Disclaimer: La mayoría de los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, sólo aquellos fuera de la Saga y la trama son de mi completa autoría.
CHAPTER 5
BELLA POV.
—¿Qué hacemos aquí? —pregunté con asombro y hasta con un poco de recelo, no entendía qué teníamos que hacer en una cancha de basketball.
—Un amigo tiene un juego hoy y le dije que vendría —me respondió encogiéndose de hombros y saliendo del coche.
—Llévame de regreso a mi casa Edward, yo no tengo nada que hacer aquí —le pedí cuando abrió la puerta del copiloto.
—De eso nada, no me daría tiempo de ir a llevarte y volver —rebatió sacándome el cinturón de seguridad.
No me dio tiempo a decir nada, e igual que cuando me sacó de mi habitación, me tomó en brazos; suspiré resignada, ya que si algo he aprendido en estos últimos días es precisamente que a Edward no se le podía llevar la contraria. Mis ojos se posaron en su rostro, podía notar que estaba nervioso a pesar de su sonrisa, y conforme nos acercábamos a la cancha entendí el por qué, no íbamos a ver precisamente un simple juego de basketball.
—Edward... ¿Qué... ? —no pude terminar la pregunta pues un nudo se formó en mi garganta.
—Sólo es un juego de basketball como cualquier otro Bella —susurró cerca de mi oreja.
No pude alejar mi mirada de los integrantes del equipo que estaban calentando, preparándose para el juego, todos ellos eran personas discapacitadas físicamente, pero para ellos el hecho de estar en una silla de ruedas no era mayor impedimento; al contrario, se movían con agilidad y la forma en que dominaban el balón era sorprendente, tanto que hasta la mejor estrella de la NFL sentiría envidia al verlos.
Escuchaba lejanos murmullos inteligibles para mí, estaba tan perdida observando a esos chicos, no fue hasta que Edward sacudió mi hombro que reaccioné y me di cuenta de que ahora estaba sentada en las gradas.
—¿Estás bien Bella? —preguntó con preocupación y me giré a verlo.
—Sí —respondí con voz apenas audible.
Una chica rubia y muy guapa se acercó a Edward saludándolo con un cariñoso abrazo y un beso en la mejilla, intercambiaron un par de palabras y risas, antes de volverse hacia mí.
—Mira Kate te presento a Bella, Bella ella es Kate una buena amiga —la chica me sonrió con amabilidad y para mi sorpresa se acercó a mí dándome un abrazo.
—Mucho gusto Bella, Edward me ha hablado de ti —Edward se puso nervioso por ese comentario, se pasó la mano por el cabello despeinandolo más de lo habitual y estaba... ¿sonrojado?
—Yo voy a... a saludar a Garrett, sí eso es lo que haré. Ahora regreso —esto último lo dijo viéndome a mí y asentí.
Edward se alejó a paso rápido, parecía como si estuviera huyendo pero, ¿de qué? ¿Será por lo que dijo Kate? ¿Qué tanto le habrá dicho de mí? Tal vez le dijo que está haciendo su buena acción del año al hacerse amigo de una lisiada como yo. Kate soltó una risita divertida sacándome de mis pensamientos y se sentó a mi lado, ambas nos quedamos en silencio y mis ojos bagaron hasta toparse con Edward, que mantenía una animada charla con un chico, el cual supuse era Garrett, y al parecer le dijo una muy buena noticia ya que Edward parecía felicitarlo.
—Tal parece que Garrett le dio la buena nueva a Edd —me giré para ver a Kate y tenía una gran sonrisa en su rostro—. Garrett y yo seremos padres, nos enteramos ayer.
—Felicidades —musité sorprendida, no me esperaba que ella y Garrett fueran pareja.
Kate parecía ser una buena persona, se había ganado mi confianza en tan sólo unos minutos y nos sumergimos en una agradable charla, Kate estaba muy emocionada con la futura llegada de su bebé, me mostró la copia de la ecografía que traía en su bolso y algo dentro de mí se removió al verla, pero no le di mucha importancia.
—¿No eres muy joven para ser mamá? —pregunté con curiosidad y ella rió con ganas.
—Gracias por el cumplido, pero no. Estoy por cumplir veintisiete —¡vaya! Sinceramente creí que no rebasaba los veinte.
—¿Cómo se conocieron tú y Garrett? —Kate suspiró con nostalgia, al instante me arrepentí de haber preguntado y me apresure a agregar—. No tienen que contestarme, yo no...
—Descuida está bien —me interrumpió—. Nos conocemos desde pequeños, pero fue hasta los diecisiete que nos hicimos novios y desde entonces estamos juntos; aunque él quiso alejarme cuando pasó lo de su accidente. Fue en su cumpleaños número dieciocho, salió a festejar con unos amigos, tomaron más de la cuenta y... —se quedó callada, perdida en sus recuerdos por un momento y sus ojos se volvieron cristalinos—. Fueron tiempos difíciles para todos, Garrett cayó en depresión y se encerró en una coraza imposible de penetrar.
—Pero tú lo lograste —dije y ella sonrió.
—Sí, a pesar de todo lo que dijo e hizo para alejarme poco o poco fui rompiendo esa coraza —su mirada se posó en Garrett y él al darse cuenta le guiñó un ojo.
—Él sólo quería lo mejor para ti —comenté y a mi cabeza vinieron los recuerdos de James, si me alejé de él fue porque quiero lo mejor para él. No se merece estar atado a alguien como yo.
—Lo mejor para mí es estar a su lado, porque lo amo con todo mi ser y no concibo mi vida sin él. Pero afortunadamente logramos superar esa etapa y el Garrett de antes volvió de a poco, ahora venos, estamos felizmente casados desde hace año y medio y pronto seremos padres —las palabras de Kate me hicieron dudar respecto a todas las decisiones que tomé, ¿sera que quizá me apresuré y me equivoqué?
¡Dios! Todo esto es tan confuso, para mí lo que hice fue lo correcto pero... ¿Será qué me equivoqué al alejar a James de mí? ¿Al alejar a mi familia? Sé que con eso les hice daño, pero sería peor si sugieran a mi lado ¿no? Si tan sólo tuviera una señal de que mis decisiones fueron las correctas.
—¿Encontraron de qué hablar? —preguntó Edward rompiendo el hilo de mis pensamientos.
¿Será Edward esa señal? ¡Oh vamos Bella! Ya estás desvariando, en definitiva el sol me ha afectado un poco, no, demasiado.
—Desde luego, ¿verdad que sí Bella? —comentó Kate y yo distraída asentí como respuesta.
El juego comenzó, Edward y Kate a cada rato gritaban palabras de apoyo al equipo de Garrett, los minutos pasaban y el juego a cada segundo se volvía más y más reñido.
No sé en que momento pasó, pero de pronto me vi disfrutando del juego y mordiéndome las uñas presa del nerviosismo, pues faltaban escasos minutos para que éste terminara y el equipo de Garrett estaba perdiendo por dos puntos. El balón fue a dar a manos de Garrett, lo lanzó justo de la línea de tres puntos y entró rozando en el último segundo dándoles el triunfo.
—¡Ganaron, ganaron, ganaron! —chilló Kate y estuvo a punto de dejarme sorda, me abrazó hasta casi dejarme sin aire para después levantarse e ir corriendo hasta donde estaba Garrett.
—¿Estás bien? Kate suele ser un tanto... efusiva.
—Deja que recuperé el aliento y te respondo —Edward se rió por mi broma y yo le sonreí.
—Es al primera vez que te veo sonreír desde que te conozco, tienes una sonrisa muy hermosa —sentí como el rubor se extendía por mi rostro ante sus palabras y agaché la cabeza, dejando que una cortina de cabello cubriera mi sonrojo.
Después de que toda la algarabía del juego terminara Edward me presentó a Garrett, y tanto él como Kate, nos invitaron a una reunión que harían en su casa para celebrar la victoria del equipo; Edward volteó a verme esperando a que yo diera una respuesta y una sonrisa ladeada, de esas que me aceleran el pulso, apareció en sus labios cuando acepté la invitación.
No tardamos mucho en llegar a la casa de Kate y Garrett, era una linda casa de una planta y pintada de color blanco, con un jardín al frente hermoso y muy bien cuidado, la reunión sería en el jardín trasero y poco a poco fueron llegando los demás integrantes del equipo.
No voy a negar que me divertí como hacia mucho no lo hacía y creí no lo volvería a hacer, todos eran amables, divertidos y en más de una ocasión me sacaron una que otra sonrisa, y a cada que yo sonreía, Edward me veía con un brillo en su mirada que no podía descifrar y que me ponía por demás nerviosa. El tiempo pasó demasiado pronto, y lamentablemente Edward y yo teníamos que irnos, nos despedimos de todos, Kate se acercó a mí y me abrazó.
—Fue maravilloso conocerte Bella, y como tu nueva amiga te daré un consejo: no alejes a las personas que te quieren de ti, y sobre todo, no le cierres las puertas al amor —me guiñó un ojo y se alejó de mí para despedirse de Edward.
Edward me llevó hasta su coche, me dejó con cuidado en el asiento del copiloto y me puso el cinturón de seguridad como si fuera una niña pequeña y yo no pudiera hacerlo, en otro momento me hubiese molestado por eso, pero ahora en lugar de molestarme me pareció un lindo y dulce gesto de su parte.
Dentro del coche todo era silencio, pero uno cómodo y agradable, unos minutos después Edward aparcó el coche y bajó sin decirme nada.
—¿Qué hacemos aquí? —pregunté cuando me sacó del coche y me dejó sobre el capo.
—Cerrar con broche de oro este estupendo día con un paseo por la playa —me respondió quitándose sus zapatos y calcetines, arriscó su pantalón y se puso de espaldas frente a mí—. Necesito que te agarres fuertemente de mi cuello ¿ok?
¿Pretendía llevarme sobre su espalda? Tal parecía que sí, no respondí nada, sólo suspiré e hice lo que me pidió, después de todo no tenía caso discutir con él, pasé mis brazos por su cuello y él me sujetó por las piernas, de modo que me encontraba o lo caballito sobre su espalda. Vaya manera de dar un paseo por la playa, era simplemente un momento perfecto, como esa escena de película romántica que te hace suspirar, aunque claro, entre Edward y yo no había nada romántico.
Edward caminaba por la orilla de la playa y el agua mojaba sus pies, nos sumergimos en una agradable charla durante nuestro recorrido, me preguntó como me habían caído Garrett y Kate, a lo que yo le respondí que de maravilla y no mentía. Después de un rato nos sentamos en la arena a observar el atardecer, el sol caía de a poco y parecía como si se perdiera el la profundidad del mar, tintando el cielo con distintos tonos de naranja y rojo, era algo irreal y sobre todo muy hermoso.
—Gracias por todo, Edward, este día ha sido perfecto —le agradecí y nuestras miradas se encontraron.
—No tienes nada que agradecerme, después de todo te saqué de tu casa en contra de tu voluntad —respondió con una sonrisa que yo no dude en devolverle.
—Cierto, lo cual me recuerda que aún puedo denunciarte por secuestro —ambos reímos por mis palabras.
Nos quedamos así, viéndonos a los ojos por lo que pudieron ser horas, me perdí en esas profundas esmeraldas cayendo en un hechizo que me impedía apartar la mirada, la distancia entre nosotros cada vez era menor, tanto que podía sentir su cálido aliento sobre mis labios, acaso... ¿Edward me iba a besar? Sí, lo iba a hacer, y... ¡Dios! Yo deseaba y quería que lo hiciera. Sus labios rozaron los míos y cerré los ojos, esperando un beso que no llegó, pues el sonido de un móvil me hizo volver a la realidad y me aparté de él rápidamente.
—¿No vas a contestar? —me preguntó y yo le di una mirada de confusión—. Tu bolso —dijo señalando el pequeño bolso que, tía Renée había preparado para mí, y yacía a mi lado.
Abrí el bolso como si dentro de el me fuera a encontrar una bomba o algo parecido, con manos temblorosas tomé mi celular, que no había visto desde el accidente, y mi corazón se detuvo al ver el nombre de la persona que me estaba llamando, era James.
—¿Me podrías dar un momento? Por favor —Edward se levantó sin decir nada y se alejó con las manos dentro de los bolsillos de su pantalón, respiré profundamente y apreté la tecla de contestar—. Hola —susurré con voz temblorosa.
—Bella, amor no tienes una idea de cuánto necesitaba escucharte —dijo y al final soltó un suspiro.
—Lamento mucho no haber respondido a tus llamadas pero...
—No, no digas nada, lo que importa es que ahora sí lo hiciste. ¿Por qué te fuiste sin decirme nada? Tuve que enterarme por Tanya que te habías ido —me sorprendió que en su voz no hubiera reproche, sólo tristeza y dolor.
—Creí que era lo mejor, pero ahora me doy cuenta de que no lo fue, debí hablar contigo antes de irme. James, tú te mereces a alguien que te ame, que pueda hacerte feliz y lamentablemente ésa persona no soy yo.
—Ya no me amas, es eso ¿cierto? —Kate me dijo que no le cerrara las puertas al amor, y no lo haría.
—Te quiero mucho, eres y siempre serás alguien muy importante en mi vida, pero no, no te amo —minutos atrás, cuándo Edward me iba a besar me di cuenta de eso, si amara a James como yo creía, no habría deseado tanto ése beso como lo hice.
No puedo decir que estoy perdidamente enamorada de Edward, pero sí puedo decir que siento algo por él, algo que no estoy segura de qué es y no sé si él sienta algo por mí; lo más probable es que no, y sólo me esté haciendo tontas ilusiones.
—Eso... en definitiva cambia las cosas —murmuró con voz apagada y me sentí la peor persona sobre la tierra.
—Sé que será difícil, pero me gustaría que siguiéramos siendo amigos.
—Claro que sí Bells, siempre podrás contar con mi amistad, antes que nada siempre hemos sido amigos.
—Lo sé, te quiero Jamie —resopló con fastidio, odiaba que lo llamara así.
—También yo te quiero, adiós y cuídate mucho.
—Adiós —murmuré y corté la llamada.
Me sentía más tranquila, con esa llamada se me quitó un gran peso de encima, y al cerrar esta etapa de mi vida, ahora podía tratar de seguir adelante.
—¿Todo bien? —preguntó Edward sentándose a mi lado.
—Sí, todo bien —respondí con una sonrisa que él me correspondió, aunque no me pasó desapercibido que lo hizo de manera forzada.
Estaba por oscurecer cuando regresamos al coche, el camino de regreso a casa fue en completo silencio, pero en esta ocasión fue uno tenso y para nada cómodo, no sé en que momento había pasado de ser un día perfecto a esto.
Edward me subió hasta mi habitación y se despidió de forma seca, a penas dijo un: nos vemos luego y se marchó aprisa; tía Renée me ayudó a ponerme el pijama y, mientras lo hacía,, me preguntó qué tal había estado mi día, le conté a grandes rasgos el partido, la reunión en casa de Kate y el paseo por la playa.
—Me alegra que te hayas divertido cariño —dijo después de que terminé mi relato.
—Por cierto, James me llamó, hablamos y arreglamos todo, ahora somo de nuevo amigos. Gracias por haber metido el móvil en el bolso —tía Renée suspiró y se sentó en la orilla de la cama.
—No tienes nada que agradecer, pero ¿estás bien con eso? —asentí como respuesta y le dio un ligero apretón a mi mano—. Ése chico realmente te amaba Bella.
—Lo sé tía, pero me di cuenta de que yo no siento lo mismo por él.
—Bueno, siendo así no diré más. Me voy para que descanses, ha sido un día largo y debes de estar agotada, cualquier cosa me llamas ¿de acuerdo? —asentí, me dio un beso en la frente y salió de la habitación.
¿Qué pasó para que Edward se comportara como lo hizo? Estaba como molesto por algo, pero... ¿Por qué? Después de darle vueltas al mismo tema por un buen rato me rendí, había tenido demasiadas emociones para un día y estaba realmente agotada, cerré los ojos y no tarde mucho en quedarme profundamente dormida.
Continuará...
Hola! Aquí les dejo un capítulo más, espero que les haya gustado. Quisiera pedirles un favor, mi Fic Juegos del Destino está siendo plagiado, por favor ayúdenme a denunciar a la chica ya que no quiso retirarlo por las buenas, su nick name es Carlie123 y publicó la historia bajo el nombre de Juego de gemelas. De ante mano, muchas gracias.
Cualquier duda, queja, sugerencia, etc, haganmela saber...
Muchas gracias a quienes han agregado la historia a alertas y favoritos, así como también a quienes se toman un poquito de su tiempo para alegrarme el día con sus lindos review's
¿Algún review? =)
