Disclaimer: La mayoría de los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, sólo aquellos fuera de la Saga y la trama son de mi completa autoría.
CHAPTER 20
TANYA POV.
Después de que Bella se fuera a su hotel, corriendo me dirigí a donde estaba Alec preparando todo para la sesión de fotos, no podía esperar un segundo más para contarle la buena noticia. Nada más llegar a su lado me arrojé a sus brazos y lo besé, me alzó unos centímetros del suelo y sin dejar de besarnos comenzó a girar.
—¿A qué se debe tan buen humor? —preguntó con una sonrisa en su rostro dejándome de nuevo sobre mis pies.
—La encontré, ¿puedes creerlo? ¡La encontré! ¡La encontré! —chillé y el ceño de mi querido esposo se frunció, mostrando su confusión. Así que me apresuré a aclararle—: Encontré a Bella, estaba caminando por la playa y de pronto la vi...
—Vaya, hoy estás de muy buen humor querida —comentó Alice interrumpiéndome, la cual era seguida por Edward y Chelsea, pero no les iba a dar el gusto de arruinar mi felicidad, no este día.
—Y lo estoy, me he encontrado con alguien muy importante para mí y a quien no veía desde hace varios años —Edward se tensó ante mis palabras, ¿será que vio a Bella en la cafetería? No, no lo creo, de haber sido así no hubiese perdido la oportunidad de reclamarle a mi amiga.
—Comencemos de una vez Alec, quiero terminar con esto lo antes posible —Alice se fue seguida por la zorra de Chelsea, Alec respiró profundamente y tras despedirse de mí, se fue a cumplir con su tortura... digo, trabajo.
—Disculpa que no me quede a charlar contigo, pero tengo cosas que hacer —murmuró Edward antes de alejarse.
Esta vez su tono de voz no había sido para nada sarcástico o hiriente, como solía serlo la mayor parte del tiempo, por no decir que siempre, incluso pude percibir una nota de desesperación y premura en su voz, pero no le di mucha importancia.
Unos minutos después me fui al hotel a descansar y tomar una ducha, iría a buscar a Bella para comer juntas pero aún tenía un buen tiempo por delante, antes de que la hora llegara.
Unas horas después, mientras caminaba hasta el hotel de Bella, caí en cuenta de algo que en su momento pasé totalmente por alto. Ella estaba caminando cuando la vi, ¡caminando! Pero ¿cómo es que...? Después del accidente el doctor dijo que ella no... ¡Dios! Sin duda aún había mucho que debía contarme.
Hacía varios minutos me embargaba la sensación de que alguien me observaba y seguía, en repetidas ocasiones volteé esperando encontrarme con alguien, pero todo debió ser producto de mi imaginación ya que no había nadie. Nada más entrar al hotel me dirigí hasta los ascensores, en cuanto las puertas se cerraron marqué la planta número nueve y con impaciencia esperé hasta que llegué a mi destino. Caminé por el largo pasillo buscando la habitación de Bella, y cuando por fin la encontré, aporreé la bendita puerta hasta el cansancio sin respuesta alguna.
—Por tu bien espero que na hayas huido de nuevo, Isabella —murmuré prácticamente corriendo hasta el ascensor.
En cuanto el ascensor se detuvo, salí disparada hacia la recepción, tuve que respirar profundo un par de veces para recuperar el aliento y poder hablar, digamos que en los últimos años he perdido un poco mi condición física.
—Mi nombre es Tanya Denali, estoy buscando a Isabella Swan —la chica tecleó un par de palabras en su ordenador, antes de darme una respuesta.
—La señorita Swan dejó el hotel por la mañana —¡maldición! Lo volviste hacer de nuevo Bella—, pero ella dejó esto para usted.
—Gracias —tomé el sobre que la chica me tendía y saqué el papel.
Tanya
Lamento haberme ido sin decir nada, pero contrario a lo que estás pensando, no lo hice para huir. Se me ha presentado un problema urgente que tengo que resolver, y del cual ya hablaré contigo; además, si quisiera huir no te dejaría mis datos ¿verdad? Así que estaré esperando tu llamada...
Guardé, tanto el número de su móvil como el de su casa, antes de botar la nota al cesto de basura. Salí del hotel y suspiré, al menos ahora no había desaparecido sin dejar rastro alguno.
—¿Dónde está? —decir que se me heló la sangre al escuchar esa fría voz detrás de mí, es poco en comparación a lo que sentí.
—No tengo idea de qué hablas —respondí lo más serena que pude, haciéndome la desentendida, a la par que me giraba para quedar frente a él.
—Sabes muy bien de lo que hablo, Tanya. ¿Dónde está Isabella? —traté de disimular mi sorpresa, pero fallé estrepitosamente—. Las vi, las vi esta mañana en la cafetería y no te atrevas a negarlo.
—Estás equivocado, yo estaba con alguien pero no era ella...
—¡Joder que no soy estúpido! —gruñó apretando el puente de su nariz—. Yo sólo... sólo quiero hablar con ella.
—¿Para qué, Edward? ¿Vas a darle la oportunidad de explicarse, o simplemente vas a gritarle e insultarla? —cerró las manos en puños, y aunque su rostro se mantenía inexpresivo sus ojos demostraban ansiedad—. Ella se fue, ya no está en Miami.
—Típico de ella, huyendo de nuevo sin dar la cara como una criminal —espetó con furia mal contenida.
—Puedes decir todo lo que se te venga en gana, Edward, e incluso puedes juzgarla sin piedad alguna, pero Bella no es la única culpable de lo que pasó —dije y di media vuelta para irme.
—¿Qué quieres decir con eso? —preguntó sujetándome por el brazo, impidiendo que me alejara.
—Bella no pensaba con claridad cuando tomó la decisión de irse, sucedió algo que en cierta manera... la obligó a hacerlo, es todo lo que yo puedo decirte —respondí soltándome de su agarre.
Antes de irme le di una ultima mirada, y juro por Dios que me confundió lo que vi, por un instante el hombre frío y sarcástico desapareció dejando frente a mí al Edward que conocí hace años en Jacksonville, eso despertó dentro de mí una pequeña chispa de esperanza, esperanza de que cuando la verdad saliera a la luz, Bella y Edward puedan estar juntos de nuevo.
…
BELLA POV.
Suspiré por centésima vez en la última hora y me removí buscando un posición cómoda para dormir, pero tal parecía que esa noche no podría conciliar el sueño. Por más que le daba vueltas una y otra vez a lo sucedido durante las ultimas horas del día, me resultaba realmente imposible asimilar el giro que había dado mi vida; cuando bajé del avión, hace no más de diez horas, ni siquiera me hubiese podido imaginar lo que me esperaba.
Unos fuertes llantos me sacaron de mis pensamientos, de un salto salí de la cama, encendí la luz y con pasos apresurados me acerqué a la cuna, que ahora ahora era parte de la decoración de mi habitación, para tomar en mis brazos a la pequeña bebé que no dejaba de llorar.
—Shhhh, todo está bien cariño —murmuré arrullando a la criatura.
Maggie se aferró con fuerza a la parte superior de mi pijama, poco a poco se fue tranquilizando hasta que unos minutos después dejó de llorar; revisé que estuviera seca y sus ojitos se comenzaron a cerrar hasta que finalmente se volvió a dormir. Tratando de moverla lo menos posible para no despertarla la acomodé en su cuna, pero en cuanto se percató de la ausencia de mis brazos, comenzó a gimotear de nuevo alzando sus manitas para que la cargara de nuevo. Sin duda iba a ser una noche muy larga.
Abrí los ojos y me encontré con que no estaba sola en mi cama, al final había tenido que dejar a Maggie dormir conmigo, pues tal parece que lo que no quería era dormir sola. Ella ya estaba despierta y me observaba con sus hermosos ojos azul claro, soltó un suave gorjeo y no pude evitar reír.
—Eres una pequeña manipuladora, pero no creas que dormirás todos los días conmigo ¿eh? —le dije y soltó una risita para después meter su manita dentro de su boca, era tan linda—. Vamos por tu mamila, apuesto a que estás hambrienta.
En respuesta Maggie comenzó a succionar su manita con ahínco y con una sonrisa la tomé en mis brazos, salí de la habitación y con cuidado bajé las escaleras. En la cocina me encontré con Victoria que estaba preparando el desayuno, al verme entrar con la niña en brazos me sonrió entregándome una mamila ya preparada y me senté.
—Gracias, ¿Tia aún no despierta? —pregunté dándole su mamila a Maggie que con avidez comenzó a comer.
—No, hace unos minutos me pasé por su habitación y seguía dormida —Victoria se sentó frente a mí y me observó con curiosidad—. ¿Sabes? Te ves estupenda como mamá.
No pude responder nada, ya que Tia apareció por el umbral de la puerta y se quedó allí, parada viendo el piso como si fuera lo más importante del planeta.
—Ven cariño, el desayuno está listo. Siéntate que ya te sirvo.
—¿Dormiste bien? —me aventuré a preguntarle y asintió, Victoria puso un plato con huevos y tocino frente a ella, pero no hizo por comer.
—Yo... no quiero... causar molestias... Maggie y yo estaremos bien en... en... —un sonoro sollozo abandonó sus labios y comenzó a llorar escondiendo su rostro entre sus manos.
Le di a la pequeña a Victoria, que salió de la cocina, me arrodillé junto a Tia y la envolví con mis brazos, un momento después me devolvió el abrazo y la dejé que llorara por varios minutos, necesitaba desahogarse.
—Maggie y tú, no son ninguna molestia —le dije alejándome un poco de ella para verla a los ojos y limpié sus lágrimas con mis pulgares—. Quiero que entiendas algo. Tia, a partir de ahora ustedes dos son mi familia.
—Gracias Bella, muchas gracias por todo —murmuró entre sollozos abrazándome de nuevo.
Unas horas después James y yo fuimos a ver al abogado, que estaba a cargo del trámite para que la custodia de ambas niñas pasara a mis manos, sólo faltaba firmar unos documentos y serian mis hijas legalmente.
La madre de Tia, cansada de los malos tratos de su esposo decidió irse, pero irse sola. Antes de hacerlo arregló todo para que su esposo no pudiera acercarse a las niñas, de hecho presentó una denuncia en su contra, pero cuando estaban por apresarlo se escapó de la policía. Por su parte a mí me dejó una nota, en la cual me explicaba el por qué de su decisión de cederme la custodia de sus hijas, también me pedía que cuidara de ellas cómo ella no había sabido hacerlo y les diera el amor que nunca habían recibido.
Los siguientes días pasaron sin complicaciones, como esperaba recibí la llamada de Tanya y le expliqué con lujo de detalles el hecho de que ahora era mamá, de una chica de trece años y una bebé de siete meses. Mi regreso a Nueva York se había tenido que posponer por un par de semanas, no podía irme y dejar a las niñas, así que decidí posponerlo hasta que terminara el curso escolar de Tia.
También había hablado con Jacob, me pidió disculpas por su comportamiento la última vez que nos vimos, yo por mi parte le dejé muy en claro que la única relación entre nosotros puede ser de amigos, ya que es así como lo veo y podré ver. Él, aunque no muy convencido terminó por aceptarlo, pero estoy segura que nada volvería a ser igual entre nosotros.
—¿Estás nerviosa? —preguntó Tia a mi lado sacándome de mis cavilaciones.
El tan esperado día había llegado, y ahora me encontraba en el aeropuerto de Nueva York, esperando a que Victoria y James llegaran con nuestro equipaje.
—Como no tienes idea, hice algo muy malo y tengo miedo de la reacción de mi familia al verme de nuevo —respondí con total sinceridad, ella me sonrió de forma tranquilizante mientras Maggie en mis brazos de removió despertando de su profundo sueño.
—Todo irá bien, estoy segura —ojalá tuviera razón, pero yo sé que no sería nada fácil.
—Supongo que estas preciosidades son mis sobrinas —me giré encontrándome con una sonriente Tanya abrazada a Alec.
Mi amiga sin tardanza abrazó a Tia de manera efusiva, a lo que ella respondió el gesto con una sonrisa divertida. Ambas se presentaron y estoy segura de que se llevaran de maravilla, después Tanya se acercó a mí y tomó en sus brazos a Maggie, comenzó a hacerle mimos y caras ganándose unas sonrisas por parte de la niña.
—Hola Bella, te hemos echado de menos —murmuró Alec abrazándome.
—Yo también los he echado de menos —respondí con una mudo en la garganta.
—Alec Vulturi y su flamante esposa vinieron a recibirnos —comentó James acercándose empujando el carrito del equipaje.
—Así es, aunque no lo merezcas mal amigo. Cinco años y ni siquiera recibimos una llamada de tu parte —acotó Tanya.
—Vamos chicos, saben por qué...
—¿Alec Vulturi? —preguntó Victoria interrumpiendo a James—. ¿Eres familiar del doctor Aro Vulturi?
—Sí, es mi padre —vaya, conocía a Alec desde hace más de diez años y ni siquiera sabía quién era su padre.
—Que pequeño es el mundo, gracias a tu padre es que ahora puedo caminar.
Mientras caminábamos hacia el estacionamiento del aeropuerto, James les contaba a detalle todo lo que había tenido que pasar para caminar de nuevo, incluida mi negación inicial a realizarme aquellas pruebas, por lo que me gané una reprimenda por parte de Tanya. Por fortuna la camioneta de Tanya estaba acondicionada con una sillita de bebé para Maggie, así que las niñas y yo íbamos con ella, después de todo nos hospedaríamos en su casa hasta que encontrara un departamento que alquilar.
Por su parte James y Victoria iban con Alec en su coche, ellos se quedarían con sus respectivos padres, aprovecharían el tiempo aquí para informarles de el embarazo de Vic y por fin casarse.
—¿Qué hacemos aquí, Tanya? —pregunté cuando aparcó en el estacionamiento de un hospital.
—Tu p... Charlie está hospitalizado, tuvo un accidente pero no te alteres que está bien. Supuse que querrías verlo, además a esta hora no habrá nadie de tu familia aquí.
Asentí y bajamos del coche, entramos al hospital y a cada paso que dada mi corazón se aceleraba causa de los nervios. Tanya me indicó el número de habitación y se quedó con las niñas en la sala de espera, una vez frente a la puerta respiré profundamente antes de golpear mis nudillos contra la madera un par de veces.
—Pase —mis ojos se llenaron de lágrimas al escuchar la voz de Charlie al otro lado de la puerta.
Con mi mano temblorosa giré el pomo y abrí, los ojos de Charlie se posaron en mí y una sonrisa apareció en su rostro.
—Bella, mi princesa ha vuelto a casa —dijo estirando sus brazos y sin dudar corrí a abrazarlo, dejando que mis lágrimas corrieran libres por mi mejillas.
Continuará...
¡Hola! Les dejo el siguiente capítulo de este Fic y en verdad espero que les haya gustado. Les recuerdo que tengo grupo en Facebook, donde estaré publicando imágenes y adelantos de mis Fic's, así como también noticias sobre futuros proyectos y si gustan unirse encontraran el link en mi perfil.
Cualquier duda, queja, sugerencia, etc, haganmela saber...
Muchas gracias a quienes han agregado la historia a alertas y favoritos, así como también a quienes se toman un poquito de su tiempo para alegrarme el día con sus lindos review's
¿Algún review? =)
Por cierto, estaré actualizando de la siguiente manera:
Lunes: Volver a Sonreír.
Martes: Juegos del Destino.
Jueves: Siempre te Amaré.
Viernes: Caminos Cruzados... ¿De Nuevo?
