Capítulo V:
Abrí los ojos cuando sentí como alguien me tocaba la cara. Vi unos ojos lilas mirarme asustado.
–B-buenos días– susurré cerrando mis ojos y volviéndolos a abrir.
–Lo siento mi reina, solo estaba revisando que no estuviera muerta– levanté una ceja y le miré.
Si hace un rato parecías tener miedo.
–Pues ya ves que no he muerto– contesté mirando el kimono azul de Aoki.
– ¿Ha leído el libro entero?– miré el libro caído en mi regazo y entonces caí.
– ¡Me he quedado dormida!– exclamé viendo que solo me quedaba la mitad del libro.
Aoki se llevó una mano a la frente y se la masajeó.
–Tenemos trabajo por delante– oí que susurró.
Me levanté.
–Lo siento Aoki, tengo que ir a entrenar con Sesshomaru, si me disculpas– Me dispuse a irme, pero Aoki me cogió del brazo.
–Le he pedido al señor Sesshomaru que me deje estar contigo esta mañana– hizo una pausa y me soltó el brazo.– Esta noche tendrá tiempo de entrenar con él.
Suspiré cansada.
–Está bien, pero antes quiero bañarme y desayunar– Aoki asintió y cogió el libro de entre mis manos.
Salí de la habitación y respiré aliviada. Empecé a andar.
Me duele la espalda.
Pensé mientras me masajeaba la espalda.
–Buenos días mi reina– vi a Ryu con una sonrisa en el rostro.
–Buenos días Ryu– saludé levantando mi mano.
– ¿Le duele la espalda?– preguntó poniéndose detrás de mí.
–S-sí, dormí toda la noche en un sillón– Sentí las manos de Ryu en mis hombros. Empezó a apretarlos.
–Es todo por culpa de Aoki, le gusta hacer sufrir a sus aprendices– susurró en mi oído. Me estremecí por su voz. –Si me permites el atrevimiento Kagome, estás realmente preciosa.
Me sonrojé mientras las manos de Ryu iban bajando.
– ¿Ryu?– pregunté elevando mis manos. – Ahí no están mis hombros.
–Seguro que no solo le duele los hombros–susurró acercando su rostro más a mí.
Antes de que tocara mis pechos me di la vuelta y estampé mi mano en su mejilla.
– ¡Ryu!– exclamó Sesshomaru. Vi el rostro de Ryu, estaba sonrojado y sonriendo.
–Buenos días señor Sesshomaru– al lado de Sesshomaru iba Daisuke viendo con desaprobación al rubio.
–Mi reina se me olvidó mencionar un pequeño detalle, nuestro querido gobernante del Este es un pervertido de primera clase– vi a Ryu llevando una mano a su cabello rebelde.
–Venga Daisuke, no me pongas como pervertido–levantó el dedo índice. –Solo tengo un trato diferente hacia las mujeres bellas.
Sesshomaru miró con indiferencia hacia Ryu.
– ¿Incluso si se trata de la reina?– preguntó el albino levantando una ceja.
Ryu se acercó más a mí y me cogió de la mano, luego hizo que diese una vuelta y me acercó más a él.
– ¿Pero es que no le has visto el bello rostro a esta hermosa reina? Es imposible resistirse.
– ¡Suficiente! Ve a donde tenías pensado ir, Daisuke acompáñale– Daisuke separó a Ryu de mí y se fueron por el pasillo. – Humana, la próxima vez no dejes que se te acerque tanto, es repugnante.
Susurró antes de seguir su camino.
¿Me ha defendido?
Corrí y me puse a su lado.
–Así que esta noche tenemos que entrenar, ¿será como la última vez?– pregunté con una sonrisa. Miré el perfil de Sesshomaru. No me respondió y casi ni me extrañaba.
Miré al frente, vi a Rin correr con una sonrisa. Llevaba algo en su mano y la agitaba con alegría.
– ¡Señorita Kagome!– me agaché para abrazarla una vez que estuvo cerca de mí. – El señor de traje rojo me dijo que te diera esto– en las manos de Rin había unas flores de color rojo.
Las cogí y las olí.
Inuyasha…
–Muchas gracias Rin– le di un beso en la mejilla. – Dentro de poco bajo a desayunar ¿me esperas abajo?– Rin sonrió y asintió.
Me levanté y vi a Rin alejarse tarareando una canción. Miré a Sesshomaru, él me estaba mirando a mí.
– ¿Sesshomaru?– bufó y siguió su camino.
No tardé mucho en separarme de él.
Entré en mi habitación y cerré la puerta. Dejé las flores en la mesa y miré la cama. Ahí había un vestido corto de color azul. Lo cogí y lo miré.
–Por qué a mí– susurré dejando la prenda en la cama. Empecé a quitarme el vestido que tenía.
Este cayó al suelo, cogí el otro vestido y me lo puse. Después de ponérmelo me miré en el espejo.
No tengo ganas de llevar estos vestidos tan cortos.
Recogí el vestido del suelo y lo dejé en la cama.
Después de desayunar con Rin subí las escaleras y me dirigí a la habitación donde estaba Aoki. Llamé dos veces y abrí la puerta.
–Con permiso– susurré asomando mi cabeza. Busqué a Aoki, al ver que no estaba entré. Cerré la puerta y caminé hasta el sillón donde había dormido toda la noche. Me senté en él y miré la habitación. A diferencia de donde tenía que estar con Ryu y Emiko, esta estaba bien iluminada. Las estanterías repletas de libros, con muchos sillones y una enorme mesa.
Elevé mi mano y la miré con interés.
¿Cómo se supone que tengo que controlar mis poderes?
Pensé mientras abría y cerraba la mano.
Alguien abrió la puerta entró. Vi como Aoki caminó hacia mí.
Se sentó en el sillón y me miró con sus ojos lilas.
–Bien mi reina, a partir de ahora le contaré poco a poco la historia de la antigua reina de las nieves, Miyuki Aimi– Asentí emocionada.
Hace mil años en una lejana montaña se predijo que dentro de cien años nacería una niña. Esa niña provendría de la unión de un ángel y un humano. Nadie creyó que lo que aquella anciana decía era cierto, hasta que cien años más tarde en una de las tantas cuevas de esa montaña nació una niña. Esa niña tenía los ojos más claros que ningún humano normal, su piel pálida era igual de blanca que la nieve, su cabello negro y su largas pestañas hizo pensar a la madre que era el bebé más hermoso que había visto.
Y era cierto, todos los bebés solían ser normales, con la piel morena y ojos oscuros. La madre sonrió al ver como el ángel entraba en la cueva.
–Amada mía, el pueblo no está contento con el nacimiento de nuestra hermosa hija, así que le daré un don a nuestra pequeña Miyuki– dijo el ángel mientras se arrodillaba al lado de la mujer que sonreía con cansancio al hermoso bebé.
El ángel le tocó las manos a la pequeña y luego la frente. La mujer miró embelesada la hermosura del hombre mientras hacía todo aquello. Cada gesto, cada mirada y cada sonrisa que daba el hombre enamoraban cada vez más a la mujer.
La niña empezó a llorar como cualquier bebé mientras agitaba sus manos y pies. La mujer la abrazó y empezó a cantarle una nana.
–Nuestra hija tendrá que el don de controlar la nieve, ella jamás morirá– susurró el hombre mientras le daba un beso en la frente de la mujer.
– ¿No se sabe el nombre de los padres?– pregunté interrumpiendo el relato de Aoki.
–No, incluso a día de hoy es un misterio el tema de los padres–
–Otra pregunta, si la reina Miyuki nació de la unión de un ángel y un humano ¿no debería ser una híbrida?– pregunté con interés. Si los padres de Miyuki eran un ángel y una humana entonces la reina tendría que ser igual que Inuyasha.
–Todo a su tiempo mi reina– susurró Aoki mientras se levantaba.
– ¿A dónde vas?–pregunté con prisa mientras me levantaba yo también.
–Ya ha pasado el tiempo, le toca ir con Ryu mi reina–le miré sorprendida.
¿Tan rápido ha pasado el tiempo?
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Miré con cansancio a Ryu. Era la tercera vez que intentaba expulsar mis poderes.
–Esto será difícil– susurró mientras se recogía el pelo. Miré sus ojos verdes.
¿Cómo sería Miyuki? ¿Tan hermosa y amable como Ryu? ¿O tan fría y despiadada como Sesshomaru?
Moví mi cabeza y miré a Ryu.
– ¿Qué te pasa Kagome?– preguntó acercándose a mí, acercándose demasiado.
–Por favor Ryu.
–Venga Kagome, ¿tanto te incomoda mi presencia?– preguntó mientras se alejaba de mí y me miraba con cara de pervertido.
–No me incomoda, solo me molesta la forma en la que me miras– Ryu abrió los ojos.
–Está bien mi reina, ya no la miraré con estos ojos– le sonreí y me acerqué a la ventana que estaba tapada por una cortina de color rojo.
Miré al jardín, vi a Sesshomaru sentado viendo a la nada. No llevaba su armadura. El viento movía su largo pelo que tocaba la nieve.
–Ryu ¿conoces desde hace mucho a Sesshomaru?– mi boca soltó esa pregunta sin ni siquiera pensarla dos veces.
–Más o menos, ¿por qué?– seguía mirando el cuerpo de Sesshomaru, se acababa de levantar, pero no me miraba a mí.
– ¿Cómo es?
–Si te refieres a cómo es gobernando, es el mejor sin duda alguna– hizo una pausa. – Sabe cómo manejarse bajo presión y nadie es capaz de llevarle la contraría en cuanto a sus tácticas de ataque, yo como gobernante no me gustaría tenerle de enemigo.
Sesshomaru echó a andar hacía el castillo. Le miré hasta que desapareció de mi vista.
¿Por qué es tan malo? ¿Qué esconde?
Me di la vuelta y vi a Ryu.
–Ya te puedes ir con Emiko, Kagome.
Sonreí y salí de la habitación.
Empecé a andar hasta llegar a la habitación donde estaba Emiko. Entré sin ni siquiera llamar. Vi a Emiko con una taza de té en sus manos. Me miró sorprendida.
–Mi reina, por mucho que sea de la realeza no debe perder los modales– asentí con muy poca gana mientras cerraba la puerta y me acercaba al armario para abrirlo. – Por cierto, hoy vamos a juntar las clases con las de Sesshomaru.
Me di la vuelta con prisa y la miré.
– ¿Qué? ¿Por qué?
–Porque quiero que mejores la belleza cuando atacas– suspiré.
–Está bien.
Emiko se levantó del sillón y se acercó a donde estaba yo, abrió el armario y me dio un vestido.
–Te pondrás este vestido– miré el vestido verde.
– ¿No es demasiado corto?– me atreví a preguntar.
–No, vamos mi reina hay que bajar.
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Miré a Sesshomaru con rabia en los ojos. Daba mil gracias a que no estábamos en el jardín.
–Espalda recta, sostenga bien la espada– me decía Emiko mientras caminaba en círculos a nuestro alrededor.
Sesshomaru corrió hacia mí, chocó su espada contra la mía. Me empujó hacia atrás y caí al suelo.
Le miré.
–Emiko es imposible que pueda derrotar a Sesshomaru– susurré mientras veía al de pelo blanco. Este se acercó a mí y me extendió la mano.
Le miré sorprendida.
¿Qué hace?
En un principio no entendí muy bien.
–Humana no tengo todo el día– entonces con miedo le di mi mano y me ayudó a levantarme.
Sesshomaru se dio la vuelta y se colocó en su sitio.
–No quiero que lo derrote mi reina, solo quiero que sepa distraer al enemigo usando su belleza– suspiré.
Eso será muy difícil.
Bueno, bueno poco a poco se va conociendo más sobre la antigua reina de la nieve y ya ha habido un acercamiento por parte de Sesshomaru (aunque no sé si eso se considera un acercamiento xD)
Por cierto, lamento haber tardado tanto en subir el capítulo.
Espero que os haya gustado.
Disclaimer: Inuyasha y sus personajes no me pertenecen, solo son de mi propiedad Daisuke, Emiko, Aoki, Ryu y Akane.
Saludos.
With love:
Mihaela-Taka
