Disclaimer: La mayoría de los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, sólo aquellos fuera de la Saga y la trama son de mi completa autoría.


CHAPTER 14

ROSALIE POV.

Casi un mes había pasado desde que terminé mi carrera y ahora el siguiente paso era montar mi propio taller mecánico, estuve buscando por un par de semanas hasta que encontré el local apropiado para ello, pero no era precisamente aquí, en Jacksonville. Después de mucho pensarlo y darle vueltas al tema un centenar de veces, tomé la decisión de mudarme a Nueva York, mi relación con Emmett ha avanzado mucho en los últimos meses y aunque él viene cada que puede... siento que no es suficiente el tiempo que pasamos juntos.

No he hablado de esto con nadie, es más, mi familia ni siquiera sabe que Emmett y yo estamos juntos, aunque estoy segura de que lo sospechan. Esme y mis hermanos no creo que pongan alguna objeción cuando se enteren, Carlisle por otra parte se pondrá un poco histérico al saber que su "pequeña niña" se mudará a una enorme cuidad desconocida, pero terminará aceptándolo al comprender que eso me hace feliz.

El sonido de la puerta de mi habitación siendo abierta me sacó de mis pensamientos, despegué la mirada del techo y me encontré con Esme apoyada en el marco de la puerta y me veía con diversión.

—¿En qué pensabas? Estabas tan perdida en tus pensamientos que ni escuchaste cuando te llamé.

—Nada importante —respondí encogiéndome de hombros—. ¿Para qué me necesitas?

—Vengo a avisarte que voy a casa de Renée, me pidió que fuera a ayudarle con... —antes de que terminara la oración yo ya había saltado fuera de mi cama y estaba de pie junto a ella.

—Voy contigo, Emmett llega hoy y quiero estar en su casa cuando llegue —Esme no dijo nada sólo asintió con una sonrisa en su rostro.

—¿A dónde van? —preguntó Jasper curioso al vernos bajar las escaleras.

—A casa de los Swan.

—Las acompaño, después de todo no tengo nada más interesante que hacer —comentó de forma desinteresada, pero sus ojos brillaban demostrando todo lo contrario.

Salimos los tres de la casa y nos montamos en el coche de Esme, el trayecto a casa de Bella nunca me pareció tan largo como hoy, lo cual atribuí a mis nervios por hablar con Emmett sobre mis planes de mudarme y a mis ganas locas por verlo. Al llegar prácticamente salí volando del coche y casi corrí hasta la puerta, pero no alcancé ni a rozar el timbre cuando ésta fue abierta por una sonriente Alice, que iba enganchada al brazo de Alistair.

—¡Hola Rose! —me saludó con un beso en la mejilla y un abrazo efusivo, Alistair por su parte sólo hizo un movimiento con su cabeza a modo de saludo que yo correspondí de igual manera—. Me alegra verte, tengo mucho que hablar contigo pero será después. Ahora Alistair y yo vamos de salida.

Jasper llegó a mi lado y en cuanto vio a Alistair pude sentir como su cuerpo se tensó, tensión que disminuyó considerablemente al ver a mi pequeña cuñada y ella lo saludara con un beso muy cerca de los labios, cosa que no sé si fue intencional o no.

Algo que me preocupa, y demasiado he de agregar, es que los sentimientos de Jasper hacia Alice van mucho más allá de una simple amistad, lo conozco demasiado bien como para asegurarlo, y esto sin duda terminará lastimando a mi hermano, pues ella desafortunadamente no le corresponde.

—Alice, cielo se nos hace tarde —la aludida sonrió ampliamente y besó la mejilla de Alistair, de reojo pude ver como mi hermano desvió la mirada de la pareja y apretaba la mandíbula.

—Nos vemos después chicos —se despidió y antes de subirse al auto de Alistair, ambos saludaron a Esme que sacaba no sé que cosas del coche.

Jazz fue a ayudar a nuestra madre y yo entré a la casa, al no ver a Renée en la sala fui a buscarla a la cocina pero tampoco estaba, me acerqué a la ventana para ver si estaba en el jardín y efectivamente se encontraba allí arreglando los rosales; ahora entendía qué era lo que Esme estaba bajando del coche.

Una sonrisa boba se formó en mi rostro cuando unos muy conocidos brazos se enredaron en mi cintura y solté un sonoro suspiro cuando Emmett besó mi mejilla, lo había echado tanto de menos.

—¿Cuándo llegaste? —pregunté girándome para quedar frente a él.

—No hace más de media hora, de hecho, justo ahora iba a tu casa pero al salir me he encontrado con Jasper y Esme —acomodó un mechón de mi cabello detrás de mi oreja y su toque me causó escalofríos.

Me pregunto ¿cómo es que Emmett logra causar estas reacciones en mí? Nunca antes un hombre me había hecho sentir así, con él es todo tan diferente, tan intenso, que la más mínima caricia me descoloca por completo.

Sus labios atraparon los míos y Dios bendito de que forma, me besó con pasión y desenfreno, me besó como si no existiera un mañana y estos fueran los últimos minutos de nuestras vidas; nos separamos cuando la necesidad de oxigeno nos obligó, mi respiración era errática y mi pulso estaba tan acelerado que pareciera acabada de dar diez vueltas a la manzana. Tuve que respirar profundamente un par de veces para lograr calmarme un poco y poder hablar.

—Tengo algo muy importante que decirte —dijimos ambos al unisono, lo que causó nuestras risas.

—Vamos a la sala, allí podremos hablar tranquilos y sin molestias. Después de todo mi tía, mi suegra y mi cuñado se tardarán un buen rato en el jardín —comentó con la mirada perdida en la ventana, me giré para ver lo qué él veía y en efecto, los tres estaban de lo más entretenidos con los rosales.

—¿De qué quieres hablar? —le pregunté cuando nos sentamos en el sofá de una plaza, obviamente yo me senté en su regazo, uno de sus brazos me mantenía sujeta por la cintura y con su mano libre jugaba con un mechón de mi cabello.

—Es algo complicado, que no sé cómo explicar —se pasó la mano por el cabello nerviosamente, cosa que para nada me dio buena espina, ¿tan grave es lo que me dirá?—. Rose, la empresa está atravesando por una mala racha, no es algo alarmante pero si es necesario que esté al pendiente y, por desgracia, mis viajes a Jacksonville se verán seriamente afectados por eso. Al menos en seis semanas no podré venir a verte.

—Emmett, voy a hacerte una pregunta y tienes que responderme con toda sinceridad. ¿Me amas? —frunció el ceño con disgusto por mi pregunta, pero tenía que hacerla, necesitaba una respuesta para poder decirle mis planes.

—¡Claro que te amo! Nunca, y escuchame muy bien Rosalie Cullen, nunca dudes de mi amor por ti. Lo nuestro no se dio de forma convencional, pero mis sentimientos por ti son completamente sinceros y verdaderos —acuñé su rostro entre mis manos y uní nuestros labios de forma suave, con pequeños y lentos roces demostrándole con ese beso que yo también lo amaba.

—Voy a mudarme a Nueva York —murmure aún sobre sus labios.

De manera abrupta se separó de mí lo suficiente para verme a los ojos, poco a poco las comisuras de sus labios se fueron estirando hasta formar una sonrisa enorme en su rostro. Mi sonrisa favorita, esa que marca los hoyuelos en sus mejillas, hoyuelos que le daban un aire de ternura que me encantaba.

—No me estás tomando el pelo ¿verdad?

—No. Claro que no será mañana mismo, pues aún tengo que buscar un lugar dónde vivir y...

—No es necesario que busques nada —me interrumpió sin perder la sonrisa, pero ahora esta se había vuelto... ¿tímida?—. Hace algún tiempo compré un departamento, no está amueblado ya que nunca lo he habitado, pero podemos acondicionarlo y vivir ahí. Claro, si tú quieres.

—Emmett Swan ¿me estás proponiendo que me vaya a vivir contigo? —pregunté falsamente escandalizada, cosa que obvio él notó.

—Si no quieres no hay problema, tal vez Heidi sí quiera compartir departamento conmigo —le di un golpe en el brazo y se soltó a reír.

—Por tu bien espero que tu comentario haya sido una broma, una de pésimo gusto —hice el intento a levantarme pero no me lo permitió, su agarre en mi cintura se volvió más firme y buscó mis labios pero no le devolví el beso. Soltó un sonoro suspiro y aflojó su agarre.

—Vamos Rose, no vas a molestarte por un estúpido comentario —me levanté de su regazo y dándole la espalda me alejé uno pasos de él.

—No me gusta que hables de ella. Sé cómo era su relación, sus constantes rupturas y reconciliaciones, temo que un día... un día ella quiera volver contigo y tú la aceptes de nuevo en tu vida —confesé el más grande de mis temores a la par que una solitaria lágrima rodaba por mi mejilla.

—Eso no va a ocurrir. Amor, he visto a Heidi después de que lo nuestro terminara y mirame, no he vuelto ni voy a volver con ella —Emmett se paró frente a mí, con gentileza acuñó mi rostro entre sus manos abrigándome a que lo viera a los ojos—. Rosalie, ¿aún no te has dado cuenta de que mis ojos no pueden ver a otra mujer que no seas tú?

Escondí mi rostro en su pecho y lo abracé, gesto que él correspondió. Después de un momento y sin deshacer nuestro abrazo, levanté la mirada perdiéndome en sus ojos.

—¿Te parece bien que le demos la noticia a nuestras familias cuando Bella y Edward regresen? —Emmett asintió con una sonrisa y besó con dulzura mi mejilla.

Unos minutos más tarde nos unimos a Renée, Esme y Jasper en el jardín para ayudarles. El resultado final de nuestro trabajo fue gratificante, el jardín se veía hermoso y un suspiro de melancolía abandonó mis labios al contemplarlo, una vez me mude a Nueva York echaría de menos ayudarle a Esme con el jardín, aunque siempre renegaba cuando me pedía ayuda, la verdad es que disfrutaba de esa actividad y del tiempo que compartíamos juntas.

De pronto me vi envuelta entre los brazos de mi madre y torpemente, debido a la sorpresa, le volví el gesto. Acarició de forma maternal mis cabellos y antes de separarse de mí, besó mi mejilla.

—No tienes idea de cuánto te voy a echar de menos —mi ceño se frunció por la confusión y Esme soltó una risita—. Soy tu madre cariño, y no puedes ocultarme nada. Sé de tus planes para mudarte a Nueva York.

—También yo te echaré de menos, los echaré de menos a todos.

—¿Esme, Rose, me ayudan con la comida? —pidió Renée y ambas la seguimos dentro de la casa dejando a los chicos en el jardín.

Después de comer Jasper y Emmett fueron los encargados de recoger la mesa y lavar los trastes, mientras tanto nosotras nos sentamos en la sala y nos sumergimos en una agradable charla, charla que fue interrumpida por los chillidos de Alice que entraba a la casa de lo más emocionada.

—¡Me voy a casar! ¡Me voy a casar! ¡Me voy a casar! —repetía mi cuñada una y otra vez sin dejar de saltar por todo el lugar.

Renée, Esme y yo intercambiamos miradas anonadadas por lo que estábamos escuchando, y cuando escuché los pasos de mi hermano y mi novio acercarse, mi corazón se apretujó dentro de mi pecho; la noticia de la boda de Alice no le sentaría para nada bien a Jasper.

—¿Por qué tanto escándalo?

Alice ignoró la pregunta de Emmett y sin más se lanzó a los brazos de Jasper, quedando aferrada a él con sus piernas y brazos como un koala. Mi hermano sonreía mientras la sostenía y giraba un par de veces, sin saber la noticia que se avecinaba y estoy segura rompería su corazón.

—¡Me voy a casar, Jazz! Alistair me pidió matrimonio y acepté, nos casaremos en un mes —en el momento en que la primera palabra salió de los labios de Alice, Jasper se quedó estático y se libró de su agarre—. ¿No me vas a felicitar? —preguntó un tanto recelosa y confundida por la reacción de Jasper, que cerró las manos en puños y forzó una sonrisa.

—Claro, felicidades Allie, de corazón espero que sean muy felices. Yo... me tengo que ir, nos vemos después.

—¡Jasper espera! —grité yendo detrás de él pero me ignoró y no se detuvo.

Salió de la casa a prisa y se echó a caminar, mejor dicho a correr calle abajo; sin pensar lo seguí y me costó un gran esfuerzo alcanzarlo, mi condición física era un asco. Él al notar mi presencia dejó de correr y ahora ambos caminábamos en silencio, uno tenso y para nada cómodo pero no quiero obligarlo a hablar, sólo quiero que sepa que estoy aquí para él y si quiere hablar lo escucharé.

—Déjame solo, Rose —murmuró después de un rato sin dejar de ver al frente.

—¿Seguro que es lo que quieres? —asintió y suspiré con pesadez—. Bien, pero si necesitas hablar o cualquier cosa, aquí estoy.

—Lo sé, y te lo agradezco Rose, pero ahora en serio quiero y necesito estar solo.

No dije más, si así lo quería no había mucho que pudiera hacer. Sin embargo, me quedé parada a mitad de la acera observando cómo se alejaba hasta que lo perdí de vista.

Esa noche Jasper no regresó a casa, ni siquiera contestaba el móvil o llamaba para decir que estaba bien, cosa que nos preocupó a todos. Esme estaba de lo más alterada, nerviosa y no paraba de llorar, por lo que Carlisle decidió llevarla con Renée para que no estuviera sola mientras él y yo íbamos a buscar a mi hermano. Alice y Emmett al enterarse de lo ocurrido se unieron a nosotros para ayudarnos a buscarlo, lo buscamos por todo Jacksonville pero no lo encontramos en ningún lado.

Entrada la madrugada decidimos volver a casa de los Swan, Esme en cuanto nos vio llegar corrió a nuestro encuentro, pero al ver que Jasper no venia con nosotros, de nuevo se derrumbó en los brazos de Carlisle. ¡Maldición Jazz, juro que voy a golpearte cuando regreses por hacernos pasar este mal rato! Pensé acurrucándome entre los brazos de Emmett y dejando que mis lágrimas corrieran con libertad por mis mejillas.

EDWARD POV.

Al aparcar el coche fuera de la casa de Bella y ver el coche de Carlisle, me golpeé mentalmente por idiota, olvidé por completo avisarles que Jasper estaba con nosotros en la casa de la playa, y lo más seguro, es que Esme y todos estén más que preocupados por la desaparición de mi hermano.

Me bajé del coche y Jasper me ayudó a sacar la silla de Bella del maletero, con cuidado saqué a mi novia del coche y la pase a la silla. Mientras caminaba hacia la casa me sentía como un condenado camino a su trágico destino, estoy seguro de que Esme no sólo querrá matar a mi hermano por desaparecer sin dar señales de vida, si no a mí también por no haberle avisado dónde estaba Jasper.

—¡Jasper! ¡Gracias a Dios estás bien, mi amor! —gritó mi madre corriendo al encuentro del aludido abrazándolo fuertemente.

Sus ojos estaban enrojecidos e hinchados al igual que su nariz, de seguro se pasó toda la noche llorando. Ahora, al verla así, sentí ganas de darme de golpes contra la pared, yo pude evitar eso si les hubiese avisado.

—¿Dónde mierda estabas? Sabes lo preocupados que estábamos por ti, idiota —ese fue el caluroso saludo de Rosalie, la cual no tenía buen aspecto debido a pasar la noche en vela.

—Lamento no haberles avisado, yo... —Jasper no pudo terminar de hablar, pues mi cuñada lo calló de una bofetada.

—Eso es por habernos hecho pasar la peor noche de nuestras vidas —Alice dio media vuelta y se fue dejándonos a todos estupefactos.

Jasper les explicó lo ocurrido, claro, omitiendo la parte en la que quiso acabar con el licor del estado, esa parte fue sustituida por la mentira de que su coche se descompuso y como estaba cerca de la casa de la playa, me llamó para que fuera por él.

Durante la comida Alice no dejaba de hablar sobre su próxima boda, y al ver la cara de mi hermano desfigurada por el dolor que esa charla le causaba, quise amordazar a Alice con la servilleta para que se callara de una buena vez; Bella al notarlo tomó mi mano por sobre la mesa y le dio un suave apretón.

—Emmett y yo tenemos algo que decirles —dijo de pronto Rosalie cortando la charla de Alice y todos centramos nuestra atención en ellos—. Cómo ya lo sospechan, e inclusive habrá quién lo sepa, Emmett y yo somos novios desde hace ya unos meses.

Emmett al ver que la noticia no nos sorprendía en lo más mínimo sonrió y mi hermana negó divertida. ¿Quién no lo sospecharía o lo sabría? Ellos no eran muy discretos que digamos.

—Bien, siendo así prosigo. Voy a mudarme con Emmett a Nueva York —soltó la noticia directa y sin anestesia, tanto que el pobre de Carlisle casi se ahoga con su propia saliva al escucharla.

El lugar quedó sumergido en un total silencio, silencio que fue rotó por Emily al decirle a Renée que su hermana le llamaba por teléfono, así que ella fue la primera en dejar el comedor. Seguida por Alice, Jasper, Bella y yo que nos fuimos a la sala para que Rose y Emmett pudieran hablar con mis padres tranquilos, o para no ser participes de la escena que se desarrollaría en el lugar.

—¿A dónde vas? —le pregunté a Bella al ver que comenzaba a empujar su silla.

—Tengo sed y voy por un poco de agua.

—Yo te la traigo —me puse en pie y Bella bufó exasperada.

—Perfectamente puedo ir hasta la cocina por un poco de agua, Edward —me reprochó y yo le sonreí para después dejar un casto beso sus labios.

—Lo sé, pero quiero consentir a mi hermosa novia.

Le di un último beso y me puse en marcha hacia la cocina. Al pasar junto al comedor escuché cómo Carlisle trataba, inútilmente, de convencer a Rosalie para que no se mudara, cómo si alguien pudiera hacerlo.

Sonriendo llegué a la cocina y serví el vaso de agua para Bella, estaba por salir pero la voz de Renée proveniente del jardín me hizo detenerme.

—¡No! No lo vas a hacer, no voy a permitir que le destruyas así la vida a Bella —juro por lo más sagrado que no quise quedarme a escuchar, pero al tratarse de algo concerniente a mi ángel no pude evitarlo—. ¿Por qué ahora? Sulpicia ya es demasiado tarde, no tiene caso remover el pasado y hacernos daño a todos —la voz de Renée sonaba desesperada y entrecortada por el llanto.

¿Qué era eso tan malo que le haría daño a todos si salía a la luz? La voz de Renée se comenzó a escuchar menos claro y alejada, así que dejé el vaso sobre la mesa y me acerqué a la puerta, que estaba medio abierta, para escuchar mejor.

—Bella nunca puede enterarse que tú no eres su madre, ella nunca se va a enterar que su verdadera madre soy yo. ¡Nunca! —me quedé en shock, ¿Bella hija de Renée? Dios mío, si se llega a enterar de eso... la va a destruir por completo.

Continuará...


¡Hola chicas (y chicos si es que hay alguno por aquí)! Les dejo el capítulo de esta semana y espero que haya sido de su agrado. Les recuerdo que tengo grupo en Facebook, donde estaré publicando imágenes y adelantos de mis Fic's, así como también noticias sobre futuros proyectos y si gustan unirse encontraran el link en mi perfil.

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Por cierto, estaré actualizando de la siguiente manera:

Lunes: Volver a Sonreír.

Martes: Juegos del Destino.

Miércoles: Odio o... ¿Amor?

Jueves: Siempre te Amaré.

Viernes: Caminos Cruzados... ¿De Nuevo?