Disclaimer: La mayoría de los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, sólo aquellos fuera de la Saga y la trama son de mi completa autoría.
CHAPTER 15
BELLA POV.
Edward después de más tiempo del necesario volvió con mi vaso de agua, se veía raro y demasiado tenso, además de que a cada rato lo atrapaba observándome con un destello de tristeza en sus ojos, ¿qué diablos le pasaba? Hace tan sólo unos minutos no estaba así.
Abrí la boca para preguntarle, pero no tuve oportunidad de emitir palabra alguna, ya que mi hermano y Rosalie, llegaron a la sala de lo más sonrientes.
—Por sus caras, supongo que llegaron a un buen acuerdo con Carlisle —comentó Alice y mi cuñada asintió abrazándose más a Emmett, si eso era posible.
—Así es, mañana regreso a Nueva York y Rosalie se irá conmigo —me alegraba por ellos, se nota que se aman y sé que mi hermano no pudo encontrar mejor mujer que Rose.
—Pues yo me iré con ustedes, tengo mucho que planear para mi boda y poco tiempo, un mes se me pasará volando. Además tengo que darles la noticia a papá y mamá —volteé a ver a Jasper, hacía lo mejor por disimular su tristeza pero no tenía mucho éxito.
—¿Dónde están mi tía, Esme y Carlisle? —pregunté al notar que no estaban por ningún lado y para desviar el tema de la boda.
—Se quedaron hablando en el comedor, tía Renée estaba rara, incluso puedo jurar que había llorado —Edward se removió inquieto en su lugar mientras escuchaba a mi hermano hablar.
Después de eso nos sumergimos en una charla agradable, y por fortuna, la boda de Alice quedó totalmente fuera de la conversación.
Los siguientes días pasaron volando y, antes de que me diera cuenta, ya estaba en un avión rumbo a Nueva York para la boda de Alice; los Cullen al completo también asistirían, Jasper quiso negarse pero Alice no le dejó opción al decirle que si en verdad era su amigo, tenía que acompañarla en un día tan especial para ella. Así que tuvo que tragarse su dolor y con su mejor sonrisa aceptar, en esos días María había sido un gran apoyo para él, siempre estaba buscando un pretexto para mantenerlo ocupado y fuera de casa, tanto así que hace unos días se marcharon por todo el fin de semana de acampada a no sé dónde, e incluso aceptó acompañarlo a Nueva York para la boda.
Edward besó el dorso de mi mano sacándome de mis pensamientos, le sonreí y recosté mi cabeza en su hombro, cerré los ojos y pocos minutos después me quedé dormida.
—Bella, amor ya llegamos. Despierta pequeña dormilona —abrí los ojos y me encontré con ese par de esmeraldas que tanto amaba, me estiré lo más que pude para desperezarme causando las risas de Edward y "enfadada" golpeé su hombro.
—No te rías —pedí a la par que soltaba un bostezo.
Edward se levantó de su asiento negando divertido y me tomó en brazos para bajar del avión, tía Renée nos esperaba con mi silla y Edward me depositó en ella con suavidad. Afortunadamente salimos rápido del aeropuerto, Emmett y Rosalie fueron los encargados de venir a buscarnos, Jasper, María, Edward y yo nos fuimos en el Jeep de mi hermano, mientras mis suegros y tía Renée se fueron con Rose en su descapotable.
Al llegar a casa de mis padres todo fue una locura total, Alice estaba hecha un manojo de nervios y no paraba de correr de un lado a otro, mi madre nos saludó y después se fue corriendo con tía Renée y Esme a arreglar no sé qué pendiente con las flores y el banquete. Mientras Rosalie y yo fuimos secuestradas por mi hermana, al ser sus damas de honor quería que todo estuviera en perfecto orden, así que ahora ambas nos estábamos probando nuestros respectivos vestidos.
Alistair y Alice no quisieron que hubiera una cena de ensayo, en su lugar mis padres ofrecieron una intima cena para ambas familias y, por supuesto, los Cullen. Marco, el padre de Alistair, no me inspiraba nada de confianza, algo en su rostro me decía que ese hombre no era de fiar, sus ojos negros como el carbón se clavaron en mí y un escalofrió recorrió mi cuerpo, nerviosa aparté mi mirada de él y continué comiendo mi cena o al menos trataba de comerla.
Después de cenar todos nos reunimos en la sala, unos minutos después Marco, mi padre y Carlisle se alejaron y se enfrascaron en una amena charla, por su parte Esme, mi madre, tía Renée y Edward de pronto desaparecieron, Alice, Rosalie y María hablaban de no sé qué cosas mientras Emmett, Alistair y Jasper veían un partido de béisbol que pasan por la televisión. Decidí salir un momento al jardín, necesitaba un poco de aire ya que de pronto me sentí ahogar, sin prisas empujé mi silla hasta salir al jardín dónde aspiré con fuerza llenando mis pulmones con el fresco aire de la noche.
—No llores por favor, sabes que no puedo hacerlo —la apesadumbrada voz de Alistair de pronto se escuchó a unos metros detrás de mí—. Si cancelo el compromiso con Alice mi padre no nos dejaría en paz y lo sabes, en cambio, si seguimos con el plan al pie de la letra tendremos el tiempo necesario para huir.
Mis ojos se abrieron a más no poder, ya sabía yo que Alistair no amaba a mi hermana y que la haría sufrir pero... había tantas preguntas en mi cabeza en este momento, ¿por qué le hizo creer a mi hermana que la amaba?, ¿por qué llegar tan lejos e incluso pedirle matrimonio? Pero sobre todo ¿por qué y con quién tenía que huir de su padre?
—Heidi... Heidi... ¡Tranquilizate por Dios! Escúchame amor —mi ceño se frunció por la confusión ¿amor? ¿Heidi?—. Mañana tú y yo nos iremos como lo teníamos planeado, cuando se den cuenta de que no llegaré a la iglesia ya estaremos en ese avión que nos llevará a la libertad. Amor, mañana ambos seremos libres de Marco Fiorelli...
No presté atención a lo que él seguía diciendo, de pronto en lo único que podía pensar era en mi hermana y en el dolor que esto le causaría, pero yo no iba a permitir que ese maldito la dañará de esa forma y la expusiera a la vergüenza de dejarla plantada en la iglesia.
—Alistair —le llamé cuando estaba por volver dentro, y a pesar de los metros que nos separaban, pude ver como su cuerpo se tensaba.
—Bella... ¿Qué haces acá afuera? —preguntó nerviosamente.
—Te escuché Alistair, escuché todo lo que le dijiste a Heidi.
—Yo... no es... te juro que no es lo que tu cre...
—¡Dios! ¿No es lo que yo creo? ¿Me creés estúpida? —grité interrumpiéndole sin importarme si alguien escuchaba, es más, si lo hacían era mucho mejor—. Acabo de oír como le dijiste a la zorra esa que dejarás a mi hermana plantada mañana en el altar, y no es lo que yo creo.
—No la llames zorra, Heidi no es ninguna zorra —gruñó con la mandíbula apretada acercándose un par de pasos a mí—Ella sólo es una victima más de la ambición de mi padre, al igual que Alice, al igual que en su tiempo lo fue Emmett y al igual que lo soy yo mismo.
—¿Qué quieres decir con eso? —pregunté con apenas un audible susurro.
Alistair suspiró pesadamente y comenzó a contarme el cómo su padre había usado a Heidi, obligándola a engatusar a Emmett hasta que consiguiera casarse con él para salvarse de la ruina, y cuando ella terminó con mi hermano, la golpeó y la echó de su casa sin nada más que lo que llevaba puesto.
—A mi padre se le ocurrió que yo me acercara a Alice, la enamorara y me casara con ella para tener acceso a la fortuna de tu familia. Nunca fue mi intención dañarle, te lo juro, pero amo a Heidi y aceptando la propuesta de mi padre vi una forma de protegerla, mientras armaba un plan para poder escaparnos juntos —estaba completamente en shock por sus palabras, Marco sin duda es un maldito, pero él no debió llevar esto tan lejos.
—Tienes que hablar con ella, explicarle lo que está pasando, pero por favor no la expongas a las habladurías por haber sido abandonada en la iglesia el día de la boda —le rogué y agachó la cabeza negando un par de veces.
—No puedo hacerlo, sé que soy un maldito egoísta, pero no voy a estropear mis planes —dio media vuelta dispuesto a entrar de nuevo a la casa.
—¡Espera! No creas que voy a quedarme de brazos cruzados sin hacer nada, si no hablas tú con Alice, lo haré yo —no volteó a verme pero sí detuvo su andar, se pasó la mano por el cabello y terminó por encogerse de hombros.
—Tú amas a Edward con cada fibra de tu ser ¿no es así?
—Eso no tiene nada que ver con...
—Tiene todo que ver, Bella —me interrumpió dándose la vuelta para quedar de nuevo frente a mí—. Tú sabes lo qué es amar a alguien más que a nada en el mundo, y que por esa persona estás dispuesto a hacer cualquier cosa. Amo a Heidi desde la primera vez que la vi, esa pequeña niña que parecía un cochorrito asustado cuando llegó a mi casa me robó el corazón con tan solo una mirada, es mi vida entera y por ella estoy dispuesto a hacer lo que sea. ¿Quieres decírselo a Alice? Ve y hazlo, pero te advierto que lo negaré todo y ella me creerá a mí.
Alistair se fue dejándome furiosa y muy, pero muy frustrada. Me quedé por largos minutos tratando de encontrar una solución para esto pero no tuve éxito, volví a la sala y al ver la sonrisa en el rostro de mi hermana mis ojos se llenaron de lágrimas, ella no se merece esto, no se lo merece. Pero ¿qué puedo hacer...? ¡Claro! Edward, él puede ayudarme con esto, lo busqué con la mirada por toda la sala pero al igual que cuando salí al jardín él no estaba.
Con un poco de prisa y, lo más rápido que mis manos me lo permitieron, empujé mi silla para ir a buscarlo; fui hasta el comedor pero no estaba allí, en la cocina tampoco, ni en ninguna parte de la planta baja de la casa, justo cuando estaba por rendirme recordé que en el estudio de papá no había buscado, y con la esperanza de encontrarlo allí, emprendí el recorrido hasta el final del pasillo.
La puerta estaba entreabierta y de dentro provenían varias voces, voces que reconocí como la de mi madre, mi tía y Esme, me di media vuelta para irme pero la voz de Edward me frenó.
—Yo creo que, en parte, Renée tiene razón. Bella no puede enterarse, al menos no por ahora —¿qué es eso de lo que no puedo enterarme? Con sigilo me acerqué lo más posible para poder ver a las personas dentro del despacho.
—No puedo seguir ocultando esto, han sido más de dieciocho años de mentir, no es justo ni para ella ni para Charlie —tía Renée sollozó con fuerza y se acercó a mi mamá que no dejaba de llorar.
—Sulpicia, ya hemos hablado anteriormente de esto. Por favor deja todo tal y como está. ¿Qué ganas con remover el pasado ahora? —mi mamá negó frenéticamente y tía Renée desesperada se arrodilló frente a ella—. De rodillas te lo suplico, no le destruyas la vida a mi hija, no le digas a Bella que... que yo soy su verdadera madre.
En ese momento sentí como si un pesado yunque hubiese caído sobre mí, mis ojos se llenaron de lágrimas y estas no tardaron en desbordarse rodando por mis mejilla, no sé cómo pero acallé el sollozo que amenazaba con salir y me alejé de allí. Los minutos que tarde en llegar a mi habitación me parecieron una eternidad, me costaba respirar y las lágrimas no dejaban de rodar por mi mejillas como si fueran gotas de agua en una noche de tormenta, alcancé una de las almohadas de mi cama y enterré mi rostro en ella para ahogar mis lastimeros gritos.
Edward, él lo sabía y no me dijo nada ¡maldición, no me lo dijo! Me ocultó algo tan importante como esto, ¿por qué lo hizo? ¿Por qué mierda no me dijo nada? Si en verdad me amara debió decirme, debió hacerlo con un demonio ¡debió hacerlo! Una ola de rabia se apoderó de mí, rabia contra todo y contra todos. Con movimientos bruscos limpié mis lágrimas y me obligué a dejar de llorar, saqué mi celular del cajón de mi mesita de noche y marqué el número de la única persona que me podía ayudar.
—Hola Bella, ¿todo listo para el gran día? Supongo que Alice está más hiperactiva que nunca —por más que traté no pude controlarme y de nuevo me derrumbé, las lágrimas hicieron acto de presencia al igual que los sollozos—. ¿Ocurrió algo? ¿Qué te pasa Bella? ¿Por qué lloras? ¡Respóndeme!
—Por favor... ayúdame... ayúdame... James...
…
EWARD POV.
Mentirle a Bella no era algo que me gustara, pero si ella llega a enterarse que su verdadera madre es Renée, no lo tomará para nada bien y estaba seguro que la Bella de antes regresaría, destruyendo a su paso lo que tanto trabajo le dio a mi ángel reconstruir.
Aunque no le estaba mintiendo, sólo ocultando información ¿verdad? Después de mucho tiempo tratando de convencer a Sulpicia para que no le dijera nada a mi Bella, terminó por acceder y salí del despacho, al llegar a la sala me percaté de que Bella no se encontraba allí.
—¿Dónde está Bella? —pregunté y los presentes voltearon a verme.
—Estaba aquí hace un momento —respondió Emmett frunciendo el ceño.
—Yo la vi hace poco más de una hora en el jardín, tal vez esté allá aún, o en su habitación —con un movimiento de cabeza agradecí la información a Alistair y salí al jardín a buscarla.
En el jardín no estaba, entré a la casa y casi corriendo fui hasta su habitación. Una vez frente a la puerta llamé un par de veces sin obtener respuesta, intenté una tercera vez y de nuevo nada, abrí la puerta y dentro de la habitación todo estaba en penumbras, encendí la luz y la vi junto a la ventana de espaldas a mí.
—¿Dónde estabas Edward? —su voz sonó rara, rasposa como si hubiese llorado o gritado por horas.
—Salí a caminar un poco —ahora sí que le mentí—. ¿Estás bien? —le pregunté arrodillándome a su lado pero ella no volteó a verme.
—Recuerdas que un día me dijiste: "Nunca te voy a ocultar nada" ¿cierto? —claro que lo recordaba, fue poco después de que aceptara ser mi novia, asentí nerviosamente y suspiró antes de voltear a verme—. ¿Alguna vez me has ocultado algo, Edward?
—No, nunca te he ocultado nada amor —perdóname pero es por tu bien, pensé sintiéndome la mayor basura sobre la tierra. Mordió con fuerza su labio inferior y volvió a clavar la mirada en algún punto de la ventana.
—Estoy cansada y quiero dormir, dormir para no pensar en nada. Además, mañana será un día largo —algo en sus palabras me asustó, Bella estaba muy rara, la sentía fría y distante. Su cuerpo estaba allí, a pocos centímetros del mío, pero su mente estaba a miles de kilómetros de distancia.
Le ayudé a acostarse en la cama e inmediatamente abrazó una de las almohadas, saqué una pijama del armario y le ayudé a cambiarse, me senté a su lado y fue como si no se hubiese percatado de ello.
—Le diré a tu tía que venga por si necesitas...
—¡No! ¡No quiero nada, sólo dormir! —chilló abrazando más fuerte la almohada, su actitud me asustó y mucho.
—Está bien, descansa amor —tomé su rostro entre mis manos y dejé un suave beso sobre sus labios, beso que no me correspondió y desconcertado me separé de ella—. Mañana vendré por ti para irnos juntos a la iglesia.
—No, mejor nos vemos allá, me iré con... con tía... Renée —la forma en que pronunció el nombre de Renée fue una mezcla de desprecio y algo más que no pude descifrar.
Besé su frente y ni siquiera se inmutó, suspiré con pesadez y salí de la habitación completamente frustrado, ¿qué le pasaba a Bella? ¿Por qué está en ese estado? Volví a la sala y le dije a Renée la forma tan rara en que Bella se había comportado conmigo, fue a verla pero unos minutos después volvió y me dijo que ya estaba dormida. Mis padres, Jasper, María y yo nos despedimos, nos quedaríamos en un hotel pues rechazamos el ofrecimiento de los Swan para quedarnos en su casa, y ya era tarde.
Nada más entrar a mi habitación me quité los zapatos y me dejé caer en la cama, no podía dejar de pensar en Bella, tenía el presentimiento de que algo no estaba bien. Esa noche no pude dormir y por la mañana muy temprano salí a correr, la hora de la boda llegó demasiado pronto para mi gusto y mientras esperaba a que Bella llegará a la iglesia, me acerqué a mi hermano y María.
—Jasper, no tienes que estar aquí —susurró María dándole un ligero apretón a su mano.
—Ella tiene razón, puedo decirle a Alice que no te sientes bien —Jasper negó y suspiró.
—No les niego que tengo ganas de echarme a correr, esto es una tortura para mí, pero le prometí que estaría con ella y eso haré.
Unos minutos después llegó Alice con su familia, pero Bella no venía con ellos, Renée frunció el ceño al verme y se acercó a paso rápido a mí.
—¿Qué haces aquí Edward? Bella está esperándote en casa —al escuchar sus palabras mi corazón comenzó a latir de prisa.
—Anoche ella me dijo que se vendría contigo.
—No quiso venir con nosotros, dijo que te esperaría —esto no estaba bien, no estaba nada bien.
Fui a buscar a Rosalie que estaba con Alice y le pedí las llaves de su descapotable, las estaba buscando en su bolso cuando una voz se escuchó a unos pasos de nosotros.
—Alice, Edward, tengo algo muy importante que decirles —¿qué hacía Heidi aquí? Pero lo más importante es, ¿qué diablos tenía que decirme a mí?
Continuará...
¡Hola! Les dejo el capítulo de esta semana y espero que haya sido de su agrado (aunque estoy segura de que a más de una querrá matarme, sólo recuerden que sin autora no hay más historia) Les recuerdo que tengo grupo en Facebook, donde estaré publicando imágenes y adelantos de mis Fic's, así como también noticias sobre futuros proyectos y si gustan unirse encontraran el link en mi perfil.
Cualquier duda, queja, sugerencia, etc, haganmela saber...
Muchas gracias a quienes han agregado la historia a alertas y favoritos, así como también a quienes se toman un poquito de su tiempo para alegrarme el día con sus lindos review's
¿Algún review? =)
Por cierto, estaré actualizando de la siguiente manera:
Lunes: Volver a Sonreír.
Martes: Juegos del Destino.
Miércoles: Odio o... ¿Amor?
Jueves: Siempre te Amaré.
Viernes: Caminos Cruzados... ¿De Nuevo?
