Disclaimer: Yu Gi Oh GX no me pertenece, sin embargo la historia si es mía y es adaptada de otra (también de mi autoría) con todos los derechos de autor reservados.

Sin más disfruten el segundo capitulo de este shortfic.


Situaciones Extrañas

Un mes. Ese era el tiempo que había pasado desde la última vez que vió a sus escandalosos clientes por última vez, y aunque el local comenzó a sumirse nuevamente en su calmada atmósfera que siempre lo había caracterizado no podía negar que el lugar no era el mismo desde que ellos comenzaron a brillar por su ausencia.

-Está demasiado calmado- comentó Rei mientras iba y venía con nuevas órdenes para las mesas ya ocupadas- incluso diría que se ve un poco… muerto.

-Bueno, ya era justo tener algo de paz- replicó Manjoume restándole más importancia de la que en realidad sentía.

-Oh vamos, tú también los extrañas.

-No seas boba, ¿Por qué extrañaría a un par de ruidosos comensales?

-Porque eran tus mejores clientes- contestó la pelinegra con una sonrisa- y si no extrañas sus personalidades entonces extrañas sus billeteras.

Punto para Rei. A pesar de lo escandalosos que podían ser a veces, ambos comían bastante, y no reparaban en gastar cuanto fuera necesario para satisfacer sus caprichosos estómagos, en especial Juudai, aún cuando la gran mayoría de las veces era Johan quién pagaba la exorbitante suma de dinero. De hecho, Manjoume podía identificar son problemas la firma de Johan de las tantas veces que pagó con su tarjeta de crédito.

-Espero que regresen pronto- dijo Rei- Era bastante divertido atenderles. En fin, vuelvo a mis deberes- añadió sacudiendo la mano y dirigiéndose nuevamente a la estancia llena de mesas.

El pelinegro miró el lugar por el cuál la chica había comenzado a caminar y miró de nuevo la mesa número 35, juntó a una de sus ventanas más amplias. Ahí era donde solían sentarse aquellos dos. Debía admitir que el entusiasta sentimiento que desbordaban ambos contagiaba a más de uno a su alrededor, tanto así que en cuanto aparecían por la puerta Rei los atendía y solo tenía que preguntar "¿Lo de siempre?" a ambos chicos para que se dirigiera a la comanda central a escribir la orden que llegaría hasta la cocina. Manjoume incluso llegaba a sospechar que los cocineros se esforzaban solo un poquito más cuando preparaban los platillos de ambos debido a las muchas veces que Juudai alabó la comida del lugar, como lo hacía siempre que iba, como lo hizo la última vez que lo vio pasar por la puerta de entrada.

Se preguntaba qué era lo que había pasado con ellos. Sus cavilaciones llegaron a la conclusión de que muy probablemente Johan al fin se hubiese declarado y Juudai, obviamente, hubiera rechazado los sentimientos del peliazul, cosa que estaba más que seguro que pasaría tarde o temprano. Sintió algo de pena por Johan al auto-convencerse de que era esa la razón de la ausencia de ambos, pues si Juudai rechazó sus sentimientos entonces era obvio asumir que no deseaba verlo de nuevo ni frecuentar los lugares que visitaban juntos. Era lógico pensar que después de una ruptura (aunque no estaba muy seguro de que esa situación calificase como tal) ninguno de los dos deseaba verse inmerso en una espiral de dolorosos recuerdos que los hicieran recordar sus "momentos felices", y sí, hacía énfasis en el "ninguno de los DOS" puesto que si bien era Juudai quien rechazaba los sentimientos de Johan, este último estaría dolido por la pérdida del único contacto que tenía con él por medio de su bien entablada amistad. Eso mismo había hecho él cuando Asuka lo rechazó de una forma tan casual para poder continuar con su vida al lado del idiota Australiano que robó su corazón.

Sin embargo, justo estaba pensando en la posibilidad de que Juudai gustase de otra persona (como le sucedió a él con la rubia) cuando las siluetas de ambos chicos aparecieron por la puerta de entrada.

Aparecieron de forma tan casual, tan despreocupada, que Manjoume contuvo el impulso de gritarles que esos no eran modales, que no tenían ningún derecho de desaparecer y re-aparecer de la nada como si nada hubiera pasado, pero se detuvo al momento de mirarlos un poco más detalladamente.

Algo no andaba bien, y si su instinto no fallaba (lo cual no sucedía muy a menudo) esos dos habían dejado todas esas chispas de alegría y de rebosante júbilo en algún lugar. Cuando entraron lo hicieron de manera silenciosa, casi tímida, muy impropia de ellos puesto que ellos dos sólo eran felicidad, risotadas y jugueteos coquetos en su máxima expresión, pero en esta ocasión simplemente se dignaron a acercarse juntos a la mesa de siempre mientras esperaban a que Rei los notara para tomarles la orden. El pelinegro los observó mientras tomaban asiento, uno delante del otro como acostumbraban, pero esta vez en silencio, sin decir más palabras de las necesarias. Sin embargo había algo más… No podía asegurar que era, pero había sucedido algo en la vida de ambos que los mantenían sumidos en un ligero mar de… ¿Desesperación? ¿Sufrimiento? No lo tenía claro aún.

El pelinegro los observó con detenimiento por algunos segundos. El cambio en su atmosfera personal había dado un giro de 180°, eso era obvio, pero había algo en la ligera tristeza asomándose de los ojos chocolate de Juudai y en la mueca discordantemente dibujada en la casi siempre tranquila faz de Johan que le decían que lo que sea que sucediera no tenía nada que ver con los sentimientos que tenía el peliazul por el castaño.

Rei regresó con una comanda nueva para una de las mesas ocupadas, y en cuanto notó a los chicos un sensación de alegría recorrió su cuerpo. Casi sale corriendo en su dirección olvidándose de la orden encargada con anterioridad, pero se detuvo al sentir como uno de sus brazos era tomado por su jefe, deteniéndola en el acto y mirándola con seriedad y cautela, transmitiéndole sin decir una sola palabra que algo sucedía y que esos dos no eran los típicos ruidosos que solían visitar el restaurante un mes atrás. Rei pescó muy bien la idea en el aire y se compuso para acercarse a ambos con ligereza y tacto, pues parecía que lo necesitaban.

El pelinegro miró con mucha atención en dirección a la mesa en el momento en que la chica se acercó y ambos esbozaron sonrisas falsas para pasar de las circunstancias actuales. A Manjoume le pareció que a Rei le tomaba más tiempo del normal el tomarles la orden a ambos, pero al cabo de unos minutos regresó con una expresión un poco descolocada, haciendo la petición en la comanda principal computarizada y regresando a la estancia para atender a los demás comensales. Mientras esto pasaba observaba con detenimiento el comportamiento de ambos. Comenzaron a hablar muy lentamente, sin mirarse a los ojos y sin dedicarse sonrisas como lo hacían antes. Cuando los platillos de ambos estuvieron listos y les fueron entregados dejaron de hablar para dedicarse a comer.

Un pequeño brillo se instaló en los ojos de Juudai por un instante después de probar un bocado. Mientras hacía esto, era observado por Johan de manera expectante, que al percibir ese brillo en sus ojos una ligera sombra de algo parecido al cariño se asomó en aquellas preciosas esmeraldas, pero desapareció tan rápido como llegó en el momento en el que el castaño negó con la cabeza. El peliazul resopló con resignación y un poco de tristeza. Después de eso ambos continuaron comiendo en silencio.

Majoume entendió que eso no era una buena señal, así que decidió acercarse para entender un poco mejor la situación que los aquejaba. En cuánto llegó a su mesa pudo notar el aura cargada de pesadez que ambos desprendían.

-¿Sucede algo malo, chicos?- preguntó con seriedad.

-Para nada, Manjoume-san- contestó Johan, dedicándole la sonrisa más fría que había visto en su cara- ¿Por qué habría de suceder algo?

-Bueno, hace un momento noté que Juudai hacía un gesto negativo con su cabeza después de probar su comida, ¿Hay algo de malo con ella?

Johan se mordió el labio mirando instintivamente a Juudai, que aún mantenía la mirada agachada en dirección a su corte de carne con papas.

-Para nada, no sucede nada malo con la comida si es lo que pregunta- contestó Johan- Es solo que Juudai no se ha sentido bien últimamente, pero pronto estará mucho mejor.

Algo en la última parte de esa frase le hacía sentir a Manjoume que sus sospechas eran ciertas. Sin embargo, y aunque la curiosidad aún picaba sus sentidos, asintió de forma breve y los dejó comer tranquilamente.

Pasada una media hora, los chicos pagaron la cuenta (mejor dicho, Johan pagó la cuenta) y salieron por la puerta sin decir más que una escueta despedida. Cuando hubieron salido del local, Rei se acercó al pelinegro y le expresó su preocupación por ellos dos.

-Algo me preocupa con ellos.

-Sí, actuaron muy extraño esta tarde- reafirmó Majoume.

-Como sea, sólo espero que la próxima vez que regresen sus modales sean mejores que los de hoy- contestó Rei con una ligera nota de molestia en su voz.

-¿Acaso te hicieron algo?- preguntó el pelinegro con una ceja alzada

-Bueno, en realidad no, pero mirarme como si fuera un alien o algo por el estilo no es la mejor manera de darle a entender a alguien que le estás dando un buen servicio.

-Tal vez te miraron de esa forma porque es así como luces normalmente- bromeó Manjoume.

Rei estuvo tentada de darle un puñetazo en la cara, pero se contuvo ya que era "el jefe" y si lo hacía muy probablemente la despediría… o bajaría su salario.

-Solo fue Juudai quién me miró de esa forma- comentó, tratando de dar por terminado el asunto- Pero ahora que lo pienso…

Rei rememoró por unos segundos el regreso de los dos chicos, y la mirada de fastidio que se había dibujado en su rostro pasó a ser una de extrañeza. Majoume notó su abrupto cambio y dentro de él hubo un pequeño retortijón.

-¿Qué pasa?

-Pues, que pensándolo bien no creo que Juudai fuera grosero conmigo, sino más bien parecía… hum…-la chica trataba de encontrar las palabras adecuadas para expresarse- Parecía como si la mente de Juudai de repente se hubiera quedado en blanco y Johan se esforzara por hacerla volver.

-¿A qué te refieres?- la intriga comenzó a formarse en él, y algo parecido a una alarma brotó desde del fondo de su cerebro.

-Pues…-Rei meditó por unos instantes, y al no encontrar de que forma describirlo decidió relatar lo que literalmente sucedió- Hace rato, cuando les pregunté si les traía lo de siempre, Juudai me miró con confusión, como si no supiera de que le estaba hablando. Johan tomó el menú y le señaló el filete con papas que siempre solía pedir. No se dijeron la gran cosa, tan solo comentó que era un platillo delicioso y que seguramente le encantaría- Mordió su labio y luego continúo- En el momento en el que Juudai confirmó su sugerencia un extraño sentimiento se apoderó de mí, como una sensación de Deja Vú. Sentía… sentía como si lo estuviera conociendo por primera vez.

El pelinegro se sobresaltó ligeramente con el relato de chica. ¿Cómo era posible que Juudai olvidase que aquel era su platillo favorito? No entendía bien que era lo que había sucedido hace rato, pero definitivamente esperaba que aquello no durara mucho tiempo.

Continuará...


Se que les había dicho que tendría el siguiente capitulo listo para una semana después de haber publicado el primero, sin embargo muchas situaciones se dieron en mi vida personal que me impidieron publicarlo, ¡disculpen la tardanza!

Por otro lado quiero agradecer a ilovevocaloid93 por haberme dejado un pequeño review. Trato de escribir cosas de calidad para ustedes, así que si tienen algún comentario acerca de la redacción, la ortografía o cualquier otro aspecto por favor siéntanse libres de hacerlo. Se que algunos lo sabrán mejor que otros, pero el esfuerzo que ponemos para llevarle al fandom nuevos fics y nuevos capítulos se ve recompensado con sus comentarios. Aún si son invitados, dejenme saber que es lo que les parece, así que diganme ¿Qué les parecío el capitulo?

Nuevamente, espero que el siguiente capitulo lo pueda tener listo para la siguiente semana. ¡Motívenme para traérselos incluso antes! Espero que hayan disfrutado este y nos estamos leyendo pronto, pasen un excelente fin de semana :)