CAP 8

"Al borde de Crescentia"

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Jim estaba al borde de aquella placa de edificios, literalmente en donde terminaba la última zona de sostén en la esquina mas alejada del puerto Crescentia.

Tenía el corazón palpitando tan fuerte como podía mientras que sus piernas temblaban ante el esfuerzo que estaba realizando con el peso del bebé que se removía y pateaba en su interior; se mordió los labios con tanta fuerza que estos comenzaron a saltar antes de voltear hacia atrás para observar como se acercaban aquellos sujetos de poco en poco, preparados para acabar con el en el instante en que lo tuviesen rendido.

Se apretó suavemente el vientre.

Hasta hacía pocos días todo se había encontrado normal, dentro de todo lo que cabía en lo referente a su vida. Seguía preguntándose donde estaría Silver y si algún día podría verle al rostro nuevamente, para confesarle lo que había ocurrido y en que había terminado su único encuentro en aquella habitación del RSL Legacy; dando lo mejor en la Academia y guiando las naves que le colocaban a mando, vigilando cada uno de los bordes que representaban el borde del Etherium y los perímetros del reino de Terran.

-Te estás convirtiendo en uno de los mejores hombres que ha tenido la Armada hasta ahora- había felicitado la almirante Amelia al igual que el resto de los miembros del almirantazgo- ten por seguro que pronto podrás optar por ese puesto que deseas… tal vez no ahora ni mañana, pero si sigues trabajando como lo has hecho hasta ahora no tardarás en liderar tu propia flota completa

Anunció la felina

Sin embargo no todos los almirantes estaban de acuerdo y eso Jim podía notarlo solo con observar la expresión de uno de ellos, que parecía mostrar un gesto frio y altivo hacia él.

A pesar de que en mas de una ocasión parecía haberle dejado ver un interés que iba mas allá del de un jefe…

-Entonces… Hawkins

El joven llamado había levantado la mirada hacia la mirada celeste de aquel militar que tenía una copa de vino en su mano y le observaba de lado, percibiendo como sus ojos vagaban por toda su figura y sintiendo un escalofrío de desagrado; era como ser inspeccionado nuevamente por aquel mantavor y por ende, la sensación que le produjo de completo disgusto había sido lo suficiente para apartarse un par de pasos de su superior.

-Señor…

-Supe que consiguió hacerse con al menos cinco navíos piratas en tan solo una semana y traernos información de tres de sus guaridas las cuáles pudieron ser limpiadas con éxito por nuestra armada…

Aquel sujeto de impecable saco azul había levantado ambas cejas con falsa impresión mientras que el chico de cabello castaño asentía con suavidad, los brazos colocados en la espalda y dándose por vencido al intentar que su vientre se viese menos abultado de lo que ya estaba

-Impresionante. Especialmente para ser solo un Teniente. Uno podría pensar que consigue su información por medios y métodos que no son accesibles al resto de la armada, teniendo en cuenta su… historial…

-Disculpe?

Jim había movido un poco la cabeza mostrando sorpresa por aquella declaración para luego, observar como aquel sujeto comenzaba a caminar en círculos a su alrededor, haciendo sonar sus finas botas contra el suelo y todo sin observarle

-No entiendo a que se refiere, exactamente…

-A nada importante, solamente que tiene una habilidad muy especial cuando de detectar problemas se refiere y suponemos que su experiencia previa al lado de algunos de los piratas mas infames de nuestro universo le han otorgado con un conocimiento bastante valioso… en todos los puntos referenciales…

Los ojos azules mas profundos del joven se entornaron un poco tratando de comprender las palabras de aquel hombre con cabello bien recogido e impecable bajo el sombrero que finalmente se había detenido a su espalda

Volvió a temblar y trató de mantenerse firme a pesar de sus instintos tan firmes de huida

-Ha escuchado las historias acerca del ojo de Poseidón?

El chico de cabello castaño parpadeó un par de veces antes de fruncir el ceño y recordar. Claro que lo había hecho. No solamente era el tesoro de Flint, Jim estaba obsesionado con todos los misterios existentes en el universo y aquel había sido uno de los que había coleccionado junto al resto de libros; por supuesto que aquello era mucho mas irreal que cualquier otra cosa y por lo tanto, se había dado por bien servido cuando había caído en sus manos aquel mapa redondo.

Mientras que el botín de los mil mundos era algo tangible, la historia acerca del Ojo azul de uno de aquellos dioses del océano antiguo hablaba de una energía en especial que controlaba muchas fuerzas, incluidas las corrientes del Etherium.

De vez en cuando su madre debía de tener algo de razón

Pero escucharlo de un almirante de la armada real ya era algo que le hacía llamar la atención al pensar que tal vez, él no era el único inspirado a estar en aquella fuerza solo por las historias que escuchaba de niño

-Se… que es una historia que platican de muelle en muelle cuando los marinos están aburridos

Dijo finalmente sintiendo como la mano del otro hombre se acomodaba sobre su hombro de una manera algo posesiva y fuerte que no le daba pie a moverse a ningún lado; nuevamente aquella poderosa incomodidad dominó su cuerpo haciéndole sentir algo de nauseas y mareo por lo vívido de sus recuerdos antes de cerrar los ojos al tratar de concentrarse en cualquier otra cosa que o fuese aquellos actos en su pasado

-Por supuesto… una historia muy interesante… no le parece que sería una buena idea… investigarla mas a fondo?- inquirió el almirante con la mirada clavada en el oscuro exterior de su oficina a través de la ventana de esta, provocando que los ojos del chico se moviesen hacia un lado al percibir tan cerca el cuerpo de aquel sujeto

Demonios, porqué tenía que ser él?

-No veo porque darle tanta importancia a algo irreal que ni siquiera tiene una base histórica fundamentada- musitó tratando de mantener todo el respeto posible- me refiero a que mientras que hay algunas leyendas que tienen un rastro perfectamente visible y fácil de seguir por su existencia hay otros que simplemente son una invención traída de boca en boca por alienígenas que no tienen mayores deberes que llegar cada noche a todos los bares de puerto

Comentó suavemente antes de percibir con alivio como el otro le soltaba

-Puede ser- replicó aquel hombre aún sin parecer ponerle atención- aun así vería conveniente teniente Hawkins que tal vez, quisiera pedir un cambio de cuarteles… -Jim apretó los parpados temiéndose lo que vendría, maldiciéndose por no haber errado especialmente cuando sintió el aliento del otro hombre en su oído- tal vez se encontraría mas cómodo en mi zona de trabajo, mis hombres realmente gozan de unos lugares adecuados para realizar su trabajo… y con sus habilidades nos veríamos totalmente beneficiados e incluso, vería mas de cerca a los otros comandantes…

Ya no pudo mas.

Al siguiente segundo se había removido de su lugar, virándose hacia el almirante que se enderezó observándole con indiferencia a lo que el joven se frotó con mayor nerviosismo el cuello tratando de quitarse de encima la horrenda sensación depredatoria que le había dejado ese sujeto

-En verdad se… se lo agradezco señor- dijo tan rápidamente que ni él había podido modular el tono algo asustado con el que había brotado mientras que el celeste en las iris del otro se movían hacia su rostro, como buscando algo que ni él mismo sabía- pero estoy perfectamente bien con la almirante Weeldcath y creo que apreciarían la lealtad de sus hombres… en verdad estoy muy cómodo con ella…

-Por supuesto, lo entiendo- había respondido el otro hombre como si se encontrase hablando con el lunatoscopio sobre su escritorio- en todo caso espero de todas formas que en algún momento me permita invitarle a un té. Encuentro… fascinante su compañía.

-Se lo agradezco… señor

Murmuró Jim con torpeza a lo que el otro asintió

-Puede retirarse Hawkins

El chico se había dado vuelta rápidamente para salir a la mayor velocidad posible sin parecer que en verdad deseaba huir de aquel personaje que tomaba un sorbo de su copa y no dejó de verle la espalda hasta que un muro impidió que continuara con aquello

Tenía miedo.

Y ahora en aquellos instantes en que se encontraba justo donde un paso en falso podría significar la muerte, se preguntaba si no hubiese sido mas seguro haber accedido a las peticiones del almirante a encontrarse en aquella situación

De haber estado patrullando por los puertos de Crescentia con algunos de sus hombres a ser emboscado por aquellos piratas que estaban decididos a terminar con aquellos fieles militares al servicio de la reina y que habían triplicado la seguridad en cada puerto del lugar; estaban demasiado bien organizados para su gusto y por lo que había podido ver era que iban directamente a por su cuello o al menos eso fue lo que percibió al darse cuenta de que la mayoría le seguían solamente a él

Se maldijo mil veces por el estado en que se encontraba, no por la criatura en su interior sino por no haber pedido los permisos necesarios para llevar su embarazo en paz.

Había logrado ocultarlo de su madre pero no iba a conseguir hacerlo por mucho mas tiempo.

Y como no hiciera algo… ya no tendría mas de este.

Apretó el arma que sostenía en su mano y apuntó de uno a otro de aquellos sujetos que cubrían sus rostros para evitar ser reconocidos mientras que con la otra, apretaba contra sí el vientre como si en lugar de ser parte suya se encontrase cargándolo

-Jim Hawkins

La voz de uno de aquellos aliens salió por debajo de la máscara que le cubría haciendo tensarse al de ojos azules que emitió un gruñido de advertencia, apretando aún mas el mango de la pistola.

-No te acerques…

-Ven con nosotros…- ordenó aquel sujeto mientras que el otro sonreía falsamente y con una expresión cada vez mas temerosa y al mismo tiempo, agresiva

-Por supuesto y supongo que me dejaran ir con vida una vez que les haga caso, cierto?- inquirió riéndose con frialdad antes de sentir con su talón el borde de metal de aquella construcción- a mi no me lo parece…

-Solo has lo que te decimos y tal vez, esto no sea tan grave como crees…- respondió la criatura extendiendo un brazo para intentar alcanzar al otro

El de cabello castaño retrocedió hasta el borde de su propio equilibrio antes de dejar salir un suspiro de resignación a lo que venía

No podía permitir que lo atrapasen. No podía condenar a su bebe sin nacer a un destino como el que aquellos sujetos le depararían. Era la primera vez en su vida que se daba cuenta de todo lo que dependía de la decisión que tomaría a continuación y cómo esta afectaría no solamente su existencia… sino la de su bebé; ya no era él solo… no eran sus decisiones las que solo repercutirían en sí cuando algo saliese mal. Ahora cada acción y cada decisión suya afectarían a un segundo ser vivo que confiaba y dependía completamente de él.

Y no podía fallarle.

-Lo siento madre…- susurró con algo de pesar antes de apretar con mayor fuerza su arma- pero… se que cuando lo sepas… cuando averigües la verdad lo comprenderás…

-Que tanto estás murmurando chiquillo?

Otro de los aliens que estaba ahí empujó al resto con evidente molestia observándoles con disgusto

-Esto es ridículo… fue suficiente chiquillo, vienes con nosotros!

Soltó el sujeto antes de caminar hacia el mas joven. Pero este había disparado al segundo haciendo que todos se agachasen de golpe para luego, dar un paso hacia atrás dejándose caer por el borde del puerto Crescentia hacia el espacio tan cuál.

Moriría, eso era seguro pero al menos…

Al menos sería algo mucho menos cruel que aquello que sucedería si permitía que los capturasen.

-Pero que demonios es eso…!?

La espalda del chico golpeó algo que se dobló hacia abajo en respuesta a su peso y que parecía no estar fijo, terminando por rodar un poco y abrazandose a sí mismo hasta que se atrevió a abrir los ojos dándose cuenta finalmente de que se encontraba hundido en una gigantesca red que pendía por debajo de uno de los barcos mas grandes que había visto jamás

Y no era cualquier barco.

Los sujetos a cubierto se veían realmente asustados y sorprendidos especialmente cuando de aquella nave bajaron de forma continua los cañones mas enormes que había visto jamás, apuntando hacia la punta del puerto donde aquellos sujetos parecían retroceder lentamente

-FUEGO! ACABEN CON ESAS ALIMAÑAS!

Aquella voz cascada y fría erizo los vellos en los brazos del mas joven que no podía mas que observar como el fuego de tan potentes armas de inmediato hacia un verdadero destrozo en las estructuras mas profundas de aquella luna artificial. Jim entornó sus ojos tratando de ver a través de los destellos y el potente brillo de las llamas que ahora surgían con furia de las zonas afectadas por el ataque

Gritos y voces de los habitantes de esos barrios ahora llegaban hasta los oídos del de ojos azules que aferró con mayor fuerza las cuerdas de la red.

Debía de estar soñando.

La nave hizo sonar con toda su potencia los motores que le daban poder, comenzando a moverse cada vez mas rápido por el borde de los puertos de Crescentia al tiempo que la risa burlona yaspera del capitán de aquel barco se dejaba escuchar a través de los cielos del Etherium iniciando una reacción en cadena al ir destruyendo a base de disparos los pocos barcos de la armada real que se dejaban ver en el puerto

Muy bien, ahora su situación realmente era mala

Algo pasó rozando la red y haciéndole saltar para luego, ver una hilera de naves con las banderas de Terran iniciando la persecución de aquel barco pirata que no era la primera vez que aparecía

-EY! EEEEY!

Gritó tratando de llamar su atención al tiempo que movía un brazo para luego, inclinarse al ver como una bola de energía pasaba demasiado cerca de su cuerpo haciendo que el aire saliese de su cuerpo con terror

Los vigías ya debían de haberlo notado! Porqué le disparaban!?

Aquella enorme mole navegó mas rápido para alejarse del punto de blanco de los sujetos de la armada mientras que Jim se preguntaba a favor de que habían apuntado hacia la red donde él se encontraba

-No… entiendo…

Dijo para sí mismo antes de sentir como tiraban de la red para alzarla hacia la zona de cubierta, aferrándose con mayor fuerza el teniente a las sogas hasta que fue alzado cuál pez para momentos después ser colgado enfrente de un grupo de piratas que para tratarse de rufianes, estaban demasiado limpios y bien presentables; y sin embargo hasta ahí quedaba todo puesto que cada mirada reflejaba la brutalidad y la fiereza de cada individuo que solo hacían espacio para acomodarle mejor colgando y capturado entre ellos

Unos pasos firmes se dejaron escuchar y algunos de aquellos hombres se movieron a un lado.

Y entonces el chico reafirmó que siempre debía de escuchar a su sexto sentido.

Siempre.

-Realmente eres un suicida al llamarles la atención de esa manera, niño

El viejo zorro que ahora vestía con unos ropajes esplendidos y finos, con un sombrero de pluma a juego se retiró de la boca la pipa mientras que con la otra mano utilizaba un firme y fuerte bastón para mecerle brevemente en el aire

-Que John Silver no te enseñó un poco mas de conciencia?

Un zumbido en sus oídos le dijo que como le soltasen iba a ir a por el cuello de aquella criatura.

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