Disclaimer: La mayoría de los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, sólo aquellos fuera de la Saga y la trama son de mi completa autoría.
CHAPTER 24
BELLA POV.
—Por supuesto que no, lo que tenemos que hablar pueden escucharlo todos... mamá —se escucharon exclamaciones de sorpresa por todo el lugar, Renée se puso tan pálida como un fantasma y se dejó caer de nuevo en el sofá, donde minutos antes había estado sentada; Edward se puso en pie de un salto y me veía con arrepentimiento. Lastima que fuera demasiado tarde para arrepentirse.
Pasaron varios minutos, en los que todos estuvieron perdidos en sus pensamientos, supongo que asimilando lo que acababa de decir. La mirada de Charlie iba de Renée a mí de manera sucesiva, se veía molesto, pero sobre todo decepcionado.
El tiempo seguía pasando y nadie decía nada, esperaba que Renée al menos tuviera el valor de decir algo para justificarse, cualquier cosa, pero no hacía más que llorar; varias miradas se posaron en mí, entre ellas la de Alice, miradas que desbordaban lastima y compasión. Cerré las manos en puños y mis uñas se clavaron en las palmas de mis manos, detestaba con toda mi alma despertar esos sentimientos en los demás.
—¿Es verdad, tía? ¿Bella es tu... hija? —preguntó Emmett rompiendo por fin el tenso silencio. Renée asintió y escondió su rostro entre sus manos.
—Lo mejor es que nosotros nos marchemos, esto es algo que solamente concierne a la familia —murmuró Alistair, se puso en pie y ayudó a Heidi, ambos se despidieron escuetamente de mí y se marcharon.
—Bella, déjame explicarte. Por favor —Edward dio un par de pasos con la intención de acercarse, pero lo frené.
—¡No te me acerques Edward! No lo hagas. Ahora lo que puedas decir está de más —cerró las manos en apretados puños, en sus ojos se reflejaba el debate interno por el que estaba pasando, pero al final desistió y no se acercó.
—¿Tú lo sabías? —le preguntó incrédula Alice, Edward asintió y agachó la cabeza.
—Lo único que pido es una explicación, creo que tanto Charlie como yo la merecemos ¿no? —Renée clavó sus llorosos ojos en los míos, viéndome con suplica y dolor. Yo por mi parte la veía con frialdad y resentimiento, esos eran los únicos sentimientos que ella podía despertar ahora en mí.
—Yo... yo no... no puedo —balbuceó entre sollozos apartando la mirada y solté una amarga risa.
—¡¿No puedes?! ¡No puedes darme una maldita explicación, pero sí pudiste deshacerte de mí, como si fuera basura! —estallé sin poder contenerme más, dejando que mis lágrimas corrieran libres por mis mejillas.
—¡Ya basta! ¿Quieres una explicación? Pues bien, yo te la daré —repuso Sulpicia levantándose—. Renée fue la mujer más feliz del mundo cuando se enteró que estaba embarazada, ella te amó desde el primer minuto en que supo de tu existencia, te convertiste es su mundo entero.
Comencé a negar frenéticamente, si eso fuera verdad no me habría apartado de ella, nada ni nadie hubiese podido hacer que me dejara.
De pronto se me dificultaba respirar, Alec corriendo se acercó a mí y me llevó hasta el sofá para que me sentara, se sentó a mi lado y comenzó a frotar mi espalda en círculos para que me tranquilizara, pero eso era algo imposible.
—Yo también estaba embarazada, ambas daríamos a luz por las mismas fechas, fueron solamente dos días de diferencia; tú naciste primero —continuó hablando Sulpicia—. Charlie había tenido que salir de la cuidad, así que no estuvo cuando di a luz; fue un niño —Sulpicia hizo una pausa y respiró profundo—, niño que lamentablemente murió un par de horas después de haber nacido.
Un nuevo silencio se produjo en el lugar, Emmett se veía tenso y tenía la mirada perdida en algún punto de la pared frente a él, Alice lloraba en silencio abrazada a Esme, y Charlie... el dolor que su mirada trasmitía era tan grande, que la culpa se apodero de mí. Tal vez debí aceptar hablar a solas con Renée para evitarle este mal rato, él era quien menos se merecía sufrir.
—No fue fácil convencer a Renée —Sulpicia se sentó de nuevo y tomó la mano de Aro—, pero fui muy persuasiva. Si ella accedía a dejar que yo te criara como a mi hija, tendrías una familia en toda la extensión de la palabra, además ella podría estar cerca de ti y te vería crecer. Bella, tú mamá sólo quería lo mejor para ti.
—Lo mejor para mí era crecer a su lado, y si en verdad me hubiese amado, no se habría separado de mí —respiré profundamente y me tuve que aclarar la garganta para poder seguir hablando—. Simplemente no entiendo como una mujer, que se haga llamar madre, pueda siquiera pensar en abandonar a sus hijos. Tia y Maggie no son mis hijas, pero las amo como si lo fueran, por ellas soy capaz de luchar contra todo y todos para mantenerlas a mi lado.
Esme y Carlisle me veían arrepentidos, arrepentimiento que espero sea por el rechazo de su parte hacia mis hijas, ellas son quienes menos culpa tienen en todo esto. Cerré los ojos y respiré profundo, Alec tomó mi mano y le dio un ligero apretón para darme apoyo, sabía lo que estaba por preguntar, sólo necesitaba saber eso antes de marcharme.
—Mi padre, ¿él sabe de mí? ¿Quién es? ¿Tengo hermanos? —Sulpicia iba a responderme pero Renée negó, limpió sus lágrimas y controló sus sollozos antes de encararme.
—Quiero que entiendas algo, Bella; todo lo que hice fue pensando en ti, no quería separarte de mi lado tenlo por seguro, pero no podía negarte el derecho a crecer en una familia. Sí, tienes dos hermanos y tu padre... él siempre ha estado cerca de ti, te ha visto crecer, te a amado y apoyado en todo momento como lo que eres, su hija —no, no, no, Dios que no sea lo que estoy pensando; repetía una y otra vez dentro de mi cabeza.
—Mi padre es... es...
—Charlie, Charlie es tu padre —su confirmación fue como una fuerte bofetada para mí, clavé mi mirada en Charlie que se veía igual o más sorprendido que yo.
Eso era... era... ¡Dios! No encontraba una palabra para describirlo. Cómo fue capaz de enredarse con el esposo de su propia hermana, ¡joder, su hermana!
—¿Cómo pudiste hacer algo así? —pregunté con voz ahogada—. Un hombre casado, y por si eso no fuera lo bastante malo, casado con tu hermana.
—Bella, por favor deja que...
—¿Sabes? Toda mi vida te idealicé, eras esa persona a la cual consideraba un modelo a seguir. Pero que equivocada estaba contigo, no eres más que una... una... —me mordí la lengua tragándome el insulto, mis lágrimas y me puse en pie—. Alec, dame las llaves de tu coche.
—Yo te llevo, vamos —se puso en pie pero negué—. Bella, estás muy alterada y no es...
—¡Dame las malditas llaves! —chillé histéricamente. En la marcha, las llaves las dejó pegadas en la marcha; recordé.
Salí corriendo de la casa, afuera estaba lloviendo tan fuerte que parecía que el cielo se caería en pedazos, pero no me importó, me monté en el coche y sin prestar atención a las voces que a gritos me pedían no me marchara, lo hice. Necesitaba estar sola y tranquilizarme antes de volver a mi departamento, mis hijas no debía ni podían verme así, y sabía perfectamente a que lugar necesitaba ir.
…
EDWARD POV.
—¡Bella! —grité con la esperanza de que se detuviera, pero al contrario, se apresuro a marcharse.
—¿Adónde vas Edward? —preguntó Carlisle al percatarse de que caminaba con la intención de ir hasta mi coche.
—A buscarla, puede pasarle algo y...
—No creo que puedas alcanzarla, lo mejor es esperar. Ella irá directo al departamento, al menos eso espero —dijo Alec interrumpiéndome, no muy convencido asentí y seguí a los demás dentro de la casa.
El silencio que me rodeaba era tenso e insoportable, Renée y Charlie hacía minutos que estaban encerrados en el despacho, Sulpicia y Esme estaban en la cocina preparando café y un té de tila para Alice que estaba más que alterada. Rose y Emmett habían subido con Henry a una de las habitaciones para que mi sobrino pudiera dormir; Carlisle, Aro y Alec hablan en susurros un tanto alejados.
—Ella va ha estar bien ¿cierto? —murmuró de pronto Alice clavando su mirada en mí—. No sabes cuánto me arrepiento de lo que le dije días atrás en el hospital, de haberla abofeteado. Tengo que pedirle perdón y... ¿Por qué, Edward? ¿Por qué no tuvo la confianza de decirme lo que pasaba? Soy su hermana, debió confiar en mí.
No pude responder, no sabía qué responder, solamente me puse en pie y comencé a caminar con nerviosismo por el lugar, la lluvia no parecía tener intención de aminorar y lo único que podía hacer, era pedir a Dios que Bella llegara sana y salva hasta su departamento.
Detuve mi andar y lleno de rabia estrellé mi puño contra la pared, cuánto había sufrido mi ángel, yo debí estar con ella para consolarla, apoyarla y demostrarle mi amor en todo momento. Maldito el día que decidí callar, maldito el día que creí que con ocultarle la verdad sobre Renée la estaba protegiendo, pero sobre todo, maldigo el momento en que fui tan estúpido y la traté como a una cualquiera.
—Voy a llamar a Tanya para que venga por mí, está con Victoria en el departamento de Bella, se quedaron cuidando a las niñas —comentó Alec rompiendo el tenso silencio, la lluvia ya había aminorado y ahora sólo era una suave brisa.
—Preguntale si Bella ya llego, por favor —se apresuró a decir Alice quitándome las palabras.
—Claro —respondió alejándose para poder hablar.
—Tómate el té Alice, te hará bien —era la tercera vez que Sulpicia trataba de hacer que su hija tomara el té, pero de nuevo no tuvo éxito.
Renée y Charlie regresaron a la sala, ambos tenían los ojos hinchados y enrojecidos, pero se notaban un poco más tranquilos. Emmett también regresó, se notaba que había estado llorando, se sentó a lado de Alice y la envolvió entre sus brazos besando el tope de su cabeza.
—Bella no ha llegado al departamento —las palabras de Alec fueron como una cubeta de agua helada—. Victoria, James y Jacob ya salieron a buscarla. Tanya viene en camino con la niñas, espero que no haya problema de que se queden aquí mientras vamos también a buscarla.
—Por supuesto que pueden quedarse aquí. Carlisle, acompañame a buscar a mi hija por favor —mi padre asintió y se puso su saco.
—Charlie, yo iré con ustedes. No puedo quedarme aquí sin hacer nada.
—No, quedate aquí para cuando llegue Tanya con las niñas —repuso sin lugar a replicas y Renée terminó asintiendo.
—Yo también iré a buscarla, la cuidad es grande y puede estar en cualquier parte —dije, Alice y Emmett se pusieron en pie e insistieron en acompañarme.
Estuvimos dando vueltas por las calles casi desiertas de la cuidad por aproximadamente dos horas, sin encontrar ni el más mínimo rastro del coche de Alec y mucho menos de Bella.
—Parece como si se la hubiese tragado la tierra —murmuró Alice golpeando con su puño el asiento—. ¿Y si... si le... ocurrió algo?
—No digas estupideces Alice. Creo que lo mejor es volver a casa, tal vez los demás hayan tenido más suerte y ya la encontraron.
Yo no hubiese querido regresar, pero Emmett tenía razón; tal vez, y rogaba porque así fuera, ya la habían encontrado. Con las prisas los tres habíamos dejado nuestros teléfonos móviles, así que la única forma de saber, era regresando a la casa.
En la sala sólo se encontraban Sulpicia, Renée, Esme y Tia; al vernos entrar nos abordaron preguntando si la habíamos encontrado, con lo cual mis esperanzas se fueron por el caño. Rose estaba en la habitación con Henry y Maggie, que dormían ajenos a lo que estaba pasando.
—Acabo de hablar con James, harán un último recorrido antes de regresar. Los demás tampoco han tenido suerte y ya vienen de regreso —comentó Sulpicia y se sentó en el sofá junto a Tia.
—Mi mamá... ella estará bien... ¿verdad? —preguntó la chica con voz rota por el llanto, Alice se arrodilló frente a ella y la abrazó cariñosamente.
—Sí cariño, verás que pronto aparecerá y... ¡Dios! ¿Cómo no se me ocurrió antes? Creo saber dónde está —dijo poniéndose en pie y se dirigió a la puerta.
—¡Espera Alice, yo voy contigo! —exclamé corriendo tras de ella.
Rápidamente nos montamos en el Volvo, Alice me dio las indicaciones de cómo llegar al lugar y media hora después, estábamos caminado por un desierto y poco iluminado parque. Nos separamos para así poder recorrer el lugar más rápido, los minutos seguían pasando y grité lleno de impotencia al no encontrarla.
—¡Edward, la encontré! —con las palabras de Alice sentí como me volvía el alma al cuerpo, y corrí como si mi vida pendiera de ello hasta donde se encontraba.
Bella estaba ovillada en una banca, completamente empapada y su cuerpo se sacudía levemente, me arrodillé a su lado y posé mi mano en su frente.
—Está ardiendo. Espero que no vaya a pescar una pulmonía —me quité mi chaqueta y cubrí con ella a Bella—. Llama a Carlisle, dile que la encontramos y tiene mucha fiebre, que esté preparado para revisarla en cuanto lleguemos a la casa.
De nuevo había comenzado a llover, con lo cual nuestro regreso a casa de los Swan sería mucho más tardado. Alice estaba en el asiento trasero con Bella, la cual no dejaba de murmuran cosas sin sentido, producto de la fiebre.
En cuanto estacioné el coche fuera de la casa me apresuré a sacar a Bella y llevarla adentro, Carlisle ya nos estaba esperando. Mi padre nos hizo salir de la habitación, permitiendo que sólo Renée se quedara; no sé cuanto tiempo pasó pero apuesto a que fue demasiado, Carlisle no nos había dicho nada aún y yo ya no lo soportaba más, tenía que saber cómo estaba mi ángel.
—Edward, creí haber sido lo suficiente claro. Por favor sal de la habitación —no hice caso a las palabras de mi padre y me acerqué a la cama, sentándome a lado de Bella.
—¿Cómo está? —pregunté acariciando con suavidad su mejilla y Carlisle suspiró con resignación.
—Estaba muy intranquila y tuve que aplicarle un sedante, algo leve pero la hará dormir al menos hasta mañana. La fiebre espero que baje con el medicamento que le díi, ha pescado un severo resfrío y...
—¡Aléjate de ella! —rugió alguien interrumpiendo a Carlisle y lo siguiente que supe, fue que era bruscamente alejado de Bella—. Fue muy estúpido lo que hiciste cariño, y ya me encargaré de reñirte por eso, pero ahora lo que importa es que estés bien.
Y ahí estaba, era el mismo idiota que acompañó a Bella la noche pasada a la reunión, se encontraba arrodillado a su lado y besó su frente; el monstruo de los celos despertó en mí al verlo, lo empujé lejos de ella y perdió el equilibrio cayendo al piso. Furioso se puso en pie y se abalanzó sobre mí, pude esquivar el golpe que me lanzó pero él no tuvo la misma suerte y mi puño impactó contra su rostro, desatando un fiera pelea.
Carlisle trataba de separarnos sin mucho éxito, Emmett entró a la habitación y después de varios minutos de forcejeo, logró separarnos con la ayuda de James.
—Tú no tienes por qué estar aquí, ¡largate! —siseé tratando de soltarme del agarre de mi cuñado.
—Claro que me iré, pero me llevo a Bella conmigo. No voy a dejarla aquí con las personas que tanto daño le han causado, no voy a permitir que destruyan lo que tanto esfuerzo nos tomó reparar.
—Te irás, sí, pero Bella se queda. James llevalo a su hotel, por favor —el rubio asintió a las palabras de Tanya y con dificultad lo sacó de la habitación.
Carlisle limpió el corte de mi ceja y de mi labio, estaba molesto por mi forma de actuar, lo notaba en su mirada pero no dijo nada. Tanya se acercó a mí y se sentó a mi lado, después de varios minutos en silencio se decidió a hablar.
—Jacob se lo merecía. No me agrada ese tipo, hay algo en él que me hace desconfiar... pero en fin. Alec y yo volveremos por la mañana, Charlie convenció a Renée para que fuera a descansar así que Bella está sola —me dio una tímida sonrisa y se puso en pie—. No la pierdas de nuevo, Edward. Sé que a pesar de todo ustedes se siguen amando.
—No sé si ella pueda perdonarme, le hice mucho daño.
—Ambos se lastimaron, pero estoy segura de que su amor podrá curar esas heridas. ¿Qué harás con Chelsea? —pasé mi mano en repetidas ocasiones por mi cabello, cometí error tras error, y sin duda mi relación con Chelsea era uno de mis más grandes errores.
—Hablaré con ella cuando regrese de su viaje, no será nada fácil —Tanya de pronto se puso seria.
—No vuelvas a lastimarla, Bella ya ha sufrido demasiado y se merece ser feliz —me dijo antes de ponerse en pie e irse.
Fui hasta la habitación de Bella, con cuidado para no despertarla entré y caminé hasta la cama, tras pensarlo un par de minutos terminé por arriesgarme y me acosté a su lado, quité un mechón de cabellos de su rostro y besé su frente. Tanya tenía razón, ambos nos hemos lastimado y mucho, pero si Bella aún me ama como yo a ella, juntos podríamos lograr que las heridas sanaran.
Continuará...
¡Hola! Aquí está el siguiente capítulo de este Fic y ojalá que les haya gustado. Les recuerdo que tengo grupo en Facebook, donde estaré publicando imágenes y adelantos de mis Fic's, así como también noticias sobre futuros proyectos y si gustan unirse encontraran el link en mi perfil.
Cualquier duda, queja, sugerencia, etc, haganmela saber...
Muchas gracias a quienes han agregado la historia a alertas y favoritos, así como también a quienes se toman un poquito de su tiempo para alegrarme el día con sus lindos review's.
¿Algún review? =)
Por cierto, estaré actualizando de la siguiente manera:
Lunes: Volver a Sonreír.
Martes: Juegos del Destino.
Jueves: Siempre te Amaré (últimos capítulos)
