Bueno pues aquí estoy otra vez jajaja xDD Solo espero que os este gustando, también quiero decir que esta historia la he subido a Wattpad, por si alguien la ve para que no crea que la he copiado o me la han copiado xD Pues bueno os dejo con la historia :P
¡Un abrazo!
-¿Qué?-. Fue lo único que pudo decir Jon tras escuchar mi petición.
Yo al darme cuenta de mis palabras, lleve una mano a mi boca, solo me limitaba a mirarlo a él con el corazón en la boca.
¿En qué momento se me ocurrió decirle eso?
¡Que tonta he sido!
-¡Nada, no he dicho nada! ¡Olvídalo!-. Le pedí nerviosa mientras me dirigía hacia la puerta para salir lo más pronto posible de allí.
Sin embargo él fue más rápido que yo y de un salto se posiciono enfrente de mi impidiéndome llegar a la puerta.
-Déjame pasar por favor Jon-. Le pedí amablemente queriendo salir de allí lo más rápido posible, el corazón me iba a mil y no era capaz ni de mirarlo a la cara.
-Acabas de decir que no te abandone de nuevo ¿A qué te refieres?-. Pregunto el curioso.
-A nada, no me refería a nada. Solo ha sido una tontería mía, no me eches cuenta por favor-. Le dije mientras volvía a hacer el esfuerzo para que me volviera a dejar pasar, sin éxito alguno.
-¿De qué estás hablando Eileen? Yo nunca te abandone-. Comento Jon.
Entonces una pequeña furia empezó a crecer en mí, aun después de haberme dejado sola en Invernalia pretendía no saber nada sobre eso.
-Sí, sí que lo hiciste. Me dejaste sola para unirte a la guardia. ¿Sabes de la de días que estuve esperando una simple y maldita carta tuya? Fueron muchos días Jon y eso nunca te lo perdonare-. Le dije soltándole todo lo que tenía guardado durante todo ese tiempo.
-Tú también podrías habérmelas mandado, no solo yo tenía que hacerlo-.
-Y lo hice. ¿Y sabes de cuantas me llegaron respuestas? ¡De ninguna!-. Le grite un poco enfadada.
-Pues a mí nunca me llego carta alguna, siempre pensé que no tenías tiempo de enviármela o que simplemente no querías saber nada de mí-. Comento el extrañado ante aquello mientras miraba al suelo.
-Pues pensaste mal Jon-. Le dije sonriendo falsamente.
-Lo siento…-. Se disculpó él.
-No te preocupes, supongo que a veces pasa. Que las cartas nunca llegan a su destino-. Le dije levantando los hombros.
-Sí, supongo…-.
-Pero bueno eso ya es cosa del pasado, mejor olvidémoslo-. Comente.
-…-. Él se limitó a guardar silencio.
-¡Ah! Por cierto que se me olvidaba, pronto nos tendremos que ir de aquí. He ahorrado el suficiente dinero para poder pagarme y una casa propia. Bueno la estoy pagando poco a poco pero así ya no tendremos que depender más de Iver y Tobias-. Le dije sonriendo ampliamente por haber conseguido ya uno de mis tantos objetivos.
-Lo siento… En cuanto me recupere y consiga el dinero te pagare todo lo que has hecho por mí-. Se disculpó él.
-Vamos Jon no digas tonterías. Mira todas las veces que tu padre me acogió en tu casa y yo nunca pude devolverle el favor por eso-. Le di un pequeño golpecito en el hombro.
-Sí, y tampoco me pagaste nunca las clases que te di con la espada-. Dijo el sonriendo y levantando las cejas.
-¡Serás cara dura, si tú mismo me dijiste que no te importaba enseñarme!-. Le exclame ante su confesión.
-Ya, pero perdí mi valioso tiempo-. Dijo el sonriendo.
-Y nunca te lo pagare Nieves-. Le comente levantando los hombros y riendo a la vez.
Muchas de las veces que nosotros dos hablábamos lo llamaba por su apellido cosa que a nadie dejaba, solo a mí.
-A propósito Jon, pronto bajare a trabajar, he pensado que podrías venirte así comes algo y te despejas un poco de estar siempre aquí-. Le exprese la idea que había tenido hace un par de horas.
-Si por favor, estoy harto de estar encerrado entre estas 4 paredes-. Agradeció el.
-Jajajaja lo suponía, anda te ayudare a bajar las escaleras-. Le dije.
-No hace falta, yo puedo solo, no soy manco-. Comento él.
-Tan agradable como siempre-. Dije poniendo los ojos en blanco.
Eileen atendía alegremente las mesas mientras charlaba alguna que otra vez con los residentes del hostal, mientras que Jon, sentado en la barra comiendo tranquilamente la observaba sin perderse algún detalle.
-Esta tan hermosa…-. Pensó el ese momento, poniéndose colorado al instante de darse cuenta de sus pensamientos.
Algunas veces cuando la peliblanca pasaba por su lado, esta le revolvía el pelo al moreno, ganándose una mirada fulminante por parte de él.
Entonces de un momento a otro apareció Iver situándose enfrente de Jon apoyado en la barra.
-Es increíble ¿verdad?-. Comento el hombre sonriendo.
-¿El qué?-. Pregunto el moreno curioso.
-Ella es increíble. Con tan solo 18 años se fue de su casa para ser independiente y mírala, ahí está, atendiendo a todos con alegría aun estando tan lejos de su hogar. Sin duda su padre debe de estar muy orgulloso de ella-. Comento el hombre inflando el pecho, orgulloso también de ella.
-Sí, ella siempre fue así incluso desde pequeña, siempre supo cómo salir para delante sin tener que pedir ayuda-. Alego Jon.
-Y no solo es eso, aparte es muy hermosa y tiene un fuerte carácter. Me acuerdo que al principio hubo un tipo que intento pasarse con ella y entonces supo perfectamente cómo ponerlo en su lugar, desde entonces se ha ganado el respeto de muchas personas. Es realmente increíble-. Narro el hombre acordándose de ese día.
Por un instante él moreno se imaginó aquella escena, ese hombre intentando tocar más de lo debido y la sangre le hirvió, si hubiera estado ahí en ese momento seguro que le habría partido la cara a ese desgraciado.
-Sin duda, el que sea su marido será un hombre con mucha suerte-. Comento Iver mientras miraba de reojo a Jon.
Su marido.
Aquellas palabras resonaron fuertemente en la cabeza de él.
-Supongo que en algún momento ella se casará y formará una familia…-. Pensaba Jon un poco triste.
Sin embargo aquella idea no le gustaba nada, con solo imaginársela en los brazos de otro hombre en su cuerpo empezaba a formarse una extraña sensación que nunca había tenido antes.
Lo que él no sabía era que aquello que sentía eran celos.
Entonces Eileen llegó de repente, sentándose al lado de Jon mientras suspiraba pesadamente.
-Uff… que cansada estoy, hoy voy a caer rendida en la cama-. Comentaba ella mientras se tocaba un hombro, dándose un pequeño masaje.
Entonces Tobias apareció poniendo delante de ella un pequeño vaso de agua.
-Gracias, como siempre sabes cuándo actuar ¿eh?-. Le dio la chica las gracias con una amplia sonrisa.
El solo se limitó a sonreír mientras su cara se ponía un poco roja.
Entonces Jon se dio cuenta, cuenta de cómo el muchacho miraba a ella.
La miraba con deseo.
La miraba como un zorro acechando a un pobre conejito dispuesto a atacar en cuanto este se despistara por un momento.
Entonces Jon estallo en celos, levantándose de golpe haciendo que la silla cayera al suelo llamando la atención de todos los presentes.
-¿Jon? ¿Qué te pasa?-. Le pregunto Eileen preocupada.
-Me voy a descansar, no me sigas por favor, quiero estar solo-. Comento el moreno mientras empezaba a subir las escaleras que lo conducirían a la habitación.
La muchacha paro ante su petición, era cierto que lo iba a seguir para saber que le pasaba, pero prefirió dejarlo solo.
-Vaya, parece que a mi hijo le ha salido un enemigo-. Pensaba Iver divertido ante aquella escena que acababa de ocurrir ante sus ojos.
Jon entro en la habitación hecho una furia, dando un fuerte portazo que seguramente se escucharía abajo.
Andaba de un lado para otro con el ceño fruncido y su boca formando una fina línea recta.
Necesitaba calmarse o si no le daría un puñetazo a lo primero que le pusieran por delante.
Sin embargo esa misma escena se repetía una y otra vez en su cabeza.
Ella sonriéndole y el mirándola con deseo.
La furia empezaba a aumentar así que opto por acostarse antes de cometer cualquier locura.
-¿Qué me está pasando? Nunca me había sentido así-. Susurraba él mientras ponía su brazo encima de sus ojos tapando la luz.
El suspiró pesadamente.
-Después de todo este tiempo, aún sigo amándola…-.
Y bueno ¿Qué os ha parecido? Espero que os este gustando y que decidáis dejarme vuestra opinión :D
¡Un abrazo!
