Disclaimer: La mayoría de los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, sólo aquellos fuera de la Saga y la trama son de mi completa autoría.
CHAPTER 27
BELLA POV.
—Hazme el amor —susurré sensualmente en su oído, sus ojos se oscurecieron y un escalofrío recorrió mi cuerpo al percibir la pasión y lujuria que su mirada emanaba.
—¿Estás segura, Bella? —preguntó con voz enronquecida y, no confiando en mi voz, solamente pude asentir.
Sus labios buscaron de nuevo los míos y tuve que aferrarme a sus brazos para no caerme, ya que de pronto mis piernas se habían convertido en una masa temblorosa y sin fuerzas; las emociones que me embargaban en ese momento eran... indescriptibles, iban desde la felicidad hasta la incredulidad, pues aún me parecía irreal que eso estuviera pasando, que él estuviera ahí conmigo.
Tomándome totalmente por sorpresa, Edward me impulsó hacia arriba y por reflejo enredé mis piernas en su cintura, mi espalda chocó contra la pared y sus labios abandonaron los míos para bajar hasta mi cuello, y no me pude contener de soltar un sonoro gemido cuando con sus dientes rozó la sensible piel de mi garganta. Con manos temblorosas, y no precisamente por los nervios, desabroché uno a uno los botones de su camisa; acaricié con las yemas de mis dedos los marcados músculos de su abdomen y Edward soltó un suspiro entrecortado antes mis caricias, cerró los ojos con fuerza y apoyó su frente sobre la mía.
Me besó con suavidad y ternura, sus labios se movían sobre los míos como una delicada caricia, pero necesitaba más que sólo sus besos. Lentamente deshice el agarre de mis piernas en su cintura, me separé de él y su ceño se frunció al mismo tiempo que una sombra de tristeza ensombrecía su rostro.
—Vamos a la habitación —murmuré tendiendo mi mano hacia él.
Edward, con esa sonrisa torcida que tanto amo, tomó mi mano y lo guié rumbo a mi habitación, sin soltar su mano y sin encender la luz caminé hasta la cama, me giré quedando frente a él y con mi dedo indice delineé el contorno de su rostro, me paré de puntillas apoyando mis manos en su pecho y dejé pequeños besos a lo largo de su mandíbula.
—Aún me parece mentira que estés aquí —murmuré besando ahora su cuello, sus brazos rodearon mi cintura pegando mi cuerpo al suyo y jadeé al sentir lo despierta que estaba cierta parte de su anatomía.
—Estoy aquí, nunca nos volveremos a separar. Te lo juro amor —y esa vez fui yo quien comenzó el beso, mi lengua rozó su labio inferior pidiendo permiso para entrar, el cual Edward de inmediato me otorgó y nuestras lenguas se encontraron en una fiera lucha por dominar.
Sin romper con nuestro beso me cargó en sus brazos y con suavidad me recostó sobre la cama, en lo que me parecieron sólo segundos, entre apasionados besos y sensuales caricias la ropa de ambos desapareció yendo a parar a cualquier parte de la habitación. Mi respiración se volvió totalmente errática y mi pulso se disparó hasta las nubes, mientras Edward dejaba un camino de húmedos besos desde mi cuello hasta mi ombligo, subiendo de nuevo hasta llegar a mis pechos quedándose ahí por varios minutos jugando, mordisqueando y succionando mi duro pezón para después repetir las mismas acciones en el otro.
Su mano viajó por mi vientre explorando hacia el sur de mi cuerpo, deteniéndose en esa parte de mi anatomía que pedía a gritos por su atención, tocó con apenas un suave roce mi clítoris y la ola de placer que me azotó fue tal, que casi me provocó un orgasmo.
—E-Edwad por fa-favor —tartamudeé, aferrándome con fuerza al cubre cama y retorciéndome ante sus, ahora, insistentes y enloquecedoras caricias en mi sexo.
—Déjate llevar y disfruta princesa —murmuró mordiendo ligeramente el lóbulo de mi oído, antes de remplazar sus dedos por su lengua.
Solté un gritito de sorpresa al sentir su lengua juguetear con mi clítoris y mi agarre en el cubre cama se hizo más fuerte de ser posible, no sé si pasaron segundos, minutos u horas, pero lo que sí sé es que estaba a punto de perder la razón a causa del placer que Edward me estaba dando. Y cuando su lengua se deslizo entrando en mi interior, supe que estaba perdida y no aguantaría mucho más.
—¡Pa-para! —chillé, Edward confundido por mi reacción levantó su rostro clavando su mirada en la mía. Respiré profundo tratando de calmar mi acelerada respiración y poder hablar de forma coherente—. No puedo ni quiero esperar más, quiero sentirte dentro aho...
No pude terminar la oración, sus labios se posaron sobre los míos besándome con frenesí y se posicionó entre mis piernas. Terminó con el beso, escondió su rostro en el hueco de mi cuello y con una lentitud abrumadora comenzó a entrar en mí suspirando en el proceso, lo sentí tensarse y gruñir antes de terminar de entrar con una sola y dura estocada haciéndome gemir alto, tanto que hasta los vecinos pudieron haberme escuchado.
—Eres tan estrecha —susurró comenzando a moverse, primero lento y después con más velocidad—. ¡Joder! No creo poder aguantar mucho.
Quise hablar y decirle que yo tampoco aguantaría por mucho, pero de mi boca sólo salían entrecortados gemidos y suspiros. Un calor abrazador se apodero por completo de mi cuerpo, era como si de pronto mi corazón hubiese dejado de bombear sangre y por mis venas corriera fuego liquido, quemando todo a su paso. Edward aumentó el ritmo de sus embestidas y, tan sólo unos segundos después, me encontraba al borde, a punto de caer por ese precipicio que me haría tocar el cielo con las puntas de los dedos.
Con desesperación busqué sus labios, mis manos ávidas acariciaban cuanto tenían a su alcancé y algo parecido a una burbuja se comenzó a formar en mi vientre, volviéndose más y más grande a cada segundo que pasaba. Las embestidas de Edward se volvieron más profundas y rápidas, en cuestión de minutos pasó lo inevitable y esa burbuja estalló llevándome a la cima del placer, mi cuerpo convulsionó y mis uñas se clavaron con fuerza en su espalda a la vez que gritaba su nombre; lo más seguro es que le quedarían marcas al menos por un par de días.
Con unas cuantas embestidas más Edward alcanzó su liberación, su cuerpo sin fuerza se desplomó sobre el mío y por varios minutos permanecimos así, inmóviles, tratando de regular tanto nuestras respiraciones como nuestro ritmo cardíaco.
Edward salió de mi interior provocándome una para nada agradable sensación de vació, me rodeó con sus brazos atrayéndome hacia él y apoyé mi cabeza en su pecho. No sé cómo lo hizo, pero nos cubrió con la sábana.
—No sabes cuánto soñé con este momento, con volver a tenerte entre mis brazos, besar tus labios, acariciarte y hacerte mía —su mano acariciaba distraídamente mi espalda, me acurruqué más contra su cuerpo y no pude evitar bostezar.
—Yo también. No tienes idea de cuanto me dolía saber que encontrarías a alguien más y reharías tu vida, aunque tontamente me consolaba pensando que me amabas y eso no pasaría —suspiré y besó mi coronilla—. El día que te vi en esa cafetería, en Miami, con Chelsea me sentí morir, a pesar de que no tenía derecho de sentir celos yo...
—Shhhhh, ya no pienses más en eso. Es pasado y ahora lo único importante, es el presente y nuestro futuro —asentí y enredé mis piernas con las suyas, necesitaba el mayor contacto posible con él para saber que era verdad, que estaba ahí a mi lado y no era un sueño—. Amor, tal vez no sea el mejor momento pero quiero preguntarte algo, aunque si no te sientes cómoda hablando sobre eso no...
—Poco después de que llegáramos a Houston —le interrumpí sabiendo sobre qué quería preguntar—, James y Victoria me convencieron para que accediera a hacerme una revisión con un estupendo doctor especialista en columna: Aro Vulturi. Después de hacerme algunas pruebas me dijo que era candidata a realizarme una cirugía, y aunque las posibilidades de que volviera a caminar eran bajas no lo eran del todo nulas, accedí a hacerlo.
—No tienes que continuar, ya me contarás cuando estés preparada para ello —me dijo después de que estuviera callada por varios minutos. Era cierto que no me era fácil hablar sobre ese tema en particular, esa fue una parte muy oscura en mi vida y la cual quisiera borrar de mi memoria. Había necesitado tanto el apoyo de mi familia, pero sobre todo el de Edward.
—Fue un proceso largo y difícil, después de la cirugía tuve que someterme a una dura rehabilitación y pasaron meses, antes de que pudiera ponerme en pie y dar un par de pasos por mí misma. James y Victoria estuvieron siempre a mi lado, apoyándome en todo momento pero... —mi voz se quebró y Edward me abrazó un poco más fuerte.
—Daría lo que fuera, por haber podido estar a tu lado en esos momentos —murmuró y un par de lágrimas rodaron por mis mejillas.
—Lo sé, y la única culpable de que no lo estuvieras fui yo. Debí hablar contigo, darte la oportunidad de explicarme y... Lo lamento Edward, lo lamento tanto, pero estaba dolida y no pensé en lo que hacía. El dolor me cegó.
—Ahora eso ya no importa, lo único que debe importarnos es que estamos juntos de nuevo, dejaremos lo pasado en donde pertenece y comenzaremos de nuevo —asentí y dejé un suave beso en su pecho—. Trata de dormir amor, yo velaré tus sueños, te amo.
Respondí con un apenas audible: "también te amo" y cerré los ojos, unos minutos después el cansancio me venció y arrullada por una suave melodía, que Edward tarareaba para mí, me dejé llevar por Morfeo.
Abrí los ojos esperando ver a Edward dormido a mi lado, pero vaya sorpresa me llevé al no verlo y no voy a negar que eso me decepcionó; después de lo pasado la noche anterior al menos esperaba que se despidiera de mí antes de marcharse. Suspiré con pesadez y salí de la cama, busqué por toda la habitación mi ropa interior pero sólo encontré mis bragas, saqué de mi armario una playera que le quedaría grande hasta a Emmett y me la puse.
Arrastrando los pies caminé hasta la cocina para prepararme un café, pero me quedé parada en el umbral de la puerta y sonreí al ver a Edward tratando de preparar el desayuno. Se veía realmente sexy caminando de un lado a otro por la cocina, con la camisa desabotonada y el cabello más revuelto de lo normal.
—¡Mierda! —gruñó llevándose el dedo a la boca, se había quemado con la sartén caliente.
—Tal parece que la cocina y tú no se llevan para nada bien —dije viendo el desastre a mi alrededor, parecía que hubiese pasado un huracán por mi cocina.
—No se me da muy bien cocinar, pero tampoco soy un pésimo cocinero —respondió con una sonrisa acercándose a mí y envolviéndome entre sus brazos.
Me besó con suavidad y suspiré llevando mis manos hasta su cabello, Edward profundizó el beso pero demasiado pronto nos tuvimos que separar, un fuerte olor a quemado nos obligo a hacerlo. No pude contenerme y comencé a reír como hace mucho no lo hacía, Edward apagó la estufa viéndome con enfado, enfado que un momento después se esfumó y también comenzó a reír.
—Creo que se arruinó mi plan de sorprenderte con el desayuno —dijo con un adorable puchero y cruzando sus brazos, se veía como un niño haciendo berrinche.
—Me sorprendiste, en serio lo hiciste. Tardaré años en limpiar este desastre —comenté en broma. El teléfono comenzó a sonar y Edward bufó con exasperación.
—Ha sonado por lo menos cien veces en las últimas dos horas, no atendí y tampoco quise despertarte —informó acercándose a mí, lo besé castamente y me dispuse a atender la llamada.
—¿Diga? —Edward me abrazó por la espalda y su respiración en mi cuello me hizo cosquillas.
—¡Al fin contestas! Estaba muy preocupado por ti —me riñó Jacob y suspiré con pesadez.
—Estaba d-dormida y no es-escuché el te-teléfono —tartamudeé, Edward besaba mi cuello y su mano se coló bajo mi playera acariciando mi vientre.
—Lamento haberte despertado, sólo te llamo para avisarte que James y yo tenemos que volver a Houston. Tal parece que hubo un incendio en vuestra casa y... —dejé de escuchar lo que Jacob decía, me encontraba absorta en las emociones que las caricias de Edward me estaban provocando, su mano subió hasta alcanzar uno de mis pechos y no pude acallar un gemido cuando pellizcó con suavidad mi pezón—. ¿Qué te pasa? ¿Estás bien, Bella?
—Sí —respondí con voz temblorosa—, ¿podemos hablar después, Jake? —y como por arte de magia, Edward se separó de mí al escuchar el nombre de mi amigo.
—Claro. James regresará mañana mismo, yo me quedaré buscando una nueva casa para ustedes y en cuanto la tenga, iré por ti y las niñas...
—No, espera Jake, nosotras no vamos a volver a Houston así que no te molestes —le aclaré y soltó un bufido.
—Estás de broma ¿cierto? —no respondí nada, esperando que interpretara mi silencio como una negativa a sus palabras—. ¿Acaso te volviste loca? Cómo puedes siquiera pensar en quedarte cerca de las personas que tanto te han dañado, las personas que te destruyeron.
—Es mi decisión y no tengo por qué darte explicaciones, Jacob.
—Tengo un vuelo que abordar, pero tú y yo hablaremos después sobre esto con más calma ¿de acuerdo? —prácticamente gruñó y sin darme tiempo a replicar cortó la llamada.
—Me voy, tengo pendientes en el bufete y apenas me da tiempo de ir a mi casa para ducharme y cambiarme de ropa —Edward me veía sin expresión alguna en su rostro, ahora su camisa estaba abotonada y arreglada a la perfección.
—Edward, yo...
—No tienes que explicarme nada, de verdad —quise gritar de pura frustración, ¿qué mierda pasó para que se pusiera así?
—Jacob es sólo mi amigo —hizo una rara mueca y asintió.
Dio media vuelta, salió de la cocina y mis ojos se llenaron de lágrimas, pero lágrimas de rabia; fui tras de él y lo alcancé cuando estaba por abrir la puerta para marcharse.
—¿Qué pasó Edward? ¿Qué jodidos pasó para que tu actitud cambiara así, tan de repente? —cuestioné, luchando por mantener alejas a mis lágrimas.
—Nada —fue su única respuesta, y tuve que hacer uso de todo mi autocontrol para no golpearlo.
—¿Nada? ¡Por Dios! No lo hagas de nuevo, Edward. No comiences a ocultarme cosas de nuevo —pasó su mano por sus cabellos en repetidas ocasiones y maldijo por lo bajo.
—Me molesta tu amistad con Jacob, ese tipo no me inspira confianza y siento que hay algo que esconde —acarició mi mejilla limpiando una solitaria lágrima que escapó de mi ojo—. Sé que tú lo vez como un amigo, pero él a ti no te ve de la misma forma. Yo... no lo quiero cerca de ti y las niñas, Bella.
Tanya me dijo hace días exactamente lo mismo, ¿qué era eso que Jacob escondía según ellos? ¿Por qué yo no lo podía notar? ¿Será que las palabras de Tanya son ciertas y la gratitud que siento por él, me había cegado?
—Él sabe que entre nosotros no puede haber nada más que una amistad, y lo más seguro es que no regrese a Nueva York, me llamó para decirme que regresa a Houston —acuñó mi rostro entre sus manos y clavó su mirada en la mía.
—Por favor prometeme que tendrás cuidado, que no confiarás plenamente en él —pidió, su voz sonó angustiada y asentí—. Vendré por ti y las niñas para ir a comer, ¿de acuerdo?
—Me parece perfecto —me besó como despedida y se marchó.
Volví a la cocina y negué divertida al ver el desastre, preparé algo sencillo para desayunar y cuando terminé, me dispuse a limpiar y ordenar todo. Me tardé casi dos horas, en definitivo Edward tendría prohibido poner un pie de nuevo en mi cocina a menos que quisiera tener serios problemas conmigo.
Mientras me duchaba, estuve pensando en las muchas cosas que tendría que hacer ahora que ya no iba a regresar a Houston. Lo primero era buscar una escuela para Tia, le tendría que pedir a Tanya los datos de la escuela a la que asiste su hermana menor, Irina, ella y mi hija eran de misma edad. Lo segundo sería averiguar si Hayle aún sigue trabajando como entrenadora, no creo que Tia quiera dejar la gimnasia y me encargaría de que continuara con su entrenamiento. También tenía que hablar con Ángela y Leah, para avisarles que necesitaba se quedaran a cargo de la academia por tiempo indefinido.
Y por último, pero no menos importante, tenía que organizar una fiesta de cumpleaños para Tia; su cumpleaños número catorce era dentro de tres días y teníamos que celebrarlo. El sonido del timbre me sacó de mis pensamientos, me apresure a abrir la puerta pensando que eran Tanya y mis hijas, pero frente a mí me encontré a Jasper acompañado por dos personas más y un chico.
—Hola Bella —me saludó con un beso en la mejilla—. ¿Podemos pasar?
—Claro, pasen —me hice a un lado para que entraran y los guié hasta la sala—. ¿Les apetece algo de tomar?
—Gracias, así estamos bien. Bella, te presento a los agentes Blackwell, Amun y Kebi —el hombre hizo una inclinación con su cabeza a modo de saludo y la mujer me dedico una sonrisa—. Él es su hijo, Benjamín.
El chico de no más de quince años rodó los ojos, no se veía para nada contento con el tener que estar aquí, lo cual me llevaba a preguntarme ¿por qué sus padres lo trajeron? Creo que era más seguro para él estar lejos de todo esto, ¿no?
—Mucho gusto —dije con una sonrisa, o al menos intente sonreír.
—Como te dije ayer, Bella, nosotros nos encargaremos de tu seguridad y la de las niñas. Benjamín, es un agente especial y asistirá a la misma escuela que Tia...
—Un momento, ¿me estás queriendo decir que la seguridad de mi hija estará a cargo de este... jovencito?
—Benjamín es un agente altamente capaz de proteger a Tia, es el mejor que tenemos en la agencia —esto tiene que ser una broma, hay un loco psicópata y asesino tras de mis hijas, y un chico de quince años será quién proteja a Tia.
—¡Jasper, es tan sólo un niño! —chillé a punto de un ataque de histeria.
—Discúlpeme señora, pero no soy ningún niño. Estoy por cumplir dieciséis y le aseguro, que para nada me hace gracia tener que cuidar de una chiquilla mimada —Benjamín molesto se puso en pie y gruñó en dirección a sus padres—: Los espero en el coche.
—Te pido una disculpa a nombre de mi hijo, Bella —dijo Kebi después de que el chico se marchara—. Él no sabe el verdadero motivo por el qué estamos aquí, cree que has recibido anónimos con amenazas de secuestro y hemos venido a investigar. Decidimos hacerlo así ya que Benjamín es algo... impulsivo, pero te aseguro que tu hija estará en buenas manos.
Suspiré rendida y asentí, le daría una oportunidad a Benjamín, pero que ni se le ocurriera ser borde con mi hija, por qué eso si que no lo pensaba tolerar por muy agente del FBI que fuera.
Continuará...
¡Hola! Les dejo el siguiente capítulo y ojalá que les haya gustado, trataré de publicar el siguiente en esta semana, pero no prometo mucho. Les recuerdo que tengo grupo en Facebook, donde estaré publicando imágenes y adelantos de mis Fic's, así como también noticias sobre futuros proyectos y si gustan unirse encontraran el link en mi perfil.
Cualquier duda, queja, sugerencia, etc, haganmela saber...
Muchas gracias a quienes han agregado la historia a alertas y favoritos, así como también a quienes se toman un poquito de su tiempo para alegrarme el día con sus lindos review's.
¿Algún review? =)
Por cierto, estaré actualizando de la siguiente manera:
Lunes: Volver a Sonreír.
Martes: Juegos del Destino.
Miércoles: Siempre te Amaré (últimos capítulos)
