N/T: Nuevo capítulo :)


Capítulo Nueve: Hacia la batalla


Despegar de Berk había sido sorprendentemente fácil. Todos los adolescentes, especialmente Hiccup, había esperado un alboroto al momento en que comenzaron a despegar. Los dragones que vuelan por encima no inspiraban exactamente paz y serenidad. Definitivamente no en Berk. En el pasado, siempre habría un grupo de guerreros que permanecían durante una incursión para proteger la aldea en caso de que dragones vinieran al pueblo, mientras que la fuerza principal se había ido. Sin embargo, esta vez todos ellos se habían ido. Incluso Gobber que a menudo sería uno de los que quedaran atrás, se había ido. Su padre solían designarlo como el cuidador de Hiccup. Aunque Hiccup lo veía más como su sarcástico, ofensivo amigo y mentor, le molestaba que lo tratara como un niño idiota.

Una voz que sonó engañosamente como su inseguridad y Snotlout agrupados en una sola, se burló de él, le dijo que era un niño jugando un juego de adultos. Que un pobre perdedor débil como él no podía hacer nada más que causar más daño y destrucción.

Se preguntó vagamente, ya que el viento se precipitó violentamente por delante de él, si Ruffnut se vería perturbada o satisfecha de que su voz que lo estuviera animando. Y que metafóricamente pateara en el trasero la voz de Inseguridad de Snotlout.

Una vez que la salvara, le diría eso. Él le diría muchas cosas.

Le diría lo mucho que lamentaba arrastrarla en este lío. Había sido todo su culpa desde el momento en que la idea de dispararle a un Night Fury le había venido a la cabeza. No es que no le hubiera dado gracias a los dioses por tener a Toothless y a Ruffnut en su vida todos los días desde ese momento. Dispararle a un Night Fury en el cielo habría arreglado un poco lo malo en su vida, pero había hecho un montón de cosas buenas en la forma de sus dos mejores amigos.

Uno de los cuales iba a morir si él no enfocaba su cabeza en el juego en este mismo instante.

Como si sintiera su estado de ánimo, Toothless alzó la vista por encima del hombro, su gran ojo verde brillante clavado en los propios tormentosos de Hiccup. Había entendido. Tal vez incluso antes de Hiccup había ido por él. Toothless tenía una forma muy extraña de entender la situación. Al igual que cuando las cosas estaban a punto de venirse abajo con esa manada de dragones de la noche anterior. E incluso con pequeñas cosas como cuando estaba triste o cuando Ruffnut había estado metida en algo. Toothless siempre comprendía y sabía lo que tenía que hacer para remediarlo. En el momento en Hiccup se había presentado, en busca de ayuda para rescatar a su sarcástica rubia, el dragón estaba listo para ser ensillado y su comportamiento no fue menos feroz o determinado. En realidad no había ninguna otra persona o dragón en el cual confiaría más para apoyarse en hacer esto.

Tomó tiempo que los demás volaran correctamente, y en ese punto, sólo lograron volar durante un par de horas antes de la caída de la noche. Habían hecho el campamento sin mucha ceremonia y se habían levantado temprano para continuar su vuelo. Hiccup esperaba desesperadamente que estuvieran haciendo progresos en alcanzar a los barcos.

Sintió a Toothless sacudirse en el aire un poco, y lo sacó de sus pensamientos.

—¡Hiccup! —escuchó el llamado de alguien detrás de él. Era Astrid.

—¿Qué?

—¿Seguro que es el camino de vuelta a la isla?

—En realidad no —admitió—, pero creo que Toothless y los otros dragones deben saberlo.

—¿Qué? —oyó exclamar a quien estaba seguro era Snotlout.

—¿Quieres decir que no estás seguro a dónde vamos? —Fishlegs gimió—. Pensé que tenías como un mapa, o un curso fijado, o algo así, ya sabes…

—Los mapas nunca han ayudado a los adultos antes —señaló Astrid—. La otra noche, el dragón fue quien nos llevó allí.

—¿Ellos nos llevarán realmente hacia Ruffnut —Hiccup pudo escuchar la duda y el miedo en la voz de Tuffnut, aunque Tuffnut trató de ocultar este último.

—¡Sí! —Fishlegs dijo—. ¿Qué pasa si sólo nos están conduciendo hacia la muerte? O sea, que estén tramando entre sí para tirarnos en el mar por lo que vamos a ahogarnos. ¡O-O que van a alimentar a esa reina dragón de la que nos hablaste! O…

—¡Fishlegs! —cortó Astrid bruscamente su balbuceo.

En el transcurso de la conversación, los dragones habían comenzado a ir lento, por lo que todos ellos estaban volando en línea lado al lado en oposición a la formación de V que habían estado antes en toda velocidad. Fishlegs estaba al otro lado de Astrid, luciendo nervioso como Astrid lo miraba y Hiccup lo observó en silencio. Miró a su izquierda hacia Tuffnut que estaba esperando con impaciencia a que respondiera. Snotlout estaba tan silencioso como Hiccup al otro lado de Tuffnut, por una vez no tenía nada que decir a Hiccup como de costumbre.

Por un momento, le gustaría poder intercambiar lugares con Ruffnut. Ella sabría qué hacer en esta situación. Qué decir. Ruffnut conocía todos estos chicos mejor que él. Se había ganado su respeto y admiración en el entrenamiento de dragón como el campeón escogido. Ella era la hermana de Tuffnut, la rival de Astrid, y para Fishlegs y Snotlout más o menos su adorada heroína. Ser llamada traidora y una bruja no había hecho nada para amortiguar su popularidad entre sus pares. Tenía la sospecha de que el rescate había sido la única razón por la que había conseguido hablar con ellos en este loco caos. Y que era una locura, de verdad, montarse sobre dragones y volar para ir a salvarla y a sus padres.

Salvar a Ruffnut pronto era lo esencial. Hiccup tenía planes. Planes que no incluían tener que lidiar con pueblerinos que odiaran dragones ni padres que nunca escucharan. Con Loki dispuesto, él incluso invitaría a Tuffnut a unirse si Ruffnut insistía en ello. Ellos sólo necesitaban mantenerse alejados de manera que Ruffnut y Toothless estuvieran a salvo y que nadie volvería a tratar de hacerles daño nunca más.

La niebla comenzaba a reunirse en el horizonte. Él sabía que se acercaban rápidamente en la isla. Si el presentimiento diciéndoselo no era suficiente, entonces el repiqueteo de anticipación que va desde Toothless hasta la silla y Hiccup se lo confirmó.

«Estamos llegando».


Un grito como un rugido desgarró el aire.

¿O era un rugido como un grito?

En realidad, fueron un grito y un rugido. Sólo fue simplemente difícil de decirlo. Como uno solo, un chico y un dragón clamaron a su manera cuando una chica fue envuelta en llamas. Lo que un par de minutos más podría haber significado: No gritos. No rugidos. No chica en llamas.

Sorprendentemente, Hiccup se mantuvo firme en su silla, y el pie que tenía sobre el pedal que controla la aleta de Toothless se mantuvo estable mientras se inclinaba con el dragón hacia adelante. A pesar de la calma exterior que proyectaba, sentía como su corazón se había hundido en el estómago, incluso cuando sintió que latía en su pecho. Sentía una pulsación a través de su cráneo como un martillo sobre un yunque. Si él y Toothless cayeran del cielo justo en ese momento en una picada aterrador, sería una incógnita si alguien pudiera sacarlos de ahí.

¿Cómo había sucedido esto? Estaban aquí. Llegaron al nido de los dragones.

En un minuto los barcos habían estado allí. Ruffnut había estado allí, atada, pero viva y allí.

Y entonces el fuego estaba allí también.

El maldito fuego de los dioses.

Se había tragado los barcos como un dorado monstruo rojo de calor, devorando todo a su paso. Incluyendo el barco donde estaba Ruffnut. Toothless y los otros dragones apenas habían disparado contra la Red Death para distraerla de atacar a los guerreros que huían de ella en el suelo.

—¡Hiccup! —escuchó a Astrid escuchó a la distancia—. Hiccup, ¿ahora qué?

Él continuó mirando fijamente a las llamas.

—¡Que Freya me ayude! ¡Hiccup! ¡Hiccup! ¡Necesitas enfocarte!

Realmente quería escucharla. Ella había volado en su Nadder dentro de su línea de visión y trataba desesperadamente de que la viera, la escuchara. Y de repente las llamas se dispararon en su dirección. Toothless tiró de él mismo y de Hiccup lejos a un lado, mientras que Astrid y su Nadder apenas lo evadieron por su propia cuenta. De los gritos de sorpresa y maldiciones que escuchó, supuso que los otros habían esquivado las llamas también. De repente, oyó su nombre siendo proclamado de nuevo.

Y definitivamente no fue Astrid esta vez.

Girando con Toothless en el aire, escaneó los barcos que estaban quemándose permanentemente, tratando de mantener el contenido de su estómago de ser expulsado en la visualización mental de Ruffnut ardiendo. Escuchó su nombre aclamado otra vez, lejano, con más urgencia. Sus ojos finalmente se dirigieron a ellos.

A ella.

Ruffnut, mirándolo perplejamente empapada pero viva, viva, y bien, en la playa. Por lo que parecía una eternidad, se miraron el uno al otro.

—¿Así que éste es el grupo de rescate? —dijo ella finalmente, con una sonrisa en su cara—. Tengo que decir, ¡que estoy un poco impresionada!

—Estás bien... —exhaló—. ¡Ruff!

—¡Tuve un poco de ayuda de algunos nuevos amigos míos!

Ella hizo un gesto detrás de ella y sus ojos se desorbitaron por la vista. Lo más sorprendente fue su padre, mirando nerviosamente hacia él. Podía sentir que la ira que había sentido hacia su padre menguaba un poco, incapaz de mantenerse contra lo agradecido que estaba de que Ruffnut que estuviera viva y que su padre había ayudado a mantenerla a salvo. También había otra mujer a la que reconoció, como nada más ni nada menos que Phlegma Hofferson. Podía oír a Astrid abriendo la boca a la vista de su madre que ayudaba a Ruffnut. Por último, detrás de ellos, estaba el Monstruos Nightmare que había sido encadenado y traído en los barcos con el resto de los guerreros. Lucía apabullado al igual que Ruffnut. Aun así, el ardor incontenible que todos los Monstruos Nightmare poseían estaba presente en él, ya que se plantó de manera protectora sobre los tres humanos. Aunque si lo pensaba bien, era más probable que el único con el que era muy protector era Ruffnut misma.

—Toothless, Haddock, ¡miren a la derecha! —Ruffnut de repente gritó.

A pesar de que todavía estaba demasiado ido para acotar su advertencia, Toothless no lo estaba y se desvió de nuevo justo a tiempo para evitar ser aplastado por la enorme cabeza de la reina.

—Gracias, amigo —dijo, acariciando el cuello del dragón.

Miró hacia atrás para ver que los otros la hubieran esquivado con éxito también. Con el conocimiento de que Ruffnut estaba viva y sobre todo segura dónde estaba, se agarró al arnés de Toothless y tiró con firmeza en dirección a la Reina.

—¡Chicos! Por aquí —llamó a los otros. Ellos siguieron su ejemplo, inseguros, pero listos—. ¡Y cuiden sus espaldas!

Rodearon a Red Death, moviéndose y planeando, asegurándose de distraerla adecuadamente para que los vikingos a nivel del suelo tuvieran más tiempo para encontrar refugio. Hiccup miró al colosal dragón frente a ellos tratando de pensar en la forma de atacarla. En realidad no era un gran experto en dragones fuera de Toothless.

—¡Oye, Fishlegs!

—¿Sí? —el chico corpulento llamó con nerviosismo.

—¿Puedes decirme las particularidades de esta cosa?

—¡D-De acuerdo! —hubo una breve pausa antes de Fishlegs continuara—: ¡Cráneo y cola fuertemente blindados hechos para golpear y aplastar! ¡Manténganse alejados de ambos!

«Anotado», Hiccup pensó mientras miraba a ambos, más específicamente la cola que parecía una maza muy grande, muy peligrosa que podría ser utilizada para noquearlos.

—Ojos pequeños, nariz grande. ¡Depende del oído y el olfato!

Perfecto. Ahora definitivamente podía empezar con eso.

—¡Astrid, Legs! ¡Vayan a su punto ciego y hagan ruido, confúndanlo!

Observó que los dos asintieron y se apartaron del grupo, Fishlegs guiando a Astrid por donde el punto ciego estaría en la reina. Con el ceño fruncido, tomó en que le quedaba. Snotlout y Tuffnut en el Zippleback. Sería bueno averiguar si la reina tenía un límite en sus tiros de fuego como lo hizo con el Gronkle.

—¡Tuff, Snotlout, averigüen si tiene un límite de disparo! —ordenó—. ¡Qué enloquezca!

Tuffnut le sonrió con malicia.

—¡Ésa es mi especialidad! —gritó, levantando el puño en el aire.

Llevando al Zippleback a la cabeza de la reina, movió a sí mismo y a Snotlout hacia su cabeza.

—¡Amigo! ¡Trata de no nos mate! —gritó Snotlout a su compañero dragón.

Por un momento, le preocupó que esos dos realmente fueran a provocar que los maten. Se preguntó si debió haber enviado a Astrid en su lugar, teniendo en cuenta el hecho de que el Nadder era más ágil y mejor en la evasión aérea que el Zippleback. ¿Tal vez debería ir a ayudarlos a salir? Pero mientras estaba allí y observó un poco más, vio que estaban haciéndolo bien. Tuffnut soltaba los insultos más desagradables y asquerosos que se le ocurrían. Le recordó a Hiccup a Ruffnut, haciéndole ver el parecido familiar entre los gemelos Thorston con más claridad que nunca. Snotlout estaba haciendo su parte con las burlas, pero sobre todo, había asumido el control de la conducción y mantenerse vivos como parte de su asignación. Gracias a los dioses, uno de ellos lo hacía.

Justo cuando estaban a punto de moverse él y Toothless para condimentar a la Reina con algunos ataques, vio movimiento por el rabillo del ojo. Oyó a que, o mejor dicho, a quien, antes de que pudiera verlos.

—Oye, ¿tienes algún trabajo para mí, oh, temerario líder?

Era Ruffnut, montada en el Monstruos Nightmare, con una arrogante sonrisa todavía en su cara.

Más que nada, quería decirle que su trabajo consistía en quedarse fuera de esto. Ya había estado muerto de miedo por ella por hoy. Él no quería ponerla en peligro de otra vez. Pero conocía a Ruffnut. Sabía que nunca podría permitirse ser enviada a la banca en esto. Éste iba a ser el momento del que habían estado hablando todas esas veces sobre la creación de la paz entre los vikingos y los dragones. No habían sabido entonces que sería aquí y ahora, y obviamente tratarlo durante la contienda del campeón había sido demasiado pronto. Pero esto fue todo. Si se deshacían de la reina ahora, la guerra finalmente terminaría. Ruffnut merecía ser parte de esto.

—Sí —finalmente le respondió con una inclinación de cabeza.

—Pensé que tendría que convencerte en esto —dijo ella, cierta sorpresa se escapó de sus ojos.

—Nah. La única manera en que esto terminaría sería contigo golpeándome. Y prefiero que no lo hagas.

Y qué mentirota era eso. Él le habría dejado darle un puñetazo todos los días si eso significaba que tenía la prueba física de que estaba realmente allí. Él sonrió, tratando de no dejarse llevar por su sentimentalismo. Ésta era una batalla. Ellos necesitaban estar enfocados en la batalla y no en el contrario.

Ruffnut rió.

—¡Bien! ¡Ahora dime qué hacer o de lo contrario voy a intentar volar hasta su fosa nasal y ver si hay algo a lo que hay que tirar!

Él sacudió la cabeza, divertido antes de hablar.

—¡Ve si los otros necesitan cualquier ayuda! ¡Y si puedes intentar dar unos tiros en la parte inferior, hazlo! ¡Quiero ver si su vientre es vulnerable!

—¡Puedo hacerlo! —dijo afirmativamente—. ¡Seguiré pensando que la cosa de la nariz hubiera sido más interesante, pero tú eres el jefe!

Sacudiendo su cabeza, él la siguió mientras ella conducía su Monstruos Nightmare en la dirección de Red Death con el mismo abandono imprudente que Tuffnut tenía.


Habían estado en sus posiciones durante varios minutos sin mucho éxito. Todos sus esfuerzos combinados simplemente molestaban al gran dragón y no hacían ningún daño serio. Eso estuvo bien y todo mientras conseguían un poco de tiempo para que sus padres y los combatientes para huir, pero ahora no llegaban a ninguna parte. El Zippleback estaba empezando a cansarse y a suavizarle. Sus maniobras aéreas apenas podían mantener a Tuffnut y Snotlout fuera de problemas, incluso con la cubierta de él y Ruffnut. Hablando de Ruffnut, el Monstruos Nightmare de Ruff había llegado a su límite de disparo. Incluso si tuviera esas garras malvadas, no sería de mucho contra la reina, teniendo en cuenta lo gruesa que era su piel.

Gritó cuando vio a Astrid arrojada de su dragón, pero fue rápidamente aliviado cuando se las arregló para ponerse a sí misma en último momento en las crestas de la corona de la reina. Siempre ingeniosa, estaba tomando ventaja de la situación, usando sus manos desnudas para picar y cegar los muchos ojos del dragón. Arrastrando su atención lejos de ella, vio que Fishlegs había sido derribado, su Gronkle desmayado en el suelo como Fishlegs corrió para evitar ser pisoteado hasta la muerte.

Snotlout y Tuffnut no estaban mejor que antes, todavía bajo el fuego continuo del dragón continuaban enfadándola aún más. Ruffnut y el Monstruos Nightmare estaban haciendo todo lo posible para servir como una distracción para los demás, dando golpes y arañando el lado de la cara del dragón que no estaba siendo golpeado por Astrid.

Tenían que cambiar de táctica. Era obvio que ya no podían seguir con esto.

—¡Ruffnut! —llamó.

—Estoy un poco ocupada aquí, Hiccup, ¿qué quieres? —gritó a su vez.

—¡Necesitamos retirarnos! ¿Puedes sacar a Astrid de allí?

La mirada que le dio era de mínima contrariedad, pero se movió en dirección hacia la otra chica de todos modos.

Si todos ellos lograban salir de esto, ésta era otra cosa que probablemente pondría en la lista de cosas que necesitaba hacer para Ruffnut.

—¡Tuffnut, Snotlout! —en el momento en que vio que tenía su atención, continuó—: Empiecen a soltar gas de Zippleback en su rostro. ¡Una vez que Ruffnut saque a Astrid, que la otra cabeza lo prenda y salgan!

—¡De acuerdo! —Tuffnut se animó, e incluso Snotlout parecía entusiasmado con el plan.

Una enorme nube verde enfermiza comenzó a formarse alrededor de la cabeza de la reina. La cabeza gaseosa del Zippleback lo arrogaba como si su vida dependiera de ello, y en cierto modo, dependía de eso. En el momento en Ruffnut y Astrid salieron de la nube de gas, el otro par de la prendieron la chispa. Snotlout y Tuffnut tuvieron tiempo apenas suficiente para escapar de la explosión subsiguiente que entró en erupción sobre la toda la cabeza del dragón. Hiccup sabía que no debía esperar que hubiera hecho más que eliminarlo, aunque esperaba que sí. Su primera fue acertada y la Reina surgió otra vez.

—¡Retirada, chicos! —ordenó usando todo el aire de sus pulmones—. ¡Retaguardia!

La Reina quiso tragarse a Ruffnut y Astrid, pero él y Toothless estaban allí, salpicando disparos de fuego en su cara para ayudar a su retirada. Una vez hecho esto, dirigió a Toothless en espiral por encima de la bestia. Mirando hacia abajo, en algo pegado a sus costados.

—Esa cosa tiene alas —murmuró para Toothless, frunciendo el ceño con el pensamiento. Toothless le devolvió la mirada, esperando ver cuál sería su próximo movimiento. Hiccup asintió con la cabeza y tiró del arnés, la formulación de un plan a medida que hablaba—. ¡De acuerdo, vamos a ver si puede usarlas!

Toothless, sabiendo exactamente lo que estaba pensando, dejó que sus alas se extendieran causando que se impulsaran hacia arriba. Ellos comenzaron a ascender, Toothless esquivó una mordida de Red Death. Pudieron ver las alas desde arriba con mucha claridad, aún más claramente a medida que crecían cada vez más con su inmersión. Lucían desvencijadas y marchitas, pero él era aprensivo. Su velocidad se duplicó y se oyó el sonido de un agudo silbido que se creó cuando Toothless trasladó la velocidad del rayo por el cielo, la gravedad los conducía más rápido. Un segundo más y...

Golpe directo.

—¿Crees que haya bastado?

La fuerza del disparo en mandó a la Reina a chocar contra el suelo rocoso. Toothless se reubicó a poner más distancia entre ellos y el dragón, esperando por eso para resguardarse. A medida que el polvo y el humo comenzaron a disiparse, la primera cosa que pudieron ver a través de ellos era la huella borrosa de enormes alas. Las cosas hechas jirones y membranosas se estiraron y se desplegaron, su envergadura era tan larga que oscurecieron la mitad del cielo.

—¡Bueno, sí vuela! —Hiccup dijo, instando a Toothless a moverse más rápido para evadir los ataques del otro dragón.

Inmediatamente, la Reina estaba detrás de ellos, su enorme cuerpo flotando por sus inmensas. Ella rugió, tan fuerte que Hiccup fue tentado en llevar y cubrir con sus manos sus orejas. Estaría muy contento una vez que él pudiera callar esa cosa. Se mordió el labio. Espero que esto fuera a funcionar y que realmente la detuviera. Si alguna vez hubo un dragón que Hiccup pensara que no tenía nada bueno, era la Red Death. Este dragón no sólo mataba gente, sino también a su propia especie. Cada diferente dragón era, ya sea un esclavo o alimento para la misma. Y no podía entender por qué no iba y cazaba su propio alimento para sobrevivir. Estaba mostrando sin duda ser capaz de valerse por sí misma y capaz de transportarse con esas enormes alas. ¿Por qué necesitaba aterrorizar a los dragones más pequeños e indirectamente a los humanos? ¿Era realmente tan cruel o simplemente perezosos? De cualquier manera, él no iba a permitir que este dragón continuara forzando a Toothless, o a cualquier otro dragón, o a nadie más de su gente, a vivir en el miedo y la guerra y el odio de uno hacia el otro. Las muertes tenían que terminar en algún lugar. Eso era,

Silencio.

Era un poco divertido en cierto modo. Ruffnut sin duda apreciaría la ironía una vez que fuera a explicárselo. Durante toda su vida, queriendo ser un cazador de dragones para hacer sentir orgulloso a su padre y luego renunciar a matar dragones en el minuto que Ruffnut lo llevó con Toothless. Y ahora, las circunstancias lo habían puesto en el camino directo a matar a un dragón.

Murmuró gruñonamente en voz baja acerca de cuán irónico era eso. Aunque no podría importarle menos.

El Night Fury y su jinete se agacharon y sortearon a través de diferentes formaciones de roca, esperando que eso frenara a la bestia. Por desgracia, con el tamaño de la cosa y la tenacidad de su cabeza, simplemente arrasó a través de las rocas como si fueran papel húmedo. Aferrándose a una idea a medio formar miró hacia el cielo tormentoso, lleno de nubes, Hiccup se inclinó en Toothless, indicándole que volara hacia arriba. A pesar de que las nubes hicieran difícil para ellos ver, se imaginó que era mucho más difícil para Red Death. Si pensaba en las particularidades que Fishlegs dijo de la cosa, entonces no le iría bien en las nubes. Su ya mala visión se vería obstaculizado mientras que sus sentidos del olfato y el oído se humedecerían también. Éste era el campo de batalla ideal para presionar a cualquiera y todas las ventajas que tenían en el gigante.

La lucha se convirtió en tira and corre en ese punto. Usando la cobertura de nubes, él y Toothless se precipitaron alrededor de la confundida y desorientada reina, disparando un tiro a la vez y retrocediendo. Cada disparo fue dirigido específicamente en una región del cuerpo del dragón. Hicieron un buen trabajo con ella. Eso fue hasta que el gran dragón se enfureció tanto, que arrojó un flujo continuo de fuego en todas direcciones. Ellos trataron de esquivarlo, pero logró darles. Hiccup maldijo mentalmente mientras miraba hacia atrás para considerar daño. La aleta de la cola había sido alcanzada. Lento pero seguro estaba ardiendo.

—Está bien, se acabó el tiempo. Vamos a ver si esto funciona.

Ellos se desviaron bruscamente y se dirigieron a una rápida zambullida por las enorme fauces de Red Death

—¡Vamos! ¿Es eso todo lo que tienes? —se burló de ella.

A medida que se lanzaba para evitar la mordida de muerte, un extraño pensamiento se le ocurrió. ¿Los dragones realmente entienden el lenguaje humano? Toothless siempre había parecido que estaba entendiendo lo que él y Ruffnut decían, así que sólo lo asumió. ¿Fueron sus palabras, y las de Tuffnut y Snotlout antes, eficaces para enloquecerla? Tal vez. Era difícil de decir, ya que parecía enojada como un estado natural de la cosa, ya que fue en pos de ellos en el momento en que los tenía justo en su punto de mira. Yendo a una inmersión, Hiccup estaba contento de ver que el otro dragón todavía los seguía. Su plan realmente funcionaba. Desde que sus planes fallaban por lo general, estaba contento que su racha de éxito se mantuviera estable. Esperaba que le durara un poco más.

Las cosas se estaban poniendo un poco inciertas, sin embargo. La aleta estaba respondiendo cada vez menos al pedal. Podía sentir el repiqueo de tensión y ansiedad en Toothless y hacía todo lo posible para asegurarle al dragón que podrían hacer esto. Tenían que hacerlo.

—Aguanta, Toothless.

Cerró los ojos, y por un momento contuvo el aliento y comenzó el conteo en la cabeza.

«Tres».

Aguantando.

«Dos».

Mantenlo un poco más y...

«Uno».

—¡Ahora! —gritó en su exhalación, con los ojos abiertos.

Golpeando el pedal duro, el cuerpo de Toothless se volvió rápidamente a fin de que cayeran, con su parte frontal hacia la reina. La reina tenía su mandíbula bien abierta, los inicios de las nubes de gas que se forman en la parte posterior de la garganta, indicios de la intención de lanzar fuego. Bueno, eso no iba a suceder.

Toothless hizo un disparo en forma de bola de fuego blanco en la boca abierta de la Reina. Era muy parecido a la vez que lo había hecho con el Terror en la isla que le había mostrado a Ruff. Sólo que había sido un disparo de advertencia. Esto no lo era.

La reina rugió de dolor, su cabeza se balanceó violentamente de lado a lado. Hiccup volvió su atención en ese punto, centrándose en lograr que él y Toothless pudieran despegar hacia arriba. Toothless desplegó sus alas hacia fuera, usándolos como paracaídas para frenar su descenso. La reina, detectando la colisión inminente y peligrosa que estaba a punto de tener con el suelo, trató de copiar a Toothless pero fue en vano. Durante todo el tiempo que habían estado tirando disparos sobre ella, habían estado dirigido a sus alas. Incluso el gran tamaño de las alas no podría tener una oportunidad en la salvación de un cuerpo tan grande cuando estaban llenas de agujeros. El dragón continuó cayendo al suelo, gritando de miedo y dolor, ya que cayó en picada a lo que parecía su fin.

Hiccup y Toothless, sin embargo, no fueron mucho más afortunados. A pesar de que habían logrado mantenerse lejos de golpear el suelo con la misma fuerza que la Reina, Hiccup finalmente había perdido todo el control de vuelo. El fuego fue corriendo hacia ellos desde abajo, donde el impacto de Red Death había causado una explosión. Delante de ellos estaban grandes púas del dragón, que sirvieron como obstáculos inconvenientes que se vieron obligados a esquivar para no detenerse. Eso fue, hasta que ya no tuvieron la capacidad de esquivar.

—¡No! —Hiccup gritó mientras él y su amigo dragón chocaron contra el extremo grande de púas de la cola de la Reina. Pudo sentir el momento en que lo tocó, sentir el impacto de frente con el lado de la espiga con insoportable claridad.

Habían estado muy cerca. Un poco más lejos y podrían haber pasado del cuerpo de la reina y tratado de deslizarse a un lugar seguro.

Pero ya era demasiado tarde para eso.

«Esto se siente como una conmoción», pensó para sí mismo, como su conciencia poco a poco se alejó de él. Había recibido un montón de estos golpes cuando niño con lo torpe que era. Su madre siempre cuidaba de él durante eso. Entonces su padre le gritaría. Pero ahora suponía que era la manera en que su padre decía que le importaba y que estaba preocupado por él. Su padre, Stoick el Vasto, jefe de los Hairy Hooligans de Berk, asustado. Pero tenía sentido. Ver a tus seres queridos heridos o en peligro daba miedo, especialmente cuando no había mucho que pudiera hacer al respecto.

Esperaba que Toothless saliera bien de ésta. Quería que Toothless estuviera seguro. Y Ruff también. Especialmente Ruff. Ella podía ser dura, pero era mucho más frágil de lo que era Toothless. Tal vez ellos se encargarían de cuidar el uno al otro cuando él no estuviera allí para cuidar de ellos.

Casi podía imaginarlo.

Ruffnut y Toothless, explorando el mundo, surcando el abismo, viéndose las espaldas unos a otros.

Era un pensamiento agradable.

Era casi triste que no pudiera verse a sí mismo con ellos.

Pero él ya estaba acabado. Estaba cansado y todo se sentía tan cálido y difuso. Había algo importante que hacer, pero sintió con una certeza que lo había hecho. Así que, ¿podía descansar ahora?

Hubo una voz que lo llamaba. Sonaba familiar, pero simplemente no quería molestarse en atenderle o responderle.

—¡HICCUP!

Y entonces la conciencia fugaz que le quedaba había desaparecido.


Capítulo Nueve: Hacia la Batalla - Fin


N/A: Realmente lo siento si he estado fuera tanto tiempo, chicos. Hay tantas cosas. Estuve tan atrapada en la vida real y el bloqueo de escritura nunca ayuda. Siempre trato de seguir el ritmo de la escritura, pero a veces simplemente cae al borde del camino. Es divertido para mí escribir, pero la vida no siempre es diversión y juegos, ¿saben? Lo siento por ser tan "guh" con ustedes aquí. He actualizado, ¡yay! Oremos para que pueda sobrellevar esta oleada de escribir un poco más. Si no actualizo desde agosto es realmente mierdastico. He leído fanfic por autores como acosadora que soy, así que sé lo que le estoy dándoles y lo siento mucho si hay adictos por ahí que están sufriendo los retiros.

De todos modos, tiempo para hacer comentarios sobre el capítulo actual y no sólo mi "¡Boo-hoo, estoy tan ocupada y nada creativa que no puedo escribir porque la escritura es difícil". He intentado realmente escribir este capítulo un relato golpe por golpe de la batalla de la película, pero siento que no lo he conseguido. Puedes hacerme saber lo que te parece. También me temo que Hiccup fue demasiado emotivos durante sus oh dioses, Ruff está muerto momentos. Oh bien. Ruffnut, como de costumbre, es mi parte favorita de este capítulo. La hora de llegada, así como el uso de pronombres intercambiable de "eso" y "ella" de la Reina fue intencional.

Además, para dar alguna información sobre el proceso de escritura de este capítulo, te voy a dar una pista de las canciones que escuché mientras escribía: Vox Populi/30 Seconds onMars, Falling Down/Oasis, y Libera me (¡ROW ROW Fight the power!) del (perdón por mi francés) del anime Tengen Toppa Gurren Lagann.


N/T: Wow, cuando leí este capítulo no esperaba que Ruffnut participara de este forma, y la combinación de Snotlout con Tuffnut fue genial, definitivamente. También Astrid con eso de montar sobre Red Death, en verdad me gustó. Y Fishlegs... madre mía, en serio. Éste es mi fic favorito ruffcup.


Instalación siguiente:

Capítulo Diez: Con la vista hacia el mañana