N/A— ¡Espero les guste!

—Esta historia esta dedicada a Sarah ;D.

Disclaimer: One piece no me pertenece. Maldición, vi morir a Ace...


Capitulo 3.


—"Blah, blah, blah..."—Miranda More "intentando" entender las palabras de su capitán y Shiki.


—...se llama Edward Newgate. Barbablanca para los demás. Es uno de los piratas más poderosos del mundo, claro, después de nuestro capitán Roger.

La mandíbula de Miranda cayó al suelo.

—¡Crocus! ¿Por qué no me lo dijiste antes? —dramatizo.

—Sí, lo sé, debió ser muy duro para ti estar cerca de é...—fue cortado a mitad de dialogo.

—¡Le hubiera pedido un autógrafo! ¡He estado cerca de una futura leyenda! —los ojos de Miranda brillaron mientras a Crocus le salía una gotita en la nuca al verla.

—Eh... ¿sí?

x

Luego de que Barbablanca partiera hacía otro isla, la tripulación de Roger se tuvo que seguir quedando en ésta. Miranda se quedo pensando que las islas se habían vuelto "poco geniales y sin aventuras" en estos últimos tiempos.

Paseaba tranquilamente de un lado a otro viendo tiendas. Luego de haber estafado por completo a su capitán (y recibir una reprimenda de Rayleigh sobre su comportamiento hacía el mismo), Miranda tenía más "mesada", más "comida" y un cuarto con un armario —su ropa siempre estuvo esparcida de aquí para allá pues no tenía armario— y una cama con la mejor madera que encontraron en la isla. E incluso pintaron de rojo la habitación y le pusieron alfombra para que luciera más "femenina". Claro, que todos los demás supieran sobre cosas "femeninas" más que ella la hacía parecer más hombre que otra cosa. Imagínate.

Miró nuevamente la bolsa con el dinero y recordó el suceso de cuando la volvió a abrir y no encontró aquel libro de las Akuma no mi, pero sí el dinero. ¿Quién rayos abandonaba tres millones de berris y se llevaba un simple libro? Es más, ¿quién robaba un libro que se puede conseguir en cualquier parte, abandonando tanto dinero? Frunció las cejas. Era más que extraño. Luego sonrió.

«De seguro sabía que se trataba de mí, con una gran recompensa y se asustó porque le pasara algo si se llevaba el dinero».

Su mirada fue captada en una tienda de...

—¡No... puede... ser...! ¡Oh my Roger! —sus ojos brillaron al ver la tienda de disfraces y aquellas orejas de gato. Pero más por esto último que por lo demás...

Entró a la tienda corriendo —tropezando en el proceso— y rápidamente eligió unas orejas peludas negras y las compro, saliendo con ellas puestas de la tienda.

Miranda sonrió mientras iba saltando infantilmente por la calle, manteniendo en su cabeza las orejas de gato.

—Shishishi...

Las personas la veían con una gotita en la nuca cuando pasaba al lado de éstas. Pero ella iba feliz de la vida. Lo extraño era que llevara orejas de gato en la cabeza, cuando tenía "escamas de peces" colgando de su cuello. Después de todo, no tenía sentido.

Nada de Miranda parecía tenerlo de todas formas.

—x—

Se subió al Oro Jackson todavía con las orejas de gato puestas. Varios nakama la vieron con la misma expresión y gotita en la nuca que las demás personas de la isla.

«Qué adolescente más extraña», fue el pensamiento al unisona.

Miranda, ignorando cualquier cosa que tuviera que ver con sus nakamas, fue directo a la enfermería entrando, como siempre, escandalosamente.

—¡Crocus-sensei! ¡Crocus, Crocus! —era extraño ya de por sí que cuando estaba apurada siempre llamaba a Crocus sin ninguna terminación al final. Pero eran cosas de Miranda. Quién la entiende.

Crocus se giró a verla y notó casi al instante las orejas de gato, para luego mirar las escamas frunciendo las cejas.

«¿Qué tiene en la mente esta niña?».

Miranda se apresuro a sacar el cartel de su recompensa —la cual había visto ayer— y se lo entrego a Crocus entusiasmada.

—Lo vi ayer. ¿No es genial lo rápido que ha subido?... Aunque me perturba un poco —Miranda se sentó en una de las camillas de la enfermería como si nada.

En cambio Crocus, que estaba tranquilamente tomando un sorbo de café cuando se puso a ver la nueva recompensa de Miranda, escupió éste de forma escandalosa por todas partes.

—¡¿Pero qué demonios, niña?! ¡¿Cómo hiciste para llegar a tanto en tan poco tiempo?! —Miranda sólo negó riendo mientras lo señalaba.

—¡Pero casi reaccionas igual que yo! ¿Crees que no me sorprendí al verlo? ¿Sabes cuántas veces, en el instante que vi ese cartel, me pregunté qué diablos había hecho para merecer tal cifra? —hizo gestos con su mano quitándole importancia al asunto— Igual, no es como si pudiera llamar a la marina y preguntarle por qué tengo tantos ceros luego del tres.

Crocus se la quedó mirando con la mandíbula por el suelo.

—El capitán tenía razón, eres más fuerte de lo que piensas, niña.

Miranda rodó los ojos negando suavemente y balanceando sus piernas nerviosamente ante la mención del capitán y sus palabras.

—¡Los hombres exageran! —rió— Deben haberme puesto más ceros por otras razones. Mira que ya nos estamos acercando a Raftel y quizá decidieron agregarme más cifras luego del último ciento cincuenta millones.

Crocus negó al oír las palabras de Miranda como si fuera lo más normal del mundo también haber ganado ciento cincuenta millones de berris antes de los trescientos.

—Eres una niña extraña.

Miranda se balanceo en la camilla y luego se levanto de un salto.

—¡Lo sé! Gyahahaha...

Crocus cerro los ojos y volvió a negar.

«¿Qué les pasa a las adolescentes de ahora y sus personalidades? Vienen cada vez más demoniacas y locas...», pensó mientras veía a Miranda despedirse y salir de la enfermería con las orejas de gato todavía puestas.

—x—

Miranda miró al mar como aquella vez hace cinco años antes de ser separada de sus madres. Frunció las cejas.

«Me pregunto dónde estarán ahora ¿Estarán bien? ¿Estarán vivas?».

Cerro sus ojos y los volvió a abrir casi al instante para tirarse como si nada un chapuzón en el agua, con vestido y todo puesto. Claro, las orejas las había dejado en su renovado cuarto. Je.

Se puso a nadar sumergiéndose todo lo que podía en el agua. Recordó entonces las clases de natación a sus cuatro años que le había brindado la única de sus madres que había alcanzado los treinta y a la que se le había separado en dos su aleta.

La llamaba Glip.

Sin embargo, no podían alejarse mucho más de diez metros del barco de los traficantes pues tenían collares con bombas puestas que explotarían si sobrepasaban ese limite. Pero eso basto para una buena enseñanza.

Sonrió mientras sentía sus cabellos balancearse con el agua salada y se quedó así, inmóvil, por unos instantes. Sintiendo la paz, el movimiento del mar y el espacio completamente insonoro a su alrededor. Sí, nunca podría dejar de nadar. Incluso si la Akuma no mi que estuviera frente a ella fuese la más poderosa del mundo, pero, lo haría si era completamente necesario. Aunque, tampoco se arrepentía de haberse deshecho de la Gomu gomu no.

Salió del agua unos segundos después y subió al barco completamente empapada ante las miradas sorprendidas de todos. Crocus, que justo había salido de la enfermería, había contemplado este hecho con un pensamiento en claro.

«¿Por qué les sorprende si viene de esa niña?».

—o—

Cuando Miranda conoció a Shiki por primera vez, fue el mismo día que habían zarpado de la isla en la que estuvieron por semanas y que, según ella, ya se había tornado más que aburrida para sus puños.

Lo habían encontrado —o él a ellos— en medio de poderosas olas, mientras el futuro rey de los piratas y el tal "león dorado" Shiki intercambiaban un extraño dialogo de lo que ella sólo pudo entender palabras como "no estoy interesado en la dominación" —de parte de su capitán— y algo así como "¿cuántas veces hemos tenido esta conversación, Roger?" o "con el plan que estado creando por años, blah, blah, blah, conquistare el mundo, blah, blah" —de parte del extraño "león dorado"—.

Miranda frunció las cejas. Incluso contemplar a Buggy en esos instantes le parecía más interesante. Su lado sádico absorbía fuerzas del miedo que desprendía su nakama como si fuese el mismísimo diablo. Ella quería pelear ¡por dios! ¿Qué tanto conversaban si ya sabían el destino en el que terminaría todo? Siempre era pelea y pelea, nadie entendía a su capitán Roger y su sentido del... del algo. Miró interesada las extrañas olas y volvió a fruncir el ceño ante lo que contemplaba para luego abrir los ojos al darse cuenta del ambiente que estaba todo en instantes como esos.

—¡Oigan ustedes tripulación de quién quiera que seas! ¡Les recomiendo que se alejen! ¡O si no serán arrasados por las olas! —gritó desesperada. Todos sus nakamas se voltear a verla mientras ella les gritaba a un lado de su capitán moviendo los brazos exageradamente.

—¿¡Y cómo voy a creerte!? —Miranda paró de mover sus brazos para mirar al extraño con abundante cabello rubio a muchos metros de ella, en el otro barco.

—Créanme, sé de esto —asintió para sí misma recordando aquellos dos días en los que se hizo independiente, antes de llegar a la tripulación de Roger. Fueron los peores, ni siquiera sabía cómo su barquito había sobrevivido a todas esas enormes olas y bestias marinas. Sintió un escalofrío.

—¡Sí, ella sabe! ¡Así que aléjense ya! —apareció Buggy de repente junto a ella animando sus palabras y buscando excusas para que no se hiciera la completamente segura batalla.

Miranda hizo una mueca al verlo y se alejó exageradamente de él.

—¿De qué hablas Miranda? —se le acerco Rayleigh y Miranda le frunció el ceño a su maestro.

—Las olas, el viento, incluso las nubes. Antes de llegar a este barco tuve varias experiencias con olas gigantes que comenzaban con este tipo de ambiente, es sólo cuestión de segundos para que...

Miranda tosió de repente y se sobo la nariz. Todos lo que la habían empezado a escuchar atentos cayeron de cabeza al suelo (Roger sólo rió un poco ante todo lo ocurrido).

—Creo que estoy enferma. Si me necesitan, estaré durmiendo —una gota apareció en la nuca de todo el mundo, pero antes de que Miranda siquiera diera un paso, las olas comenzaron a agrandarse a una velocidad increíblemente rápida. Miranda miró este hecho sobandose la nariz—. Se los dije —y siguió caminando hasta la enfermería bajo los atentos pasos apresurados de sus nakamas para aquí o para allá— En el Grand Line nadie se espera tener paz en sus viajes —comentó mientras abría la puerta, la cerraba al entrar y se dirigía a la camilla para recostarse y taparse y dormir casi enseguida.

Sí, por patético que parezca así se conocieron Shiki y Miranda. O más bien él la conoció a ella, pues ese día, Miranda incluso olvidó que casi provocaban una batalla. Bah, ¿a quién le importa si igual Shiki no aparecería hasta dentro de veinte años, por dios?

Lo único que seria recordado de ese día era que la mitad de la gran flota de Shiki fue hundida por las grandes olas, y el mismo termino con la mitad de un timón pegado en el cráneo, haciéndolo ahora el "gallo dorado". Ja.

x

Uno de esos días viajando por el gran mar del Nuevo Mundo, un día cálido y suertudo como pocos habían en mares como aquellos. Un día de entrenamiento para los tres aprendices del primer oficial, Silvers Rayleigh.

Miranda volvió a caer estrellando y clavando su cabeza contra el piso de madre, mientras tanto Buggy como Shanks, terminaban de la misma manera. La chica de un fuerte tirón logro sacar su cabeza del piso con su labio herido y ya sangrando.

Miró hacía su "maestro" casi al instante que se le tiraba encima. Sí, hoy era esos días de "Golpear con todas sus fuerzas al maestro, Rayleigh hasta que caiga y se rinda de rodillas", claro que eso no pasaría ni en diez años. Por algo era el primer oficial del barco del futuro Rey de los piratas (e idiotas). Luego de su "ataque impulsivo", Miranda volvió a estrellarse y hacer un hoyo en el piso, volviendo a levantarse nuevamente, con raspones por distintas partes de su piel descubierta. Frunció las cejas, pero sonrió al ver que sus demás "compañeros" sufrían lo mismo o peor que ella.

Ahh, como los odiaba.

—¡Ah! ¡¿Por qué nunca caes?! —le gritó Buggy con su cuerpo desarmado y por todas partes. Claro que no faltaba que sus manos volando por ahí señalaran a Rayleigh.

Miranda vio una pierna de Buggy cerca suyo y se la lanzo a la cabeza del dueño con una fuerza descomunal haciendo que la misma se estrellara contra la baranda de una forma dolosa.

—¿¡Y tú por qué crees, narizotas!? —le gritó de regreso Miranda cabreada.

Buggy chillo cual niña y volvió a formar su cuerpo a una velocidad impresionante ante las risas tranquilas de Shanks. Miranda al escucharlo reír lo señalo.

—¡Tú no te rías, jodido Akagami! ¡Estas igual que nosotros!

—Ah, mocosos, dejen de hablar y golpéenme... o inténtenlo al menos —fueron las palabras de Rayleigh cruzado de brazos y parado rectamente sin haber sufrido daño alguno mientras sonreía. Miranda, al verlo, pensó en su recompensa y en su fuerza comparadas con las de él.

«Debe ser alguien impresionante», asintió para sí misma.

—Sí, sí, ya voy barba geométricamente cortada —se burlo Miranda utilizando el primer apodo que le dijo a su ahora maestro.

Rayleigh frunció el ceño antes de negar y sonreír. No caería en esa provocación, eso seguro.

«¿Y quién le gana con aquel haki? Su fuerza de voluntad nos supera a mí y a Buggy. Seguramente Shanks algún día podrá alcanzar su poder o más pues tienen el mismo haki, pero en cuanto a nosotros, seguiremos normaluchos hasta el final. Maldito Akagami. Al parecer, siempre nos terminaras ganando...», pensó Miranda frustrada miranda sucesivamente de Shanks a Rayleigh.

«¿Algún día los alcanzaré, incluso sin tener sus voluntades...?», negó mentalmente y se volvió a lanzar a su maestro. Para conseguir ser más fuerte, tenía que ser entrenada por el más fuerte. Poco a poco crecerían sus habilidades, su fuerza de voluntad y mucho más, y quizá, algún día podría tener el mismo haki que aquellos tres locos de este barco. Pero sabía muy en su interior que no lograría este último. Presentía cosas... cosas que podrían pasar.

Todos en el barco estaban enterados de la enfermedad incurable del capitán Roger y que no le quedaba mucho tiempo. Llegaría un momento en pocos tiempo que se separarían y formarían nuevos caminos en sus vidas. Quizá no volvería a ver a ninguno de sus nakamas en esta tripulación nuevamente.

Lo más triste era que, la tripulación no la dejaría tirada en un puerto como siempre pasaba antes, sino que todos terminarían sin siquiera quererlo en lugares diferentes por algo inevitable. Al menos tendría la satisfacción de que llegarían a conquistar el nuevo mundo con cada paso que daban hacia Raftel.

«Sólo una isla más», se dijo Miranda mientras volvía a ser lanzada y volvía a hacer un hoyo con su cabeza en el piso de madera.

o

Miranda sonrió alegremente al ver la isla. Sí, era bastante extraña y grande, ¡pero podrían vivir aventuras aseguradas en ese lugar! Se emociono de sólo pensar. Al llegar al puerto, todo parecía normal, un pueblo frente a ellos y comerciantes con sus productos, nada nuevo, hasta que le dieron un mapa turístico y allí lo vio con ojos brillantes.

La isla no sólo poseía ese pueblo, sino que se dividía en cuatro partes: El Pueblo en el que estaba; El desierto más adelante; las ruinas siguiendo por el camino recto del desierto; y por último, ¡y lo más emocionante!, ¡La selva con grandes bestias peligrosas según las personas del lugar!

Sólo tenía que llegar al desierto, luego pasar las ruinas, ¡y por fin: aventura! Y no fue la única, la mayoría de sus nakama, incluyendo al capitán, se le unieron en ella. Claro, el capitán tanto como ella, desbordaban brillitos de emoción más que todos.

Cuando comenzaron su viaje (o "recorrido") por la isla, llevando varias cosas, como comida, más comida y, ¡oh! ¡Sorpresa!, más comida. Miranda simplemente rodó los ojos al ver esto. Pero con un capitán como Roger... ¿a quién engañaba? Ya ni siquiera se sorprendía de lo que le pudiera pasar en la tripulación.

Cuando cruzaron por el, sorprendentemente, tranquilo pueblo (y eso que ahí todos sus nakamas, su capitán y ella misma tenían recompensas "llamativas"), siendo saludados como si nada, Miranda simplemente se encogió de hombros y pensó que cada pueblo tenía su forma de pensar. ¿Los piratas vendrían muy a menudo? No habían muchos barcos en el puerto, y los que habían era seguro que no tenían nada que ver con piratas.

Cuando por fin llegaron a la parte geográficamente parecida a la de un desierto mismo (incluso el calor parecía querer matarlos), Miranda se encontró corriendo por la caliente arena a una velocidad envidiable. ¡Se quemaba! Detrás de ella todos corrían tratando con todas sus fuerzas de salir de ese tramo de viaje y llegar a las ruinas.

—¡Corran, corran! ¡Me quemo! —el sombrero de Buggy se empezó a quemar mientras varios nakamas lo veían con los ojos desorbitados. El capitán Roger rió mientras corría al frente de todos (incluso que Miranda, quien estaba a un paso de estar a la misma velocidad que... Oh, sorpresa, ¡el maldito de Akagami!) con un pedazo de carne siendo devorado por él. Miranda miró con cierta lastima a Buggy, después de todo ella también sentía su piel oscureciéndose ante el caliente sol. Deseó haber llevado ropas que taparan ésta, y no sus clásicos vestidos rojos que dejaban al descubierto sus brazos y una parte de sus piernas. ¡Y además llevaba sandalias, por dios!

¡Se estaba quemando viva!

Cinco minutos después todos se encontraban en el camino de las ruinas. Pareciese que a penas y hubieran pasado cerca de una de esas casas destruidas por el tiempo, el ambiente se hubiera mejorado y hubiera vuelto a la normalidad. Miranda suspiró aliviada. Ciertamente, el sol, el calor y el verano no eran más que su debilidad en momentos como esos.

Se paró y miró curiosa el lugar. Corrió entre las casas en ruinas como si fuera lo mejor del mundo. Recordó entonces Skypiea y sonrió. Allí fue el primer viaje que realizo con sus nakamas y donde vio por primera vez un Poneglyph. Se rió de sólo recordar aquellas esponjosas y útiles nubes.

Negó levemente.

—Ah, esto me lleva a los viejos tiempos.

—Capitán Roger —asintió Miranda al verlo tras ella mirando hacía alrededor.

Roger simplemente sonrió mostrando los dientes.

—Ya nos acercamos al final, me pregunto qué es lo que traerá la historia.

Miranda lo miró entrecerrando los ojos y tratando de entender sus palabras. Podía interpretarlas de varias maneras, pero simplemente se encogió de hombros.

—Yo sólo quiero ver Raftel —comentó como si nada.

Roger rió.

—Y yo llegar a él.

Miranda lo miró parpadeando y luego sonrió y se rasco la nuca con su mano nerviosa mientras veía a Roger seguir caminando por ahí. Lo siguió con la mirada hasta que lo perdió de vista en algunas ruinas.

Hablar con su capitán era a veces... extraño.

Si le preguntaran, ella diría que se sentía diferente al estar cerca de él. Pero no entendía el por qué de ello. Quizá porque de verdad se sentía agradecida por seguir en aquel barco luego de casi seis meses de viajar con ellos. Un nuevo récord luego de vivir ocho años con aquellos traficantes.

Suspiro y dejó sus brazos colgando a los lados de forma simple.

—Aquí estabas —Shanks se le acerco y Miranda apenas y escucho su voz frunció las cejas.

—Akagami, no molestes ni perturbes mi día... como siempre.

Shanks rió para luego mirarla neutral.

—¿Has visto al capitán?

Miranda More, se sintió completamente ignorada. Apretó los dientes y señaló de forma dura hacía la dirección contraria a la que en verdad se fue su capitán. Claro, sonriendo internamente.

—Así que puedes ser amable cuando quieres —le dijo Shanks al pasar por su lado, y ella al oírlo simplemente rodó sus ojos.

«Idiota».

Se dirigió a con su capitán, sonriendo con superioridad al saber que Shanks había caído por completo en su trampa. Ja. Come esa Buggy.

Cuando Miranda llevo a Roger con los demás, todos, (lamentablemente para Miranda) tuvieron que esperar a que volviera Shanks. El cual venía mirado hacía Miranda de forma acusatoria. Ella simplemente silbo tranquila ignorando los hechos.

—¡Por fin! ¡La selva! —gritó Miranda entusiasmada y alzando sus puños. Buggy temblaba al otro lado al oír las palabras de Miranda.

—¡Cállate! No sabes lo que podría haber ahí. ¿Y si un monstruo demasiado poderoso para nosotros nos come? ¡Allí puede haber cualquier cosa! —exagero (como siempre) Buggy.

—¡No me calles, narizotas idiota! ¿Tú qué sabes? ¡Si viniste, tienes que entrar sin quejarte! ¡Sé hombre, narizotas! —le gritó de regreso. Para luego mirarlo de reojo y con los ojos entrecerrados—. Porque eres hombre ¿verdad...?

Unos segundo de silencio se prologaron antes de que todos los nakamas lanzaran una carcajada grande y Buggy se pusiera más rojo que... su nariz.

—¡Por supuesto que lo soy! ¡Soy más hombre que tú, que Shanks y que todos ustedes!

Miranda simplemente lo ignoro descaradamente y miró maravillada los árboles que cubrían la entrada a la única selva de la isla. De sólo imaginarse a ella misma pateando el trasero de varios cerdos gigantes la hacía babear.

Hoy tenía antojos de cerdo. Asintió para sí misma con una nota mental de que si "veía a un cerdo gigante, hacer e favor de matarlo y llevarlo al barco para cocinarlo y comérselo completo".

Sin embargo, al entrar al bosque, nadie se imagino que en vez de animales gigantes...

...Hubieran insectos por todas partes, de diferentes formas y tamaños. Aunque, si lo pensamos bien, al final la culpa de aquel accidente recaía más en el karma de Miranda.

Quizá por ello, es que fue picada por ese insecto y se desmayo en aquel mismo lugar, bajo las miradas sorprendidas de su capitán, de Buggy y Shanks y de los demás nakamas.

La historia comienza a avanzar más rápido que antes.


Continuará...


Debido a que Shiki en realidad apareció tres años antes de que muriera Roger (en este fic falta por lo menos un año para este suceso), discúlpenme. Pero no pude evitar ponerlo cuando Sarah lo mencionó xD. Vi el prologo de la película y eme aquí. Espero les haya gustado.

También les voy diciendo que este fic quizá no alcance los diez capítulos de largo. Ya que será la idea de Sarah, más mi capitulo final. A menos que lo haya calculado mal (?).

Sarah: Jaja, yo pensaba que te habías equivocado con el apodo, pues "fresa chic" (en vez de "chul", "chic") en japones significa "fresa elegante" (lo busque en el traductor ¬¬). Por cierto, ya más o menos debes de saber qué le pasara a Miranda ahora. Incluso si es un "más o menos". Debes recordar a "aquel insecto"... Ya, ya. En fin, contestando a tu pregunta: Miranda tiene cabello largo hasta mitad de espalda de color negro casi llegando al azulado. Además de ojos marrones.

—Para los que no sepan el significado de "Fresachul", es como si el "Chul" significara "Chula" xD. "Fresa chula" ¿Me entienden? Pero también en realidad Fresachul es parecido a Fresa-chic ("Fresa elegante" en japones). No sé... Yo lo entendí a la primera u.u

¡Hasta el próximo cap! ¡Y muchas gracias por sus reviews!