Capítulo 4: Envueltos en problemas

La dimensión 2P, era un mundo que realmente llegaba a ser caótico. Aunque claro, se podía sobrevivir con esfuerzos y para muchos, con costumbre y experiencia o simplemente porque era la forma de vida. Las ex naciones lo comprobaban cada segundo que pasaban ahí, extrañando más y más su hogar y compañeros.

Luego de que Alemania, Inglaterra, Japón, Iván y Yao lograran salir de la balacera con un innovador método llamado: "Usa un auto como escudo y cuando estés lejos lánzalo sin piedad contra los agresores" se encontraron con otras personas aparentemente desequilibradas. Aunque estos parecían ser más tranquilos…al menos de cierta perspectiva. Porque no eran unos jóvenes cualesquiera, tampoco eran muchachos pasando juntos la tarde como jóvenes comunes. No, ellos se veían como si realizaran una especie de rito para alguna deidad. Y estos jóvenes eran amables con los extranjeros.

Dear friends, come here!

Yeah! In this moment we are making more friends!

Extraña forma de dirigirse a unos desconocidos, decirles que están haciendo amigos… Algo inusual y llamativo que sorprendió a las ex naciones del otro mundo.

―¿Acaso están…? ―Comenzó Inglaterra.

―Sí ―respondió Yao con simpleza.

Alemania, asombrado de la escena, preguntó mirándolos con el rabillo del ojo: ―¿Invocan demonios en media calle?

―¿Ustedes no? ―Preguntó Iván, más como burla que por otra cosa.

―Por supuesto que no ―respondió de inmediato el británico—. First Parallel no es nada parecido a este lugar.

Japón, al ver más de un dibujo raro alrededor de ellos, murmuró: ―¿Esto es una broma, acaso?

―Si lo fuera estuviera carcajeándome ―respondió Yao, al apresurar el paso junto con Iván, quien les advirtió a los demás: ―Y sugiero que no los miren más y nos sigan al correr.

―¿Por qué dice eso? ―preguntó Japón.

―Porque quieren usarnos como ofrenda en su estúpido ritual ―respondió el chino.

―Y no vamos a perder el tiempo con ellos ―terminó de decir Iván, comenzando a correr con su compañero.

Al volver la vista varios de los jóvenes estaban de pie, y con perfecta coordinación comenzaron a seguirlos pausadamente, luego más rápido y más rápido. Los cinco, sin pensarlo un segundo, salieron corriendo para evitar lidiar con esos muchachos. Por un momento sintieron una punzada de terror.

Por un lado los nativos del lugar se notaban más tranquilos con respecto a la situación, pero no se podía decir los mismo de los extranjeros atrapados en cuerpos ajenos. Tan desesperadas estaban las ex naciones, que corrían aunque ya no se les persiguiera, hasta que chocaron con una cara conocida.

Enseguida Inglaterra fue abrazado por Estados Unidos que le gritaba lo mucho que lo extrañó.

―Suél-tame… Me estás…asfixian-do... ―Decía el británico entre los brazos de este, entonces el azabache estadounidense lo fue soltando poco a poco.

El sentimiento de alivio los invadió, ahora estaban juntos nuevamente. Aunque los problemas todavía los tenía enganchados. Alemania, preocupado, exclamó al ver a los hermanos italianos: ―¡¿Qu-Qué le pasó a Italia?!

Romano, con la misma angustia, respondió: ―No ha despertado, maldita sea.

―Debe ser un efecto secundario ―murmuró Inglaterra, mirándolo detenidamente ―. Lastimosamente no tengo suficiente energía como para ayudarlo.

―¿A qué te refieres con eso? Es mi hermano de quien hablamos, ¿no tienes pociones o esas mierdas para ayudarlo?

―Si las tuviera te las daría, pero no es así.

―Romano, por favor cálmese ―sugirió Japón al verlo tan alterado.

―¡¿Tú cómo quieres que me calme si mi estúpido hermano menor está inconsciente?! ¡Suficiente tengo con estar atrapado en este maldito cuerpo!

―Sí, ―fastidiado, Alemania le contestó rápidamente ―. Y nosotros también, además recuerda que este mundo no es nuestro. Acata lo que se te ordena y punto.

Figlio di...

―¡Suficiente! ―Exclamó Inglaterra, harto, haciendo que todos lo volvieran a ver ―. No resolveremos nada peleando, así que sugiero que se calmen de una buena vez antes de que pierda la paciencia y me vuelva loco matándolos a todos. ¡¿Entendido?!

El resto guardó silencio, acatando.

―Así me gusta, ahora ―se dirigió a Matthew y los compañeros de este―. Ustedes conocen este lugar como la palma de su mano y se ofrecieron a ayudarnos. Por favor prosigan con ello.

Francis sacó un cigarrillo, aburrido y esperando a que sus compañeros hicieran algo. Iván y Yao se cruzaron de brazos mirando a Matthew, quien sonrió altivo ante lo que recién presenció. Así que con tranquilidad comentó: ―Vamos a ayudarles. Pero primero debemos hacer que se recuperen de su debilidad, por lo que iremos a buscar medicinas a una de las casas de Iván.

Dicho esto emprendieron marcha siguiendo al ruso. Alemania se ofreció para cargar al menor de los italianos, y aunque Romano debía estar cansado, éste se negó. Y además, pensando en cómo lucía él y la expresión que mostraba, nadie le discutió nada, comprendiendo su situación.

Después de caminar unas cuantas cuadras al fin llegaron a una pequeña casa ―al parecer construida de la forma más rápida, segura y sencilla posible― . Parecía que las cosas dentro de una residencia eran más tranquilas, además esa tenía alta seguridad…al menos con respecto a las humanas. Ellos no sabían que muy pronto no podrían estar en ella. Pero en el momento, las cosas no parecían ir tan mal.

Mientras tanto, en la dimensión First Parallel, se libraba una batalla en que Gales tenía una evidente desventaja. Aún no había podido bajar a los mellizos del árbol. República de Irlanda se retorcía intentando desatarse o por lo menos no perder la circulación de su pie, aunque no podía hacer mucho puesto que el líquido que lo cubría actuaba como sedante. Sin embargo Irlanda del Norte no parecía reaccionar, lo que preocupaba más al mayor.

"¿Dónde estás, Escocia?" Llamaba Gales mentalmente a su otro hermano, clamando al cielo por ayuda.

De pronto cayó, literalmente, un trueno sobre el inglés de extravagante sonrisa. Desorientado, Arthur intentaba apoyarse en algo, sin embargo Gales aprovechó aquello para derribarlo totalmente y quitarle el cuchillo con el que lo atacó enseguida.

¡Detente! ―Se escuchó la advertencia de Escocia, al llegar corriendo al lugar.

Observando lo que estaba a punto de hacer Gales, y alegrándose de haberlo detenido a tiempo, el cual detuvo el arma a centímetros del pecho del contrario de Inglaterra.

Él, acercándose a ellos, continuó: ―Si dañas los órganos vitales puede que también nuestro hermano muera.

Arthur aún estaba aturdido por lo que le acababa de pasar, confundido. Pero la experiencia y resistencia adquirida en tantos años juntados al poder obtenido en esta dimensión hizo que aquello no durara demasiado. Así que aprovechó la distracción para tomar de nuevo su arma e intentar atestar otra apuñalada a Gales. Por fortuna falló.

El castaño aprovechó el movimiento para volver a tomar el cuchillo de Arthur y alejarse de él junto con Escocia.

―Desata a los mellizos, yo me encargo de este ―dijo Escocia de manera despectiva.

En minutos, gracias al estrés y voluntad, Escocia pudo encontrar el libro de su verdadero hermano y ocultarlo con un hechizo que sólo él pudiera revertir… Luego se daría cuenta de que lo que creyó bueno sería un pequeño y grande fallo. Y no sólo eso, un minúsculo ojeo del libro que antes le llamó la atención le hizo darse cuenta de un elemento importante a la hora de enfrentarse a los intrusos.

Luego de esto, lo más rápido que pudo, corrió al patio de la casa, donde sus hermanos estaban. Al darse cuenta de la situación de sus hermanos no sintió más que furia ciega. Lo único que pensó fue en mandarle un "regalito" a Arthur.

Solisom paretrat abyssi!

Un resplandeciente rayo azulado cayó sobre el contraparte de Inglaterra. Esto le dio ventaja a Gales el cual lo derribó. Ese fue el modo en que llegó, ahora se enfrentaría a Arthur quien poseía el cuerpo de su hermano menor.

El muchacho solamente sonrió con malicia frente a él.

―Escocia, ¿tú también quieres jugar?

―¿Jugar? Oh sí, vine para jugar contigo y mis hermanos. ¡Juguemos!

En menos de un segundo su puño estaba sobre el rostro de Arthur, lanzándolo fuertemente contra una cerca, destruyéndola con el impacto. Pero el sonriente país solamente rió ante ello y se levantó como si nada, mirando fijamente a Escocia.

Hahaha. Veo que quieres jugar un poco rudo ―alzó sus brazos, en dirección al pelirrojo―. Ponket moir!

De inmediato, a gran velocidad, unas esferas rojizas salieron de las palmas de sus manos hacia Escocia. Quien, en un rápido movimiento de sus brazos hacia arriba, alzó de la tierra un fuerte escudo de tierra que detuvo las esferas y provocando que explotaran sobre el mismo.

―Eres un cobarde ―decía Escocia bajando el escudo y mirando con frialdad a Arthur―. Pero si quieres jugar con magia, que así sea. Ice ignis!

Dijo rápidamente alzando su mano de nuevo y apuntando al otro británico. De ella salió un rayo de una llama azul resplandeciente. Veloz e incontrolable. Antes de que Arthur pudiera reaccionar de todo fue golpeado en el brazo izquierdo. Dándole una buena herida que produjo que su brazo se hallase colgando por el daño propinado y que además retrocediera dos pasos.

Tocó su brazo, algo débil y se rió histéricamente.

―¡No te reirás después de esto, maldito bastardo!

Escocia, sin esperar nada, hizo sus puños arder en llamas y atacó a Arthur. Ira. Escocia le propinó un golpe a Arthur para elevarlo y cuando este regresaba al suelo lo golpeó de forma diagonal, haciendo que fuera arrastrado por el suelo y dejando una larga zanja de paso. Caminó hasta él rápidamente, para volverlo a golpear provocando que se hundiera más en la tierra.

Arthur se quejaba entre ahogadas risas, lo que molestaba al mayor. Pero en un determinado momento se detuvo abruptamente. Con su brazo lastimado detuvo uno de los puños de Escocia, el cual se alteró ante ello y apagó sus llamas. Le temblaba el brazo por la presión que ejercía contra la palma de Arthur. Este miró fijamente a Escocia y se rió antes de responder: ―Parece que hermanito Escocia no está jugando como se debe…

―¿Acaso tú juegas limpio, mocoso? ―Respondió sin apartarle la vista y sin darse cuenta de que quien estaba debajo de él dirigía el brazo a su pecho.

Hahaha, no lo sé. Pero sé que tú sí y tendré que hacer que respetes mis reglas en mi juego―. Sus verdes ojos mostraron por un momento un reflejo malva, lo cual perturbó a Escocia e hizo lerda su reacción―. Kaerag!

¡Aghh!

Un golpe en su pecho al decir aquella palabra y retrocedió sintiendo una fuerte corriente eléctrica recorriendo su cuerpo. Entre las risas descontroladas de Arthur, quien disfrutaba el "espectáculo" de pie frente a él, Escocia sentía como su cuerpo entero temblaba, mareándose y comenzando a tener náuseas acompañado de un fuerte dolor en el pecho y cabeza. No tardó más de dos minutos en desvanecerse en el suelo cual hoja al viento.

Antes de perder la conciencia sonrió internamente al ver a uno de sus hermanos acercarse detrás del rubio.

En la Dimensión contraria sucedía algo distinto.

Las ex naciones se encontraban en la casa de Iván e Inglaterra estaba dando la última orden a sus compañeros: ―El plan está casi listo, mañana sólo habrá que salir a buscar lo necesario para regresar a nuestro mundo.

Estos le sonrieron en respuesta. Alegres también porque Italia Veneciano estaba recuperando una apariencia normal; bueno, normal en el sentido de verse bien, ese cuerpo no concordaba con su alma. Y porque gracias a la medicina que les dieron todos se sentían algo mejor.

Sin embargo, de un ponto a otro los nativos de Second Parallel parecían haber afilado los ojos. Francis se puso en pie, tomando su arma de fuego y cargándola. Varios vieron esa reacción, preocupándose al instante.

―¿Qué pasa? ―Preguntó Japón, algo nervioso por dentro.

―Algo molesto se escuchó ―le explicó Yao.

―Rápido ―indicó Iván, tomando una tubería vieja como arma en posición ofensiva―. Matthew y Francis, ustedes distráiganlos un rato. Yao y todos ustedes, síganme; saldremos por la parte trasera.

No hubo palabras. Temor, cansancio, estrés… Matthew sacó su palo de hockey y junto con Francis y el resto se dirigían rápidamente hacia la puerta trasera de la casa, la cual era un poco larga y cuyas puertas y ventanas tenían doble seguridad manual, nada electrónico. Unas risas se escucharon desde afuera, risas que Iván y sus compañeros conocían.

―Saquen sus armas y manténganse alertas ―ordenó Yao.

―Y olvídense de sus torpes emociones ―continuó Iván―. Por más estúpido que suene, ellos huelen el miedo.

―¿Quienes? ―Preguntó Inglaterra, extrañado como el resto.

―Se puede decir que…tus otros hermanos .

Dos segundos después un estruendo se escuchó viniendo de la entrada principal de la casa. Iván estaba abriendo la puerta, los extranjeros no pudieron evitar voltearse a ver a los recién llegados mientras esperaban.

¡Ha-ha-ha! ―Exclamó un irlandés moreno de tez y cabellera morocha oscura. Su nombre era Cian, el representante de la República de Irlanda de Second Parallel―. Así que es verdad. Nuestro hermanito nos mandó un regalo desde 1P para entretenernos ―. Rió con sarcasmo en las palabras que en otra situación hasta parecerían cariñosas.

Francis y Matthew, en posición de ataque, los observaron detenidamente, con el ceño fruncido. Iván pudo abrir la puerta para que los demás salieran.

―Cian, mira. ―Dijo el otro, sonriendo con malicia. Este era moreno también, pero con el cabello lacio y largo y una cicatriz que surcaba diagonalmente la mitad de su rostro. Se trataba de Liam, el representante de Irlanda del Norte de Second Parallel― . Nuestros propios compañeros los ayudan. ¿No te parece divertido?

Iván cerró la puerta tras de sí cuando Yao y las ex naciones salieron. Encontrándose afuera empezaron a correr.

Matthew le respondió con seriedad a Liam: ―Divertido te parecerá cuando los logre encerrar en un maldito manicomio ―respondió Matthew.

―Liam, ―llamó el morocho, con un tono burlón ―. ¿Acabas de ver eso?

―No, Cian. ¿Qué?

―Matthew acaba de aparecer frente a nosotros.

―¡Wow! No lo había notado. Deberías de hacerte notar más. ¿No te parece, Matthew?

Enojo, desprecio, impaciencia ¡odio e ira! El canadiense no aguantó más la burla y en menos de dos segundos ya estaba sobre Cian, el contraparte de Irlanda.

¡Ha! ―Con una sonrisa soberbia, Liam, el contraparte de Irlanda del Norte habló: ―Parece que nos divertiremos con ustedes un rato.

Francis, respondiendo con fastidio, sacó otra arma para comenzar a atacar: ―Eso es lo que piensas.

...


Dear friends, come here!: ¡Queridos amigos, vengan aquí!

Yeah! In this moment we are making more friend!: ¡Sí! ¡En este momento estamos haciendo más amigos!

Figlio di...: Hijo de...

Ya saben que el crédito no es del todo mío, denle gracias a NyoRusJap2P por hacer un gran trabajo escribiendo conmigo esta historia. Su enlace está en mi perfil.