Siento la tardanza! Pero, como ya es el final, lo estaba escribiendo de corrido todos los capítulos para que no se me escapará nada XD.
Y entre problemas con mi equipo, tareas extensas y un bloqueo de escritor...
De todos modos, aunque ya los tengo escritos, voy a sacarlos de poco a poco, para poder darles sus revisiones ;).
Así que, como siempre, muchísimas gracias a los que siguen, a los que tienen marcada como favorita y a los que dejáis sus reviews...los voy a extrañar :'( pero bueno, con suerte y me ánimo a hacer otro fic :D
Uff...
Shingeki no kyojin le pertenece a Hajime Isayama
Y sin más comentarios, les dejo el capítulo :D
Capítulo 10
Tormenta.
Armin POV
El último viaje de nuestra generación había empezado aproximadamente hacia una hora.
Por una extraña razón del destino, estábamos de camino a un lugar que muchos de nosotros frecuentábamos simplemente por ser un deporte nacional, y siendo chicos, este sitio, era especialmente frecuente, incluso más, que una salida al cine.
El ambiente del camión no podía ser más distinto al del inicio, ( La mayor parte del cambio, había sido ocasionado por que Christa, había abordado en nuestro camión) otra gran parte, sin duda era el pesimismo que había flotando por todo camión, al, tener como asesor de este, nuestro último viaje como generación, a un destino totalmente fuera de extraordinario, al profesor Rivaille.
El corto tiempo en el que todos abordo nos alegrábamos de haber un escogido un destino nacional a no menos de 20 km de nuestras casas, (Por lo de Christa) Había acabado.
Y ahora a menos de treinta minutos de nuestro destino, todos queríamos bajar del autobús a liberar el estrés y revolcarnos en la nieve.
Parecía que sólo una persona, no lamentaba el rumbo que había tomado nuestro viaje.
No solo, porque se había sentado junto a la chica más parecida a un ángel en todo Europa, si no que, en vista de los hechos contemplados con anterioridad, observaba sin que nada lo desconcertase y sacara de su analítica mirada al profesor de Francés.
Desde hacía algunos días, había notado un patrón que unía en acciones a cuatro personas, dos de las cuales, estaban presentes conmigo en el camión.
Las otras dos, parecían tener una idea más formada sobre los hechos que habían estado ocurriendo.
La profesora Hanji, parecía, hacer que estos acontecimientos tuvieran lugar.
Mikasa en cambio, parecía que trataba de evitarlos con un rango de éxito mínimo en comparación de los accidentes que provocaba la profesora Hanji.
Y los sujetos que estaban envueltos en estas escenas armadas con maestría por Hanji, eran Eren y el recién nombrado profesor.
El primero, (Eren) parecía que lo habían involucrado de manera forzosa.
El segundo, (el profesor) era afectado por estos hechos planeados de una manera que parecía accidental, y de manera aleatoria.
El resultado era, la interacción entre estos dos últimos sujetos, volviendo al primero una persona extremadamente torpe y descuidada de su aspecto, y al segundo, quien lo reprende por no ser más cuidadoso.
Y precisamente estos dos... Quienes desde el primer momento en que se vieron, demostraron cierto grado de... Reconocimiento..
El reconocimiento de el profesor, extremadamente mayor al de mi amigo y exactamente igual al de Mikasa al encontrarse por primera vez con este.
Analizando todos estos datos, no podía evitar sacar una conclusión extremadamente ridícula, que era secundada por una pregunta que en su momento le había contestado a Eren, y negaba mis resultados.
Si Mikasa realmente conocía a Rivaille de antes, debió haber sido cuando ella tenía dos años y su familia había decido pasar ( y solamente eso) por Francia para ir a España a disfrutar del mejor clima de todo Europa de vacaciones de invierno.
Eso, lo sabía porque, unos años más tarde, escuche mientras esperaba que Eren se arreglará para ir a pescar al lago, las largas charlas que se no podía evitar dar el padre de Eren.
-...ah.. Y cuando tengamos más tiempo incluso podrías unirte a nuestras vacaciones, Armin, la vez que fuimos a España, los gemelos tenían sólo unos años, y para evitar el frío de la estación, tomamos unas vacaciones en Granada... Y esta vez, en lugar de sólo pasar por Francia, hasta podríamos quedarnos una temporada en París, no lo crees Armin?-
Por supuesto, que no tenía sentido que una niña de dos años, conociera a lo que debía ser un adolescente de 13, 14 o 15 años...
Y que además, se pelearan, y se odiarán a muerte en las horas que debieron pasar en Francia.
Y que recordarán esos supuestos acontecimientos tras 16 años...
Mikasa misma había negado conocer de antes al profesor cuando se lo había preguntado...
Hmm...mmm...
Darle vueltas a estos asuntos, y además ir en un camión de subida a una montaña, me mareaba demasiado, así que, si tanto se conocían o no, como si este paseo sólo era la última fase de los planes de la profesora Hanji, o como si no, lo dejaría para después, pues esos asuntos, me daban dolor de cabeza, momentáneamente.
Y nada se podía hacer.
Además El analizar todo era mi culpa, era parte de lo que era. Suponía, que habría sido así desde siempre.
Levi POV
Hacia un frío asqueroso.
Ni siquiera mi equipo térmico profesional de montañismo, evitaba que el frío me llegara a los huesos.
Y ahí estaba yo, seguramente con pinta de estúpido de lo gordo que me veía con mis 3 suéteres parado junto a esa panda de estúpidos niños, gozando de lo lindo como tarados drogados, de la nieve, la cual les llamaba de manera hipnótica a pesar de que me encontraba presente esperando que el vigilante de la entrada confirmara conmigo la visita de un grupo de alumnos, que habían reservado cabañas para una noche.
Con las manos desnudas amoldaban sus bolas de nieve y las preparaban para lanzar.
Sin lugar a dudas, no comprendía a los alemanes.
¿Qué tenía de divertido el perder los dedos por frío?
O, morir de hipotermia.
Aunque parecía traerlos sin cuidado.
Los verdes ojos de Eren, que en un principio se había negado a participar en la batalla, relucían de emoción al ser participe de la misma.
Gire mis ojos de la escena, no podía permitirme ser tan voluble.
Siguieron aventandose y amontonandose tras la nieve como idiotas, hasta a que un tarado ( Springer) erró su tiro y tuvo la mala fortuna de que me diera en la cara.
Hubo un silencio sepulcral en el cual todos esperaban mi reacción.
Busque con el rabillo del ojo a Eren, interesado en ver si las divertidas reacciones de las que había hecho gala en el pasado, aún seguían plasmandose en su rostro.
Su semblante, tenía aquella aquella rígida postura que adoptaba en aquel entonces, cuando yo pasaba por delante suyo.
Y sus ojos culpables, buscaban algo en la entrañable blancura de la nieve.
Mi reacción sorprendentemente, no fue tan mala. Tal vez, era nostalgia.
Con mis manos protegidas por unos guantes increíblemente gruesos, recogí una bola de nieve que fue a impactar con fuerza en la cara de Springer, que por el golpe, cayo de espaldas, incrustandose unos cuantos centímetros en la capa blanquecina.
Tras aquella pausa en donde todos temían lo peor, volvió el orden a las filas.
El guardia que con desesperante lentitud, apenas confirmaba nuestra reservación, por fin nos hizo señas de que podíamos pasar.
Pasamos por enfrente de las tiendas y los puesto se de venta de camino hacia las Cabañas.
Para mi sorpresa, Los chicos saludaron con familiaridad desconcertante a los empleados de una tienda donde rentaban esquíes. Seguro eran amigos...
Y ahí estaba Eren, hablando con peculiar alegría a su amigo Armin. Este último, lo miraba un poco con desconfianza como si sospechase de algo.
En fin.
¿ porqué rayos había buscado ver durante todo el mal nacido viaje los orbes de aquel condenado mocoso?
Estaba condenado mi viaje a ser un grano del culo.
Eren POV.
Me estaba mirando.
Había sentido sus miradas como pequeñas cuchillas sobre ni nuca, traspasándole, y eso me estaba poniendo de los nervios.
Eso, y la suma de todos los acontecimientos me estaba sacando de la línea de combate.
Armin, no paraba de lanzarme miradas extrañas, como si esperase que saliera corriendo desnudo de un momento a otro, Hanji, en la posición en la que me había dejado, y la nueva interrogante que rondaba mi cabeza, cortesía de Christa, hacia que este viaje de supuesta relajación fuera la culminación de mi estrés.
Acomode mi maleta en el cuarto que me había tocado compartir con Armin, y me senté en el borde de la cama.
La cabaña donde estábamos destinados a pasar la noche, se dividía en varios cuartitos, con camas gemelas. Los 16 alumnos que formábamos el grupo de varones, dormíamos en la misma cabaña. El profesor, dormiría en un dormitorio solo.
Ese dato, proporcionado por Armin, en cuanto le pregunte que tipo de cabaña había sido reservada, llego como dato curioso.
Ah!, y Christa, tenía reservado un cuarto en el resort para turistas que había en el parque.
En ese instante mi compañero, terminaba de guardar sus cosas en el cajón del pequeño mueble con el que contaba la habitación.
-Bueno Eren, voy a buscar que me renten los esquíes de siempre, ya sabes... También le gustan mucho a Connie, debería ir a ganárselos, así que me voy- término de decir Armin mientras salía del cuarto.
Las órdenes habían sido estrictas.
Llegaríamos a la cabaña, desempacaríamos, e iríamos a congelarnos el culo en la nieve.
Por supuesto que Armin había sido el más veloz, los esquíes que buscaba acaparar, los había utilizado ya por muchos años, de hecho, le habíamos enseñado Mikasa y yo, a esquiar en ese mismísimo equipo; los palos con los cuales gozaba ese kit, se anclaban con una adherencia increíble a la nieve.
Yo no tenía tanta prisa, cualquier equipo vendría bien.
De hecho, el salir de la confortable cabaña era algo en aquel momento un poco desalentador.
Termine por acostarme y mirar al techo.
Los pasos de mis compañeros sonaban en el pasillo, saliendo a la renta del equipo.
Pero no me apetecía moverme.
Deje que mi cuerpo reposara holgazanamente sobre el colchón y seguí ahí tendido hasta que no se escucho sonido en el interior de la cabaña.
El rústico estilo de la cabaña, me ponía extraño, quizá.. Hasta algo nostálgico.
Y sin darme cuenta me quede dormido.
Cuando desperté, la mañana había terminado, eran pasadas las doce, y, seguramente estaría muerto en cuestión de minutos.
Las órdenes del tenien.. Profesor, habían sido claras, dejar las cosas y salir.
Recorrí apurado los pasillos de la cabaña, como si me persiguiera el diablo, ya no había nadie ( obviamente) y tampoco se veían en cerca de la primera pista para esquiar.
Aún más apresurado, entré a la tienda de renta, y me calce los esquíes.
Mi corazón se escuchaba en mis oídos, como una de esas escandalosas canciones que Jean gustaba de oír.
Cuando termine de ponerme el equipo, pase como el rayo las zonas alimenticias que había en el parque, di un rodeo de las otra tiendas de deportes y llegue a la zona de pistas. Busque con la mirada perdida hacia arriba de la montaña la ubicación de la pista en donde podrían estar mis compañeros.
Y de reojo, le vi.
Estaba en la zona de principiantes, aferrado a esas barandas que no hacían nada más que entorpecer el avance de aprendizaje de quien quisiera aprender.
Se veía molesto, y no supe si debía acercarme.
Su pequeño cuerpo (ejem..) estaba haciendo el esfuerzo de mantener la postura correcta sobre los esquíes, y sus maldiciones, a pesar de ser más que un murmullo, el viento las traía en perfecto estado hasta mis oídos.
Se dio cuenta en seguida de que había alguien observando. Y alzó su fiera mirada para enfrentarla con mis ojos.
Me acerque despacio.
No sabía si estaba haciendo lo correcto al.. Acercarme de repente.
Pero él, solo adopto una postura desafiante y espero, ( supongo porque no sabía como moverse) a mi llegada cerca de las barandas.
Cuando estuve lo suficientemente cerca de el, me detuve.
El ambiente era incómodo, en parte porque el seguía en aquella rara postura y yo, estaba sólo.
dime que no estuviste haciendo guarradas desde tan temprano en la mañana Jeager.- fue lo primero que dijo cuando decidió romper aquel ambiente.
No, yo, me quede dormido...- su ceño se frunció una micra y su semblante se hizo más rígido., aprovechando a que seguía pensando como insultarme, me acerque aún más y le pregunte...- Profesor... Será que... Acaso... No sabe esquiar?- había metido el dedo en la llaga, lo supe porque casi pude escuchar su orgullo rompiendose.
Eso no te importa, mocoso.- sentenció mientras, para darme la contraria, trataba de avanzar lejos de la baranda. Eso solo provoco que casi se cayera, pero su equilibrio impecable lo mantuvo erguido.- bueno- empezó a decir- ya en la tarde te diré tu castigo, ahora, largate en busca de tu grupo de... De tu grupo- término de decir mientras cruzaba los brazos para dar un mayor énfasis en sus palabras.
Le mire con detenimiento, su piel marfileña, sonrojada por el viento y la nieve fría, sus ojos, fríos y grises, y su actitud...
Podría haberme quedado embobado todo el día viéndole como estaba.
Sonreí, mientras pensaba...
¿Sería lo demasiado imprudente y...suicida?
Me acerque más a el y mi sugerencia salió de mis labios con una imprudente necesidad.
Todo lo que rondaba en la cabeza se puso de acuerdo para que yo pudiera pronunciar...
Levi POV
- Profesor... Quiere.. Querría que le enseñará a esquiar?-
La voz del mocoso taladró mis oídos. Mientras que mi corazón solo parecía interesado en bombear más sangre a mi rostro.
Me encontraba en una situación de mierda.
Aprovechando que TODOS los estúpidos niñatos se habían largado a la pista de expertos, había decidido aprender a esquiar.
Lo que no había esperado jamás, era, que precisamente tuviera que encontrarme Eren en esa situación.
Y menos había esperado que mi estúpida boca contestara por sí sola.
En ese momento, me encontraba bajando la ladera, a una buena velocidad, al lado de un entusiasta Eren que sonreía atontado.
-aprendió muy rápido Profesor!- decía impresionado.- es usted muy hábil! Quizá hasta podríamos ir cambiando de pista...
La verdad, era que él, había sido mucho más útil que el libro de instrucciones que traía en el bolsillo acerca de como usar el equipo de esquí, y la rapidez de mi aprendizaje se debía en parte a la dedicación de Eren de enseñarme las posturas correctas.
Sentí como la sangre se acumulaba en mis orejas.
Había sido algo humillante el que el mocoso me enseñara, y el tenerlo tan cerca...
-..yo me tarde varios días en poder recorrer esta pista como usted lo esta haciendo ahora...-seguía diciendo a un lado mío.
Ignore su cháchara para concentrarme en esquivar un montículo.
-...y Mikasa también aprendió muy rápido,en tan sólo medio día, había logrado aventajar a la señora que se ofreció a enseñarnos - seguía diciendo.- la verdad, es que...
Tsk.
Así que su perro guardián (su hermana) era igual de hábil en esta vida?.
Eren interrumpió su monólogo al ver que mi ceño se fruncía, irritado.
-profesor...- su voz se escuchaba como si tanteara el terreno.
-que quieres, mocoso?- pregunte, encarandolo.
Me miro algo cohibido, pero no se amedrento, y mi mente recapitulo con rapidez, como, en el pasado, habían sucedido tantas escenas parecidas a esta, donde, sus ojos conservaban la firmeza que lo empujarían a seguir hablando.
Sentí una punzada en el estómago.
-profesor... Yo... Nos conocemos de antes?- la pregunta seguramente fue inconciente y mi reacción no debió ser tan emocional pero en aquel momento, fue como un golpe bajo.
Muchos recuerdos pasaron atravesando mis ojos , enfatizando aquellos en los que la situación era estúpidamente sentimental.
Tenerlo a un lado mío, con exactamente la misma actitud del pasado, fue demasiado.
Cambie mi postura y acelere, dejándolo atrás muy rápidamente, mientras mi mente me jugaba malas pasadas.
"Y si le dijeras en este momento... Tal vez te recordaría, no?" " deberías decirle la verdad" "es obvio que si le contaras, te consideraría un loco" "realmente crees que vale la pena?" " Después de todo lo que paso... El simplemente decidió olvidarte no?"
-pro! Profesor!, cuidado!- escuche un grito ahogado a mis espaldas, pero no fui lo suficientemente rápido para evadir el árbol que alzaba al frente mío.
Un golpe sordo y frío a mi alrededor era lo que sentía cuando unas manos me sacaron temblorosamente del montículo de nieve que había creado al impactar con el árbol.
-se encuentra bien? Lo siento, no pensé que no llegará a esquivarlo y cuando vi... Ya estaba a unos instantes de...- su voz, con un patético tono de preocupación, llenó mis oídos, sus brazos, alrededor mío, no notaban que estaban siendo demasiado bienvenidos.
oye, mocoso, te importaría dejar de abrazarme como una de tus patéticas muñecas?- le interrumpí, haciéndole consciente de que debería dejar de hacerlo. Pero, en lugar de soltarme, su abrazo se afianzó más alrededor de mis hombros y mi cabeza se hundió inevitablemente entre su cuello.
Oye...- fue mi patética réplica a sus acciones antes de que fuera interrumpido.
Profesor...- dijo mientras colocaba su rostro sobre mi pelo, y aspiraba con fuerza.
Mis músculos se tensaron al instante.
Esto se estaba saliendo de control.
Empece a empujar su cuerpo lejos del mío, cuando sus brazos me soltaron para que pudiera alzar mi cabeza y fijar mis ojos en los suyos.
-ya lo entiendo.- murmuro para si mientras clavaba su mirada en la mía, dejándome inmóvil, en un momento de expectación estúpida.- profesor- dijo recuperando así la claridad y firmeza que su voz tuvo en sus últimos momentos.
-Profesor Levi, creo...- dudo de sus palabras, pero su voz tambaleante sólo duro un instante, para arrancar con más firmeza- creo que me he enamorado de usted.
O no.
Eso estaba mal.
Fije mi mirada en las escarpadas montañas y recorrí la vista con pesar.
El interior de la cabaña, estaba cálido y casi todos los alumnos estaban ahí reunidos.
Y él, entre ellos que faltaban. La nieve que caía sobre el centro de esquí, se volvía más intensa, y hacia reflejo a mis pensamientos.
Mi mente rememoro aquel episodio, con una tortuosa lentitud...
-... creo que estoy enamorado de usted...- dijo mientras acercaba su rostro para posar sus labios en los míos.
El contacto solo duro un momento.
El tiempo suficiente para hacerme reaccionar.
Había bajado la guardia.
Con un movimiento empuje a Eren lo bastante lejos y fuerte, para que pudiera levantarme y mirarle desde una posición vertical.
Lo había dejado hundido en la nieve e impactado contra el árbol de a lado.
Se sacudió la nieve que le había quedado en los ojos para verme sin ningún remordimiento.
Sin ningún recuerdo.
Mi rabia se volvió lo suficientemente grande para nublar mi vista.
que crees que estas haciendo mocoso?- sin esperar respuesta, avance hacia el para darle un golpe en el estómago, lo suficientemente fuerte para lograr sacarle el aliento. Su respuesta me dejo descolocado.
Confesándome, profe..- no llego a terminar su frase, de di otro golpe que lo dejo aturdido en la misma posición de antes.
Serás imbécil?- repliqué enfadado, pero no sabía con quien exactamente, ¿conmigo? ¿Con el? ¿Con su hermana?- quien demonios te crees Eren?- saqué mi rabia del fondo.
Yo... Profesor, yo.. Siento que nos conocemos de antes.., de algún lado...- sus palabras actuaron como un detonante en mis oídos.
Pues sabes que? No lo hacemos!- grite,- y hubiera sido mejor no habernos conocido nunca!
Mis últimas palabras habían frenado mi rabieta para enfocarme en los pensamiento que había tenido desde que le volví a ver... Quizás.. Hubiera sido lo mejor... Pero desde cuando el destino hacia caso a las plegarias?
Siempre eran oídos sordos, y siempre eran vidas las que cobraba.
Volví mi mirada a Eren que seguía debajo de la capa de nieve.
Y mi pulso se detuvo.
Tenía una mirada descompuesta, y fija sobre la blanca nieve.
No parecía estar haciendo caso a mi rabieta, y algo dentro de él, parecía haberse quebrado.
Me quede estático en espera de algún movimiento suyo.
Y cuando lo hizo no puede reaccionar ante sus palabras.
-Teniente, jamás, jamás, diga eso en su vida.- dijo mientras se levantaba y corría internandose en el bosque que cubría las faldas de la montaña.
Estaba de pie, con la vista clavada en el fuego, cuando llego el último grupo de alumnos.
Gire sobre mi eje con rapidez, para verificar lo mi mente con anticipación se había negado a creer.
El no estaba.
-uff! Creímos que no llegábamos a la cabaña!- escuchaba en el fondo la conversación de mis alumnos.- allá en la pista de snowboard, la tormenta ya se estaba desatando...
-si, y Christa todavía no bajaba de la ladera, fue muy emocionante!-
Jean, no habrás visto de casualidad...-
Profesor- escuche la voz de Armin a mis espadas- Eren no está aquí.
Y afuera la tormenta se había desatado.
Waaaaaaa! Siento dejaros en suspenso! Pero... Jajaj!, es una herramienta a explotar cuando uno escribe un fic!
No se cuando volveré, probablemente me tarde un rato, pero quiero que sepan que no abandonare. ;)
