Capítulo 2
¡Atem!
¡Atem!…
¿Ah? ¿Disculpa, qué decías?
¿Porque no me estás poniendo atención?
Discúlpame Joey.
¿Qué miras?
Nada, nada. Solo estaba divagando.
En ese momento, Joey, se dispone a mirar en la dirección en la que el príncipe estaba mirando. Antes de que pudiera divisar algo, el guardia entra, anunciando la llegada de Yugi.
…
En Egipto, solían existir palacios grandes y amplios, cientos de criados se encargaban de que todo estuviera en orden.
La imponente plaza central del palacio Amotatem I destacaba por su inmensa fuente y abundante espacio. Una bella doncella, que danzaba alrededor, absorta en sus movimientos, es despertada de su mundo por su criada, quien la llama desesperadamente.
Princesa, por favor trate de esconder su collar, recuerde que es el escudo de su familia y las personas que la buscan podrían estar aquí. Sea cuidadosa, ¡PORFAVOR!
¿Lo hacía? –Anzu acerca sus manos hacia su collar- No me di cuenta.
Recuerde que debemos preparar la cena, de lo contrario vamos a ser castigadas.
Entran al palacio a terminar sus labores, Anzu se gira, recuerda su último movimiento, se inclina dando por terminado su espectacular baile.
…
Yugi se dirige hacia Atem.
Qué pena interrumpirte hermano.
No hay problema, no estábamos hablando de nada.
Pues yo te estaba hablando, pero no me estabas colocando atención
Yugi en ese momento pone una expresión de gracia e incomodad.
Atem voltea ignorando a Joey y se da cuenta de que ya no se encuentra aquella hermosa doncella que danzaba cerca de la fuente.
….
Las dos mujeres caminaban deprisa para llegar a su destino.
Démonos prisa, debemos preparar los alimentos antes del mediodía.
Tiene toda la razón … (Y a decir verdad ya me estoy acostumbrando a estas labores n_ n)
¿Disculpe que le pregunte … pero Que la tiene tan contenta princesa?
Oohhh … no es nada (anzu recordaba a aquel joven de cabello tricolor que le robo el corazón cuando era pequeña)
…
Aprovechando que ya todos están dormidos, Anzu se desplaza a través de la noche para dirigirse a aquella fuente, deseaba continuar con su placentera danza.
Se entretiene observando el reflejo de la luna en las cristalinas aguas de la fuente. Inicia su baile, sin percatarse de que no es la única que no logra conciliar el sueño en el palacio.
…
Atem, que se encuentra en su cámara de descanso, aún despierto, revisa los documentos del día que están sin terminar. En un momento de cansancio, dirige su mirada hacia la fuente, pero sus ojos no se detienen en la majestuosa estructura, los bellos movimientos de una chica de cabellos cortos llaman su atención.
Isis – Susurra para sí mismo- Diosa de la Luna.
Sin poder dominar sus impulsos, se dirige a la plaza central del palacio.
…
¡Hola! ... ¡Qué hermoso baila señorita!
Anzu se gira abruptamente para mirar quien la había sorprendido, pero al hacerlo pierde el equilibrio. Con un sutil pero hábil movimiento, Atem la sujeta de la cintura y la atrae hacia él.
- ¿Se encuentra bien?
- Mmm si…
- Me alegro, me culparía si algo le sucediera.
- Lo siento, no era mi intención molestarlo príncipe. Disculpe que le pregunte… pero… ¿Por qué se sentiría culpable?
- Jumm -Atem no sabía por qué le había dicho esas palabras a aquella joven, pero sentía que, si le pasaba algo a ella, no le iba gustar-. Porque baila muy bien y sería un desperdicio.
- Ahahahahaha tiene razón.
- Dígame ¿viene todas las noches a bailar?
- No, solo cuando tengo un sentimiento que expresar.
- Ya veo.
- Si quiere… puedo bailar para usted n_n
- Me encantaría.
En vista de la respuesta positiva del príncipe, Anzu bailo expresándole todo el amor que sentía por él, aunque no la recordara. Anzu recordó el momento en que le avisaron que el príncipe estaba herido.
- FLASH BACK -
- ¡ANZU! Querida, tengo malas noticias.
- Dime padre, no me alarmes.
- Paso algo terrible... El príncipe Atem se cayó de su caballo.
- ¿Qué? Debo estar con él.
- No puedes. No… -vacilo- recuerda a nadie. El faraón no desea que lo vean en ese estado. Descuida, cuando este mejor lo iremos a visitar, no te preocupes.
- FIN FLASHBACK-
Cuando termino su danza, se acercó a atem que le sonreía de una forma que ella no comprendía muy bien.
- Dígame príncipe ¿qué le pareció?
- Tranquila puedes hablarme de a tú. Y para responder a tu pregunta: ¡Bailas maravillosamente!
Anzu se sonrojo ante aquel comentario y lo único que pudo articular fue un ¡Gracias!
- Bueno y ¿cómo te llamas? -Pregunto el príncipe-.
- Ah disculpe mi descortesía -Inclino su cabeza- me llamo Anzu.
- ¿Anzu?
- Si, ¿pasa algo príncipe? -Lo encuentra pensativo-.
- Solo que ese nombre se me hace familiar, pero no recuerdo tu cara ¿Hace cuánto trabajas aquí?
- Hace dos semanas.
- Ya veo, disculpa que te pregunte ¿pero ese collar de dónde es?
- Aaaaaaa -Anzu no puede disimular su inquietud-.
La reacción de Anzu sobresaltan a Atem y sus palabras no se hicieron esperar.
- No me malentiendas, no te estoy acusando de nada, es solo que se me hace muy familiar el escudo.
- Lo lamento príncipe. pero ya debo entrar, mañana debo despertarme temprano para mis labores.
- Está bien, no quisiera que te reprendieran por mi culpa. Espero volverte a ver y que me hables sobre tu collar.
- Yo deseo lo mismo -Verte (piensa para sí)-. Muy bien, cuando nos encontremos de nuevo tendré el placer de contarle esta historia.
- Recuerda, háblame de a tu. Puedes llamarme Atem.
- De acuerdo, buenas noches, Atem -Responde Anzu al fin, intentando ocultar su alegría por lo que acababa de ocurrir-.
Después de decir estas palabras Anzu salió corriendo. Atem observaba como desaparecía en la oscuridad del palacio, sin percatarse de que alguien los veía a lo lejos.
- Así que aquí se encuentra la princesa, tengo que reportarlo de inmediato.
