Quiero agradecer a aquellas personas que leen mi fanfic. También a aquellos que se toman la molestia de escribir un review me dan ánimos para seguir escribiendo. :)
Los personajes (excepto Honey, ella es inventada por mi mente) no son míos, pertenecen a Masami Kuramada y Shiori Teshirogi.
Capítulo X
Extrañar.
"Se sintió orgulloso y feliz entonces: feliz de estar con ella, orgulloso de su gracia y su porte señorial. Pero ahora, después de reavivar tantos recuerdos, el primer contacto con su cuerpo, armonioso y extraño y perfumado, produjo en él un agudo latido de lujuria."- James Joyce
"Después de descansar un momento te levantas, permitiéndome contemplar completamente la belleza única que posees y que no he podido encontrar en nadie más. Me siento recargándome en la cabecera de mi cama para observarte recoger las partes de la armadura de Piscis que hace unas horas yo te había quitado... Como en otras ocasiones. Después de tantos encuentros me es imposible recordar cuando fue la primera vez que accediste a mi propuesta y mucho menos cuando decidiste repetirla. Te miro sin recibir atención alguna de tu parte, bufo y cruzo mis brazos detrás de mi nuca... No sé a partir de que momento comenzó a agradarme la idea de ser el único en tener tu atención... Ahora que lo pienso, tú eres el único hombre con el que he estado. Claro, he tenido sexo con muchas mujeres pero tú eres el único hombre... ¿Por qué? ¿Es que acaso...? Paso una mano por mi rostro cayendo en cuenta de lo que esta pasando por mi mente. Volteo hacia la cajonera que está a un costado y una rosa blanca llama mi atención... Es imposible... Es estúpido.
─ ¿Qué hace esto aquí?─ sujeto el objeto en mi mano y juego con ella entre mis dedos.
─ La traje conmigo─ respondes virando mientras colocas la última parte de la armadura.
─ Por un momento creí que la habías traído como regalo.
─ ¿Tendría eso algo de malo?.
Esa pregunta me descoloca, intercambias una mirada conmigo y entiendo que hablas con sinceridad. Dejo la rosa en el colchón y me incorporo sin molestarme en cubrirme.
─ Desde el principio dejé las cosas en claro, nada de sentimentalismos.
─ ¿A qué le temes, DM? ─ me preguntas en un tono que me hace creer que te has indignado.
─ Yo no le tengo miedo a nada─ me coloco frente a ti desafiante, molesto por tu ofensa─. Conozco lugares tan tenebrosos que resulta imposible que alguien como tú logre asustarme.
Me percato del desprecio que desprenden tus ojos, pero aún así yo no puedo dejar mi rabia... ¿Por qué tienes que arruinarlo? Pasas por un lado de mí sin decir más, comprendo que aquí ha terminado todo entre los dos... No puedo lograr describir lo que estoy sintiendo ante esa idea.
─ Afrodita─ te nombro girando para encontrarme con mi cuarto vacío... Me he tardado demasiado. Miro aquella rosa blanca que yacía sobre mi cama, el último recuerdo que tendría de ti. Evidentemente tu ya tenías intención de dejarme y siendo así yo... yo no tengo ninguna intención de seguirte".
Había aprovechado la oportunidad ofrecida por Kanon para ir a revisar los alrededores del establecimiento, después de inspeccionar el callejón y buscar más pistas en el bote de basura en el que encontró el saco de su maestro, decidió dirigirse al vacío estacionamiento. Analizaba el área donde permanecieron los automóviles la noche anterior sin obtener nada, echó un vistazo al resto del terreno encontrando así una puerta trasera que conducía al interior de la tienda. Se dirigía hacia ella cuando un fuerte agarre por el hombro detuvo sus pasos.
─ ¿Buscas algo?─ Mu miró al peliazul que lo había sujetado, interfiriendo de esa manera con su búsqueda.
─ En efecto─ meneó suavemente su hombro para deshacerse de la mano de Saga─. Te estaba buscando.
─ ¿De verdad?─ levantó una ceja incrédulo.
─ Quiero saber si la invitación que me hiciste aún sigue en pie─ el ariano trataba de mantenerse en control a pesar de que su corazón le latía con fuerza y rapidez─. Entendería si tú...
─ Por supuesto─ contestó antes de que el pelilila se arrepintiera. Además, después de todo, a él se le asignó deshacerse de ese caballero─. ¿Cuándo te gustaría?
─ Estaba pensando en mañana─ sabía que sonaba apresurado, a pesar de que era la primera vez que invitaba a alguien a una cita, pero no tenía tiempo que perder.
─ Me parece, ¿paso por ti a las tres de la tarde?
─ Claro─ respondió un poco incómodo─. Entonces, hasta mañana─ se despidió al sentir la presencia del otro gemelo salir de la tienda. Caminó con emociones encontradas... Emociones que estaba enterrando dentro de sí desde hace mucho tiempo, tanto que las creía desaparecidas.
─ ¿Lo encontraste?─ Kanon lo trajo de nuevo al mundo real.
─ Sí─ se limitó a decir con la esperanza de que el geminiano no preguntara detalles del asunto─. ¿Hallaste algo en ese video?
─ No. Shion no volvió a ese lugar después de que nos dejó.
…
El sol se ocultaba con el paso del tiempo haciendo más notoria la silueta de su hermana en el cielo. Se podía escuchar con claridad como las copas de los árboles eran meneadas por el viento que, aunque no era violento, le erizaba la piel a cualquier persona.
La melena rubia que esperaba fuera de la mansión era agitada por la acción del mismo. Shaka optó por sujetarlo con su mano mientras le abrían la entrada, aunque para su punto de vista ya se estaban tardando.
─ Shaka─ lo nombró Aioria en cuanto abrió la puerta de la casa.
─ Buenas tardes─ colocó su cabello de nuevo en su sitio─. ¿Me permite pasar?─ preguntó al percatarse de que el león no se recuperaba de la impresión.
─ Sí, claro─ sacudió su cabeza para hacerse reaccionar y pensar con claridad... Esa era la oportunidad que él esperaba. Después de que el invitado pasara lo condujo hasta la sala sabiendo que estaba desolada y así conseguiría un poco de privacidad para ambos─. ¿En qué puedo ayudarte?
─ He venido para preguntar sobre la salud de la señorita que fue herida durante la fiesta─ mintió mientras aceptaba la invitación para sentarse del griego─. Mis compañeros y yo quedamos muy preocupados respecto al asunto.
─ Ella está mejorando, no tienen nada de que preocuparse. Si sigue así pronto estará como si nada de eso hubiese ocurrido─ informó sometiendo al rubio a un minucioso escrutinio que no paso desapercibido─. La verdad, me alegra que seas tú quien haya venido─ se levantó de su asiento para poder aproximarse a Shaka quien, intuyendo las intenciones del castaño, se disponía a incorporarse cuando Aioria lo empujó contra el sofá, colocando una mano su hombro y la otra en su rostro para evitar que se fuera. Rozó los labios del virginiano con los suyos haciendo que sexto custodio le permitiera contemplar sus azules iris─. Mírame a los ojos y dime que no me reconoces─ ambas miradas se encontraron por un instante, respirando el aliento del otro. Estaban tan cerca que las situaciones del pasado se hicieron presentes agitando a los dos... Estaban tan cerca que Shaka se encontraba dispuesto a aceptar a Aioria como muchas otras veces lo había hecho.
─ ¿Shaka?─ el santo de Leo y e de Virgo dirigieron su vista al caballero que los interrumpía.
─ No es un buen momento para que hayan llegado─ bufó el castaño tras el regreso de Kanon y Mu.
─ Descuiden─ se libró del quinto custodio y se incorporó─. Ya me tengo que retirar.
─ Espera, si Aioria y tú tenían un asunto que resolver...─ se apresuró a decir el ariano comprendiendo que había arruinado la oportunidad de su compañero para regresarle la memoria al rubio─. No fue nuestra intención interrumpir─ se disculpó al notar que Kanon no se disponía a pronunciar palabra alguna.
El Santo de Virgo pasó por su lado restándole importancia a los comentarios de Mu, lo único que le preocupaba era la reacción del geminiano ante la situación. Trataba de fingir que se sentía apenado por la escena que protagonizó y se apresuraba a ir aunque él sabía que eso no sucedería pues la tarea que se le había asignado necesitaba ser llevada a cabo desde adentro. Un estruendo lo hizo virar, después de eso todo ocurrió muy rápido... el ventanal roto... sus tres compañeros yendo hacia su dirección... su cuerpo atravesado por una flecha dorada.
…
La oscura noche había invadido ya el cielo, todo el drama que causó el ataque contra Shaka ya había quedado en el pasado, su herida no había sido de gravedad y ahora estaba recuperándose siendo cuidado por el otro Santo de Virgo. Algunos caballeros fueron asignados a resguardar la habitación donde permanecía Atenea y a otros se les permitió descansar para suplir a sus compañeros al salir el sol.
─ ¿Es necesario que estés aquí?─ preguntó Milo mientras encendía una lámpara para iluminar moderadamente su habitación.
─ Por supuesto─ respondió Dégel quitándose la armadura de Acuario─. ¿O acaso crees que él no aprovechará la distracción de todos para acercarse a ti?
─ El punto es que... ¿Qué haces?─ dejó de despojarse de su armadura para centrarse en pecho desnudo de su compañero─. No quiero que piense que me acuesto contigo─ aclaró mientras se disponía a buscar ropa cómoda. Por su parte, el acuariano esperaba pacientemente junto al marco de la entrada haciendo caso omiso del reclamo del escorpión.
Después de escuchar unos golpes en la puerta, Milo se apresuró a terminar de vestirse para atender al llamado pero Dégel se adelantó.
─ Buenas noches─ saludó impidiendo que Camus viera al interior del cuarto.
─ ¿Está Milo?─ preguntó tratando de restarle importancia a la escasez de ropa de quien le abría, aunque no pudo evitar que su presencia le causara cierto desagrado.
─ Me disculpo pero se encuentra ocupado─ informó logrando el efecto que deseaba en su sucesor.
─ Entonces, con permiso─ dirigió una mirada fulminante a su predecesor antes de que éste le cerrara la puerta.
─ Espero que esto funcione─ se recargó en un mueble tratando de invocar la paciencia y tranquilidad que nunca había tenido.
─ Lo hará, así que no desperdicies esta oportunidad. Sabes... ─ comenzó a buscar algo con que cubrirse─. La mente puede olvidar pero el cuerpo... el cuerpo extraña─ aseguró mientras lo veía con anhelo, deseando volverse a encontrar pronto con Kardia.
…
El silencio de la noche, le permitía al Santo de Piscis escuchar con toda claridad los pasos de alguien que se acercaba para interrumpir su tranquilidad. Él se encontraba en la cocina, sufriendo para sus adentros, preparando un té para poder merendar. Vació con cuidado el contenido caliente de la tetera a una taza que había colocado en la mesa central, disfrutando del aroma que emanaba el líquido, que no era el más dulce de todos pero lo ayudaría a tranquilizarse.
─ ¿También te mandaron a descansar?─ DM arribó al lugar encendiendo la luz, haciendo que su armadura y la de Albafica resplandecieran iluminadas por la fuente artificial─. ¿O aún estás mal?─ el tono del cangrejo era burlón y venía acompañado de una sonrisa malévola.
─ Estoy bien─ Albafica le miró severo tratando de evitar caer en las provocaciones del otro.
─ No me malentiendas─ se colocó frente al pez recargando los codos en la mesa que los separaba, aún mirándolo sonriente─. Aunque las relaciones entre dos hombres no me interesan─ aseguró mientras miraba alrededor en busca de algo comestible─. Si es sólo sexo esta bien... es divertido─ se enfocó en los ojos del doceavo santo─. Pero tener algo sentimental es estúpido─ frenó un momento esperando una respuesta que no llegaba─. Por eso, si quieres otra opción aquí estoy─ caminó hasta unos panes colocados cerca de la estufa─ De todas formas soy su sucesor─ volteó de manera brusca el rostro de Albafica para observarlo a la cara─. Puedo ver lo que el vio en ti... posees una belleza que hasta una mujer envidiaría.
Albafica sujetó del cuello a DM y lo empujó con fuerza hacia el refrigerador, apresándolo contra él. El de cáncer, por su parte, tiró el pequeño pan al suelo para tratar de apartar el brazo del peliazul.
─ Escucha─ dejó de lado su tranquilidad y encaró al cangrejo─. Podrás ser su sucesor pero no eres ni la mitad de hombre de lo que era Manigoldo─ lo liberó con brusquedad─. Y si no eres capaz de encontrar y apreciar la verdadera belleza de lo que te rodea deberías preguntarte quién realmente es el estúpido─ salió de la cocina dejando su té y apagando la luz a su paso.
...
Los dos santos que ahora se encargaban de vigilar el descanso de Shaka habían decidido dejar la habitación en penumbra para que sólo la luz de la luna velara por el sueño del rubio. El susodicho permanecía acostado en la cama, cubierto con una ligera manta para que el peso no le ocasionara dolor en la herida, la cual ya había sido atendida y vendada. Asmita se encontraba al lado de la cabecera sentado en la silla del mismo color chocolate que el resto del inmobiliario, mientras que Hasgard veía por la ventana lo alrededores, alerta, por si ocurriese otro ataque.
─ ¿Por qué atacar a uno de los suyos?─ preguntó apartando un poco más la oscura cortina─. ¿Ahora que traman?
─ No lo sé─ Asmita se incorporó y se dirigió al tocador donde yacía la flecha dorada manchada con la sangre de Shaka─. Pero sin duda es obra del otro Santo de Sagitario, no creo que tengan a alguien más con tan buena puntería.
─ Sísifo me comentó que disparó una flecha contra alguien que se aproximaba a la habitación de Atenea─ se retiró de la ventana y se acercó para observar la flecha─. Así la consiguieron ellos.
─ Es ilógico que nos quieran hacer creer que fue Sísifo el que lo hirió. Con esto sólo demostraron que Apolo y Artemisa tampoco nos atacaron.
─ Fueron ellos... Ellos son el enemigo.
─ En efecto, pero no podemos acabarlos.
─ Mientras tratamos de hacerlos recordar, no sabemos que cosas le estén haciendo a Shion─ dijo con tristeza─. Ni siquiera sabemos si sigue con vida, los dos santos que fueron a investigar aquel lugar reportaron que no encontraron nada.
─ No podemos perder la paciencia si queremos salir victoriosos de esta situación─ recordó colocando por un momento su mano en la hombrera de la armadura de Tauro, aún sabiendo que no era del agrado del toro, posteriormente, regresó a su asiento.
─ Regreso en un momento─ dijo el de Tauro después de un instante de silencio─. ¿Se te ofrece algo de comer?─ preguntó educadamente, abriendo la puerta de la habitación.
─No, gracias─ Aldebarán cerró la puerta al salir dejando solos a los dos de Virgo─. ¿Por qué estás aquí?
─Tengo una misión que cumplir─ respondió Shaka sin dejar su estado de letargo.
─Entonces, ¿por qué te atacaron? ¿Acaso...?
─No─ respondió sabiendo lo que el otro le preguntaría─. Me atacaron porque me tenía que quedar aquí para cumplir con mi tarea... Tengo que acabar con el Caballero de Géminis, Kanon. Puede que incluso en estos momentos él ya lo sospeche.
─Pero él... lo necesitamos─ recordó─ Deuteros no puede hacer uso de todo su cosmos.
─Aquí hay otro Santo de Géminis que nos podría ayudar.
─Aspros─ murmuró Asmita, consciente del riesgo que implicaba esa idea.
…
Posiblemente la mitad de los santos mandados a descansar ya estarían durmiendo a esa hora. Él se había levantado de la cama y salido de su habitación resignado a no poder dormir, pues la situación con Camus lo tenía inquieto. Bajó por la escalera con cuidado para evitar caerse debido a la falta de luz, se disponía a dirigirse a la cocina pero al distinguir una presencia en la sala se detuvo.
─ Buenas noches, Milo─ saludó Camus desde la oscura estancia. El escorpión tuvo que agudizar la vista para poder verlo, sentado en el sillón que daba de frente y, debido al destello proveniente de un objeto de cristal en su mano, pudo suponer que tenía una copa─. ¿Te gustaría tomar algo conmigo?
─ ¿Estás bien?─ preguntó mientras acortaba la distancia, con cada paso que daba podía sentir el frío viento, proveniente del ventanal roto, erizarle la piel y, como siempre, eso no le afectaba al francés.
─ Sabes Milo, a veces las emociones me sobrepasan─ dijo incorporándose─. Creí que me darías una oportunidad de demostrarte que te quiero, pero tú…─ lo señaló─. Tú te estás revolcando con ese─ dio un sorbo a su bebida.
─ Estás ebrio─ expuso su conclusión con un aire de decepción en su voz.
─ Te equivocas─ dejó el objeto de vidrio en una de las mesitas─. Nunca te daré el gusto de verme así─ colocó su rostro cerca del griego para que constatara la verdad.
─ Supongo que tu cuerpo ha creado cierta resistencia al vino... Aun así te sigue gustando mucho─ tomó la copa y aspiró un poco del aroma siendo vigilado por el galo.
─ Milo─ el aludido lo observó─ ¿Qué significó nuestra relación para ti?─ preguntó, siguiendo con la versión del escorpión, y agradeció por la falta de luz, pues el otro así no notaría el sonrojo que sentía formarse en su rostro.
─ Tú lo sabes─ comenzó pero cayó en cuenta de que no era así─. Todo... No tienes idea de lo mucho que te amo... te amaba─ corrigió con rapidez tratando de mostrar la indiferencia que había acordado con Dégel─. Cuando moriste a manos de tu pupilo no pude sacarme de la cabeza que yo era el causante por dejarlo vivir─ depositó la copa de nuevo en la mesita─. Y cuando reviviste por obra de Hades...─ acarició una mejilla francesa con delicadeza sintiendo como su contacto lograba estremecer a Camus─. No pude confiar en ti... Y ahora...─ lo abrazó acercándolo por completo, pidiendo interiormente que el acuariano no se alejara.
Camus se sorprendió por la acción y, a pesar de que su mente le pedía alejarse, él inexplicablemente disfrutaba de ese contacto… disfrutaba de esa sensación electrizante recorrer su cuerpo. Cerró sus ojos y rodeó la cintura griega con sus brazos... su cuerpo había traicionado a su mente. Milo es fuego, como le advirtieron... Un fuego que ya lo estaba consumiendo.
─ ¿Me darás esa oportunidad?─ preguntó sin apartarse─. Dégel no es mejor que yo─ ese nombre hizo a Milo caer en cuenta de lo que estaba haciendo y se separó con sutileza del otro.
─ No puedo prometerte nada─ respondió consciente del plan de Camus─. ¿Me das un poco?─ señaló la botella ubicada en otra pequeña mesa.
Camus asintió y juntó sus labios con los de Milo, permitiendo que éste degustara del vino impregnado en su boca. No le daba tregua al escorpión, lo empujó al sofá y comenzó a besarlo con más urgencia... Le demostraría que estaba enamorado de él y no de Dégel... Quitó la camisa del griego.
─ Camus─ nombró cuando el mencionado dejó en libertad a sus labios, aunque no pasó mucho para que volvieran a ser prisioneros del francés.
El galo se deshizo de su camisa y la arrojó a un lado para después dirigirse al cuello de Milo... Porque en ese punto ya no podía importarle menos su misión... Quería al escorpión de cierto modo, podía sentirlo cada vez que él tocaba su cuerpo y no permitiría que nadie lo apartara de él.
Nota: al parecer se eliminaron los cuatro primeros capítulos de la historia, no sabía que se tenían que estar editando, soy muy nueva en esto :( Trataré de volverlos a subir sin alterar el orden de la historia. De nuevo, gracias por leer.
