Hola!

Aquí publicando el penúltimo capítulo de esta historia. Muchas gracias a todos los que me dejaron su mensaje en el capítulo anterior

Una vez más dar las gracias a Franchulla quien se da el trabajo de corregir mis faltas

18 Mundo sin magia

6 meses después…

Bajé del coche pensando que hoy ya iban a ser seis meses desde que habíamos dejado a parte de nuestra familia atrás, sólo manteníamos un leve contacto con Belle por correo, intercambiando anécdotas de ambos embarazos. No había sido fácil el inicio, condujimos durante horas turnándonos, para que la otra pudiera dormir y deteniéndonos sólo para comer y usar el servicio.

Sonreí entrando en el edificio al recordar lo feliz que había estado Henry cuando pudimos explicarle finalmente lo que estaba ocurriendo

- O sea, ¿es mamá quien está embarazada y no Emma?

-Correcto

-Pero Blue y la abuela creen que tú engañaste a mamá y quedaste embarazada

-En resumidas así es

Se quedó callado un par de minutos analizando toda la noticia

-¿Si es niña podemos llamarla Natacha?

- ¿Natacha? - cuestionó Regina sin entender la petición

-Como la viuda negra de los vengadores

- Ningún hijo mío va a tener el nombre de alguien de Marvel –le regañé

-Por fin un comentario sensato de tu parte Emma

- DC, por otro lado, es otra cosa - dije ignorando a Regina

-¿Diana Prince? – preguntó Henry como una opción

-¿Como la chica maravilla? – pregunté para mí - podría ser

-Ningún hijo mío va a llamarse como algún súper héroe - nos detuvo Regina antes que diéramos más ideas - y no Emma, Star Wars tampoco es una opción

-Aburrida - soltó Henry refunfuñando

Marqué el número 12 en el ascensor con prisa, esperando llegar pronto a casa. Lugar que habitábamos desde que llegamos a Nueva York cuando descubrí que Regina era aún más astuta de lo que pensaba
-¿Te gusta? - me preguntó Regina a mi espalda mientras yo miraba por la ventana el parque de Central Park

-Es hermoso

-Lo sé – pasó sus manos por mi cintura - estoy cansada de vivir en ese hotel Emma.

-Amor, me encantaría que ya pudiéramos tener nuestro lugar, especialmente ahora que Henry parece haber retrocedido 10 años y exige dormir contigo

-Quiero vivir en este departamento - me susurró pasando sus labios por mi cuello - me gusta la vista

-A mí también, morena - le aseguré con un gemido - pero yo no cuento con el dinero para comprártelo.

-Pero yo sí - sentí sus manos colarse por mi camiseta mientras seguía besándome - sólo quiero que te guste a ti para poder comprarlo.

-No es justo, yo también quiero aportar – traté de imponer mi punto de vista - se supone que estamos juntas

-Puedes aportar con orgasmos

- Regina...

- O cumpliendo mis antojos

-¿Van a ser una tortura, no es así? – pregunté imaginado a una Regina con el vientre abultado pidiéndome comida a las 2 AM

-Probablemente

Traté de girarme pero apretó sus brazos alrededor de mi cintura sin darme espacio a moverme

-¿Y de dónde sacarías el dinero?

-Por ahí...

- Regina... - solté entre regaño y gemido, ya que la sentí acariciándome sobre la ropa presionando la costura del jean en mi entrepierna

-Trabajé durante 28 años de alcaldesa, tengo mis ahorros – pasó sus dientes por mi cuello amenazando con morderlo - digamos que supe invertirlo en su momento y me aseguré para tener una vida tranquila si fuese necesario

-¿De cuántas vidas estamos hablando? – pregunté moviendo mi cadera contra su mano buscando aumentar la presión

-Digamos que varias vidas - me contestó aflojando su agarre permitiéndome girarme para abrazarla

-Si realmente quieres vivir aquí, no voy a ser yo quien te lo impida – bajé mis manos hasta su perfecto trasero - además me gusta la idea de que tengas varias habitaciones para que inauguremos

-¿Inaugurar?

- Ma' habla de sexo, mamá - dijo Henry entrado en la habitación en que estábamos - sólo pido la habitación más lejana de la ustedes

-Hecho - solté viendo a Regina negar con la cabeza con un ligero rubor.

Salí de mis recuerdos cuando el ascensor sonó, avisándome de la llegada a mi piso. Busqué las llaves en mi chaqueta, haciendo equilibrio con las bolsas de comida que traía, cuando vi a Henry abriendo y arrancándome las bolsas de las manos

-Tardaste demasiado

-Había mucho tráfico - me justifiqué sacándome la chaqueta para ir a la cocina

Entré siguiendo el olor a pastel recién horneado y ahí, frente a la encimera sacando las cajas de comida, la visión más hermosa que había tenido el placer de ver. Regina, con sus perfectos 8 meses en todo su esplendor, me saludaba con una sonrisa

- Tardaste

-Lo siento - me acerqué rodeándola con mis brazos y dejé un suave beso sobre sus labios - te traje tu comida preferida

-Querrás decir la comida preferida de tu hija

-En el fondo adoras las hamburguesas, no lo niegues Mills

Me dejó un suave pellizco en mi cadera antes de tomar asiento para comer

La miré pensando en la pequeña princesa que llegaría a nuestra vida en un par de semanas, ya teníamos una de las habitaciones transformadas en un pequeño palacio de diferentes tonos y colores. Colores que hasta ese momento no sabía que existían más que como nombre de comida o plantas

-¿Qué tal un color Damasco? – quité la vista del televisor para ver llegar a Regina con unos papeles en la mano

- Ehhh

-Podría ser salmón también

-Regina yo...

- Tienes razón, son tonos muy naranja – se respondió sin respirar -¿qué te parece la combinación de lavanda y violeta?

-Euuu...

- Mejor serian tonos neutros como mármol y crema

-Yo creo...

-Sí, son colores muy fríos, no son para estar en el cuarto de la bebé - la vi ponerse de pie - creo que me quedaré con los tonos pastel que armonicen con los muebles

Me dio un beso y se fue tan deprisa como llegó

-Gracias por tu opinión Emma – murmuré para mí poniendo atención a la TV nuevamente

Sacudí mi cabeza regresando al momento que estaba viviendo como familia, los tres cenando, no niego que habíamos tenido nuestros momentos con Regina antes de llegar a este punto de paz, la convivencia fue algo que logramos a base de cabezonería, hormonas, amor y mucha comunicación. Al comienzo, cuando las hormonas del embarazo tomaron posesión de mi novia me tocó dormir en el cuarto de invitados más de alguna vez, cuando la discusión llegaba al punto en que ninguna cedía ante el problema, ambas éramos demasiado orgullosas.

- No me siento bien, cariño - dijo despidiéndose de Henry con un beso y poniéndose de pie con algo de dificultad por el peso - me voy a ir a recostar mejor

Me removí incómoda tentada en seguirla

-Ve a verla

- Estamos cenando chico - dije- además hay que ordenar y lavar, ya sabes cómo es tu madre

-Yo lo hago - se ofreció - ve a estar con ella, ha estado inquieta toda la tarde

-Gracias Henry

Caminé hasta nuestro cuarto para encontrar a Regina recostada pasándose crema sobre su vientre en sólo ropa interior

-¿Necesitas una mano? – pregunté mientras tiraba de mi camiseta sobre mi cabeza

-¿Quieres ofrecerte de voluntaria?

Pasé mi lengua por mis labios en un gesto de hambre

-Déjame ponerme cómoda y te ayudó - le indiqué tirando de mis pantalones para quedar en ropa interior como ella

Tomé la crema para extenderla por su cuerpo partiendo por sus piernas, la sentía removerse cuando mis manos pasaron por el interior de sus muslos, rozando con la punta de mis dedos sus húmedas bragas. Se extendió sobre la cama y yo me coloque entre sus piernas siguiendo con mi tarea.

Mis manos pasaron por su vientre dejando pequeñas cosquillas

- Henry me dijo que has estado inquieta hoy

-Tu hija cree que mi vejiga es algo para jugar

-Tu hijo no era muy diferente, sabes - le recordé dejando un beso sobre su ombligo – solía usar mis riñones como bolsa de boxeo

La incorporé un poco para sacar el sujetador y dejar a la vista sus pechos que habían crecido un par de tallas debido al embarazo

-Ven aquí – murmuré atrayéndola hacia mi cuerpo.

Busqué su boca y me zambullí en su interior con un profundo beso. Su sorpresa duró unos segundos hasta que sentí sus manos tras mi nuca dando pequeños tirones de mi cabello. Tomé sus piernas y las enrede en mi cintura sintiendo la suavidad y el calor de su cuerpo. Tan solo la caricia de su lengua me volvía loca, cada uno de sus movimientos gritaban sexo bajo mi cuerpo. Sus labios son suaves y firmes y se sirvió de ellos para provocarme, para rozarme los míos con delicadeza.

Metí la mano entre las dos y tiré de la tanga hasta lograr romperla con el deseo que nos envolvía a ambas. Sentí su humedad aumentar bajo mi tacto. Soltó un gruñido mientras su cadera embestía contra la mano que la acariciaba

- Emma...

- Dime qué quieres, amor - le apremié mientras que con mi otra mano apretaba su pecho deseoso, dejando para el final un ligero pellizco sobre sus sensibles pezones

Gimió excitada bajo mi cuerpo apretando sus piernas en mi cintura buscando apurarme

-Dime qué quieres, Regina – mordisqueé su cuello buscando seducirla con mis palabras - ¿Quieres mis manos, mis dedos o mi lengua?

- Emma... - gimoteó ante mis palabras

-Vamos Regina, necesito que me digas que es lo que quieres que haga

-Todo, hazlo todo

Doblé sus piernas lo suficiente para bajar mi cabeza hasta la sensible carne de su entrepierna, solté un suspiro antes de deslizar mi lengua entre los tiernos pliegues de su sexo, pasé mis manos por debajo de sus piernas para retener sus caderas y poder saborearla al ritmo que deseaba, lamiendo por encima y por alrededor de su resbaladiza abertura.

Coloqué mi boca sobre su palpitante clítoris y chupé mientras mi lengua acariciaba ese punto sensible y placentero

- Emma, por favor...

Bajé aún más mi lengua, pasando la punta por los bordes de aquel lugar prohibido aún

-Ahhhh – jadeó tras la sensación

Volví a subir mi cara hasta darle lo que quería, mi lengua dura entrando en su escurridiza fuente de calor en embestidas lentas y deliciosas

Le hice el amor con mi lengua hasta que la escuché gritar incoherencias cuando el orgasmo la alcanzó. No quise conformarme solo con eso, así que subí mi boca hasta su clítoris buscando un segundo orgasmo que se mezclara con el anterior

-No más, Emma - me rogó jadeando - no podría con otro

Repté sobre su cuerpo alineando nuestras entradas poniendo mis brazos en el colchón para no cargar mi peso sobre ella

-¿Cómo lo quieres? - le susurré - ¿Lento, suave o fuerte?

La vi pasar su lengua sobre sus labios secos pensando en una respuesta

-Fuerte

Mostré una pequeña sonrisa mientras movía mis caderas a un ritmo incesante mientras mi lengua se introducía una y otra vez en su boca.

Seguí ese ritmo hasta que la sentí llegar al orgasmo y tras eso me deje llevar por mi propio placer con tanta fuerza que mi vista se nublo y mi cuerpo quedó suspendido entre las oleadas de mi propio orgasmo.

Me dejé caer a un lado de su cuerpo sintiendo aun el hormigueo recorrerme

-Abrázame - la sentí pedir mientras se colocaba de lado para descansar

Me coloqué detrás de ella acariciando los restos de sudor que recorrían sus hombros

-Las amo - susurre notando que Regina ya dormía.

S&Q S$Q S&Q

No sé qué hora sería cuando sentí que tocaban el timbre del departamento, me vestí como pude y fui a abrir la puerta con cautela, ya que no sabía quién podría ser, pocas personas sabían dónde vivíamos

-Buenas noches Miss Swan

- Gold - solté con sorpresa al verlo aquí

-¿Puedo pasar?

Lo dejé pasar algo turbada por su visita, le indiqué que tomara asiento mientras le ofrecía algo de beber.

- ¿Rumple?

- Buenas noches Regina, espero no haber interrumpido

Regina apretó su bata sobre su vientre

-No puedes esperar que me alegre verte aquí

-Sé que no hemos tenido el mejor trato pero si hoy he venido hasta acá es para pedirles ayuda

Acaricié el brazo de Regina para que se relajara un poco invitándola a tomar asiento frente a Gold

-Después de que ustedes se fueron, tu madre tomó el control de Storybrooke, Emma

-Eso ya lo sabíamos, así que ve al grano Gold

-El pueblo se está viniendo abajo, Regina - dijo con prisa - la partida de ustedes provocó que la magia fuera menguando poco a poco

-Vivieron durante 28 años sin magia

-Así es, pero no olvides que algunas criaturas de ese pueblo son mágicas

-Sigo sin entender

-Mi hijo es un ser mágico, Emma y está muriendo porque no hay suficiente magia en el ambiente para que viva una vez que nazca

- Gold...

-Te aseguro que si no fuera necesario, no se los pediría pero necesito que vuelvan a Storybrooke

-No - respondió Regina poniéndose de pie - no sabemos qué nos pueden hacer si volvemos

-Si regresan, tienes mi palabra que contarán con mi entera protección Regina - se puso de pie para quedar frente a ella - te lo pido de padre a madre

La vi apretar la boca para irse a nuestra habitación sin responder

-Será mejor que te retires, Gold

- Miss Swan, tu madre está dando caza a todas las criaturas mágicas buscando una manera de volver al Bosque Encantado

-De verdad lo siento, Gold, pero no puedo obligar a Regina a volver, si nos fuimos fue por esa misma razón

-Si pudiera hacerlo, yo también lo haría, pero no puedo, el bebé no sobrevivirá

-Dame esta noche, no te prometo nada

-Entiendo, las esperaré a la entrada del pueblo mañana a las 18, si no llegan sabré su respuesta

-Buenas noches Gold

-Buenas noches Miss Swan

Volví a cerrar la puerta preparándome para lo que me esperaba en nuestro cuarto. Sorpresa fue la mía cuando encontré a Regina acostada fingiendo que dormía.

-Supongo que mañana tendremos esta conversación - me dije metiéndome con ella en la cama abrazándola por atrás.

La mañana siguiente llegó con una Regina ya levantada mirando por la ventana totalmente desnuda recibiendo los primeros rayos de sol

-Buenos días - saludé haciéndome notar

-¿Crees que debemos ir?

-Una parte de mí lo cree - me sinceré colocándome de pie para abrazarla - pero es mi parte estúpida, así que no creo que debamos hacerle mucho caso

-Me siento responsable de cierta manera

- ¿Por qué?

-Yo los traje a este mundo, Emma - dijo mientras acariciaba su vientre - mi rabia y enojo los arrancó de sus hogares y los alejó de todo lo que conocían

-¿Quieres volver?

-Es lo correcto Emma

Suspiré para darle la razón

-Volveremos los cuatro y enfrenaremos lo que venga

-Así será – sentenció

Acaricié su espalda hasta terminar colando una de mis manos por su entrepierna y apoyando sus manos sobre el vidrio de la ventana

-Ahora me gustaría que habláramos sobre tu extraño gusto de pensar que alguien puede verte mientras te tomo por atrás...

Espero que les gustara este capitulo y no duden en dejarme sus comentarios…

Saludos desde Chile