Love Live!

Dhe pawar pushun!

La maldición de Nico

Disclaimer: Love Live! Pertenece a su creadora Sakurako Kimino y a ASCII media works junto con Sunrise.

NdelA: ¡Tercer capítulo! ¡Yei! Hummm ¿qué les ha parecido hasta ahora? Espero que al menos cumpla el objetivo de entretener y hacerlas reír por un instante. Con eso me sentiría bien. Se que debería estar escribiendo el siguiente capítulo de la otra historia de Love Live, pero me he entretenido escribiendo un omegaverse sobre las chicas. Va a ser extraño, pues hasta ahorita no me he topado con ninguno de ese tipo por los rincones de Fanfiction o Ao3, aunque quizás no he buscado bien. Intentaré hacerlo un poco angst pero dudo que salga algo así, es un poco complicado escribir sobre ello. Incluso el smut que hago es basura. Aunque siendo mi basura, no me importa XP. Solo que, me gustaría saber qué les ha parecido. Simple bakanez mía.

— o —

Todas ya estaban reunidas en el salón del club cuando Eli llegó con Maki. La chica de primer año no se atrevió a alzar la mirada pero podía sentir un par de ojos azules sobre ella. Tenía la culpabilidad a flor de piel. ¿Qué le diría a Honoka? ¿Como podría mirarla de ahora en adelante?

Sacudió la cabeza tratando de quitar esos pensamientos de su mente y se limitó a entrar al cuarto en silencio como un condenado y se sentó sin hacer contacto visual con nadie. Se puso a jugar con un mechón rojo de su cabello para tener algo en qué entretenerse mientras el resto hablaba de eso tan urgente que no podía esperar más.

Honoka se había sonrojado al ver entrar a Maki al salón. La chica se había negado a verla, de hecho no parecía particularmente interesada en ver a nadie y se mantenía distante sólo girando un mechón de su pelo. No entendía qué es lo que había pasado. El porqué Maki se había frotado contra ella con… se puso aún más roja al recordar la sensación de aquella cosa rozando contra su trasero.

Debía admitir que muy en el fondo eso le había producido un placer culposo. Lo peor de todo es que quería más. Después de los sueños extraños y el toqueteo accidental, tenía los nervios destrozados y ciertas partes de su cuerpo bastante húmedas con ganas de ser el centro de atención.

Honoka podía decir que a Maki le pasaba algo parecido aunque actuaba como si nada fuera lo suficientemente interesante para que ella mirara al resto de sus amigas o se interesara en la plática.

—¿Honoka estás escuchando? —oyó que le llamaban y salió de su ensoñación. Eli la miraba.

—¡Eh! ¿Qué? ¿Qué dicen? —parpadeo varias veces tratando de comprender qué sucedía.

—Pon atención por favor —la reprendió Umi que estaba junto a ella con el ceño fruncido por la preocupación.

Su amiga estaba actuando raro desde esta mañana sin explicación aparente y aunque podía ser algo distraída en ocasiones esto iba más allá. Eli retomó la palabra y Umi volvió su atención a ella.

—Estamos todas completas ahora, Nozomi quería hablar con todas nosotras acerca de un problema que acaba de surgir —vio directo a Nico que sólo se encogió gruñona en su asiento.

Minas esto es un tema delicado que requiere la más extrema de las discreciones pues puede llegar a ser un tema tabú —comenzó Nozomi a hablar—. Como ustedes saben hay fuerzas en el universo que nos son desconocidas a la gran mayoría, sólo algunos pocos llegan a saber de ellas y a usarlas en su provecho y en provecho de quienes ellos quieran.

Las chicas se miraron entre sí, solo Maki mantenía su vista en el techo, sin saber acerca de a qué se refería Nozomi. En un arrebato Nico pegó en la mesa e inició un alegato.

—Eso no son más que patrañas Nozomi, eso no existe, nadie aquí parece haber sido afectado —se quejó y Eli cruzó los brazos con evidente molestia.

—Creo que te equivocas —le contestó la rubia pero no dio más explicaciones.

—Como he dicho —retomó la palabra Nozomi—, hay fuerzas desconocidas que pueden ser manipuladas por unos pocos agraciados quienes deciden usarlo para el bien o el mal.

—Nozomi-chan —la interrumpió Umi—, ¿qué nos está queriendo decir? ¿A qué se refiere Nico-chan? —dijo nerviosa, pocas veces se podía ver el semblante serio de Nozomi y esta era una de esas contadas ocasiones.

La joven sacerdotisa suspiro antes de continuar. De debajo de la mesa sacó una maleta que colocó frente a todas. De dicha maleta comenzó a sacar pequeños frascos de colores exóticos, una tras otro, hasta finalizar con el conocido contenedor de agua que solían usar en sus prácticas.

La curiosidad de Rin la llevó a tomar uno de los frascos y antes de que Eli se lo quitara de las manos alcanzó a leer la etiqueta.

—¿Poción de atracción incontrolable? ¿Qué es eso ~nya? —preguntó confundida y eso puso nerviosas al resto.

Eli movió los frascos un poco atrás dejando solo el bote del agua en medio de la mesa.

—El día de ayer, Eli y Nico me acompañaron a realizar una tarea de limpieza en uno de los cuartos del viejo brujo del templo —eso ya lo sabían y sólo asistieron—. Sin embargo Nico ha querido jugar una broma y mezcló algunas de estas pociones en uno de los botes que usamos y este se perdió entre el resto.

—Creemos… no —se corrigió Eli—, más bien sabemos que una de ustedes bebió el contenido de ese bote —el asombro y la indignación aparecieron en los rostros de las niñas.

De inmediato Umi acusó a Nico de jugar con esas cosa y provocar problemas innecesarios entre las Mu's. Kotori se escandalizó pero trato de calmar a Umi, Hanayo y Rin parecieron las más confundidas de todas, sólo Honoka permaneció callada y Maki distante. Nozomi estudió la reacción de cada de ellas junto a Eli, percibiendo que algunos chi's estaban alterados.

—Es necesario que nos digan quién de ustedes se ha sentido rara, extraña, desde el día de ayer para que Nozomi pueda ayudarla a recuperarse —terminó de decir Eli.

Ninguna habló. Estaban sin dar crédito a lo que pasaba.

—¿Qué clase de síntomas debería tener la persona que está afectada por las pociones? —fue Umi quien se atrevió a hablar.

—Pueden variar —Nozomi le explicó—, no sé qué tanto mezcló Nico o en qué proporciones, pero los efectos de cada poción pueden variar de persona a persona y no se van a manifestar al mismo tiempo probablemente —eso no pareció tranquilizar a ninguna de ellas—. Lo importante es averiguar quién ha sido afectada y de acuerdo a los síntomas que presente buscar la mejor opción de cura.

—¿Esto se puede quitar? —esta vez fue Honoka la que habló y Eli vio cierto temor en sus ojos.

Maki dejó de jugar con su pelo y pareció interesarse en la respuesta prestando oído a la plática.

—Es lo que vamos a intentar —Nozomi se acercó a ella y tocó su frente, la chica estaba ardiendo en fiebre.

—¿Desde cuando te has sentido mal Honoka-chan? —fue directa al grano y Honoka se estremeció al ver que Nozomi se había dado cuenta.

—Yo no… no… solo es una fiebre normal, nada del otro mundo —trato de justificarse pero los ojos severos de Nozomi no se tragaron ese cuento.

—Será mejor que nos dejen a solas —dijo sin apartar la mirada de Honoka.

—Si, si lo que sea —Nico se levantó de su asiento de mala gana y se dirigió al salón adjunto para esperar.

A pesar de querer aparentar indiferencia estaba tan nerviosa como el resto de las otras chicas. Al ver el rostro asustado de su líder se sintió mal por lo que había hecho. "¿Y si de verdad esas cosas le hicieron daño?" Quiso alejar esos pensamientos pero no pudo hacerlo. Esto había sido su culpa después de todo.

Las otras niñas hicieron lo mismo que Nico, se levantaron de sus asientos, Umi y Kotori notoriamente más afectadas que el resto, y caminaron al otro salón. Maki dudo un poco entre irse o no, pero cuando se estaba levantando la mano de Eli la sujeto volviendola a sentar en su lugar. Rin y Hanayo vieron la acción y querían preguntar porque también Maki se quedaba, sólo que Eli las apresuró a salir cerrando la puerta tras ellas.

En el lugar sólo quedaron Nozomi, Eli, Honoka y Maki.

—¿Por qué tengo que quedarme también? —dijo cortante la niña de primer año.

—Necesito que expliques qué diablos fue eso que pasó en el baño de mujeres —Eli se aproximó a ella con los brazos cruzados y cara de enojo.

—¿Qué? ¿De qué hablas? Yo no sé nada —se hizo la ofendida volviendo a jugar con su pelo pero era evidente su nerviosismo debido al rubor de sus mejillas y orejas.

Nozomi miró a Eli en busca de respuestas, pensó que ya tenían a la afectada que era Honoka, entonces ¿por qué Eli había retenido a Maki?

—¿En serio? —la rubia alzó una ceja y golpeó la mesa con la mano—. ¡Oh! Entonces esas chicas que oyeron toda tu gracia están locas —el pie de Maki empezó a moverse delatando su culpabilidad.

—No ha sido mi culpa —trato de excusarse—. Es culpa de la estúpida de Nico.

—¡Aahh! —gritó con sorpresa Honoka-chan tirando su silla en el salto que dió—. Yo tomé del bote de agua de Maki-chan.

Tanto Eli como Nozomi se quedaron viendo a las dos menores. Esto complicaba más las cosas. Podían lidiar con una, pero con dos personas embrujadas eso ya era demasiado.

—¿Ustedes compartieron el agua? —preguntó Nozomi recibiendo una afirmación de Honoka.

Se echó sobre su silla cayendo sin mucho encanto. Se le notaba abatida y Eli entorno la mirada con preocupación.

—¿Puedo irme a mi casa ahora? —Maki solicitó pero fue ignorada.

—¿Qué síntomas han tenido Maki-chan, Honoka-chan? —quiso saber Nozomi.

Ninguna se atrevió a decir nada, hasta que Eli rompió el silencio.

—Aparentemente Maki se ha masturbado en el sanitario de las chicas —dijo y la aludida se erizo al quedar expuesta por su superior.

Honoka se puso roja y miró de reojo a Maki que seguía evitando verla. Eli suspiró y fue hasta uno de los frascos y lo apartó. Nozomi vio la etiqueta, Futa en acción.

—¿Maki has tenido un cambio físico en tus genitales? —la chica se revolvió cruzando las piernas negándose a hablar—. ¡Maki-chan! —le pidió Nozomi pero siguió sin decir nada.

—¿A qué se refieren con eso? —preguntó Honoka no entendiendo de que hablaban.

—¿Has tenido algún cambio físico Honoka-chan? —ahora fue su turno de ser interrogada.

—No entiendo —dijo confundida.

—Ahmm, ¿si te ha crecido un pene? —Eli le preguntó perdiendo la paciencia, parecía que la vena de su sien estaba por estallarle.

—¡Oh por Dios! ¡No! —exclamó airada y entonces cayó en la cuenta de que eso le había pasado a Maki y se cubrió la cara horrorizada al recordar aquel bulto firme contra su trasero— Maki-chan, tú… esa cosa era… —eso encendió las alarmas de las chicas de tercero.

—¿Que paso con ello? —Eli estaba alterada— ¿Que le hiciste a Honoka, Maki-chan? —se puso en modo sobreprotector sujetando con más fuerza de la necesaria el hombro de Maki para que la mirara a la cara.

—Yo no le hice nada —se defendió—. Ella… yo solo… no se que me pasó —dijo antes de romper a llorar—. Yo no quería… pero esta maldita cosa reaccionó cuando estuve cerca de… —le costó pronunciar su nombre así que sólo la señaló—, pero no pasó nada. Salí corriendo cuando me di cuenta de que tenía una erección de la nada y ya sabes lo que pasó después… —finalizó avergonzada.

Se quedaron en silencio unos momentos, habían alzado la voz más de lo normal y del otro lado de la puerta las chicas parecían inquietas. Kotori y Rin trataban de retener a Umi en su lugar pues a lo que alcanzaron a escuchar de lo que decían, Maki le había hecho algo sucio a Honoka y eso la sacó de sus casillas.

—A mi… —titubeo Honoka atrayendo la atención de nuevo—. Yo he tenido estos sueños extraños desde anoche —empezó a contar—, donde Maki-chan y yo… —no se atrevió a levantar la mirada, temblando al hablar—. Donde Maki-chan y yo… lo hacemos —pronunció al fin—. Es enfermo, no sé qué hacer —unas lágrimas aparecieron en sus ojos—. No dejo de pensar en Maki-chan de esa forma.

Maki se ruborizó. El hecho de que el objeto de su deseo también la deseara de la misma manera la descolocó. No se sintió tan mal ahora que podía repartir la carga de sus hombros. Hasta ese instante Maki se atrevió a mirar a Honoka, se veía hermosa, jodidamente hermosa con sus mejillas rojas y sus labios temblorosos y de nuevo sintió un tirón en su entrepierna.

—¡Oh no! —se cubrió con su mochila el regazo.

Eli se dio cuenta y se la quitó de encima dejando a la vista la gran carpa que se había formado entre sus piernas. Honoka se quejó de un modo extraño, erizando los cabellos de la nuca de Maki y después de pelear su mochila volvió a cubrirse.

—Es obvio que están atraídas una por la otra —reflexionó Nozomi—. Debemos dejar que den solución a su problema entre ellas —sentenció la sacerdotisa y enseguida Eli se negó rotundamente.

—De eso nada Nozomi —arrugó la frente con disgusto—. No voy a permitir que Maki haga esas… esas cosas a Honoka —Nozomi la miró incrédula levantando una de sus cejas.

—¿Hacer qué? —respingó Maki— ¡Oh, espera! ¿Acaso ya ha sucedido antes? ¿A quién? —Eli se retrajo nerviosa acomodándose el moño de su uniforme sin que Nozomi le quitara la vista de encima.

—Eso fue diferente Nozomi —dijo poniéndose ligeramente colorada—, aquello fue consentido.

—¿Realmente? No recuerdo haber estado muy de acuerdo con eso Eli Kitsune —comentó Nozomi reprimiendo una risa por la reacción de Eli que se ruborizó aún más.

—¡Nozomi! —dijo con severidad.

—Eso es un doble estándar —alegó Maki, metiéndose a la conversación—. Si ya pasó antes entonces tienen la solución.

—Es más complicado que eso —la cortó Eli.

—En esta situación han sido ustedes dos las afectados por los efectos de la mezcla de las pociones —Nozomi retomó el asunto principal—. Tal vez debamos dejar que lleguen al final y esperar que eso sea suficiente para romper el embrujo.

—No, no definitivamente —se negó Eli de nuevo—. No tenemos garantías de que va a funcionar, podría no hacerlo y regresar —una genuina preocupación se instaló en su semblante.

Nozomi entendía a Eli, pero creía sinceramente que no podían hacer otra cosa. Dejarlas así podría causarles un daño mayor y quizás hasta mortal. Vio el estado de Honoka y la chica no parecía estar nada bien.

—¡Eli por favor! —hizo la seña para que mirara a la chica de segundo pero aún así Eli no quiso ceder—. Ellas tienen que hacerlo.

—¿Hacer qué? —insistió Maki y Eli se llevó las manos a la cabeza con desesperación.

—Tener sexo, de acuerdo —gritó fuera de sus casillas—. Que ustedes dos… eso… por Dios Nozomi son unas niñas, no pueden —suplicó.

—¡Qué diablos! ¡Se… sexo! —Maki se pegó al estante de la pared sorprendida por la declaración.

Una parte de ella se negó, pero la otra, la otra se mostró deseosa empezando a bombardearla con imágenes de Honoka en posiciones indecorosas. Tenía que parar eso.

De repente se sintió mal, estaba mareada, sin darse cuenta dejó caer la mochila que sostenía para cubrirse y ella no pudo aguantar mucho más su propio peso, el piso se movió haciéndola caer también. Nozomi reaccionó a tiempo para detener su caída reteniendola en sus brazos.

—¡Está ardiendo en fiebre! —exclamó Nozomi a Eli quien fue a ayudarla para sentar a la chica en una silla.

No vieron como pero Honoka se había lanzado al lado de Maki abrazándola con fuerza aferrándose a ella sin dejar que ninguna de sus superiores la apartará. Maki se había desmayado.

—¡Elichi! —pidió Nozomi pero ella siguió negando—. No permitas que tu Kitsune tome el control, hay que dejarlas hacer esto.

—¡No! —dijo tajante.

—Será mejor que hablemos en privado —dejó que Honoka se hiciera cargo de Maki y ella fue por Eli jalandola hacia un lado.

Abrió la puerta tomando por sorpresa a las chicas que estaban en el salón adjunto y empujó a Eli hacia el interior del otro cuarto.

—Kotori, Hanayo por favor pueden vigilar a Maki y a Honoka —les pidió a las chicas que casi gritaron en respuesta.

Se hizo a un lado dejándolas pasar. Eli estaba rabiando y trato de regresar. Nozomi temió que pudiera perder el control de su Kitsune.

—¡Calmate Elichi o no habrá Tanuki la próxima luna! —la amenazó y eso pareció diluir su creciente enojo, aprovechando ese momento de titubeo cerró la puerta.

— o —