La mayoría de los personajes aquí representados le pertenecen a J.K. ROWLING
Principio del Fin
El mundo mágico se encontraba en su peor momento a pesar de la derrota del Señor Tenebroso, el rencor y desprecio entre las facciones era evidente. A pesar de todo el esfuerzo que pusieron los combatientes en su momento el mundo no había cambiado ni un poco.
No era ninguna sorpresa para nadie, los "Triunfadores" se encontraban débiles y los "perdedores" no tenían absolutamente nada, aun se sentía en el aire la desesperación y temor de que tan solo hubiese sido un sueño y El-que-no-debe-ser-nombrado aun siguiera vivo por ahí, después de todo ya les había pasado.
Después de una guerra lo último que se desea es seguir con la tensión. La situación era delicada, al parecer los papeles se habían invertido y los que ahora eran señalados y acusados por todos eran aquellos que de alguna manera estuvieron relacionados con el Señor Tenebroso. Era necesario tomar cartas en el asunto y que mejor lugar para empezar que el colegio, ahí fácilmente podría encontrar a sus blancos.
Al regresar la nueva directora, Minerva McGonagall tendría que elaborar un plan, no dejaría que un montón de prejuiciosos terminaran con todo por lo que habían luchado.
Lo primero que tenía que hacer era ocuparse de lo que correspondía externamente, evitar ser molestada o en su caso reprendida por todos aquellos que querían evitar el avance de la sociedad mágica. Tenía que ir al Ministerio de Magia y si era necesario proclamar como un país libre los terrenos de Hogwarts, no volvería a permitir los destrozos internos que ocurrieron durante la guerra cuando fue despojada de su cargo.
Para su sorpresa no hubo necesidad de llegar a tales extremos, el ministro la recibió en cuanto puso un pie en el Hall que al parecer habían le hecho renovaciones puesto que la grotesca estatua que adornaba el centro había sido reemplazada por una fuente y debajo de ella una inscripción que rezaba un epitafio para todos aquellos que habían perecido en la Guerra.
Una mujer joven de baja estatura y cabellos negros la intercepto en su camino hacia la recepción y le aseguro que el ministro la estaba esperando. Se imaginó que sería una broma hasta que llego a la oficina de Kingsley.
-Buenos días Minerva, había estado esperándote por un par de días, creía que sería yo el que fuera a buscarte al colegio.-La sonrisa sorprendentemente blanca de aquel moreno le sorprendió, no le había dicho a nadie lo que pretendía.
Decidió darle una oportunidad y escuchar lo que le diría, sabia perfectamente que el Ministro era totalmente razonable y atendería a todas las preocupaciones que asechaban a su mente.
La plática con el ministerio fue totalmente refrescante, al parecer tenía la cabeza llena de cosas que no necesitaba para iniciar con la reformación del mundo mágico, Kingsley estaba haciendo su parte pero necesitaba de alguien que fuera capaz de llevar el colegio. Hasta el momento no había pensado en que su cargo estaba condicionado a las decisiones del Ministro. Se avergonzó de sí misma.
-Me ratificaras como Directora de Hogwarts?-
-Por supuesto que lo hare, no hay nadie más con tu capacidad, pero me temo que no poder ayudarte mucho en ese sentido, caerá sobre ti la responsabilidad de mostrar el camino a todos los muchachos. Lo siento mucho-Minerva no cabía de la emoción, estaba dispuesta a liderar una revolución para conseguir lo que el ministro le había ofrecido sin ninguna resistencia. Por supuesto que aceptaría.
La plática llevo algunos minutos más para después realizar la firma del contrato mágico que la pondría al frente del Colegio, al fin podría seguir adelante.
En el Ministerio le dieron carta libre para experimentar durante por lo menos un año ya después decidirían si era posible extenderlo o no. De esto dependía que muchas personas no se fueran una temporada a Azkaban. La situación era totalmente desesperante sobre todo porque no quería que interfirieran más las fracturas entre las casas en especial la de Slytherin que como bien se sabe tenían rencillas con prácticamente todo el mundo.
Pensó durante todas las vacaciones la forma de llevar a cabo su plan, primeramente tenía que hacer obligatoria la asistencia al colegio de todos los alumnos que estuvieran en edad y a todos aquellos que por alguna u otra razón (la guerra) habían pedido el año escolar.
Para esto debía de pedir un favor al retrato que colgaba detrás de la silla del director. Necesitaba el Hechizo localizador.
Lo segundo era encontrarse aliados lo suficientemente confiables como para guardar un secreto tan importante, había varias posibilidades, tendría que escoger a alguna persona de entre el alumnado y a algún profesor, pero sobre todo a alguien con experiencia en este tipo de menesteres.
Estaba sorbiendo su taza de té cuando la más grande idea le pasó por la mente. Sus más cercanos aliados estaban en la punta de sus narices! Los gemelos Weasley eran perfectos para el trabajo, decidió que era el momento de empezar a armar el plan y les envió una carta que los dejaría lo suficientemente intrigados como para acudir a una cena con ella.
Definitivamente los gemelos no sabían en lo que se metieran si aceptaban.
Fred y George Weasley se encontraban en el sótano de su tienda experimentando un poco, explosivos y algo de polvos mágicos harían maravillas. Esto de estar inventando y mejorando los productos de la tienda era realmente relajante, les hacía olvidarse un poco de lo que fue la guerra y para George el horror de pensar que Fred había muerto. A Fred lo encontraron después malherido en medio de la torre de Astronomía, al parecer quien había muerto de verdad era un mortifago que tenía como objetivo infiltrarse en medio de la confusión gracias a un poco de poción Multijugos, a pesar de que no estaba a favor de ninguna manera le alegraba de sobre manera que otro y no Fred hubiera muerto en aquella ocasión. En fin, la nueva poción de amor estaba resultando un éxito, lo mejor de todo era el tiempo de duración, solamente una hora suficiente para que el afectado se diera cuenta si en realidad había posibilidades o la relación terminaría siendo un total fracaso.
George se encontraba pensando en ello cuando una intrigante carta apareció frente a sus narices. Como era posible eso? los hechizos de defensa que rodeaban su tienda y apartamento eran comparables con los que tenían la Madriguera o hasta el mismo Grimmauld Place así que era técnicamente imposible que eso sucediera sin que se enteraran primero.
La única forma de resolver el intrigante episodio era abrir la carta. Cuando lo hicieron se llevaron una grata sorpresa. Definitivamente su vida no paraba de darles sorpresas, alguien los adoraba.
La reunión entre los Gemelos y la Directora se llevó a cabo ese mismo día por la noche en un restaurant Muggle, así se evitaría la filtración de cualquier detalle que pudieran concretar en la cena. Era muy apresurado decir que pudieran llegar a armar algún plan a largo plazo pero estamos hablando de los Weasley, unos totales impredecibles.
El restaurant en el que se encontraban era normal dentro de los términos de los muggles, nada elegante pero tampoco era un basurero, los gemelos llegaron muy emocionados no cualquier día eran citados por la nueva y flamante directora, a la cual por cierto apreciaban mucho aunque jamás lo admitirían frente a nadie. Se encontraban pensando las razones que habrían llevado a la profesora a contactarlos directamente a ellos, entre las posibilidades se encontraban que quería una dote de por vida de Polvos Peruanos, definitivamente sería divertido averiguar qué haría con ellos, o tal vez era que quería invertir en el negocio, eso definitivamente era mejor, pero no cederían sin logran una vía libre hacia el colegio.
Se encontraban cavilando cuando la profesora llego, al instante se pusieron de pie e hicieron una reverencia hasta que ella los detuvo, solo lo hicieron automáticamente sin tomar en cuenta que era un lugar Muggle, Oh dios habían hecho el ridículo, no es que no les gustara hacerlo, en todo caso lo harían de nuevo y eso es lo que hicieron hasta que Mcgonagall los detuvo definitivamente haciéndolos sentar con un azote para cada uno.
Sobándose la nuca George fue el que rompió el silencio-Bueno, es un gusto tener una cita con usted, pero era necesario que trajera a Fred? Nosotros dos solos estaríamos perfectos-Acto seguido le guiño un ojo ganándose otro azote-O es que me prefiere a mi agrego Fred de forma "seductora" atreviéndose a tocarle la mano, el castigo de la Directora fue que recibió una fuerte descarga eléctrica al momento en el que tuvo contacto.
-Ya está bien, es hora de aclarar todo esto, lo primero que les pediré es una total discreción con todo lo que será tratado hoy, por eso les pregunto. Puedo confiar plenamente en ustedes?-La reacción de los gemelos era la que ella buscaba, cambiaron sus poses desenfadadas y las sonrisas que siempre les acompañaban por unas expresiones de total seriedad, aquellas que solo había visto un par de veces, el día en el que hicieron la broma que los alejaría del colegio y cuando volvieron para participar en la guerra. Totalmente decididos, pero en ese momento tambien se encontraban intrigados por lo que podía suceder a partir de este encuentro.
Definitivamente este era el principio de un curso agitado.
