N/T: Lamento la tardanza, pero tenía otras cosas que hacer. De todos modos, me complace informarles que terminé de traducir cada capítulo y que, por ende, los publicaré cada cuatro días si recibo los review correspondientes. También veré si la autora del fic decide hacer la segunda parte (de acuerdo a su perfil, si recibe PM que soliciten un fic, le dará prioridad a dicho fic), por lo que traduciré la segunda parte si se da la oportunidad. No tengo más que decir de momento, ya que mis notas finales son como el review que le dejó a la autora.
Disfrútenlo tanto como yo lo hice al traducirlo.
Capítulo Cinco: El regreso de Stoick.
Hiccup se había olvidado de ello aparentemente, pero de alguna manera, una parte en él no lo hizo. Una sensación de aprensión y temor logró colarse y advertirle sin nada de tiempo para prepararse mental o físicamente para ello.
Su padre volvía a casa.
El último par de semanas había estado perfectamente bien con olvidar que su padre existía. Claro, era solitario regresar a casa y saber que estaría solo por el resto de la noche. Pero su vida se movía tan rápido durante el día, que un poco de tranquila soledad al final de éste parecía apropiado. La mañana comenzaba con el entrenamiento de dragón, haciéndolo lo suficientemente bien para que Gobber no se preocupara, pero al mismo tiempo, no lo suficiente como para atraer más atención de la necesaria. Lucirse en clases era el trabajo de Ruffnut. Por supuesto, su amiga actuaba como si fuera una molestia ser atestada por sus admirados compañeros, pero sabía secretamente, que le gustaba que la gente la notara. Hiccup pudo recordar cuanto quería obtener la atención en él, con el pueblo animando su nombre y alabando sus logros. Honestamente, él podría haberlo tenido. Si él no hubiera prácticamente convencido a Ruffnut para que lo hiciera, podría haber sido él quien tomara la reivindicación de toda la gloria y las alabanzas por hacerlo muy bien en el entrenamiento de dragón.
Era increíble cómo todo llegó a ser tan diferente en las últimos dos semanas.
¿Cuándo dejó de querer ser notado tan rápido? Siempre había luchado tanto por la atención, tan desesperado y hambriento. Ahora, lo evitaba activamente. Tenía a Ruffnut actuando como una distracción mientras él discretamente se colaba después de clases a la cala para pasar el rato con Toothless y aprender a volar. Deliberadamente evitaba cualquier avance que Astrid hacía para tratar de hablar con él, a pesar de que tenía un enorme enamoramiento por la chica. Él ni siquiera trató de participar activamente en las redadas, sólo ayudaba a Gobber a reparar las armas para los defensores. No intentaba luchar contra algún dragón o mostrar otro prototipo inventivo, que estaba destinado al fracaso de la peor manera posible. Sólo se encargaba de mostrarse lo necesario. Las únicas personas que sentía debía impresionar, eran Ruffnut y Toothless, si es que el dragón podría ser considerado una persona.
Todas las posibilidades de aumentar su popularidad en el pueblo habían sido negociadas por una amistad donde la persona con la que compartía, lo entendía y lo aceptaba sin querer cambiarlo. Siempre había pensado que sería mucho mejor si pudiera intercambiar con alguien toda su inteligente por incluso la mitad de la habilidad que su padre poseía para luchar contra dragones. Su cerebro siempre le pareció un desperdicio y un traidor a todos sus sueños y deseos, así que ¿para qué usarlo? Las últimas dos semanas le demostraron que su inteligente valía algo. Si fueras inteligente, podrías averiguar la trayectoria de un Night Fury al volar y lo derribarías del cielo. Si eras inteligente, estudiarías los patrones de comportamiento de un dragón y aprenderías de estos, cuáles son sus debilidades. Si eras inteligente, sabrías cómo reparar la cola de un dragón y aprendería a volar con esto. Cualquier otra persona en Berk no entendería ninguna de estas cosas de la manera en que lo hacía. Con la ayuda de Ruffnut, sus ojos se habían abierto al hecho de que podía hacer algo con el conjunto de habilidades que tenía. Y no sólo algo, sino algo increíble.
Aunque era un secreto, incluso si sólo él, ella y el dragón lo sabían, era su secreto, y era especial y precioso para él, y no necesitaba popularidad si eso significaba que tenía que renunciar a eso. No necesitaba la aprobación de su padre para disfrutar las puestas de sol con sus mejores amigos, o para volar, o para hacer cualquiera de las otras cosas que amaba hacer cuando era sólo él en la cala con ellos. Por desgracia, eran exactamente su padre y la gente afuera de su pequeño hogar, los que podrían arruinarlo. Ya habían estado preocupados por los hábitos acosadores de Astrid para atraparlos. Ahora que su padre, y ahora que pensaba en ello, también el padre de Ruffnut, regresaran a casa, no tendrían el mismo tipo de libertad que tenían antes para correr y desaparecer en la cala.
Teniendo eso en cuenta provocó que su estómago girara en nudos.
—¿Oye, Ruffnut?
La chica levantó la cabeza de donde había estado descansando, sobre el estómago de su dragón. Habían regresado de volar, y sólo estaban recostados sin hacer nada. Hiccup había estado tratando de relajarse, pero no pudo después de pensarlo tanto tiempo.
—¿Sí? —sus ojos miraron en su dirección, desenfocados debido a la somnolencia.
—¿Qué vamos hacer una vez que nuestros padres estén de vuelta?
Esas fueron las palabras mágicas, que despertaron a Ruffnut de su aturdido sueño a la conciencia.
—¿Qué pasa con eso?
—Es sólo que, bueno, no podemos mantener este secreto para siempre, supongo. Si sólo se hubiera tratado de Astrid como antes, no sería difícil. Astrid es una sola persona. ¿No crees que nuestros padres lo harán aún más difícil?
Ruffnut resopló.
—¿Mi papá? Cuando no está afuera oscilando un hacha, está bebiendo o durmiendo. La única persona con la que habla más es con Tuffnut y eso es para decirle que debe defender el honor de la familia y convertirse en el mejor cazador de dragones nunca antes visto. No va a ganar un premio como el "padre más observador del año". Confía en mí —ella dijo tan amargamente, que tuvo que preguntarse si la relación con su padre era tan difícil como la suya.
—Supongo que es así contigo. Pero mi padre, cada persona en este pueblo es sus ojos y oídos. Si alguien me ve haciendo algo sospechoso, se lo dirá a mi papá. Literalmente tiene gente como Gobber que me vigilan en caso de que haga algo que resultará en la destrucción de la propiedad pública. ¿Cuánto tiempo pasará hasta que empiece a husmear en nuestros asuntos?
—Entonces, tenemos que trabajar más duro para mantener este secreto —respondió Ruffnut.
—No puede ser tan simple, Ruffnut. Yo… —hizo una pausa—, si se pone demasiado sospechoso, podría no ser capaz de seguir viniendo aquí.
Tanto Ruffnut como Toothless estaban descontentos con sus palabras.
—Hiccup, ¿tengo que ir hasta allá y golpearte para hacerte entrar en razón?
—Estoy hablando en serio, Ruff. Si mi padre regresa y empieza a buscar lo que estamos haciendo aquí, voy a dejar de venir. No voy a dejar que encuentre a Toothless.
—Él no va a encontrar a Toothless —argumentó Ruffnut.
A su lado, Toothless estaba escuchando la conversación, dándole casi la misma expresión desafiante que Ruffnut le estaba dando.
—¿Cómo puedes estar tan segura? Dime, ¿estás dispuesta a arriesgar a Toothless, sólo por creer que mi padre, que es el jefe de los vikingos, un ávido cazador de dragones y un asesino, no lo encontrará y procederá a matarlo? Lo siento, no tengo la misma fe que tú, Ruffnut,
—Lo siento —Ruffnut dijo finalmente—. Yo sólo, bueno, no quiero que, es decir, Toothless y yo no queremos que dejes de venir. Nuestro grupo no está completo si tú no estás aquí.
Hiccup suspiró.
—No, no tienes que disculparte. Yo soy el que debería hacerlo por enojarse. No quiero dejar de venir. Estoy frustrado de que voy a tener que renunciar a esto si con ello protejo a Toothless de ser encontrado.
—Rayos, ¿desde cuándo mantener este secreto se volvió tan duro? —se quejó Ruffnut.
—Siempre ha sido difícil. Simplemente lo olvidamos.
—Sí, claro —dijo Ruffnut—. Sólo, si puedes, si no es imposible, trata de volver, ¿de acuerdo?
—Trataré. No lo prometo.
—Supongo que eso es todo lo que puedo pedir —murmuró Ruffnut, poniendo su cabeza sobre el estómago de Toothless, dándose la vuelta.
Hiccup pasó el resto de su tarde en la fragua de Gobber. Su estado de ánimo era solemne e inquieto. Más de lo que Ruffnut pudiera suponer, él quería quedarse. No estaba deseoso de renunciar a algo que disfrutaba mucho, no a menos que fuera un último recurso. Tan duro como lo pensaba, no conseguía nada. Su mente seguía vagando de nuevo a lo mucho que Ruffnut lo había contrariado. Honestamente, no había esperado que reaccionara tan rotundamente en contra de su decisión. Concentrarse en la situación actual era difícil cuando el sólo pensamiento de que ella estuviera enojada con él, lo ponía tan ansioso. Frustrado, se desplomó sobre su escritorio y empezó a chasquear su lápiz de carbón cerca de sus ojos, en movimientos ascendentes y descendentes a lo largo de la superficie de madera. Sirvió como una agradable distracción a su preocupación por el desencanto de Ruffnut hacia él.
Por supuesto, lo mantuvo distraído, que no prestó atención a la rapidez con la que el sol se había ido y la oscuridad había caído sobre la forja. Finalmente fue obligado a dejar de tocar su lápiz cuando una forma enorme entró en su cuarto de trabajo. Pensando que era Gobber para venir a hablarle o darle un poco de trabajo por hacer, se levantó. Con horror se dio cuenta de que no era Gobber quien había entrado por la puerta, sino su propio padre. Lo primero que se le ocurrió cuando puso sus ojos en él, era que los esbozos que había hecho antes de Toothless estaban a la vista, esparcidos en la mesa. Tratando de no llamar su atención, utilizó su brazo derecho para comenzar a barajar los papeles alrededor, de modo que las representaciones de Toothless no podían ser vistas, ni una sola vez dejó de mirar a su padre.
—¡Papá! —exclamó, todavía agitando frenéticamente los papeles, tanto como fuera posible sin llamar la atención—. ¡Estás de vuelta!
Hiccup se puso de pie temblorosamente, y se balanceaba precariamente. Irguiéndose, puso una mano en la parte superior de los papeles, esperando haber extendido los dedos lo suficientemente amplio, tal vez así cubrieran más los dibujos. Su padre permaneció en silencio, mirando fríamente hacia Hiccup. Eso lo hizo ponerse aún más nervioso.
—Gobber no está aquí, así que… —realmente esperaba que ésa fuera la verdadera razón por la que su padre estaba aquí.
—Lo sé —dijo su padre en voz baja, mientras se acercaba más—. Vine a buscarte.
Mentalmente, maldijo. Si hubiera sido en voz alta y Ruffnut hubiera sido testigo, ella hubiera estado orgullosa.
—¿En serio? —Hiccup preguntó fingiendo indiferencia, sus intentos de cubrir los papeles cada vez más desesperados.
—Has estado guardando secretos.
Si era posible, juró por Odín, su estómago acababa de caer en el abismo. Tal vez estaba volviéndose loco innecesariamente. Bien, sí, estaba guardando secretos. Nunca le había dicho a su padre sobre el hacha que había robado y luego roto al intentar construir algo. Nunca admitió que aquella vez que su casa se había incendiado, en realidad había sido su culpa, porque había estado tratando de calentar un poco de guiso en la olla sobre el fuego. Habían juguetes que había tenido desde que era pequeño aún escondidos debajo de su cama, a pesar de que había dicho que los había tirado. Hiccup guardaba secretos. No era como si padre tuviera que saber sobre el único secreto que probablemente arruinaría todo. No entres en pánico. No entres en pánico. No pierdas la calma ahora.
—¿Uh, de verdad?
—¿Cuánto tiempo pensaste que podrías esconderlo de mí?
La forma en que se inclinó hacia adelante, un poco amenazante, no alivió los nervios de Hiccup. La oscuridad fundida en las líneas de su rostro y los diminutos destellos llameantes que se reflejaban en él, le daban un aspecto particularmente feroz. Tomó un tragó. No entres en pánico. No entres en pánico. No te rindas, todavía no.
—No sé de lo que estás…
—Nada —dijo Stoick en voz alta y con fuerza—, sucede en esta isla, sin que yo escuche hablar de ello.
Por favor, no entres en pánico, no entres en pánico.
—Así que… —el hombre enderezó la espalda, por lo que su figura imponentemente alta fue aún más alta e imponente de lo que era en su forma regular—, vamos a hablar… sobre esta chica que ha estado siguiéndote…
En el nombre de Loki. Astrid. Ella finalmente los había atrapado. Había ido directamente a su padre con la información y éste era el momento de la verdad. Estaba muerto. Ahora era el momento para entrar en pánico, ponerse de rodillas y rogar por su vida. Esta vez su padre tal vez lo sentenciaría un tiempo de su vida en las mazmorras.
—Oh, dios. Papá, lo siento mucho. Y-Yo… —se apresuró a decir, pasando una mano por su cabello mientras sus ojos merodeaban por la habitación buscando una salida—. Astrid estaba… yo iba a decírtelo. Sólo que no sabía cómo… uh…
Su esfuerzo para explicarse se detuvo cuando su padre comenzó a temblar con lo que en su primer momento temió que fuera rabia, pero resultó ser de alegría… ¿Se estaba riendo? ¿Cómo podía estarse riendo cuando su hijo estaba manteniendo una mascota en secreto, que era un Night Fury y el dragón más peligroso que los vikingos habían enfrentado? Había algo muy incongruente en esta imagen.
—¡Esto es exactamente lo que esperaba!
—¿De verdad?
—Sabía que lo tenías en ti, hijo. En algún lugar por ahí, tenías un cazador de dragones decente esperando para salir.
De acuerdo, ¿qué en nombre de Hel estaba pasando?
—Um… ¿qué?
—Gobber me ha dicho todo sobre eso. Has mejorado mucho desde… bueno, has mejorado. Y ahora, estás atrayendo a todas esas chicas.
—¿Atraer… chicas? —preguntó Hiccup, comenzando a sentirse abrumado por el repentino cambio en su conversación.
—He oído hablar de como tú y la chica Thorston han llegado a ser bastante cercanos. Es un buen partido para ti, lo es. Con la forma en la que se destaca en el entrenamiento de dragón, dicen que ella es una de las favoritas para ganar. Será una buena esposa y una excelente compañera de caza de dragones. Los Thorston son una buena familia, un matrimonio entre ellos y nosotros producirían buena descendencia.
¿Esposa? ¿Matrimonio? Querido Odín. ¿Eso era de lo que quería hablar su padre? Hiccup se sintió mortificado, atrapado en la idea de que su padre consideraba a Ruffnut su novia. Es decir, no eran algo más que amigos. Ella era sólo una chica.
—¡Espera, papá! ¡Tienes una idea equivocada!
—Oh, supongo que sí. Tu corazón está en otra parte, ¿no es así, hijo?
—¿Qué? Yo no…
—Mencionaste a Astrid, ¿no? ¿La hija de Phlegma? Se parece mucho a su madre, bastante diría. Y no es nada despreciable en lo que se refiere a capacidad. No es una mala elección. ¿No has mantenido un interés por ella todos estos años?
Genial. De todas las veces que su padre había decidido ser observador de su vida, era para esto. Para meterse en su vida amorosa. Más bien, la falta de ésta, no que su padre lo aceptara. No tenía tiempo para estar pensando en novias. Tenía que cuidar a Toothless. Tener a Ruffnut como su amiga y a Astrid como una acosadora, era más que suficiente por ahora.
—¡Papá, no quiero hablar de esto ahora mismo! —Hiccup exclamó, con las mejillas ardiendo muy rojas, todas sus pecas habían desaparecido prácticamente.
—Tienes razón —Stoick admitió—. Es demasiado pronto para que sientes cabeza. Con dos excelentes chicas para elegir, hay que analizar tus opciones antes de que hablemos de propuestas de matrimonio.
No le había prestado atención, Hiccup pensó exasperado mientras gruñía.
—Antes de que lo olvide —dijo su padre, aquí hay algo que he estado esperando para darte por el momento. Una vez que comenzaste a entrenar.
Extendió un casco. El muchacho lo tomó con cautela por los cuernos.
—Está hecho de la pechera de tu madre —inmediatamente, el casco se sentí con un objeto sucio en sus manos. Su padre tocó a su propio casco sobre su cabeza—. Hacen juego. Para mantenerla cerca.
Incluso con la sensación solemne de la declaración, Hiccup todavía no podía ir más allá de la incómoda rareza, por el hecho de que el casco que sostenía había sido tocado por… ella… ni siquiera podía pensar en la frase.
—Bueno, umm —comenzó, antes de fingir un bostezo—. Gracias por, uh, el sombrero, es decir, casco, pero me siento muy cansando. Así que me voy, ya sabes…
Afortunadamente, su padre tomó la indirecta de que ya era hora de que se fuera. Pasaron un par de minutos de despedidas extrañas y "nos vemos de vuelta en casa", antes de que Stoick saliera finalmente, causando conmoción en las afueras de la puerta. Una vez estuvo seguro de que su padre se había ido, pasó sus manos por su cabello antes de dejar que su cabeza bajar y golpeara el escritorio. Ahora tenía que averiguar cómo iba a explicarle a Ruffnut todo esto.
—Está bien, suéltalo.
—¿Eh?
La mano con la que había estado acariciando a Toothless se detuvo como él miró nerviosamente a su amiga. Ruffnut tenía los brazos cruzados, y estaba golpeando su pie contra el piso expectante.
—Tienes esa mirada en tu cara —explicó—. Ya sabes, aquella que indica que tienes algo que decir, pero no sabes cómo decirlo. Sólo tienes que soltarlo y ya. Incluso si tiene palabras complicadas y esas cosas que no voy a entender, acaba de una vez y te haré preguntas después.
Él gimió.
—No puedo decírtelo. Es sólo que…
—¿Es sobre tu papá regresando a casa? —preguntó, su tono era suave—. ¿De verdad no vas a ser capaz de volver?
—Más o menos —dijo Hiccup—, quiero decir, sí tiene que ver con mi padre. Pero, eh, con la cosa de poder volver, depende.
Ruffnut frunció el ceño.
—Mi padre y yo hablamos de lo que ha pasado de lo que ha pasado desde que la partida se fue.
—¿Sabes sobre Toothless?
—Afortunadamente, no. No tiene absolutamente idea de eso.
—¿No es eso algo bueno?
—Más o menos.
—Si sigues diciendo más o menos, voy a golpearte, Haddock —Ruffnut gritó—. ¿Qué hace que tu padre no sepa de Toothless, algo tan malo?
—Es una especie de impresión equivocada de por qué vengo aquí tan a menudo… —tenía la esperanza que ella lo había averiguado por sí misma, pero al ver su mirada en blanco, se dio en cuenta de que iba a verse obligado a aclararlo—. Él piensa que tú y yo somos…
Resguardándose detrás de Toothless, esperaba que Ruffnut no se enojara con él. Se sintió como un deja-vu cuando en lugar de enojarse, ella se rió de él como su padre la noche anterior.
—¡Él-Él piensa que tú y yo! —dijo entre carcajadas—. ¿Qué nosotros…?
—Pensé que te ibas a enojar.
—¿Enojar? ¡Por supuesto que no! ¡Esto es hilarante! —comenzó a limpiar sus ojos; ella se reía tan fuerte que estaba llorando—. De verdad, Haddock, me habías preocupado.
—¿Preocupado?
—¡Pensé que ibas a decirme algo peor!
—Espera un segundo —Hiccup interrumpió—, ¿en serio no te molesta en absoluto que mi papá, y al parecer la mitad del pueblo, piensen que cuando desaparecemos juntos todos los días, es para una cita?
—En realidad no —dijo encogiéndose de hombros descuidadamente—. Ahora, si rumores comienzan a circular sobre mí y ese idiota de Snotlout estando juntos, me gustaría empezar a cortar las cabezas de algunas personas.
—¿En serio?
—¿Es éste uno de tus momentos de inseguridad, Haddock? —Ruffnut preguntó con sorna.
Antes de darse cuenta, ella estaba de rodillas delante de él, alborotando su cabello.
—¡Oye! ¡Ay, deja eso!
Ella golpeó sus manos lejos cada vez que trataba de detenerla.
—Aquí vamos —dijo para sí misma, señalando su trabajo con satisfacción—. Mira, no está nada mal.
—¿Qué diablos fue eso?
—De esta manera —ella hizo un gesto a su cabello—, te ves bien. Quiero decir, no hay nada como que verdadero viento alborote el cabello, pero cuando lo tienes todo en tu cara, estoy segura que es responsable de echar a perder tu vista y que cause más de la mitad de tus movimientos torpes, te ves un poco más… genial. Aunque sigues siendo un idiota, es una especie de idiota genial. La clase de idiota que viene a la cabeza de todo el mundo, pero que es la única persona que puede decir que monta dragones al final del día. Eso te pone un millón de niveles mejor en mi lista que todos los otros chicos en esta isla. Y tú eres el único que es en realidad mi amigo, y el único con el que puedo hablar más de un minuto —Hiccup estaba boquiabierto—. Vale, está bien, en realidad con el que me importa hablar.
Hiccup se quedó sin habla.
—Así que, por supuesto, no me importa lo que la gente piense acerca de lo que está pasando contigo o conmigo o con nosotros —dijo ella, haciendo comillas en el aire en la palabra "nosotros" —. Aunque prefiero no hacer caso a los rumores en primer lugar, si eres tú, no es un problema.
—¿Estás segura? —Hiccup consiguió preguntar a pesar del nudo en la garganta.
—Sí, rayos, deja de ponerte tan inseguro. Pensé que estabas trabajando en eso.
Agachando su cabeza, él se rió un poco.
—La inseguridad no es algo que simplemente desaparecer, Ruff. No fácilmente, de todos modos.
—Lo que sea, lo conseguirás uno de estos días.
—Oye —dijo levantando la vista para poder mirarla a los ojos—. ¿Y si te invito a salir, ya sabes, de verdad?
—¿Eh?
—Quiero decir —dijo Hiccup rápidamente, volviendo a agacharse—, hipotéticamente, si yo te pidiera salir conmigo, ¿aceptarías?
Sus ojos se abrieron como platos.
—Espera, ¿me estás invitando a salir?
El elevado tono de su voz sacó a Toothless del sopor en que había estado. Resopló ante los dos humanos y luego se levantó para ir a buscar un lugar más tranquilo, donde estarían menos propensos a despertarlo. Observándolo por un tiempo hasta que se perdió de vista, Ruffnut instaló su mirada expectante de nuevo en Hiccup.
—No lo sé, quiero decir, creo que eres la chica más bonita que conozco. Por desgracia, eso no es decir mucho teniendo en cuenta que las únicas chicas de mi edad que conozco son tú y Astrid —confesó Hiccup.
—Eso realmente dice algo, Hiccup —dijo Ruffnut, sonando verdaderamente tocada—. No estoy ciega. Sé qué estás enamorado de Astrid. Todos los otros chicos también. No es difícil aceptarlo. Ella es muy bonita y buena luchando.
—Pero ella no es mi amiga —declaró Hiccup—. Y ella nunca me ha dicho nada amable. Claro, te burlas de mí algunas veces, pero es diferente de lo que solías decir antes de Toothless. Sé que tú no eres mala sólo por ser… mala. Es honestidad. Astrid… sí, ella es bonita. Pero siempre es tan seria. Lo único que le importa es ser la mejor asesina. Si quiero tener una novia, quiero una novia a la que yo le guste y que le gusten las cosas que a mí me gustan. Alguien que pueda bromear conmigo. No puedo verla a ella comprendiendo lo que tenemos aquí con Toothless. Es-Es un simple flechazo…
—Así que…
—Así que…
—¿Me estás invitando a salir?
—Tal vez.
Se sentaron en silencio por un rato, mirando el uno al otro con una mezcla de recelo y algo más. Por último, Ruffnut rompió el silencio.
—Todavía no.
—¿Qué?
—No me lo preguntes todavía.
—¿Por qué? —preguntó Hiccup, desconcertado—. Es decir, ¿acaso está conversación no tuvo como objetivo debatir el por qué debemos de salir?
—Bueno, la manera en la que yo lo veo, es que ninguno de nosotros está realmente seguro de si queremos salir. Tú puedes gustarme y yo gustarte a ti un poco. Quizás me hagas la pregunta y yo no esté contra de la idea. Y admitiste que todavía tienes un flechazo por Astrid. Así que ahora mismo, no es el mejor momento de decidir esto. Estoy bien siendo sólo amigos por ahora.
Inesperado, la decepción de que ella lo rechazara era más dura de lo que había previsto.
—¡Espera! —Ruffnut exclamó—. No estoy diciendo que no me interesas en absoluto. Sólo estoy tratando de decir que vamos a darle un poco de tiempo. Quiero gustarte completamente. Quiero que te olvides por completo de Astrid. Cuando estés seguro de que te gusto, vienes conmigo y me lo preguntas. La manera correcta, ¿entendido?
Algo de la decepción de esfumó. Podía lidiar con eso, supuso. Hiccup pudo recordar el tiempo en que miró a Ruffnut sólo con el gemelo no masculino, y no como una chica. Con una chica real en la que podría estar potencialmente interesado. Fue todo muy surrealista. Ruffnut era su amiga. Ruffnut era una chica. Él acaba de preguntarle a Ruffnut si quería tener una cita. Decidió abandonar su desconcierto y asintió con la cabeza en respuesta a su petición. Una sonrisa genuinamente feliz adornaba sus labios. Sí, esto estaba bien.
Capítulo Cinco: El regreso de Stoick – Fin.
N/A: Tardé un poco más en esto porque quería hacer las cosas bien, porque para mí, esto fue una gran escena. De hecho, encuentro que Hiccup es mucho más fácil de escribir que Ruffnut. Me recuerda a mí. Yo realmente no quiero decir a quien Ruffnut me recuerda, pero estoy usando a alguien en busca de inspiración. Soy optimista sobre terminar el siguiente capítulo más rápido que los últimos. Ah, ¿y ya mencioné que felizmente extasiada estoy de que la película saliera a venta? Porque lo estoy eufórica. Excitadamente eufórica. Muy feliz. Voy a tener mi propio fest privado. Porque después de haberlo ordenado, finalmente llegó por correo. Sí.
N/T: Para mí, fue bonito leer la reacción de Ruffnut respecto a una posible relación con Hiccup, ¿por qué? Porque ambos ni se dieron cuenta que a los ojos de los demás, parecían una pareja, lo que le dio ese toque humorístico que quiero en las relaciones (es decir, ni se les pasaba por la cabeza, y aun así se llevaban bien. De nuevo, comparándolo con el hiccstrid, que necesitó a fuerzas un romance previo para darse, prefiero este ruffcup). Y también, que Hiccup dejó en claro que seguía gustándole Astrid (porque, vamos, tampoco es como si se vaya a enamorar de Ruffnut así como así), pero dejó la puerta abierta a considerar a Ruffnut, su amiga, como alguien a quien podía querer más allá de la amistad. Además, vemos la inseguridad de Hiccup respecto a continuar yendo con Toothless, y como Ruffnut no dudó de seguirlo haciendo; nos damos cuenta de sus diferencias, Hiccup siendo muy cuidadoso y Ruffnut no importándole la situación (que sí le importa, pero decide no darle su atención). Stoick hablando de compromisos y herederos me hizo reír un montón (me recordó un fic donde Hiccup y Ruffnut terminan casándose titulado "Can't buy my love", dejen un comentario a este fic si lo leen). Aunque no esperaba que Astrid fuera hija de Phlegma... digo, no parece xD. De todos modos, me ha gustado.
Espero que a ustedes también, y recuerden, yo no escribí el fic, sólo lo traduje.
