Hello! Aquí les dejo un nuevo capítulo, para darle en el gusto a todas las personas que me pidieron una pronta continuación. Besitos y no olviden comentar
11.- A tu ritmo y sin empuje
Emma POV
Desperté sin saber cuántas horas habían pasado desde que me había desmayado tras el hechizo, traté de levantar mi pecho de la cama, pero un dolor sobre mi cuerpo anuló mis intenciones. Busqué a Regina en la habitación cuando noté un cuerpo a mi lado, me giré para encontrarla a mi lado apoyada en la almohada. Se notaba que estaba agotada aún, seguramente la noche despierta a mi lado y el hechizo acabaron con sus energías y aun así se veía perfecta a mis ojos.
- ¿Tiene algún fetiche con verme dormir Miss Swan?
-De ser así mi fetiche sería verla a todas horas, alcaldesa
- ¿Cómo te sientes?
- Como si me hubiesen apuñalado y envenenado, además estar en esta posición está acabando con mi espalda
Se incorporó en la cama para mirar mi hombro
- La herida se ve mejor que ayer al menos , pero será aconsejable que dejemos un par de días descansar tu cuerpo de la magia antes de curarla - dijo mientras revisaba bajo el parche - trata de mantenerte así, al menos un par de horas más.
Volví a tratar de acomodar un poco más mi cuerpo pero el dolor no me dejó.
- Hablando de magia, ¿cómo te sientes?
- Igual - me contestó mientas hacia aparecer una bola de fuego sobre su mano
- Al menos no te quitó la tuya - le dije alegremente mientras ella volvía a recostarse quedando cara a cara
- No...
- ¿Qué ocurre? - le pregunté nerviosa
- Nada.
La miré dándome cuenta de que me mentía, hice un ligero repaso desde que me desperté hasta ahora sin encontrar motivos
- ¿Sabes que puedo saber cuándo mientes, cierto?
- Tan sólo estaba pensando sobre todo lo que hablamos hace un par de horas
- Deberás de ser más específica Regina
- Sobre lo de darnos una oportunidad - me contestó alejándose de mí rápidamente - creo que fuimos presas del pánico y nos hizo tomar una decisión precipitada, además estábamos asustadas...
- Yo no estaba asustada - la interrumpí para callarla ante los claros signos de pánico en sus ojos, me recordaba a un pequeño ciervo cuando se encuentra cara a cara con el cazador -
Sé que fue un momento difícil el vivido, morena, pero todo lo que dije fue de verdad y de corazón, de verdad quiero esta oportunidad contigo y te juro que en cuanto logre moverme de esta cama no descansaré hasta hacerte feliz
- ¿Y si no resulta y terminamos odiándonos? ¿Y qué hay de Henry? Ni siquiera he pensado en él y en el impacto en su vida ¿Y si no me gusta físicamente Emma? ¿Has considerado que nuestros sentimientos sean meramente platónicos y estemos confundiendo las cosas?
Levanté las cejas totalmente impactada ante la cantidad de palabras dichas en minutos, nunca imaginé ver a la reina malvada tan asustada ante una presunta salida de armario
- Regina
- No puedo hacerlo Emma, soy la reina malvada y mírame ahora, entrando en pánico tan sólo por pensar en estar contigo.
- Regina, respira - le dije mientras tomaba su mano - escúchame un minuto, ¿sí?
Asintió con la cabeza mientras que con mi pulgar acariciaba su mano
- Cuando admití mis sentimiento por ti, pensé durante muchas horas cómo seria estar contigo a diario, llevamos ya un par de años juntas y sé que contigo no es un campo de rosas y no lo digo como algo malo, te lo aseguro – le aseguré rápidamente mientras volví a tomar aire para apretar suavemente más su mano - quiero que entiendas que comprendo cada uno de tus temores y quiero que sepas que yo también tengo los míos, pero eso pasa en cada inicio de una pareja... No somos sólo nosotras y la única manera de enfrentarse a estos miedos es hablando.
- Sabes que no soy el tipo de persona que anda hablando de mis sentimientos a cada momento.
- Lo sé - le aseguré - yo tampoco, así que te propongo un trato
- ¿Otro más Swan?
- Así es, Miss Mills - le contesté con una sonrisa - ya que nos conocemos, podemos ir saltándonos algunas partes de este "inicio" de relación.
- Eso es verdad
- Te propongo que de la puerta de tu habitación hacia afuera sigamos como estamos hasta el momento, - le expliqué - tú seguirás siendo la alcaldesa y yo la sheriff viviendo en armonía por amor a Henry.
- Que nos ocúltenos, quieres decir
- No me malinterpretes, lo que quiero es que tras esta puerta vayamos a tu ritmo, con lo que tú te sientas cómoda, sin presiones, tú mandas
- Me gusta esa parte
Lo sé. De esta manera, si tú quieres abrazarme o besarme, será en el momento en que tú lo decidas y en el lugar que tú quieras sin temor a ofenderme.
- ¿Y de la puerta hacia adentro?
- Permíteme guiarte, enseñarte lo poco que sé de estar en pareja, lo que significa dormir abrazados y lo que un simple beso de saludo puede hacer.
- ¿Eso significa que deberías besarme ahora? – preguntó haciendo alusión a que estábamos en su cuarto
- Por mucho que me gustara, creo que mi aliento apesta y debo comer antes de desmayarme, preciosa
- ¿Eres muy amante de los sobrenombres, Swan?
- Algo. ¿Qué tal si comenzamos por llamarnos por nuestros nombres?
- Me gusta llamarte Swan.
- ¿Swan de la puerta hacia afuera y Emma puerta adentro? - todo indicaba que mi futura relación con Regina iba a ser una constante negociación para convencerla de que cediera, así que me armé de paciencia.
- Me parece, Emma - me confirmó mientras se colocaba de pie para bajar - voy a servir algo para comer ¿crees que puedas ir al baño sola?
Asentí con la cabeza mientras la escuchaba partir.
Una vez en el baño, ya algo más aseada, me senté sobre el banquillo que está ahí mientras pensaba en cómo llevar a cabo mis intenciones y ganas de formalizar con Regina sin espantarla, provocando que se arrepintiera de darnos la oportunidad. Decidí ver a Regina como un ciervo pequeño, tenía que acostumbrarse a mi presencia, luego acercaría mi cuerpo a ella y la atraparía. Así que, con esos pensamientos en mente y con la promesa de mantener mis pantalones puestos al menos un par de semanas, me acerqué a los cajones de su ropa buscando algo ligero que ponerme para no incomodarla con mi desnudez, eso y evitar que mi excitación se hiciera obvia cada vez que la viera.
Abrí los ojos y me di cuenta de que nuevamente me había dormido, y sentí a Regina a mi lado revisando unos papeles.
- Deja de mirarme Swan
- Emma - le corregí, iba a tener que aplicarme con ella - me quedé dormida lo siento.
- Deja de pedir disculpas, Emma - me señaló colocándose de pie y acercando una bandeja a mi lado - ¿necesitas ayuda?
- No sé si podré comer mucho estando boca abajo
- Te ayudaré a sentarte para que comas y luego volverás a tu posición
- Creí que yo mandaba aquí - haciendo referencia a la habitación
- He decidido que eso será cuando estés en condiciones - me señaló mientras me acomodaba en la cabecera de la cama - así que por ahora sólo nos dedicaremos a cuidarte.
- Enfermera Mills –susurré con algo de gracia - me gusta
- Eres una pervertida
Dejó la bandeja sobre mis piernas para que comiera, mientras me ponía al día de las novedades del pueblo
- No me explico cómo tu madre hizo para que todo el pueblo se enterara de tu ataque.
- Los pájaros deben de haberla ayudado, no tengo otra explicación
- El gancho ambulante vino a verte temprano
- ¿Hook?
- Así es, le dije que no estabas para atenderlo y que se marchara - me respondió tajantemente
Preferí no seguir insistiendo, noté una pizca de celos en sus palabras, pero preferí no tentar mi suerte.
- ¿Hablaste ya con Henry?
- Viene hoy por la tarde, prefiero que no pase mucho tiempo con tus padres
- Lo entiendo - dije con malestar tras recordar
- Sé que son tus padres...- trató de justificarse
- Lo entiendo, yo tampoco estoy cómoda con ellos, y más cuando sé que están conspirando a nuestras espaldas - le aseguré mientras dejaba la bandeja a un lado - ahora me gustaría preguntarte algo.
- Dime - mientras se acomodaba frente a mí
- ¿Cómo te has sentido las veces que nos hemos besado? ¿Extraño? ¿Bien? ¿Asqueroso?
- Ha estado bien - mientras se ruborizaba - no ha sido tan malo como creía
- ¿Sólo bien? ¿Crees que podemos de subir de categoría ese solo "bien"?
Asintió con la cabeza, mientras le daba un simple roce con mis labios, sentí como algo me unía a ella y una fuerza me empujaba a por más. Agarré su cara con mis manos para que no se echara hacia atrás. Mi corazón latía con una fuerza que pensé por un momento que se me iba a salir del pecho, sentí a Regina apoyarse en mis piernas para mantener el equilibrio frente a mis besos.
Estaba perdiendo control sobre mi cuerpo ante lo que estaba sintiendo, y cuando sentí la lengua de ella perdí la poca cordura que me quedaba. La sentí empujarme con su cuerpo sobre la cama.
- ¡Auch! - solté un siseo de dolor
Se alejó de mí mientras yo cerraba los ojos hasta que pasará un poco el dolor
- Perdona – exclamó mientras se bajaba de la cama – olvidé tu herida por un momento
- Cálmate, ambas lo olvidamos – dije mientras volvía a sentarme con algo de dificultad.
-¿Te he hecho mucho daño?
- Me duele más que nos detuviéramos
- Yo también, lo lamento - algo más tranquila y ruborizada - será mejor que vuelvas a echarte sobre tu estómago mientras voy a buscar las cosas para revisar tu herida.
Volví a dormirme tras la curación que me hizo Regina, ya que cuando volví a abrir los ojos, Mary Margaret estaba sentada a un lado de mi cama mirándome fijamente.
- Hola – saludé
- Hija, estaba tan preocupada por ti - chilló mientras se lanzaba sobre mí - por un momento dudé de que Regina fuera capaz de salvarte
- Estoy bien, pero si te quitas de encima estaría mejor
Se alejó mientras se acomodaba en la silla nuevamente
- Te traje ropa para que regreses al apartamento con Henry, David ya está afuera esperándonos.
Levanté mis cejas, suponiendo que Regina no estaba al corriente de lo que Mary estaba dando por sentado con sus palabras.
- Mary, no creo que te corresponda tomar esa decisión por Henry, y más sin consultarlo con Regina.
- Tonterías, Emma - haciendo un movimiento con la mano quitando importancia - Henry es mi nieto y está feliz quedándose con nosotros. Además he estado hablando con él y le aseguré que buscaríamos un nuevo apartamento para que tenga su propia habitación ¡estaba dichoso!
- Mary, yo no puedo irme aún
- ¿Por qué no?
- Porque la Sheriff debe realizarse curaciones cada tres horas hasta asegurarnos que su herida este cerrada completamente
Vi a Regina entrar con los brazos cruzados sobre su pecho claramente molesta
- Entonces, Emma debería estar internada en el hospital así Whale podría realizarle las curaciones y además…
- Whale no sabe de magia, Nieves – la interrumpió antes que siguiera, yo por mi parte, hice lo más inteligente y mantuve la boca cerrada mientras discutían sobre mi persona como si no tuviera opinión al respecto: nuera versus suegra
- Llamaré a Blue entonces – volvió a arremeter Mary – estoy segura de que ella estará encantada de sanar a Emma, después de todo ella es su hada madrina
- A menos que la estúpida polilla haya aprendido a manejar la magia negra durante su estancia en el convento, ella no servirá de nada.
- Entonces…
- Te voy a interrumpir antes de que se te ocurra mencionar a Gold, Nieves – levantó su mano mandándola a callar – te aseguro que a mí me alegra tanto como a ti el hecho de que tu hija este aquí, pero me comprometí a cuidarla y mi palabra vale algo a diferencia de la tuya
- Regina, te aseguro que…
- Pero mi paciencia tiene un límite y se acaba con un encantador en mi habitación, así que te voy a pedir que te retires y que le digas a Henry que llegue puntual para cenar hoy
Mary me miró en busca de apoyo antes las palabras de Regina
- Emma, ¿no vas a decir nada?
- Dile a Henry también que trate de no olvidar nada en tu apartamento y que me traiga algo de ropa, al parecer voy a estar un par de días acá.
Tras la dramática salida de Mary y molestar un poco a Regina en cuanto a mi estancia en su cuarto, logramos estar tranquilas acostadas en su cama tomadas de la mano jugueteando con nuestros dedos, contándonos pequeños secretos o miedos que teníamos en esos momentos.
- Me gustaría hacer contigo lo que las parejas normales hacen – le confesé después de un silencio entre nosotras
- ¿Qué cosa?
- Ya sabes, una cita, flores y una cena, luego un largo paseo por el muelle para dejarte en la puerta de tu casa preguntándome si sería muy atrevido robarte un beso de despedida
- Ya me robaste un beso y hemos cenado miles de veces de un tiempo a esta parte – me recordó
- Me gustaría llevarte al cine uno de estos días
- ¿Me estas pidiendo salir? ¿No es un poco tarde ya?
- Si consideras que ya tenemos un hijo juntas, diría que nos hemos saltado varias etapas
Lanzó una carcajada mientras me miraba
- Tengo algo de miedo
- ¿De qué seria?
- A la parte física entre nosotras
- Yo voy a estar aquí para ayudarte y guiarte, no te preocupes – le aseguré mientras pasaba mis manos por su cabello colocándome de lado para quedar a su altura sin rozar mi herida – Aprenderemos juntas, soy una mujer paciente, no quiero correr contigo
- ¿Y con Lily si corriste?
- No te niego que quiero estar contigo, morena, desde el día en que volvimos de Neverland, pero tú no eres Lily, quiero que el día en que estemos juntas ambas estemos listas.
- Gracias.
Y de las manos seguimos a los besos aprendiendo a conocernos sin prisa una a la otra.
Si esto iba a ser así, iba a tener que aprender a desacelerar las cosas con Regina. Tenerla cerca y evitar las ganas que tenía de arrancarle la ropa era lo que menos me apetecía en estos momentos, pero por ella me aguantaría.
S&Q S&Q S&Q
Estuve cerca de tres días acostada en la cama de Regina sobre mi estómago cuando el dolor en mi baja espalda comenzó a ser más fuerte que el mismo dolor de la herida, tenía pequeños momentos en que me sentaba y podía descansar o cuando iba al baño a asearme un poco (Regina aun no dejaba que tomara un baño propiamente dicho) así que debía conformarme con lo que me quedaba.
- Emma, no me estás escuchando – me reclamó Mary mientras volvía a hablar
A pesar de las palabras de Regina el primer día, Mary seguía viniendo todos los días a hablar conmigo, al comienzo era para contarme las cosas del pueblo y luego sutilmente, me contaba que Hook estaba preocupado por mí y que quería verme. Cuando notó que no tenía el menor interés en verlo, comenzó a contarme que habían algunos jóvenes solteros interesados en que yo me recuperara pronto; cuando levanté la ceja la primera vez cuestionando lo que había dicho, me indicó que algunos habían hablado con David para presentar sus respetos ante el Rey y dar a conocer sus deseos de cortejarme una vez que estuviera en condiciones de salir con ellos, tras eso dejé de escuchar el resto de la conversación y las que le prosiguieron con los días.
- Nieves, es hora del tratamiento de la Señorita Swan
Regina estaba en la puerta enviando a su casa a Mary sutilmente
- Así que es mejor que te vayas ahora.
Ok, la sutileza no era el fuerte de mi morena, claramente.
Una vez que Mary se fue, Regina se acercó a mí con una poción que había estado aplicándome en la herida
- ¿Cómo te sientes?
- La herida ya casi no duele – le susurré mientras sentía sus manos acariciar mi espalda – pero la parte baja me está matando.
- ¿Te… Te gustaría que te hiciera un masaje?
La mire rápidamente para verla toda sonrojada ante su ofrecimiento
- ¿Estas segura?
- Sí
- Háblame Regina – la presioné, no quería que estuviera nerviosa conmigo
Cerró los ojos y soltó las palabras de sopetón
- He visto mujeres desnudas, pero nunca en un contexto como el de ahora, odio no saber qué hacer.
- Es solo un masaje, tus manos van a tocar solo mi espalda no vamos a terminar en sexo, te lo aseguro – dándole palabras de confianza
- Ok
- Toca hasta donde te sientas cómoda, sin presiones ni prisa, morena.
Crucé mis brazos bajo mi cabeza después de quitarme la camiseta que llevaba puesta mientras ella me había dado la espalda buscando un aceite para el masaje.
Solté una bocanada de aire cuando sentí sus resbalosas manos sobre mis hombros apretándolos suavemente
- ¡Diablos, necesitaba esto! – exhalé
Estuvo unos momentos sobre mis hombros. Al cabo de un rato, se retiró y se sentó a horcajadas sobre mi cadera presionando su centro sobre mi trasero.
- ¿Estás bien?
Reprimí el gemido que nacía de mi garganta. Mientras asentía con la cabeza, un millón de imágenes pasaban por mi mente: ella en esta misma posición pero desnuda
- Me es más fácil moverme en esta posición sobre tu espalda
- Me imagino – grazné – es perfecto
Trabajó en silencio, arduamente desde la parte superior de mi espalda hasta el borde de mis pantalones hasta que sentí sus pulgares tocando la parte superior de mis nalgas. Después, bajó hasta quedar sobre mis muslos y comenzó a masajear la base de la columna vertebral durante otro rato. Sentí sus manos bajar un poco más y sin poder aguantarme más me gire sobre mi cadera elevándola en el proceso para quedar sentada con ella sobre mis piernas, ignorando que estaba desnuda de la cintura hacia arriba, pasé mis manos sobre sus cabellos y se los agarré para besarla, mientras mi otra mano se posaba en su cintura, para buscar el borde de su camisa, así que lentamente metí mi mano. La sensación era gloria pura el sentir su piel bajo mis dedos, mi mano abandonó su cadera para dejar que se deslizara por todo su costado mientras las sensaciones se multiplicaban por segundos en mi cuerpo.
Me separé de su boca para llevarla rápidamente a probar su hermoso cuello. Lo probé lentamente, lo saboreé a conciencia hasta que sentí que su respiración se aceleraba y sentía su pecho chocar con el mío, tenía mucho calor y la ropa de Regina me estaba molestando, necesitaba más de ella
- Emma – susurró mientras tiraba su cuello más atrás dejándome más espacio para recorrer con mi boca, mi mano se había apoyado en medio de su espalda para retenerla mientras se arqueaba
- Tenemos que parar
- Dame una buena razón – le susurré mientras trasladaba mis labios al lóbulo de su oreja y observaba que comenzaba a mover su cadera sobre mí a medida que más presionaba mis labios sobre ella
- Henry va a llegar en cualquier momento
Retiré mis labios lentamente dejando un rastro por todo su cuello y esconder allí mi cara, tratando de volver a respirar con normalidad.
- ¿Estás bien?
- Necesito un baño
- Aún no puedes mojarte, Emma – me indicó mientras se levantaba de mis piernas con los ojos cerrados para no verme el torso desnudo
- Necesito un baño de agua helada, morena – y sin pedir más permiso, me coloqué la camiseta y me dirigí al baño de ella - ¿Estamos bien?
- Si Emma, yo voy a bajar a preparar la cena mientras
Se dio media vuelta para marcharse aunque antes de que saliera del cuarto la detuve
- Te quiero Regina Mills, no lo olvides – y con un último beso en sus labios me marché al baño a bajarme la temperatura con urgencia.
Hasta aquí quedamos por esta semana, espero que les guste este capitulo, soy nueva con esto de las escenas hot, asi que espero que le guste y no olviden comentar porfa! Ayuda a adelantar capítulos.
Agradezco a Franchiulla por su corrección a mis capítulos y a mills por todo su acoso que me convence a adelantar las actualización.
