Disclaimer: La mayoría de los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, sólo aquellos fuera de la Saga y la trama son de mi completa autoría.
CHAPTER 6
EDWARD POV.
Salí de casa de Bella y me subí a mi coche, tuve que golpear el volante un par de veces para sacar esta frustración que me estaba consumiendo, estaba más que confundido ¡por Dios! Estuve a punto de besar a Bella, pero eso no es lo que me tenía confundido, no, sino el hecho de que me molestó sobre manera el que no la haya podido besar, porque yo deseaba besarla, quería sentir sus labios sobre los míos y... y... ¡Argh! Esto no está para nada bien, ella es sólo mi amiga y yo no debería sentir deseos de besarla.
Suspiré y encendí el coche, durante todo el camino de regreso a mi casa no pude alejar de mi cabeza el recuerdo de ese casi beso, metí el coche en el garaje y entré.
—¿Qué tal el juego cielo? —preguntó Esme que estaba en la sala con Carlisle.
—Bien, el equipo de Garrett ganó —dije sentándome frente a ellos—. Por cierto, Kate está embarazada.
—¡Eso es estupendo! Deben de estar muy contentos con la noticia.
—Sí mamá lo están, aunque Garrett está algo temeroso, tiene miedo a no ser un buen padre —vaya que eso le aterraba, pero por fortuna había logrado hacerlo entrar en razón y que dejara sus miedos de lado para que no preocupara innecesariamente a Kate.
—Tonterías, ambos serán unos excelentes padres —acotó Carlisle y Esme asintió.
—¿Y Bella, qué tal se lo pasó? —preguntó con mucho interés Esme.
—Bien, o eso creo, mmm… me voy a dormir estoy cansado —me levanté y subí hasta mi habitación, descansar era lo que necesitaba para despejar esta confusión.
Pero ni eso me pudo ayudar, ya que al día siguiente estaba igual o más confundido, por lo que tomé la decisión de no ir a verla hoy, no podía verla sin antes aclarar mis confusos pensamientos. Pasaron dos, tres, cuatro días y nada; pero ya no podía estar un día más sin verla, así que hoy cuando saliera de la universidad la iría a ver.
Las malditas clases pasaron más lentas que de costumbre y las ansias por verla me estaban consumiendo; cuando por fin mis clases terminaron fui directo a casa de Bella, como siempre me volé la barda del jardín para entrar, pero ella no estaba ahí, sin embargo quién sí estaba, era Sam.
—Hola Sam, ¿dónde está Bella? —pregunté acercándome a él.
—Hey Edward, la señorita Bella no está, ella y su tía se fueron ayer a Nueva York.
—¿Nueva York? ¿Cuándo regresan? —él se encogió de hombros.
—No lo sé, ni siquiera dijeron si iban a regresar —las palabras de Sam causaron que un hueco se formara en mi pecho y... ¿si nunca la volvía a ver?
Me despedí de Sam y regresé a casa, Esme me dijo que la comida estaba lista pero me disculpé diciendo que no tenía hambre, y era verdad, en este momento lo menos que me preocupaba era comer. Subí a mi habitación y me tiré sobre la cama fijando la mirada en el techo, me quedé perdido en mis pensamientos por varios minutos, sino hubiese sido tan idiota al menos la hubiese podido ver antes de que se fuera.
Estuve encerrado en mi habitación por el restó del día, demasiado patético lo sé, sólo bajé a la hora de la cena y apenas toqué mi comida antes de volver a encerrarme en mi habitación. ¿Por qué tenía que afectarme tanto su ausencia? Y este hueco en mi pecho no había desaparecido desde que Sam me dijo que ella se había ido, ¿qué significaba eso?
—¿Puedo pasar cariño? —preguntó Esme asomando la cabeza por la puerta.
—Claro mamá, pasa —entró y se sentó a los pies de la cama.
—¿Qué te ocurre Edward? Desde que volviste de la universidad te noto raro —suspiré, me moví hasta apoyar mi cabeza sobre su regazo y Esme acarició mi cabello como cuando era pequeño.
—Bella se fue —dije con apenas un susurro.
Le conté que había estado a punto de besarla en la playa el día del juego de Garrett y lo confundido que me sentí después de eso, mi mamá sólo se limitaba a escuchar mi relato atentamente, sin interrumpirme y sin dejar de acariciar mi cabello en ningún momento.
—¿Qué sientes por ella, Edward? —me preguntó un momento después de que terminé mi relato.
—Pues yo… bueno, ella es mi amiga y la quiero, siento la necesidad de protegerla todo el tiempo y… y...
—Y estás enamorado de ella —completó y me incorporé con un rápido movimiento.
¿Enamorado? No, no, no, yo no puedo estar enamorado de ella ¿o si? ¡Oh diablos! ¡Estoy enamorado de Bella! Claro, ahora entiendo el por qué me siento así por su ausencia, el por qué mi deseo de besarla aquel día en la playa, mi deseo de protegerla y el por qué mi corazón se hincha de felicidad cada que ella sonríe.
—Sí, la amo, la amo mamá. Pero ella no va a volver —jalé de mis cabellos con frustración y Esme puso su mano sobre mi hombro.
—Eso no es cierto cariño, hace un rato hablé con Renée y no me dijo nada de que no fueran a regresar, al contrario, me dijo que ella y Bella volverán en unos días —sus palabras fueron como un rayo de esperanza, ella iba a volver y yo podría decirle cuánto la amo.
Al día siguiente no pude borrar la sonrisa tonta de mi cara, me sentía feliz. Después de la universidad regresé a casa, Rosalie estaba sentada en la sala viendo la televisión, la saludé con un beso en la mejilla y me senté junto a ella rodeando sus hombros con mi brazo.
—¡Vaya!, alguien está de buen humor hoy, tenías unos días con un humorsito —dijo y yo le saqué la lengua de manera infantil, por lo que ambos nos reímos.
—¿Qué estás viendo? —pregunté y ella se encogió de hombros.
—Un aburrido programa de espectáculos —respondió con una mueca de enfado.
Tomé el mando para buscar otra cosa que ver, pero la mención del apellido Swan por la conductora del programa me hizo esperar.
—Y la familia Swan estuvo de fiesta la noche de ayer, ya que Charlie Swan celebró a lo grande el cuarenta aniversario de su empresa. Mucho se especuló sobre si Isabella, la hija menor del empresario, asistiría a dicha celebración y para sorpresa de muchos lo hizo, nada más y nada menos que acompañada por James Witherdale; con quien la joven mantenía una relación desde hace varios meses, y por la forma en la que fueron vistos, está claro que el rumor de su ruptura después del accidente que sufrieron ambos, y donde la chica quedó paralitica, fue sólo eso, un simple rumor.
Una secuencia de fotografías comenzaron a pasar, en ellas aparecía Bella con una chica de cabello rubio y ojos azules, en otra con una chica de cabello negro y corto, con los que supuse eran sus padres y con su tía, pero lo que hizo que mi sangre hirviera dentro de mis venas fue la última fotografía; en ella apariencia Bella, mi Bella de lo más sonriente con un chico rubio.
Apagué la televisión y me levanté, mis manos se cerraron en apretados puños y mi respiración se tornó irregular y agitada, en este momento sentía ganas de romper algo o golpear a alguien, y si ése alguien era un rubio de nombre James, que mejor.
—Edward, hermanito ¿qué te pasa? —Rosalie se acercó a mí poniendo su mano sobre mi hombro.
—Nada Rosalie, ¡no me pasa nada! —quité su mano de forma brusca y salí de la casa.
Conduje por las calles de Jacksonville sin un rumbo fijo, después de un par de horas llegué a la playa y me senté en la arena a contemplar las olas, tenía que olvidarme de mis sentimientos hacia Bella, ella tenía novio y lo mejor era verla sólo como una amiga, una amiga y nada más.
…
BELLA POV.
Solté un bufido y apagué el televisor, vaya que es increíble el como las personas dicen cualquier cosa, sin antes averiguar si es verdad o no, sólo por tener una nota que publicar. Ciertamente James y yo asistimos juntos a la fiesta de anoche, pero sólo como amigos, de hecho me habló sobre una chica que conoció hace un par de días llamada Victoria, y por la forma en que sus ojos brillaban al hablar de ella, sé que pronto estarán juntos, de eso no tengo duda alguna pues conozco a James mejor que él mismo.
—Lo escuchaste ¿cierto? —dijo Alice entrando a mi habitación y tirándose en la cama sobre su estomago apoyando su barbilla en sus manos.
—Sí, espero que eso no le traiga problemas a James y…
—Alto, alto, alto, ¿problemas? ¿Qué clase de problemas? —preguntó mi curiosa hermana.
—Él conoció a una chica, aún no están saliendo, pero sé que ella realmente le interesa —respondí encogiéndome de hombros.
—¿Por qué terminaste realmente con él? Quiero decir, tú lo amabas y sé que él también lo hacía, deberías haberlo visto cuando pasó el accidente, estaba muy preocupado por ti —podía ver en su rostro confusión y demasiada, he de agregar.
—¡Increíble, el fin del mundo se acerca! ¿Precisamente tú me dices eso? Creí que no te agradaba —Alice sonrió y se giró quedando sobre su espalda.
—Tal vez me equivoqué con él y lo juzgué sin conocerlo, es un buen chico —ojalá hubiese opinado lo mismo cuando James y yo eramos novios, me hubiese ahorrado varios disgustos.
—Me di cuenta de que no lo amo, lo quiero mucho y no lo niego, pero sólo eso; es mi mejor amigo y creo que confundimos la amistad con el amor —Alice iba a decir algo, pero el estruendo de un enorme oso entrando a la habitación, nos hizo botar de susto a ambas.
—¡Emmett! —lo reprendimos al unísono y él nos sonrió apenado.
—Chicas, necesito de su ayuda —Alice hizo un movimiento con su mano para que continuara hablando—. Quiero que vayan de compras conmigo.
Alice se levantó de la cama con un salto, comenzó a chillar mientras saltaba y aplaudía por toda la habitación como una niña pequeña, ir de compras era su pasatiempo favorito y ahora Emmett le pedía que fuera con él sin tener que obligarlo, eso era realmente increíble, sin duda debemos estar a un paso del fin del mundo. No puse mucha resistencia para acompañarlos, extrañaba pasar tiempo con mis hermanos y en un par de días volvería a Jacksonville, además ahora que no me resistía a usar una silla de ruedas podía tener un poco más de libertad.
Llegamos al centro comercial, Emmett no nos había dicho que era lo que quería comprar, así que sólo nos guiaba, sobre todo a mí ya que él empujaba mi silla. Llegamos a una joyería y entramos, Alice y yo intercambiamos miradas confundidas ¿qué tenía que comprar Emmett en una joyería? Mi hermano se acercó a la encargada y las palabras que salieron de su boca, nos dejaron anonadadas a Alice y a mí.
—Disculpe señorita, ¿podría mostrarme anillos de compromiso?
—¡¿Qué?! —gritó Alice asustando a la pobre chica que veía a mi hermana como si estuviera chiflada—. ¡¿Anillos de compromiso?! —volvió a gritar.
—Sí Alice, anillos de compromiso. Voy a pedirle a Heidi que sea mi esposa —Alice abrió los ojos como platos y estoy segura que en cualquier momento comenzaría a salir humo por sus orejas.
—¡No puedes hacer eso, ¿qué diablos pasa contigo?! —Emmett apretó el puente de su nariz y respiró un par de veces.
—Alice, quiero a Heidi y me voy a casar con ella, te guste o no —dijo con voz firme.
—¡Bien, has lo que tu regalada gana te de!, sólo espero que te des cuenta de que esto es una verdadera estupidez —mi hermana dio media vuelta y salió de la tienda hecha una furia.
—¿Tú no dirás que mi decisión es la mayor mierda del mundo?
—No Emm, nadie más que tú puedes elegir con quién casarte y si decidiste hacerlo con Heidi… ¿Elegiremos ese anillo o no? —mi hermano me sonrió haciendo que sus hoyuelos se marcaran en sus mejillas y asintió.
Vimos cientos de anillos y no exagero, Emmett era algo indeciso o mejor dicho demasiado, ya que al final me dejó a mí que escogiera el dichosos anillo. Traté de escoger algo de acuerdo a los gustos de Heidi, pero me fue muy difícil ya que mis gustos eran más simples y sencillos, tal vez con la ayuda de Alice hubiese sido más fácil, al final me decidí por un hermoso y sencillo anillo, si no complacía los gustos de mi futura cuñada que se vaya al diablo.
Después de que salimos de la joyería fuimos a comer algo, comimos hamburguesas y después fuimos por un helado de chocolate con menta, mi preferido. Emmett se veía muy emocionado con la idea de casarse con la odiosa de Heidi, y aunque tenía ganas de decirle que era la locura más grande del mundo, no me atreví a hacerlo; con lo que le dijo Alice era suficiente por un día, o bueno, por ahora, ya que cuando regresemos a casa tía Renée se pondrá tanto o más histérica que mi hermana. Por otra parte nuestra madre le dirá que es la mejor decisión que pudo haber tomado, a ella era a la única de la familia que Heidi le agradaba.
Pero... ¡Oh sorpresa! Cuando llegamos a casa Alice se había encargado de comunicarles a tía Renée y a nuestra madre de los planes de Emmett, así que en cuanto entramos lo primero que se escuchó fue:
—¡Emmett Swan! ¡¿Acaso te volviste loco?! ¡Dios hijo no puedes casarte con Heidi! —y muchas cosas más, pero lo sorprendente no fue eso, si no que los reclamos no venían de tía Renée solamente sino que también de nuestra madre.
—¡Basta! Ya he tomado una decisión y espero que la respeten —gruñó mi hermano y subió las escaleras furioso.
—Lo ven, está completamente demente, esa bruja de Heidi debió hechizarlo o... qué sé yo —Alice suspiró con frustración y se sentó en los primeros escalones de la escalera.
—Emmett está seguro de que casarse con Heidi es lo correcto, pero yo creo que al final va a recapacitar —les dije a las tres mujeres frente a mí y ellas bufaron.
Pasado ese episodio fui a mi nueva habitación, la cual se encontraba en el primer piso para que me fuera fácil llegar por mí misma en mi silla, tomé uno de mis libros y me acerqué a la ventana para leer un rato. Recorrí con la mirada el jardín y no pude evitar pensar en Edward, después de lo que pasó aquel día en la playa no lo había vuelto a ver y no puedo negar que lo echo mucho de menos, más de lo que debería, y sobre todo después de lo que descubrí hace un par de días.
…
Flash Back
—¡Bella, amiga te he extrañado como no tienes una idea! —chilló Tanya y me abrazó de manera efusiva.
—Yo también amiga, pero dejame respirar —dije a modo de broma y me soltó.
—Cuando Alice me dijo lo cambiada que estabas, la verdad no le creí, pero ahora me doy cuenta de que es verdad. No eres la misma Bella que dejó Nueva York hace más de un mes —Tanya tomó mi mano y le dio un ligero apretón.
—La verdad es que sí, y todo gracias a…
—¿A quién? —preguntó con una ceja alzada al ver que me había quedado callada.
Le conté de Edward, el como nos conocimos, su insistencia para que fuéramos amigos, en fin todo, hasta el último día que lo vi.
—Mmmm… definitivamente estás enamorada de él —comentó después de un rato.
—¡¿Qué?! Claro que no.
—Claro que sí, amiga tus ojos brillan de una forma especial cuando hablas de él y sonríes como una tonta al mencionar su nombre. Y eso querida, es lo que hacemos las mujeres cuando estamos enamoradas —y de pronto la realidad cayó sobre mí, aplastándome como a una inofensiva hormiguita. Era verdad, estoy total e irrevocablemente enamorada de Edward Cullen.
End The Flash Back
…
El día de regresar a Jacksonville llegó, al aeropuerto fueron a despedirnos, mis padres, mis hermanos, Tanya, Alec y James, mi hermano sólo se despidió de mí pues aún estaba molesto por la forma en que se tomaron la noticia de su futura boda el día de ayer; me dijo que me cuidara y que pronto iría a visitarme, espero y ruego a Dios que Heidi no lo acompañe, y se marchó sin decirle nada más a nadie.
Llegamos al aeropuerto de Jacksonville y Sam nos estaba esperando, pero al ver quién lo acompañaba, una enorme sonrisa se formó en mis labios.
Continuará...
¡Hola! Aquí les dejo un capítulo más de esta historia, espero que les gustara. Lamento haber tardado tanto, pero he tenido algunos problemas personales y eso ha influido de manera negativa en las actualizaciones, eso no quiere decir que dejaré mis Fic's a medio camino, aunque me retrase un poquito con las actualizaciones pero les aseguro que no dejaré ninguno botado.
Cualquier duda, queja, sugerencia, etc, haganmela saber...
Muchas gracias a quienes han agregado la historia a alertas y favoritos, así como también a quienes se toman un poquito de su tiempo para alegrarme el día con sus lindos review's
¿Algún review? =)
