La mayoría de los personajes aquí representados le pertenecen a J.K. ROWLING
Día Horrible.
Luna Lovegood es sin lugar a dudas una persona singular, la vida de Luna había estado llena de emociones, algunas no eran del todo de su agrado pero qué más daba, así era la vida, el objetivo de ella era hacerla difícil. Si todo fuera fácil no sería divertido.
Aceptaba libremente su personalidad llena de rasgos inquietantes para la mayoría de las personas, sin embargo poco le importaba, ella vivía por ella misma y por nadie más, a menos que se tratara de sus amigos, por cierto era hora de buscarlos.
Estaba realmente emocionada con la noticia que le acababan de dar, la Directora sí que era sensacional! Seria promovida al Séptimo curso!
Para ella era realmente algo especial, no podía esperar para decírselo a los demás, pero algo raro estaba sucediendo, se encontraba caminando tranquilamente por los jardines cuando una situación le llamo la atención, pensaba que podría tratarse de algún animal esperando por ser capturado cuando tuvo que apartarse a un lado y esconderse, ahí frente a ella se encontraban los Gemelos, en una pose bastante sospechosa, terminando de enterrar algo, no sabía exactamente que era, pero lo averiguaría algún día, hoy estaba demasiado emocionada con su promoción!
Sospechaba que las cosas se pondrían interesantes, pero no de la manera mala, de esa forma lo detestaba! Por más interesantes que fueran las cosas, esta vez sería interesante pero de la forma buena.
Una dama especial como ella demuestra fe en lo irracional y desconocido.
Se alejo de los Gemelos sin que ellos sospecharan que habían sido vistos. Era hora de la cena y sospechaba que los nargles se pondrían inquietos pronto.
Cantar una canción ayudaría.
xoxoxoxox
Habían pasado alrededor de 24 horas, las que se había prometido que les daría para que se relajasen un poco y se sintieran seguros de nuevo en el colegio, además deberían de ponerse al día con todos ya que esperaba que después no tuvieran tiempo para nada mas, lo divertido llegaría esta noche!
Por ello la Directora se apresuro a los jardines del castillo, tenía que terminar ella misma con los preparativos finales para la primera etapa.
Esperaba no ser vista por nadie.
Al llegar a los limites de los terrenos alzo sus brazos y murmuro algunas palabras en idioma antiguo, una tras otra como si de hechizos se tratasen, cada una acompañada con un destello que terminaba por recorrer todo el perímetro hasta volver a donde McGonagall estaba, mas ella no se inmutaba por ello, necesitaba terminar el trabajo, ya no había marcha atrás.
Se estaba poniendo el sol cuando la última palabra salió de su boca acompañada por el mayor de los destellos, blanco, el más brillante, aquel que daba por finalizado el encantamiento. Realmente se sentía orgullosa de sí misma, con esto ni una rata se escaparía del colegio.
Suspirando y sintiendo por primera vez cansancio desde que inicio con el proyecto se dirigió de nuevo a su despacho. Aun tenía cosas que hacer.
Y ya era casi hora de la cena…
xoxoxoox
Ese día en especial se le antojaba horrible. Sinceramente aun estaba un poco aturdida, no podía creer que su padre la hubiese entregado de esa manera! Simplemente era increíble...
Lo peor que le podía pasar en la vida, volver al colegio. A quien se le pudo ocurrir tan estúpida idea? Definitivamente no quería volver, aun menos después del fiasco que resulto su acusación durante el inicio de la batalla en Hogwarts, ahora no podía estar más arrepentida de aquellas palabras «¡Pero él está ahí! Potter está allí. ¡Que alguien lo agarre!» ese era el único momento en el que admitia ser estúpida, pero que nadie podía comprender que así se evitaba el enfrentamiento directo? Que si se hubiese entregado a Potter muchos estarían vivos? Al parecer la mayoría creía todo lo contrario, que horror de día.
- Parkinson!- al parecer había alguien lo suficientemente idiota como para hablarle en estas circunstancias. - Pansy ya hazme el favor de poner atención a lo que te estoy diciendo. Es algo de suma importancia- Que podía ser más importante que recordar mi miseria? Bien ya no importaba realmente, me había consumido los sesos pensando en las cosas horribles que me harían a mi regreso desde que la temible carta llego y aun más desde que mi padre decidió entregarme.
-Bien suelta lo que tengas que decir Zabini- estaba seriamente irritable y sensible al tener que cuidarme las espaldas todo el tiempo, realmente no sabía lo que esta clase de gente podría hacer a la persona que intento entregar al "grandioso Harry Potter" y aun menos a una casi mortifaga reformada.
Zabini me observaba con una mirada que se me antojaba realmente idiota, yo podría clasificarla entre lastima y compasión, que aburrimiento. -Suéltalo ya!-
-Ok. No eres nada divertida cuando te pones en plan autocompasivo, yo solo quiero invitarte al gran Comedor, es casi hora de la cena- ok, eso me tomo por sorpresa, pero se trataba de Zabini así que le seguí sin detenerme a pensar en los rumores e insultos ya tendría otra ocasión para hacerles caso ahora solamente tenia hambre.
Xoxoxoxoxoxoxo
La tensión que se sentía el día anterior, cuando la directora empezó a dar sus "reglas" y demás, había casi desaparecido, aun cuando el alumnado fue convocado a presentarse sin falta, en realidad la mayoría tenía la esperanza de que todo fuese una broma, oh sorpresa.
Minerva se encontraba expectante, se había dado cuenta del cambio de ambiente, era hora de destruirlo de nuevo.
-Buenas noches queridos alumnos. Es un placer para mi verles tan animados! Para celebrar la ocasión les hare un anuncio que les aseguro les encantara.- todos se encontraban expectantes, al parecer ya tenían la guardia alta, lastima.
-Como ya saben se instaurara un tribunal y para que ello se lleve a cabo necesito que cada una de las casas elija a un alumno como su representante.- Silencio.
-Las elecciones se darán dentro de un mes, las bases serán anunciadas en los tablones de anuncios! Buena suerte a todos.-
Lo que prometía ser una noche tranquila término siendo de lo más interesante.
