Capítulo 2: Con Lobos Salvajes

Varias de las naciones se han ido, ahora sólo quedan sus contrarios. Los cuerpos son los mismos, las mentes en ellos, no. Los verdaderos representantes de Inglaterra, Estados Unidos, Alemania, los dos Italia y Japón ya no están, ellos están con un cuerpo ajeno en una dimensión ajena.

Sus compañeros ahora sufren lo acontecido, porque ahora el mundo está siendo dominado por esos poderosos y enajenados seres.

Francia es uno que está a punto de perder. Ha recibido un nuevo golpe por parte del, ahora, representante de Inglaterra, Arthur, desde que se encajó a su nuevo cuerpo ha hecho "maravillas" con su poder. Las naciones natales de esta dimensión tenían que luchar día tras día con los intrusos que echaron fuera a sus compañeros y quienes no hacían más que pelear por dominarlos.

Además, no podían dejarse controlar así como así por los otros; quién sabe qué harían esos desquiciados si los sometían del todo. Había que recordar, que no era como si solamente fueran ellos quienes recibirían las consecuencias, todas las personas de su nación dependían de quien fuera su representante y viceversa.

Y los males, por supuesto, no sólo era de uno solo, claro que no. De hecho, mientras el tiempo pasaba la gente de parecía volverse cada vez más…extraña. Algo en el ambiente no era normal, y claro que no se debía a las disputas que empezaron a surgir entre naciones.

Pero eso no era nada de qué preocuparse, al menos para los de la dimensión alterna, ellos sí que estaban felices. ¡¿Pero cómo no estarlo?! Tenían el control de sus países en dos dimensiones. ¡El poder y un cuerpo nuevo y lleno de vida ahora lo hacían suyo!

Por otro lado, varios no estaban en su mejor momento, Francia llegó derrotado donde su gobernante. Todos los demás jefes se mantenían al margen, todos bajo el pie de este nuevo mundo, ellos y su gente dependían más de las decisiones tomadas por sus representantes que por ellos mismos. En fin, este le extendió sobre la mesa el documento que tanto temía ver.

Con voz seria y abrumada comenzó a decir: ―No hay más remedio, de ahora en adelante serás―

―¡No! ―Exclamó Francia, horrorizado ―. No puede ser así, v-voy a volver a…

―Francia, ―le llamó severamente su superior ―. No puedes seguir peleando, se razonable. ¿Sabes lo que los demás presidentes, reinas y reyes estamos haciendo para evitar una guerra? Mira tus heridas, son demasiado graves, no podrás ganarle a ese lunático. Por más que te esfuerces sólo perderás más si seguimos negándonos.

Francia miró su cuerpo magullado, lleno de moretones y varios cortes que no podía negar que eran graves. Le dolía todo el cuerpo, pero le dolía más su resquebrajado espíritu. Volvió la vista a su nación en apuros, cientos de hogares desalojados, miedo emanando desde el suelo, comercio y actividad paralizada; el ejército se movía, las personas también. Pidió perdón mirando la escena.

Mon Dieu… ―Suspiró Francia con pesadez―. Ya no seré un hermano mayor ―decía con desgano y tristeza, sin despegar su vista de París―. ¿Y de quién seré colonia? ¿Ludwig, Feliciano…? Non, Arthur.

Por su parte el susodicho, como de costumbre, se carcajeaba viendo obtenido su capricho. Debía de admitir que ese francesillo le costó trabajo, mas se sentía bien, ahora dominaba la mitad de Europa, incluyendo a sus nuevos hermanos. Era una sensación de poder agradable y placentera que simplemente no podía expresar su emoción.

Todo en menos de tres semanas. Y sus compañeros no se habían quedado atrás, la otra mitad del continente era colonia alemana, exceptuando a la Península Ibérica, la cual pertenecía a Lovino y Feliciano. Kiku había obtenido a todo el resto de la familia oriental. Por último, Alfred tenía bajo su potestad casi todo el continente americano, aunque bastante inestable, ya que los americanos se aferraban firmemente a su libertad, y eran bastante rebeldes como para dejarse dominar tan a la ligera.

¿Excepciones? Claro; China, Rusia y España eran los menos afectados, en el sentido de querer ser dominados. Estos tres eran especiales para los lunáticos del otro mundo y con muchos motivos ocultos los dejaban en paz…por el momento.

El caos provocado por estos lobos salvajes no es más que temporal, o así lo quieren ver ellos. Hay algo oculto, algo que algunos no quieren hacer saber, porque ¡son guerreros! ¡Son naciones libres y unos depredadores no les quitarán lo que por derecho les pertenece! Las naciones más débiles lo saben, dominaron de forma fácil a algunos de ellos, no todo estaba perdido, todavía tenían esperanza…

Por otro lado. Canadá recién colgaba el teléfono. La noticia sobre su ex–tutor no tardó en llegarle.

―Ahora Francia. ¿Cuándo se acabarán las malas noticias? ―Susurraba para sí mismo.

Trató de no derramar lágrimas, si tan sólo se hubiera esforzado más cuando pelearon contra los invasores aquella noche. ¿Podrían haberlo logrado? No dejaba de culparse por el suplicio que todos estaban viviendo en ese momento, si todos eran así en la otra dimensión. ¿Qué habría pasado con sus amigos? Deseaba con todo su corazón que estuvieran bien.

―Kumajuri, ¿crees que esto acabe?

Who?

Ante la respuesta tan creativa de su oso sólo atinó a suspirar, la soledad que lo envolvía resultaba extraña. Un prisionero, por así decirlo, de Alfred. Ellos no eran tan tontos, Canadá era útil, y conociendo sus habilidades jamás dejarían que estuviera solo. Los intrusos podían estar locos, pero no eran idiotas, eso lo dejaron en claro hace mucho tiempo.

Canadá se sentía angustiado por otros motivos, si bien su hermano y los demás estaban en la otra dimensión, tenía bien sabido que la resistencia de los hermanos de Inglaterra ante Arthur no fueron del todo reales. Escocia, Gales y ambas Irlanda querían que el contraparte de su hermano pensara que fueron derrotados para vigilarlo… Y algo más. Hasta ahora él y Francia eran los únicos enterados, fue muy sigiloso, y muy riesgoso.

Mientras tanto en la casa de Italia Romano, invadida por Lovino...

―Hey, Spagna , ―Lovino modelaba con descaro y burla, frente a España, jugando con su nuevo cuerpo―. ¿Crees que este cuerpo me hace ver gordo?

No hubo más respuesta que una risa fingida. España apenas le prestaba atención a Lovino, en su mente estaba presente a todo momento el deseo de que aquella pesadilla terminase, a pesar de su permanente optimismo tenía la tristeza de saber que muchos de sus compañeros y compañeras naciones sufrían en ese preciso momento.

En casa de Italia del Norte, ahora ocupada por Feliciano ocurría otro tipo de situaciones junto con Kiku y Ludwig.

―¡Oye! ¡Ludwig! ―Llamó con molestia Feliciano ―. ¿Dónde está mi navaja nueva?

―¿Y por qué putas voy a saber eso yo? ―Decía sin apartar la vista de sus armas de fuego, dándoles mantenimiento.

―La dejé aquí y eres el último que entró en la casa.

Kiku, al lado de Ludwig, limpiaba su katana. Y ante el enojo del italiano preguntó con simple seriedad: ―¿No se te ha ocurrido pensar que el antiguo dueño de esta casa probablemente tenía empleados que le ayudaran a hacer el maldito aseo?

―¿Y eso qué tiene que ver?

―Que alguien haya cogido tu tonta navaja.

―No.

Ludwig preguntó esta vez: ―¿Seguro?

―Lud, Kiku, queridos, aquí ya no hay empleados.

Ludwig alzó una ceja y le preguntó qué había hecho con ellos. La respuesta que obtuvo fue la risa de alguien que acaba de hacer una travesura. Ludwig se alzó de hombros y Kiku ni siquiera le prestó atención. Feliciano tenía ideas raras para jugar con la gente, los empleados bien podían haber sido traumatizados física o mentalmente, asesinados o simplemente espantados con alguna acción que denotara el desequilibrio mental de Feliciano. De todas formas, no les podría importar menos lo que les hubiera ocurrido.

En casa de Estados Unidos, ocupada por Alfred, Arthur estaba de visita. Este último con gesto cantarín y alegre llamó a su compañero:

―Alfie, ¿quieres comer pasteles?

El otro se encontraba haciendo pesas, sudando el cuerpo ajeno.

―Imbécil, te dije que no me llamaras así.

―Sólo uno, es la hora del té.

―¿No ves que estoy haciendo ejercicio? ¡Mira este estúpido cuerpo, tengo que ponerlo en forma para mí! ―Porque para Alfred el cuerpo de Estados Unidos no tenía suficiente musculatura.

―Vamos, no es para tanto hahaha, además el cambio de ropa también te hace ver diferente.

―Lo dice el que combina un estúpido moño verde con rosa chillante.

―No es estúpido, Al, ―y continuó con lamento: ―Además tú todavía puedes teñirte el cabello, yo no puedo tener mis hermosos ojos todavía.

―Ajá, ve a torturar al francesucho y déjame en paz.

―¿Te refieres a Francia? Yeah! No he jugado con él en un rato hahaha. ―Arthur dejó el pastelillo en una mesa y salió saltando para luego volver a su casa y buscar a Francia. Aunque al llegar se arrepintió y optó por jugar otra vez con sus hermanitos nuevos.

...


Notas: El tiempo se distorsionó cuando los países fueron arrojados a la otra dimensión, por eso no calza el tiempo que llevaban en 2P con respecto al tiempo que los invasores habían vivido en 1P haciendo estragos. Irlanda del Norte era parte de la República de Irlanda. Cuando este último se independizó, Úlster fue el que permaneció siendo nación constituyente del Reino Unido. Por ese motivo nosotras utilizamos a ambos como si fueran mellizos, aunque Irlanda ya no pertenezca al Reino Unido.

Mon Dieu: Dios mío

Non: No

Who?: ¿Quién?

Spagna: España

Yeah!: ¡Sí!