Hola! Dejo este nuevo chap para todas las que me dejaron su mensajito dándome ganas para adelantar la publicación de este…

P.D. mills no me mates a causa de este capítulo!

9 El muelle

Por regla general soy una persona que destaca por lograr dormir de corrido durante toda la noche, pero esta rompía todos los patrones de mi vida. A mi lado esta Regina Mills, la mujer que hacía que mi corazón se acelerara y perdiera la capacidad de pensar correctamente, cada paso que había dado a su lado había hecho que se fuera metiendo cada vez más en mi corazón. Después de haberse acostado y darme la espalda para dormir, traté de seguir su ejemplo y lograr dormir aunque el sueño duró tan solo una hora cuando las pesadillas de llanto de bebes y ropajes negros de funerales llenaron mis sueños. Cuando me giré para ver a Regina, noté que, efectivamente, la habitación se llenaba de forma natural de la luminosidad de la luna permitiéndome ver claramente su cuerpo acurrucado como un niño buscando calor, estaba ensimismada en ello cuando noté que comenzó a moverse de forma errática escondiendo el rostro en la almohada

- Regina – me acerqué sin tocarla directamente – despierta, estás teniendo una pesadilla

Ella continuó moviéndose de forma más violenta, así que recordé una antigua pareja que había tenido y cómo él había enfrentado mis pesadillas, me coloqué detrás de ella pasando una mano por debajo de su cintura para terminar apoyándola en su firme estómago empujándola suavemente hacia mi cuerpo e inmovilizando sus movimientos, puse mi rostro en la curva de su cuello y comencé a tararear la primera canción que se me vino a la cabeza. Me mantuve en esa posición hasta que sentí cómo su respiración se iba calmando, entonces traté de sacar mis brazos de su cuerpo para no incomodarla más

- Me está tocando, Miss Swan –dijo presionando mis manos entre las suyas sobre su estomago

- Así es Miss Mills

- ¿Por qué?

- Tuviste una pesadilla, no pude despertarte

- ¿Y eso te autorizó a ponerme las manos encima?

- Como sheriff de este pueblo mi deber es proteger a la alcaldesa

Soltó un sonoro suspiro para luego acomodarse mejor contra mi cuerpo y apretar mis manos contra el suyo, tomé este gesto como algo positivo así que hundí mi cara contra su cuello nuevamente.

-Gracias – soltó antes de volverse a dormir acomodada en mis brazos.

Desperté a la mañana siguiente con el cuerpo de Regina apoyado en el mío, con la suavidad de su muslo sobre mi cadera y su mano metida dentro de mi camiseta, me quedé observando cada una de sus facciones que estaban en estado de relax, aprecié la cicatriz sobre su labio preguntándome cómo se la habría hecho.

- Me estas mirando Emma

- Lo siento - me disculpé mientras esperaba que se moviera de encima de mí

-Gracias por lo de anoche

- No hay nada que agradecer Regina, no es nada que tú no hubieses hecho por mí - recordando mi ataque de pánico la noche anterior

-¿Cómo supiste calmarme? - me preguntó mientras sacaba su mano y se acomodada en el respaldo de la cama.

Me acomodé a su lado mientras le explicaba

- No eres la única con pesadillas en la noche, hubo una noche, hace un tiempo atrás, en que no lograba despertarme sola, la pareja con la que estaba en ese momento me tomó de la misma manera en que lo he hecho contigo, recuerdo que me dijo " cuando dormimos nos volvemos niños y los terrores bajo la cama salen a pasear, la única manera de espantarlos es volviendo a confiar en que alguien te acunará para volver a despertar" - le narré mientras ella jugaba con mis manos el tiempo que duró su silencio.

- ¿Tienes hambre?

- Sí - salté con prisa

- Iré a cambiarme de ropa, te espero abajo mientras levantas a Henry.

Bajé ya vestida a la cocina a ofrecer mi ayuda mientras Henry tomaba un baño, me senté en una de la silla del mesón mientras la veía cocinar tortitas

- Vámonos Regina – le solté de pronto

- ¿De Storybrooke?

- Al menos por hoy, necesito olvidarme de este lugar al menos durante 24 horas - le rogué

- ¿Dónde quieres ir? - claramente el tono de desesperación en mi voz la había ablandado

- Donde quieras – le contesté pensando lugares cercanos – Boston, al bosque, a la playa, elije tú

- ¿Y tus padres?

- Soy mayor de edad hace bastante tiempo ya, si no quieres prefiero que me lo digas directamente antes de inventarte alguna escusa, pero de todas maneras le preguntaré a Henry si quiere salir.

Me levanté molesta de la cocina para dirigirme hacia el cuarto del chico

- Emma, lo siento - dijo a mi espalda – conozco un lugar en el bosque que da a un pequeño claro con un muelle, a Henry le gustará ir y si tu pequeño berrinche ya terminó me encantaría ir con ustedes dos a este paseo familiar.

La emoción me embargó cuando la escuché hablar de nosotros tres como familia y sin poder evitarlo la tomé entre mis brazos para darle una vuelta completa, la solté rápidamente antes de que se molestara con mi arranque de niña y corrí hacia las escaleras para ir a buscar a Henry.

S&Q

Salimos de la mansión, y tras 45 minutos de marcha, llegamos a un pequeño claro, apartado, cerca de la línea, era un lugar tranquilo en donde se apreciaba un pequeño muelle y una pequeña colina que nos permitió sentarnos, mientras Henry corría a instalar una pequeña caña de pescar.
Los minutos que pasamos en silencio, una al lado de la otra, me permitieron despejar mi cabeza de todo lo ocurrido ayer, aun no sabía si debía decirle a Regina lo que había oído entre Blue y mis padres.

- Deja de pensar Swan – me indicó mientras golpeaba mi hombro con el suyo – desde aquí te puedo escuchar

- Lo siento

- Deja de pedir disculpas – me volvió a decir -¿estás pensando en lo que ocurrió anoche con Cruella?

- No, realmente – empecé a mover mis manos de forma nerviosa - Regina necesito hablar contigo sobre lo que ocurrió anoche

- Te escucho

Procedí a contarle todo lo escuchado esa noche, los planes de volver al bosque, las reuniones del consejo, que al parecer se estaban efectuando sin nuestro conocimiento, los requisitos del hechizo encontrado por Blue y la necesidad del sacrificio de ella para poder efectuarse. Esperé pacientemente el ataque de furia por su parte hacia mi familia pero este nunca llegó

- ¿Estás embarazada? – me preguntó flexionando sus rodillas contra su pecho dirigiendo su vista hacia Henry

- ¿Qué? – pregunté mientras trataba de entender su pregunta - ¡No!

- ¿Pretendes estarlo en algún futuro pronto?

- Te aseguro que con una vez fue más que suficiente Regina

Me di cuenta del daño que mis palabras habían provocado en ella, recordé que a ella le quitaron la opción de vivirlo y después había bebido aquella poción

- Entonces debemos pensar que mi vida no correrá peligro mientras usted no se quede embarazada del pirata.

- No te preocupes, Regina, él no es quien me interesa – me armé de valor para continuar – la persona que me interesa es una mujer

- Eso no lo esperaba, ¿quién es la afortunada?

- No creo que lo quieras saber, no quiero hacerte sentir incomoda

- Prometo no hacerlo Emma

- Me gustas tú, Regina, más que una simple amiga o madre de mi hijo – vi como su rostro tomó una actitud fría, así que preferí disculparme, nuevamente – de verdad no tienes que incomodarte Regina, yo entiendo que no puedas sentir nada por mí.

- Emma, ¿entiendes que no podemos estar juntas cierto? – se giró para poder mirarme

- ¿Por qué no? No me digas que es porque tienes miedo a lo que piense el pueblo

- Sabes que no, nunca me ha importado este tipo de cosas.

- ¿Entonces? – la seguí cuestionando, no había dicho nada con respecto al hecho de que que yo le pudiera gustar

- Porque no soy buena para ti, daño todo lo que toco - me explicó mientras sentía cómo mi corazón se rompía con sus palabras - Mírate, ya te estoy haciendo daño incluso sin querer

Pasé mis manos por mi cara para notar las huellas de las lágrimas que habían caído sin mi control

- No tomes una decisión pensando en eso Regina – le reclamé sus palabras - ¿o crees que cuando entendí que me gustabas no consideré el daño potencial en el momento de hablarte de mis sentimientos?

- No puedo Emma

- ¿Te gustó al menos?

- Eso no importa

- Sí importa - le tomé las manos - si me dices que sí, yo te juro que te haré la mujer más feliz del mundo si me das una oportunidad

- No, Emma - soltando mis manos mientras bajaba su mirada - me gustas cómo eres conmigo, cómo me cuidas y te preocupas por mí, aunque yo te quiera lejos, adoro tu cabezonería por pensar que solo soy Regina y no la reina Malvada, porque me permite relajarme a tu lado sin tener miedo a ser juzgada por mi pasado, pero no sé si eso es suficiente para iniciar una relación física contigo.

- Podríamos intentarlo si quieres - sugerí ansiosa - podemos ir al ritmo que tú quieras

- El problema es que no quiero intentarlo y fallar - me dijo ya irritada - estoy cansada de una decepción tras otra y no me voy a arriesgar a perderte como amiga por algo que sabemos, en el fondo, no va a resultar bien para ninguna de las dos.

- Eso no lo sabes, no puedes tomar una decisión pensando que va a salir todo mal de antemano

- Mírame Emma – pasó sus manos por mi rostro para quedar a la altura de sus ojos - mírame y niégame que no te preocupa que te haga daño si nos planteamos una relación, niégame que te aterra que con mis palabras o uno de mis comentarios destroce tu autoestima.

La miré tratando de discutir sus palabras, buscando algún fundamento para defenderme, pero sabía que tenía razón, sus palabras podrían ser como veneno si ella quisiera, pero honestamente no me importaba.

- Cuando uno ama a alguien de verdad, sea correspondido o no, le das a esa persona la facultad para destruirte, Regina, es un riesgo que siempre está presente cuando inicias una relación. ¿No voy a poder hacerte cambiar de opinión, verdad?

- Lo siento Emma, pero es mi última palabra

Mantuve mis manos en su rostro mientras mis pulgares acariciaban sus mejillas

- ¿Te puedo pedir un último favor antes de que me pidas que olvidemos esta conversación?

- Está bien

- Cierra los ojos un minuto

- Emma…

No la dejé terminar, tomé el impulso necesario para acercar mi boca a la suya, fue un simple roce pero pude sentir cómo un escalofrío nos tocó a ambas, acaricié sus labios sin prisa tomándome mi tiempo, disfrutando del sabor a manzanas que desprendía, sentí cuando Regina me respondió tímidamente, y su lengua recorrió con ternura mis labios de lado a lado. Pedí permiso con mi lengua, suavemente, para intensificar el beso y este me fue concedido, nuestras lenguas se encontraron haciendo que ambas soltáramos un suspiro, sentí cómo las manos de ella se enganchaban en mi cuello para empujarme a profundizar aún más el beso. Ahora no eran sólo nuestras bocas las unidas, si no que nuestros cuerpos se habían acomodado para estar más cerca de la otra. Maldije mi necesidad de aire que me obligó a separarme de ella lentamente.

- Emma

- Shhh, déjalo estar Regina – pasé mi mano por su cabello una última vez - no hablaremos más de esto a menos que tú me lo pidas, lo juro

Sin más que decir, queriendo llevarme para mí el recuerdo de lo recién ocurrido, posé mis labios en su mejilla como símbolo de despedida y me marché a ver a Henry al muelle para darle su espacio.

- Realmente lo lamento ma'

-¿Qué cosa chico? - pregunté mientras lanzaba una piedra al río

- Que lo tuyo con mama no funcionara

- ¿De qué estás hablando Henry? - le pregunté nerviosa, me había olvidado de él cuándo bese a Regina

- Imagino que mama te dijo que no - volviendo a tirar una piedra

- ¿Henry?

- Sé que te gusta, lo noté hace un tiempo, primero pensé que eran ideas mías porque tú habías estado con papá, pero luego escuché tu pelea con Lily en la comisaría aquel día.

- Lamento que escucharas eso

- No me importa realmente, sé que tus sentimientos son sinceros

-¿Ah, sí? ¿Y cómo lo sabes?

-Porque la miras a ella como si nada más existiera a tu alrededor

- Me dijo que no chico – suspiré derrotada

- Es porque tiene miedo

- Lo sé chico, pero no voy a obligarla a estar conmigo

- ¿Y la misión Mangosta? ¡No te puedes rendir, eres la salvadora!

- Cuando uno ama a alguien, lo hace respetando el sentir de esta y si ella cree que su felicidad no es conmigo como su pareja, aceptaré mi papel como amiga

- ¿Friendzone?

- Ve donde tu madre, pequeño bribón - le dije mientras lo empujaba y reía - dale un gran abrazo y dile que la quieres.

- ¿Sólo de mi parte?

- Vete ya Henry, yo recojo todo y lo llevo al auto

Lo vi alejarse hacia Regina, entonces me giré para recoger la caña cuando me encontré con un rostro pegado a mí

- Úrsula - murmuré

- No debiste matarla, rubia - me dijo - esto va por ella

- ¡Emma!

Sentí a lo lejos que me llamaban, pero mi cuerpo no reaccionaba más que al dolor que sentía bajar por la parte superior de mi espalda, deje de sentir mis piernas hasta el punto de perder su fuerza y caer de frente, rogando en mi interior que Regina llegara a tiempo para salvarme.

….

Recuerden, entre más mensajes dejen, más rápido subiré el siguiente (manipulación nivel Dios)

Mujajaja

Saludos desde Chile, IV Region