Disclaimer: La mayoría de los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, sólo aquellos fuera de la Saga y la trama son de mi completa autoría.


CHAPTER 17

BELLA POV.

Las ultimas semanas habían sido una total tortura para mí, aunque delante de James y Victoria hago lo mejor por disimilar mi estado de animo para no preocuparles, cuando estoy sola todo es diferente. La culpa y el remordimiento se apoderan de mí y lloró por horas, el pensar en Alice y lo que debió sentir al enterarse me mata, me mata pensar que ahora debe odiarme con todas las fuerzas de su ser y merecido tengo su odio.

Yo debí decirle lo que ocurría con Alistair, estar a su lado y apoyarla a superar el mal momento, no defraudarla yo también, pero cómo podría haberlo hecho si estaba y estoy completamente destruida, destruida por el engaño y la mentira. Y aunque me arrepiento de haber hecho lo que hice, ya no hay marcha atrás...

Flash Back

Unos minutos después de que salió Edward de mi habitación entró Renée, simulé que dormía, pues aunque me moría de ganas por restregarle el desprecio que recién comenzaba a sentir por ella, no era el momento. Sentí como se se acercaba a mi cama cuidando de no hacer ruido para no despertarme, quitó un mechón de cabello de mi rostro y besó mi frente, al escuchar la puerta cerrarse abrí los ojos y de nuevo las lágrimas aparecieron.

¿Por qué se comportaba así conmigo? ¿Por qué siempre me ha tratado con ese sentimiento tan maternal? Cuando es obvio que todos estos años ha estado fingiendo, pues siendo mi... madre, me regaló como se regala a un cachorro o algo que estorba. ¿No le daba remordimiento al escucharme todos los días llamarla tía? ¿Quién será mi padre? ¿Sabrá él que existo? Eran demasiadas preguntas y yo no tenía respuesta para ninguna de ellas.

Y por otro lado estaba Edward, él también me engañó, él lo sabía todo y no me dijo nada, al contrario, apoyaba a Renée para que yo no me enterara de la verdad. Con esto Edward no solamente mató la confianza que tenía hacia él, si no que también mi amor, pues con su engaño hizo añicos sin piedad mi corazón.

Sé que tarde o temprano tendría que enfrentarlos y exigir una explicación, pero justo ahora no podía, necesitaba un tiempo lejos de todo para poder asimilar y sanar mis heridas, eso me llevó a pedirle ayuda a James para irme de lejos, aunque sé que tras mi desaparición harán hasta lo imposible por encontrarme. Lo cual no puedo permitir, tenía que hacer algo para asegurarme que no me buscaran, por suerte o maldición una idea cruzó mi cabeza, limpié mis lágrimas y tomé mi móvil.

Alistair, no le diré nada a Alice. Pero, necesito de tu ayuda y la de Heidi —dije en cuanto atendió la llamada al segundo timbre.

Te escucho. ¿Para qué necesitas nuestra ayuda?

End The Flash Back

Esa noche Alistair y yo planeamos la mentira más ruin y vil del mundo, estaba tan enfadada y decepcionada que no me detuve a pensar en lo que eso provocaría, esa noche sólo pensé en mí y no en las consecuencias de mis actos, ahora el daño ya estaba hecho y poco o nada podía hacer para remediarlo.

—Bella, ¿podemos pasar? —respiré profundamente un par de veces y con el dorso de mi mano limpié el rastro de mis lágrimas.

—Claro, pasen —Victoria y James entraron y se sentaron a los pies de mi cama. Vic, a pesar de lucir un tanto nerviosa, tenía una enorme sonrisa en el rostro.

—Hoy, el doctor Vulturi dio una conferencia en la universidad. Al terminar me acerqué a él y le hablé de tu caso... Bella, tal vez exista una posibilidad de que vuelvas a caminar, tendrás que realizarte unos estudios y...

—No lo haré Vic, después del accidente el doctor fue muy claro. No podré volver a caminar nunca, yo creo que no podría soportar escucharlo de nuevo —dije, soltó un sonoro suspiro y volteo a ver a James como pidiendo su ayuda.

—Bella, al menos piénsalo. Quizás los doctores se equivocaron aquella vez, es algo que suele pasar —rodé los ojos ante las palabras de James, ¿con ese argumento quería convencerme?

—El doctor Vulturi es el mejor especialista en columna del país, incluso, me atrevo a decir que del mundo entero. No acabes con esta naciente esperanza, Bella, no lo hagas sin darle una oportunidad —¿qué pasaría si me realizó esas pruebas y los resultados no son favorables? ¿Qué pasaría si me hago ilusiones con algo que tal vez no sea posible? ¿Podrá mi corazón soportar un golpe más?

—Está bien, voy a pensarlo —respondí sólo para que no insistieran más con el tema, pues mi decisión estaba más que clara, no lo haría.

—¡Genial! Sólo no tardes demasiado, el doctor Vulturi estará apenas un par de semanas en la cuidad —asentí con una falsa sonrisa para no arruinar el entusiasmo de Vic, James no se tragó la mentira pues suspiró pesadamente y negó con la cabeza.

—Yo me tengo que ir, nos vemos para la cena —murmuró James y tras ponerse en pie salió de la habitación.

Otra cosa más por la cual sentirme jodidamente mal, James y Victoria habían tenido que sacrificar muchas cosas para poder apoyarme, dejaron a sus familias, sus amigos, su vida entera.

Habían tenido que comenzar de nuevo en una ciudad extraña, sin conocer a nadie en la universidad y ni siquiera podían apoyarse el uno en el otro, pues tuvieron que arreglar sus horarios para no dejarme sola.

—Te dejare un momento sola, voy a hacer la compra porque la despensa se ha quedado prácticamente vaciá. Trata de dormir un poco, sé que las últimas noches no has dormido bien —esto último lo dijo a modo de reproche, como si estuviera riñendo a una niña de cuatro años.

—Como ordenes mamá —dije tratando de sonar bromista, pero al soltar la palabra "mamá" mi voz se quebró.

—¡Oh Bella! No...

—Descuida, estoy bien. Anda vete ya, o de lo contrario, se te hará tarde para preparar la cena —asintió no muy convencida, pero gracias a Dios no dijo nada más y se fue.

Mis ojos picaban por las lágrimas que amenazaban con salir, pero me forcé a no soltar ni una sola, estaba tan cansada de llorar que simplemente ya no quería hacerlo más. Cerré los ojos esperando poder dormir un poco, al principio el sueño se negó a venir como siempre lo hacía por las noches, pero un momento después se apiadó de mí y caí en un para nada tranquilo sueño.

Abrí los ojos y me asusté al ver que me encontraba en un bosque, un bosque de aspecto más que tenebroso. Escuché con horror como las hojas en el suelo crujían al ser pisadas y por reflejo me puse en pie, ¿qué...? ¿Cómo es que... pude hacerlo? ¡Dios, puedo caminar! De nuevo el crujir de las hojas se hizo presente y dentro de mi pecho mi corazón comenzó a latir desbocado, era de noche y sólo un rayo de luz de la luna, que se filtraba por entre las espesas nubes, me iluminaba.

Temblando de miedo comencé a caminar entre los árboles, pasados unos minutos escuché sollozos, y a pesar de que una voz dentro de mi cabeza me gritaba que corriera lejos de allí, no lo hice. Tirada en el terroso suelo me encontré con la menuda figura de una chica que vestía una blanca túnica, su cuerpo se sacudía sin control a causa de sus sollozos y algo dentro de mí se retorció dolorosamente.

Oye, ¿estás bien? ¿Sabes qué lugar es este? —al escuchar mi voz, la chica levantó el rostro y clavó su mirada en mí. Mis piernas no me pudieron sostener al reconocer quién era esa chica y caí al suelo, mis lágrimas rodaron sin piedad por mis mejillas a la par que murmuré su nombre—. Alice.

¿Bien? No, no estoy bien. ¿Qué lugar es este? Muy fácil, este es el infierno. El infierno al que tú y Alistair me condenaron, matando a esa chica alegre que siempre iba por la vida sonriendo, matando todo lo bueno que había en su corazón... —cubrí mis oídos para no seguir escuchando, cada palabra que salía de labios de Alice se clavaba en mi pecho como una dolorosa puñalada.

Me puse en pie y salí corriendo de allí, corrí hasta que no pude más y apoyé mi espalda en el tronco de un árbol.

De nada sirve que quieras huir de mí, es completamente inútil —giré la cabeza en todas direcciones buscando la dueña de esa voz, hasta que la encontré hecha ovillo a unos pasos de mí—. ¿Por qué lo hiciste Isabella?

Alice... yo no... perdóname. Te lo suplicó, perdóname por favor, por favor —le imploré dejándome caer de rodillas y llorando desconsolada.

¿Perdonar? ¿Cómo puedes perdonar cuando no eres capaz de sentir nada, excepto odio? ¿Sabes? Yo no soy la única que está atrapada en este infierno por culpa tuya y de él, Edward también fue una victima más de ustedes —como atraída por una fuerza extraña levanté la mirada, y allí lo vi, sentado en la rama de un árbol con la cabeza gacha—. Él no habla o se mueve, siempre está allí en ese árbol perdido en sus recuerdos.

Yo... ya no puedo más... no puedo seguir aquí.

Me puse en pie y de nuevo me eché a correr sin rumbo, tenía que salir de ese lugar pronto, estar ahí era peor que la más cruel de las torturas. Tuve que detenerme cuando se me dificultó respirar, grité con todas mis fuerza para tratar de sacar el dolor que me consumía lentamente, pero de nada sirvió.

Isabella, Isabella, Isabella... —voces distorsionadas comenzaron a llamarme, giré la cabeza en todas direcciones pero no encontré a nadie.

¡Ya basta! ¡Ya basta! ¡Ya no más, por favor! —grité jalando mi cabello con desesperación.

De pronto unos fuertes y cálidos brazos me rodearon con fuerza, no podía ver quién era la persona que me abrazaba pero por una extraña razón me sentía segura, su mano acarició mis cabellos con ternura y besó mi coronilla mientras yo lloraba aferrada a su pecho.

Todo estará bien, te lo aseguro Bella —susurró en mi oído con voz suave, y yo le creí.

—Bella, ¿estás bien? ¡Por Dios, Bella despierta! —abrí los ojos y me encontré con el preocupado rostro de Victoria.

—Fue una pesadilla —dije más para mí que para ella, pasé mi mano por mi frente quitando las pequeñas gotas de sudor.

—¿Quieres hablar de eso? —preguntó con nerviosismo, negué y ella suspiró—. Es hora de cenar, le diré a James que venga para ayudarte —¿cenas? ¿Tanto tiempo había dormido?

—No tengo hambre Victoria —murmuré y me dio una mirada llena de reproche.

—Pues me importa un comino, bajaras al comedor y así tenga que darte en la boca como a un bebé, comerás.

Salió de la habitación y unos minutos después entró James, me tomó en sus brazos y me llevo hasta el comedor. Comenzamos a cenar en un tenso silencio, las imágenes de mi sueño no dejaban de dar vueltas por mi cabeza, todo era tan confuso a la vez que claro.

—Bella, no quiero presionarte pero... ¿has pensado lo que hablamos esta tarde? —preguntó Victoria rompiendo el silencio.

—Lo haré, habla con el doctor Vulturi para concretar una cita —no sé por qué accedí, pero al recordar las palabras que ese extraño dijo en mi sueño, supe que tenía que hacerlo.

—Ahorita mismo le llamaré —cuando salió corriendo del comedor, James sonrió divertido por la euforia de su novia.

—¿Qué te llevó a tomar esta decisión? —me preguntó clavando su azulada mirada en mí.

—No lo sé, sinceramente no lo sé —respondí bajando la mirada.

Revolví la comida de mi plato, apenas había comido un par de bocados ya que el nudo en mi estomago me impedía tragar. Unos minutos después Victoria volvió con una sonrisa enorme en su rostro, chilló como niña la mañana de navidad y se lanzó a mis brazos.

—¡El doctor Vulturi nos recibirá mañana!

Esta de más decir que esa noche no dormí, estaba muy nerviosa tanto por el sueño como por la cita, haciendo imposible que Morfeo viniera en mi búsqueda.

Victoria no asistió a clases para acompañarnos al hospital, el doctor Vulturi estaba con un paciente, pero su hija Jane nos estaba esperando, y en cuanto llegamos nos guió hasta la sala donde me realizarían una tomografía. Victoria y James tuvieron que quedarse fuera de la sala, un par de enfermeras me ayudaron a cambiar mi ropa por una bata y a acomodarme en la masa de *TAC.

La realización de la tomografía duró aproximadamente treinta minutos, al finalizar la parte superior de cuerpo estaba adormecida por el tiempo que pase inmóvil. Las mismas enfermeras me ayudaron a vestirme de nuevo y a pasarme a mi silla, al salir de la sala los chicos se acercaron a mí y les sonreí.

Jane nos llevó hasta el consultorio de su padre, el doctor Vulturi estaba revisando mis placas y Jane se acercó a él. Unos minutos después se sentó en su silla frente a nosotros y su hija se situó a su lado.

—Doctor Vulturi, ella es mi amiga. Isabela Swan —me presentó Victoria y él clavó su mirada en mí, su ceñó se frunció y me observó detenidamente haciéndome sentir incomoda.

—¿Swan? ¿Eres familiar de Sulpicia Swan? —la forma en que pronunció el nombre de mi... tía, fue una mezcla de tristeza y añoranza.

—Sí, ¿usted la conoce? —pregunté con curiosidad y soltó un amargo suspiro.

—La conozco, pero hace muchos años desde la última vez que la vi. Pero bueno, Isabella...

—Llámeme Bella por favor —dije interrumpiéndole y me sonrió amablemente.

—Bien, por lo que muestran las placas Bella, eres candidata a realizarte una cirugía que puede ayudarte a caminar de nuevo. Pero las posibilidades de éxito son relativamente bajas, estamos ablando de un diez contra un noventa por ciento —James tomó mi mano y le dio un ligero apretón en señal de apoyo.

—Entonces, no podré caminar de nuevo.

—He dicho que las posibilidades son bajas, más no nulas. Bella es como lanzar una moneda al aire, pero la decisión es tuya.

—¿Cuándo podría llevar a cabo la cirugía? —pregunté y mis amigos me sonrieron.

—Puedes quedarte ingresada desde ahora, puedo programar todo para mañana mismo.

Y así lo hice, me quedé en el hospital desde ese momento. Traté inútilmente de convencer a los chicos que se fueran a casa pues no tenía caso que se quedarán, pero no quisieron dejarme sola.

A primera hora de la mañana el doctor Vulturi vino a la habitación acompañado por un par de camilleros, la hora había llegado y tenía que ser trasladada a quifórano. Estaba nerviosa a más no poder, doctores y enfermeras iban de un lado a otro preparando todo lo necesario, el anestesista me puso algo en la vía del suero y lo último que recuerdo, antes de que la oscuridad se apoderara de mí, fue la sonrisa que el doctor Vulturi me dio mientras pronunciaba unas palabras que no logré entender.

La obscuridad que me rodeaba poco a poco se fue disipando, abrí los ojos y la luz me molestó por lo que los cerré de nuevo, volví a abrirlos y tuve que parpadear un par de veces hasta que me acostumbré a la luz. Sentía la boca seca como si fuera un trozo de cartón y me encontraba totalmente desorientada, recorrí el lugar con la mirada y, al ver las paredes blancas y percibir el olor a desinfectante, supe que estaba en una habitación de hospital.

—Has despertado, ¿te sientes bien? ¿Te duele algo? —preguntó el doctor Vulturi entrando a la habitación seguido por James y Victoria.

—No, pero... tengo s-sed —murmuré con voz rasposa.

Victoria me acercó un vaso con agua y me ayudó o tomar un par de sorbos, quise preguntar si la cirugía había funcionado pero no pude, abría y cerraba la boca sin emitir sonido alguno.

—Tranquila Bella, aún estás un tanto aturdida por la anestesia —dijo James acercándose a mí, tomó mi mano y trazó pequeños círculos en el dorso de esta para que me tranquilizara.

—Bella, la cirugía fue todo un éxito. Pero...

Continuará...


*TAC: Tomografía Axial Computarizada, es una técnica de exploración radiológica que consiste en la obtención de imágenes de partes del cuerpo humano en planos muy finos.

¡Hola! Aquí está el siguiente capítulo de este Fic, espero que les haya gustado. Les recuerdo que tengo grupo en Facebook, donde estaré publicando imágenes y adelantos de mis Fic's, así como también noticias sobre futuros proyectos y si gustan unirse encontraran el link en mi perfil.

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Por cierto, estaré actualizando de la siguiente manera:

Lunes: Volver a Sonreír.

Martes: Juegos del Destino.

Miércoles: Odio o... ¿Amor?

Jueves: Siempre te Amaré.

Viernes: Caminos Cruzados... ¿De Nuevo?