Capitulo 4: Príncipe Kyle y Ryan herido

Era una mañana algo fría y nublada.

-Kyle, por decima vez, ordena tu habitación-le dijo Horatio, perdiendo poco a poco la paciencia con su hijo

-¡No es la decima vez que me lo dices! Es cómo…sólo la segunda vez-se quejo el niño

-no lo creo, ya hemos perdido la cuenta. Ordena de una buena vez tu habitación-dijo su madre

-la tengo ordenada…a mi modo-se excuso el pequeño

-¡Tienes la ropa y los juguetes tirados por todos lados! ¿A eso le llamas "orden"?-dijo H, molesto

-sí, así encuentro más rápido las cosas-dijo Kyle, desafiante

-no es la manera. Limpia ese basurero de una vez-dijo Horatio, enfadado

-¡No es un basurero! Es Kyle Lands-lo corrigió Kyle, enojado porque su padre no pudiera respetar sus fantasías

-okey, rey Kyle, ordene su habitación porque nosotros no lo haremos-dijo su madre, siguiendole el juego

-fue culpa de los orangutanes, querían piojos-dijo Kyle, señalando a sus animales de peluche

-¿Piojos?-repitio Horatio, riendo

-sí, pensaron que podían encontrarlos en la ropa. Y luego pasaron corriendo los guepardos y desordenaron más-dijo Kyle, señalando ahora a tres guepardos de peluche

-ya veo, ¿Y quien va a ordenar todo este desastre?-dijo Cielo, levantando una ceja

-mis sirvientes, Jule y June-dijo Kyle, ahora señalando a una jirafa y a un elefante de peluche

-no creo que ellos dos puedan con todos. Su alteza tendrá que moverse y ordenar él solito-dijo Horatio, sonriendo

-¡No! Los reyes dan órdenes, nadie le da órdenes a él-dijo Kyle, molesto

-lo lamento, pero por ahora, sólo eres un príncipe en esta casa…sin contar tu habitación. Frank puede ayudarte-dijo Horatio, viendo que su amigo Frank estaba tomando un café en el pasillo de la casa

-¡No necesito a un viejo gordinflon y pelón para manejar mi reino!-espeto Kyle

-nada de palabrotas, Kyle-lo reprendió Horatio

-no dije ninguna mala palabra-dijo Kyle, enseñandole los dientes como un perro agresivo

-Frank, ¿Podrías ayudar a Kyle a ordenar su habitación? Es un verdadero chiquero-dijo Cielo, mirando a Frank Tripp

-claro, vamos, Kyle-dijo Frank, que había escuchado algo de la conversación

-¡Okey! Pero yo soy el rey de mi habitación, ¿Entendido?-dijo Kyle, zapateando camino a su habitación

-no lo creo, sólo eres un príncipe, pequeñito. Limpiar tu habitación es una regla de la casa de los reyes, tu padre y tu madre-dijo Frank, mirándolo

-cuando sea rey, será lo primero que cancele-dijo Kyle, sonriendose

-no lo creo-

-oye, tienes que obedecerme en todo-dijo Kyle, tocandole la panza

-¡Todavía no! Y con una actitud así, me temo que vas a ser un rey bastante patético-le dijo Frank, molesto

-yo no lo creo así-dijo Kyle, sonriendo con picardía y comenzó a cantar –poderoso rey seré. Sin oposición-

-pues yo nunca he visto un rey que no tenga corona-dijo Frank, erizandole el pelo

-nunca ha habido nadie así, seré la sensación…observa como grito, yo te causo un gran ¡TEMOR!-canto Kyle, tirando al suelo a su "tío"

-pues no parece nada excepcional-dijo Frank, limpiandose el sudor y se dio cuenta de que la toalla estaba sucia

-¡Yo quisiera ya ser un rey!-canto Kyle, con alegría. Y su prima Rebecca, que estaba en la casa junto a su hermano mellizo y sus padres, se le unío.

-piense bien y verá que aun le falta mucho, alteza-le dijo Frank, con el dedo índice

-nadie que me diga-comenzó a cantar Kyle

-bueno, cuando dije que…-dijo Frank, Rebecca le saco la lengua y él se giro a verla

-lo que debo hacer-

Ahora Kyle le estaba haciendo burla

-¡Nadie que me diga…!-exclamo Kyle, cuando Frank se giro a mirarlo

-¡…Cómo debo ser!-cantaron, al unisono, los dos primos mientras corrían hacia el baño

-¡Viene aquí!-le grito Frank a Kyle

-libre de correr seré-canto el niño

-bueno, definitivamente eso no-dijo Frank, serio y siguiendolos

-todo lo que quiera haré-

-usted y yo tenemos que, de cara a cara hablar-le dijo Frank, molesto

-mira nada más, al rey que quiere aconsejar-le dijo Kyle, mirando como se estrellaba contra una pared

-si este es el rumbo que llevamos, yo no voy. Lejos me voy de Florida, no me voy a quedar-dijo Frank, sobandose la cara –el chico cada día esta más mal-

-¡Yo quisiera ya ser un rey!-canto Kyle, caminando por el pasillo con su prima Becky –miren por aquí, miren por acá-canto Kyle, y Rex y Logan, los perros de Horatio y Ryan, tiraron a Frank y caminaron arriba de él –donde me vean, ¡Seré una estrella!-

-¡Aun no!-grito Frank, levantandose del suelo

-¡Quiero ya ser el rey! ¡Quiero ya ser el rey! ¡Quiero yaaaaa…ser el rey!-canto, con fuerza, Kyle. Cuando de pronto la cara seria de su tío Eric lo hizo frenar bruscamente

-¿No deberías estar limpiando?-le dijo, molesto

-jejejeje, sí, ya iba-dijo Kyle, nervioso

-estos niños-se quejo Frank, mientras Calleigh le daba una bolsa con hielo para su cara que ahora estaba con moretones.

Todo el equipo había ido a la casa de Horatio para cenar. Además, querían celebrar que habían cumplido algunos años de estar en equipo.

-ve a ordenar tu habitación, Kyle. Ahora nadie te va a ayudar-le dijo Horatio, enfadado

-¡No es justo!-se quejo Kyle, y se fue dando pisotones a su dormitorio.

Hizo bastante poco limpiandola, pero sus padres lo aceptaron. Y le advirtieron que si no continuaba limpiando al día siguiente, le quitarían la computadora.

En eso, en medio de la cena, los CSI recibieron una llamada

-¡Se suponía que ibamos a cenar juntos!-se quejo Sherlyn

-lo siento-dijo Ryan, afligido

-está bien, sólo te pido que vuelvas con vida, ¿Si?-le dijo Sherlyn, dándole un beso en la mejilla. Él asintió con la cabeza y se despidió de sus hijos, su sobrino y de Cielo.

Todos se despidieron y fueron a investigar un supuesto homicidio doble.

En eso, un hombre apareció de adentro de un armario y le disparo a Ryan en el brazo.

Pudieron detenerlo, a decir verdad, Horatio lo mato de un disparo en la frente. Y llevaron al hospital a Ryan.

-bien, Sr. Wolfe, le recetaré algunos analgesicos y antibioticos. Y debería estar bien en tres semanas, aproximadamente-le dijo el doctor, terminando de ponerle un cabestrillo a su brazo izquierdo

-¡¿Tres semanas?! ¡¿Y que diablos estaré haciendo todo ese tiempo?!-exclamo Ryan, frustrado

-no podrá ir al trabajo, eso se lo aseguro. Ni escribir-dijo el doctor, levantando las cejas

-¡No me diga!-grito Ryan, con ironía. El doctor le tocó un poco el brazo, adrede, y lo hizo chillar del dolor

-tienes licencia de lesionado por un mes. Nada de armas, guantes de latex, hisopos, sangre o cadaveres para ti por 28 días-le dijo el doctor, con severidad

-no es justo. No ha sido para tanto. Quiero decir, sí, es mi brazo izquierdo y yo soy zurdo. Pero…-

-pero nada, Ryan. Tengo que ir a atender a otro paciente, espera a la enfermera-le dijo el doctor, retirandose del lugar

-espero que no me pongan una aguja en el trasero, porque me enfadare-murmuro Ryan

-buenas noches, hermanito-dijo Diane Wolfe, entrando en el consultorio

-¿Qué haces tú aquí?-gruño Ryan, ya que ella era su hermana mayor

-me dejaron ser enfermara por un año. Deje un poco de lado el ser pediatra. Y ahora tendré que ponerte una vacuna-

-¡Ni soñarlo! Tú no me vas a tocar, estúpida-le espeto Ryan

-¡¿Cómo me llamaste?! Eres un desagradecido. Ven para acá. No te había visto así desde que tenías seis años-le dijo Diane, sosteniendolo suavemente por la nuca

-¡Diane, sueltame! No me voy a poner una inyección. No me interesa que seas mi hermana, no me bajaré los pantalones enfrente de ti-dijo Ryan, notablemente avergonzado

-no es una inyección, menso. Pero si quieres, puedo darte una. Quieto-le dijo Diane, limpiandole el brazo derecho

-no puedes hacerme esto-dijo Ryan, rompiendo a llorar

-¡Ryan! Van a venir tus hijos o tus sobrinos y te van a encontrar llorando-lo trato de chantajear su hermana

-y yo les diré que es porque eres mala…buaaaa…-

-mala las polainas. Esto es por tu salud, señorito-dijo Diane, comenzando a ponerle la vacuna

-me duele, Diane, me duele-sollozo Ryan. Sabía que sólo debía decir eso, y su hermana aniquilaría a quien le había hecho daño…pero no contaba con que Diane ahora era la enfermera que lo estaba vacunando para que no se le infectara su brazo.

-ya sé, tranquilo. Ya falta menos-le dijo Diane, apenas mirándolo -¡Carajo, Ryan! Deja de quejarte. Vas a darles un mal ejemplo a tus hijos y a tus sobrinos-

-¡Diane dijo una mala palabra! ¡Uuuhhhh!-dijo Ryan, fingiendo sorpresa

-no es una mala palabra, es la parte de un barco-le aclaro Diane, retirando la aguja –ya esta, ¿Ha sido para tanto?-le dijo, poniendole una bandita de colores y dándole un beso en la mejilla

-siiiiii-dijo Ryan, secandose las lágrimas

-¡Ryan! ¡Por favor! ¡Pudiste haber muerto!-grito Sherlyn, entrando como viento a la habitación

-lo siento, mami-dijo Ryan, con sarcasmo

-¡No seas irónico conmigo! Si no fuera que esta tu hermana y tus hijos aquí, no dudaría en abofetearte-le dijo Sherlyn, enojada

-vamos, Lyn, no ha sido mi culpa-dijo Ryan, molesto –además, tu querida cuñada me puso una vacuna…una dolorosa y maldita vacuna-dijo Ryan, mirando su brazo derecho

-y tú, como el hombrecito que eres, te la aguantaste-dijo Sherlyn, ahora ella estaba siendo sarcastica. Diane tuvo que aguantarse las ganas de reírse.

-vamonos a casa-dijo Ryan, enfadado

-¡Papi!-gritaron Rebecca y Ryan Junior

-hola, chiquillos-

-nos tenías preocupados-dijo Becky

-cleimos que no volvelias-dijo Ryan Junior, triste

-tranquilos, nunca los dejaré solitos. Vamos a casa-dijo Ryan, soltando un suspiro

-nos vemos, Ryan. Les daré tus saludos a George y a tus sobrinos-dijo Diane, despidiendose con la mano de su hermano pequeño.

-tendré que estar un mes en casa-le dijo Ryan, cuando llegaron al auto, a Sherlyn

-podrás estar más tiempo con los niños, no es tan malo-dijo Sherlyn, intentando animarlo

-sí, eso creo. Espero que Horatio no me ponga a trabajar en nada…-

-no creo-dijo Sherlyn, riendo

Y se fueron a su casa.