Love Live!

Dhe pawar pushun!

Sólo Maki, sólo Honoka

Disclaimer: Love Live! Pertenece a su creadora Sakurako Kimino y a ASCII media works junto con Sunrise.

NdelA: ¡Chan Chan Chan Chan! ¡Aquí llegó el quinto capítulo! Porque dicen que no hay quinto malo, sin albur, espero les guste. La verdad cada que escribo smut lo trato de hacer con la mejor intención de que salga bien, al menos decente y siempre quedó insatisfecha con el resultado. Mi meta es algún día poder escribir al menos diez mil palabras de puro smut duro y puro que les haga poner la piel de gallina a los lectores. Por lo pronto pues se hace el intento. Al menos mi novia lo aprobó aunque pensó que estaba un poco salvaje, Maki es una loquilla.

Se me olvidó mencionar que el hotel que nombre, si existe, y está en Japón. Muy bonito el hotel, ojalá algún día pueda ir de vacaciones.

¿Que más? Hummm, pues estoy aún ideando un pequeño shot sobre NozoEli y cómo se inició todo su desmadre. Espero poder tener tiempo el fin de semana y poder escribirlo. Primero tengo que sacar otros pendientes antes de ponerme a ello, y quien sabe tal vez no sea el único, me gusta el KotoUmi y no sé, tal vez sea divertido.

— o —

Llegaron hasta el hotel sin ningún otro contratiempo. Los últimos rayos del sol se estaban extinguiendo cuando descendieron del auto. Maki le había solicitado al chofer que no revelará su ubicación y que si sus padres preguntaban por ella dijera que estaba en casa de una compañera. Además de que lo llamaría de nuevo cuando fuera necesario, por ahora podía descansar.

Sus padres estaban de viaje así que no tenía ningún problema en ausentarse de casa, como le explicó a Honoka cuando entraron al lobby. La joven Kousaka quedó asombrada por lo extremadamente lujoso del hotel. En su vida había estado en un lugar así antes. Los pisos eran tan relucientes que podía ver su propio reflejo en ellos, las luces cálidas le daban un aspecto refinado y elegante al sitio, hasta el aire parecía de mejor calidad. Los empleados lucían impecables uniformes y hacían grandes reverencias a los clientes que pasaban a su lado.

Maki soltó la mano de Honoka un momento mientras hablaba con la recepcionista. Era una mujer muy hermosa de una gran y radiante sonrisa que parecía muy interesada en la chica. Honoka se sintió un poco celosa así que corrió a colgarse del brazo de Maki, en una acción que estuvo por demás extraña para ella.

Observó en silencio todo el proceso sin dejar ir a Maki otra vez. Cuando estuvo terminado, la recepcionista le entregó una tarjeta al botones quien les guió hasta el piso donde se hospedarian. Subieron al elevador de cristal y Honoka pudo ver las luces de la ciudad en todo su apogeo.

—¡Wow! ¡Qué hermoso Maki-chan! —dijo emocionada con una gran sonrisa en su rostro.

Por unos segundos volvió a ser la chica energética que era normalmente. Se sentía tan distante de sí mismo, el encantamiento había cambiado su comportamiento en tan sólo unas horas. Anhelaba que pronto eso llegará a su fin y retomara su vida normal.

Sólo había un detalle, para que eso sucediera debía acostarse con Maki y de ese modo acabar con la extraña obsesión que había adquirido por la pelirroja. Dio un paso al frente casi pegando su cabeza al cristal del elevador soltando la mano de su compañera. Se llevó un dedo a la boca recordando la sensación de los labios de Maki. Había sido un pequeño beso, pero fue lo suficiente para apaciguar su fiebre por un par de horas. Tenía miedo de que volviera a ella con más fuerza y en cierto modo le aterraba y le atraía la idea de entregarse por completo a la otra chica.

No tenía ningún tipo de experiencia, jamás había besado a nadie o pensado siquiera en alguna persona de esa manera. Y sin embargo, no podía dejar de pensar una y otra vez en la forma en que Maki podía besarla, podía tocarla, los ruidos que podría hacer mientras lo hacían, la forma en que se vería su cuerpo o se sentiría su piel contra la suya. Tembló ligeramente ante estos pensamientos.

El timbre del elevador sonó anunciando la llegada a su destino. Maki tocó su hombro para regresar la a la realidad y salieron del elevador. Caminaron en silencio por el pasillo hasta una puerta que el botones abrió para ellas. Entregó la tarjeta a Maki y las dos entraron en el cuarto.

—¡Esto es increíble! —dijo fascinada al ver la vista desde el gran ventanal de la espaciosa habitación.

El sitio era hermoso, tenía una sala fabulosa con asientos en piel negra y detalles metálicos de estilo minimalista, una alfombra negra sobre el suelo de madera en tono naranja, las luces estratégicamente colocadas para dar la sensación de comodidad y elegancia propia de un sitio caro. Había un comedor y una barra tipo desayunador. Una gran pantalla con una bella chimenea falsa debajo. Había dos puertas en los extremos, que ya averiguaria después iban a dar a sendas habitaciones. Un gran y preciosos candelabro colgaba de enmedio de la sala iluminando el sitio.

Honoka estaba extasiada con todo ese lujo desbordante. Temía que aquello fuera un sueño. Una pequeña risa la sacó de su ensoñación y volteó a mirar al origen de ese sonido.

—Lo siento Maki-chan —se disculpó y de pronto se sintió un poco boba. A veces olvidaba que ese tipo de cosas eran normales en la vida de la otra chica.

—Me resulta hermoso ver tu reacción —dijo sin ningún tipo de malicia—. Es bueno saber que sigues siendo la Honoka que conozco desde siempre. Aquella que es capaz de admirarse de todas las cosas a su alrededor y ver lo que a simple vista a los demás se nos pasa por alto.

Honoka se sonrojo con las palabras de Maki y en respuesta le regaló una gran sonrisa que pintó el rubor de la chica. Se miraron así unos minutos, las dos sin saber que hacer a continuación. Estaban solas al fin, pero resultaba un tanto incómodo dar el primer paso sabiendo a donde debían terminar.

—Si quieres tomar una ducha puedes hacerlo, llamaré a recepción para solicitar la cena y un cambio de ropa —rompió el silencio, Maki como siempre fue más práctica que ella en esas cosas.

—Uhumm hai, tomaré un baño, ¿tú harás lo mismo? —preguntó un poco nerviosa, ¿qué era lo correcto? ¿Debían compartir el baño o iría una primero y luego la otra?

—Si, después de que haga algunos arreglos, tú puedes usar el cuarto de la izquierda y yo tomaré el de la derecha —Honoka se sintió un poco decepcionada pero no quería admitir que en el fondo hubiera deseado que las dos compartieran un momento íntimo en la ducha.

Antes de que su rostro se volviera rojo por ese sucio pensamiento, se dio la vuelta y se metió a toda prisa en el cuarto. Maki sólo la vio marcharse contemplando el vaivén de sus caderas y las enormes ganas que tenía de sujetarla contra ella.

Ambas suspiraron a cada lado de la puerta.

Honoka se tomó su tiempo. Demoró en desnudarse y en regular la temperatura del agua, en realidad no entendió muy bien el mecanismo para que la regadera sirviera el agua a una temperatura agradable, pero después de mucho intentar logro hacerlo funcionar. La caída del agua sobre su cuerpo la relajo bastante. Las esencias y cremas de alto nivel que estaban en el lavabo perfumaron su piel y se tomó su tiempo para prepararse por completo. Estaba siendo un tanto vanidosa, admitió, pero en parte era por su nerviosismo de saber que pronto tendría su primera vez y si era como los sueños que había tenido hasta ahora… sólo deseaba que fuera sumamente placentero.

Eso no sabía si era obra de su embrujo o de si misma.

Asomo la cabeza por la puerta del baño y vio un hermoso vestido sobre la cama, así como un juego de ropa interior lista para ella. Maki se había encargado de su ropa. Se vistió y perfumó con las fragancias que tenía en el tocador. Eligió entre todas las que estaban allí escogiendo una que tenía esencia de cítricos, ese le encantaba a ella.

Se vio al espejo antes de salir del cuarto, el vestido era lindo, de color rojo, con un cuello de marinero en negro y líneas amarillas presentes también en el borde de la falda. Un cinturón negro adornaba su cintura resaltando sus bellas formas. Su cabello iba anudado con un listón en el mismo color que el vestido y unas largas botas casi hasta la rodilla. La falda terminaba un poco arriba de eso. Podía decir que si se lo proponía podría hacer que Maki la encontrará encantadora.

Salió del cuarto yendo hasta el comedor donde una elegante y fina cena estaba servida. Una botella de vino estaba descansando en una cubeta con hielo, ya estaba destapada y Maki se encontraba sirviendo un par de copas. No había bebido antes, los dulces con licor dudaba que contarán como una experiencia real con el alcohol.

Se aclaró la garganta para llamar la atención de la otra chica y los ojos amatista de Maki se posaron en ella. Para su satisfacción, pudo ver cómo sus pupilas se dilataban delatando que le gustaba lo que veía.

Maki por su lado lucía un vestido púrpura, de estilo como una camisa larga que se abotonaba al frente, con los brazos descubiertos y una fina mascada de un púrpura más tenue que el vestido. Parecía sencillo, pero Maki lo hacía lucir tan elegante y hermoso. Como una modelo de pasarela.

Le ofreció una de las copas y Honoka la tomó sintiendo el frío cristal y sonriendo ante las burbujas que estallan en el líquido.

—No soy una persona de beber —hizo la observación y Maki asintió.

—Yo tampoco, pero… parece que este tipo de cosas son las normales en una cita —se sonrojo al decir esa palabra—. Digo, estoy tratando de que esto sea lo más romántico posible y no sólo una burda transacción para salir del problema —hablo ansiosa y dio un trago de la bebida acabándosela por completo.

Honoka la quiso imitar, sin embargo el gusto seco de la bebida y las burbujas la hicieron toser un poco. No sabía mal, pero tampoco sabía bien, dudaba que este se convirtiera en su vino favorito. Dio otro sorbo y siguió sin encontrarle el gusto y mejor optó por dejarlo, aunque ya casi había vaciado la copa. Maki le ofreció más pero declinó la propuesta.

Maki dejó a un lado su copa y la invitó a tomar lugar a la mesa. La comida se veía apetitosa, un increíble plato de alta cocina, y olía bastante bien. Tomó sus palillos y se llevó un bocado a la boca.

—¡Esto sabe a la gloria! —exclamó poniendo una gran cara de felicidad que hizo que Maki se sintiera satisfecha.

Hablaron de vanalidades, sobre la próxima presentación de Mu's, sobre las clases, incluso sobre el clima. Honoka se sintió efervescente como las burbujas del vino, quizás ellas tenían la culpa, pues sin duda la estaban haciendo hablar más de lo normal, aunque no sólo a ella. Maki parecía más abierta a la charla y eso relajo mucho el ambiente entre las dos, poniéndolo casi como natural estar una junto a la otra.

—Espero te guste el postre —se levantó yendo hasta la barra del desayunador y trajo un gran plato lleno de grandes y jugosas fresas rojas que puso delante de Honoka—. Se que te encantan las fresas —dijo satisfecha al ver el rostro de asombro de la chica, sentó a un lado de ella para estar más cerca.

—¡Oh por Dios Maki-chan! ¡Son mis favoritas! —tomó una dándole una gran mordida dejando que el dulce sabor invadiera sus papilas gustativas, Maki se deleitó admirando esa gran capacidad que tenía para celebrar casi cualquier cosa—. ¡Están deliciosas! —en un gesto inocente ofreció el resto de la fresa a Maki que se ruborizó con el gesto.

Aceptó el convite y se acercó para tomar la fresa con su mano pero Honoka la retiró frunciendo el ceño haciendo la seña de que no se la daría si no la tomaba con la boca. Ambas estaban rojas por el extraño atrevimiento. Al principio Maki se tensó pero al ver la cálida sonrisa de Honoka pudo relajar su cuerpo. Maki se inclinó hacia adelante y abrió sus labios, Honoka puso la fresa en ellos rozando levemente sus suaves labios con la yema de sus dedos. Sus corazones latian descontroladamente.

La sensación pareció hacer resurgir el deseo en las dos. Honoka pudo sentir una cierta humedad empezar a formarse en su intimidad y se mordió los labios, queriendo ellos ser ahora los que tocarán esos suaves y apetitosos labios con sabor a fresa. Maki por su parte estaba luchando con la necesidad de mandar todo a la basura y simplemente tomar a Honoka sobre la mesa sin ningún reparo. De pronto sintió que algo entre sus piernas estaba creciendo, no podía creer lo fácil que resultaba excitarse tan sólo con un roce de los dedos de Honoka.

Maki agarró ansiosa otra fresa del plato y se la ofreció a Honoka en busca de repetir la sensación pero siendo ella ahora la que tocará sus labios por culpa de un error premeditado, la chica le dio una mordida demorando más de la cuenta alterando todavía más los nervios de Maki. Con rapidez se llevó el resto de la fresa a la boca y no pudo resistir más, quería a Honoka ya. Hizo su movimiento hacia adelante venciendo el espacio entre las dos y probó el sabor dulce directo de los labios de Honoka que ya la esperaba con ansias.

Con fuerza Honoka atrajo a Maki de su mascada hundiendo sus dedos en su cabello rojo aprisionandola contra su boca. El delicioso y delicado sabor dulce era tan intoxicante o tal vez lo eran los besos de Maki-chan y no las fresas en sí. Pronto sus lenguas estaban explorando cada rincón buscando hacerse de cada parte, apoderarse del gusto de la otra y hacerlo solo suyo. La temperatura del cuarto parecía haber subido algunos grados o quizás sólo era ella la que se había puesto caliente por culpa de Honoka

En su desesperación la copa de Honoka que estaba sobre la mesa rodó sin caer al suelo. La misma mesa tembló cuando Maki busco levantarse y llevarse a Honoka de allí y sólo trastabilló al golpear el pie que sostenía la mesa. Pero ni el desorden y el ruido de la cristalería la hicieron apartarse de ese dulce néctar que emanaba de los labios de su reciente obsesión. Era un maldito sabor adictivo que la estaba perdiendo. En su mente sólo había Honoka, los gemidos de la chica, la urgencia de sus manos y el deseo en sus labios.

Se apartaron apenas lo suficiente para que Honoka pudiera pronunciar un afectado "habitación", y entre besos y pasos en falso se dirigieron hacia allá. Las dos estaban dispuestas dejando atrás cualquier reparo o vergüenza, ansiando estar la una con la otra de un modo más íntimo, más placentero. A Honoka no le importaba que la niña fuera su kohai o su compañera de Mu's, lo que le importaba era todo lo que la estaba haciendo sentir. El como sus besos podían ser tan ardientes y encenderla tanto que se derretía entre sus brazos.

Maki la guió hasta su habitación, luchando para deshacerse del pesado cinturón negro que rodeaba la cintura de Honoka. Apenas podía coordinar y esa maldita cosa no parecía querer cooperar con ella, hasta que al fin cedió y pudo deshacerse de él. Sus manos estaban deseosas de sentir a la otra chica y no mostraba timidez a la hora de tocar. Honoka gimió en cada frenético toque poniendo la piel de gallina a Maki que empezaba a adorar ese hermoso sonido chocando contra su boca mientras se besaban sin parar. Honoka se estremeció cuando sus manos apretaron su cadera mientras la boca de Maki se apoderaba de su cuello repartiendo besos y arrastrando dientes. Era un delirio de sensaciones.

Pero Honoka no se quedaba atrás, la mascada púrpura había caído al suelo antes de que entrarán en la habitación y con desesperación buscaba separar los botones de su vestido camisa. Gruñó molesta al no poder quitarlos, le resultaba casi imposible si Maki le robaba la atención con sus delirantes caricias que no le permitían coordinar sus sentidos. Cansada de intentarlo decidió ser más audaz, después de todo ella era Honoka y unos botones tontos no la iban a detener, así que usando su fuerza arrancó los rebeldes botones que se negaban a dejar libre el preciado tesoro que estaban cubriendo.

La acción pareció encender el fuego de Maki que se separó un poco y dejó caer a Honoka en el borde de la cama. Ya habían llegado hasta allí. La mitad del pecho de Maki asomaba por debajo del par de botones que habían cedido y la línea de la clavícula había sido expuesta. Los ojos azules la miraron con hambre y la atrajeron hacia ella.

Las manos de Maki viajaron por sus muslos tocando la tersa piel de sus piernas subiendo la falda para dejar a su vista el panty que llevaba Honoka. Sus pupilas se dilataron y como pudo despojo a la chica de su vestido y el de ella también.

Se quedaron solo en ropa interior.

Honoka se abrazo de Maki y esta pudo sentir una presión sobre su vientre, casi se había olvidado de aquel pequeño detalle. Cambiaron posiciones, echando a Maki de espaldas a la cama y ella a arcadas encima.

Contempló unos segundos al extraño aquel que se erigía entre las dos. Era tan grande, aunque nunca había visto uno antes, sintió curiosidad de saber que se sentía tocarlo o incluso probarlo. Pudo ver unas ligeras venas que saltaban alrededor y la cabeza que asomaba como el sombrero de un hongo.

—¡Honoka! —escuchó la trémula voz de Maki y salió de su ensimismamiento.

Retiró la panty que estaba usando Maki, aunque realmente no estaba siendo de mucha utilidad con aquel trozo de carne, y lo dejó libre.

Se llevó un mechón tras la oreja y bajó su cara hasta posar sus labios sobre la punta tomándolo con una de sus manos.

—¡Oh por Dios Honoka! ¡Eso Se siente bien! —se agitó cuando la chica comenzó a chupar su miembro.

Su fantasía de la tarde en su pequeño desastre del baño de mujeres no se comparaba en nada a la sensación real de la boca de Honoka sobre ella. Sus jadeos se hicieron más sonoros en cada pasada de su lengua y cada bombeo de su mano.

—¡Si sigues así no voy a poder aguantar mucho! —Maki sintió que estaba por venirse.

El pensar en acabar en los labios de la chica de segundo año hizo saltar su pene que liberó unos pequeños chorros de precome que Honoka encontró de un sabor extraño, pero eso no evitó que siguiera en su labor. Era un líquido caliente y viscoso que salía sin mucho control entre los espasmos de las caderas de Maki. Apuro el movimiento haciendo que los chorros salieran más abundantes. Volvió a hundir el miembro en su boca tratando de ir hasta el tope. Sintió las manos de Maki en su cabeza empujándola para que no se quitara mientras sus caderas se movían frenéticas. El líquido golpeaba su garganta y se vio obligada a beberlo todo por completo.

—¡Me vengo! ¡Honoka! —detuvo de súbito su vaivén, permitiendo a su pene liberar todo el resto de su contenido junto a un grito silencioso por el placer recibido.

Soltó su agarre del cabello jengibre. La chica volvió a respirar y degusto el fuerte sabor de la venida de Maki que estaba esparcido por sus labios y en el interior de su boca. Repartió algunos besos más en toda la longitud del falo que parecía no disminuir su tamaño a pesar de todo lo que se había vaciado. Esta había sido una experiencia nueva que le había gustado a Maki quien tenía su frente cubierta de sudor y algunos mechones de cabello húmedo a causa del esfuerzo, solo que ahora quería probar eso también.

A pesar de su desfogue, eso no pareció ser suficiente para Maki. Necesitaba más. Quería sentir lo que era que su pene fuera tomado por la otra chica. Quería, no, deseaba poseer a Honoka.

Se incorporó abrazando a la joven apoderándose de sus hermosos senos y llevando a la boca uno de esos rosados y muy duros pezones. Los chupó con prestesza haciendo que los gemidos salieran de la garganta de Honoka. Sus manos acariciaban su espalda bajando hasta sus nalgas que apachurró probando la firmeza del músculo. Repartió sus besos entre sus pechos poniendo atención a cada uno de ellos.

—¿Quiero que seas mía Honoka-chan? —dijo con una voz grave llena de deseo.

—Hazme tuya —fue la contestación de Honoka que se pegó más a su cuerpo sintiendo una ligera presión en su vientre.

La echó atrás de nuevo y buscó la manera de acomodarse para que aquel miembro pudiera ubicarse en su entrada. Por un segundo tuvo miedo de que aquello no entrará o de que fuera demasiado doloroso. Había oído historias de que la primera vez podía llegar a ser en extremo dolorosa. Sintiendo su temor Maki la detuvo.

—Si no estás segura podemos parar —trato de darle la opción de retirarse ahora que aún mantenía intacta su virginidad sin que por ello pudiera sentirse mal.

—No, yo quiero esto tanto como tú —acomodo su cadera y poco a poco fue descendiendo.

Un pequeño grito de dolor escapó de sus labios al sentir el grosor desgarrar su vagina pero no se detuvo. Maki sostuvo sus caderas mientras se iba acostumbrando a su pene. Estaba tan apretada y presionaba de una forma deliciosa todo su contorno que se sentía como en el cielo.

La incomodidad inicial fue cediendo conforme se fue acostumbrando al grosor. Cuando se sintió en confianza comenzó a moverse de arriba a abajo. Cada ir y venir producían un placer que apaciguaban el agonizante vacío que sentía en su interior. Iba más profundo cada vez en cada movimiento. Los gemidos de Maki la excitaban haciendo que la fricción disminuyera gracias a la lubricación natural de sus paredes internas.

Maki comenzó a moverse también debajo de ella, empujando con fuerza hasta enterrar toda su longitud en el interior de Honoka. Los espasmos de su vagina eran tan malditamente ricos que temía ser un caso perdido de eyaculador precoz.

—¡Maki! ¡Más rápido! —le pidió y la joven Nishikino aceleró el empuje—. Necesito más.

Maki movió una de sus manos que descansaban en la cadera de Honoka hasta la entrepierna de esta y comenzó a jugar con su clítoris trazando pequeños círculos alrededor que fueron recompensados con mucha más sonoridad de parte de su líder. Si la chica de por sí era bastante energética y ruidosa al bailar, fácilmente ahora podía decir que conocía un sitio donde podía superar esos límites.

—¡Maki! ¡Maki! ¡Por favor no pares! —la chica disminuyó su ritmo dando más espacio entre ida y venida haciéndolas más largas y profundas cuando entraba.

Aunque al principio el cambio pareció no gustarle, la verdad era que cada vez que el pene de Maki salía y entraba lentamente producía más sensaciones de placer que la tenían a nada de alcanzar la cima. Sus paredes internas se contrajeron tratando de mantener aquel grosor dentro de ella y Maki sintió que Honoka estaba por llegar. Dio una última estocada quedándose en lo profundo mientras las contracciones pulsaban de forma enloquecedora alrededor de su miembro.

—¡Aaahh! ¡Maki, si me vengo! ¡Me vengo! —al fin llegó su resolución de forma violenta derramandose sobre el cuerpo de Maki.

Cayó cansada encima de la chica que la sostuvo entre sus brazos, con cuidado la colocó a un lado mientras salía de ella. Honoka parecía satisfecha pero Maki aún tenía que resolver su venida, había aguantado lo suficiente para recompensar a su compañera y era su turno de tener un orgasmo. Honoka la retuvo envolviendo sus piernas alrededor de su cintura empujándola hacia ella.

Maki se posicionó encima introduciendo de nuevo toda su longitud entre sus aterciopeladas paredes y volvió a establecer una rutina de ir y venir. Honoka repartía besos por el rostro de Maki recorriendo sus mejillas hasta llegar al lóbulo de su oreja con el que jugó un poco mordiendolo con sus dientes. Eso pareció gustarle pues sus caderas fueron más rápido chocando contra ella.

—¡Oh si! ¡Tomame Maki! —le susurro al oído prendiendo más a la menor que hundió su cara en su cuello clavando sus dientes en la suave piel.

El poder de la mordida le causó cierto dolor, pero eso pareció gustarle a Maki que jadeaba fuertemente recargando su peso por completo mientras sus manos apretaban sus caderas. Sin embargo se detuvo de golpe saliéndose de nuevo de Honoka que estaba construyendo un nuevo orgasmo y se vio interrumpida por la abrupta pérdida.

Honoka protestó, sólo que Maki no le hizo caso y con una fuerza casi animal la puso boca abajo. Desde esta nueva posición, el trasero de Honoka quedaba expuesto a los deseos de Maki. Tanto había demorado desde esa mañana queriendo tenerla de esa forma. Tomó su cintura y sin mucho preámbulo hundió su carne en las entrañas de Honoka que chilló del dolor de lo bestial que fue su movimiento.

—No seas demasiado salvaje —se quejó sólo que no le hicieron caso.

Las embestidas de Maki se hicieron mucho más violentas y a pesar de lo rudo de su trato, algo en el interior de Honoka empezó a tomarle el gusto.

—Estas tan estrecha —dijo y añadió con inusual tono agresivo—, te voy a dar la cogida de tu vida que no vas a querer estar con nadie más que yo.

Sujeto su cabello yendo más y más profundo con demasiada fuerza. Honoka pensó que la iba a partir en dos. Ese lado egoísta de Maki era algo normal en ella, pero sentirla siendo así buscando satisfacer sólo su placer usándola a ella para eso, la excito demasiado. Esto era algo que sólo Maki podía hacer.

Honoka se movió también buscando acaparar lo más que pudiera de toda la extensión del pene de Maki. La chica tembló y toda su eyaculación fue liberada en el interior de Honoka. Los chorros calientes la llenaron y sentir los latidos de cada tirón que daba ese intruso en su interior la hicieron tener un nuevo orgasmo. Su vagina se estrechó buscando extraer hasta la última gota del líquido y cada golpecito de la cabeza del falo de Maki rozó su rugosidad sensible enviando oleadas de gozoso placer por todo su cuerpo.

Las dos cayeron exhaustas una sobre la otra, jadeantes y plenas. Maki repartió besos por la espalda de Honoka que se estremeció con el tacto de sus labios. Estuvieron así sólo dándose caricias dulces mientras recuperaban el aliento de nuevo. La noche aún era joven y ellas sin duda querían volver a repetir la faena muchas veces más.

— o —