Holahola~
Mirad por dónde, este fic sigue adelante!
Disfrutad de este maravilloso capitulo escrito desde el móvil porque mi querido portátil vuelve a odiarme :'3
Espero que os guste!
{Red}
Capítulo 2 – Nuevos amigos, nuevas actividades
Karamatsu me invitó a ir con él y su grupo a la hora del almuerzo, sacando unas gafas de sol de la nada en cuanto salimos por la puerta de la clase. Decidí no decir nada aunque me parecía extraño que llevara unas gafas de sol por el pasillo, a fin de cuentas, me había acogido en mi primer día en el nuevo instituto.
Caminando por el pasillo, no pude evitar mirar por la ventana, viendo en la zona de las fuentes al chico de la sudadera roja. Por algún motivo no me había quedado con su nombre. El chico estaba llenando cubos y llevándolos al interior de otro edificio, seguramente como sanción por haber llegado tarde.
Seguí a Karamatsu hasta lo que parecía ser la sala de música, dónde nos esperaban tres chicos y una chica. Al verme entrar con Karamatsu comenzaron las presentaciones, el primero en presentarse fue Jyushimatsu, quien prácticamente se me lanzó encima, arrastrando con él al otro chico. Jyushimatsu era un chico muy activo, con unos ojos de un curioso ámbar brillante y una constante sonrisa en la cara. Su uniforme abotonado hasta la mitad dejaba entrever una camiseta amarilla. Él se ocupó de presentar a Ichimatsu, el chico que había arrastrado con él. Ichimatsu contrastaba increíblemente con el chico de los ojos ámbar. Él tenía los ojos de un extraño color violeta oscuro y lo rodeaba una constante aura de oscuridad y pasotismo. Llevaba el uniforme abierto, y bajo este, una sudadera violeta algo más clara que sus ojos. Ambos eran un año menor que yo.
A continuación se presentó Atsushi, un chico de ojos grises, con el pelo castaño y la chaqueta del uniforme desabotonada, mostrando una elegante camisa en color blanco. Estaba en la clase de Ichimatsu y Jyushimatsu. Aquel chico me dio la impresión de que venía de una familia bien posicionada, lo cual me fue confirmado cuando me contaron que su padre era un importante hombre de negocios.
Finalmente, la chica se acercó para presentarse. Se llamaba Totoko, tenía los ojos de un extraño tono de marrón, casi confundible con negro, y llevaba un curioso peinado con dos coletas cortas a los lados adornadas con lazos y un moño con una cinta roja como decoración. Llevaba la falda básica del uniforme en color negro y una camisa blanca con un lazo del mismo rojo que los lazos de su pelo. Era la hermana mayor de Atsushi, y estaba un curso por encima de mí.
Una vez hechas la presentaciones comenzaron a preguntarme sobre la ciudad de la que había venido y algunos otros temas personales. Acabó saliendo el tema de mis aficiones, por lo que acabé contándoles que en mi instituto anterior tocaba el violín. Después de un poco de insistencia por parte del grupo, acabé por ir a coger mi violín de la clase para hacerles una pequeña demostración.
Recorriendo el pasillo de vuelta al aula de música, me di cuenta de que no recordaba exactamente dónde estaba. Al girar una esquina me choqué con alguien, cayendo hacia atrás por el impacto, pero la otra persona me tomó por la cintura a tiempo de impedir que me golpeara con el suelo –Debes ir con más cuidado, ojos de esmeralda –reconocí en seguida aquella voz. Levanté la vista para encontrarme cara a cara con el chico de ojos rojos de antes, quien me estaba sonriendo de forma pícara, acercándome un poco más a él aprovechando que aún me tenía sujeto –perdona, ¿te importaría dejar de llamarme así y soltarme, por favor? –con un leve sonrojo en las mejillas, traté de liberarme de su agarre, consiguiendo con mis palabras únicamente que me sujetara más fuertemente -Lo siento, corderito, pero sí que me importaría. Y, aunque me encantaría seguir disfrutando de esta situación para ver cómo te sonrojas, me están esperando, así que debo marcharme –me guiñó un ojo mientras me soltaba, continuando su camino –nos vemos, corderito –y tras decir aquello, se marchó, dejándome solo de nuevo en el pasillo.
Pasé unos cuantos minutos más deambulando por los pasillos hasta que pude encontrar la sala de música. La puerta estaba cerrada, y desde fuera podía oír a los demás reírse por algo. Tomé una gran bocanada de aire antes de abrir la puerta –perdón por la tardanza, no encontraba la sala… -me quedé callado al ver al chico de la sudadera roja de espaldas a mí, riendo con los demás. En cuanto me vio, Jyushimatsu salió corriendo a abrazarme, llevándome ante el de rojo con intención de presentarnos –¡Osomatsu-senpai! ¡Tienes que conocer a Choromatsu-senpai! ¡Va a tocar el violín para nosotros! ¿Crees que podría unirse a la banda? ¡Quiero que toque con nosotros! –Osomatsu, por fin sabía el nombre del chico, sonrió al verme, riéndo ante las palabras del de amarillo –Primero tendremos que oírle tocar, ¿no crees? –Osomatsu se acercó un poco más a mí, agachándose un poco para susúrrame –por fin sé tu nombre, ojos de esmeralda. Pero creo que me quedaré con los apodos que te he puesto –volvió a levantarse, hablando para los demás -¿Qué decís, le hacemos una prueba de entrada al nuevo? –Todos estuvieron de acuerdo con lo de hacerme una prueba para poder entrar al grupo de música, sin molestarse en preguntarme si eso era lo que quería.
Todos se sentaron a la espera de que yo comenzara a tocar, por lo que saqué mi violín, pensando en qué podría tocar que pudiera impresionarles. Después de darle vueltas a ello, me decidí por una adaptación que había hecho de una canción de Panic! At the Disco, "Emperor's new clothes". Confiando plenamente en mis habilidades, coloqué el violín en posición, respiré hondo y comencé la canción. Concentrado en marcar correctamente las notas y hacer que todo sonara perfecto me dejé llevar por el ritmo, acompañando los movimientos de mi brazo con el resto de mi cuerpo, cerrando los ojos para sentirlo mejor.
Cuando tocaba el violín me olvidaba de todo, solo podía sentir el suelo sobre el que estaba y música. Me sumergía completamente en los sonidos, hasta el punto de poder ver los colores que las notas estaban creando.
Terminé la canción al mismo tiempo que abría los ojos, bajando mi instrumento mientras observaba como me miraban los demás. De pronto, Jyushimatsu comenzó a aplaudir, saltando de un lado para otro y pidiendo que me admitieran en la banda. Osomatsu me estaba mirando con la misma sonrisa que me había dedicado antes –bueno, por mi parte es un sí rotundo. El chico tiene talento, y por lo que veo, no será un problema la adaptación de nuestro rock a su violín. ¿Alguien tiene algo que objetar? –Todos negaron con la cabeza, al parecer estaban de acuerdo con que me unieran su banda. Todos menos uno. La única chica de la sala habló, objetando en contra de mi adición a la banda –Yo no creo que debáis meter un violín en el grupo. Un violín es para música clásica, quizá para alguna adaptación puntual, pero en una banda de rock un violín solo supondría un problema. ¿Cuántas bandas de rock habéis visto triunfar que tuvieran un violinista en el grupo? –Totoko les miró a todos, uno por uno, mientras hablaba. A continuación habló Atsushi –Es cierto que es muy raro ver una banda de rock con un violinista, ¿pero no es eso lo que buscamos? ¿Destacar entre los demás? ¿Marcar la diferencia? –Totoko no tuvo tiempo de replicar a aquello antes de que el más callado de todos hablara por primera vez desde que le había conocido –Yo estoy de acuerdo con Osomatsu nii-san y Atsushi-kun. Es muy bueno, y un violín es la diferencia que nos hará destacar –Las palabras de Ichimatsu no dieron lugar a discusión. La mayoría estaba de acuerdo, por lo que oficialmente estaba dentro del grupo.
Durante el resto de las clases Karamatsu y Osomatsu se dedicaron a explicarme la historia del grupo entre explicación y explicación de los profesores. En primer lugar, comenzaron explicándome la posición que tenía cada miembro en el grupo y los instrumentos que tocaba cada uno –Yo soy el líder, obviamente. Generalmente soy vocalista principal, y dependiendo de la canción, uno de los guitarristas de apoyo. Este hombre de aquí –dijo señalando al de la camiseta brillante –acostumbra a ser nuestro bajista y vocalista de apoyo. Ambos controlamos un poco la percusión, yo en especial la batería, pero ese puesto se lo tiene ganado Jyushimatsu —ambos rieron un poco antes de continuar –Imagino que te habrás dado cuenta de lo energético que es ese chico. Bueno, pues toda esa energía la canaliza que da gusto cuando esta tras una batería. Creo recordar que también sabía tocar la trompeta u otro instrumento de viento, pero generalmente se ocupa de marcar el ritmo con la batería –A continuación siguió hablando Karamatsu, gesticulando de forma exagerada cuando decía ciertas cosas –Ichimatsu es el guitarrista principal, que nosotros sepamos no toca ningún otro instrumento, pero es un as con la guitarra –asentí a todo aquello, apuntando mentalmente quién dominaba qué instrumento –Esperad, ¿qué hay de Totoko-chan y Atsushi-kun? ¿Ellos no forman parte de la banda? –Osomatsu rió levemente mientras Karamatsu me explicaba –Atsushi es algo así como nuestro manager. Nos ayuda a decidir las canciones, qué instrumentos van mejor para cada una y nos ayuda a corregir los errores cuando cometemos algún fallo en la ejecución de una canción. Totoko-chan por su parte… -Osomatsu le interrumpió, continuando él la explicación –Totoko está en la banda principalmente por ser la hermana de Atsushi y ser una amiga de la infancia. Aunque he de admitir que cuando necesitamos una voz femenina, ella es una gran vocalista, pero es muy difícil trabajar con ella sin que la señorita se nos rebote o nos ande exigiendo, por lo que generalmente evitamos canciones a dúo o las adaptamos para que Karamatsu pueda hacer una de las voces –después me preguntaron por mí, y les conté que además del violín, que era mi especialidad, también podía tocar un poco el teclado y el bajo.
Después me contaron un poco sobre la vida de todos. Osomatsu suspiró antes de comenzar, Karamatsu estaba en otro grupo para esta clase, y eso nos dejaba a los dos solos (con el resto de la clase y algunos alumnos de otras clases) –Bueno, a ver, por dónde empezar… Hmmm… Karamatsu y yo llevamos siendo amigos desde preescolar. Coincidimos en la escuela y durante todo aquel tiempo pasábamos juntos todos los descansos y, aunque a veces pueda ser un poquito insoportable con sus florituras y chorradas en inglés, en realidad es muy buen tío. Totoko-chan también es mi amiga de la infancia, la conocía por vivir en mi mismo barrio, pero se mudó cuando estábamos en segundo de primaria y no la había vuelto a ver hasta que empezamos en este instituto –hizo una pequeña pausa, pensando en quién comentar a continuación –Jyushimatsu es el mejor amigo de mi hermano pequeño, desde después de haber sido transferido desde otra escuela en el cuarto curso de primaria. Empezaron a juntarse porque Jyushi había visto a Ichimatsu solo durante los descansos, y al ser nuevo él tampoco tenía muchos amigos, por lo que decidió que su primer amigo sería aquel chico solitario. Después de casi un mes intentándolo, consiguió que mi hermano le hablara y desde entonces han sido inseparables. A veces creo que ese chico es el único que entiende a mi hermano pequeño. Respecto a Ichimatsu no hay mucho más que decir. Es mi querido hermanito pequeño, adora los gatos y siempre está con Jyushimatsu –el profesor le llamó la atención por estar hablando, pero en cuanto dejó de mirarnos, Osomatsu continuó hablado –Respecto a Atsushi no tengo mucho que decir. Se me acercó un día diciendo que me había confundido con alguien y como me cayó bien le invité a pasar el rato con nosotros. Solo sé de él que tiene pasta y es bastante reservado, pero controla mucho de música y sus notas en todas las asignaturas son casi impecables.
Karamatsu volvió a la hora siguiente, contándome un poco sobre su vida y su adorado hermanito pequeño, que entraría a este instituto al año siguiente, mientras caminábamos hacia los vestuarios para la clase de deporte. Cómo iba a odiar esta hora.
Mis dos nuevos amigos resultaron ser unos grandes deportistas, pues durante la prueba de atletismo ambos se debatían por el segundo puesto, ganando el que habitualmente vestía de rojo por apenas un centímetro. Para cuando llegué yo a la línea de meta, hecho polvo completamente, Osomatsu estaba tirado en el suelo, riéndose de mí, mientras Karamatsu me ofrecía amablemente un poco de agua. No pude evitar patear a Osomatsu en una de sus piernas como venganza, volviendo hacia los vestuarios con Karamatsu.
Mientras me estaba cambiando tranquilamente, alguien me lanzó una toalla mojada a la cabeza. Me la quité rápidamente, girándome para ver quién había sido el idiota que lo había hecho y, como no, Osomatsu estaba de nuevo descojonándose mientras me miraba, llevando únicamente unos bóxer en color rojo. Por un momento me quedé admirando su cuerpo. No era el más atlético y musculado de la clase, pero wow, tenía todos sus músculos bien definidos y definitivamente, no resultaba en absoluto desagradable a la vista.
Afortunadamente para mí, me recompuse a tiempo, lanzándole la toalla a la cara y terminando de vestirme rápido para esperarles fuera, sacando mi inhalador una vez ahía. Había aguantado bien la carrera, pero esto ya era demasiado para mí. Dios, ¡qué vergüenza! Deseé con todo mi ser que no se hubiera dado cuenta o que me tragara la tierra, o que ocurrieran ambas cosas. Sí, eso sería lo mejor. Coloqué el inhalador entre mis labios después de haberlo agitado, presionando la parte de arriba mientras inhalaba profundamente.
Para cuando Osomatsu y Karamatsu salieron, ya se me había ido el sonrojo, el inhalador volvía a estar escondido en mi mochila y ya estaba mucho más tranquilo. Volvimos los tres juntos a la clase para la última hora, Osomatsu comentando durante casi todo el camino mi penosa forma física.
La clase que quedaba transcurrió sin más problemas, yo escuchaba atentamente a la profesora mientras Osomatsu garabateaba en su libreta y Karamatsu se miraba de forma nada disimulada en un espejo, recolocándose el pelo una y otra vez. Al salir de clase los tres nos dirigimos a la sala de música, pero a mitad de camino tuve que excusarme para responder a mi móvil -¿Sí? ¿Qué ocurre, mamá? ¡Claro! Perdona, no lo recordaba. Estaré allí lo antes posible –colgué el teléfono y me acerqué a los dos chicos que me habían estado esperando, explicándoles la situación. Aquella mañana le había prometido a mi madre que la ayudaría con las cosas que faltaban de la mudanza. No debía quedar mucho, ya que mi madre había tenido el día libre para poder colocar todos los muebles que no pudimos colocar el día anterior, pero si me había llamado es porque aún le hacía falta mi ayuda -¿Y vas a irte tú solo andando hasta tu casa? Permíteme que te acompañe, corderito. No puedo permitir que un lobo malo se coma a nuestro nuevo violinista de camino a su casa –Osomatsu colocó un brazo sobre mis hombros mientras decía esto, acercándose demasiado a mí –No necesito que nadie me acompañe. Muchas gracias –me alejé un poco de él, quitándome su brazo de encima. Sin embargo, Karamatsu apoyó la propuesta del más alto, retomando el camino hacia la sala de música mientras nos decía que avisaría a los demás de que nos habíamos tenido que marchar.
Como ya no tenía más remedio, permití que el de rojo me acompañara, comenzando a bajar las escaleras hacia la planta baja para ponernos los zapatos. Cuando pasamos por la zona donde se dejaban las bicicletas, Osomatsu me hizo detenerme, sacando la llave del candado de una de las bicicletas. Después de unos largos minutos de insistencia, Osomatsu consiguió que me sentara en la parte de atrás, haciendo que me agarrara a él en cuanto empezó a pedalear. No sabía que una bicicleta pudiera ir tan rápido hasta que vi a este chico montado en una. Siguiendo mis indicaciones llegamos en seguida a mi nueva casa –Ha sido un placer traerte, corderito. Nos vemos mañana –y tras guiñarme un ojo, se fue.
Entré corriendo a casa, encontrando a mi madre subida sobre una silla para colocar algo en una de las estanterías. Sin pensarlo dos veces, dejé todas mis cosas en la entrada y la ayudé con lo que me pedía.
Qué tal ha estado? No he podido resistir la tentación, Choro dándole un ataque de asma por admirar el cuerpazo de Osomatsu. Gomen, lo necesitaba para seguir viviendo xDD
Vale vale, aclaraciones que son importantes:
-Osomatsu Matsuno, segundo curso. Vocalista, guitarra y batería. Hermano de Ichimatsu.
-Karamatsu Kishinuma, segundo curso. Bajo, vocalista y batería. Tiene un hermano pequeño.
-Choromatsu Takeda, segundo curso. Violín, el bajo y el teclado.
-Ichimatsu Matsuno, primer curso. Guitarra (se desconoce si algo más). Hermano de Osomatsu.
-Jyushimatsu Michaelis, primer curso. Batería y trompeta.
-Atsushi Yowai, primer curso. Manager. Hermano de Totoko.
-Totoko Yowai, tercer curso. Vocalista ocasional. Hermana de Atsushi.
Espero que estas notas os sean útiles para aclarar quién es quién y demás x3
Nos leemos en el próximo capítulo!
