Milk se levando algo desorientada y mareada sin aun podía cree lo que había sucedido. Goku la había tratado como una muñeca de trapo. Al levantarse de la cama se quedo sorprendida y completamente desnuda en un lugar que no era su casa, con una sabana blanca tapándola solamente. Y peor aun sin estar en su casa.
Esta tiene que ser otra de las bromas de Goku— pensó ella molesta levantándose de la cama para abrir la puerta tapándose con la sabana.
Miro la habitación. No parecía una habitación ordinaria mas bien como una nave espacial. La puerta no tenia cerradura, solo un botón color azul. Asumiendo que el botón habría la puerta, pero al apretarlo no paso nada. En pocos minutos Goku apareció en la habitación vestido de nuevo con la ropa extraña de la última vez. Con mirada sombría y penetrante. Al verlo Milk noto algo raro mucho mas que antes. Turles curvo una sonrisa y se dirigió hacia ella pegándola hacia él. La olio como antes y le paso la lengua por el cuello dejándola inmóvil.
—No soy tu esposo — susurro a su oído macabramente.
Al oír esto ella se libero aterrada de sus manos. Subiendo a la cama tapándose con la sabana, mirando al hombre que se parecía a Goku.
—¿Esto es una broma? —pregunto alarmada—¿ quien eres?
—Soy el hermano gemelo de Kakaroto, Turles — anuncio soltando una carcajada burlona. —, y ahora estas bajo mi poder.
—¡Dejarme salir de aquí! —grito Milk histérica sin poder creer aun lo que estaba pasando.
—No iras a ningún lado— anuncio Turles con satisfacción. —, ahora eres mía.
Milk asustada comenzó a llorar. Había traicionado a su esposo y para completar estaba atrapada con el hermano gemelo de Goku en una nave espacial a kilómetros de la tierra. Al ver la reacción de Milk, Turles suspiro tratando de calmarla.
—Se que esto es mucho para ti, pero si te portas bien prometo ser bueno —explico calmado. —, serás la reina del universo y el mundo estará a tus pies.
—No quiero ser tu reina —espeto Milk con una mirada de odio. Al hacerlo Turles se rió burlonamente.
—Eso ya lo veremos — contesto saliendo de la habitación riéndose.
Milk sabía que de ahora en adelante lo que viviría seria un infierno. No sabía por cuanto tiempo estaría bajo las garras de ese sujeto llamado Turles. Pero aun así merecía todo eso por no darse cuenta de lo que sucedía. Y esa noche lloro amargamente extrañando a su hijo e esposo. Tal vez no los volvería a ver y nada volvería hacer como antes...
