Hola! Como se habrán dado cuenta, se aproxima la batalla decisiva. Por eso traté de actualizar cada tercer día pero la uni y el trabajo no me dejaron. Aquí les dejo el nuevo capítulo.

Los personajes (excepto Honey) no son míos, pertenecen a Masami Kuramada y Shiori Teshirogi.


Capítulo XVII

Orden Dorada.

"El amor es eso: cuando alguien, aún conociendo tus cicatrices, se queda para besarlas."-Benjamín Griss

La diosa de cabello rubio abrió la oxidada puerta que resguardaba en su interior a tres caballeros de Atenea, se introdujo en la cárcel seguida por Shaka. Los prisioneros tenían su cara caída, lo que provocó una sonrisa triunfal en Honey por verlos en ese estado deplorable; se aproximó con cautela… Con los santos que ella resucitó no había tenido la necesidad de tomar precauciones porque esos custodios, al no tener recuerdo alguno de su poder, no podrían atacarla, pero ellos… ellos recordaban. Los tres guerreros levantaron su rostro mirando al enemigo, determinados, la rubia detuvo sus pasos al saberse observada, se sintió inquieta por aquel sentimiento que emanaban los ojos de los prisioneros.

Deuteros fue el primero en romper con las ataduras a las que había sido confinado desde su resurrección, seguido de Kardia; Regulus, por su parte, al escuchar el sonido de las cadenas rompiéndose se incorporó con agilidad. La diosa se encontraba atónita, ya que esas cadenas se las había robado al mismo Hefestos y eran incapaces de romperse, incluso para un dios, al menos que alguien los soltara… Viró hacia donde yacía el de Virgo haciendo aparecer una de las dagas plateadas, Shaka, anticipándose a la reacción, se transportó apareciendo junto a sus compañeros.

─ Ya veo─ susurró mirando al cuarteto, comprendiendo que Shaka había recuperado sus recuerdos─. ¡Los liberaste mientras descansaba!─ gritó furiosa arrojando el arma hacia ellos, quienes lograron esquivarla.

─ ¡Seis Samsara!─ atacó el santo de Virgo.

─ ¡Estúpido!─ un campo de energía apareció rodeando a la diosa protegiéndola del ataque lanzado por Shaka─. ¡Yo vengo del mismo Inframundo!─ sonrió sádicamente mientras extendía sus brazos emergiendo de estos un polvo grisáceo que comenzaba a invadir la prisión.

─ ¡Kān!─ la defensa del rubio apareció, protegiendo a sus compañeros y a él.

─ Eso puede funcionar con tus débiles compañeros, ¡pero no conmigo!─ arrojó una esfera de energía negra, logrando penetrar la protección de los santos, impactando en sus objetivos. Los cuatro caballeros se levantaron con dificultad tras el ataque, el polvo que invadió el cuarto comenzó a rodear el cuerpo de los custodios adhiriéndose a ellos como si fueran sanguijuelas robándoles poco a poco la capacidad de moverse─. ¡Este lugar será su tumba!

─ ¡Rayo relámpago!─ contraatacó Regulus sorprendiendo a Honey quien, al haber quitado su protección, tuvo que esquivar el ataque. Kardia aprovechó la distracción creada por el león y empujó a Shaka hacia Deuteros, quien lo abrazó con fuerza ya que el rubio trataba de liberarse.

─ Así que… ¿débiles?─ murmuró con su característica sonrisa mostrando su dentadura, a pesar de que su cuerpo se encontraba hirviendo viéndose reflejado en el sudor que cubría su cuerpo─. ¡Haz que no me arrepienta!─ se dirigió hacia la rubia haciendo arder su cosmos.

─ ¡Espera!─ gritó Shaka tratando de deshacer el agarre que el geminiano sostenía sobre él.

─ ¡Otra dimensión!─ invocó su poder cuando el santo de Leo se encontró a su lado.

Scarlet Needle Katakeo!" fue lo último que escucharon los tres santos, después un gran estruendo invadió sus oídos. Defteros soltó a Shaka al llegar a su destino, un grande y hermoso salón de baile que el rubio pudo reconocer fácilmente, no necesitó mucho para comprender lo ocurrido.

─ ¡Shaka!─ gritó el de Escorpio, acercándose a toda prisa junto con sus otros compañeros, asumiendo que su llegada había ocasionado el esplendor.

─ ¿Qué ocurrió? ¿Dónde está Kardia?─ cuestionó Dégel al encontrarlos en ese lugar y no prisioneros junto con el escorpión, como los había visto. Fue Deuteros quien rompió, meditando sus siguientes palabras.

─ Kardia recuperó su memoria, pero…─ dudó, aunque en los rostros de todos era notorio que podían imaginar lo que venía después─. Murió.

El silencio reinó. Los presentes esperaban una respuesta del santo de Acuario pues en el Santuario del siglo XVIII, fue evidente que la relación que sostenía con Kardia era más que una simple amistad, y no porque Dégel no se esforzase en ocultarla sino porque el escorpión se esforzaba aún más en dejarlos en evidencia. Lo mismo ocurrió con Albafica y Manigoldo, dos relaciones que podían divertir a toda la orden.

─ ¿Saga?─ preguntó Regulus, confundido por la presencia del mencionado en el lugar.

─ Nos está ayudando, caballero─ informó Mu a su nuevo compañero.

─ ¿También él?─ el de Leo señaló al otro acuariano, quien bajó de su habitación después de escuchar el ruido ocasionado por la llegada de los tres caballeros.

─ Estamos tratando de que recuerde su vida como el guardián de Acuario─ comentó Sisifo.

─ Eso es un peligro para Atenea─ observó Deuteros.

─ No es así, está de nuestro lado─ defendió el escorpión.

─ ¿En serio?─ Saga levantó su ceja intrigado por la revelación─. ¿Contarás todo lo que sabes?─ la atención de los caballeros se enfocó en Camus después de la pregunta hecha por el de Géminis.

─ Lo haré─ respondió con firmeza sin incomodarse ante el cuestionamiento del griego.

...

Estrelló la puerta con rabia, entrando a la habitación que compartía con el patriarca del Santuario de Atenea; su diosa le había comunicado del escape de los santos, entre ellos Shaka, y de la batalla que sostuvo con Kardia, quien la había herido gravemente aunque, como era de esperarse, ella salió victoriosa. El sonido del golpe hizo que Shion se incorporara del suelo al que permanecía encadenado, sabiendo la razón del enojo del castaño, reconociendo ese momento como el que había estado esperando.

─ ¡Ya deja de fingir!─ gritó colérico─. Sé perfectamente que puedes librarte de esas cadenas porque al contrario de las otras, son comunes.

El patriarca no se sorprendió ante el comentario, al contrario, se había estado preguntando cuándo su compañero se lo reprocharía. Elevó un poco su cosmos deshaciendo las ataduras al instante.

─ ¿Por qué?─ cuestionó el de Libra observando todos los rastros que sus golpes habían dejado en el torso desnudo del otro─. ¿Por qué dejaste que te hiciera eso si podías defenderte? ¿Cómo me descubriste?─ siguió más sereno.

─ Tú, aquella noche, me llamaste "carnero"─ confesó mientras eliminaba la distancia que existía entre los dos─. Jamás me llamaste de ese modo.

─ ¡Déjate de bromas!─ dirigió un golpe hacia el rostro de Shion, pero éste le sujetó el brazo con fuerza.

─ Dejé que me golpearas sólo por una razón─ le miró con firmeza─. Hacerles creer a todos ustedes que me tenías bajo control, mientras en secreto cuidaba de mis compañeros que se encontraban aquí─ soltó el brazo de Dohko─. Les hice creer que si Camus se quedaba en aquella casa y trataba de seducir a Aioria, sería sencillo provocar una disputa entre toda la Orden Dorada; cuando en verdad, sólo de esta forma, Milo le pediría ayuda a Dégel, por la amistad que surgió entre ellos durante la estadía en el Santuario, para elaborar un plan que le devolvería su memoria a Camus ya que él siempre fue muy reservado jamás se daría cuenta de sus sentimientos sin algo de ayuda─ comenzó a explicar sus razones─. Fui yo quien los convencí de ir a la fiesta esa noche, haciéndoles creer que obtendrían información del enemigo, cuando sabía que Albafica de Piscis estaría custodiando los alrededores sólo bastaría un sencillo encuentro con Manigoldo para que él lo recordara.

─ Murió─ recordó sonriendo con malicia.

─ Confieso que su muerte temprana no era parte de mis planes pero cumplió con su deber para con Atenea─ dijo, borrando el gesto de los labios del castaño─. También los convencí de que Kanon era un obstáculo para su objetivo, por lo que mandaron a Shaka a terminar con su vida; para mí, mejor opción no pudieron escoger, en ese entonces Shaka había recobrado sus memorias y ya tenía contacto conmigo... Tanto los santos de Virgo como los de Géminis son necesarios para un plan que salvaría a todos los santos caídos por lo que, en cuanto noté que Shaka volvió a ser el mismo, le comenté de este plan. Él se encargó de hacérselo saber a Kanon y Asmita, y este último a Deuteros... Pero necesitaba que Kanon desapareciera para que él pudiese cumplir con algo que tenía en mente y que me hizo saber a través del cosmos.

─ ¿Quieres decir que él...?

─ En efecto. Es por esa razón que Shaka no le entregó la daga a su diosa y le hizo creer que los otros santos se apoderaron del arma─ el patriarca notó cómo se hacía cada vez más evidente la rabia en su compañero─. Fuiste tú quien me pidió las razones, termina de escucharlas─ dijo Shion, aún sosteniendo el encuentro de miradas─. Al desaparecer Kanon, era necesario otro santo de Géminis para evitar que Deuteros usara el suyo por completo, Saga fue el indicado. Al ser yo quien sugirió cual de tus compañeros debía de asesinar a uno de los míos, estaba consciente que Mu se encontraba bajo la mira del geminiano... Él se encargaría de convencer a Saga de creer en ellos y en Atenea, fue más sencillo de lo previsto gracias a la doble personalidad que padece─sonrió satisfecho─. Pero, mientras esto ocurría, le dije a Shaka que presionara a Asmita para hablar con Aspros éste, al enterarse que su hermano ya estaba llevando a cabo nuestro plan, se sentiría traicionado y querría terminar con su gemelo, ocasionándole la muerte en este lugar... él y su carácter eran un problema para la misión─ explicó─. Los convencí de necesitar a Niké para asegurar la victoria y que sólo Aioros sería capaz de conseguirlo. Esa fue mi fachada para que él pudiera ser el de antes y por casualidad, El Cid también consiguió recuperarse.

─ Pero fallaste, ellos están muertos─ escupió enojado al sentirse burlado.

─ En cierto modo, todo se salió de mis manos, fueron muchas muertes pero...─ tomó aire al acercarse a lo inevitable─. Pude transportar sus cuerpos a un sitio seguro y pude rescatar a mis tres compañeros─ Dohko lo miró sorprendido─. Shaka me comentó de las cadenas de Hefestos con las que los mantenían prisioneros y que el asesinato de ellos se realizaría a la brevedad. Sé que sólo un arma del mismo dios podía abrirlas, por lo que robé la daga de Hefestos que, curiosamente, tú tenías─ señaló al objeto plateado con grabado color bronce que permanecía en la mesita junto a Dohko─. Mientras te encontrabas ausente, bajé hasta esa prisión y abrí las ataduras... Yo los liberé.

─ Entiendo─ susurró con una respiración pesada a causa del coraje─. Entonces...

Un rápido movimiento de su brazo fue lo que necesitó el de Libra para agarrar un puñal que guardaba en su pantalón y encajarlo en el ariano, quien recibió el ataque con una sonrisa melancólica. Dohko lo sujetó del hombro para hacer más profunda la mortal herida.

─ Lástima que no pudiste salvarte─ extrajo el objeto y dejó caer a Shion de rodillas mientras se tocaba la herida.

─ Tal vez… a mí no… pero tú...─ pronunciaba con dificultad a causa del dolor y la pérdida de sangre─. Me odias, ¿verdad?─ preguntó dirigiendo una húmeda mirada al de Libra, un par de lágrimas cayeron y posteriormente, le siguió su vacío cuerpo.

"Y es que tal vez… sólo tal vez, en otra vida, seré capaz de mantenerte a mi lado" podía escuchar ese pensamiento dentro de su mente. Se arrodilló junto al cadáver del peliverde mientras soportaba el fuerte dolor, físico y mental, que lo invadía.

Llenó la habitación con sus lamentos por minutos que sabían a eternidad, se levantó dispuesto a seguir en ese lugar y de engañar a aquella diosa que lo había hecho cometer tal acto.

...

Saga se dejaba guiar por aquel que portaba la armadura de Aries hasta la habitación asignada para su estadía en ese lugar. Se detuvo frente a una de las puertas del lado derecho del pasillo, imitando al pelilila.

─ Este será tu dormitorio─ indicó girando para quedar cara a cara con el de Géminis─. No hagas nada sospechoso, te estaremos vigilando─ advirtió dispuesto a marcharse pero la mano de Saga se apoderó de una de sus muñecas impidiéndole seguir─. ¿Qué ocurre?

─ ¿No confías en mí?─ cuestionó con una mirada herida, Mu lo observó sorprendido por la pregunta─. Se me ordenó matarte─ confesó liberando al ariano─. No pude hacerlo─ dijo, tomándolo por la nuca juntando sus labios en un beso.

Mu trataba de romper con ese contacto pero el otro brazo griego lo rodeó por la cintura, impidiéndole cualquier intento por alejarse. La unión se daba lenta y, aunque al principio el primer custodio se resistió, terminó correspondiendo al gesto. Rodeó con sus brazos el cuello de Saga, aferrándose a él como si tratara de evitar que otra vez desapareciera; ya no le importaba lo que el gemelo había hecho, sólo quería dejarse llevar por esos sentimientos que intentó reprimir por mucho tiempo. El tercer custodio rompió el beso entre quejidos, preocupando a su acompañante.

─ Mu─ dijo, mientras recargaba su cabeza en el hombro del aludido. Ahora recordaba todas las cosas por las que tenía que disculparse, entre ellas la muerte del Patriarca, lamentablemente había algo de mayor importancia─. ¿Podrías indicarme dónde se encuentra Shaka?─ preguntó, sacando su rostro del escondite, percatándose de la tristeza que se apoderó de los ojos del ariano.

...

Mientras la mayoría de los santos sostenían una conversación con Camus, Shaka y Deuteros se habían reunido en la habitación de Asmita; el dueño permanecía dormido en la cama, cubierto con una sábana blanca y con su cabello esparcido por el lecho. Su sucesor había colocado una silla a su lado donde yacía sentado mientras sostenía una mano del otro rubio entre las suyas, el cosmos de Shaka emergía cubriendo a los dos con el brillo dorado que poseía.

─ Estará bien─ susurró para el de Géminis aún manteniendo sus ojos cerrados─. ¿Cómo te encuentras?─ le cuestionó a su acompañante que permanecía sentado en la alfombra, y es que, a pesar de que el interrogado no lo dijera, el rubio podía percatarse de su preocupación.

─ Ahora que no apaciguan mi cosmos estaré bien, mi tarea no es tan pesada como la de ustedes─ respondió, mirando a la persona que era su amante, unos golpes en la puerta le hicieron dirigir su atención a ésta─. Pasa─ autorizó reconociendo a la persona del otro lado. Con el permiso del geminiano, Saga se adentró en la habitación.

─ ¿Qué se te ofrece, Saga?─ preguntó el rubio.

─ Vengo a ofrecerles mi ayuda.

─ ¿Tu ayuda? ¿Por qué crees que la necesitamos?─ indagó Deuteros poniéndose en pie.

─ Yo los vi─ pronunció el intruso, ganando la atención de los dos santos─. Vi los cuerpos de los caballeros en el bosque, ocultos bajo una ilusión─ Shaka abrió sus ojos ante la confesión─. Si yo pude observalos, es evidente que Hécate también lo hará, esa ilusión se está debilitando y yo puedo ayudarlos.

─ ¿A qué se debe tu ofrecimiento?─ cuestionó el otro de Géminis al no confiar en Saga.

─ En el pasado hice mucho daño─ miró a Shaka buscando una aprobación a sus palabras─. Quiero reparar el daño.

─ En efecto, Saga tiene sus antecedentes pero necesitamos de sus habilidades─ dijo el rubio a un no muy convencido Deuteros.

─ De acuerdo─ aceptó consciente de que no había otra opción.

─ Los cuerpos que viste en el bosque, como podrás suponerlo, son de los santos muertos en el transcurso de esta pelea. En esa brecha que presenciaste no corre el tiempo, se podría decir que es "otra dimensión" en la que el tiempo está detenido, es la técnica de Defteros contenida por mi cosmos; incluso, en ocasiones, pareciera que el cosmos de Atenea nos ayudara─ explicó cerrando sus ojos para concentrar de mejor manera su energía en el cuerpo que resguardaba─. De esa manera evitamos que sus cuerpos se deterioren pero, aún así, necesitan de energía para seguir en óptimas condiciones, Asmita se encarga de eso aunque, como puedes observar, alimentar nueve cuerpos con su cosmos es demasiado para él.

─ ¿Nueve cuerpos?─ susurró tratando de asimilar la información proporcionada por el de Virgo─. ¿Cómo es que pudieron juntar a todos si algunos murieron muy lejos de este sitio?

─ Sólo ir por los cuerpos de Aldebarán, El Cid, Aioros, Shura y Aspros fue una cuestión a analizar─ respondió Deuteros─. Recibimos ayuda de Shion... del Patriarca─ corrigió─. El los llevó conmigo para poder mandarlos a esa dimensión.

─ Yo me encargué de los cuerpos de Aioria, Death Mask y Afrodita─ continuó el de Virgo─. Asmita nos apoyó con el cuerpo de Manigoldo, al ser el único que no fue herido por una de las dagas, la misma Hécate tuvo que recolectar su alma; el plan se hubiera arruinado, antes de comenzar, si hubiese sentido mi presencia o la de Shion.

─ Asi que, al finalizar la batalla, ustedes sólo necesitarían el cinturón de Hécate para revivir a sus compañeros─ concluyó Saga.

─ Lamentablemente, hay uno al que no pudimos salvar─ recordó el hermano de Aspros─. Perdimos a Kardia en su enfrentamiento contra la diosa─ dijo con impotencia.

─ ¿Podemos contar contigo?─ preguntó Shaka mirando de nuevo a su compañero.

─ ¿Para mantener una ilusión?

─ No─ contestó el rubio─. Antes, Defteros no era capaz de sostener por completo la ilusión porque dormían su cosmos, pero ahora es distinto─ le aseguró─. Queremos que vayas a la pelea y traigas las esferas que contienen las almas de nuestros compañeros.

─ De acuerdo─ aceptó la misión viendo en ella una nueva oportunidad.


Espero se haya entendido la explicación de Shion, trate de hacerla lo más clara posible pero no estoy segura de haberlo logrado jajaja

En este capítulo, Saga y Dohko recuperaron sus recuerdos así que ya sólo falta Camus. Sigan leyendo. Gracias 3