Disclaimer: La mayoría de los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, sólo aquellos fuera de la Saga y la trama son de mi completa autoría.
CHAPTER 30
JASPER POV.
En cuanto estacioné el coche frente a la casa Swan, Tia bajó y corrió adentrándose al lugar, Benjamín murmuró algo inteligible y se apresuro a ir tras de ella; podía notar que algo estaba cambiando en el chico, sus sentimientos hacia Tia ya no son los mismos de un principio, ya no quedaba nada de esa enemistad que sentía por ella y no sabía qué tan bueno o malo pudiera llegar a ser eso.
Con calma bajé del coche y caminé hacia la casa, de seguro todos se encontraban dentro ya que, de una manera u otra, se enteraron de lo que pasó en la escuela, pero al ver la expresión torturada en el rostro de mi hermano y los que ahí se encontraban, supe que había algo más.
—¿Qué pasa? ¿Dónde están Maggie y mamá? —preguntó Tia llamando la atención de todos.
—Tia, cariño... Bella... ella... fue... —Tanya balbuceaba y comenzó a llorar—. La secuestraron, secuestraron a Bella.
—Benjamín, llama a Kebi y Amun; diles que necesito que vengan lo más pronto posible —un tanto reticente asintió y, sin quitar la vista de Tia que lloraba desconsolada en brazos de Tanya, se alejó un poco para hacer la llamada—. Tanya, acompaña a Tia a su habitación, está muy nerviosa y le vendría bien descansar un poco —murmuré y sin decir nada ambas salieron de la sala—. ¿Qué fue lo que pasó?
—Tanya y Victoria estaban esperando a Bella en una cafetería, de pronto escucharon gritos y por el ventanal vieron como se llevaban a mi hermana —Alice clavó sus ojos enrojecidos en los míos, tuve que hacer mi mayor esfuerzo por no correr a su lado, abrazarla y asegurarle que todo estaría bien.
Después de todo ella me dejó muy en claro sus sentimientos hacia mí, hace años cuando le confesé mi amor, para ella era un amigo y nada más. Sacudí la cabeza un par de veces alejando esos pensamientos, recordar el pasado es lo mínimo que necesitaba en ése preciso momento.
—Victoria, ¿pudieron ver a alguien? —pregunté y negó un par de veces.
—No, tenían los rostros cubiertos con pasamontañas.
—Debemos llamar a la policía —habló por primera vez Edward, se levantó de golpe del sofá y sacó su móvil.
—Edward, no creo que...
—¡Me importa un cuerno lo que creas, Jasper! —gritó y jaló con frustración su cabello—. ¡Mi mujer está desaparecida y tenemos que hacer algo para encontrarla!
—Y la vamos a encontrar, confía en mí.
—¿Confiar en ti? ¿Qué puedes hacer tú para encontrarla? —siseó cual serpiente al asecho.
—¡Soy un maldito agente de FBI, Edward! ¡Créeme cuando te digo que puedo hacer mucho para encontrarla! —grité y exclamaciones de sorpresa se escucharon por todo el lugar.
—Mis padres vienen en camino —me informó Benjamín y asentí.
—¿Agente del FBI? —preguntó con apenas un susurro audible Esme.
—Sí mamá, y ahora no hay tiempo para explicaciones, les prometo que cuando encontremos a Bella les explicaré todo —con esas palabras di por zanjado el tema.
Minutos después Amun y Kebi llegaron, hicimos un par de llamadas a la agencia y comenzamos a buscar alguna pista que nos llevara al paradero de Bella.
Antes de que pudiéramos darnos cuenta el sol se había ocultado y la noche comenzaba a caer, sentí la mirada de alguien sobre mí y al girar el rostro me encontré con Alice que me veía con fijeza, al percatarse de que la había pillado agachó el rostro, aunque no lo suficientemente rápido como para que no notara sus mejillas sonrojadas.
—Yo... iré a ver a Tia, hace rato recibió una llamada y la noté algo rara —Alice se puso en pie y, antes de que pudiera dar un par de pasos, la voz de Benjamín la detuvo.
—¿Una llamada? ¿Quién le llamó?
—Me dijo que era el profesor Bennett, que quería hablar con ella sobre lo ocurrido en la escue...
—¡Diablos! En la escuela no hay ningún profesor con ese apellido —Benjamín corrió rumbo a las escaleras y tanto yo como sus padres lo seguimos.
Subimos a prisa las escaleras pero aun así Benjamín fue más rápido y llegó primero hasta la puerta de la habitación, golpeó varias veces con su puño la puerta y gritó el nombre de Tia sin obtener respuesta alguna.
—Aquí está la llave —nos hicimos a un lado para que Alice pudiera abrir la puerta.
La habitación estaba vacía, la ventana estaba abierta y sobre la cama se encontraba una maleta con parte del forro desgarrado, ¿qué pudo tener...? ¡Oh no, demonios! Las pruebas de las que hablaba Gianna. Claro, por eso nos pidió que protegiéramos a su hija, porque ella tenía las jodidas pruebas en contra de Riley ¡maldición!
—Necesitamos revisar los videos de las cámaras de seguridad, tenemos que saber hace cuánto tiempo se fue —Amun y Kebi asintieron y salieron de la habitación.
—Crees que fue Riley quien le llamó ¿cierto?
—Sí Benjamín, estoy seguro de que fue él. Debió haberle propuesto una especie de trato, ella le entrega las pruebas en su contra y él deja libre a Bella —cerró las manos en puños ante mi respuesta y sin decir nada salió.
—¿Lo hará? ¿Respetará el trato? —me había olvidado por competo de la presencia de Alice en la habitación.
Sus ojos expectantes estaban clavados en mí, a la espera de una respuesta afirmativa, respuesta que no podía darle. ¿Cómo explicarle que Riley era un malnacido sin escrúpulos ni sentimientos, capaz de hacer cualquier cosa con tal de salirse con la suya, cuando su hermana y Tia estaban en sus manos?
—No lo sé, sinceramente no lo sé —murmuré como respuesta evitando verla a la cara.
Di media vuelta para salir de la habitación pero algo me lo impidió, un pequeño cuerpo que chocó contra el mío y unos finos brazos que rodearon con fuerza mi cintura, con un poco de torpeza debido a la impresión le devolví el abrazo a Alice. Sollozó con fuerza y no pude evitar estrecharla más entre mis brazos, verla en ese estado me partía el corazón y es que... ¡Dios! Por más que lo quisiera ocultar o negar, la seguía amando igual o más que antes.
—Ejem, Jasper —al escuchar la voz de Amun en la puerta me separé de Alice—. Tia salió de la casa hace poco más de una hora. Con esa ventaja es casi imposible tratar de seguir un rastro y...
—¡El amuleto! —gritó Benjamín interrumpiendo a su padre.
—¿De qué amuleto hablas?
—Del amuleto que mamá le regaló a Tia por su cumpleaños, yo le instalé un rastreador, sabía que no estaban siendo del todo sinceros conmigo y tomé mis propias precauciones. Debemos ir a casa, allí tengo lo necesario para poder hacer el rastreo, sólo espero que lo llevara puesto.
Yo sabía que no me equivocaba al confiar en Benjamín, no pude haber elegido a alguien mejor que él para esta tarea.
…
BELLA POV.
Mi corazón latía con fuerza dentro de mi pecho, mi cabeza punzaba y tanto mis piernas como mis manos estaban adoloridas y entumecidas, consecuencia de las apretadas cuerdas que las sujetaban. Un fuerte olor a humedad llenaba mis fosas nasales y, el único sonido que se escuchaba en el lugar, era el contante goteo consecuencia de una pequeña fuga de agua, la cual provenía de las tuberías pegadas al techo, por lo cual deduje que me encontraba en un lugar subterráneo.
No sé cuánto tiempo pasó antes de que escuchara una puerta abrirse y unos pesados pasos bajando por las escaleras, mi corazón se detuvo y el pánico se apoderó de mí, cuando los pasos se detuvieron a mis espaldas.
—Créeme que no hubiese querido recurrir a esto —comenzó a decir la persona con voz suave, una voz que se me parecía demasiado familiar—, pero no me dejaste más alternativa.
—¿Qué es lo que quieren? ¿Dinero? —pregunté con hilo de voz.
Caminó hasta posarse a mi lado y se agachó hasta quedar a mi altura, pero no me atreví a levantar la mirada para verlo.
—No, no quiero dinero. Te quiero a ti, amor —levanté la mirada y me encontré con un par de ojos negros que me veían fijamente.
—Por Dios, ¿por qué lo hiciste, Jacob? —ignoró mi pregunta, acarició mi mejilla y un escalofrío recorrió mi cuerpo entero.
—En cuanto Riley obtenga lo que quiere tú y yo nos iremos de aquí, te lo prometo.
—¿Riley Biers? ¿Qué tienes tú que ver con él? ¿Qué es eso que quie...? —no pude terminar la pregunta ya que puso su dedo índice sobre mis labios.
—Shhh, no preguntes tanto. Entre menos sepas es mejor para ti —se puso en pie y dio media vuelta para irse.
—¡Jacob espera! Ese hombre es el padre de Tia y Maggie, es un asesino y ellas están ahora en peligro. Si en verdad me amas, por favor déjame ir —sus ojos brillaban llenos de rabia y de nuevo se arrodilló a mi lado.
—Isabella, entiende de una buena vez que tú te iras de aquí solamente conmigo.
—Son mis hijas, no puedo...
—¡No son tus hijas! —gritó furioso interrumpiéndome—. ¿Quieres hijos? Bien, tendremos todos los que quieras.
—Jacob, yo no te amo y no puedes obligarme a hacerlo —apretó el puente de su nariz y respiro profundo.
—Es por él ¿verdad? ¡Es por ese maldito! ¿Tan fácil olvidaste el daño que te causó?
—Él no... —mis palabras fueron acalladas cuando sus labios se posaron sobre los míos de manera violenta, tratando de abrirse paso a la fuerza, traté de alejarme de él pero su mano se mantenía con fuerza en mi nuca impidiendo que me moviera. Al final me rendí y rogué a Dios para que terminara pronto.
Al ver que no había respuesta de mi parte se alejó furioso, se incorporó y comenzó a caminar de un lado a otro por el lugar como fiera enjaulada.
—Yo he hecho hasta lo imposible por ganarme tu cariño, estuve a tu lado apoyándote siempre, te ayudé cuando más lo necesitaste.
—Y te quiero, eres mi mejor amigo Jacob.
—¡No quiero ser tu amigo! Prefiero verte muerta que con otro —sus palabras frías se clavaron como puñaladas en mi pecho, ¿cómo pude estar tan ciega respecto a él? Debí escuchar las advertencias de Tanya y Edward.
Hasta que Jacob se marchó permití que mis lágrimas corrieran libres por mis mejillas, lloré hasta que no pude más y el cansancio me venció.
Abrí los ojos sobresaltada al escuchar voces y un fuerte portazo, seguido de unos sollozos ahogados. Quise preguntar quién era, pero no pude articular palabra alguna pues tenía la garganta seca, pasaron varios minutos antes de que pudiera por fin hablar.
—¿Qui-quién está ahí?
—¿Mamá, eres tú? —al reconocer esa voz sentí que mi alma abandonaba mi cuerpo, ¿qué hacía mi niña en este espantoso lugar?
Al verme soltó un sonoro jadeo y se arrodilló a mi lado, con manos temblorosas soltó las cuerdas de mis manos y mis pies, para después arrojarse a mis brazos llorando desconsolada, yo me limité a frotar su espalda en círculos para que se tranquilizara.
—Fui tan tonta, le creí cuando me dijo que si le entregaba los documentos te dejaría ir.
—¿Qué documentos? —pregunté y se separó de mí.
—No sé que digan, mi mamá los escondió en mi maleta antes de irse —de seguro esos documentos eran las pruebas de las que me habló Jasper.
—¿Se los entregaste? —suspiró y de entre su ropa sacó un sobre.
—Lo que él tiene son copias, estos son los originales. Antes de llegar a la dirección que me dijo pase a una papelería y los copié —tomé el sobre y saqué los documentos, los leí brevemente y no pude evitar suspirar con alivio, esto era más que suficiente para que ese infeliz se pudriera en prisión.
—Hiciste lo correcto cariño, no sé cómo, pero te prometo que saldremos de aquí y ese hombre no volverá a acercarse ni a ti, ni a Maggie.
Tia volvió a guardar el sobre entre sus ropas, era lo mejor ya que si Jacob o alguien lo veía, estaríamos perdidas. Minutos después mi hija estaba acostada en el suelo con su cabeza apoyada en mi regazo, mientras yo acariciaba con suavidad su cabello.
—Jacob es su cómplice, él fue quien me trajo aquí —murmuró y suspiré.
—Sí, lo sé, estuvo aquí poco después de que me trajeran. ¿Qué es eso? —pregunté señalando el dije con el cual jugaba.
—Es un amuleto que me regaló Kebi en mi cumpleaños, me dijo que es para atraer la buena suerte y que nunca me lo quitara. Creo que se equivocó, ya que a mí no me ha funcionado —respondió con una triste sonrisa—. ¿Puedo preguntarte algo?
—Ya lo hiciste ¿no? —frunció el ceño molesta y no pude evitar reír—. Anda, pregunta lo que quieras.
—¿Cómo te diste cuenta de que estabas enamorada de Edward? —su pregunta me descolocó por completo, ¿será que ella...? No, claro que no, es apenas una niña.
—Bueno, siempre me ponía muy nerviosa y sentía como si miles de mariposas revolotearan en mi estomago cuando él estaba cerca, cuando tomaba mi mano sentía un cosquilleo recorrer mi cuerpo y no me gustaba pensar que las chicas se le acercaban, me aterraba que un día llegara a verme y me dijera que tenía novia. Aunque siendo sincera, me costó mucho darme cuenta de que lo que sentía por él era amor y no cariño de amigos, pero ¿por qué lo preguntas? —soltó un sonoro suspiro y cerró los ojos con fuerza.
—Creo que... yo... estoy enamorada, ¿crees en el amor a primera vista? —¿enamorada? ¿Mi niña enamorada? ¡Por Dios! Si tan sólo tenía catorce años.
—Sí, creo en el amor a primera vista. Trata de dormir un poco, cuando salgamos de aquí seguiremos con esta charla, ¿de acuerdo? —asintió y minutos después se quedó dormida.
¿Quién será ese chico que me quiere robar a mi niña? Me preguntaba una y otra vez, ahora podía entender la forma en que había reaccionado Charlie cuando le dije que era novia de James. Estuve por horas velando el sueño de Tia, pero al final, terminé rindiéndome a los brazos de Morfeo y caí en un ligero sueño.
—Mamá despierta —la angustiada voz de Tia me hizo abrir los ojos de golpe.
Abrí la boca para preguntar qué pasaba, pero no tuve oportunidad de hacerlo ya que de pronto se comenzaron a escuchar disparos.
Continuará...
¡Hola! Les dejo el siguiente capítulo y ojalá que les haya gustado. Les recuerdo que tengo grupo en Facebook, donde estaré publicando imágenes y adelantos de mis Fic's, así como también noticias sobre futuros proyectos y si gustan unirse encontraran el link en mi perfil.
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Muchas gracias a quienes han agregado la historia a alertas y favoritos, así como también a quienes se toman un poquito de su tiempo para alegrarme el día con sus lindos review's.
¿Algún review? =)
Por cierto, estaré actualizando de la siguiente manera:
Lunes: Volver a Sonreír (últimos capítulos)
Martes: Juegos del Destino (últimos capítulos)
