¡Muy buenas!~

Comienzo el capítulo, dando un AVISO IMPORTANTE. Y es que he de pedir disculpas porque, no sé si os disteis cuenta, pero la recompensa de los guerreros era ser elevados a capitanes y que uno de ellos consiguiese la mano de la princesa (pudiendo tener así acceso directo a la realeza donde poder abolir la esclavitud *EJEM* JELLAL *EJEM*). Si bien en un principio, nombre a la princesa como Ultear, me equivoqué. No es Ultear, es Hisui. Y pido disculpas de nuevo por el lío que haya podido formar D: Soy un poco (bastante) desastre a veces... u_u

Espero no haber causado muchos problemas . Y si encontráis algún error, os animo a decírmelo ^^

Además, miles de gracias a Sabastu por darse cuenta y comentármelo *^*

Dicho esto, ¡os dejo con el capítulo! Que por cierto, estará mayormente centrado en la historia que envuelve a Natsu.

Disclaimer: Ni Fairy Tail ni sus personajes me pertencen, son de Mashima. :3


Capítulo 13 – Los siete Dragones

Habían pasado cuatro días desde que mandaron aquella carta al anciano Makarov. Y si bien sabían que, en tan poco tiempo, era imposible que recibiesen respuesta; no pudieron evitar sentir un rayo de esperanza al ser notificados que un hombre buscaba a Natsu Dragneel para entregarle correspondencia urgente.

La idea de que el anciano les hubiese hecho el favor de darles la noticia mucho antes de recibir la carta era algo que no querían descartar. Sin embargo, el remitente no era el viejo Dreyar.

-¿Por qué te manda una carta Mavis?- preguntó Gray, confundido.

Natsu, solo se limitó a excusarse para poder volver a su habitación en soledad y así leer que le había escrito su cuñada con tanta urgencia.

Todos lo miraron extrañados, pero decidieron dejar al muchacho largarse. Ellos confiaban en que, si era importante, el pelirosado no dudaría en contárselo.

Mientras tanto, el joven miraba la carta con el entrecejo fruncido. No había sabido sobre su hermano desde hace mucho tiempo. Con tristeza, rememoraba el día en que se marchó de su vida, huyendo a las profundidades del bosque. Pocas habían sido las ocasiones en las que se habían vuelto a encontrar, y ninguna había resultado ser grata.

Decidido, abrió la carta y leyó por encima lo que su cuñada le había escrito aceleradamente. En cuanto topó con cierta palabra, el papel se hizo una bola en su puño. Y esa palabra no era otra cosa que un nombre: "Acnologia".

El nombre del hombre que había arruinado su vida.


Hace cuarenta años, una guerra contra los judíos estalló en las fronteras del territorio griego. De aquel violento encuentro del que hubo muchos fallecidos a los que llorar, salieron seis grandes figuras. Los denominados "Dragones". Estos seis generales fueron los que llevaron el imperio griego a la victoria.

Estas figuras fueron agasajadas con grandes recompensas y convertidas en potentes figuras, siendo tratados como mismísimos reyes. Sin embargo, no todos los dragones decidieron continuar ese camino lleno de lujos y cenas con el Rey. Igneel Dragneel tenía dos hijos esperándolo en Argos, y no estaba dispuesto a someterlos a una vida llena de excentricidades y falsedades. Su intención no era otra que llevarse su respectiva parte de la recompensa y aislarse con sus hijos en algún lugar perdido del mundo donde poder vivir en paz. Quería ser feliz durante sus últimos años de vida junto a ellos, y poder lamerse las heridas psíquicas y físicas que le había causado la guerra.

Por el lado contrario, Acnologia Black, el general dragón más joven del grupo, prefirió continuar la vida de la Corte. Le encantaba la fama y ser reconocido por el que antes lo miraba por encima del hombro. Pero, aunque hubiese ascendido vertiginosamente de la pobreza a la nobleza, seguía habiendo muchas personas que no dudaban en mirarlo como un simple general que solo esperó a que los demás hiciesen todo el trabajo, mientras él jugaba con una espada de madera como el niño que todos creían que era.

De fiesta en fiesta, miraba de reojo a sus demás compañeros. Ellos recibían muchos más méritos que él. Enojado, había escuchado la multitud de canciones en las que relataban las hazañas de los dragones. Canciones en las que muchas veces lo obviaban. Y cuando no lo hacían, solían hacer comentarios satíricos sobre su edad. ¡Pero él había luchado al igual que todos los demás dragones! ¡Y puede que hasta más ya que su juventud le había dado toda la energía que de los demás flaqueaba!

Pero así había pasado los años, escuchando alabanzas a los demás, escuchando como su reconocimiento se quedaba en la sombra.

Sin embargo, había algo que reconcomía a Acnologia aún más que el poco reconocimiento que le otorgaban. Y era aquel viejo. Ese anciano que se había escondido en el bosque con sus dos hijitos. Él, que había dado la espalda a todas las alabanzas, como un signo de desprecio hacia la alta nobleza. Pero aquellos estúpidos ricos no dudaban en alabarlo como el que más. Sus estrategias con el fuego siempre era un tema que florecía en cada cena aun habiendo pasado ya años de la guerra. La manera en la que derribaba a los enemigos, según ellos parecía que volaba sobre ellos lanzándoles un rugido mortal. Tonterías. Tonterías que le habían apodado con un apodo que el joven dragón no soportaba. Que le hacía rechinar los dientes. Que le hacía hincar las uñas sobre la silla. Que le hacía querer gritar contra todos los presentes. "El Rey de los Dragones"

Él debía de ser "El Rey de los Dragones". Había derribado los mismos o puede que más contrincantes que Igneel. Sin embargo, el anciano había recibido todos los méritos que a él le habían negado. Cada vez que se abría aquel tema de conversación, su mente desconectaba, buscando un plan que comenzó a bordar con extrema precaución. Era el plan que lo situaría con el gran título que tanto ansiaba.

Se marchó a una pequeña cabaña lejana a toda civilización, donde había pasado muchos años de su infancia junto a su padre, ya fallecido. Tras años de entrenamientos donde no tuvo compañía alguna, más que la de su enferma mente que se envenenaba más con el paso de los años, dio inicio a su plan.

Matar a la mayoría de dragones le fue muy sencillo, pues la mayoría de ellos habían engordado y perdido su fuerza física tras tantos años de vicios. Otros no fueron tan fáciles, pero su entrenamiento le permitió alzarse con la victoria.

A su alrededor, la gente, no podía creer que hubiese alguien capaz de matar a tantos dragones. Suponiendo a estos como unas personas fuertes e invencibles, tal y como las canciones relataban. Sin embargo, ya solo quedaban dos.

El plan era sencillo. Acnologia mataría a Igneel. Luego se encargaría de matar a un general cualquiera y hacerlo culpable de todos los asesinatos. Cuando todos vieran que el general había podido con todos, hasta con el que hacían llamar "El Rey de los Dragones", menos con él; no podrían obviar su fuerza. Se alzaría con el título que tanto ansiaba.

Dando una inesperada visita a su viejo amigo Igneel a primeras horas de la mañana, lo acorraló en un paraje cercano a la cabaña donde aún sus dos hijos: Zeref y Natsu, dormían. Era fuerte, eso Acnologia nunca lo podría negar. Sin embargo, algunas heridas aún no habían acabado de cerrarse. Y el joven dragón sabía de sobra donde se hallaban estas.

Igneel, abatido, cayó al suelo. Mirando al cielo, dio un suspiro, dispuesto a recibir la muerte que debió recibir en el campo de batalla junto a tantos hombres que la padecieron allí. Sin embargo, un ruido a su espalda lo hizo girar su rostro hacia la maleza. Acnologia, entretenido, no lo había escuchado, pues la felicidad que le producía tener el que había sido su enemigo durante tantos años bajo sus pies lo había hechizado. Sonriendo ampliamente, colocó su hacha para dar el golpe final.

Igneel movió los labios temblorosos, pero sin producir ruido alguno. Él sabía que el pequeño pelirrosa que lo observaba en la maleza con lágrimas en los ojos, lo había entendido. Antes de que la hoja cayera sobre su padre, comenzó a correr teniendo cuidado de no hacer ruido alguno. Cerrando los ojos muy fuertes cuando escuchó la hoja del hacha caer.

Despertó a su hermano, lo instó a vestirse, cogió varias cosas indispensables y las metió en una vieja bolsa. Hizo esto sin responder a las miles de preguntas que su confuso hermano le hacía. Y a su vez, lo hizo tan rápido, que cuando Acnologia volvió a la casa para dar fin a la vida de aquellos dos críos que solo lo estorbarían, ya no estaban.

El rumor estalló. En todos lados se hablaba de la muerte del Rey de los Dragones. En Argos, varios nobles le describieron el escenario atroz con el que los soldados habían encontrado el cadáver del viejo general, cortado en pedazos y luego devorado por lobos. Seguramente, si no fuese porque el asesino había colocado su cabeza en alto de un árbol, no lo habrían podido reconocer.

Todos le instaban a tener cuidado, pues el asesino podría aparecer en cualquier momento y tratar de llevárselo como hizo con sus demás compañeros. Sonriente, les afirmaba que nadie podría con él, pues él era el dragón más fuerte.

Cuando los rumores se hubieron calmado, y sin noticias alguna de los huérfanos que daban por muertos. Decidió proseguir con su plan, asesinando al primer general con el que pudo quedar a solas. Dio la voz de alarma, con una sonrisa lobuna.

Todos parecieron respirar tranquilos tras dar por finalizada la vida de aquel asesino en serie. Acnologia sonreía satisfecho de que su plan funcionara tan bien, y ansiaba el momento en el que el pueblo le coronara como el nuevo Rey Dragón.

Las canciones con alabanzas comenzaron a llegar semanas después. Y cuando cada vez eran más exaltadas, permitiendo a Acnologia comenzar a saborear el dulce momento; un nuevo rumor sacudió la corte. Los hijos de Igneel Dragneel habían viajado desde la cabaña donde habían asesinado a su padre, escapando con gracia de las zarpas del asesino hasta Argos. Allí el anciano Makarov Dreyar les había prometido hogar y algo de comer siempre que trabajasen justo como su nieto hacía. El pequeño de ambos, Natsu, quien había llevado la iniciativa en todo momento, había comenzado aquel mismo día su carrera como guerrero. Dando un ejemplo de fuerza gigante. Todos, impresionados por el joven, lo habían apodado como "El pequeño Rey Dragón"

Al poco tiempo, la fama del joven cayó y nuevas hazañas de diferentes lugares hicieron que centenares de canciones se dispersaran por las calles. Sin embargo, la furia de Acnologia permaneció. Y con una única palabra en mente volvió a su cabaña. "Venganza"


-¿Cómo es posible?-preguntaba la albina boquiabierta.

-Juvia tampoco lo puede creer.

Boquiabiertas, ambas miraban la escena que sus otras dos hermanas tenían montado en el cuarto de Lucy.

Y es que hoy, nada más levantarse, Erza no se había abalanzado sobre ellas exigiéndoles un entrenamiento extremo para empezar la mañana bien. No, esa no había sido una mañana normal, pues la pelirroja les había hecho una pregunta que había descolocado a la menor y la mayor de las hermanas. Por el contrario, había ilusionado a la rubia quien sonriente la había arrastrado a su habitación.

-¿Y por qué el rojo no combina con el rosa?- preguntaba la reina muy confundida mientras sostenía la falda roja con aquella blusa rosa bebé.

-Porque esos colores se matan, Erza.- le explicaba la rubia por decimocuarta vez, arrebatándole el conjunto de las manos.

-¿S-se matan? ¿Pelean?- preguntaba aún más confundida.

-Es una expresión…

-Eso explica por qué peleo tanto con el pelirosado ese… Natsu…- comentó la pelirroja inversa en sus pensamientos mientras la rubia se sentía muy ignorada.

-¡El color de pelo no tiene nada que ver!- exclamó Lucy moviendo sus manos en señal de exasperación.

-¡Eso es Lucy!- se levantó agitada, tirando la ropa amontonada en la cama al suelo, y la señalo.- ¡Es el pelo! ¡Tengo que hacerme algo en el pelo!

-Juvia cree que Erza tiene el pelo perfecto.- añadió Juvia mientras se sentaba en una silla, cercana a sus hermanas.

Mirajane recogió la ropa que la pelirroja había tirado al suelo y la comenzó a doblar, aún sin creerse aquel momento.

-¡Pero Juvia! –Se volvió la amazona con un brillo extraño en sus ojos.- Tú siempre llevas peinados nuevos… Un día rizado, otro ondulado, otro liso… ¿Cómo lo haces?

-Se llama humedad y hace con el pelo de Juvia lo que quiere.- respondió la joven amazona.

-¡No te desvíes del tema!- la llamó la rubia antes de que su hermana respondieran. Tenía un interés particular en que la conversación volviese a su tema favorito: la moda.- Esta falda azul combina con esta blusa beis. ¿Lo entiendes?

Erza miró el azul durante varios momento y se sonrojó. ¿Por qué todo lo que tenía un dichoso azul oscuro le tenía que recordar a él? Y por si no fuera poco, siempre conseguía que una sonrisa tonta se le estampara en su cara.

Fue entonces cuando Mirajane decidió hacer su entrada estelar.

-¿Sonrojada?- se acercó con una sonrisa con la que todas sus hermanas adivinaron sus intenciones. La rubia suspiró rendida. "La próxima vez la traigo a ella nada más", pensó mientras doblaba su ropa y comenzaba a guardarla en su sitio.- ¿Pensando en llegar hasta el final esta noche?

-¿Hasta el final?- preguntó la peliescarlata, desviando la mirada hacia su hermana que aún la contemplaba sonriente.

-Bueno, llevamos ya más de dos semanas en época de apareamiento. Sabes lo que toca, ¿no? O te tengo que volv…

-¡Oh!- interrumpió la pelirroja, llevándose las manos a la cabeza.- ¿Y si llegamos a eso!

-¿En serio estas dispuesta?- preguntó Lucy, parando su tarea. Y es que quien le iba a decir que su hermana, tan reacia al contacto con hombre alguno, estaba dispuesta a llegar a la última fase de apareamiento. Al fin.

-¡Bien!- exclamó la albina victoriosa, pues comenzaba a ver salir los frutos tras tan arduo esfuerzo en convertir a su hermana asexual en una… chica dispuesta a mantener relaciones sexuales con un casi desconocido guerrero.

-¡Juvia quiere también llegar al…!

-¡LUCY!- cortó la peliescarlata que con las manos aún en su cabeza, miró a la rubia con urgencia. Erza se acercó en pocas zancadas a ella y la apartó de su camino para comenzar a rebuscar en ciertos cajones.- ¿Qué clase de ropa interior me tengo que poner!

-¿Y por qué me preguntas a mí! –preguntaba la rubia sonrojada.- En todo caso, deberías preguntarle a Miraja… ¡No cojas eso Erza!

Se abalanzó hacia su hermana que observaba con los ojos como platos su "se suponía que bien escondida" ropa interior. Tras quitársela de las manos, la volvió a esconder en su sitio. Ya pensaría donde esconderla en otra ocasión.

-Lu-lucy, ¿Desde cuándo te pones eso?-preguntaba la amazona mientras su hermana cerraba el cajón y fruncía el ceño por la invasión de su privacidad.- ¡Yo quiero uno de esos!

La rubia iba a protestar cuando la albina la interrumpió:

-El truco es no llevar ropa interior.

La peliescarlata y la rubia se quedaron boquiabiertas mirándola. Un silencio se había instaurado en aquel círculo, interrumpido por la hasta ahora silenciosa Juvia.

-¡Juvia se apunta eso!

-¡Tú no te apuntas nada!- la regañó Erza aun sin perder el sonrojo que su imaginación le había proporcionado. Juvia hizo una mueca de disgusto.- Te revisaré que llevas ropa interior antes de irnos.

-Luuuucy, deja a Juvia uno de tus conjuntos.- suplicó la menor de todas, con un mohín de tristeza.

La rubia exhaló intentando contener el enfado.

-Juvia, cariño, estos consejos te serán útiles. Pero en el futuro.

-¡Pero…!- la menor iba a protestar cuando la reina amazona agarró del brazo a la mayor.

-Oye, Mirajane, ¿y cómo sé que un hombre me está dando la señal de que quiere…? Ya sabes, eso.

La albina, feliz de que su hermana se sintiera más curiosa sobre ese tema, asintió. En su mente ya tenía nuevas trazas de un magnífico plan que esta vez no tenía probabilidad de fallo. Puede que con el anterior no hubiese contado con el factor "primera borrachera". Pero este sí tenía sentido.

-Será mejor que esto te lo diga en secreto.- le dijo la albina, animándola a salir de la habitación.-Ya sabes, para que nuestras hermanas menores no sepan cual es la clave para iniciar el… acto.

Erza asintió seriamente, comprendiendo que no podía mancillar la inocencia de sus dos hermanas, y salió de la habitación, dejándolas sin entender muy bien la situación. Juvia no le dio importancia al brillo extraño de los ojos de Mirajane. Sin embargo, Lucy intuyó que algo rondaba por la cabeza de la albina.

Y mucha razón tenía Lucy, pues cuando ambas hermanas mayores estuvieron en soledad en el cuarto de la mayor…

-El truco, Er-chan, es que un hombre está preparado cuando te echa un brazo por encima mientras estáis sentados.

-¡Eso lo hizo hace unos días!- exclamó la peliescarlata formando una perfecta "O" con la boca.

Pues claro que lo sabía, había sido la misma Juvia quien los había visto y había corrido hacia su hermana mayor para relatarle con todo lujo de detalles el momento.

-Eso significa que quiere mantener relaciones sexuales contigo.

La peliroja miró a todos lados, muy centrada en sus pensamientos, con cierto sonrojo en sus mejillas. Se sentía una estúpida pues habían pasado cuatro días desde que Jellal le había dado la "señal". Y no había sido la única ocasión. Había habido varias ocasiones en las que sentados en los tejados cercanos a la plaza, habían permanecido en silencio abrazados. Sí, él le estaba dando señales claras de que estaba dispuesto a dar un paso más. Y ella de mientras, quieta, sin captar nada. Sin lugar a duda, era una completa inexperta en estos temas.

Su semblante cambió por completo cuando un pequeño recuerdo se le vino en mente. Uno de los muchos que atesoraba de su difunta madre.

-¿No sabes qué hacer?

-Bueno… Me acuerdo de una vez que mamá nos dijo que debíamos esperar a que fuese el hombre quien nos invitase a su habitación para mantener relaciones. Es una manera de aceptar que en caso de que sean niños, ellos se harían responsables.- miró a su hermana, buscando su aprobación, pues se suponía que Mirajane mantenía recuerdos más vividos de aquellos momentos debido a su edad.

La albina se sorprendió por la memoria de su hermana. Pensaba que ella era la única en tener recuerdos exactos de su madre, pues sus demás hermanas eran muy niñas cuando recibieron aquellas lecciones. Si bien aquellas palabras eran ciertas, y esa era la manera idónea para realizar el apareamiento, no era la adecuada para Erza. Se había mantenido alerta, los había observado desde muy cerca. Ella no captaba ninguna indirecta pícara por parte del peliazul, y menos aún las devolvía. Él, no viendo respuesta alguna de la pelirroja, optaba por no dar paso alguno. Era demasiado el riesgo de que huyese.

Iban tan lentos. A veces le entraban ganas de sacudir a ambos y de encerrarlos en una habitación para que copularan de una vez. Sin embargo, cuando esa sensación la invadía, se relajaba y se decía: "Mirajane, has conseguido encontrarle una pareja optima que la atraiga y que le guste. Podrás conseguir que copulen, pero has de tener paciencia".

Y no iba a dejar que pasara la época de apareamiento. No. Cuanto antes se quedara en estado, mejor.

-Vaya, te acuerdas de algo, pero creo que estas un poco confundida.- Erza la miró expectante, y se sentó al lado de su hermana, dispuesta a recibir explicaciones.- Verás…


Blue Pegasus estaba a rebosar. Se escuchaba las voces y la música hasta el final de aquella oscura calle adornada por el brillo de los charcos que la lluvia había dejado. Había refrescado, y un viento gélido chocaba contras las ventanas de las viviendas colindantes al local que permanecían apagadas y en silencio. Sin embargo, dentro del local, la calidez abrazaba a todos los clientes. Y no solo era por el alcohol que corría por las venas de todos los presentes… Aunque eso también había ayudado.

No. El calor sobre todo lo daban todas aquellas muchachas que se ganaban la vida de una manera muy poco honrada para muchos, humilde para otros. Pero al menos, ellas podrían presumir que no pasaban hambre ni frío como mendigos.

Las risas, la música y las voces estridentes de algunos clientes chocaban en el aire mientras Bob miraba a sus chicas, sonriente desde la barra, al travesti le gustaba que el negocio fuese seguro para ellas. A diferencia de muchos, él aprovecharse de aquellas muchachas que por falta de dinero eran capaces de llegar a venderse. No.

Querido como era, Bob no había podido evitar coger cariño por todas las muchachas que trabajaban en su local. Las mimaba. Las escuchaba. Y las consolaba cuando algún cliente se sobrepasaba con ellas en la cama. Por supuesto, eso no quedaba impune.

Aun sonriente, aplaudió cuando su trabajadora estrella, Jenny, acabó su número estelar en el que bailaba al son de las notas de Hibiki al piano. Ambos, saludaron al público antes de bajar y comenzar a hablar con ciertos clientes. Bob se incorporó con la intención de dar un paseo para comprobar la satisfacción de sus clientes cuando dos golpecitos le hicieron pararse.

Ichiya, con su singular brillo y su salvaje melena naranja, hizo una reverencia a su jefe y le pidió que lo acompañase.

Acabaron pasando por las cocinas, donde Bob echó varias miradas pícaras al nuevo cocinero que había entrado a trabajar esa misma mañana. Se limitó a postergar aquellas fantasías que le surgían en su mente, para poder así concentrarse en la figura que se encontraba en la puerta de la trastienda.

En una capa mojada, una figura de baja estatura temblaba debajo de su capucha. Un mechón azul que goteaba a causa de la lluvia que horas antes había abatido a toda la ciudad era lo único que se veía de la misteriosa figura. Bob saludó cortésmente, esperando poder así recibir señal alguna y conocer la identidad.

-Se llama Wendy Marvell, viene en nombre de su madre, Obaba, buscando refugio.


-Juvia no entiende porqué Gray-sama no quiere bailar.- decía la peliazul entre pucheros.

-No es lo mío, Juvia.- le volvió a decir el peliazabache mientras se apoyaba en la barra, bebiendo de su vaso un largo trago.

-Pero Juvia se aburre aquí…- suspiró la peliazul mientras se sentaba cercana a su acompañante, y apoyaba su barbilla en la palma de la mano.

El guerrero se revolvió incomodo en su asiento, no sabiendo muy bien como tratar con aquella mujer.

-Pues ve a bailar tú.

-¡No es divertido sin Gray-sama!

-Yo no pienso bailar, Juvia…

-Vale, un trato, Juvia deja de pedirte salir a bailar si abrazas a Juvia.- abrió los brazos, esperando recibir al hombre semidesnudo que la miró varios segundos en aquella postura sin inmutarse.

-No voy a abrazarte

-Pero, ¿porqué!- exclamó la joven amazona, bajando los brazos.

-¿Viste como dejó Erza a Natsu por tropezar y tocar a Lucy sin querer? ¿Viste cómo nos vigilaba aquella noche en el lago?- preguntó moviendo las manos exageradamente.

-¡Pero Erza no está aquí!

-¿Y qué?- se acercó a la amazona lentamente, mirando antes a su alrededor.- A veces creo que puede aparecer de cualquier lado, y que en todo momento nos vigila.

-¡Gray-sama está paranoico! Sabe que Erza no puede entrar en la plaza, esta abarrotada de gente.

-Pero, ¿y si nos está observando desde un tejado?-oteó los tejados en busca de una llama escarlata.

-Erza esta con Jellal teniendo una cita romántica. Los tejados no son un sitio romántico.

-Que un tejado sea romántico para esa mujer no me extrañaría, es muy rara…

-Es la hermana de Juvia…

-¡Perdón!

-¡Gray-sama! ¡Vamos a bailar!- le pidió tirando de su mano. Este ni se inmutó negando.

-Que no.

-¡Juvia dejará de pedirle salir a bailar!- volvió a abrir los brazos para recibir al pelinegro.

Este suspiró y tras dar otro sorbo, abrazó a la mujer que lo estrujó entre sus brazos segundos después.

-¡Lo voy a matar!- exclamaba una peliescarlata desde un tejado colindante a la plaza, mirando como la pareja se fundía en un abrazo. Jellal a su lado, no pudo evitar reírse de la reacción de la amazona.-Primero le cortaré su miembro viril para colgarlo en algún árbol cercano al pueblo, así no se acercara ningún hombre a mis hermanas.-dijo totalmente seria.- Luego…

Jellal dejó de reír.


Laxus permanecía sentado en su cama, con los brazos cruzados, y la mirada perdida en el suelo. Quería continuar con su faceta de pasota. Aquello no iba a acabar con la paciencia que con tantos años había adquirido gracias a su queridísimo padre.

Si, había decidido traer a Mirajane a su habitación para poder acabar lo que días atrás habían interrumpido. Sin embargo, existía algo que desencajaba en su plan. Y ese algo, era Natsu.

-¡Oe, Mirajane, ¿Cómo era ese movimiento de cuchillo?!

La albina rió mientras volvía a mover la navaja en frente del pelirosa que miraba muy atento.

-Oye, Natsu, creo que deberíamos irnos.- le decía la rubia que a diferencia de su amigo, entendía perfectamente la situación.

-¿Qué! ¡No!- Natsu movió la mano pidiendo silencio.- ¡Quiero luchar contigo, Mirajane!

-No creo que sea el sitio adecuado, Natsu.- le respondió la albina dulcemente.

-¿Qué! ¿Porqué! Si es por no querer destrozar algo, tranquila, esto ya está hecho una pocilga de por sí.

Una vena en la frente de Laxus se infló.

La albina rió y negó.

-No, es solo que no quiero que Lucy se aburra mientras nos ve luchar.

-Bueno, piensa que si te dejamos a solas con este rubio silencioso y aburrido, la que se aburrirá serás tú.

Dos venas en la frente de Laxus se inflaron.

-No creas, me lo paso bien.- dijo tras reírse la albina.

-¿A ti te habla! ¡A veces yo creo que es mudo! ¡Sino fuera porque ronca como el que más…!

Tres venas en la frente de Laxus explotaron.

-¿Pero qué haces hablando tú de mi manera de dormir si antes de que tu cabeza llegue a la almohada ya te has dormido!- se levantó de la cama, y abriendo la puerta antes, echó fuera al pelirrosa.-¡Vete a gritar a otro lado!- una vez hubo acabado con su amigo, se giró hacia Lucy y con toda la caballerosidad que le quedaba, se despidió tras decir:- Espero verte pronto, Lucy.

Tras cerrar la puerta y dejar a la albina reír tranquila, se sonrieron y ambos pensaron: "Al fin solos."


Makarov había visto crecer a aquellos muchachos hasta verlos partir como hombres hacia misiones peligrosas. Aún no podía creer como había conseguido alimentar a aquellas criaturas en tiempos tan intempestivos. Tras la supuesta muerte de su hijo en la batalla, había dejado a un huérfano y a un anciano sin sustento posible. Con todo el dolor de sus ya magullados huesos, había vuelto a trabajar como todo miembro de la casa Dreyar había hecho: matón. Desde muchas generaciones atrás, los Dreyar eran conocidos por su complexión, la cual todos los herederos poseían. Grandes como armarios y fuertes como robles, habían protagonizado trabajos heroicos y otros no tan humildes. Sin embargo, aunque la fama la habían conseguido tras tantos años trabajando, nunca habían ostentado un puesto en la exquisita nobleza.

Aun no siendo tan grande, ni ya tan fuerte y veloz; consiguió el dinero suficiente para mantener a su nieto, a un joven peliazabache que compró en el mercado de esclavo y a dos hermanos del asesinado Rey Dragón.

¿Y por qué lo hizo? Se podía decir que Makarov, aun no heredando la grandeza de la complexión Dreyar como así hizo su nieto, heredó un corazón gigante. No quería ni imaginar que le habría pasado a aquellos niños si no los hubiese acogido.

Con paciencia, los educó.

Sin embargo, una tarde recibieron la noticia de que su hijo, Ivan Dreyar, estaba vivo. Y tras años de cautiverio, volvía a casa.

Fue una bienvenida incómoda, su hijo nunca fue alguien fácil de tratar. Su insistencia en obtener un alto cargo en la corte no le permitía disfrutar de los pocos detalles que aquellas vidas les otorgaban. Furioso de no haber sido premiado por sus años de cautiverio, se permitió desahogarse con su hijo adolescente, Laxus. Este, aun comenzando ya a servir como soldado y tener algo de práctica en el mundo de la lucha, dejó que su padre le propinase palizas, insultos y "lecciones" que se clavarían en la memoria de Laxus como cicatrices de por vida.

Makarov se dedicaba a observar impotente como el alma pura de su nieto se ennegrecía con cada paliza. Pero a su vez, una pequeña llama de esperanza se encendía cuando lo oía reír con sus compañeros que el mismo denotaba como hermano. Sin pensar que algún día, formaría un equipo con ellos mismos.

Pero en todo ramo de flores, hay una flor marchita. Y ese era Zeref. Apartado del resto, se dedicaba a observar la naturaleza en silencio. Ignorando a sus amigos y hermano que le instaban que lo acompañasen en el juego. Si, él era un alma solitaria. Siempre inverso en sus pensamientos. Siempre perdiéndose en el bosque, lugar que le recordaba a su fallecido padre, y preocupando al viejo Makarov. No le extrañó a el anciano que llegase el día en que desapareciera para siempre entre aquellos árboles.

-No debe de preocuparse, al chaval le gusta la naturaleza, justo como a mí. Será mi pupilo de ahora en adelante.- le había dicho un hombre de tez blanca y una sonrisa siniestra.

Zeref sonriente afirmaba conocerlo desde hace mucho tiempo, dado que en la mayoría de sus paseos se encontraban para conversar.

-Está bien…- había aceptado Makarov aun dudando de la integridad de aquel hombre. Después se giró hacia su hijo y le indicó que debería hacer en caso de que quisiese volver a casa. Tras asentir varias veces, Makarov lo abrazó y lo dejó marcharse.- ¿Cómo había dicho que se llamaba?

El aludido le sonrió antes de contestarle.

-Acnologia Black.

Mientras el hombre se marchaba tras el joven, algo en el estómago le decía a Makarov que algo iba mal. "Me suena ese nombre", pensaba intrigado.


Dos golpes en la puerta, hicieron que la niña peliazul diera un respingo en la cama. Se cubrió con las sábanas y esperó a que quien sea que estuviese llamando, entrase.

-Hola.- saludó Bob mientras entraba con una bandeja que portaba un tazón de sopa humeante junto con un vaso de agua.- Deberías cenar, parece que no lo has hecho en días.

La muchacha solo asintió y agradeció por el alimento. Mientras devoraba la sopa junto con un trozo de pan, se sentó al lado de la muchacha y la miró con dulzura, como si de su propia hija se tratase.

-Parece que lo has tenido que pasar muy mal desde la muerte de tu madre…

Wendy dejó de comer y los ojos se le llenaron de lágrimas. Había escuchado la noticia de un comerciante que lo había mencionado mientras hacía negocios con un anciano granjero. Ella había llorado todo lo que le quedaba de trayecto, haciendo que la mayoría de sus lágrimas se perdiesen con las gotas de lluvia.

-Tranquila, todo está bien.- había colocado una mano en su brazo para reconfortarla, pero lo retiró en cuanto sintió que la niña se encogía desconfiada.- Sería necesario que te quedases aquí durante varios días, puede que hasta semanas. Me han comunicado que se acerca un gran vendaval, y no conviene que una niña como tú vague por los caminos oscuros con este tiempo…

-No quisiera ser una mole…

-¡No es una petición! Es una imposición.- le cortó a la niña.- Además, estoy segura que aquí te sentirás cómoda. Hasta tenemos una niña de tu edad, seguro que te llevas bien con ella.

Wendy arrugó la nariz, aun teniendo pocos años y habiendo salido poco de la mansión de Brain, conocía perfectamente a que se dedicaban aquellas muchachas. Bob se carcajeó, llevándose una mano a los labios y manchándose la palma de su propio carmín.

-No, cariño, Chelia no trabaja de esa manera. Se dedica a servir bebidas, nada más. – y luego le giñó el ojo.- Bueno, por ahora descansa y mañana te presentaré varias personas. Seguro que les caerás a todos genial.

Tras despedirse de la niña, llevándose la bandeja con el, abandonó la habitación. Wendy, aún inquieta por todo lo acontecido, no podía conciliar el sueño, por lo que decidió investigar.

Encontró así, un pequeño librito que acumulaba una ligera capa de polvo. Ella había aprendido a leer antes de ser tomada como esclava. Por las mañanas, su madre les enseñaba a su hermano y a ella, como leer y escribir, dado que ella había formado parte de una familia noble en su niñez.

Con la torpeza que muchos años sin lectura le había ocasionado, abrió la primera página, observando el dibujo de un caballo alado. En el pie de la página estaba escrito: "Pegaso".

"Perseo, hijo de Zeus, decapitó a la Gorgoña, también conocida como Medusa. De la sangre que manó de su cabeza, salió este ser. Inmortal e indomable, se ganó el cariño de los dioses y diosas que lo alimentaban y cuidaban.

Muchos intentaron domar al caballo alado, más ninguno consiguió el objetivo.

Sin embargo, Belerofonte no se dio tan por vencido y tras ver que le era imposible, le pidió a la diosa Atenea una brida de oro para poder domarlo, cosa que hizo y pronto se convirtieron en uña y carne, consiguiendo matar a un enemigo tan importante y peligroso como la Quimera, la bestia de tres cabezas.

Pasado el tiempo, Belerofonte se volvió muy orgulloso y se paseaba por la ciudad montado en el caballo, diciendo que él podía subir al Olimpo montado en Pegaso. Un día se atrevió a subir, y Zeus, no muy contento de la visita, mandó a un insecto para picar a Pegaso. Cuando lo hizo, Pegaso se agitó violentamente, tirando a Belerofonte al suelo desde el Olimpo, dejándolo impedido. Así fue como el corcel pudo escapar de él.

Finalmente, Zeus nombró a Pegaso portador del rayo y el trueno, dos de los símbolos más importantes de su poder, pero además le ordenó ser el encargado de conducir el carro de Aurora y también le convirtió en una constelación compuesta por cuatro estrellas brillantes."

Wendy dejó el libro en su sitio, aun pensando en la historia. Cerró los ojos y se imaginó que Pegaso iba hacia ella para llevarla muy lejos. Tanto, que podría vivir de nuevo junto a su madre, su padre y su hermano. Un sitio donde pudiera ir a visitar a Obaba todos los días. Donde nadie quisiera someterla.


Bueno, y aquí concluye. Advertencia, en el próximo habrá lemon *txan* *txan*

Y efectivamente quien murió fue Obaba. :'( Brain tenía que reivindicar quien tenía el poder entre sus esclavos, y pues... Lo hizo de la manera más sádica T-T

Me paso a responder a vuestros comentarios *^*

giselamoon: Acertaste! Lucy también piensa que Natsu es muy sensual uwu Espero que te gustase la continuación! ^^

Florecita1008JG: A Wendy le toca aún vivir unas cuantas aventuras más ^^ Siempre protegida por su familia o aislada en la casa de Brain, ahora es su momento de explorar. Si, es cierto que en estos capítulos hay pocas escenas de las parejas, porque el tema de Wendy está paralelo a la escena de Argos. Además de que en este, una gran parte trata la historia de Natsu. Pero a partir del siguiente tengo planeado que haya más escenas entre parejas ^^ Aunque, en este capítulo, lo que más hubo es Gruvia. ewe

DanaLovesOhana: Yo sigo esperando a Jellal en el manga :'( Dicen que el 474 y el 475 vienen juntos ahora, espero que Mashima no nos haga esperar más y Crime Socière salga en estos T^T ¡Acertaste! No soy tan malvada como para matar a Wendy, y más siendo un personaje que da tanto juego *^* ¡Espero que te gustase la continuación! :)

lady-werempire: AJAJAJAJA Bueno, eso se verá más adelante. Aunque realmente, hay varios finales para ese mito. Uno de ellos es que mata a la amazona y le lleva el cinturón; y el otro es que se convierte en su amante, le roba el cinturón y se lo lleva al Rey para casarse con la princesa. Aunque en este último también se dice que la amazona vuelve a por el cinturón, y la mata. En todas acaban muertas. xDD

Neylare: No es Wendy xDD Es un personaje que daba demasiado juego para matarla. Además de que no soy tan malvada como para matar a un personaje tan adorable ;/; Y aprovechando que te puedo responder por aquí dado que eres guest, te respondo a tu comentario de Lealtad ^^ Pues no había pensado en la posibilidad de hacer un especial, pero si se me ocurre, lo avisaré por aquí :3

Sabastu: ¡Gracias por leerte el fic y tan rápido! *^* He leído todos tus comentarios y me alegra saber que te gustó la historia :) Además de que gracias a ti, he podido corregir unos cuantos errores :'3 Espero que te guste el nuevo capítulo y si ves algún fallo, no dudes en comentarlo. Y coincido totalmente contigo en tu opinión sobre GRRM jajajajaja Pero aunque sea un sádico, escribe demasiado bien ;/; Juego de Tronos es uno de esos libros que no puedes dejar de leer una vez que empiezas, justamente lo mismo que me pasó con la Saga el Ocho. ¡Nos leemos! ^^

Bueno, con esto acabo el capítulo ¡Espero volver dentro de dos semanas con uno nuevo! Y no haberos liado mucho con lo de la princesa, dado que no es un personaje que haya tratado (¡TODAVÍA! *risa malvada*). Ya hice los cambios respectivos, para que los futuros lectores no se vean afectados. ^^

Suerte con vuestros exámenes, trabajos, etc...

¡Nos leemos!~