Disclaimer: La mayoría de los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, sólo aquellos fuera de la Saga y la trama son de mi completa autoría.


CHAPTER 13

BELLA POV.

Desde hacía ya unos minutos que estaba despierta, pero no me atrevía a abrir los ojos por miedo a darme cuenta de que lo sucedido anoche no había sido más que un sueño, uno maravilloso; pero sueño al fin. La habitación estaba en completo silencio permitiéndome escuchar el relajante ruido de las olas y las gaviotas en la playa, de pronto unas suaves caricias en mi rostro me sobresaltaron y abrí los ojos de golpe encontrándome con mi Adonis personal.

—Lo siento, no quería asustarte —se disculpó Edward regalándome una sonrisa y por Dios que casi me da un ataque al percatarme de ciertas cosas.

Como que Edward estaba en mi cama, acostado de lado con su cabeza apoyada en una de sus manos, viéndome con un brillo especial en sus ojos, que lo único que medio cubría mi cuerpo, bueno, nuestros cuerpos desnudos era la sábana, la cual por cierto subí hasta mi cuello completamente avergonzada; pero mi corazón comenzó a latir desbocado y mi cara se encendió al comprender que anoche fue real, anoche Edward y yo hicimos el amor.

—Me encanta cuando te sonrojas —murmuró Edward acariciando mi mejilla.

—¿Hace mucho que estás despierto?

—Apenas escasos quince minutos, ¿sabes? Verte dormir es... fascinante —por la forma en la que pronunció esa última palabra casi puedo jurar que de nuevo hablé dormida.

—¡Ay no! ¿Qué fue lo que dije? —pregunté mordiendo mi labio inferior y sintiéndome aún más avergonzada.

—No mucho, sólo pronunciaste mi nombre un par de veces acompañado de un te amo —suspiré, y no sé si por alivio o por la forma en que sus dedos acariciaban mi brazo trazando figuras al azar, por lo que me ha dicho Alice tiendo a divagar y decir una sarta de incoherencias mientras duermo, al menos ésta no fue la ocasión.

—Te amo tanto que hasta dormida te lo digo —bromeé quitando un mechón de cabello de su frente y mis dedos se perdieron en sus hebras cobrizas jugando con ellas.

Sonrió y acercó su rostro al mío hasta que nuestros labios se rozaron con apenas una suave caricia, provocando que se me pusiera la piel de gallina ante ese pequeño roce.

—Bueno yo no te lo digo mientras duermo, al menos no que yo sepa, pero te amo. Te amo con todo mi ser y tenerte a mi lado es lo único que necesito para ser feliz.

Emocionada por sus palabras busqué sus labios que gustosos me recibieron, Edward me besó con suavidad y ternura haciéndome suspirar ¡Dios! ¿Es posible que a cada segundo que pasa me enamore más de este hombre? La respuesta era más que obvia: por supuesto que sí, con cada beso, caricia, mirada o simple palabra se metía un poquito más profundo en mi corazón, de dónde no podría y no quería sacarlo. Nos separamos cuando la necesidad de respirar nos obligó, Edward suspiró sonoramente y besó la punta de mi nariz para después sonreír.

—¿Qué te parece un relajante baño en el jacuzzi antes de desayunar?

Sólo atiné a asentir, Edward salió de la cama y completamente sonrojada desvié la mirada de su cuerpo desnudo, aunque no pude evitar mirar de reojo como se ponía su bóxer para después entrar al baño. Sólo tardó unos cuantos minutos en volver, se acercó a la cama y trató de quitarme la sábana pero se lo impedí apretándola contra mi pecho.

—¿Qué pasa? —preguntó con el ceño fruncido por mi reacción.

—Estoy desnuda —respondí de forma obvia y Edward comenzó a reír dejándose caer en la cama—. ¡Oye no te rías!

Tomé una de las almohadas y la estampé contra su rostro, ocasionando con eso que sus risas cesaran, se incorporó hincándose en la cama y sonrió ladinamente antes de lanzarse sobre mí y comenzar a hacerme cosquillas. Trataba inútilmente sacármelo de encima y entre risas le pedía que se detuviera pero no me hacía mucho caso, después de unos minutos se detuvo y besó mis labios de forma casta.

—No bebes sentir pena conmigo, además ya te he visto desnuda —ok en eso tiene razón pero... al diablo con la vergüenza.

Respiré profundo un par de veces para darme valor y asentí, Edward se levantó y me cargó al estilo novia, rodeé su cuello con mis brazos y escondí mi rostro en el hueco de su cuello, el cual estaba casi segura tenía un color rojo escarlata intenso.

Con cuidado me metió en el jacuzzi para después hacerlo él y acomodarse tras de mí envolviendo sus brazos en mi cintura, sus labios recorrieron la distancia entre mi cuello y mi clavícula dejando un camino de húmedos besos, con su mano echó mi cabello a un lado y besó la parte de atrás de mi cuello bajando a mi espalda arrancándome un par de gemidos, mi cuerpo de pronto comenzó a arder anhelando más que besos y caricias, pero Edward tenía otros planes.

Tomó la esponja y comenzó a lavar mi cuerpo, así que nos duchamos sin llegar a más que besos y caricias, y aunque la excitación en ambos era más que evidente, no pasó a más de eso.

Gracias a que con mi silla podía desplacerme por la cocina entre risas y uno que otro beso ambos preparamos el desayuno, fue algo tan natural que pareciera teníamos años haciéndolo. Después de desayunar Edward me dijo que saldríamos a la playa, acepté y al salir de la casa mis ojos se abrieron por la sorpresa al ver un hermoso caballo blanco esperándonos.

—¿Es lo qué estoy pensando? —pregunté señalando el caballo con mi cabeza.

—Si estás pensando que iremos a dar un paseo, entonces sí, acertaste —respondió besando mi frente.

Me montó al dichoso animal y él se montó detrás de mí, tomó las riendas y cerré los ojos con pánico cuando el caballo comenzó a moverse.

—Tranquila, es un animal muy dócil. Además no dejaré que te pase nada —sonriendo giré mi rostro y lo besé.

—¿De dónde sacaste un caballo? —pregunté ya más tranquila y disfrutando del momento.

—Pedí que lo trajeran esta mañana, es de Carlisle. Feliz aniversario —esto último lo susurró en mi oído causándome escalofríos.

—Técnicamente aún faltan algunas horas para nuestro aniversario, te recuerdo que me pediste que fuera tu novia casi a media noche —ambos nos soltamos a reír y después nos sumergimos en un agradable silencio.

Cuando volvimos a la casa ya era algo tarde. Cominos en la terraza y nos quedamos ahí charlando por un largo momento. Por la noche Edward me subió a la habitación, me acercó mi maleta a la cama y salió dándome un beso en la mejilla, lo más rápido que pude cambié mi ropa por uno de los diminutos camisones que Alice había metido en mi maleta, cepillé mi cabello y me dispuse a esperar que Edward volviera.

Pasó media hora, una hora y Edward no volvió. Miré por milésima vez el reloj y ya era más de las once de la noche, estiré la mano para apagar la luz de la lámpara y ver si podía conciliar el sueño, pero justo cuando estaba por hacerlo la puerta se abrió.

—Creí que ya no vendrías, es más pensé que ya estabas dormido —Edward entró y se sentó a mi lado tomando mis manos entre las suyas.

—Estaba... ocupado, vamos quiero mostrarte algo —se levantó y me tomó en sus brazos.

Al salir de la habitación y ver que se dirigía a la habitación de enfrente mi ceño se frunció y le di una mirada interrogante a Edward, que sólo me sonrió y besó el tope de mi cabeza, le ayudé a abrir la puerta y mi confusión se esfumó siendo reemplazada por la sorpresa ante lo que vi, el lugar estaba iluminado sólo por la tenue luz de las velas que estaban estratégicamente distribuidas por la habitación, había pétalos de rosa esparcidos por el piso y en medio de la cama un te amo escrito con los mismos pétalos.

—Ahora sí, feliz aniversario amor —mis manos fueron hasta su cabello y acerqué mis labios a los suyos.

—Feliz aniversario y... feliz cumpleaños —murmuré sobre sus labios antes besarlo.

En esta ocasión fui yo quien di el primer paso y con mi lengua tímidamente delineé su labio inferior pidiendo permiso para entrar, permiso que Edward sin pensar me otorgó. De pronto mi cuerpo fue depositado con suavidad sobre el colchón y sus labios abandonaron los míos. Mi respiración era irregular igual que la de él, un escolofrío recorrió mi cuerpo cuando subió mi camisón hasta sacármelo dejándome solamente con mis braguitas y sujetador.

Mis manos ávidas comenzaron a desabotonar los botones de su camisa y con premura me deshice de ella, nuestros labios se volvieron a encontrar de forma demandante y apasionada, su mano fue hasta el broche de mi sujetador y justo cuando Edward estaba por desabrocharlo su móvil comenzó a sonar.

—T-tienes que contestar p-puede ser... importante —me las ingenié para decir con voz entrecortada, él bufó exasperado y tomó el molesto aparato de la mesita de noche.

—Es Jasper —murmuró con el ceño fruncido y se levantó de la cama—. ¿Qué pasa Jazz? —preguntó y espero una respuesta—. ¿Dónde está? Sí, sé donde es. Voy para allá t muchas gracias.

—¿Qué ocurre amor? —le pregunté ansiosa cuando cortó la llamada.

—Encontraron a Jasper cerca de aquí, tengo que ir por él —respondió buscando su camisa y se la puso.

—¿Está bien? ¿Le ocurrió algo?

—Tranquila que no le pasó nada, sólo está... tan borracho que no recuera ni su nombre —se acercó a la cama y me besó dulcemente—. Lo lamento yo...

—Shhhh no te disculpes, anda ve a buscarlo —le dije con una sonrisa para que notara que todo estaba bien y lo estaba, no tenía por qué molestarme con él.

Volvió a besarme de manera fugaz, me dio mi camisón del suelo y se apresuró a salir de la habitación. No podía creerlo ¿Jasper borracho? ¡Dios! Debía estar realmente mal por esa chica, él era un bebedor ocasional, en el tiempo que tenía de conocerlo nunca lo había visto tomar más de dos copas.

Suspiré sonoramente, me puse mi camisón y abracé una almohada, cerré los ojos y a los pocos minutos me quedé dormida.

Abrí los ojos y la luz del sol me cegó por un momento, Edward dormía a mi lado y por su ceño fruncido puedo apostar que su sueño no era para nada tranquilo, delineé el contorno de su rostro y suspiró, pasaron unos minutos antes de que se despertara.

—Hola. No dormiste muy bien ¿verdad? —negó y suspiró lleno de frustración.

—Definitivamente no fue mi mejor noche, me impactó ver a mi hermano así. ¿Sabes? Lloró hasta quedarse dormido y me siento impotente por no poder ayudarlo, pero no sé qué hacer.

Me rodeó con sus brazos y apoyó su cabeza en mi pecho, acaricié con suavidad su cabello sin saber qué más hacer. No me gustaba para nada ver a Edward así de abatido, pero ¿qué podía hacer yo para ayudarle? Nos quedamos en esa posición por varios minutos, hasta que Edward se movió para sacar algo del cajón de la mesita de noche, tomó mi mano y dejó algo sobre ella para después cerrarla en un puño.

—Con lo que pasó no pude dártelo anoche —abrí la mano encontrándome con una fina cadenita de la cual pendía un hermoso dije en forma de mariposa.

—Oh Edward, es... perfecto. Gracias —acarició con ternura mi mejilla y me ayudó a ponérmelo.

De nuevo juntos preparamos el desayuno y estábamos por terminar cuando un Jasper con cara de zombi entró a la cocina, nos dio un mirada apenada y se sentó. Edward puso una taza de café frente a él, tras suspirar le dio un sorbo y nos sumergimos en un silencio un tanto incómodo.

—Lamento lo de noche, era su aniversario y yo simplemente lo arruiné —murmuró Jazz con la mirada clavada en la nada.

—¿Qué pasó Jazz? Tú no eres así —dije y sus ojos ahora opacados por una gran tristeza se posaron en los míos.

—Alice se va a casar con Alistair, se lo propuso la tarde de ayer y ella aceptó.

—No entiendo qué tiene eso que ver con que tú... ¡Oh por Dios! —me quedé callada cuando la comprensión llegó a mí, ¿Jasper estaba enamorado de Alice?

—Sí Bella, estoy enamorado de Alice. La amo con todo mi corazón pero ella sólo ve en mí a un gran amigo, un amigo al que se le rompió el corazón cuando ella se lanzó a mis brazos chillando emocionada que se iba a casar —Edward y yo intercambiamos miradas sorprendidos por lo que escuchamos, nunca me hubiese imaginado que Alice fuera esa chica que le robó el corazón a mi cuñado.

—¿Por qué no hablas con ella? Sé sincero y dile lo que sientes —le aconsejó Edward y yo asentí en acuerdo, pero Jasper negó y nos dio una triste sonrisa.

—No Edward. No puedo decirle que la amo. Si lo hago la perderé definitivamente y prefiero tenerla cerca aunque sólo sea como mi amiga.

No podía creer que las cosas sean tan complicadas, Jasper enamorado de Alice, ella enamorada de Alistair y no sabía por qué pero tenía el presentimiento de que él no la amaba y no la haría feliz, si tan sólo mi hermana se diera cuenta de que Jasper era el indicado para ella.

Continuará...


¡Hola! Aquí esta el capítulo de esta semana y espero que haya sido de su agrado. Les recuerdo que tengo grupo en Facebook, donde estaré publicando imágenes y adelantos de mis Fic's, así como también noticias sobre futuros proyectos, si gustan unirse encontraran el link en mi perfil.

Cualquier duda, queja, sugerencia, etc, haganmela saber...

Muchas gracias a quienes han agregado la historia a alertas y favoritos, así como también a quienes se toman un poquito de su tiempo para alegrarme el día con sus lindos review's

¿Algún review? =)

Por cierto, estaré actualizando de la siguiente manera:

Lunes: Volver a Sonreír.

Martes: Juegos del Destino.

Miércoles: Odio o... ¿Amor?

Jueves: Siempre te Amaré.

Viernes: Caminos Cruzados... ¿De Nuevo?