CAP 17

"En la mira"

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Aquel hombre movía en ligeros y suaves vaivenes la copa entre sus dedos haciendo que el liquido en su interior girase sin detenerse hasta que el cristal fue llevado a los labios de quien lo sostenía, dando un breve sorbo al vino

Las cosas habían estado tranquilas en aquella semana después de algunos años de trifulcas y levantamientos pirata, unos mas graves que otros pero teniéndoles al filo del asiento cada vez que se aparecían para intentar acabar con las bases que fungían como vital barrera a las barcazas de mercancías y cruceros que se movían a través de las corrientes de todo lo que se reconocía como territorio espacial del imperio Terran.

Por supuesto que los propios hombres de las fuerzas de la armada habían tenido sus victorias

Pero a pesar de ello, una y otra vez y sin importar todos los métodos de tortura que había ideado para aquellas ratas miserables, ninguna podía darle razón de aquello que buscaba con tanta ansiedad.

Y no era solamente aquel asunto

Había uno mas que desde hacía tiempo comenzaba a irritarle al darse cuenta de que lo tenía tan lejos y tan fuera del alcance de sus manos que no podía mas que aguardar a un momento oportuno para hacerse de él; las ocasiones en que llegaba a aparecer ahora eran muy escasas y ni sus hombres lograban ubicar cuando sería, además de que la mirada de esa mujer parecía estarlo vigilando en todo segundo y eso solamente ocasionaba que su nivel de irritación fuese mayor.

Hizo su intento enviado ordenes de presencia, pero están eran inmediatamente interceptadas por la otra almirante.

E incluso enviando a sus mejores hombres para tratar de obligar a aquel elemento a visitarle como lo deseaba, estos eran detenidos por un pequeño escuadrón que parecía colocado justamente para evitarle cualquier oportunidad de llevarse al muchacho hacia sus propios cuarteles; estaba totalmente seguro de que aquellos hombres habían de hecho, interceptado y robado su carta escrita a los altos mandos para transferir a aquel… soldado a su propio cuartel

Porqué lo protegía tanto la almirante Amelia Weeldcat que no le daba oportunidad alguna con el muchacho?

Tenía que ser algo importante puesto que la mujer parecía ser tan fiera en su protección al chico de ojos azules como lo era con sus propias crías aunque rara vez había visto a alguna de ellas correteando por los pasillos de la milicia

La copa de vino cimbró suavemente al ser colocada en la fina mesa de madera y los dedos de aquel almirante acariciaron por unos segundos la curva del frio vidrio

Que tan malo era desear tener todo lo que debía de pertenecerle?

Todavía recordaba el día en que la mujer felinid había llevado ante el cuerpo de almirantes a aquel jovencito cuyas historias de cómo había hecho frente a un grupo de piratas y salvado la vida de la mayoría de los hombres en el barco había recorrido ya todas las bases e incluso, había recibido el elogio de su majestad la reina Illysa Segunda; a diferencia de los demás, él no se había impresionado en absoluto de los logros de aquel crío, especialmente sabiendo que había creado una relación estrecha con uno de los piratas mas buscados de los mares que se suponía ellos debían de proteger

Sin embargo… aquellos méritos tenían su valor ante los demás y eso ya convertía al muchacho en un pequeño objeto de valor

Y después de que lo recomendaran directamente para el ingreso en la Academia y sus habilidades innatas para la navegación en conjunto con su toma de decisiones rápidas y liderazgo firme… cada día que pasaba era mas obvio que quien lo obtuviese iba a causar unas cuantas envidias y al mismo tiempo, se le iban a abrir puertas; en lo personal, era como un pequeño triunfo al no ser solamente el mejor almirante de toda la flota de su Majestad sino además tener al mejor novato y seguramente futuro segundo mejor almirante que habría.

Claro que tampoco podía dejar de lado que el jovencito también tenía su atractivo físico que solamente acentuaba el que ya le daba su vivacidad y la energía que desprendía contagiándolos a todos.

Tal vez habría que educarlo para ser un poco mas reservado y correcto…

Pero se había convertido en algo que deseaba grandemente aquel hombre. Y como todo lo que poseía, no se iba a rendir hasta tener de igual manera a la pequeña joya descubierta por la felina.

-Adelante

Su voz sonó suave pero firme sin necesidad de percibir al hombre detrás de la puerta que ni siquiera había alcanzado a tocar la puerta con los nudillos, pero los instintos afilados de aquel sujeto acostumbrado a las batallas le habían dado la sensibilidad para reconocer cuando otro ser vivo se acercaba a donde él se encontraba; la fina plancha de madera labrada que correspondía a la entrada de aquella habitación se movió dejando ver a una enorme criatura de aspecto feroz y expresión de halcón tal cuál era su especie. El hombre del chaquetín azul firme se giró en su silla un poco para observar al recién llegado de lado, para luego levantar una ceja como instándole a hablar.

-Almirante Hamilton

-Coronel- respondió el humano de ojos celestes con gesto aburrido antes de pasar la yema de uno de sus dedos por el borde de la copa que seguía descansando sobre la pulida superficie de su escritorio- qué es lo que puede decirme hoy?

-La vigilancia sobre la posada se ha relajado un poco y creemos que podemos efectuar la captura sin ningún contratiempo

Se expresó sin emoción en la voz mas imprimiendo fuerza en esta demostrando el tiempo que tenía en aquella posición bajo el mando del humano que parecía no darle ninguna importancia a su presencia.

-Excelente

Aquel almirante asintió una vez con suavidad antes de hacer hacia atrás el respaldo de su elegante asiento y cerrar los ojos

-Esperemos que no tengamos dificultades en convencerlo…

-Nadie podría negarse a usted, señor- dijo con seguridad aquel alien de expresión depredadora antes de que el otro volviese a dejar ver el celeste de sus ojos

-No… nadie podría, es verdad- musitó con suavidad antes de quedarse observando a la nada- sin embargo el chico ha demostrado que con él no podemos aplicar las mismas reglas que a los demás, cierto?

Un ligero temblor apareció en sus parpados como si aquello lo irritase antes de componer una nueva expresión de relajación y tranquilidad

-Y en todo caso de que pueda negarse…

-Acaso usted…?

Los ojos dorados de aquel ave se entornaron un poco como si tratasen de comprender lo que planeaba quien era su líder y superior desde hacía tantos años pero en mas de una ocasión se había encontrado con que aquel humano era tan impredecible como las propias corrientes del Etherium antes de una tormenta solar; el almirante curvó el borde de sus labios en una sonrisa muy ligera antes de reir sin abrir la boca

-Siempre hay otras maneras de dejar en claro, a quien se le debe lealtad y que la mejor opción es siempre la que se ofrece de primera mano

Volvió a cerrar los ojos e inclinó la cabeza sobre el pecho tocando este con su barbilla mientras que su hombre de confianza continuaba de pie en la misma posición, finalmente dejando ver algo de duda en sus orbes al preguntarse que clase de plan estaría tramando aquel militar como para sentirse seguro de que esta vez, sin importar lo que ocurriese no se le escaparía el teniente de la armada real como lo había estado haciendo hasta ese momento

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-No puedo creer que pueda sentirme así de exhausto…

-Hum… y solamente son cinco años, espera a que cumpla catorce y entonces realmente vas a saber lo que es ser agotador, jovencito…

Sarah Hawkins llevaba varias ollas grandes cargando en sus manos mientras sonreía con diversión volteando hacia atrás para ver a su único hijo que se había dejado caer en una silla, pasándose una mano por el cabello para hacerlo hacia atrás

-Vamos mamá- se quejó el de ojos azules viéndola con expresión de súplica- yo no era así a los cinco años…

-No, solamente comenzaste a construir tus tablas solares, a salirte de la casa sin permiso, a meter cuanto animal te pasara por delante, a hacer destrozos en las casas de los vecinos, lograr que la policía de Montressor te trajese cada cinco minutos…

Enumeró la mujer levantando los ojos mientras depositaba lo que tenía en sus brazos en una mesa cercana, antes de colocarse las manos en la cadera y negar un par de veces sin desaparecer la sonrisa de su rostro mientras que el muchacho que en aquellos momentos llevaba un saco marrón largo y unas ropas civiles que nada tenían que ver con su impecable uniforme de la armada finalmente levantaba la cabeza y veía con cansancio a esta

-Vamos… no era… tan… diabólico, o si?

-No… solamente tenías demasiadas energías- concedió la mujer antes de acercarse, colocarle una mano en la cabeza y darle un suave beso en la frente para luego, volver a sus deberes- pero bueno… cuando comience a querer novio… entonces sí me voy a divertir…

El chico abrió grandemente sus ojos antes de gemir al tiempo que escuchaba las risas de su madre que se perdieron al ingresar en las cocinas

Jim Hawkins dejó que pasasen unos cuantos segundos, con el rostro apoyado entre sus manos antes de dejar caer los brazos hacia delante en la mesa y dejar salir aire de forma sonora por entre los labios para acto seguido, ver hacia un lado y dejar la mirada caer sobre una vieja y raída alfombra donde antes fuese una sala de estar y no uno de los espacios de descanso de la posada donde ahora se movían los huéspedes

Tantos años atrás y él no se hubiese imaginado que su vida iba a ser como se vislumbraba en aquellos momentos

Acaso se arrepentía de algo en todo ello?

Muy lentamente el chico se llevó una mano al cuello donde colgaba un relicario que su madre le hubiese entregado aquella noche, en que su bebé naciese como un talismán que pasaría de un Hawkins a otro… para que recordase cuanto ella lo había amado y que ahora era su turno de reflejar aquellos años de entrega en la nueva vida que formaba parte de ellos y que ahora dependía de las decisiones que tomase el único varón de la familia al respecto

Los labios del chico de ojos azules se curvaron en una sonrisa suave mientras abría aquella pequeña joya para luego, cerrarla y suspirar poniéndose de pie y observando la puerta

Las memorias de lo ocurrido esa noche en que todo su mundo cambiase parecían tomar el lugar de la realidad, mostrándole la luz del sol exterior iluminando el vestíbulo de la posada y los suelos de madera del ingreso para luego, ser sustituidas de golpe por el escenario de una tormentosa noche de lluvia en la cuál el tan solo con catorce años ingresase con un alien tortuga que moribundo, le entregaba el mapa de un tesoro invaluable para después dejarle frente a la mayor aventura de su vida

Una que no terminaba con su regreso a salvo a los muelles del puerto espacial Crescentia sino que seguía esta vez, dentro suyo y no desaparecería jamás

Los pasos del chico de cabellos castaños lo llevaron hasta la puerta, la cuál abrió para luego apoyar el cuerpo en el marco de esta y cruzarse de brazos, dejando que el paisaje de suaves y doradas extensiones de césped le relajasen y le permitiesen disfrutar de aquellas extensas vacaciones que había comenzado a tomar, junto a la firme decisión de no ser esa persona como lo había sido su progenitor dejándole solo por irse de viaje tanto como pudiese

En parte entendía su amor por el espacio y todas las maravillas que el Etherium tenía para ofrecerles

Pero…

Lo que no comprendía era como podía haber dejado de lado aquella maravilla que era el saber que sin importar lo que ocurriese, era la vida completa de alguien que le aguardaba con una expresión de esperanza y amor sincero cada que aparecía

Muy lentamente caminó hasta bajar los escalones que daban hacia el camino que llevaba de la posada a los muelles de esta y de ahí, al pueblo mas cercano que estaba a veinte minutos en un carruaje pequeño; se metió las manos en los bolsillos y comenzó a andar antes de dirigir su vista hacia el cielo donde no alcanzaban a dejarse ver las estrellas y con las cuáles siempre sonaba despierto que aventuras estaría viviendo aquel cyborg que continuaba siendo parte de sus sueños y recuerdos

Su hija sabía perfectamente quien era Long John Silver

Cómo negarle a la pequeña el saber que su padre había salvado la vida de su madre y que estaba en algún lugar, viviendo a saber cuáles y cuantas aventuras?

De primer instancia había batallado unos cuantos días en decidirse qué hacer al respecto. Sería mas saludable para ella pensar que no tenía un padre o conocer la verdad acerca de que tenía uno, que era un pirata conocido… villano, pero su padre al fin y que tenía un buen corazón por debajo de todo y que no había alcanzado a saber que ella estaba en camino? Considerando lo que había vivido él y lo que hubiera deseado de principio finalmente había llegado a la conclusión de que la verdad sería lo mejor

Algún día ella se iría en busca del Ursid?

Probablemente

Pero al mismo tiempo esperaba que cuando ese día llegase el poder servirle de apoyo y esperar que volviese a su lado al igual que él lo había hecho con su propia madre en su momento

Finalmente alcanzó un espacio de césped muy crecido y del cuál no se alcanzaba a ver nada especial… excepto por un par de pequeñas manos que salían hacia arriba sosteniendo un enorme papel blanco con un diminuto agujero en su centro

Jim levantó una ceja y continuó avanzando hasta llegar al hueco de césped donde un pequeño cuerpo con vestido de una pieza se dejaba ver tendido boca arriba y con un ojo cerrado, dándole un aspecto gracioso; el ahora adulto se quedó unos segundos observando semejante extraño espectáculo para luego, voltear a los alrededores y sentarse al lado de la pequeña cría, volviendo sus ojos al papel y luego hacia el cielo repetidas veces antes de parpadear y recargarse de lado en el suelo para verla mejor

-Y… qué se supone que estamos haciendo?- inquirió el de ojos azules mientras que el rojo del iris de la pequeña parecía abrirse mas tratando de observar a través del hueco del papel

-Miro…

-Oh… eso esta bien, supongo- respondió Jim antes de cerrar un ojo y asomarse al lado del rostro de la pequeña tratando de distinguir que era lo que veía a través del agujero sin conseguirlo- y… qué se supone que estamos viendo?

-Las estrellas- respondió sin mas la chiquilla a lo que el de cabello castaño parpadeó antes de tallarse un ojo por sentirlo ya suficientemente deslumbrado

-Nena… las estrellas no pueden verse a plena luz del día- respondió después de parpadear una y otra vez para volver a ver a la de ojos rojos que continuaba en la misma posición

-No es lo que me dijo la tia Solaris- replicó la criatura a lo que el chico suspiró pesadamente con gesto de resignación sin ver nada en especifico

-Así que la tia Solaris…- repitió antes de ver a la pequeña y pasarle una mano por los largos cabellos- mira… nena, lo que te dijo no es cierto, a lo mucho vas a quedarte ciega y no me parece una muy buena idea que eso suceda

Dijo tomando la hoja de papel y bajándola a lo que la cria compuso una expresión de puchero haciendo reir a su madre

-Pero dijo que el papel me protegería del sol y todo eso…!- explicó a lo que el chico rodó los ojos

-Si… pero no le va a servir de protegerse de mi en cuanto la atrape- gruñó de mala gana lo cuál hizo reir a la criatura de ojos rojizos

-Mama, te ves gracioso…

Dijo con gracia a lo que el mayor le devolvió una gran sonrisa pegando su frente con la de su pequeña debajo suyo

-Bueno, pues me alegra que sirva para algo- replicó ahora componiendo a propósito gestos ridículos haciendo reir aun mas a su hija, que le abrazó contra sí

Jim Hawkins finalmente dio un largo y profundo suspiro antes de enderezarse un poco sobre sus manos aún escuchando las voces divertidas de su pequeña para luego, quedarse completamente quieto con expresión sorprendida para luego, cambiar su mirada a una seria y tensa moviendo sus ojos hacia un lado como si buscase algo a la distancia; sus ojos se detuvieron en una loma cercana donde solamente había un árbol solitario y permaneció en la misma posición, vigilante

Al menos hasta que la cría debajo suyo tiró de su chaquetín haciéndole perder el equilibrio y casi cayendo encima de esta

-Oye!

-Mami… porqué estás enojado?- inquirió la pequeñita con expresión curiosa de ojos enormes haciendo sacudir un poco su cabeza para que luego, Jim volviese a ver hacia donde su atención había sido llamada

Pero nada

-Mami?

-Si… hmm… Lunara, hay que ir a casa ahora…

Dijo el chico tratando de sonar agradable y volviéndose a la pequeña que volvió a emitir un sonido de morritos y se cruzó de brazos, provocando la risa del adulto que le abrazó contra si y le besó repetidas veces en el rostro como lo hiciera su propia madre para convencerlo de obedecer cuando no quisiese

Finalmente la niña volvió a reir y se puso de pie junto con el de ojos azules que se enderezó sobre sus rodillas antes de cargar a la mas pequeña en brazos, donde esta se recargó sobre su hombro…. Dejando ver en el espacio abierto del cuello de su vestido una fina línea rojiza que indicaba el lugar donde en mas de una ocasión la hubiesen abierto para revisar aquel objeto de extraños colores azules que ahora le servía de corazón

Emitió un pequeño suspiro de dolor al pensar que hubiese preferido ser él quien tuviese que pasar por todo eso antes de percibir un par de pequeñas manos en las mejillas

-Porqué estás triste mami?

El aludido parpadeó con sorpresa una vez antes de sonreir y negar con la cabeza

-No, no estoy triste… es solo que…

-Extrañas a papi?

Jim se tensó un poco al sentir sorpresiva aquella declaración pero sintiendo que era la mejor desviación de tema a la que podía aerrarse, sonrió lo mejor que pudo antes de besar la frente de la pequeña

-Si… puedes decir que si…

La acomodó un poco mejor en su abrazo antes de dar un ultimo vistazo sospechoso hacia atrás para luego, encaminarse hacia su hogar percibiendo como el vello de su nuca se erizaba en una clara advertencia de algo que ya sabía aunque sus ojos no le indicasen nada extraño a su alrededor: alguien los había estado observando y casi podía jurar que incluso ahora les seguía hacia la entrada de la posada Benbow

Apretó un poco mas en sus brazos a la niña para inmediatamente hacer los últimos metros al hogar tan rápido como pudo para luego, cerrar la puerta detrás de ellos

Una nube ocultó el sol sobre ellos dándole al paisaje una tonalidad rojiza, casi sangrienta

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