Disclaimer: La mayoría de los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, sólo aquellos fuera de la Saga y la trama son de mi completa autoría.


CHAPTER 10

BELLA POV.

No podía dejar de darle vueltas a lo que me dijo Emmett esta mañana durante el desayuno sobre Tanya, no podía creer que fuera tan estúpida como para hacer algo como eso, ella sabe lo qué se tiene que arriesgar para tomar ese lugar y poder ganar. ¿Por qué diablos lo hace? Alice se molestó porque Emmett me contó lo de Tanya, pero al final, ella fue la que terminó contándome que nadie a podido hacerla cambiar de opinión, ni sus padres, ni siquiera Alec, con el cual terminó debido a eso.

Suspiré con pesadez y marqué ese tan conocido número para mí, con la esperanza de poder hacer que recapacite; timbró una, dos, tres veces y al cuarto timbre contestó.

—¿Por qué lo vas a hacer? —pregunté yendo directo al grano y Tanya suspiró con frustración al otro lado de la línea.

Fue el lengua floja de Emmett quien te lo dijo, ¿cierto? —masculló de mal humor.

—No importa quién lo haya hecho, lo importante aquí es la estupidez que estás a punto de cometer. ¡Por Dios Tanya! Sabes que...

¡Lo sé! Soy consciente de ello pero he estado entrenando con Hayle y lo puedo lograr, sé que puedo hacerlo. Bella, en dos días voy a viajar a Londres, participaré en las Olimpiadas y ganaré esa medalla, está decidido y lo siento mucho, pero ni siquiera tú podrás hacerme cambiar de opinión —al final su voz se quebró y mi corazón se estrujó ante la posibilidad de que ella lo estuviera haciendo por mí.

—¿Lo haces por mí? —pregunté con un nudo en la garganta, esperé una respuesta de su parte pero no dijo nada, sólo se escuchaban sus sollozos y mis ojos se llenaron de lágrimas; no necesitaba que me lo confirmara para saberlo—. Todo estaba bien Tanya, participarías con el equipo y en el aparato que dominas a la perfección, ¿ya olvidaste lo que pasó hace tres años?

No, no lo he olvidado, pero... ¡Joder Bella! Debo y puedo hacerlo —sus palabras me hicieron enfurecer y las lágrimas que ahora caían de mis ojos, eran una mezcla de rabia e impotencia.

—¡Maldita sea! Tanya, si insistes con esa estupidez, puedes irte olvidando de mi amistad.

Perfecto, he peleado con mi familia, rompí con Alec, puedo sumar algo más a la lista —estrujé con fuerza el edredón de la cama.

—El que te arriesgues de esa forma tomando mi lugar en la competencia... ¡no me hará caminar de nuevo!

Corté la llamada y arrojé el teléfono al suelo que terminó hecho añicos, tomé una de las almohadas de la cama y enterré mi rostro para ahogar mis gritos, grité hasta que mi garganta protestó y es que... sentía una mezcla de sentimientos que me estaban ahogando. Tiré todo lo que pude alcanzar al suelo para descargar mi frustración y mi coraje, almohadas, cojines, mantas, el reloj que estaba sobre mi mesita de noche, me estiré para alcanzar la lampara de noche, pero apoyé mi mano muy cerca de la orilla de la cama y ésta se resbaló haciéndome caer al suelo.

Me abracé a mí misma y lloré tirada sobre el frío suelo, lloré lamentándome por la maldita basura en que se había convertido mi vida, lloré por rabia, lloré por todo a la misma vez que por nada.

—Hola amor... ¡Por Dios Bella! ¿Qué pasó amor? —Edward se acercó y trató de ayudarme pero no se lo permití.

—¡Vete Edward, quiero estar sola! ¡Vete! —grité empujándolo y golpeándolo para que se alejara de mí.

—No me voy a ir, no te voy a dejar sola mi ángel —me ayudó a incorporarme y, a pesar de mis golpes, me abrazó.

No pude rechazar su abrazo y me rendí, necesitaba sentir su amor más que nunca en este momento, me aferré con fuerza a su camisa y enterré mi rostro en su pecho sin dejar de llorar, Edward frotaba mi espalda en círculos y susurraba dulces palabras en mi oído para que me tranquilizara.

Unos minutos después mi tía entró a mi habitación seguida de mis hermanos, preocupados preguntaron qué había pasado y Edward les dijo cómo me había encontrado pero que no sabía el por qué; apreté mi agarre en la camisa de Edward, quería gritarles que se fueran pero no podía controlar mis sollozos, no quería que nadie me viera en ese estado. Los tres salieron y pude escuchar los sollozos de mi hermana y mi tía, cosa que me hizo sentir terriblemente mal y poco a poco mi llanto se fue calmando, hasta que de mis labios sólo escapaba un que hipo, Edward al ver que estaba más calmada me tomó en sus brazos y me dejó con cuidado sobre la cama.

—¿Estás bien? —asentí como respuesta y suspiró con alivio—. ¿Qué fue lo que pasó cariño? —titubó un poco antes de hacer la pregunta, supongo por miedo a que volviera a ponerme histérica.

Suspiré, palmeé el lugar junto a mí para que se sentará y lo hizo apoyando su espalda en el cabecero de la cama, apoyé mi cabeza en su hombro y sus brazos rodearon mi cintura pegándome a su cuerpo, tomé aire un par de veces y comencé a contarle todo lo que había pasado.

Él me escuchó con atención y no me interrumpió en ningún momento, al final de mi relato unas cuantas lágrimas rodaban por mis mejillas de nuevo, y Edward las limpió dulcemente con sus pulgares.

—Ya no llores más Bella, entiendo que te preocupes por tu amiga pero no te hace bien ponerte así amor.

—En las barras asimétricas, tienes que estar colgada de ellas y prácticamente toda la fuerza utilizada es de tus brazos, ella tenía que hacer una rutina sencilla con los elementos básicos, y aunque sus calificaciones no eran muy altas, siempre terminaba en los primeros lugares gracias a su desempeño en los otros aparatos —la maldita escena de aquel accidente se repetía en mi cabeza una y otra vez, me parecía que fue ayer cuando la vi caer de las barras.

—Cielo, ella sabe a lo que se expone. Además, ha estado entrenando todo este tiempo y no le ha pasado nada, debes confiar en que todo saldrá bien —en eso debía admitir que tiene razón, pero al menor falló, todo se puede ir al diablo.

—El doctor le dijo que debía tener mucho cuidado, el menor movimiento en falso puede provocar una lesión en su hombro igual que la anterior o incluso peor; eso significaría dejar la gimnasia definitivamente —Edward besó mi coronilla y solté un suspiro entrecortado—. Pero estamos hablando de Tanya Denali, la persona más testaruda del planeta.

—¿Incluso más testaruda que tú? —me preguntó intentando sonar bromista.

—Mucho más que yo, te lo aseguro —respondí acurrucándome más entre sus brazos—. Lamento haberte gritado hace rato, pero esto sacó a flote a esa Bella que conociste en un principio y que he tratado de desaparecer —dije después de un rato en silencio.

—No te disculpes, pero prometeme que no volverá a pasar lo de hoy. No sabes lo cómo fue para mí verte en ese estado, nunca quiero volver a verte así, nunca —aunque trató de sonar tranquilo, pude notar la preocupación y desesperación en su voz.

Como respuesta uní nuestros labios de forma dulce, demostrándole con ese beso lo mucho que lo amo, haciéndole así una muda promesa: a partir de ese momento, haría todo lo que estuviera en mis manos para no derrumbarme como lo hice minutos atrás.

Él me devolvió el beso de igual forma, pero pasado un momento todo cambio, en un abrir y cerrar de ojos me vi atrapada entre el colchón y su cuerpo, sus labios pasaron a moverse con más insistencia y no dude en seguir su ritmo. Mis manos subieron a su cabello y enterré mis dedos entre sus suaves hebras cobrizas acercándolo más a mí, mis pulmones protestaron por la falta de oxigeno y me vi en la obligación de terminar con el beso. Ambos jadeábamos en busca de aire y algo despertó dentro de mí, un calor abrazador que nunca antes había sentido recorría mi cuerpo, calor que identifiqué como deseo, deseo de sentir mucho más que sólo sus labios.

Su mirada buscó la mía, y en cuanto nuestros ojos se encontraron, pude apreciar que ahora sus esmeraldinos ojos estaban obscurecidos, su ceño estaba fruncido y parecía que se debatía entre alejarse de mí o no, hizo el ademan de levantarse pero no se lo permití y estampé mis labios sobre los suyos de nuevo. Al principio estaba un poco tenso pero unos segundos después se relajó, su mano acariciaba suavemente mi espalda y sus labios abandonaron los míos bajando a mi cuello arrancándome suspiros y jadeos entrecortados, mis manos temblorosas fueron hasta el dobladillo de su playera y la subí con la intención de sacársela, pero Edward se apartó de mí levantándose de la cama como si una fuerza desconocida lo hubiese repelido.

—¿Qué pasa Edward? —le pregunté jadeante y confundida.

—Nada, es sólo que...

—No me deseas ¿cierto? —lo interrumpí clavando la mirada en algún punto del techo, evitando a toda costa verlo a la cara.

—¿Qué no te deseo? Bella, si sentirme en este momento como un sediento frente a un manantial es no desearte, entonces no, no lo hago —suspiró sonoramente, se sentó en el borde de la cama y acarició mi mejilla con ternura—. No tienes una idea del autocontrol que necesité para alejarme.

Abrí la boca para decir algo pero la puerta fue abierta de golpe por Alice, mi hermana tenía una sonrisa triste en sus rostro y sus ojos un tanto enrojecidos, me preguntó con la mirada si estaba bien y yo asentí.

—Acaban de llegar Rosalie y Jasper, vamos a ver todos una película ¿quieren acompañarnos? —Edward volteó a verme esperando que yo respondiera.

—Claro Allie.

Edward besó mi frente y me tomó en sus brazos para llevarme hasta la habitación de entretenimiento que estaba instalada en la casa. Rosalie y Jasper charlaban con mi tía, Emmett estaba sentado en el sofá de una plaza con Heidi en su regazo, la cual tenía una cara de total fastidio y jugaba distraídamente con el cabello de mi hermano, Edward me dejó en el sofá de dos plazas y se sentó a mi lado rodeando mis hombros con su brazo, mientras Alice rebuscaba entre los DVD'S la película que veríamos.

Mi tía se levantó y se acercó a mí, me preguntó si estaba bien y le aseguré que sí, le pedí disculpas por haberla preocupado y me hizo prometer que después hablaría con ella sobre eso que había causado mi ataque de histeria, se despidió diciendo que había quedado con Esme para tomar un café y se fue.

Alice encontró la película de Grease y me dio una mirada divertida mientras la agitaba y señalaba con su cabeza a Emmett, mi hermano había pasado por una etapa en la que se creía Danny Zuko, el personaje principal masculino de la película, y se la pasaba cantando las canciones y practicando los pasos de baile. Heidi inmediatamente protestó alegando que esa película no le gustaba, pero lo que ella no quería era que Emmett se pusiera a cantar delante de todos, así que terminamos votando y ganamos seis votos a favor y uno en contra.

Para mi sorpresa y la de Alice, Emmett no cantó ni siquiera una sola estrofa de alguna canción y ya casi estaba por terminar la película, supongo que la mirada que Heidi le daba a cada dos segundos era lo que se lo impedía, aunque eso no evitaba que moviera sus pies al ritmo de la música.

—Esto se pondrá divertido —susurró Edward en mi oído para después reír.

—¿Por qué lo dices? —pregunté en voz baja y me señaló a Rosalie, la cual le decía algo a Jasper y mi cuñado negaba frenéticamente.

—Espera y lo verás.

Un par de minutos después, Rosalie se puso en pie y Jasper se cubrió el rostro con ambas manos, Edward escondió su rostro en el hueco de mi cuello y soltó una risita burlona causándome escalofríos. Mi cuñada comenzó a imitar la escena que se desarrollaba en la película, esa donde Sandy llega a la feria vestida con unos pantalones negros de cuero, y entonces entendí a qué se refería Edward.

R: Tell me aboutitstud!

E: I got chills.
They're multiplying.
And I'm losing control.
Cause the power
you're supplying,
it's electrifying!

Para sorpresa de todos Emmett se levantó de un salto y comenzó a cantar y bailar con Rosalie, ganándose una mirada furibunda de su prometida que parecía en cualquier momento se pondría a escupir fuego y destrozar todo el lugar; dejé de prestarle atención a mi adorada cuñada y me dediqué a disfrutar del show, era mucho mejor que estar viendo la obra de Grease en vivo y es que... ¡ese par si que se sabían lo que hacían! Incluso puedo jurar que lo hacían mejor que John Travolta y Olivia Newton-John.

R: You better shape up,
cause I need a man
and my heart is set on you.
You better shape up;
you better understand
to my heart I must be true.

E: Nothing left, nothing
left for me to do.

Ambos: You're the one that I want.
(you are the one i
want, want), o, o, oo, honey.
The one that I want.
(you are the one i want,
want), o, o, oo, honey.
The one that I want
(you are the one i want,
want), o,o, oooooo
The one I need.
Oh, yes indeed.

R: If you're filled
with affection
you're too shy to convey,
meditate in my direction.
Feel your way.

E: I better shape up,
cause you need a man
R: i need a man
who can keep me satisfied.
E: I better shape up
if I'm gonna prove
R: you better prove
that my faith is justified.

E: Are you sure?
R:Yes, I'm sure
down deep inside.

Ambos: You're the one that I want.
(you are the one i want,
want), o, o, oo, honey
The one that I want.
(you are the one i want,
want), o, o, oo, honey.
The one that I want
(you are the one i want, want), o, o, oooooo
The one I need.
Oh, yes indeed.

Ellos terminaron con su show y todos estallamos en aplausos y gritos, claro hubo una excepción: Heidi, ella se levantó y a jalones apartó a Emmett de Rosalie, se paró frente a él e hizo que la rodeara con sus brazos por la cintura. Rosalie sonrió y negó con diversión al ver ese gesto tan posesivo por parte de la novia de mi hermano, eso hizo que Heidi se enojara un poquito más y, no sé cómo lo hizo, pero arrastró a Emmett hasta el sofá; una tarea nada fácil considerando el monstruoso tamaño de mi hermano.

—¡Eso fue genial chicos! Hacéis una pareja estupenda —chilló Alice sabiendo que eso no le haría gracia a nuestra querida, nótese el sarcasmo, cuñada.

—Alice tiene razón, eso fue... ¡genial! —comentó Jasper con un tono de diversión y tuve que hacer un esfuerzo sobrehumano para no reírme al ver la cara de Heidi, pero mis ganas de reír se esfumaron cuando ella sonrió con malicia sin apartar la mirada de Rosalie.

—Los apoyo totalmente, lo hicieron de maravilla. Amor acompañame a la habitación, tengo algo que... hacer —claramente las palabras de Heidi tenían un doble sentido lo cual nos incomodó a todos.

—Edward, Jasper, es tarde y lo mejor es que nosotros nos vayamos.

Jasper y Rosalie se despidieron de mí con un beso en la mejilla e igual lo hicieron con Alice, Edward me besó suavemente en los labios y después se despidió de mi hermana, Rosalie se acercó a mi hermano y, bajo la atenta mirada de Heidi, le dio un beso muy cerca de los labios a modo de despedida para después irse con sus hermanos.

Emmett me llevó a mi habitación, unos minutos después se escucharon gritos y golpes de cosas al caer al piso, no necesitaba ser adivina para saber que esa discusión entre mi hermano y su prometida era por Rosalie, espero que de una vez por todas Emm se dé cuenta de lo que tiene frente a él y se decida a dejar a Heidi.

Continuará...


¡Hola! Aquí les dejo el capítulo de hoy, espero que les gustara. La canción que use obviamente no me pertenece y es: You're the One that I Want, compuesta por John Farrar y la cantan John Travolta y Olivia Newton-Jonh

Cualquier duda, queja, sugerencia, etc, haganmela saber...

Muchas gracias a quienes han agregado la historia a alertas y favoritos, así como también a quienes se toman un poquito de su tiempo para alegrarme el día con sus lindos review's

¿Algún review? =)

Por cierto, estaré actualizando de la siguiente manera:

Lunes: Volver a Sonreír.

Martes: Juegos del Destino.

Miércoles: Odio o... ¿Amor?

Jueves: Siempre te Amaré.

Viernes: Caminos Cruzados... ¿De Nuevo?