Hola de nuevo! Lo prometido es deuda, así que aquí les traigo el siguiente y penúltimo capitulo de este shortfic.

Como siempre, los personajes de yugioh gx no me corresponden, y solo he adaptado una historia de mi autoría con todos los derechos de autor para el entretenimiento de las queridas fujoshis pertenecientes al fandom del spiritshipping.

Sin más disfruten del capítulo.


Bipolaridad

Transcurrido otro aburrido mes, el restaurante poco a poco iba extrañado menos a esos dos. Aun así, Rei miraba de vez en cuando por la puerta con una mirada esperanzada, como esperando que de repente volviesen a aparecer. Por su parte, Manjoume sólo se había quedado con la intriga de lo que les pudo haber pasado, pues el asunto de que Juudai no recordase cuál era su comida favorita aún lo tenía un tanto consternado, pero no tarde en re-adaptarse nuevamente a su rutina de trabajo anterior.

Las cosas parecían haber vuelto a la normalidad conforme los días transcurrían. Hasta que un buen día…

-¡Ne, Johan! Muero de hambre- escuchó el pelinegro por medio de una ventana abierta- ¿Seguro que este era el sitio?

-No seas necio, si te lo digo así es porque así lo es, confía en mí.

No pasaron ni 20 segundos cuando el par de ruidosos apareció nuevamente por la puerta de entrada, sonriendo y lanzando comentarios y risas al aire.

Majoume se quedó bastante confundido en su lugar. Si su memoria no le jugaba una mala broma, la última vez que había visto a ambos chicos de esa manera había sido hace casi 3 meses (o más) y cuando volvieron a visitar el lugar el ánimo de ambos estaba más muerto que un dinosaurio fosilizado. Pero ahí estaban nuevamente, con sus risas estrepitosas y su jovialidad radiante, justo como hace algún tiempo, justo como si nada les hubiera pasado. El pelinegro pensó que posiblemente se había tratado de un mal rato entre ambos.

Rei los miró con la misma confusión en el rostro y, tomando su comanda y un par de menús, miró a Manjoume quién solo le hizo una leve señal de asentimiento. Se acercó con paso decidido a la mesa 35, contenta de tenerlos nuevamente ahí.

-¡Hola chicos! Ya los extrañábamos- habló con una sonrisa en el rostro- ¿Lo de siempre?

Fue solo por un segundo, pero el pelinegro pudo notar como Johan se tensaba sin perder la sonrisa de su rostro y los ojos de Juudai la miraron extrañados.

-Claro, lo de siempre, Rei- contestó Johan con aparente calma.

-Rei…- esta vez fue la voz del castaño la que captó la atención de la chica, y después de mirarla por unos instantes de forma dubitativa añadió con una sonrisa ligera- Me da gusto volver a este lindo lugar.

Ella sonrió de vuelta y se encaminó a la comanda principal. Juudai miró sonriente a Johan y él le regreso esa sonrisa. El infinito cariño que se desprendieron de los ojos del peliazul le dio a Majoume un nuevo vuelvo en el corazón. Él seguía enamorado, nada de lo que les había sucedido antes había tenido que ver con los sentimientos de Johan, y aunque un ligero alivio cantó con solemnidad en su pecho, la intriga de lo que sea que les hubiese pasado aumentó aún más su curiosidad. Y aunque tenía que admitir que no era de los que se quedaban con la duda tampoco era de los que iba por ahí preguntándole a las personas acerca de su vida, así que se limitó a hacer lo que había hecho desde que ellos llegaron a frecuentar el lugar: observar.

Todo parecía ser como antes entre ellos. Como si aquel episodio oscuro que los mantuvo cabizbajos en su última visita no hubiera sucedido, y en ese momento actuaban exactamente como solían hacerlo.

O eso pensaba Majoume hasta que sucedió algo que le hizo abrir enormemente los ojos.

Fue solo por un instante, fue solo un simple gesto, pero eso le confirmó al chico que las cosas estaban mejor entre ellos ahora. Pasó mientras hablaban, mientras todos los demás comensales estaban ocupados en sus propios asuntos, con tal discreción que nadie que no hubiera estado poniendo atención lo hubiera notado si quiera.

Justo en mitad de una de sus risitas cómplices Johan estiró su mano hasta tomar la de Juudai, tiró de ella levemente y con la sonrisa aún dibujada en los labios depositó un fino beso en el dorso de ella, consiguiendo un ligero sonrojo en el castaño que aún no paraba de sonreir.

El gesto duró lo que dura un suspiro, y luego de soltarse continuaron con su faena como si nada hubiera pasado.

Eso lo confirmaba. Juudai había aceptado los sentimientos de Johan y ahora ambos estaban mucho mejor. Pero Majoume no sabía lo alejado que estaba aquello de la verdad.

Juudai sonrió ampliamente mientras se paraba con lentitud interrumpiendo su comida y caminando al baño. Justo después de desaparecer por la puerta una ligera sombra cruzó los ojos de Johan y sus ojos se volvieron tristes. Sin embargo, notando que se encontraba solo y aprovechando el momento, llamó a Rei nuevamente, le dirigió algunas palabras y ella se dirigió hacia su jefe.

-Te busca- fue todo lo que dijo mientras se encaminaba rápidamente a otra mesa.

El pelinegro camino hasta la mesa 35 y mientras se iba acercando pudo notar como era que la sonrisa de Johan se desvanecía un poquito con cada paso que daba.

-¿Me buscabas?- preguntó sin preocuparse por las formalidades, dándole a entender también que él tampoco las necesitaba

-Manjoume-san, deseo pedirle un enorme favor- comenzó el peliazul. Esto intrigó un poco al chico y espero a que Johan comenzara a hablar- Quisiera pedirle que de ahora en adelante, a partir de este día, le pida a sus empleados que tengan una considerable cordialidad y paciencia con Juudai y no lo traten de manera diferente en ningún momento.

Eso sacó un gesto de interrogación del rostro de Manjoume, así que espero a que el otro continuara, pero al no obtener respuesta alguna optó por saber un poco más.

-Esa es una petición bastante extraña-comenzó -¿Podrías ser un poco más explícito?

-Simplemente quisiera que él trato que han tenido con Juudai hasta el momento sea el mismo de siempre a pesar de que él pueda llegar a cambiar sus actitudes para con ustedes- contestó Johan- Es muy probable que en las siguientes semanas noten un cambio radical en él.

La ligera tristeza que se notaba en sus ojos se extendió hasta volverse una nebulosa que cambió totalmente sus expresiones faciales. Johan se encontraba sufriendo y su dolor era palpable hasta para el amargado de Manjoume. El pelinegro se desconcertó ante la explicación de Johan y si tenía que ser honesto no estaba entendiendo absolutamente nada de lo que estaba pasando… Y eso, a decir verdad, lo estaba desesperando y molestando más de lo que le gustaría admitir.

-Te pedí ser más explícito- dijo, acentuando duramente la última palabra- Aun cuando pueda acceder a tu petición no me estás dando motivos para cumplirla. Esto es un restaurante Johan, nuestro trato para nuestros clientes siempre es preferencial pero eso no quiere decir que pueda tolerar conductas inapropiadas de los clientes a mis empleados.

-¿De qué hablas?- la voz del peliazul se tornó dura y un poco amenazante, incluso su expresión se había tensado- No entiendo que me quieres de…

-Me refiero a que la última vez que estuvieron aquí su trato no fue el "mejor"-interrumpió Manjoume- Aun cuando pasaron varias semanas antes de que regresaran, cuando Rei los atendió con la mejor actitud y disposición de todas, ella me comentó que noto como Juudai la había visto de forma incómoda, como si ella fuera "un alien o algo parecido".

A pesar de que defender a Rei no era algo que disfrutara hacer en su totalidad, necesitaba saber un poco más acerca de lo que estaba pasando y esa era una muy buena excusa. No quería admitirlo, pero le había tomado algo de estima a ambos y la preocupación empezaba a mermar un poco su carácter hosco y taciturno con ellos, pues de haberse tratado de cualquier otro cliente promedio ni siquiera se hubiera planteado el cumplir con una petición tan extraña.

Por su parte, el semblante de Johan se suavizó paulatinamente dando paso nuevamente a la tristeza, sorprendiendo al pelinegro por el cambio tan radical de emociones.

-Entiendo a qué te refieres- contestó- Pero Juudai no lo hizo con una mala intención, no pretendía ser maleducado, es simplemente que ahora actúa así con casi todos…

Un ligero sollozo escapó de los labios de Johan y cerró los ojos con fuerza. El corazón de Majoume dio un respingo ante esto y se sintió un poco culpable por la forma en la que había hablado.

-Explícame- pidió el pelinegro con voz suave, pero al no obtener una respuesta insistió un poco más- Johan… ¿Qué fue lo que pasó?

El peliazul había empezado a tomar aire para dar una explicación más profunda, pero la alegre voz del castaño a sus espaldas los interrumpió.

-¡Johan! ¡Ahora quiero un postre con choco…!- Juudai notó que Johan no se encontraba solo y su mirada se desvió hacia el pelinegro.

-¿Un postre con chocolate? De acuerdo Juudai, pide el postre que quieras- contestó Johan, volteando para mirarle con una brillante sonrisa.

Majoume se sorprendió de cómo Johan había ido de "depresión total" a "alegría desmedida" en 0.7 segundos, y gracias a sus múltiples cambios abruptos de animidad en los últimos minutos se preguntó si realmente no sufría algún trastorno de bipolaridad. Por un instante perdió el foco de su atención, pero lo recuperó rápidamente cuando la mirada curiosa de Juudai se posó frente a su cara.

-Hum… Yo te conozco…- comentó el castaño de forma meditativa- Tu cara se me hace familiar…

-¡Claro que me conoces, tonto!- estalló Manjoume "ligeramente" irritado, ya cansado de tanto secretismo- ¿Acaso no recuerdas quién soy?

El enojo le duró simplemente 5 segundos más, pues al voltear a ver a Johan y observar la mirada de pánico que tenía entendió que de alguna forma se había equivocado al reaccionar de esa forma. Pensó detenidamente en las palabras que el peliazul le había dicho hace pocos minutos y entendió un poco mejor la petición de Johan.

"No pretendía ser maleducado, es simplemente que ahora actúa así con casi todos…"

-Discúlpame- dijo tratando de enmendar un poco su error y al no saber qué otra cosa agregar miró al castaño de forma seria al decir las siguientes palabras- Te traeré una rebanada de pastel de chocolate, cortesía de la casa.

No pasó mucho hasta que Juudai explotó nuevamente en uno de sus ya conocidos estallidos de alegría, olvidando por completo la incómoda situación de hace unos segundos. Casi al mismo tiempo el semblante de Johan se relajó con un sonoro suspiro de alivio y volvió de forma inmediata a su papel de idiota enamorado.

Mientras Juudai aún continuaba saltando de alegría en su lugar, Majoume llamó a Rei y le pidió que le trajera un trozo de pastel de chocolate. No era habitual que "el jefe" ofreciera cortesías, pero una ligera sonrisa se asomó en su rostro al notar que Juudai volvía a ser el mismo chico entusiasta que habían conocido meses atrás y se apresuró a traer el postre solicitado.

El pelinegro estaba algo confundido por lo que acababa de suceder, así que decidió que sería buena idea pensar un poco acerca de la situación desde su cómodo lugar en la parte trasera de la barra del restaurante. Haciendo un gesto con la mano, se disculpó con los chicos y comenzó a caminar regresando a su lugar de trabajo cuando el grito de Juudai expresándole su más sincero agradecimiento lo detuvo. Se giró simplemente para dedicarle un ligero gesto con la cabeza de forma afirmativa y se giró para retomar nuevamente su andar.

Tan sólo había dado 3 pasos cuando la siguiente oración lo petrificó en su lugar.

-¡Oye Johan! ¡Creo que empezaré a hacer de este mi nuevo lugar favorito!

Un frío indescriptible le recorrió el cuerpo, una aguda sensación de deja-vú corrió a través de su espina dorsal y las palabras de Rei golpearon su mente con fuerza.

"Es como si lo estuviera conociendo por primera vez…"

Tardó unos instantes en despabilarse de aquella sensación extraña, caminó directamente hacia la barra y desde ahí observó lo que sucedía en la mesa 35.

Juudai continuaba hablando como si no hubiera un mañana y Johan lo miraba con infinito cariño. No supo en que momento había pasado, pero el peliazul tenía entrelazados sus dedos con los del castaño mientras lo escuchaba con la cabeza recargada en su otra mano y con una expresión de idiota enamorado. El menor terminaba de comer su postre de chocolate con su mano libre con un ligero sonrojo en sus mejillas, y si no fuera por lo que acababa de presenciar, Manjoume juraría que aquellos dos eran una feliz pareja.

Al terminar, la rutina fue la de siempre. Johan se dirigió al mostrador, pagó con su tarjeta de crédito y comenzaron a retirarse del lugar. El pelinegro los siguió con la vista mientras se alejaban en dirección a la salida, pero justo antes de que se perdieran de vista pudo observar como Juudai se colocaba ligeramente de puntitas para decirle algo a Johan en el oído, como si le contara un secreto. El mayor se quedó estático por un instante para después girarse y abrazar con fuerza al castaño depositando un beso en su frente, una acción que se notaba llevaba consigo el enorme cariño de Johan. La acción no duró más que unos instantes y luego ambos retomaron su camino para salir del local.

Por su parte, Manjoume estaba más confundido y preocupado que antes, pero algo dentro de él le decía que tendría sus respuestas muy pronto.

Continuará...


Y pues bueno, hasta aquí el penúltimo capitulo de este shortfic que traigo para ustedes.

Después del capitulo final del fic complementaré el cierre con un pequeño epílogo para aclarar un poco más las situaciones que trato de plantear así que cuentenme, que les pareció esta continuacion? por favor no dejen de comentar que las bellas palabras de mis queridos lectores son mi única recompensa por llevarles a ustedes esta pequeña historia, aún si son invitados por favor interactúen con la autora para que siga motivándose a escribir.

Quiero agradecer infinitamente a Alice Cavallari y a Johana Andersen por sus bellas palabras en el capitulo anterior. No saben lo mucho que me han motivado sus reviews para seguir adelante con el fic, no lo dejaré abandonado, se los prometo!

Opiniones sobre la otrografía, la redacción, la personalidad de los personajes? Dejenmelo saber! como ya lo he mencionado antes, trato de escribir cosas de calidad para ustedes así que las críticas constructivas son bienvenidas.

Nos leemos en el siguiente capitulo, pasen un destacable cierre de semana.

P.D. Querida Johanna, claro que conozco a Saku Huuyga Ishtar, ella escribió algunos de mis fics spiritshipping favoritos, de hecho ella fue una de mis motivaciones para comenzar a escribir sobre esta bonita pareja, con este ya es mi tercer fic sobre ellos y espero seguir escribiendo muchos mas! Saludos!