a alguien…
-Le hemos llenado la taberna.- sentenció Laxus antes de dejar al fin la última silla ya arreglada.-Debería darnos un descuento.
-Bueno,-comenzó Jellal.-eso lo arreglaremos mañana. Cada uno a dormir.- abrió la puerta para invitar a sus amigos a salir. Se tumbó en la cama, tirando de una patada a Natsu quien aún permanecía sentado en la cama.
-¿Qué os pasa conmigo!- preguntó Natsu, levantándose rápidamente y alzando un puño enfadado por el trato que le estaban dado aquella noche.
-Buenas noches.- respondió Jellal antes de sumirse en un sueño envuelto en el olor de la amazona que aún estaba impregnado a la almohada.
-~.~-
Brain bordeó con la mirada la silueta de la ciudad de Argos en el horizonte, desde su balcón. Su casa estaba situada en un sitio privilegiado que le permitía tener vistas impresionantes.
-¿Me mandó llamar, Señor?-preguntó Midnight, entrando en la habitación de su jefe.
Este le pidió que entrase y se acomodase en los cojines, donde una esclava se encargó de servir vino en dos copas. El Señor de la casa dejó atrás las vistas y se unió a su huésped.
-Quería tratar un asunto importante contigo, Midnight.- dijo muy serio hacia su acompañante.- Sabes que desde siempre te he tratado como un hijo, el hijo que nunca tuve, y por ello quiero que heredes el negocio que con tanto trabajo he elevado, hasta ser la red de esclavos más importante de todo el Mediterráneo.
-Sería todo un…
-Para ello,-respondió, acallándolo por completo al joven.- deberás saber lo esencial que hace que nosotros destaquemos respecto a los demás. –Midnight asintió solemne.- Es Cobra quien se entera de donde puede encontrar nuevos esclavos, él tiene espías en todo el Mediterráneo. Deberás estar en contacto siempre con él, pues es quien te aportará los esclavos que luego venderás. Racer es quien se encarga de transportarlos a los diferentes puntos de ventas. Y por último, Hoteye es quien lleva las ventas. Ellos serán tus tres hombres de confianza, y deberás fiarte de ellos como si fueras tú mismo quien hace su trabajo. Puede que este sea poco ortodoxo, pero deberás de mover algunos contactos para que sus actos no conlleven consecuencias. Para ello deberás hacer algún que otro soborno a órganos importantes del Consejo.
Dos golpes sonaron en la puerta, interrumpiendo la charla.
-¿Amo Brain?- una pequeña peliazul entró con la cabeza cabizbaja. Llevaba unas telas de seda azul que se ajustaban a su figura sin ninguna curva que lucir.- Obaba me dijo que viniera a ofreceros alguna pasta recién echa.
-¡Ah! ¡Wendy!- exclamó Brain con una sonrisa torcida.- Pasa. Si, déjalo por si mi invitado quiere algo de comer.-esta entró y dejó el alimento en su sitio. Cuando fue a abandonar la sala, una mano la agarró del brazo y la giró para que volviese a quedar enfrente a los hombres.- ¿Ves esta preciosidad?
-¿De dónde la sacaste?
-Es la hermana de Fernandes.-respondió orgulloso.
-¿Jellal? ¿Jellal Fernandes? Uno de los guerreros más importantes de Argos- preguntó Midnight mientras levantaba una ceja.
-Pasaron por malos momentos económicos antes de que se hicieran ricos gracias al mayor de la familia Fernandes. Tuvieron que vender a su lindo retoño.-acarició la barbilla de la niña con el pulgar. Ésta en silencio, miró a la pared, sin dejar que su rostro mostrase algún tipo de emoción.- No quise devolvérsela aunque me lo rogasen.-se rió recordando al orgulloso peliazul arrodillarse frente a él mientras le suplicaba que le devolviese a su tierna hermana. Le ofreció su dinero y más del que tenía.- Es una pieza demasiado valiosa como para darla tan fácilmente.
-¿Sabes que Jellal se ha ido a cumplir una misión que puede que lo coloque como futuro Señor de Argos?
-No conseguirán quitarle el dichoso cinturón a esas fieras salvajes que se hacen denominar mujeres.-se carcajeó soltando a la muchacha.
Midnight ojeó a la muchacha de arriba abajo y tras pasar su lengua por sus ahora secos labios, volvió la cabeza hacia Brain.
-¿La probaste?
-No soy un animal.-puso una cara de asco, mientras indicaba a Wendy que abandonara la sala.- Hasta que no tenga su primer periodo lunar y no se convierta en una mujer, no pienso tocarla
¡Y Wendy hizo aparición en el fic! Será importante para el desenlace que ya tengo pensado ^^
Comienzo a responder vuestros hermosos reviews :33
DanaLovesOhana: "Vómito amazónico" jajajajajaja Pues es eficaz xDDD Aquí Erza ya se da cuenta de la situación y ya ves la reacción, la pobre se siente nula con los hombres. Entre el trauma con su padre y lo que le ha sucedido cuando tomó demasiado alcohol... La situación no avanza xDDD Claro, si ellas no saben sobre su experiencia nudista pues... Lleva a pensar cosas realmente yaois xDD
Gray sabe demasiado cuando se trata de algo relacionado con el nudismo xDD Le habló a Jellal con la voz de la experiencia. Pues aquí tienes la continuación ^^
Nely-Dragneel: Me alegro que te gustase ^^ Jellal esta muuy jodido jajajaaja Es lo que tiene juntarse con mujeres peligrosas xDD Espero que te gustase este nuevo capítulo :D
anonima: Puees en el siguiente capítulo habrá Jerza, tee lo aseguro ^^ Y lo siento por el parón T-T Es que prefería no escribir por escribir, sino tomarme mi tiempo y que saliese mejor :'3 Y los examenes no me permitían tomarme ese tiempo T-T ¡Pero estoy de vuelta! :D
AmeliaCipri: Nooo D: Tan cruel como Mashima no DD: En el siguiente capítulo hay Jerza ^^ Aunque es de las parejas más difíciles y pues llevan un ritmo más lento y eso... Pero... Ya verás el siguiente:3
Como he dicho en varios comentarios, en el siguiente habrá Jerza; aunque en realidad tocaré todas las parejas asi que... ¡El 1 subo capítulo nuevo! (Si la resaca del 31 me lo permite) Y sino, el 2 o el 31. Pero lo subiré. XDDDDDD
Dicho esto...
¡Nos leemos!
