Disclaimer: La mayoría de los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, sólo aquellos fuera de la Saga y la trama son de mi completa autoría.


CHAPTER 18

BELLA POV.

Cinco años después...

Di vuelta en mi cama por milésima vez en las últimas horas, el reloj sobre la mesita de noche marcaba las 6:00 de la mañana y hacía más de dos horas que estaba despierta, las pocas horas que había logrado dormir, mi sueño fue por demás intranquilo, plagado de horribles pesadillas que cumplían a la perfección su misión: torturarme hasta el agotamiento.

Suspiré antes de salir de la cama y con pasos lentos me dirigí a la ducha, abrí los grifos y una vez conseguida una temperatura agradable, me desnudé y metí bajo el agua. Dejé que el agua tibia se llevara los rastros de mi mala noche y, en medida de lo posible, relajara los músculos de mi cuerpo. Me vestí y desenredé mi cabello, tuve que usar un poco de maquillaje para cubrir mis ojeras y evitar las preguntas de Victoria sobre el por qué de mi desvelo, otra vez. Bajé a la cocina y como era de esperarse los chicos aún no se levantaban, preparé el desayuno y llevé todo a la mesa.

Cuando Vic y James bajaron desayunamos los tres en silencio, lo cual agradecí infinitamente, pues hoy era un día cualquiera para muchos, pero para mí no. Para mí era un día lleno de fantasmas del pasado, de tristeza y dolor. Hoy se cumplen cinco años desde que me fui de Nueva York, cinco años desde que destrocé a Alice de la forma más vil y cruel, cinco años desde que me alejé de Edward y mi corazón dejó de latir.

—¿Iras a la academia hoy? —preguntó Victoria sacándome de mis pensamientos.

—Sí, hoy más que nunca necesito ocuparme en algo —respondí levantándome de la silla.

—Nosotros tenemos el día libre, ¿por qué no salimos por allí los tres? —le sonreí a James, o al menos hice el intento de sonreír.

—Tengo cosas pendientes en la academia —ambos suspiraron con frustración por mis palabras, pero no insistieron más.

Media hora después estaba saliendo de la casa rumbo a la academia. En ese lugar podía olvidarme de todo, era mi refugio y mis fantasmas me daban tregua por unas cuantas horas. Hace un par de años atrás mientras caminaba por las calles llegué a un lugar que, prácticamente, se estaba cayendo a pedazos pero aun así era perfecto para mis planes, lo compré y tras muchos arreglos y remodelaciones quedó perfecto, en ese lugar monté una academia donde impartimos cursos a chicas que desean aprender gimnasia artística.

Cuando llegué Ángela Weber y Leah Clearwater, las entrenadoras, estaban ya en las practicas con la chicas, las saludé con la mano y fui directo a mi oficina. Comencé a revisar las lista de las nuevas alumnas, que se incorporarían con nosotros para el próximo curso, y con satisfacción comprobé que poco a poco la academia estaba tomando fuerza y popularidad, así que creo tendré que buscar más entrenadoras.

—Hola Bella, ¿tendremos muchas chicas nuevas este curso? —preguntó Angie entrando a la oficina.

—Sí, tenemos al menos quince en la lista —Ángela se sentó frente a mí y soltó un silbido por lo bajo.

—Leah y yo no podremos con las chicas que ya tenemos. y aparte con las quince nuevas.

—Lo sé, por eso mañana mismo comenzaré a buscar nuevas entrenadoras —dije y sonrió con alivio, sonrisa que fue remplazada por un gesto nervioso.

—¿Por qué no lo haces tú? Eres la más capacitada para hacerlo y... —le di una mala mirada y se quedó callada por unos segundos antes de cambiar de tema—. Por cierto, Tia nos deja. Tal parece que su familia tiene problemas, o algo así, no ha querido decirme mucho al respecto —a pesar de sus cortos trece años esa chica realmente tenía potencial, era una de nuestras mejores alumnas y no podía abandonar el curso.

—¿Aún está aquí? —pregunté y Ángela asintió.

Fui hasta los vestuarios para buscarla, las chicas con las que me encontré por el camino me veían con asombro y curiosidad, digamos que no me veían muy a menudo, ya que eran contadas las ocasiones en que salía de la oficina. Encontré a Tia terminando de guardar sus cosas en su mochila, al verme abrió los ojos como platos y sus mejillas se sonrojaron.

—Tia, necesito hablar contigo —suspiró y asintió lentamente sentándose en la banca sin apartar la mirada de mí.

—¿He hecho algo malo? —preguntó con voz baja y temblorosa.

—No, pero Ángela me ha dicho que dejarás el curso. ¿Puedes decirme el por qué?

—Mis padres —murmuró como única respuesta, apartó la mirada de mí y la clavó en sus manos que retorcía con nerviosismo.

—¿Ellos no quieren que continúes? De ser así, yo podría ir a hablar con...

—Ellos no saben que asisto al curso, yo falsifiqué la firma de mi madre cuando me inscribí —levantó la mirada avergonzada y al notar mi confusión continuo hablando—: Tenía seis años cuando supe que la gimnasia sería lo más importante para mí, estaba viendo una competencia en la televisión y entonces la vi, para mí, la mejor gimnasta del mundo: Isabella Swan.

Al escuchar sus palabras, mis ojos comenzaron a picar por las lágrimas que trataban de escaparse, me resultaba realmente increíble que yo hubiese sido un modelo a seguir para ella.

Me senté a su lado y escuché con atención cada palabra que Tia me decía. Sus padres se habían negado rotundamente a apoyarla para conseguir alcanzar su sueño y, para poder pagar el curso, había tenido que apañárselas ella sola, hacía las tareas de sus compañeros de clase a cambio de dinero y en ocasiones cortaba el césped o sacaba a pasear las mascotas de algunos de sus vecinos.

Que ironías tenía la vida, la mayoría de las alumnas que asisten al curso son prácticamente obligadas por sus padres, en cambio Tia que disfrutaba de esto, no contaba con el apoyo de sus padres.

—Tenía el dinero para pagar el próximo curso, pero tuve que usarlo para... para... otra cosa —¿cómo una niña de trece años puede tener tan en claro lo que quiere?

Tia me hacía recordad a esa Bella que peleaba contra todo y todos para conseguir lo que quería, esa Bella no hubiese sido tan cobarde ni hubiese huido como yo lo hice, me pregunto ¿qué pasó con ella? Si tan sólo pudiera traerla de regreso, podría volver y enfrentarme a Renée, a Alice y a Edward, como debió haber sido desde un principio.

—Bueno, a partir de hoy no tendrás que preocuparte por pagar los cursos, ese no será un impedimento para que llegues tan alto como tú lo desees. Yo me haré cargo de todo, ¿de acuerdo? —una sonrisa se asomo en sus labios y una lágrima resbaló por su mejilla.

—¿Lo dice en serio? —asentí y, tomándome por sorpresa, se lanzó sobre mí abrazándome con fuerza—. Muchas gracias señorita Swan —murmuró y yo torpemente le devolví el abrazo—. Es tarde y debo apurarme o perderé el autobús.

Tomó su mochila y juntas abandonamos los vestuarios, durante el trayecto no perdió oportunidad de hacerme cientos de preguntas sobre mis años como gimnasta, preguntas que yo con gusto le respondí. Una vez frente a la puerta de mi oficina se despidió de mí, pero antes de alejarse hizo una última pregunta.

—Señorita Swan, ¿por qué no volvió a competir?

—Primero deja de decirme señorita Swan y hablarme de usted, dime sólo Bella ¿de acuerdo? —asintió con una sonrisa y respiré profundo un par de veces antes de responder a su pregunta—. Tia, aunque ahora puedo caminar, las cosas no son igual que antes. Me hubiese encantado volver a una competencia, sentir la adrenalina correr por mis venas con cada salto y movimiento, pero no pude hacerlo.

—¿Al menos lo intentaste? —abrí la boca para responder pero no pude hacerlo, ya que una muy conocida voz resonó por el lugar.

—¡Hola Bells! —de un segundo a otro me vi dando vueltas en el aire envuelta por unos fuertes brazos.

—¿Por qué no me dijiste que regresabas hoy, ayer que hablamos? —pregunté a la persona frente a mí en cuanto mis pies tocaron de nuevo el piso.

—Quería darte una sorpresa —respondió encogiéndose de hombros.

Tia se aclaró la garganta, recordándome que seguía parada a mi lado.

—Nos vemos en tres semanas, adiós Bella y... novio de Bella —dijo Tia ganándose una amplia sonrisa por parte de mi acompañante.

—Esta chica realmente me agrada, ¿cómo te llamas, linda?

—Ella es Tia, una de nuestras mejores alumnas. Tia, él es mi amigo Jake —les presenté y Jacob rodó los ojos cuando pronuncié la palabra amigo con mayor énfasis.

Jacob y yo nos despedimos de Tia y entramos a mi oficina, serví café para ambos y nos sentamos a charlar. Mientras Jake me contaba cada detalle de su viaje, no pude evitar que mis recuerdos viajaran unos años atrás, para ser exacta al día en que lo conocí...

Flash Back

Bella, la cirugía fue todo un éxito. Pero...

Pero, ¿qué doctor? —preguntó una impaciente Victoria.

El doctor Vulturi negó divertido por la interrupción de mi amiga, que bajó la miraba avergonzada y un ligero rubor cubrió sus mejillas.

Tendrás que someterte a terapia física, no voy a mentirte Bella, no será un proceso fácil y habrá momentos en los que la desesperación será tal, que querrás tirar todo por la borda. Bella, pueden pasar meses antes de que puedas dar un solo paso por ti misma —las palabras del doctor Vulturi me desilusionaron, no lo voy a negar, pero al menos no todo estaba perdido.

Usted puede recomendarnos a un buen terapeuta ¿verdad? —esta vez fue James quien habló.

Claro, de hecho acabo de hablar con él y... —el doctor Vulturi fue interrumpido de nuevo, pero ahora por unos suaves golpes en la puerta.

Suspiró resignado a que el día de hoy, al parecer, sería constantemente interrumpido.

La puerta se abrió y por ella entró un hombre alto, de cabello negro y piel rojiza. Saludó al doctor Vulturi con un juguetón golpe en la espalda y ambos se acercaron a mi cama, ahora más de cerca pude apreciarlo mejor, era un hombre de veintidós años a lo mucho, ojos de color negro y tenía una sonrisa hermosa.

Él es Jacob Black y...

Seré tu terapeuta —terminó la frase del doctor Vulturi, que se limitó a rodar los ojos por la nueva interrupción.

End The Flash Back

Tal como predijo el doctor Vulturi, hubo momentos en los que estuve a nada de dejarlo todo, pero Jacob siempre estuvo allí para impedirlo, ayudándome a encontrar un aliciente para continuar, llegando a convertirse en un gran amigo. Cinco meses después de comenzar con las terapias pude ponerme en pie por mí misma y dar mis primeros pasos, ese día pude sentir de nuevo un poquito de felicidad.

—Y bien, qué dices ¿vendrás conmigo? —la voz de Jake me sacó de mi letargo y parpadeé confundida.

—¿Ir contigo? ¿A dónde?

—No escuchaste nada de lo que dije —me reprochó, aunque no fue una pregunta, negué y soltó un sonoro suspiro—. Mi hermana Rebecca se casa en dos semana y quiero que vengas conmigo.

—No creo que sea buena idea, para esa fecha el nuevo curso estará por comenzar y tendré muchas cosas que arreglar aquí, además...

—Bella, necesitas relajarte un poco y que mejor que unos días en Miami. Estoy seguro que Leah y Ángela podrán apañárselas unos días sin ti —de eso no había duda, pero no quería viajar a Miami, que es un lugar donde la mayoría de los habitantes, y no exagero, conoce a alguien de la familia Swan.

Durante los últimos cinco años no había sabido nada de ellos, ni ellos de mí, y es algo que no quiero cambiar.

—¿Sabes qué? Está decidido, iras conmigo así tenga que llevarte amarrada y amordazada.

No tuve oportunidad de negarme ya que, antes de que pudiera darme cuenta, Jake rozó mis labios con los suyos dejándome completamente anonadada, se puso en pie con un rápido movimiento y salió de mi oficina.

EDWARD POV.

Estacioné mi coche y bajé, con las manos dentro de los bolsillos de mis pantalones caminé sin prisa alguna hasta adentrarme al bar, con la mirada busqué a la persona que me esperaba y no me fue difícil de encontrar.

—Vaya, creí que me dejarías plantada tú también —comentó mi acompañante cuando me senté a su lado, su voz llena de un oscuro sarcasmo y una sonrisa fría adornaba sus labios.

—Tenía trabajo pendiente, pero por nada del mundo te dejaría plantada en una fecha tan importante como hoy, cariño —respondí con una sonrisa burlona.

Como era costumbre desde hace cinco años Alice y yo nos reuníamos en este mismo bar, charlábamos un poco, tomábamos un par de copas para festejar un aniversario más y nos marchábamos. Algo que facilitó esta costumbre fue que desde hace un par de años me había mudado a Nueva York, después de terminar mi carrera me ofrecieron un excelente puesto en uno de las mejores firmas de abogados de la cuidad y, sin dudar, lo acepté.

Esme y Carlisle también se mudaron a la ciudad, no quisieron quedarse en Jacksonville solos, ya que Jasper se marchó a Texas poco después de lo sucedido y que Alice le dejara en claro que entre ellos no podría haber nada.

—En unos días tendremos una sesión de fotos por la nueva colección, será en Miami y no he podido comunicarme con tu mujer. ¿Podrías decirle? —asentí distraídamente dándole un sorbo a mi copa.

Sí, mi mujer, aunque no estábamos casados Chelsea y yo vivimos juntos desde antes de que dejara Jacksonville.

—Por cierto adviertele que Tanya también vendrá, aunque la idea no es de mi agrado, pero Alec será el fotógrafo encargado de la sesión y sabes que él no va a ningún lado sin su esposa.

Tanya y Alec eran los más grandes defensores de Isabella, eran de las pocas personas que seguían creyendo en su inocencia y que no se fugó con Alistair. Está de más decir que enterarse de mi relación con Chelsea no les cayó muy bien, y mucho menos, que Alice en pocos días se convirtiera en su mejor amiga.

—Eso sin duda será una batalla campal —comenté divertido y Alice soltó una risita.

—¿Por qué no te tomas unos días libres y vienes con nosotros? A Chelsea le encantará y Tanya de seguro se infarta —tomó el último sorbo de su copa y se puso en pie—. Feliz aniversario.

—Igual para ti, querida —respondí con una falsa sonrisa.

Pagué la cuenta y salí del bar, camino a mi edificio estuve dándole vueltas a la propuesta de Alice, unos días en Miami me harían bien para relajarme, así que ¿por qué no tomarme unos días libres?

Continuará...


¡Hola! Les dejo el siguiente capítulo de este Fic, ojalá que les haya gustado y espero con resignación las posibles amenazas de muerte que tengan para mí. Les recuerdo que tengo grupo en Facebook, donde estaré publicando imágenes y adelantos de mis Fic's, así como también noticias sobre futuros proyectos y si gustan unirse encontraran el link en mi perfil.

Cualquier duda, queja, sugerencia, etc, haganmela saber...

Muchas gracias a quienes han agregado la historia a alertas y favoritos, así como también a quienes se toman un poquito de su tiempo para alegrarme el día con sus lindos review's

¿Algún review? =)

Por cierto, estaré actualizando de la siguiente manera:

Lunes: Volver a Sonreír.

Martes: Juegos del Destino.

Jueves: Siempre te Amaré.

Viernes: Caminos Cruzados... ¿De Nuevo?