¡Muy buenas! Siento por no haber podido publicar en mi día T-T Pero estuve enferma ;/; Y bueno, a duras penas pude acabar este capítulo u_u No sé si el siguiente podrá ser subido en fechas porque debido a la enfermedad, me atrasé en el tema de los estudios y bueno... Tengo exámenes, prácticas y trabajos después de esta semana DD: En fin, estoy un poco... agobiada jajajaja Pero lo superaré *se da ánimos a si misma pero en verdad quiere llorar xDDDDDD* Intentaré publicar en fecha y sino, en días cercanos :3

¡No me demoro más y os dejo el capítulo!~

Fairy Tail ni sus personajes me pertenecen

Capítulo 15 Dominante

Las gotas se estrellaban contra la hierba desnuda que formaba parte del silencioso paraje. Todo permanecía en la más intensa oscuridad, y solo los intermitentes relámpagos iluminaban aquel lugar que era reconocido como el reino independiente de las amazonas. Aquellas rústicas casas que ahora bailaban fantasmales con el viento y la lluvia, tenían por costumbre estar llenas de vida.

La estructura básica de la vivienda estaba conformada por troncos de árboles, cuyo grosor y longitud se seleccionan en el bosque que delineaba el poblado. Una obra que las amazonas habían estado perfeccionado durante el tiempo que llevaban viviendo en aquel páramo. El revestimiento y el suelo también eran de madera solo que para esta usaban troncos de menor diámetro.

Las mismas tablillas que en ese momento gemían mientras un gélido viento peleaba contra ellas. Algunas puertas habían cedido al viento y ahora se agitaban inquietas por tal intromisión. El ganado, aislado en una cabaña independiente, graznaba, mullía, berreaba...

Toda la villa, aparentemente sin vida, parecía un pueblo fantasmal si se recorrían sus improvisadas y ahora embarradas calles. Pero al llegar al epicentro, había una escena un tanto dispar, una casa que se antojaba mucho más grande que las demás, sobresalía del resto. Dentro, ni el viento ni la lluvia importaba. Y mucho menos el frío, ya que todas las amazonas se reunían alrededor de la rústica chimenea que había en el centro del salón. Esa era la casa de la Reina. Pensada para recibir a todas las amazonas, en casos como aquel.

Como en todas civilizaciones, en el poblado de las amazonas había ciertas costumbres como era esta, la de reunirse todas en la casa de la Reina durante los días de lluvia intensa.

Y os estaréis os estaréis preguntado, ¿por qué? Os contaré encantada el origen de dicha costumbre. Si nos remontamos a cuando estas mujeres eran nómadas que deambulaban de pueblo en pueblo, es lógico pensar que no tenían unas casas tan adaptadas a las situaciones meteorológicas como las que había por entonces, pues las estancias eran tan breves que no podían permitirse ese lujo Para ello, optaban por construir una única casa capaz de hacer frente a cualquier desastre natural. Además, la hacían lo suficientemente grande como para poder aguardar a todas las amazonas, y hasta al ganado si fuese necesario.

Aunque ese ya no fuese un problema actual, ¿por qué iban a dejar de pasar un rato tan agradable como el que compartían aquellos días?

-Según me dijeron ayer, el temporal va a tardar varios días en pasar...-comentó Ultear de mal humor, mientras bebía de su vaso de agua, aun sabiendo que solo las que estaban cerca de ella la escucharían. Sin embargo, viendo el panorama a su alrededor... Solo Lucy pareció escucharla.

Resopló, deseosa de que aquello acabase cuanto antes.

¿Os imagináis lo que es tener a cerca de veinte niñas "asalvajadas", que es como le gustaba decir a la peliazabache, en una misma habitación?

-Juvia no podrá aguantar tanto sin ver a su Gray-sama.- suspiró la muchacha mientras colocaba su cabeza tétricamente en el hombro de Lucy.

-Venga, Juvia, pero si estos días te encantaban...-intentó animarla Lucy con una media sonrisa. Al no ver respuesta alguna de su hermana menor, buscó apoyo en la mayor.- ¿Verdad, Mirajane?

La albina continuó mirando al fuego sin contestar. Suspiró. Estos días normalmente solían ser llenos de felicidad; sin embargo aquel día... Juvia parecía aburrida, cuando normalmente adoraba la lluvia, junto a todos aquellos festejos donde amazonas compartían historias, anécdotas, técnicas de lucha... Mirajane, por su parte, parecía ausente. Llevaba así desde aquella mañana... ¡Y ni siquiera volvió con sus hermanas la noche anterior que fueron al pueblo de los gargarios!

Por si fuera poco, Kagura tampoco parecía estar cómoda, siendo una amazona reciente, no conocía a nadie. E, incomóda, miraba a todos lados, intentado encontrar algún rostro conocido, cruzada de brazos entre Mirajane y Ultear. Esta última, parecía dispuesta a formar parte de aquel cuadro tan deprimente, pues aquellos momentos le ponían de mal humor. Primero, aquella humedad que le crispaba el cabello. Segundo, tanto ruido le daba dolor de cabeza. Tercero, su madre... Su madre se había emborrachado. Por el rabillo del ojo, observó cómo enseñaba a las demás amazonas como hacer un striptease al estilo Ur. Si, esa mujer tenía un fetiche con los striptease. Y al haber abandonado su perpetua seriedad por culpa del alcohol, se empeñaba en que su "técnica de seducción profesional" les fuera útil a las demás amazonas cuando aquel temporal pasase y la época de apareamiento volviese.

-¡Ul! ¡Ven con mamá! ¡Muéstrales lo bien que te lo enseñé!- exclamaba la madre, haciendo que la peliazabache menor tuviera un ligero tic en la ceja de enfado.

Estuvo a punto de gritar algún que otro insulto hacia su madre, pero algo la detuvo.

A diferencia de las demás amazonas, su madre solo había podido tener una hija, ella. Por alguna razón, todos los hijos que tuvo su madre, o nacían muertos o eran varones. Apenada de entrar en la menopausia en breves, sospechaba que ella daría fin a la rama tan antigua de amazonas que formaba su familia ya que no había tenido hembra alguna. Sin embargo, ocurrió un milagro.

Como si los dioses hubiesen visto sus lágrimas, nació su hija. Ultear. Lágrima de Ur.

-Creo que tu madre necesita un poco de aire fresco...- susurró Polyuchka con seriedad mientras se acercaba al círculo de jóvenes, dispuesta a alejarse de tantas niñas que al igual que Ultear, se le antojaban irritantes.

Se volvió hacia la rubia, siendo la única que cruzó su mirada con la mujer.

-¿Y Erza?

-Etto...


Pisaba con fuerza por donde pisaba, haciendo que las suelas protestasen al resbalar contra el musgo resbaladizo.

Encima de ella, no había ningún manto de lluvia, ni siquiera atisbaba el cielo encapotado gris que ahora debía cubrir el cielo. Eran las ramas las que la protegían de la lluvia intensa que ahora amenazaba a la región.

Sentía calor por culpa de aquella humedad asfixiante. Notaba su piel debajo de la capa totalmente empapada de sudor.

Se preguntaba si lo que estaba haciendo era correcto. Ella debía de estar junto a sus hermanas, era su deber como Reina. Sin embargo, algo le había hecho colocarse su capa y salir en busca de cumplir su misión. Se sentía egoísta. Pero no encontraba qué otro momento podría ser mejor para aquello. En aquel momento no se debía preocupar por la virtud de sus otras hermanas, pues se encontraban a salvo en el poblado.

Dando pasos ligeros y gráciles, había llegado demasiado lejos como para dar marcha atrás. Entrecerró los ojos y se preguntó si su madre estaría orgullosa de ella, escapándose de su poblado para encontrarse con un hombre. ¿Lo habrá hecho ella alguna vez? ¿Las habría dejado durmiendo a ella y a sus hermanas mientras se encontraba con su amante? Ella conocía de la fama que tenía su madre Otrera respecto a los hombres, pero... Ella solo reconoció haberse acostado con un hombre fuera del periodo de apareamiento. Ares. Su padre. Un dios. El dios de la guerra.

Los músculos se le contraían solo con el mínimo recuerdo de aquel hombre. Aún podía recordar a la perfección su figura, su voz, su porte... ¿Vería correcto él su actitud? Él mismo aprovechó una situación similar con su madre para concebirla. Sin embargo, Erza sentía que en cualquier momento podría aparecer, reprocharle alguna que otra decisión que hubiese tomado incorrecta y ocasionarle una experiencia peor a la muerte. Justo como años atrás.

Estaba tiritando, quería dejar de pensar en su padre y en todas las emociones que le conllevaban tenerlo en mente. No le serviría de nada. No cuando iba a encontrarse con un hombre. Cuando la volvería a tocar un hombre.

El hecho de no tener experiencia en la cama, le hacía sentir débil. Totalmente expuesta a un hombre que ya conocía del arte del sexo y que probablemente estaba acostumbrado a dominar en la cama. Sin embargo, ¿estaba ella preparada para dejar a un hombre hacer con ella lo que quisiese? ¿Ser sumisa?

Las manos de su padre aparecieron en su mente. Cómo con un agarre la dejaba totalmente inmóvil. Tiritaba con más fuerza aún. ¿Por qué no había sentido aquellos miedos hasta aquel momento? Justo cuando estaba casi llegando a la posada e iba a cumplir su misión. No había sentido reparo alguno hasta entonces. Ella siempre había pensado en que mantener sexo con alguien no exige que haya alguien dominante, sino que ambos pueden ser partícipes. Pero, y si no es así. Y si ella, a diferencia que en lo que a batallar respecta, es totalmente nefasta para lo que el sexo implica.

"El tomaría las riendas."

"El dominaría la situación."

"Tu deberás dejar que él lo haga todo."

Había dejado de andar, y ahora solo era una sombra que permanecía quieta en el silencio del bosque.

"No me puedo dejar dominar por nadie."

"Tu llevaras las riendas aunque no tengas experiencia"

"Eres la Reina amazonas"

"Has sobrevivido a la furia del dios de la guerra"

"Nada te da miedo"

"Yo soy quien decide si nos acostamos o no"

Se paró frente a la parte trasera de la posada y fijó la vista en el cristal. Ella era quien había acudido. Ella era quien iba a dar el paso, como le había enseñado Mirajane. Ella no dejaría que nadie tuviera, de nuevo, control sobre su vida.


Polyuchka miraba malhumorada a Lucy, como si fuese su culpa que su hermana se hubiese escapado del poblado. Esta, harta de aquella situación, prefirió sacudir a Juvia para que se incorporase y llamar a Kagura.

-Aquí es una tradición contar historias y anécdotas este día. ¿Por qué no nos cuentas algo ya que eres la nueva?- varias amazonas que antes permanecían disipadas, se acercaron, curiosas por la nueva integrante. Esta se sonrojó, siendo el centro de tantas atenciones.

-No sé si yo...

-¡Claro que sí!- la interrumpió. Luego exclamó los nombres de varias amazonas, animándolas a unirse al círculo, y aunque tardó más de media hora en congregar a todas las amazonas y acallarlas, consiguió lo que quería. Todas miraban a Kagura atentas.- Para quien no haya tenido el placer de conocerla aún, se trata de Kagura.

Todas comenzaron a presentarse a la vez, haciendo que la muchacha riese. ¿Se reía? ¿Ella podía reír con tanta normalidad? Un nudo en su estómago se contrajo, algo que tanto había aguardado. Y sin remediarlo, varias lágrimas resbalaron por sus mejillas mientras su sonrisa se agrandaba, provocando la sorpresa en todas las amazonas.

-¡No os preocupéis! – dijo limpiándose las lágrimas mientras continuaba riéndose. Las amazonas aún la miraban con cara confundida, por lo que prefirió continuar con su nueva tarea.- Precisamente, yo no debería contar anécdotas, mi vida era muy... aburrida.-el veneno que expulsó en aquella última palabra fue únicamente reconocida por algunas amazonas como Ur quien a pesar de estar ebria, escuchaba con seriedad.- Pero tengo una historia preciosa que contaros...

Los antiguos decían que al principio, el ser humano era aún más semejante a un dios de lo que es ahora, ya que era hombre y mujer al mismo tiempo, uno solo. Sin embargo, esta condición los hizo anhelar estar en el cielo, con los demás dioses. Entonces comenzaron a escalar por las laderas del Monte Olimpo, tratando de invadir el terreno celeste de Zeus y los dioses.

Entonces Zeus se dio cuenta de que los seres humanos debían estar divididos, debía separar las dos partes integrales de aquellos hechos a su semejanza. Con su rayo fue partiendo uno a uno en dos pedazos, dividiendo el corazón y alma de los seres humanos por la mitad.

Desde ese entonces, cada hombre y mujer de este mundo busca y lucha por encontrar a su otra mitad, aquella de la que han sido separados desde antes de nacer, para volver a ser uno solo y volver a ser como dioses, latiendo con un mismo corazón y creciendo con una misma alma.

Esto nos lleva a una historia en particular. Dicen que hace mucho tiempo, existió una hermosa doncella, Psiquis. Ella era sin duda, la cosa más hermosa sobre la tierra, tanto así, que los hombres de todas las edades murmuraban: "Esa doncella es incluso más bella que la misma Afrodita".

La diosa del amor y la belleza era muy voluble y caprichosa. Al escuchar las blasfemias en su contra, ideó un plan. Envió a su hijo, Eros, a que disparara una de sus flechas a la desdichada muchacha para que se enamorara de un asno. Pero la diosa no contaba, con que su joven y gallardo hijo se enamoraría de la doncella. Así que no hizo lo que su madre le había pedido.

Por el contrario, mandó al Eolo, dios del viento, para que la llevara a su palacio en el cielo, con Eros. Ahí ella disfrutaría de la comida más deliciosa, la más bella música y las cosas más exquisitas, siempre atendida por seres invisibles cuyo amo se tornaba invisible también, tratándola no como a una reina, sino como a una diosa. Sólo había una promesa: que ella nunca intentaría verlo cuando él durmiera por la noche. Eros no quería que ella lo amara por el hecho de ser un dios. La joven estaba muy feliz con su buen anfitrión y comenzó a enamorarse de él.

Pero Psiquis extrañaba a sus hermanas, así que fue llevada de nuevo a la tierra e invitó a sus hermanas a acompañarla al palacio celeste. Ahí, sus hermanas vieron las maravillas de las que gozaba y sintieron celos por su agraciada hermana. Entonces comenzaron a cuestionarla acerca de quién era el amo de ese palacio, "seguro es un horrible monstruo y por eso se torna invisible y no deja que lo veas mientras duerme en la noche".

Insegura por las crueles acusaciones de sus hermanas, Psiquis se acercó esa noche al lecho de su amado con una lámpara de aceite y al acercarse vio la hermosa y resplandeciente figura de Eros, pero entonces, unas gotas del aceite caliente cayeron sobre el brazo del dios quien despertó al instante. Ella intentó disculparse, pero ya era tarde, Eros desapareció de su vista decepcionado porque ella no había podido cumplir su promesa.

Psiquis acudió al templo de Afrodita para pedirle ayuda. La diosa se apareció y le dijo que no se molestara en buscar a su hijo, que nunca más volvería a verlo. Pero Psiquis insistió, entonces la diosa le dijo que para curar Eros de su herida debía buscar la caja de belleza que Perséfone tenía en su poder.

Psiquis se encaminó al Inframundo, de donde nadie regresa. Por consejo de Zeus, padre de Eros, la joven llevaba dos monedas y dos panes. Colocó una moneda dentro de su boca para pagar al barquero, Caronte, que la llevaría del otro lado del río infernal. Una vez allí, Cerbero, el perro de tres cabezas, guardián de la puerta, le impidió el paso, pero con un pan, lo distrajo un instante y pudo continuar con su camino.

Finalmente, llegó al palacio de Hades, señor del inframundo, dios de los muertos. Perséfone, su reina, estaba sentada en un trono junto a él. Psiquis les suplicó que la ayudaran. El rey se mostró inclemente a sus peticiones, pero la reina, la vio con misericordia y le proporcionó lo que pedía. Tomó la caja de belleza y se la dio, pero con un aviso: "Por nada del mundo abras esta caja, deja de lado tu curiosidad".

Psiquis retomó el camino de regreso. Dio el pan al perro infernal y la moneda al barquero. Siempre dudando, cuál era el contenido de la caja que le habían dado. Deseaba ver qué había en el interior. Entonces, su curiosidad la consumió y miró dentro. Cuando vio su reflejo en el agua, se dio cuenta de que ahora era anciana y marchita.

Se entristeció sobremanera, ni amor, ni belleza. Fue a dejar la caja de belleza al templo de Afrodita, quien estaba muy sorprendida de las proezas de la joven por obtener lo imposible. Curó el brazo quemado de Eros y le contó todo lo que Psiquis había tenido que pasar.

Entre culpable y enormemente feliz por ver el sacrificio que había hecho la doncella, Eros emprendió el vuelo, lleno de alegría y fue a buscar a la mujer que amaba. Psiquis estaba con sus hermanas, que se regocijaban de su desdicha. Entonces el dios la llamó, la abrazó y entonces su vejez desapareció y recuperó su belleza. Se miraron y se dieron un apasionado beso. Se casaron con la bendición de Afrodita y Zeus.

Desde entonces, ambos vuelan por el cielo, eternamente enamorados, recordando a todos que el amor lo vence todo, porque no hay otra fuerza que lo iguale y que el alma (psiquis) no puede vivir sin amor (eros).

Hubo un breve silencio en la sala.

-Queee bonito.- rompió el silencio una de las niñas.


Parecía que no iba a parar de llover, suspiró mientras miraba por la ventana.

-Wendy, cuando acabes de fregar esos vasos, acude a la barra. Ichiya necesita ayuda.- le dijo Chelia mientras entraba con una pila de platos sucios que amontonó cerca donde la peliazul se encontraba fregando.

-Claro.- contestó Wendy mientras aceleraba su ritmo. Aún le quedaban demasiadas jarras por limpiar, y quería ofrecer el máximo de ayuda posible a aquella gente que estaba siendo tan amable con ella.

-¿Por qué hay tanto jaleo esta noche?- preguntó Wendy mientras su amiga servía varios platos de sopa para los clientes.- ¿O es que ayer fue extraño?...

-Ah, no. La noticia de que la temporada de apareamiento de las amazonas ha comenzado voló por toda la región y ahora todos los solteros están de camino al pueblo de los gargarios...

-Pero, comenzó hace una semana... ¿tanto dura?- respondió haciendo memoria a varias conversaciones que había oído mientras limpiaba varias mesas.

-No es eso, es que... Con el temporal.- paró un momento para concentrar todas sus fuerzas en mover un barril de cerveza. Suspiró contenta cuando consiguió ponerlo de costado y poder así hacerlo rodar.- Con el temporal, lo han pausado, y cuando se retome la temporada de apareamiento, ellos ya podrán haber llegado al pueblo.

-¿Viajan con este temporal?- preguntó Wendy sorprendida.

-Lo que hacen los hombres desesperados por sexo gratis...

-Si ellos viajan, alguno podría llevarme al pueblo con él...

-Olvídate de eso, podrías caer enferma y a diferencia de ellos, tú no tienes suficiente dinero como para costearte un médico.- paró sobre sus pasos y la miró con el entrecejo fruncido.- Además, estás dispuesta a viajar a solas con un hombre que hace tal viaje por sexo.

Wendy suspiró y asintió. No había llegado tan lejos como para caer en las manos de algún violador.

Habiendo limpiado ya todas las jarras, agarró varios platos que Chelia ya había servido, y se apresuró para acudir en ayuda de Ichiya.

-Oye, Wendy, mañana que te parece si te vienes a mi cuarto. Puedo dejarte varios vestidos, y... Podemos hablar.

Wendy asintió sonriente antes de salir de la cocina.

El ruido, el olor a alcohol, las mujeres en corsé, los hombres con mejillas sonrojadas... Era increíble que ella se encontrara en estos ambientes. Si su difunta madre supiera... Seguramente se estuviera revolviendo en su tumba justo en aquellos momentos. Aquel no era lugar para su chiquitina.

-Ese parfum~ Wendy-chan, necesito que...

La frase de Ichiya quedó en silencio cuando la mirada de la aludida se cruzó con una figura encapuchada pero muy reconocible. Los platos que tenía en sus manos se cayeron, haciendo que varios clientes se giraran hacia ella. Temiendo ser descubierta por aquel hombre, se agachó debajo de la barra, bajo la mirada confusa del pelinaranja que se agachó para ayudar a la niña.

Poco tardó cada cliente en retomar sus propias tareas.

-Ichiya-san, no me encuentro bien, ¿podría irme a mi habitación?- dijo, anteponiéndose a su acompañante.

El hombre la miró durante varios segundos antes de asentir. Sus manos temblaron al quitarse el delantal y soltar su pelo, para poder cubrir su rostro. Ni siquiera se dio cuenta que se había cortado las manos con varios platos rotos.

Aguantó la respiración mientras salía de nuevo a la vista, sin ser percibida por nadie. Ni siquiera por él. Bajo aquella capucha de la que se adivinaban varios mechones albinos, sus ojos afilados tenían la mirada puesta en Sheryl. Cuanto más se acercaba, podía ver su rostro mejor y hubo algo que la extrañó por completo. Sonreía con ternura a la muchacha que bailaba para el público con gracia. Era una sonrisa que expresaba el amor, con una pizca de añoranza. Debía conocer a Sheryl. Y a Wendy le sorprendía que aquel hombre pudiese expresar amor. No. Ella lo conocía. Lo había visto llegar desnudo tras la puja de esclavos. Había observado en silencio como había perdido la humanidad bajo el mandato de Brain. Convirtiéndose en el perro de su señor, fiel y sucio. Muy sucio.

No conocía su nombre. Ellos no tenían nombre para su señor. Y tampoco habían intercambiado palabra alguna en todos los años que habían compartido hogar.

Pero ella sabía cómo actuaba.

Sintiendo una mirada fija, el hombre se giró hacia la niña que caminaba rápidamente hacia las escaleras que daban a la segunda planta. Le eran familiares aquellos andares torpes. Y aquel pelo, tan semejante al de la niña que había escapado de las manos de su señor. Estuvo a punto de levantarse para pararla, cuando un hombre joven, le pasó un brazo por encima y se la llevó con él.

Una prostituta un tanto joven, pensó mientras valoraba el cuerpo de niña.

Volviendo la vista al escenario, continuó observando el espectáculo de Sheryl, volviendo al descanso que se merecía antes de proseguir con su misión. Al fin y al cabo, Lyon Vastia tenía cosas que hacer mucho más importantes que perseguir a prostitutas.


La ventana cedió rápido, Erza entró en la estancia a oscuras con ligereza y justo en el mismo momento en el que el peliazul entró en su habitación.

-¿Erza?- preguntó sorprendido.

Tras un breve lapsus de confusión, se dio cuenta de lo mojada que estaba la amazona a causa de la lluvia y corrió en busca de una toalla que dejarle.

-¡Estas empapada! Vas a enfermar...

-Yo no enfermo.- contestó muy seria aun sintiéndose mareada mentalmente tras aquel monólogo tan intenso.

Jellal miró a la amazona sin poder creerse que hubiese venido hasta su habitación en un día de lluvia, cuando Loke les había asegurado que durante los días con aquel temporal permanecían en su poblado. Con esta, ya eran dos las razones por las que su día se tornaba feliz. Y es que aquel día habían recibido la noticia que su hermana no había sido asesinada, aunque se sentía un poco mal por no guardar respeto hacia la muerte de aquella mujer y permanecer triste. Makarov, según su carta, había calificado tal evento como "Una muerte más sin sentido." Aun así, no podía evitar sentirse aliviado de que no fuese su hermanita. Había esperanza.

Le transmitiría aquella felicidad a la amazona que ahora lo observaba fijamente.

-Quítate la capa, está empapada.

Fue a llevar sus dos manos a los cordones que sujetaban la capa para ayudarla cuando la amazona lo paró.

-¡No!- exclamó agarrándole las manos, sonando más dura de lo que debía. Sintiéndose mal por aquella reacción, acarició los nudillos de las manos del guerrero y con una voz más dulce añadió:- Yo me la quito.

Jellal solo asintió aún más extrañado por aquella actitud tan rara.

Una vez que la amazona se hubo deshecho de la capa, la estiró para que se secase. Aunque ahora no hubiese ni sol. Ni si quiera calor.

-Jellal...-lo llamó Erza con voz seductora. O al menos eso intentó.

Su hermana le había dicho que tenía que desnudarse. Solo era eso. Eso sería la señal. Ella decidiría cuando, pero le resultaba difícil delante de él.

No es que no tuviese confianza en su físico. Era más por el hecho de poder ser rechazada. Tenía demasiado orgullo, el cual podría ser pisoteado en segundos. "¿Cómo puedo aparentar ser tan fuerte y tener tantos puntos débiles...?".

Lentamente y con fuerza de voluntad, llevó sus manos a la parte delantera de su vestido, deshaciendo el lazo que cerraba el vestido justo en su escote. Sintió alivio al ver que el guerrero no huía, ni hacía aspavientos de horror. No estaba siendo rechazada.

El guerrero observaba a la amazona nerviosa, intentando averiguar los pensamientos de esta. Pero con la mirada en su escote, la mente le funcionaba más lento de lo normal. Entonces cayó. Averiguó lo estúpidamente maleducado que era.

-¡Claro! Lo siento, Erza, lo siento.- se giró hacia su cómoda y buscó entre sus cajones.

La peliescarlata se agarró el vestido que estuvo a punto de caer y miró estupefacta al peliazul. Algo había salido mal en sus planes. Se suponía que había caído en sus redes. Pero sin embargo, le decía lo siento. Significaba que no quería nada. Las señales no habían sido bien interpretadas. No quería nada. Cuando estaba a punto de colocarse de nuevo el lazo, la capa y huir; el guerrero se giró, tendiéndole una blusa y unos pantalones de hombre.

-Aquí tienes unas prendas secas y limpias, puede que te queden un poco grandes...-dijo aún nervioso por las vistas que tenía de la amazona. Le tendió la ropa, la cual cogió la peliescarlata rápidamente.- En cuanto te cambies, me llamas y hablamos. Estaré esperando en el pasillo. Pueden que te queden un poco grandes, espera creo que eso ya lo he... ¡Ay!- se golpeó contra uno de los cajones de la cómoda.-No lo había cerrado.- Sin apartar la mirada de la mujer que no había dicho nada aún, abrió la puerta y tras despedirse con una sonrisa nerviosa, desapareció.

La amazona parpadeó varias veces, y dejó el vestido caer por completo al suelo.

No había sido lo suficiente sugerente.

-¿Y ahora yo que hago?- preguntó, dejando la ropa en una mesilla que había cercana.- ¿Qué me aconsejaría Mirajane?

¡Se acabó! ¿Que os pareció?

¿Creeréis que Erza hallará el verdadero camino sugerente que tanto se empeña en mostrarle Mirajane-senpai? (?) xDDDDDD En el siguiente capítulo lo averiguaremos D: Lo titularé: "El cajón contraataca" JAJAJAJAJ No, es broma. Tranquilidad. El cajón fue cerrado.

Ahora que me propongo a responder los comentarios he de pedir disculpas por no avisar que al eliminar el "Aviso" que publiqué por Diciembre, no podíais comentar los que comentasteis en el anterior capítulo :') Aun los problemas, agradezco que hallarais la manera de dejarme una review ya sea por mensaje privado o como anónimo ^^

Kaya-Petroya: Me alegro que te guste mi fic *^* La verdad es que la materia que envuelve al fic en si me encanta y es estar informándome para escribir sobre algo y descubrir algo nuevo que querer contaros en el siguiente capítulo *^* Y Nalu habrá jajaja De hecho, yo creo que desde un principio ha sido la pareja que más fácil ha tenido para conectar y bueno, los que tienen una base más sólida de los cuatro. No hay nada más que ver la confianza que tienen en cada una de las situaciones en las que se ven envueltos :3 ¡Espero que te guste la continuación! Saludos~

DanaLovesOhana: Erza intentó consolar al guerrero con un poco de amor pero... No le salió de la manera que ella tenía pensado que sería JAJAJAJAJ Primer intento, fallido xD Yo lo paso muy bien escribiendo las discusiones Mirajane/Laxus, porque... Siendo tan dispares da taaanto juego aajajajaj Supongo que tu también te sentirás así de cómoda cuando tratas con la pareja Mirajane/Laxus de Los Orígenes de los Cazadores Oscuros *^* Es curioso porque quité lo de moderar las reviews anónimas hace tiempo... Y ahora me hace moderar algunas reviews anónimas y otras se publicaron automáticamente, es muy raro xDD

Sabastu: Si... En realidad es que yo quité lo de moderar reviews hace tiempo y esta vez me hizo moderar algunas reviews pero otras se me publicaron automáticamente, fue extraño...Fanfiction se descolocó conmigo xDD Y si, fue que borré el "Aviso" que me parecía que estorbaba y... No tuve en cuenta el problemita que ocasionaba con las reviews D: Por otra parte, respecto a tu comentario, he decir que yo también quiero que mi hermana me busque tan buenos partidos como Mirajane a Erza, sep. jajajajaja Pues ha dado la casualidad de que ha coincidido con mi parte de la historia ;/; Es muy triste que se haya quedado sin magia para siempre T-T

Florecita1008JG: Si, es por culpa del "Aviso" ;/; Erza es sobreprotectora con Juvia, y Juvia es sobreprotectora con Gray... Y más cuando se trata de criaturas del pozo ajajajajajajajaj Pronto, pronto. Todo a su tiempo xDD Me alegro que te gustase el capítulo :3

Antes de irme he de hacer una recomendación. Me hallo a las tres de la madrugada despierta por culpa de que no he podido parar hasta acabar de leerme el fic de DanaLovesOhana, "Grand Chariot", y es que después de acabarlo he dicho: tienes que publicar el nuevo capítulo de Amazonas para recomendar a los lectores que lo lean *^* Y es que este fic es muy pero que muy original. En una ambientación futurista, relata como para instalarse en un nuevo planeta, Spriggan, deben de exterminar a sus habitantes. Y además, un suceso acaba con la "paz" de los humanos. Os animo que os acerquéis a leer este fic Jerza, Gruvia, Lami, Gale, Zervis... (*Yo como buena fan Jerza he de destacar la sensualidad de Jellal. MUY sensual. y MUY precoz. xDDDD*)

Bueno, dicho esto me voy a dormir *^*

¡Nos leemos!~