Amor incondicional

Tras desayunar, Fluttershy comenzó a acicalar al pequeño potrillo, al que había puesto de nombre Little Wish, pero el pequeño no estaba por la labor, no se dejaba peinar ni por muy suave que lo hiciera la joven pegaso.

-Vamos Little, tienes que estar presentable para salir a jugar fuera. -le decía Fluttershy con ternura mientras intentaba peinarle.

Cada vez que el pequeño sentía sobre su cabeza el tacto del cepillo, se llevaba un casco a la cabeza para apartarlo, parecía no gustarle que le tocasen la cabeza con cualquier cosa que no fuera un casco. Al darse cuenta de ello, Fluttershy dejó a un lado el cepillo y lo abrazó con un ala, cosa que pareció impresionar al pequeño potro. En ese momento, Fluttershy comenzó a acariciarle la cabeza a Little Wish, el pequeño se dejaba, riendo levemente.

-¿Así que te gusta de esta manera, eh, pequeñín? -decía la joven pegaso mientras le acicalaba frente al espejo.

El pequeño respondió con una pequeña risa y un balbuceo mientras su cuidadora no hacía más que acariciarle.

Al rato, Ángel apareció corriendo por la puerta, llevando consigo una agenda.

-¿Qué ocurre, Ángel? -decía mientras veía al conejo blanco.

Ángel abrió la agenda de par en par, mostrando la fecha de hoy. Fluttershy lo hojeó y pudo ver que había algo escrito en él.

-¡Oh, vaya! Hoy tenía que ayudar a Pinkie a preparar dulces. -decía sorprendida Fluttershy.

Little Wish la observaba con ojos curiosos, preguntándose por qué estaba así de nerviosa.

-¿Qué voy a hacer? No puedo dejar aquí a Little Wish, pero tampoco puedo dejar así a Pinkie Pie... ¿Qué voy a hacer?

Ángel dio un par de saltitos como si fueran señas, diciéndole a Fluttershy que él y los demás animales se harían cargo del pequeño Little Wish.

-¿Os haréis cargo de él, de verdad?

Ángel asintió.

-¡Oh, gracias Ángel! -dijo aliviada Fluttershy. -Muy bien, mi pequeño Wish, hoy te vas a quedar con Ángel y los animalitos.

El potrillo no entendía lo que trataba de decirle la inexperta Fluttershy.

-Dejaré preparando unos biberones y pañales... Si te portas bien, Little Wish, te traeré un juguete.

Tras un rato de preparación, Fluttershy se disponía para irse, pero antes de salir, se aproximó al pequeño potrillo y le abrazó y besó su cabeza. El potrillo se frotó la frente con el casco y observó nuevamente a Fluttershy.

-Little Wish, Ángel y Hardy se quedaran contigo para cuidarte, no creo tardar mucho, pero pórtate bien, ¿vale?

Little Wish balbuceó y estiró sus pequeñas patas para alcanzar la cara de Fluttershy, pero eso Hardy, el oso que suele andar por la cabaña de Fluttershy, lo tomó entre sus brazos, acunándolo suavemente entre sus enormes brazos de oso.

-Hasta luego chicos. -decía Fluttershy saliendo de la cabaña y emprendiendo el vuelo.

Nervioso, Little Wish empezó a gimotear y a estirar sus brazos hacia ella, empezaba a ponerse peor, llegando a llorar por alcanzarla. El pequeño potro salto de las garras de Hardy, corriendo hacia la puerta, pero Ángel le corto el paso, lo cual frenó al bebé, quien hizo pucheros frente al conejo, quien ni se inmutó ante el posible berrinche del potrillo.

Al cabo de unos minutos, Fluttershy acabó llegando al Sugar Cube Corner, aterrizó tímidamente frente a la puerta y entró.

-Eh... ¿Pinkie?

De golpe y porrazo, Pinkie se lanzó contra Fluttershy, abrazándola.

-¡Fluttershy,¿dónde estabas?! -le preguntó. -Hoy habíamos quedado todas en hacer una horneada de cupckakes para la fiesta de la residencia.

-Oh... ¿Todas? -dijo tímidamente la pegaso.

-¿Lo habías olvidado, querida? -le dijo Rarity acercándose. -La verdad, no me extrañaría, pierdes la noción del tiempo cuando te pones a cuidar de tus animales.

-Eh...

Fluttershy no sabia que responder, no quería mencionar lo del pequeño potrillo que encontró la noche anterior. Pinkie comenzó a olisquearla, puesto que, percibía un extraño y familiar olor de ella.

-¿Qué... Qué haces? -preguntó tímidamente la joven pegaso amarilla.

-Hueles a bebé. -dijo Pinkie.

Las alas de Fluttershy se tensaron ante la afirmación de de su amiga.

-¿A bebé? -dijo sorprendida Twilight.

-Eso sería lo último que Fluttershy tendría. -decía Rainbow Dash entre risas.

-Seguro que lo que has olido es loción para bebés que habrá usado para sus animales. -dijo Applejack.

-¡No, estoy segura de que huele a bebé, a un bebé Pony!

-E... Es loción de bebé, la uso para las crías de mis amiguitos. -decía Fluttershy agachando las orejas.

Pinkie la observaba de forma incisiva, recorriéndola con la mirada.

-¿Cómo voy a tener un bebé si ni siquiera salgo con nadie? -le preguntó Fluttershy a Pinkie, intentando evadirla.

-Mmm... Es verdad. -dijo la Pony rosada. -Bueno, ¡únete a nosotras! ¡Estábamos haciendo cupcakes!

-De acuerdo.

Mientras tanto, en la cabaña de Fluttershy, Little Wish hacia todo lo posible para salir de la casa, quería volver con ella a toda costa, pero los animales se lo impedían, incluso jugaban con él para que se distrajera jugando con cubiletes de madera, pero el pequeño rápidamente se aburría y los tiraba al otro lado de la habitación.

Ángel empezaba a impacientarse por la actitud infantil del bebé que, por otro lado, no le extrañaba. Little Wish, enfurruñado, se acercó a la puerta nuevamente, pero Ángel volvió a cortarle el paso, cosa que molestó al pequeño potrillo, alejándose del conejo. Intentando salir, subió al sofá y comenzó a empujar la ventana para escaparse, era el oso lo sujetó y lo tomó entre sus garras, acunándolo en un abrazo. Una vez más, Little Wish se sintió enfurruñado y molesto, realmente quería ir con Fluttershy.

Mientras tanto, Fluttershy se empezaba a preocupar por el potrillo, necesitaba irse de inmediato a ver si Little Wish estaba bien, así pues, mientras las demás estaban ocupadas mirando el horno, aprovecho par escabullirse hacia la puerta.

-¡¿Fluttershy, a donde vas?! -preguntó Pinkie.

-¡Oh! Eh... Yo... -decía tímidamente la pegaso. -Tengo... Tengo cosas que hacer. Le prometí a Ángel que le traería zanahorias a la vuelta.

Rápida y veloz Fluttershy salió a toda prisa de la pastelería, cosa que tomó por sorpresa a todas sus amigas, quienes se quedaron bastante sorprendidas.

-¿Qué le pasa? -se preguntaba Twilight. -Es como si nos ocultase algo

-¿Quién? ¿Fluttershy? -le preguntó sacásticamente Rainbow. -Imposible, es como si no la conocieras.

-Precisamente por qué la conozco lo pregunto. -respondió la joven princesa. -Ha estado rara todo el tiempo.

-Ahora que lo mencionas, era como si quisiera irse lo antes posible. -decía Applejack.

-Esa Pony se trae algo entre cascos... Y vamos a averiguarlo. -decía Pinkie mientras, de la nada, se colocaba una especie de sombrero de detective.

Mientras tanto, en la casa de Fluttershy, el pequeño potrillo intentaba por todos los medios escabullirse de los animales, deseaba estar con aquella amable Pony que la había ayudado. En un despiste de los animales, y tras intentar que el pequeño Little Wish se mantuviese quieto, éste consiguió escaparse por la ventana y salir corriendo hacia el puente, pero en un descuido, se cayó al agua.

Aunque apenas le cubría, el susto fue suficiente para provocar el llanto en el potrillo, un llanto débil y poco apreciable, pero bastante fuerte para que algunos armiños cercanos al pequeño riachuelo lo escuchasen, acercándose para ayudar al pequeño bebé. En ese momento Fluttershy llegó y, tras sobre volar el pequeño puente de su casa, escuchó el pequeño llanto provenir del mismo, asustada, se posó sobre el puente y se asomó, ahí pudo ver a Little Wish rodeado por una pareja de armiños, que le acariciaban.

-¡¿Little Wish?! -dijo sorprendida.

Al escuchar su nombre, el bebé se giró y miró hacia arriba, pudo ver a Fluttershy con sus ojos llenos de lágrimas, extendiendo sus cascos hacia ella.

-Oh... Mi pequeñín...

Fluttershy se acercó y lo tomó entre sus cascos, acercándolo a su pecho, en donde el pequeño se hizo un ovillo sin dejar de llorar.

-Ya está chiquitín... Ya estoy aquí... -le decía acariciándole.

El llanto de Little Wish empezó a calmarse, hasta que dejaba de llorar, secándose las lágrimas.

-Así me gusta... -dijo Fluttershy con una dulce sonrisa.

-¡¿Fluttershy?! -decían unas voces sorprendidas y familiares para la joven pegaso.

Fluttershy se asomó de debajo del puente con el potrillo entre sus cascos, y lo que vio casi la mata del susto. Sus amigas estaban ahí, boquiabiertas y sorprendidas.

-¡¿Qué... Qué... Qué hacéis aquí?! -dijo sin creérselo.

-¿Que qué hacemos aquí? -preguntó Applejack. -Mejor sería preguntar ¿quién es ese pequeño?

Applejack señalaba aquel ovillo café que Fluttershy soportaba entre sus cascos. Era muy difícil de disimularlo, por otra parte, tampoco se podía esconder algo así.

-Eh...

-¡¿Y este potrillo?! -preguntó Pinkie acercándose al pequeño ovillo que tenía pegado al pecho.

Asustado por el ruido, el potrillo comenzó a aferrarse contra Fluttershy como si fuera su madre. Sus amigas no salían de su asombro, como aquel pequeño se aferraba con todas sus fuerzas a la joven pegaso amarilla.

-¡Eh, pequeñín, no me tengas miedo! -decía Pinkie mientras se ponía una nariz de payaso y se la apretaba contra la nariz haciendo un simpático sonidito.

El potrillo miró, aquel sonido le había llamado la atención. Cuando el pequeño vio a Pinkie esta, nuevamente, hizo sonar su nariz roja provocando de nuevo aquel sonido tan llamativo para el pequeño. Al descubrir de qué se trataba, Little Wish acercó su casco a la nariz de Pinkie, apretándola y produciendo ese sonido, lo cual provocó una suave sonrisa en el potro, que continuaba apretando la nariz.

Twilight se acercó a la singular pareja, observando al bebé con determinación.

-Fluttershy, ¿de dónde has sacado a este bebé? -le preguntó.

-Es... Es un poco difícil explicar. -le respondió. -Lo encontré anoche en el ayuntamiento, estaba débil, empapado y asustado...

-¡Santo cielo, querida! -exclamaba Rarity. -¿En el ayuntamiento, en serio? ¿Quién podría abandonar a éste pequeño tan adorable? -preguntaba acercándose para ver al pequeño.

Al ver a Rarity tan de cerca, volvió a aferrarse a Fluttershy, parecía algo tímido.

-Solo míralo, es adorable. -decía la joven unicornio blanca.

-Es como si fuera Fluttershy en bebé. -decía Rainbow mirando desde arriba.

-Pero... ¿En serio crees que vas a poder cuidarlo? -le preguntó Applejack.

Fluttershy se sorprendió ante la pregunta de su amiga.

-Yo... Eh... -Fluttershy no sabia realmente que responder.

-No estás segura, ¿verdad? -le preguntó Twilight.

-Yo... Yo quiero cuidar a este pequeñín hasta que sepa qué hacer. -le respondió.

-Pero Fluttershy, no puedes tan siquiera no avisar a las autoridades. -le respondió Applejack.

-Tiene razón. -respondió Twilight. -Lo más sensato habría sido avisar a las autoridades nada más encontrar a ese potrillo.

-Se llama Little Wish. -dijo Fluttershy con convicción.

-¿Little Wish? ¿Ya le has puesto un nombre? -dijo sorprendida Rarity.

-Así solo consigues encariñarte más. -le dijo Twilight.

Fluttershy abrazaba al pequeño, que seguía viendo con curiosidad a una Pinkie que buscaba sacarle una risa.

-Fluttershy, lo digo por tu bien, cuanto antes te separes de él, menos te va a doler cuando llegue el momento.

-¿El momento? ¿Ya quieres separarme de él? ¿Qué le pasará si lo dejo en un mal orfanato? -preguntan sin parar.

-¿No te ves? Empiezas a parecerte a una madre, y muy protectora, por cierto. -le dijo Twilight.

Fluttershy miró al pequeño potro, realmente le dolía, pero era cierto lo que Twilight le decía, tal vez era lo mejor para Little Wish, pensaba que ella no sería la mejor madre para el pequeño potrillo.

-Yo...

-Tranquila Fluttershy, estamos para ayudarte. -decía Twilight mientras extendía su casco. -Entrégamelo, se lo llevaré a las autoridades.

Fluttershy estaba aterrada pero, tras ver al pequeño, no le quedó otra más que acceder, Twilight tenía razón.

-Esta bien...

Resignada y cabizbaja, Fluttershy le entregó el pequeño a Twilight, pero en cuanto ella lo estrechó en su casco el nervioso bebé comenzó a gimotear y a mirar con tristeza a la pegaso amarilla, su llanto se hacía cada vez más fuerte, hasta que empezó a llorar.

-Ya, ya, chiquitín... -le decía Twilight.

Fluttershy hacia todo lo posible para no verle pero, entonces, el pequeño comenzó a zarandearse del casco de la joven princesa, Fluttershy no pudo aguantar más, y lo tomó entre sus cascos, abrazándolo con fuerza y calmándolo.

-No llores chiquitín... Estoy aquí... -le decía mientras lo acariciaba en su pequeña espalda.

Las chicas estaban atónitas, no se creían lo que había pasado, lo rápido que Fluttershy había tomado al pequeño en sus cascos mientras batía sus alas con suavidad.

-¿Qué ha sido eso? -preguntó sorprendida Rainbow.

Fluttershy miró de reojo a sus amigas, había preocupación en su mirada.

-Fluttershy... -decía Rarity sin salir de su asombro.

-Yo... No puedo explicarlo... Pero no puedo separarme de él... -decía acariciando la espalda del pequeño, quien se tranquilizaba. -Siento que debo cuidarlo todo el tiempo que pueda...

-Oh, Fluttershy... Sinceramente, eres la mejor madre que puede tener este pequeño. -decía Applejack. -Pero sabes que no puedes quedártelo para siempre.

-Lo sé... -respondió Fluttershy. -Es solo que... Tendríais que haberlo visto... Estaba débil, empapado y hambriento... Cuando lo sequé y di de comer no quería soltarme, estaba asustado... Y en mitad de la noche estaba temblando de miedo... Y no me dormí hasta que se quedó tranquilo... No puedo dejarlo hasta que sepa que le pasó...

-¿Qué estaba temblando de miedo? -preguntó Twilight.

Fluttershy asintió.

-¿Es que ocurrió algo?

-Nada en especial. -dijo Fluttershy girando con el potrillo dormido entre sus cascos.

Twilight se acercó nuevamente y observó al pequeño potrillo, enterneciéndose.

-Que remedio... Oye, sigo pensando que no puedes quedártelo pero, de momento, este potrillo está a salvo contigo.

-Gracias Twilight. -le respondió Fluttershy. -Sé que no va a ser fácil, pero cuidaré de Little Wish todo lo bien que pueda.

El pequeño bostezó entre los cascos de Fluttershy, abrazándose a uno de sus mechones de crin.

-Oh... -decían todas.

-Si necesitas ayuda, no dudes en pedírnosla. -le dijo Rarity. -Será un placer hacerle algo de ropita a esta dulce criatura.

-Y yo estaré para lo que haga falta. -continuó Rainbow.

-¡Y será un placer jugar con el peque! -dijo Pinkie.

-Gracias, chicas.

Tras un rato, Fluttershy se volvió a quedar sola en casa con Little Wish, al cual le rugía la tripa de hambre.

-Ya vamos a comer, tranquilo... -decía llevándolo a la cocina y sacando un biberón de la nevera.

Tras calentar el biberón, se acercó a su salón y empezó a darle de comer mientras se acostaba el pequeño sobre su casco derecho. Parecía muy tranquilo.

-Me alegro de haberte encontrado, chiquitín. -le dijo. -No sé si seré capaz de cuidarte bien pero, mientras estés aquí, seré como una madre para ti.

Little Wish seguía comiendo mientas que parecía que se estuviese quedando dormido, había sido una gran aventura para él, la evasión de los animales y conocer a tantas Ponys podían agitar a cualquiera, y él no iba a ser menos.

-Seguro que serás grande y fuerte...

Sin que lo notase, un gélido viento empezaba a rondar por la casa, escondiéndose en los rincones de la misma, evadiendo a Fluttershy de cualquier manera, pero aquel viento era como una lejana voz, de hecho,militares hay comenzó a intuir una débil voz.

-"Quiero... A mí... Bebé..."

Un escalofrío frío invadió su espalda, no sabia de que se trataba, y eso asustaba a nuestra pegaso.

-¿Ay... Ay alguien ahí?

No recibió respuesta, así pues, continuó cuidando del potrillo acariciando su espesa crin rubia mientras lo veía con ternura.